miércoles, 30 de junio de 2021

CRESCENCIO ARANDA AGUILERA “EL CHOFER DE FUENTE ÁLAMO”. PRIMER FUENTEALAMEÑO VACUNADO DE LA COVID-19.


        En este mundo globalizado donde las distancias no existen y los medios de  comunicación nos acercan a cualquier lugar del mundo, ha
sido posible reencontrarnos con un fuentealameño, que como otros muchos estaba en un recóndito rincón de la geografía española. Este encuentro, casi fortuito, se ha producido a raíz de una noticia publicada en un diario local de Ibiza: “NouDiari” de 4 de enero de este año, y que me había facilitado un colaborador. Hacía referencia a un tal Crescencio Aranda Aguilera, de 88 años, con la gratísima noticia de que había sido la primera persona en recibir la vacuna contra el Covid-19 en la Isla de Ibiza. La crónica decía que era natural de Jaén, de profesión conductor y que residía en la isla desde los años 70, habiendo trabajado 28 años como profesor de autoescuela, por lo que lo conocía mucha gente de la Isla. Con todas estas pistas, me lo pusieron fácil y pronto asocié su nombre a los Aranda de Fuente Álamo. Me puse a investigar, y al momento conseguí identificarlo plenamente, comprobando que se trataba de Crescencio, conocido por entre nosotros como “El Chofer”.


Crescencio no solo ha tenido el honor de ser el primer fuentealameño en ponerse la vacuna del Covid en Ibiza, sino que ya tenía el honor de ser el primero que había llevado el coche a motor a Fuente Álamo,  además de prestar con él un servicio público y servicio de correos, en aquellos años tan necesitados de medios de transporte. Sería finales de los años 50 cuando Crescencio adquirió en Priego de Córdoba un coche de segunda mano que había hecho durante algún tiempo la ruta Priego de Córdoba a Córdoba capital y que ya le quedaban pocos años de vida.

Aunque Crescencio tiene su origen en las Albarizas, partido de Las Caserías de San Isidro, su gran contribución hace que se le considere como fuentealameño relevante. Aparte de  habitar más de un lustro en la Aldea,  siempre mantuvo comunicación con los fuentealameños  y sus raíces familiares siempre le tuvieron vinculado a nuestra aldea, pues ya desde jovenzuelos fue Hermano Mayor de las fiestas, trasladándose como hemos dicho para vivir poco después de finalizar el servicio militar sobre finales del año 1958 ó principios de 1959, estableciéndose en una casa de las Escalerillas.

….

    Los inicios de Crescencio fueron difíciles, como los de cualquier otro niño de la guerra. Nacido el 1 de julio de 1932, nunca pudo ir a la escuela, porque su padre había sido considerado socialista antes de la Guerra y por eso su madre no pudo apuntarlo a la escuela de las Caserías de San Isidro. Su padre, al casarse con Dionisia, se estableció en el Cortijo de las Albarizas de las Caserías, lugar donde más fuerte impactó la guerra propiamente dicha. Triste acontecimiento que le quiso arrebatar a su padre, si no es porque pudo huir y llegar hasta Alcalá la Real, a donde poco después de algunos avatares pudo trasladar a toda la familia. Después de la Guerra,  en 1942, su padre construyó una casa al lado de la carretera dirección de Fuente Álamo, donde se estableció la familia. Pero el destino le tenía reservado el tener que hacerse cargo de la familia siendo un niño, pues su padre murió a los 38 años de edad cuando él tan solo contaba con 13 años.

A finales de los años 40 o principios de los 50 del siglo XX fue Hermano Mayor de la Hermandad de San Antonio de Padua junto a su amigo Antonio Anguita Montañés. Al principio  no estaba muy convencido al ser muy joven, pues  tenía tan solo 16 ó 17 años y entendía que aquello era cosa de hombres, pero su madre le dijo que lo hiciera por su padre, que lo había dejado dicho, y entonces no pudo negarse. Le preparó para el acontecimiento  y  lo fue organizando su tío abuelo Matías Aguilera, hermano de su abuelo Crescencio. Su madre y Experta Montañés adornaron la iglesia con la ayuda de Eugenia “La Sacristana”. Aquel año, que pudo ser de 1949.

La fiesta comenzó con un pasacalle por la aldea a cargo de un grupo de la  Banda Municipal de Alcalá la Real. Tocaron en la casa del Alcalde, del Organizador de la fiesta Matías Candio, en la Taberna de Domingo Aguilera… La misa en honor a San Antonio de Padua se celebró poco antes del medio día, presidida por los dos hermanos mayores, Crescencio y Antonio Anguita, acompañados de las Hermanas Mayores de Las Flores, que aquel año eran las hijas de Matías. La misa fue oficiada por D. Manuel Armenteros  y la procesión presidida por las autoridades, en aquel año el alcalde y el párroco. Como ya hemos comentado, fue acompañada por el grupo de la Banda Municipal de Alcalá la Real, que se le permitió, con la autorización del Párroco, que en el acto de la misa se interpretase la Marcha Real en el alzamiento de banderas en un arco. Posteriormente, el grupo de la Banda Municipal pasó  a acomodarse en las cercanías de la Fuente y del Bar de Gregorio Aguilera “Goro”, que una década después regentaría el propio Crescencio.

 La gente bebía y bailaba en los alrededores de la fuente y debajo del parral que había a la entrada de la taberna, y conforme la noche caía se introducían en el interior de la taberna y continuaban la verbena hasta bien pasada la media noche.

Los Hermanos mayores comieron en el Cortijillo de Experta y tuvieron la deferencia de llevarle la comida al cura, quien paraba en casa de los sacristanes. El párroco, al ver que le habían llevado plátanos de postre, exclamó: ¡Qué buena atención, esto es postre de  cura!

Cuando aún era un jovenzuelo, “se llevó” a su mujer Eugenia Sánchez López que tenía 18 años, hija de “Lunares”. Él solo tenía 19 años y vivieron unos 6 años con su madre. Después se establecieron independientes  en la zona Cañahonda, donde hicieron unas pequeñas reformas a una casa, permaneciendo allí algo más de un año. Tuvo la suerte de ser su quinta la primera en aplicar la excedencia de cupo y él uno de los agraciados, sirviendo tan solo tres meses en infantería en San Fernando Cádiz, de la quinta del 1953. De su quinta son Marcelino Pérez Aguilera, José Ochoa Aguilera, José González Palomino “Cañuelos”, Juan Díaz Díaz “el Chato del Guardilla”, José García Moya “Pinea”.

