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lunes, 12 de septiembre de 2016

ACTO DE PRESENTACIÓN DEL LIBRO “BAÑOS DE ARDALES DE FUENTE ÁLAMO”



Como sabéis el pasado día 3 de septiembre se presentó en la Escuela de Fuente Álamo, mi libro “Baños de Ardales de Fuente Álamo”, en un acto muy emotivo para mí, donde estuve acompañado de tantos amigos y familiares, además de una buena actuación musical a cargo de Ana María Pérez, Pedro Domínguez y Domingo A. Pérez, donde al final pudimos degustar un ponche casero preparado por mi hermana Loli Pérez, en colaboración con la Asociación de Vecinos “La Torre de Fuente Álamo” y la visita a una pequeña exposición referente a la época de funcionamiento de los referidos baños, finalizando el acto con la firma y dedicatorias a los amigos. Aquí dejo el discurso pronunciado, porque creo que todo esto también forma parte de la historia de Fuente Álamo.
“Buenas tardes a todos los asistentes, todos amigos, todos familia, casi todos fuentealameños, de Alcalá o de aldeas vecinas. Muchas gracias por haber venido, sobre todo aquellos que venís de fuera y que habéis hecho ese pequeño esfuerzo por estar hoy aquí. Tengo que agradecer también a la Fundación SAFA el haber cedido el local, a la Asociación de Vecinos “La Torre de Fuente Álamo” por su colaboración y a la Cooperativa Ntra. Sra. del Rosario por haber cedido las sillas. Me hubiese gustado que también estuvieran aquí algunos de nuestros representantes políticos que, si bien no les he invitado personalmente, tampoco lo he hecho con muchos de los que estáis aquí, y sin embargo estáis; porque hoy con las nuevas tecnologías quien quiere estar está. De hecho le he mandado un whatsapp a Monolín a título general por si quería estar aquí, no sé si lo habrá recibido. Bueno,  Antonio, si está ahí, pero este hubiese estado de todas formas. También agradecer a los que no han podido estar hoy aquí y les hubiese gustado, especialmente mi hermana Mercedes, mi amiga Mari Carmen, mi prima Belén, mi vecina Loli y otros muchos que… no voy a seguir nombrando porque sé que son muchos y que se me olvidará alguno. Como no, agradecer a mi tío Pepe, que está ahí, a mi madre que tanto apoyo me da…
 No sé si la ocasión merece tanto ni si las expectativas que cada uno tenga se verán cumplidas, lo que sí sé es que cuando se hace algo con gusto y con las ganas de difundir una parte de la historia y de la cultura de Fuente Álamo, con dos reglones que se escriba, merece la  pena y da mucha satisfacción. De verdad.
En primer lugar tengo que decir que lo que presento hoy, más que un libro en  sí, es una recopilación de datos recogidos de los Manuales de Hidrografía, un estudio de los pocos manuscritos de los médicos de baños que prestaron sus servicios en el balneario de Fuente Álamo y un poco de crítica o cosecha propia.
Hoy estamos aquí bajo el pretexto de mi libro o como le queramos llamar, pero lo que yo realmente quise, cuando tuve la idea de presentarlo públicamente, era poner en práctica una idea que tenía desde hace tiempo: el estar rodeado de tantos amigos y familiares y compartir con vosotros este momento y difundir un poco de nuestra cultura, que se escuchase por ahí que Fuente Álamo existe. De hecho, en Almería y en otros lugares, mucha gente se está enterado dónde estamos gracias a todo esto.
Como veréis, hoy vamos a presenta el primer libro que se ha escrito sobre un tema relacionado con la aldea de Fuente Álamo. La idea me surgió por la curiosidad de saber qué se había escrito o qué se sabía de los Baños de Ardales  y, después de dos años de recopilación de datos, aquí los presento, para que esa curiosidad sea  resuelta para vosotros, como digo en el prólogo del libro. Recuerdo que de pequeñillo me decían mis padres o la gente del pueblo que el agua de Ardales era buena para la pupas.  Lo que si he pretendido es llevaros a casi dos siglos atrás para que cada uno se pueda imaginar cómo funcionó aquel balneario, dicho sea de paso, algo mediocre y no de mucho lujo, porque solían acudir gente del campo para curarse, no por ello menos digna.
El libro está compuesto por un Prólogo en el que cuento mi primer contacto con los Baños, donde ya quedé impresionado; seguido de una pequeña introducción en la que se recogen los principales balnearios de la Provincia de Jaén; un estudio de la evolución de los Baños, desde su auge a su declive;  después una recopilación de lo que los Manuales de Hidrografía y demás textos dicen de ellos; seguido de la transcripción de los manuscritos elaborados por algunos de los médicos que pasaron por los Baños; y terminando con algunas biografías de los Médicos o nombres de  propietarios  que estuvieron en Fuente Álamo. Al final se recoge un pequeño resumen de la geografía e historia de la Aldea. Aquí quise hacer una pequeña trampa que se ha convertido en una errata referente al número de habitantes del pueblo y que quiero que se descubra, para ver quién se ha leído el libro al completo. Es una broma y se trata de una errata pura y dura.