    Tuvo  cuatro hijos: Enrique,  nacido 1954, Juan de la Cruz en 1958, quien murió a los 9 años de edad en Priego de Córdoba después de dos operaciones a causa de un tumor cerebral, acontecimiento que fue muy llorado entre los fuentealameños, porque era un niño muy gracioso. Antonio nació el 23 de agosto de 1963 en Fuente Álamo, pero a los 20 días de haber nacido se marcharon de Fuente  Álamo. Años después de morir su hijo Juan de la Cruz,  nació María del Carmen en 1969, y que fue la alegría que recompensó algunas de las tristezas, tanto a su mujer como a él. Recientemente, también ha fallecido su hijo Enrique, cerca de los 65 años. Esto supuso otro azote de la vida, que unido al fallecimiento de su esposa en 1983, también a edad temprana, le han ido dejando mella.

 Como hemos dicho, el acontecimiento más importante fue el hecho de llevar a Fuente Álamo el primer coche, aunque después o simultáneamente, coincidiera con el coche de Julio Aguayo “El de Sinforiano”, que tenía un Ford. Aunque no recuerda bien y solo puede pronunciar la marca del coche como “Rosner” o Rornes, o algo similar, sí recuerda que le costó 30.000 pesetas y que apenas con dos o tres años de servicio lo tuvo que vender para la chatarra por menos de la mitad; utiliza la expresión “el coche era malo, pero yo era mucho peor conductor, pues no sabía ni lo que era un cacharro, y por eso no sabía tratarlo muy bien”. Cree que era de fabricación francesa. Lo vendió para la chatarra al chatarrero que tenía un taller de motos en Alcalá la Real.

 De ahí le viene el sobrenombre de “El Chofer” y a su mujer por afinidad “La Chofa”. El coche de nueve plazas prestó un gran servicio público, pues trasladaba a enfermos; a parturientas en el interior de su coche. Alguna durante el trayecto de casi una hora por aquella carretera de baches y piedra desde Fuente Álamo a Alcalá la Real, dio tiempo y lugar a aligerar el parto, pues cuando llegaron al hospital sobre las 11 de la noche, solo tuvieron las Hermanitas de la Caridad que cortar el cordón umbilical y sacar por separado del coche a la madre e hijo; en otra ocasión transportó a la matrona  Dª Prudencia desde Alcalá la Real para asistir a parturientas como Paquita Capilla. También llevó a espectáculos taurinos a Priego de Córdoba, como a Marcelino Pérez, a su esposa Mariana Pérez, y a Dolores Ávila, con la mala suerte de que no pudo subir la carretera de las Amoladeras y los pasajeros se tuvieron que apear en el cruce del Arroyo del Salado y subir a pie. Llevó a ver los toros al Corpus de Granada a Brígido Ruiz y su esposa Ventura Aguilera, acompañados de su hija Josefa. Fue en 1960 hasta Fuente Vaqueros con un grupo de amigos de Antonio Anguita para la pedida de mano de Paquita. Trasladó a trabajadores a la recolección de aceituna a la Campiña Cordobesa, que como no podía ser de otra manera el coche le dejó casi tirado, y tuvo que hacer noche en el cortijo con los aceituneros. Al día siguiente aunque renqueando llegó al taller más próximo, que estaba en Andújar, de tal manera que su  familia y la aldea estuvieron 48 horas sin saber nada de él, temiéndose un grave accidente.

El coche lo estacionaba al lado de la Cruz, cerca  los niños jugaban a las cajetas con las cajetillas de cerillas. Su generosidad hacia los niños le costó una gran reprimenda por parte de sus madres. Un día estaba un grupo de niños muy ilusionados alrededor del coche, entre los que se encontraba su hijo Enrique y Juan Aguilera, hijo de Cascorro, y decidió darles un paseo en el coche, llevándolos hasta Alcalá la Real. Allí, les compró un helado o chupachús que valían una gorda o dos y marcharon de vuelta a Fuente Álamo. Pero aquello que fue un simple gesto de generosidad (o de locura visto después) hacía los pobres niños ilusionados, se convirtió a su regreso en una reprimenda por parte de sus madres.  Y es que al regreso vio como unas madres estaban llorando, otras gritaban de alegría,  incluso su mujer, le echó una regañina. Ante todo el follón o lío que se montó, Crescencio pensó después que el disgusto que hizo pasar a las madres quedó compensado con la alegría e ilusión con la que volvieron los niños. No paró aquel día  ni a ver a su madre que vivía en las Albarizas al lado de la carretera. Los niños siempre estaban alrededor del coche y a veces temía que pudiera pillar alguno y hacerle daño. De hecho,  había un comentario de algunos conductores, que decía: “lo malo de los coches es cuando se paraban para luego echarlos andar”; pero él respondió: “que peor es cuando andan y no se pueden paran”, quedando esto en el anecdotario y como gracia entre sus compañeros. 

Cuando se quedó sin coche compró una moto de la marca Sadrían por 16.000 pesetas, en el año 1963.

Después de más de dos años de conductor y al quedarse sin coche, alquiló, o más bien se le traspasó por la cantidad de 15.000 pesetas, la Taberna de Brígido, que regentó durante unos tres años. Fue tabernero en unos años de posguerra avanzada, todavía quedaban algunos resquicios de las diferencias, que él intentó que a consecuencia de alguna mala bebida pudieran aflorar

. Siempre dejó claro que en su taberna no se trataban  asuntos políticos y se respetaba a todos, así se lo hizo saber a sus familiares Aranda como Vicente Aguilera el ex-alcalde republicano, quien fue un gran amigo y le enseñó a jugar al dominó. No recuerda ningún altercado en su taberna. Sin embargo su taberna era el lugar de descanso de la Guardia Civil, y en alguna ocasión también se convirtió en “oficina” de declaraciones, pero sin consentir ningún mal trato, al menos en su presencia. La taberna era también habitáculo, pues al lado del mostradorcillo tenía el dormitorio, y los propietarios vivían en la parte superior del edificio. En ella no solo vendía bebidas, sino también productos para la casa como lejía, jabón, azafrán… lo que era una tienda de campo. Lo que más vendía era el vino, a 6 gordas o céntimos el vaso. Solía vender botellas de vino de medio litro en las mesas. También cerveza, que como no había neveras las refrescaba en el pilar que tenía en frente de la taberna. Organizaba bodas, entre otras la de Antonio Anguita y Paquita Capilla en 1960. Durante el tiempo que estuvo como tabernero recuerda que fiaba, pero no tiene mal recuerdo de que le dejaran mucho a deber. Recuerda que los días que llovía la gente no iba al campo y se le llenaba el pequeño local, con 5 ó 6 mesas jugando a las cartas. Aún recuerda algunos de sus clientes y el más gracioso y el que tenía mejor bebida era Mateo Pérez. No tenía tele y sí tenía una radio, que apenas se escuchaba.

Son muchos los recuerdos que aún guarda de aquella época, en donde no solo estuvo de tabernero, de cochero oficial, sino que también trabajaba en el campo en tiempos de aceituna cuando José Pedro era encargado de Cortijo de Coscojar. También era albañil, y entre otras viviendas, construyó la casa de su amigo Marcelino Pérez. Fue una vida muy intensa y como él dice de muchas fatigas y calamidades.

    En septiembre

de 1963 decide buscar nuevos rumbos en la Aldea del Esparragal de Priego de Córdoba, atraído por un primo segundo, llamado Pepe, hijo de Claudio su tío abuelo. En esta aldea prieguense regentó una tienda como la de Fuente Álamo, donde recuerda que Antonio Puche le mandaba pequeños electrodomésticos para su venta, también trabajó en el campo y como conductor de autobuses de una empresa de su primo.  De allí se fueron a vivir a  Priego de Córdoba y se  colocó en la misma autoescuela que se había sacado el carnet, como profesor de autoescuela, aunque aquello todavía no estaba legalizado, era la Autoescuela Rosales, que tenía oficinas en Alcalá la Real y en Priego de Córdoba. Es un hecho que no se explica, pues apenas sabía leer y escribir y ni tan siquiera tenía el certificado de escolaridad. Se había sacado el carnet de primera y después por su cuenta el carnet especial para conducir autocares, sin que incluso lo supiera el propietario de la autoescuela. Este carnet especial le habilitaba para darse de alta en Industria y así lo hizo su jefe sin consultarle, aunque primeramente solo tenía una especie de permiso para dar clases sin ser un título oficial, pero aprovechando la nueva regularización que transfirió la competencia de Industria a la Dirección General de Tráfico, tuvo que realizar en 1968 un curso de reciclaje y obtuvo el Título Oficial de Profesor de Autoescuela. Después siguió trabajando como conductor de autobuses que hacían la “línea pirata” desde Priego de Córdoba hasta Barcelona, en aquellos años de tanta emigración.

    En Priego estaría viviendo unos 5 ó 6 años hasta que según él: “me echó el hambre y las faltas”. En 1969 cogió rumbo a las Islas Baleares, no antes de sufrir una de las varías pérdidas prematuras que le golpearon durante su vida: la muerte de su hijo Juan de la Cruz, a quien durante más de 6 meses le dedicaron tanto su mujer como él todo el tiempo necesario para su cuidado.
     Se desplazaron por muchos hospitales de Córdoba, Sevilla y Granada,  donde un día sí y otro no, hacía compañía a su mujer, lo cual hizo que incluso descuidase el trabajo, aunque siempre tuvo el apoyo de su jefe. Una vez que se marchó a Palma de Mallorca estuvo sin regresar 18 meses, pues se había colocado de conductor de autobuses de la “Empresa Tranvía”. Ahorró para pagar a todos los que le debía, pues según él le debía a “los que estaban en misa, y a los que se quedaban fuera”. Su mujer ahorró 50.000 pesetas y pagó todas las deudas. En Palma de Mallorca estaría unos tres años. En 1972  en uno  de sus regresos de vacaciones quiso conocer la isla de Ibiza, de la que tanto se hablaba en aquellos tiempos de los hippies, y le gustó tanto que allí se quedó hasta estos días.  Poco a poco se fue llevando a la familia, primero se aventuró su hijo Enrique siendo un adolescente y posteriormente a toda la familia. En Ibiza se asentaron y allí han hecho sus vidas. Comenzó como conductor de autocares en la empresa “Viajes Anibal”, donde estuvo seis años hasta que ejerció definitivamente la profesión que le habilitaba el título que había obtenido, como Profesor de Autoescuela. Fueron casi treinta años de experiencia profesional: seis meses en Autoescuela Ibiza, otros siete meses en Autoescuela Peña Arriaga y 28 años en Autoescuela Botella, así que  sería imposible saber la vueltas que le dio a la Isla de Ibiza como copiloto.

 Ahora vive con sus dos hijos (tiene 6 nietos y 2 biznietos) y como residente en un hogar de ancianos, donde reconoce que no lo han pasado muy bien con el virus, pero afortunadamente tuvo el honor de ser el primero en ser vacunado en la isla de Ibiza.

Sin conocerlo físicamente, pues apenas contaba yo con un año de edad cuando la familia decidió marcharse del pueblo, me parece que le conozco desde siempre, en mi casa y entre los vecinos, siempre he oído hablar del "Chofer", lo que me hace que sea un persona cercana y así me lo ha demostrado en los tres meses que llevamos charlando. Como él me dice: “cuando se acuerdan de mí, no sería tan malo”

     Se siente ahora a gusto con la vida que lleva, después de tantos palos que le dio. La memoria la conserva casi intacta, pero reconoce que ya va teniendo algunos fallos y sus recuerdos son “a trompiscones”. No le interesa la televisión, aunque sí la radio, y  la política nunca le ha interesado. Detrás de este hombre solo he visto: amabilidad, respeto, colaboración, educación, agradecimiento, trasparencia, serenidad… y con respecto a los que fueron sus vecinos y paisanos en Fuente Álamo solo guarda muy buenos recuerdos, de los que se acuerda de todos o casi todos los que le fuimos nombrando.

 ¡¡¡GRACIAS POR TODO, “CHOFER”!!! ¡AMIGO CONDUCTOR…! 


viernes, 25 de junio de 2021

NACIMIENTO DE UN NIÑO EN EL COCHE DE CRESCENCIO ARANDA. ANTICIPO DE LA ENTREVISTA

 


   

 El coche de nueve plazas prestó un gran servicio público, pues trasladaba a enfermos; a parturientas caso de...en el interior de su coche. Durante el trayecto de casi una hora por aquella carretera de baches y piedra desde Fuente Álamo a Alcalá la Real, dio tiempo y lugar a aligerar el parto, pues cuando llegaron al hospital sobre las 11 de la noche, solo tuvieron las Hermanitas de la Caridad que cortar el cordón umbilical y sacar por separado del coche a la madre e hijo...

miércoles, 16 de junio de 2021

CRESCENCIO ARANDA AGUILERA "EL CHÓFER DE FUENTE ÁLAMO" . Vídeo promocional.