El libro contiene 10 fotos en color y otras cuantas en blanco y negro, unas 120 páginas, con su portada y contraportada, pero lo más importante es lo que pone en el lomo y ya diré porqué.
 En su interior hay una fotografía en la que se me puede ver con una maqueta construida en base a unos planos de superficie elaborados en 1868. De esta forma, es posible observar cómo pudo ser el edificio en alzado, aunque muchos de los que estáis aquí lo recordaréis. Eso también tiene su trabajo.
No voy a desvelar, como es evidente, todo el contenido del libro para que el que tenga curiosidad lo lea o al menos lo hojee u ojee, pues ya sé que hay mucha gente mayor, que por desgracia no podrán hacerlo, y otros que no entenderán muchas de esas palabras técnicas.  Yo tampoco entendía muchas, pues no soy ni médico, ni químico ni geólogo, pero hoy con las nuevas tecnologías tenemos unas herramientas que fácilmente nos sacan de las dudas, y ya sé lo que son las leucorreas, metrorragias, escrofulismo…
Sé que os estarán surgiendo muchas preguntas y dudas, y la que más es para qué sirven estas aguas o que poderes curativos tienen y si es posible ponerlo de nuevo en funcionamiento, cosa que no trato en el libro. Yo puedo dar mi opinión, que seguramente no es la que esperabais, creo que es necesaria más agua y volver a hacer nuevos análisis para ver si esas aguas han perdido sus propiedades. De todas formas ya sabéis que con los avances en medicina, los medicamentos curan hoy enfermedades que en otras épocas eran curadas a bases de estas aguas medicinales, y que aunque esto no lo cuento en el libro, fue una de las principales causas, me refiero a los medicamentos sobretodo el descubrimiento de la penicilina, la que fue acabando con la curación con aguas medicinales. Las aguas de Ardales tenían fundamentalmente un poder curativo de enfermedades cutáneas y venéreas, como eran los herpes, escrofulismo, y sobretodo enfermedades o anomalías  propias de las mujeres, leucorreas, menorragias, metrorragias, que están  relacionadas con los flujos vaginales o las menstruaciones, de hecho eran las mujeres las más asiduas a los baños, hasta 4/5 partes, según algunas estadísticas. Lo que sí os invito, claro una vez que hayáis leído el libro, a una tertulia o mesa redonda, a celebrar aquí o donde digáis y poner todo los puntos de vista y comentarlos y hacer propuestas. En fechas a concretar…
El libro está puesto a precio prácticamente de coste, y quizás me pille los dedos, pues hasta ahora se han editado 100 ejemplares que ya están solicitados, y para evitar que alguien se pudiese quedar hoy sin libro he hecho otros tantos. Tengo que decir que no he registrado los derechos de autor ni el depósito legal para abaratar costes y hacerlo como una especie de regalo-donación, por lo que se entiende la  contribución del que lo adquiera como una donación.  He querido acompañarlo del marca-páginas de adquisición voluntaria, que supone un donativo, el cual irá a parar a la rehabilitación de la Torre de Fuente Álamo; por lo que el acto en sí  también tiene un carácter solidario que venimos explicando y  explicaremos con detalle en la página de Facebook “Amigos Torre de Fuente Álamo”.
Pero lo mejor de este acto sin duda será la actuación musical de mis hijos, porque Pedro también lo es, a quienes también tengo que agradecer su colaboración en la corrección de textos, y el ponche de mi hermana Loli, al que todos estáis invitados. Después haremos las dedicatorias y entrega de libros y compartiremos unos momentos de charla. Podéis ver también esta pequeña exposición que complementa el acto y que la he preparado con mucho cariño.
Solo me queda agradecer nuevamente a todos aquellos que estéis interesados por la cultura entorno a cualquier tema de esta Aldea, a aquellos que habéis venido no solo por ese interés, sino por mí, que sé que sois algunos y esos se agradece doblemente. Sois vosotros los que me dais la fuerza para seguir.
Tengo que decir, finalmente, que ya estoy elaborando un nuevo trabajo, así como una serie de biografías de fuentealameños, que hoy expongo bocetos de algunas, y aquí viene lo de la importancia del lomo de este libro. Así que a lo mejor  dentro de algún tiempo nos veremos de nuevo; ya estáis invitados. Muchas gracias”.