 

            ... el acontecimiento más importante fue el hecho de llevar a Fuente Álamo el primer coche, aunque después o simultáneamente, coincidiera con el coche de Julio Aguayo “El de Sinforiano”, que tenía un Ford. Aunque no recuerda bien y solo puede pronunciar la marca del coche como “Rosner” o Rornes, o algo similar, sí recuerda que le costó 30.000 pesetas y que apenas con dos o tres años de servicio lo tuvo que vender para la chatarra por menos de la mitad; utiliza la expresión “el coche era malo, pero yo era mucho peor conductor, pues no sabía ni lo que era un cacharro, y por eso no sabía tratarlo muy bien”. Cree que era de fabricación francesa. Lo vendió para la chatarra al chatarrero que tenía un taller de motos en Alcalá la Real.
 De ahí le viene el sobrenombre de “El Chofer” y a su mujer por afinidad “La Chofa”. El coche de nueve plazas prestó un gran....



sábado, 12 de junio de 2021

LOS ARANDA DE FUENTE ÁLAMO I.


 La familia Aranda de Fuente Álamo, si bien su progenitor nunca llegó a vivir en la aldea, procedía del Castillo de Locubín. Se habían asentado en torno a 1915 en Fuente Álamo, en concreto en el Cortijo de Clavijo, como los arrendadores al Ayuntamiento de Alcalá la Real, y por ello fueron conocidos como “Los Clavijeños”. Arrendamiento que le puso fin el inicio de la Guerra, al igual que la dispersión de la familia. Se trataba de una familia muy numerosa, donde la madre, María Dolores Villén Tirado, nacida en 1874, había quedado viuda antes de su llegada a Fuente Álamo. Había estado casada con José Aranda Ramos, con quien tuvo 11 hijos, más los 6 hijos que aportó su marido al matrimonio de otras nupcias, formaron una familia de 17 hermanos. Se cuenta que ya  en el funeral de la primera mujer, se escuchó: “José, se tiene que casar con María Villén”. Cuando se casó María Dolores tenía 18 años, y como hemos dicho, su marido llevó tres hombres y tres mujeres al matrimonio, de tal manera que una de estas ahijadas era dos años menor que su madrastra. 

 En el padrón de Fuente Álamo de 1924 aparecen inscritos: María Villén Tirado,  viuda, con sus hijos: Manuel 1901, Miguel 1903, Daniel 1904, Enrique 1907, María 1908, Carlos 1909. Cuando falleció la madre estuvieron en su funeral todos los hijos y ahijados, a excepción de Enrique y otro hermano que ya habían fallecido. Otros hermanos mayores eran Francisco, Julián, Salome, Ana y  Gertrudis, quienes se quedaron en el Castillo de Locubín.

El efecto llamada hizo que otra de sus hijas llamada ANA, nacida en 1899,  siguiera los pasos de la familia en 1930 permaneciendo en Fuente Álamo hasta el inicio de la Guerra Civil, casada con Miguel González Jaén (1893) con quien tuvo dos hijos: José González Aranda (1921) y Cipriana González Aranda (1923), asentados posteriormente en Alcalá la Real.

MANUEL, nacido 1901 en el Castillo de Locubín (como todos sus hermanos), era el hermano mayor de los que llegaron a Fuente Álamo y quien hizo de padre y llevó realmente en arrendamiento el Cortijo de Clavijo. Casado en 1923 con  Eulalia Rueda Bravo nacida 1909. Aparece inscrito en el padrón año 1924 cuando contaba con 23 años de edad, y se refleja que se encontraba en filas. La Guerra Civil separó las familias y su mujer prefirió quedarse en el Castillo de Locubín, en vez de acompañar a su marido en Alcalá la Real, y ello para evitar represalias hacia sus padres. Tuvieron 5 hijos: María, Francisco, Josefa y Manuela.


DANIEL nació el 23 de noviembre de 1904  en el Castillo de Locubín,  casado con la fuentealameña Magdalena Fuentes Moyano, nacida 1907, y con la que tuvo 8 hijos: María Dolores (1930), Manuel (1932), Mercedes (1934), José (1935), Daniel (1938), Magdalena (1942), Miguel (1944) y Custodio (1949). Sería quien se asentara definitivamente en Fuente Álamo, llegando a tener gran relevancia en los años posteriores a la Guerra Civil.  Fue alcalde pedáneo en la Postguerra (el 13 de junio de 1943 hay constancia de su ejercicio), cargo que compaginó con el de Presidente de la FE en Fuente Álamo. Vivió en el cortijo del Goro o Cuatrovientos y en una casa en el centro de la aldea, en el barrio de La Piquera, donde regentó una pequeña taberna, donde se organizaban bailes y su hermano Miguel llevaba un espectáculo de títeres. Gobernó la Aldea en una época difícil, devastadora, donde casi una veintena de fuentealameños se encontraban en presidio y solicitaban a través de sus familiares los avales necesarios para su excarcelación mediante la concesión de indultos. El alcalde tenía que certificar que los firmantes de la solicitud eran personas de orden. 
    Durante este periodo regresaron los presos republicanos, entre ellos el alcalde republicano. En esa época se inició la emigración en la aldea, tanto las temporales como las definitivas, que fueron generalizadas, como en otros muchos pueblos de Andalucía, incluso Daniel y  su familia marcharon unos años a Alcaudete, para labrar un cortijo. Fue socio fundador y desempeñó uno de los cargo en el Consejo de Vigilancia de la Cooperativa Agrícola Nuestra Sra. del Rosario (1959). Murió el 24 de mayo de 1961. Sus restos descansaron en el Cementerio de San José de la Rábita hasta que la familia decidió trasladarlos al Cementerio de Alcalá la Real junto a su esposa Magdalena.

       Su hija mayor, María Dolores, nacida en 1930, marchó a Buenos Aires (Argentina) finales del año 1954, casada con Jesús Santiago Pérez Castillo nacido en 1925, miembro de la familia conocida como “Los Parracos”, panaderos de Alcalá la Real, si bien antes habían regentado la Venta Fantasía. Emigró cuando aún se encontraba soltero por lo que María Dolores tuvo que casarse a través de poderes concedidos por su marido y ser representado por un hermano. Les fueron bien las cosas en Ultramar. Tuvieron dos hijos, Daniel Santiago (1956) y María del Pilar (1958), nacidos ambos en Buenos Aires. Regresaron el 26 de julio de 1972 a Madrid. Manuel, fue conocido por el sobrenombre de “El Cabo”. Casado con una silereña, emigró a Alemania, donde hizo parte de su vida. 
Daniel ejerció su profesión en la Benemérita en la provincia de Jaén (La Carolina, Guarromán y Jaén capital). Aún tiene su segunda residencia en Fuente Álamo, casado con la también fuentealameña Clara Carrillo Pérez, con la que tiene dos hijos: Pilar y Miguel Ángel. Mercedes fue la que más tiempo residió en la aldea, en concreto en el Cortijo del Llano de Fuente Álamo, al casarse con Antonio Pérez Jiménez, con quien tuvo 3 hijos: Antonio, Manuela y Mercedes y Daniel. José, dedicado a la agricultura, siempre estuvo estrechamente relacionado con la gente de la aldea donde tiene sus posesiones, pese a residir en la cercana aldea de Las Caserías de San Isidro al casarse allí. Magdalena casada con un grajereño de apellidado Leiva. Miguel también prestó servicio en la Guardia Civil sobre todo en la provincia de Granada. Es el único de los hermanos que ha fallecido. Custodio emigró a Barcelona, donde está haciendo su vida.


ENRIQUE, nacido también en el Castillo de Locubin en 1907, se casó en 1931 con Dionisia Aguilera Nieto (1908), nacida en Las Caserías, pero con raíces fuentealameñas. Cuando conoció a Dionisia tan sólo tenía 17 años y estuvieron 8 años de noviazgo hasta que Enrique regresó de filas. Se casó con 25 años en el año 1931 y tuvieron 7 hijos: Crescencio 1932; Hipólita 1939 casada en 1972 con el extremeño Manuel Cayetano Zamora 1940 que conoció gracias a un anuncio en la prensa escrita, comunicándose a través de cartas y conociéndose personalmente en Madrid, donde regentaron en Leganés el bar del hogar de los pensionistas, tuvieron una hija, Gema 1974. A finales de los años 70 regresaron a Alcalá la Real; Antonio 1942, electricista de profesión, regentó establecimientos en Alcalá la Real: “Electricidad Aranda”. Casado con María del Carmen Murcia. Hijo: Leopoldo 1978; y Magdalena 1944 que murió joven, además de otros tres hijos que fallecieron a temprana edad. En 1942 compró una parcela de 3 hectáreas e hizo una casa en las Albarizas al lado de la carretera de Fuente Álamo. Murió en el año 1945 con tan solo 38 años de edad aquejado de una enfermedad que le obligó a dejar el Cortijo que las Albarizas que por entonces labraba. 

Será con el hijo mayor de Enrique, con quien sigamos el hilo conductor con el que comenzamos. Crescencio no solo ha tenido el honor de ser el primer fuentealameño en ponerse la vacuna del Covid en Ibiza, sino que ya tenía el honor de ser el primero que había llevado el coche a motor a Fuente Álamo,  además de prestar con él un servicio público y servicio de correos, en aquellos años tan necesitados de medios de transporte. Sería finales de los años 50 cuando Crescencio adquirió en Priego de Córdoba un coche de segunda mano que había hecho durante algún tiempo la ruta Priego de Córdoba a Córdoba capital y que ya le quedaban pocos años de vida. 

Aunque Crescencio tiene su origen en las Albarizas, partido de Las Caserías de San Isidro, su gran contribución hace que se le considere como fuentealameño relevante. Aparte de  habitar más de un lustro en la Aldea,  siempre mantuvo comunicación con los fuentealameños  y sus raíces familiares siempre le tuvieron vinculado a nuestra aldea, pues ya desde jovenzuelos fue Hermano Mayor de las fiestas, trasladándose ....

CONTINUARÁ

Gracias a todos los que habéis colaborado y habéis hecho que esto sea posible: María del Carmen, María José, Daniel Santiago, Gema, Miguel Ángel... y especialmente mi agradecimiento a Crescencio.

El árbol familiar de los Aranda, se personalizará y se enviará a todos aquellos que lo solicitéis, sin perjuicio de que una vez completo se pueda publicar en algún libro dedicado a las familia de Fuente Álamo.

Os Dejo aquí un álbum  fotográfico familiar para quien quiera pueda añadirse.









jueves, 10 de junio de 2021

EL PRIMER FUENTEALAMEÑO VACUNADO DEL COVID. EL PRIMER CHOFER DE FUENTE ÁLAMO.

 


Dejo aquí dos párrafos de nuestra próxima publicación sobre los Aranda de Fuente Álamo:

"En este mundo globalizado donde las distancias no existen y los medios de  comunicación nos acercan a cualquier lugar del mundo, ha sido posible reencontrarnos con un fuentealameño, que como otros muchos estaba en un recóndito rincón de la geografía española. Este encuentro, casi fortuito, se ha producido a raíz de una noticia publicada en un diario local de Ibiza: “NouDiari” de 4 de enero de este año, y que me había facilitado un colaborador. Hacía referencia a un tal Crescencio Aranda Aguilera, de 88 años, con la gratísima noticia de que había sido la primera persona en recibir la vacuna contra el Covid-19 en la Isla de Ibiza. La crónica decía que era natural de Jaén, de profesión conductor y que residía en la isla desde los años 70, habiendo trabajado 28 años como profesor de autoescuela, por lo que lo conocía mucha gente de la Isla. Con todas estas pistas, me lo pusieron fácil y pronto asocié su nombre a los Aranda de Fuente Álamo. Me puse a investigar, y al momento conseguí identificarlo plenamente, comprobando que se trataba de Crescencio, conocido por entre nosotros como “El Chofer”.

….

"Crescencio no solo ha tenido el honor de ser el primer fuentealameño en ponerse la vacuna del Covid en Ibiza, sino que ya tenía el honor de ser el primero que había llevado el coche a motor a Fuente Álamo,  además de prestar con él un servicio público y servicio de correos, en aquellos años tan necesitados de medios de transporte. Sería finales de los años 50 cuando Crescencio adquirió en Priego de Córdoba un coche de segunda mano que había hecho durante algún tiempo la ruta Priego de Córdoba a Córdoba capital y que ya le quedaban pocos años de vida".