Fuente Álamo 3 de septiembre de 2016

sábado, 30 de julio de 2016

EXPRESIONES Y DICHOS MÁS UTILIZADOS EN FUENTE ÁLAMO. II PARTE.



      Aparte de todas aquellas palabras recogidas en la anterior publicación y muchas más mal pronunciadas, que no mal dichas, hay expresiones o frases hechas por fuentealameños como Cristino Mesa: “Un vamos, toda la vida de Dios han sido dos de pan y una de queso…” con la que el dueño del Cortijo de la Erilla recriminaba a los albañiles que le habían hecho una reforma en el cortijo, entre ellos Justo Gutiérrez, pues se habían comido el queso que guardaba en la orza, en la proporción de dos de queso y una o ninguna de pan. “Cuchar la Jongona”, como diría Mariquilla de Flora, o el típico “Cago hostia” de Juan Aguilera, o aquello que decía José Ramírez: “Te lo dice Pepe…” o la de Luis Montes: “Me cachi en los mengues…”, con aquel sosiego con el que lo decía. Aquella frase “Yo ya sé pa mi apaño”, con la que se despidió Antonia Pérez Vera de la escuela de adultos, cuando aprendió a poner escasamente su nombre. “Redios, Redios, ni los propios” que exclamó aquel padre fuentealameño, cuando se encontraban segando mano a mano con su hijo, al coincidir, sin saberlo, una sonora ventosidad propia con otra sorda de su hijo, para quien tal acto estaba muy mal visto, por lo que no tuvo otro remedio que aprovechar la ocasión. Aquí no funcionó el dicho “Ningún hijo es feo, ni le huelen los…” También aquel dicho que Francisco Pérez González, si le venía alguna adversidad: “No pasa na, vendo una cabra”. Hablando de cabras, también se puede escurrir el bulto de la manera que lo hizo Antonio Ortega “Rayo”, cuando le recriminó Pepe Aguilera “Mercé” que sus cabras le habían comido los olivillos, respondiendo Antonio: “Échale la culpa a la chica, que la grande no ha sido”.
También hay muchas expresiones que se suelen utilizar por toda la zona y otras autóctonas de Fuente Álamo. “Meter la burra de culo”, esta expresión se emplea para manifestar que algo se ha hecho mal. “Más ennortao que la cabra de Cristino”, “Más loco que la Lea”, para calificar a alguien de alocado. “Más apañao que un jarrillo de lata”, esto no solo lo son los fuentealameños/as, sino otros muchos y muchas. “Más guarro que la Leles”, que no tuve el gusto de conocerla, pero seguramente existió. “Viajas más que Amalia” ya quedó explicado en este blog su sentido, “Más perro que la chaqueta de una guarda”, cuando alguien es “vaguete”, “Más de campo que un arao”, “Dar peos a una lata hasta que se bolle”, es para mandar a alguien a que cumpla un misión imposible.  “Olivos al cinco de oros”, para aprovechar el terreno se plantaban cuatro olivos y uno en el centro, y así sucesivamente. “Vas arder como un pajar”, “Dar palos hasta en el cielo de la boca”, son amenazas imposibles de cumplir. “Has metio el chocho en los fideos”, recriminación que se hace cuando alguien se equivoca. “Más oscuro que la boca de un lobo”, ”Se está poniendo el cielo panza burra”, “Tiñosa oscura, lluvia segura”, o “Tiñosa con montera, agua espera, quiera Dios o no quiera”, son expresiones para decir o predecir el tiempo, o frustraciones cuando el viento era molesto para la colocación de los faldos de aceitunas y Pedro Cervera decía: “Cómo le pegue una patá en los güevos al viento, verás”. “Anda y traspón por el Tajo Grajo” como maleficio deseado. “Ya traspuso por la Piedra Gorda”, expresión de duelo, cuando alguien de Fuente Álamo hacía el último viaje camino el cementerio de San José de la Rábita. Así otras muchas que se pueden ir añadiendo, pues “No se puede estar en misa y “replicando”, yo diría, repicando. “Lo tiró como una espuerta de barro”, que respondía al gesto de tirar algo al suelo de un golpe seco y de forma totalmente desentendida. “Fumas más que un tío sacando estiércol” cuando alguien paraba muy a menudo de trabajar para hacer descansos; en este ejemplo, era debido a que el olor de la cuadra hacía que se interrumpiese continuamente la faena para tomar aire. Daremos una pausa y decimos: “No corras, ni trillando”. Hay que recordar que uno de Fuente Álamo, “perdió todas sus tierras plantadas de olivos de cuatro pies”, lo mismo por eso se le marcharon. Otras veces hacemos los refranes o supersticiones a nuestra medida y decimos: “Quien tira la sal, tira el capital”