 Seguimos trabajando con los sucesores de los Aranda de Fuente Álamo, para lo que pedimos vuestra colaboración…

Crescencio en la Academia de Profesores de Autoescuela de Madrid.

miércoles, 9 de junio de 2021

LOS ARANDA DE FUENTE ÁLAMO

 


    Como he ido anunciado desde hace algún tiempo, estoy preparando el árbol genealógico de casi todos los apellidos más antiguos de Fuente Álamo. Actualmente estoy investigando o siguiendo las distintas líneas  del apellido Aranda del Fuente Álamo de procedencia del Castillo de Locubin. Son algunos de sus descendientes los que están colaborando con la aportación de fotografías y datos, pero necesitamos que sean todos o al menos la mayor parte de ustedes los Aranda, los que colaboren con este trabajo. Por eso ahora pido su colaboración…

¡¡¡ARANDAS, CONTRIBUID A LA RECOPILACIÓN DE LA HISTORIA DE FUENTE ÁLAMO”!!!

 

Aquí dejo un pequeño fragmento de la próxima publicación dedicada a los Aranda de Fuente Álamo:

 “La familia Aranda de Fuente Álamo, si bien su progenitor nunca llegó a vivir en la aldea, procedía del Castillo de Locubín. Se habían asentado en torno a 1915 en Fuente Álamo, en concreto en el Cortijo de Clavijo, como los arrendadores al Ayuntamiento de Alcalá la Real, y por ello fueron conocidos como “Los Clavijeños”. Arrendamiento que le puso fin el inicio de la Guerra, al igual que la dispersión de la familia. Se trataba de una familia muy numerosa, donde la madre…”

viernes, 28 de mayo de 2021

JUAN IBÁÑEZ SÁNCHEZ. ADIOS AL “ANDALUZ” DE FUENTE ÁLAMO


Carreteras, caminos, veredas, calles de tu Fuente Álamo echarán de menos tus pisadas, antes ligeras, últimamente algo más lentas. Esa huella también la dejaste marcada en otros lugares del norte de España, donde aquellos extremeños te renombraron como: "El Andaluz" y que te ha  acompañado e identificado hasta sobreponerse y difuminar tu nombre de pila: Juan o Juanito de Lore.

Formabas parte del paisaje fuentealameño, se echarán de menos tus saludos con media mano alzada, de espaldas y sin mirar al conductor que con el claxon te saludaba...  Tu estancia entre nosotros también se echará en falta, aportando siempre conocimientos, experiencia, saber escuchar y soportar todo tipo bromas.  Las tertulias de la Plaza de los Álamos sin tu participación serán menos ilustrativas.  Pero esto no puede sonar a despedida, sino a un hasta siempre, pues ya sembraste el saber estar entre nosotros y eso perdurará eternamente entre los que tuvimos la suerte de conocerte, entre tus familiares, vecinos y amigos. Sigue  haciendo camino: “Andaluz” …

A Juan Ibáñez Sánchez le dedicamos una publicación hace unos años, donde nos contaba sus experiencias, y que ha sido una de las más vistas leídas por todos ustedes.

Aquí queda el enlace: https://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com/2016/08/juan-ibanez-sanchez-el-andaluz.html












viernes, 21 de mayo de 2021

FRANCISCA CAPILLA RODRÍGUEZ. EL ADIÓS DE "LA PAQUERA DE FUENTE ÁLAMO".

        El primer día de la novena de San Isidro,  fue contratada Francisca Capilla Rodríguez por el Padrón de los Labradores para trabajar indefinidamente los campos fértiles de la eternidad. Aunque ella estaba bastante preparada y curtida, pues ya tenía las manos bien encalladas y la espalda curvada de cortar tabaco, lino, recoger aceitunas…, tanto  en los campos terrenales de Fuente Vaqueros como de Fuente Álamo, todos rogábamos para seguir disfrutando de su experiencia entre nosotros; aunque ella ya había cogido el hato y, como buena trabajadora del campo, no podía negarse a la llamada de su Patrón. Porque a los buenos trabajadores, una vez cumplida su misión en la tierra, los necesita San Isidro para cultivar los campos verdes de la esperanza y siembren semillas que aquí recogeremos. Ese es el consuelo que deben tener sus hijos, nietos, amigos, vecinos de su Fuente Álamo. Pero no solo San Isidro se acordó de ella para trabajar sus campos, también desde algún tiempo atrás, la Virgen del Rosario la quería tener a su lado como ejemplo de madre, o San Antonio de Padua como compañera de camino en sus predicaciones, y el Sagrado Corazón de Jesús para ayudarle a alimentar pasión,  a quienes tanta devoción tenía. Fue San Isidro finalmente quien la convenció.

                En sus últimos días quiso despedirse de nosotros con dedicatoria especial a sus hijos, pues sabía que no podía renunciar a esa especial  llamada. Vaya Usted con Dios, Paquera, hasta siempre.

               Como todos sabéis a Francisca Capilla Rodríguez, le dedicamos dos capítulos en la página de nuestro pueblo y que aquí dejo los enlaces:

https://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com/2014/06/inmigracion-y-acogida-en-fuente-alamo.html

 

https://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com/2014/07/francisca-capilla-rodriguez-la-paquera.html



 

sábado, 24 de abril de 2021

LA “SUERTE DEL SOLDADO” FUENTEALAMEÑO JOSE MARIA CANO CASTILLO

       


        En el sorteo de quintos de 1841 que solía celebrarse en el Ayuntamiento de Alcalá la Real el primer domingo del mes de abril -según establecía la ley de 1837-, el fuentealameño José María Cano Castillo, hijo de Vicente y María Mercedes, tuvo “la suerte del soldado” con el número veinte y dos, por lo que debería ser uno de los 100.000 hombres que formarían la quinta de aquel año. En el mismo sorteo corrió similar suerte José Cano y Giménez, vecino del Partido de Charilla e hijo de María Juliana, con el número doscientos treinta y cuatro. Aunque, realmente no fue la misma suerte, pues al ser un número más alto, la probabilidad de ser llamado a filas era menor, sin embargo sería su condición social la que le diría que la suerte estaba echada, incluso antes del sorteo.