Recortamos expresiones y decimos: “contrimás se arrima…” por cuanto más se quiere, o “lo menos” en vez de por lo menos, “pa tó” en vez de “para todo”,  “ca” por cada, “da quí” por desde aquí, “to er santico día” por “todo el día”. Ese “Nene, venacapacá”, fuentealameño, que equivale a un “Come here” de nuestros vecinos ingleses, pero con más genio.  “Socorro acuir to er mundo”, por S.O.S, “al laico” por al lado, “está cebao” por estar gordo, “está seco” por estar delgado o decimos que “habla recio”, para decir que está hablando alto…
Se utilizan muchas palabras que ya están en desuso, como el añadir a los verbos el prefijo “a” y decimos “acarrear” por carrear, ablentar por aventar. Sin embargo decimos “bollar el coche” por abollar, que también existe “bollar” pero significa otra cosa.
A las abuelas antes para nombrarlas se anteponía el sustantivo “mama” o “papa” al nombre propio: “Mama Antonia”, “Papa Sandalio”…, o a los tíos y tías y se decía “Tío Monje” o “Tía Pepa”… No sé porque se ha ido suprimiendo lo de “chacha” o “chache”, (“Chacha Sencie” o “Chache Juanele) por tita o tito, seguramente por los tiempos modernos que vinieron.
Cuando alguien dice: Voy “ase” mi tita …” , está utilizando la expresión parecida a la francesa de “chez..”, que significa  “en casa de”.  Sin saberlo, nuestra riqueza lingüística coincide con un idioma tan culto como el francés.
El otro día escuché esta frase: “Otavía no se ha comío las almondigas, ni la acendría y ya se ha limpiao el jocico con la ruilla”. Como éstas las que quieras.
 Recuerdo que esta publicación no es una crítica, pues nada se tiene que reprochar, e incluso habría que valorar esa idiosincrasia que nos hace diferentes y esa transmisión oral de nuestros antepasados. Solo quiero dar a conocer, más bien recordar, la utilización de algunas expresiones y palabras utilizadas en el día a día en nuestro pueblo, siendo consciente de que son una mínima parte de las utilizadas y de que no se trata de un estudio profundo de la lingüística fuentealameña, y como me ha apuntado mi amiga Mari Carmen, hubiese sido más fácil poner las palabras bien pronunciadas y acabaríamos antes, para terminar diciéndome: ¿Es qué hay alguna bien dicha?
A continuación reseñamos una serie de palabras o términos que se utilizan en la aldea y que pueden coincidir con los que se utilizan en otros muchos pueblos, sin ser una lista exhaustiva y sólo a título de ejemplo, que se puede ir completado “por to´s uste’s, o vusotros”, si “sus” da la gana o si os apetece:
Abanto patuo: expresión para descalificar a alguien en forma de broma.
Ablentar: también se puede decir aventar el trigo
Acarrear: transportar en carro.
Acuesta: llevar algo o alguien subido en nuestras espaldas
Andurrial: lugar retirado
Apontocar: apoyar sobre algo
Arregostar: acostumbrar 
Arrendar: imitar o hacer burlas a otro (o hacer arriendos).
Borombillos: llevar alguien en los hombros
Buscar la navajilla: escaquearse en el trabajo en el campo
Cardancha: Cardencha
Carrañaca: instrumento navideño de palo con estrías
Cascaravito de billota: cascara de bellota que se utilizaba como dedil para recoger aceitunas
Carámbalo: trozo de hielo
Cachucho: Cualquier recipiente pequeño (En Fuente Álamo)
Chilancos: cilancos
Chuchurrío: mustio
Crujir el hato: pegarle a alguien
Destajo: lugar de trabajo en la recolección de aceitunas o siega.
Enmallaico: niño hambriento
Ennortao: sin norte, alocado.
Encriscollar: elevar el cuello
Egollante: califica a una persona desagradable en el trato,
Esento: travieso, pillo, revoltoso. El sustantivo es esentura y podemos usarlo como sinónimo de travesura.
Esgobernar un pie: torcedura de tobillo
Fumar: hacer un descanso en el trabajo. “Vamos a echar una jumailla…”
Gallillo viejo: orificio que comunica con la tráquea, por donde suele introducirse accidentalmente pequeñas partículas que producen tos.
Hacer la gata: en la recolección de la aceituna, parar intencionada y disimuladamente al final de la hilera para que otra cuadrilla doble antes, con el fin de que cojan una hilera más dificultosa.
Hacer la maleta: Sinónimo de emigrar
Hilá: hilada o hilera de olivos
Jarapos: trapos o harapos
Jerga: Conjunto de utensilios necesarios para la recolección de la aceituna o la siega (faldos, varas, sacos, ramales…)
Jonguillao: dícese de una cosa cuando está deformada o aplastada.
La vística!: expresión de asombro
La orden, machooo!: expresión de más asombro
Lengua zapatua: estado áspero que se queda la lengua.
Mamia: cabra con una sola teta
Murga “regaera”: murga navideña informal
Muliar: muladar, lugar donde se arroja basura y heces de animales.
Pecho: terreno pendiente
Pingo: salto brusco que da un mulo o caballo
Pingolé: juego de niños, unos salta sobre otros
Pintar: sembrar cereales o leguminosas.
Pirina: especie de gallina pequeña o enana.
Piquera, pajareta: puerta por donde se introduce la paja al pajar
Pleita de esparto: base de esparto para hacer objetos o utensilios de esparto
Porfiar: aportar o desafiar
Posla (portland): superficie lisa hecha de cemento
Raleta o realeta: Cagueta, heces de cochino blandas
Rajuñar: arañar o rasguñar
Renegrura: gran oscuridad
Registros: recortables de las cajetillas de cerillas que se utilizaba para jugar como cromos
Roña, Roña: palabra que se aclamaba para solicitar a los padrinos de los bautizos los caramelos.
Ruilla: servilleta o rodilla
Remanecer: hacer referencia al lugar de donde se es natural o nacido.
Senagüillas: Enaguas pequeñas para la mesa camilla.
Tornas: intercambio de trabajo por trabajo sin dinero de por medio
Tufo: se refiere al flequillo
Turruntera: terreno dificultoso, quizá  por torrentera
Vará de aceitunas: temporada de recolección aceitunas.
Verraquera: Barraquera
Zamanza palos: quiere decir una buena paliza.
Zarcillo: colgante que se pone en las orejas.    
            Hay un montón de palabras recogidas en el diccionario del Real Academia de la Lengua Española, que tuvieron un gran uso en Fuente Álamo y en otros pueblos, pero que actualmente ya no se usan como:
Gaveta: cajón o recipiente de albañilería
Artesa: recipiente cuadrilongo  de madera
Besana: primer surco que se abre en la tierra.
Ubio: yugo
Zafa: utensilio para lavarse, se recoge por la Real Academia pero en otros lugares se le llama, jofaina

Ect, ect, ect,…
Ah! me acabo de acordar de otra que decía: "Escupes más que una bicha en un majano"
Ya está disponible. No te quedes si él y colabora con la publicación.

miércoles, 29 de junio de 2016

EL HABLA EN FUENTE ÁLAMO. I PARTE.



     Aunque el habla o la pronunciación de algunas palabras en Fuente Álamo es muy similar a la de los pueblos de su entorno, siempre hay matices que la diferencian, como ciertas entonaciones características que se han producido por la transmisión oral, y algunas deformaciones en la pronunciación que se han ido gestando a lo largo del tiempo. Esto es debido fundamentalmente a que la transmisión oral no ha ido unida a la transmisión escrita, dada la alta tasa de analfabetismo de nuestros antepasados. Recuerdo que de niño, cuando preguntaba a mi madre qué íbanos a comer me decía: “hoy clanflainas, en lugar de chanfainas; sin saber ni ella ni yo, lo que eran realmente, pero habiendo deformado ya la palabra. Hoy yo por lo menos sí sé cómo se escribe y pronuncia, aunque todavía no sé a que saben.
 A esto hay que unirle el hecho de haber ido recogiendo palabras y entonaciones de los lugares por donde hemos pasado, y que han influido en nuestra riqueza lingüística: la emigración, que fue ampliando, enriqueciendo y variando nuestro acervo lingüístico. Eso sí, siempre le resultó al fuentealameño, pedantes y cursis los intentos de “hablar fino o finolis” de aquellos que volvían de la emigración, pues solíamos meter “la patas” y se nos pillaba en algún fallo o error lingüístico grave, como aquello de “segúnmente”, el “bacalado de Bilbado”, o que en Madrid los perros hacían “guadus”. Sin saberlo, habíamos caído en la ultracorrección.                                                                              Hay que decir que no todos nos adaptamos lo mismo a la pronunciación del lugar donde habíamos emigrado, incluso éramos bastante reacios sobre todo a aprender el catalán. Pero a veces sí que utilizábamos expresiones o palabras sueltas del catalán o del Norte de España, como aquello de “la mare de deus”, “adeu”, “cuyons”, “voy a plegar”, o “la órdiga”, que se emplea cuando algo te sorprende. Digamos que “me cago en la órdiga” es una palabrota suave. También del francés: “Olalá” o Ça bien? con el que me saluda mi vecino Daniel.
Muchas veces ese “habla materna” nos ha llevado a cometer errores de pronunciación “garrafales”, otras veces simplemente se producen variaciones dialécticas. Recuerdo que en una ocasión, y esto me marcó muy mucho, cuando estudiaba 2º de BUP, en una clase de Geografía Económica y Humana, cometí una “grave falta de pronunciación”. En ese empeño de suprimir de mi discurso cualquier “d” en cualquier posición de la palabra en que se encontrase, dije a la profesora Doña Carmina que: “Japón había surgido de la na”, comenzando la profesora a dar votes, como una histérica, haciendo aspavientos y a llevarse las manos a la cabeza, alarmada, a la vez que repetía: “de la nada, de la nada, de la nada…”, impidiendo que pudiera completar mi argumentación a la pregunta que me había hecho sobre la economía del País del Sol Naciente. Lo mismo se me hubiese escapado también “¡hay ca una!”.
Esto no quiere decir que todos los fuentealameños hablen y cometan los mismos errores en pronunciación; hay casos más extremos, sobretodo entre los mayores, pero conforme se ha ido aprendiendo a leer y escribir, los fallos han disminuido, influyendo en esa corrección los nietos o los hijos, ya más estudiados. Esta publicación no es una crítica, pues nada se tiene que reprochar, e incluso habría que valorar esa idiosincrasia que nos hace diferentes y esa transmisión oral de nuestros antepasados. Quiero dar a conocer, más bien recordar, la utilización de algunas expresiones y palabras utilizadas en el día a día en nuestro pueblo, siendo consciente de que son una mínima parte de las utilizadas y de que no se trata de un estudio profundo de la lingüística fuentealameña.
En ese afán de recortar la pronunciación de las palabras, los fuentealameños hemos llegado a casos extremos con la supresión casi total del fonema “d”, no solo la del final de las palabras, sino sobre todo la de sílabas intermedias, caso de “bail”, en vez de badil, “suor” por sudor, “caío” por caído “rueo” por ruedo, “rebaillas” por rabadillas, o la del principio de palabra, como “onde esta’s” y así un sinfín de palabras que todos nosotros conocemos. A veces, incluso  suprimimos “dr” y decimos “pae” o “mae” en vez de padre o madre, o cuando las palabras empiezan por el prefijo des, “esollar” por desollar, y hasta doblemente como “esnuar” por desnudar. Pero no solo lo hacemos con la “d”, también con la “r”: “velo” en vez de verlo, “paece” por parece;  incluso la n en “berejena” y a veces tan exageradamente “b” como “tamién” por también; quitamos la “y” de muy y decimos “mu bien”, que en este caso está “mu mal dicho”. En otras ocasiones, sin embargo, añadimos sílabas, consonantes o vocales y decimos “amoto” en vez de moto, “trompezar” por tropezar, “asín” por así, “escarrigüela” por carrihuela; o las cambiamos por otras “efaratar” por desbaratar. Muchas veces distorsionamos las palabras y las deformamos hasta extremos insospechados llegando a “dalear”, la palabra hasta ser admitida como un vulgarismo del verbo ladear, pero lo que no cuela “otavía”, es “almondiga” por albóndiga, “acendría” por sandía, “estréberes” por trébedes, “muliar” por muladar, “naiden” por nadie, “Alminilla” por Almedinilla, “ruilla” por rodilla, “billota” por bellota, “pisebre” por pesebres, “cuncursilla” por curcusilla  “porfiar” por desafiar… Yo he oído decir hasta “mortelada”, por mortadela, “estógamo”, por estómago.
A veces incluso les quitamos la “d” a los nombres propios  o apellidos y rebautizamos a las personas; en vez de decirle Padilla, decimos “Paillas”, “Caejo” por Cadejo o en vez de Matías Cándido decimos Matías “Candio”, o lo hacemos a nuestro gusto y decimos “Costo”, “Costorillo”,  por Custodio, así como o “Luardo” por Eduardo o “Lonardo” por Leonardo, sin embargo un nombre que está bien dicho como “Mandurria” va el Ayuntamiento de Alcalá la Real y la cambia y pone Calle Bandurria, que también está bien dicho pero no hace honor a Manuel “Mandurria”. Tenemos la costumbre de poner el artículo “la” o “el” delante del nombre propio y decimos “La Conchi”, o “La Loli”, para que no “me se” enfade o “El Quisco”.
El afán de recordar nos hace que la terminación de las palabras con las consonantes “s” o “d” o “z” no se pronuncia. “lapi”, por lápiz, “cali” por cáliz…
Los fuentealameños sin embargo, a diferencia de los alcalaínos o prieguenses, no seseamos, ni tampoco ceceamos, como los castilleros o mureños.
Utilizamos el sufijo diminutivo “illo” o “ico” en vez de “ito”: así decimos “pequeñillo” que no está mal dicho, en vez de pequeñito. Y algunas veces hasta inapropiadamente como para disminuir los efectos de “mismo” o “exactamente”,  “ahora mimitico…” o me da  “exatamentico igual”
La “f” la solemos sustituir por la “j”, y en vez de decir Fuente Álamo, lo hacemos más nuestro y decimos “Juente Álamo”, o “se jue” en vez de se fue…
La “hue” o la “bue” la pronunciamos a veces como “güe”, “güevos” por huevos, “güeso” por hueso, “güeno” por bueno, agüelo por abuelo y si exageramos decimos “Agüelajo”, o “güele” por huele, llegando la deformación incluso a la raíz del verbo “oler” para decir “goler”.
“Haiga”, sin embargo, pese a que estar mal dicho,viene del castellano antiguo y que ha previvido en las zonas rurales, lo correcto es haya. “Hogaño”, está bien dicho, viene del latín “hoc anno”, este año, son tan cultas que parecen incorrectas, así como “vide”, palabra del castellano antiguo y culto
 Decimos yerba, que también está bien dicho, pero los demás “hie” los convertimos en “ye, y decimos “yerro” en vez de hierro, “yelo” en vez de hielo…
La “h” inicial la aspiramos y la sustituimos por la “j” así decimos “jarapos” por harapos, “jongona” por hongona o “jocico” por hocico…
La “v” por la “g” “gorver” por volver. “degober” por devolver. Decimos “Regoltillas” en vez de Revueltillas, para denominar al cortijo que fue de Francisco Expósito.