El 16 de noviembre de 1841, comparecieron Vicente Cano, padre de José Cano, (fuentealameño) y María Juliana Giménez (madre de José Cano Giménez) ante el escribano de Alcalá la Real D. José Antonio Núñez a fin de reflejar en escritura pública el acuerdo al que habían llegado ambos progenitores con el beneplácito de sus respectivos hijos, que no era otro que cambiar o permutar los números que habían correspondido a cada uno en el mencionado sorteo, cosa que permitía por primera vez la Ley para el Reemplazo del Ejército de 1837. Esto se hizo bajo una serie de condiciones y bajo pago de unas cantidades de reales:

1ª Por el referido cambio, Vicente Cano ha de dar a José Cano, mozo de Charilla, la cantidad de tres mil quinientos reales de vellón. Mil reales a entregar en el momento del convenio.

2ª Que dado que era posible un segundo sorteo y la posibilidad que fueran de nuevo sorteados, y José Cano, hijo de Vicente, tuviera que cubrir la que correspondía a José Cano y Giménez, en este caso se rebajaría mil reales de la expresada cantidad de dos mil quinientos que se deben, y en el caso de que saliera libre se le aumentaría y deberá pagarle otros mil reales más de los dos mil quinientos reales.

Vicente Cano Gutiérrez, hijo de José Cano y de Rafaela Gutiérrez, aparece empadronado en Fuente Álamo ya en 1825, donde consta que estaba casado con María Mercedes Castillo Mesa, y por entonces tenían un solo hijo, José, de dos años de edad, aunque después de unos años vendrían cuatro hijos más. Era una familia propietaria  que vivían en el cortijo familiar de la Pilas de la Fuente de la Encina y poseían tierras en las inmediaciones del referido cortijo. En el año de 1841, ante el grave perjuicio económico que suponía la incorporación a filas de su hijo José de tan solo 18 años de edad y la alta probabilidad de que no volviese, intentaron evitarlo pagando la considerable cantidad de dinero que se refleja en la mencionada escritura pública de convenio. 


Pese a la legalidad del acuerdo, se trataba de un mercadeo de personas y un sistema totalmente injusto del cumplimiento de un deber, pues el sorteo podía ser desvirtuado con un acuerdo en el cambio de números y con las consiguiente sustitución de un quinto por otro, de tal forma que las clases pudientes podían evitar la pérdida temporal o total de un hijo, mediante pago de una cantidad alta, que a veces suponía el endeudamiento familiar. Es cierto que el riesgo de no volver, debido más a las enfermedades que a la propia guerra, era alto, por lo que se daba por bien pagado las altas cantidades que se exigían a cambio.

La ley vigente en aquel momento era la Ley para el Reemplazo del Ejército de 2 de noviembre de 1837, que establecía el tiempo que duraría el servicio militar y el número de soldados necesarios (ya en 1835 se decretó la quinta de 100.000 hombres). Fijó la edad de los mozos sorteables entre los dieciocho y los veinticinco años, una franja menor que en las anteriores leyes. Reconoció la redención en metálico y la sustitución, siendo como hemos dicho el primer reconocimiento legal de la figura del sustituto.

En la referida escritura pública de convenio hay una nota marginal de fecha de 24 de septiembre de 1843, algo ilegible, que recoge el cumplimiento del pacto y el pago del mismo, pues se puede leer que Juliana Giménez nada tiene que reclamar. Podemos decir casi a ciencia cierta el destino que corrió José Cano, quien no llegó a incorporarse a filas, ya que también consta que a finales de los años 40 del siglo XIX ya había formado una familia y su primera hija Josefa Cano Cuenca ya había nacido. Después tuvo otros tres hijos, José, Alejandra y Rafael, quedando viudo joven[1]. La familia siguió asentada en el Cortijo de las Pilas en la Fuente de la Encina hasta los años 70 del siglo XX, siendo sus últimos moradores su biznieta Cándida Cano casada con Julio García. 


 En este caso la “suerte del soldado” no se la dio el sorteo de quintos, sino el dinero de su padre.

Para tener una referencia del gran desembolso que la familia Cano tuvo que hacer para evitar la incorporación de su hijo al ejército,  traemos como ejemplo la venta real que se realizó por aquellos años, en concreto el  30 de enero de 1843, por la que Joaquín Serrano Santaella, morador de Fuente Álamo, compra a Manuel Jiménez y su consorte María Dolores Peláez, una haza de tierra calma, llamada de Cano, en sitio de Fuente Álamo, de cuya finca se vende un pedazo de seis fanegas, conviniéndose al efecto el precio de mil seiscientos reales de vellón en que fue tasada por peritos electos de una conformidad. Otra venta de Francisco Arjona a favor de Francisco Giménez de fecha 27 de agosto de 1843 por la que el tal Francisco de Arjona del Partido de la Ortichuela que era dueño de una haza en al partido de Fuente Álamo, cuya tierra linda con otra de Juan Bermúdez y del Caudal de propios y siendo tratada su enajenación con Francisco Jiménez, morador en el partido de la Fuente del Álamo por la cantidad de novecientos reales de vellón.

 Viendo estos ejemplos con la cantidad pagada por Vicente Cano para libar a su hijo de la mili, pudo adquirir 12 ó 15 fanegas de tierra.

Pocos años después en concreto en el año 1848, cuando Vicente contaba con 46 años de edad, compareció ante Escribano Público, junto a su mujer María Mercedes Castillo de 42 años de edad, para otorgar testamento a favor de sus cinco hijos,  aunque José ya había contraído matrimonio con Josefa Cuenca, al ser el único hijo mayor de edad le nombra albacea  de sus otros cuatro hijos menores de edad: Rafaela, Francisco, Vicente, y María.


 

Mi agradecimiento a Rafael Burgos por la aportación de los documentos.

 

 

https://www.infonortedigital.com/portada/gentes-e-historia/item/88088-como-evitar-la-mili-en-la-arucas-del-siglo-xix-y-xx-la-redencion-de-la-familia-marrero-dominguez



[1]En el padrón de 1878 aparece José María Cano Castillo, 55, propietario, viudo. Alejandra Cano Cuenca, 20  y Rafael, 14. A su cargo Gregorio Zamora Aguayo, 5 y Pedro Arenas Rodríguez, 60, viudo.   Vicente Cano Cuenca, 28,  pegujalero,  con María Arévalo López, 31. María de la Cabeza, 5, Sixta, 3 y Justa, 6 meses.

 

sábado, 20 de marzo de 2021

DOMINGO CANO RUIZ. OTRO FUENTEALAMEÑO EN EL OLVIDO.