Esto no se acaba aquí, así que podéis añadir unas cuantas más… 

viernes, 27 de noviembre de 2015

NOMBRAJOS O APODOS DE AHORA Y ANTES DE FUENTE ALAMO.- TERCERA Y ÚLTIMA PARTE


Dos ejemplos de buenas personas.
          Como dije en las anteriores partes de la publicación, con este trabajo no quiero que nadie se sienta ofendido o menospreciado en su persona, ni en la de su familia y si alguien se sintiera como tal, con el simple hecho de comunicármelo inmediatamente, se rectificaría la publicación. Quiero insistir que todas las personas que se reflejan en esta publicación tienen para mí el máximo respeto y el hecho que se le llame por el apodo a alguien, es para mí un trato de cariño y no de ofensa. Quien me conoce sabe que no me gusta utilizar este recurso y cuando lo he hecho ha sido con la sana intención de distinguir; de otra parte, se pierde mucho tiempo en las conversaciones para hacer referencia a alguien, sino se identifica, al final hay que nombrarlo por el apodo. Los apodos son nuestras sombras, forman parte de nuestra historia y nuestra identidad, perdurando incluso después de nuestra muerte, pues también se heredan. Llevan intrínseco las características o cualidades generales de una estirpe, así como los prejuicios y los estereotipos de ella, como sí todos los que se apodan “Torres” o “Borrachos” fueran iguales, para lo bueno y para lo malo.
Algunos son tan originales que no se les conocen sus dobles, como “Malacabeza”, que Antonio Martín se ganó de niño y que tuvo como padrino a Marcelino Pérez “Manino”, pues durante la campaña de aceitunas en el tajo de  “Los Curas”, solo utilizaba la cabeza para hacer malas acciones o más bien, traviesas. Otros apodos originales de Fuente Álamo y compuestos de dos palabras son: “Espantaburras”, “Cagarruto”, “Matacan” “Bigalombre”, “Tiobicho”, “Tirom…”, “Domagatos”, “Raboardiendo”, “Pollahierro”, “Cagaaceites”, “Locamoros”, “Marimoc..”, “Perranegra”, “Maestrodelarrisa”, “Matabueyes”, “Pecholebrillo”, “Bocaabierta”, “Bocaancha”, “Matacristianos”, “Pandehigo”, “Higochumbo”, “Cabecinegro”, ”Cabezaleón”, “Niñoperdido”, “Niñojesús”, “Tiodeloshigos”, “Caracordel”, “Notanfeo”, “Patascortas”, “Vizorras”, “Caralápiz”, “Apagaluces”, ect… Así a Manolito “Cañuelos” le apodaron “Apagaluces”, pues apagaba las luces del molino de aceite propiedad de la familia conforme iba pasando, para evitar gastos, dejando a los molineros a media luz o a oscuras.
Insisto de nuevo, que pese a que algunos hacen referencia a algún defecto o queriendo resaltar características feas del atributo, no es esa la intención del que escribe y solamente es para resaltar la curiosidad de los apodos fuentealameños.
El más largo en cuanto al número de letras que lo compone sería el de “Maestrodelarrisa” y el más corto el de “Oño” como un residuo que quedó a Antonio Pérez Ramírez “Cohete”.
Unos nombrajos como “Ranaco” (panadero), “Cascorro” (relativo militar), “Panchova” (revolucionario), “Botilde” (bota televisiva), “Bombi” (cómica), “Bonanza” (película), “Trampas” (personaje de la serie “El Virginiano”), “Richard” y “Richer” (actores), “Chivani” (torero) “Cholo” (futbolista), “Sansón” (personaje bíblico), “Nixon” (presidente americano), “Popeye” y “Gato” (dibujos animados), “Piraña” (serie Verano Azul), ect… hacen referencia a otros personajes reales o de ficción que ya existieron y que por alguna circunstancia fueron asignados a gente de Fuente Álamo.
Con referencia a animales tenemos: “Calandria”, “Mula”, “Tabarrico”, “Pajaritos”, “Cabra”, “Rata”, “Ratón”, “Burra”, “Capón”, “Mosca”, “Galgo”, “Sapo”, “Galla”, “Liebre”, “Coneja”, “Buchón”, “Caniche”, “Tortolo”, “Cigarrica”, “Zorrero”, “Domagatos”, “Espantaburras”, “Perranegra”, “Verraquete”, “Verraco”, “Zángano”, “Gato”, “Matabueyes” o “Tórtola”, aunque a José Luis Aguilera no le viene del ave, sino de una antigua marca de calzado deportivo, de la que se sentía orgulloso de llevarla puesta. Sin embargo a Emilio Malagón, “Tortolo”, le pudo venir de su afición a la recogida de raíces del campo, se supone que “para hacer el nido”. Josefa Cuenca Montes “Galla” vino de la Rábita, para casarse con Manuel Moreno Martos “Perote”, volando se marcharon a Sallent (Barcelona), al igual que los “Cigarricas” al Barrio de Verdum (Barcelona), sin embargo a nuestro querido Francisco Expósito “Machillo”, lo de “Pajaritos”, le vino por su afición a aquel famoso baile. El de “Liebre”, se lo adjudicó Justo Gutiérrez “El Tío Bicho” a Juan Aguilera Castillo, y le viene de un día de caza que Juan mató desde las Madrigueras en la Escombreras hasta llegar Ardales 8 liebres (y 10 ó 12 perdices), entonces Justo comenzó a publicar: “hay viene un tío que no puede con la caza, que baje un Land Rover”. Entonces fue Antonio “Gurrufetes” a por él cargado de liebres al Cortijo de los Martillo. Por la noche en el bar no había otro cometario y Justo se encargó de repetir: “Aquí viene el Tío de la Liebre”, al día siguiente trabajando en la construcción también lo repetía,  hasta que se quedó con el apodo.
Referencia a su color de piel tenemos en Fuente Álamo, un “Moreno”, un “Negro”, este de adopción y una “Blanquilla” y si atendemos al color del pelo hay varios “Rubios” y “Rubias” o “Manzanillo”. También tenemos un “Chino”, pero no viene de la China,  sino de una compleja derivación de “Si no.. “Chilín”. Otro en referencia a su cualidad para hablar “Tarta” o “Tistisi” o “Popo” o rasgos físicos como “Pelón”, “Lunares”, “Chato” o “Chata”, estos últimos por partida doble o “Remendao” que le vino a Antonio Jiménez, por una mancha característica en la cara. También en relación con la estatura, complexión o defecto físico, tenemos “Largo”, “Gordo”, “Gordito”, “Seco”, “Gorda”, “Patas”, “Cojo Rayo”, “Pescuezo”, “Patascortas”, “Cabezas”, “Orejones”, ”Orejitas”, “Narizotas”, “Bizco”, “Bocaabierta”, “Bocaancha”, “Sordillo”…. Santiago Cervera lo de “Tufos”, le viene de su afición a dejarse largas cada una de las dos porciones de pelo, que le caían por delante de las orejas. A Antonio Ortega Serrano, le venía lo de “Cojo Rayo” por la invalidez padecida y lo de  “Rayo” por herencia familia. Sin embargo nunca entendí porque a nuestra querida vecina recientemente fallecida, Adoración Malagón, le llamaban “Gorda”, a no ser que dicho atributo le viniese de sus tiempos mozos.
Referentes a árboles, frutas u hortalizas: “Chopo”, “Olivares” “Manzano”, “Perejila”, “Alcaparrón" “Nerro”, “Berenjena”, “Banana” o “Florios”, que le dio denominación a la zona donde se criaron, pero pudo deberse también al segundo apellido que llevaban los hermanos Antonio y Rafael, el de Flores.
Profesiones como “Chofer” que se quedó para siempre Crescencio Aranda, “Carpintero” para Atienza de la Rábita, “Panadero”, “Bañero”, “Carbonero”, “Alcalde” para Santiago Cano, “Correo”, que siempre llevó Matías Bailón y que ha heredado su mujer, Mercedes; “Zapatero”, para los hermanos La Rosa. “Trasperlista”, que le vendría a Pedro Cervera por su afición al trapicheo, en el buen sentido, y que después conservó el gusto, trayendo objetos, relojes, radios… desde Ceuta. El de “Panadero”, actualmente asignado a Antonio Fuentes, en otros tiempos fue compartido con su ayudante, Juan Aguilera “Juanito el Panadero”. “Guardilla”, viene del ejercicio de dicha profesión, pero a pequeña escala, en concreto en la Casilla de Sierra, que heredaron todos los hijos, y además, Juan el de “Chato”.
Nuestro querido vecino E. Vera, de quien me reservo renombrarle por su  apodo, solía llamar a todos los jóvenes por el mismo sobrenombre: “Barrabás” y a las mujeres por: “Soledad”, creo que a la burra le llamaba “Pulía”.
Otros vienen heredados del nombre del padre como el de José Escribano “Benino”, Pablo Ramírez “Román”, Matías Aguilera “Candio”. Hay otros muchos que desconozco su origen, pues ya han fallecido o no se nos ha transmitido el origen, lo de Domingo “Quintín”, tiene dos posibilidades por ser su segundo nombre de pila o de su padre, o por referencia a la Batalla de San Quintín, que vaya la que se lió. Pero hay apodos que ni siquiera el titular del mismo sabía que lo tenía asignado, caso del bueno de Luis Cano, ”Ranaquillo” que lo heredó de su padre, pero no sabía que algunos le decían “Comunista”, que nada tiene que ver con sus ideas políticas, y que ahora a su edad sigue sin reconocerlo, pero dice que le da igual. ¿De dónde vendría el apodo de Chaflique? ¿Y el de Pacheque? O el de “Richer”, que el propio Francisco Martín, no quiere desvelar y a quien hay que respetar. También para todos fue una “Sorpresas”, la llegada Pasadas a Fuente Álamo, sobre todo para su ahijado Antonio Anguita “Braguetas”.
http://losmitoteros.com/noticias-curiosas/como-poner-un-apodo 