     Siguiendo líneas de investigación, y en un intento de identificar a los fuentealameños que por un motivo u otro tuvieron cierta relevancia en nuestra historia, encontramos a Domingo Cano Ruiz.  Una persona, que como otros muchos fuentealameños, ha  pasado desapercibido, quedando incluso en el olvido para las generaciones futuras, y sin aflorar la relevancia que pudo tener en su tiempo.

La redacción del Reglamento de la Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente» de Fuente Álamo nos lleva a su penúltima página in fine: “Fuente Álamo, 13 de mayo 1931. Por la Comisión organizadora, Domingo Cano”.  Siempre tuvimos la curiosidad de saber quién fue el director de esta comisión organizadora, pues solamente constaba su nombre y primer apellido,  pero  no encontrábamos ningún documento posterior que nos sirviese de guía investigadora. Es cierto que hace algún tiempo el historiador y amigo D. Santiago de Córdoba Ortega, nos proporcionó un documento recortado del Diario “El Socialista” en el que Domingo Cano de Alcalá la Real desde enero de 1919 estaba suscrito a varios ejemplares de dicho periódico; no obstante por falta de pago de 12,15 pesetas al 25 de septiembre de 1927, el periódico lo incluyó en la primera lista de morosos. Todo apuntaba a que se trataba de nuestro Domingo, pero teníamos ciertas dudas que eran necesario despejar, pues no conseguíamos el nexo de unión, ni ningún otro documento que alimentase esta teoría. Estudiamos la posibilidad de que se tratase del frailero  Domingo Cano Ballaltas, hojalatero, miembro de la UGT y  coetáneo al nuestro, pero pronto lo descartamos al no encontrarle ningún vínculo con Fuente Álamo. Seguimos buscando a un Domingo Cano con raíces en nuestra aldea. La investigación nos llevó al Registro Civil de Alcalá la Real

, donde encontramos una partida de nacimiento de Domingo Cano Ruiz, quien había nacido el 12 de mayo de 1894. Esto no nos decía nada nuevo, pues situaba a sus padres Manuel Cano Molina y de Atanasia Ruiz Expósito, al tiempo de su nacimiento,  en la aldea de las Caserías. Después rastreamos  en los padrones de vecinos de Fuente Álamo tanto el nombre de Domingo, como los apellidos Cano y Ruiz y al principio tampoco veíamos ninguna luz, pues en los padrones hay ciertos errores y no nos daba fiabilidad. Así encontramos en el que pudiera ser el padrón de 1885 a Domingo Espósito, de 2 años de edad, hijo de Atanasia Ruiz Espósito, soltera,  lo cual me descolocaba, pues el Domingo que buscaba era el nacido en 1894 y tenía padre según la certificación consultada. En el padrón de 1888 aparecía: Manuel Cano Molina de  30 años de edad casado con Atanasia Ruiz Mesa de 26 años, y con un hijo llamado Domingo de 5 años, con lo cual lográbamos casi identificar a los progenitores, que coincidían con los de la partida de nacimiento,  pero teníamos la misma duda, pues Domingo todavía no había nacido, como hemos visto en su acta de nacimiento de 1894. Dejamos esta línea y comenzamos a investigar el apellido Ruiz y Mesa, encontrando en el padrón de 1825 a Antonio Ruiz, casado con Antonia Mesa, con un hijo llamado Antonio Ruiz Mesa de 8 años edad. En el padrón de 1833 el mismo resultado, pero Antonio con 16 años. Hay que decir que ya no hay más padrones hasta 1878, en el que encontramos a Antonio Ruiz Mesa ya con 60 años de edad, casado con Dolores Espósito de 51 años y con dos hijos: Atanasia de 18 años y Antonio de 14 años. Es aquí donde conseguimos identificar plenamente las raíces maternas fuentealameñas de Domingo, pudiendo ser las paternas de las Caserías de San Isidro.

 En los otros padrones posteriores se cometen nuevos errores, así, en el de  1889, aparece Manuel Cano Molina de 35 años, casado con Atanasia Ruiz Mesa de 30, con tres hijos: Mercedes, 11 años, Dolores, 8 años y Cándido, 2 años, que pudiera tratarse de Domingo. En el de 1892, Julián Carrillo Mesa 1865, soltero, tiene a su cargo: Antonia Espósito 1873, (pudiera ser Antonio tío de Domingo) y Domingo 1890. En 1893 Julián Carrillo Pérez, (Mesa) 1867 y  Antonio  Ruiz 1869. Estos son los últimos datos, pues ya no vuelve a aparecer más en los padrones de Fuente Álamo, hasta que su nombre aparece en el Reglamento de la nombrada Asociación.

Con estos datos podemos barajar la hipótesis de que Atanasia,  la madre de Domingo, fuese madre soltera al tiempo de nacer Domingo, y que al casarse  con Manuel Cano se cambió el segundo apellido de Expósito por el de Mesa (segundo del padre), recibiendo Domingo el apellido de su padre de adopción, y por eso pudo ser inscrito en el Registro Civil en 1894, algunos años después de su nacimiento. También pudo ocurrir que quedase, siendo aún un niño, a cargo de un pariente (Julián Carrillo Mesa), junto a su tío Antonio Ruiz Expósito.


Estudios posteriores de los Registros Civiles nos llevan a localizarlo en la localidad de Martos, donde falleció en la Residencia de Ancianos, el 13 de junio de 1969 de asma gripal.

Poco más sabemos, ya que no tuvo descendencia y  era de estado civil soltero.

     La Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente» de Fuente Álamo, según consta en sus Estatutos, fue creada el 13 de mayo de 1931, un mes después de la proclamación de la Segunda República, pero antes de la promulgación de la Constitución Republicana de 1931 (9 de diciembre). El director de la Comisión Organizadora encargada de su creación y la redacción de sus estatutos y reglamento, fue D. Domingo Cano[1], estableciendo su domicilio en calle Fuente, nº 21. Domingo al menos desde primero de enero de 1919 estaba suscrito a varios ejemplares de “El Socialista”, que repartía o vendía a los simpatizantes de la aldea como corresponsal; no obstante por falta de pago de 12,15 pesetas adeudadas entre el 1 de enero de 1919 a fin de diciembre de 1926,  el 25 de septiembre de 1927, el periódico lo incluyó en la lista de morosos[2]

[2] El Socialista de 25 de septiembre de 1927