            Me quedan muchos, muchísimos y para que nadie se enfade aquí dejo una pequeña relación para que cada uno se busque, sin que se lleve ninguna sorpresa:

“Torres”, “Remendao”, “Borracho”, “Cigarrica”, “Tabolo”, “Burrali”, “Cantares”, “Agüelajo”, “Aniti”, “Boliche”, “Cascorro”, “Capullo”, “Macarrón”, “Charraga”, “Espantaburras”, “Cornicabras”, “Domagatos”, “Caracordel”, “Patascortas”, “Vizorras”, “Caralápiz”, “Botija”, “Botilde”, “Maturrones”, “Ranaco”, “Terrerillas”, “Andaluz”, “Chanflique”, “Grillo”, “Guardilla”, “Mandurria”, “Yenkas”, “Mangui”, “Panchova”, “Braguetas”, “Porruo”, “Malacabeza”, “Quince”, “Catorce”, “Nenillo”, “Puchi”, “Raboardiendo”, “Cagaaceites”, “Perote”, “Rayo”, “Lili”, “Celtas”, “Capitán”, “Pacheque”, “Quintín”, “Chivani”, “Carrilano”, “Caejo”, “Gazpacho” “Gazpachillo”, “Chopo”, “Gallo”, “Sacristán”, “Misto”, “Florios”, “Bonanza”, “Pistolo”, “Pistolas”, “Oño”, “Risitas”, “Orejitas”, “Mastrodelarria”, “Berenjena”, “Perejila”, “Paquera” “Papueca”, “Gorda”, “Pepino”, “Piraña”, “Alcaparrón”, “Bodeguero”, “Olivares”, “Hombrecillo”, “Machillo”, “Sordillo”, “Pasta”, “Moreno”, “Negro”, “Pernaco”, “Braulio”, “Mula”, “Canquirri”, “Titolés”, “Monci”, “Sapo”, “Huesa”, “Chino”, “Manzano”, “Chochetas”, “Bollolla”, “Olivia”, “Añillos”, “Cali”, “Rata”, “Pichote”, “Follones”, “Periquines”, “Arroyo”, “Tajos”, “Roscas”, “Manino”, “Bocaabierta”, “Bigalombro”, “Caniles”, “Canilillos”, “Coruña”, “Calonge”, “Castillero”, “Culitos”, “Pitazos”, Verraquete”, “Capón”, “Cerino”, “Perranegra”, “Tirom..”, “Pollahierro”, “Matabueyes”, “Pandehigo”, “Pincha”, “Guardillas”, “Conejo”, “Liebre”, “Agüelica”, “Coscuo”, “Lamuerte”, “Tarugo”, “Comunista”, “Tiodeloshigos”, “Capitán”, “Buchón”, “Bañero”, “Trasperlista”, “Tarugo”, “Tufos”, “Matacristianos”, “Chempo”, “Colega”, “Mariamoc.”, “Tambora”, “Barrullo”, “Chata”, “Pescuezo”,  “ElniñoJesús”,  “Celtas”, “Pesetas”, “Caniche”, “Pasta”, “Lagares”, “Tabarrico”, “Campiñas”, “Todito”, “Tirolín”, “Richer”, “Manes”, “Titaníos”, “Gordito”, “Rabote”, “Cohete”, “Cholo”, “Ninas”, “Sacristán”, “Romera”, “Mapa”, “Cagachín” “Cabecinegro”, “Sansón”, “Tillo”, “Bueno”, “Siano”, “Tórtola”, “Tórtolo”, “Cherif”,  “Calandria”, “Chopo”, “Piano”, “Loco” “Pierres”, “Sapo”, “Compaillo”, “Bocancha”, “Osobuco”, “Locamoros”, “Satélite”, “Tronchao”, “Tistisi”, “Tartaja”, “Perino”, “Popo”, “Paillas”, “Macario”, “Putiti”, “Chiverde” “Lindo” “Whisky”, “Cormillico”, “Lagrimica”, “Tuno”, “Caniche”, “Nilson”, “Banana”, “Petra”,  “Parraco”, “Alejo”, “Esento”, “Tajailla”, “Mula” “Burra”, “Juanrifle”, “Pericanas”, “Jarrilla”, “Patas”, “Canales”, “Rubio”, “Profe”, “Gargajito”, “Cabezaleón”, “Seco”, “Lento”, “Zapatero”, “Lunares”, “Pecholebrillo”, “Andanas”, “Imaginaria”, “Galgo”, Niñoperdido, “Notanfeo”, “Cabra” “Narizotas”, “Homosapiens”, “Porras”, “Trampas”, “Pedraco”, “Nerro”, “Tardío”, “Candio”, “Carbonero”, “Tangarín”, “Zángano”, “Sorpresas” “Berenjena”, “Bombi”, “Apargatilla”, “Pajaritos”, “Tamarón”, “Tijereta”, “Mosca”, “Cabo”, “Cabillo”, “Malita, “Remigio”, “Marineta”,  “Pedro Catorce”, “Cagarruto”, “Perete”,  “Dondín”, “Chofer”, “Pelón”, “Tío Bicho”, “Popeye”, “RobaH2O”, “Ramalilla”, “Churrimpla”, “Zorrero”, “Zorrilla”, “Braulio”, “Candio”, “Kubala”, “Güirro”, “Amortiza”, “Cucharas”, “Ratón”, “Higocumbo”, “Illo”, “Billos”, “Gasoli” ….