jueves, 27 de diciembre de 2012
HISTORIA UN AÑO DESPUÉS EN FUENTE ÁLAMO
martes, 11 de diciembre de 2012
HOMENAJE A LA MUJER DE FUENTE ÁLAMO. II PARTE (edición revisada 8 de marzo de 2016)
Posteriormente
con la emigración a Francia o a la Mancha a trabajar en la vendimia, en igualdad
de condiciones que el hombre, se revalorizó a la mujer como persona en forma de
reivindicación, pues en Fuente Álamo en la recogida de aceitunas el trabajo no
era igualitario y los sueldos fueron distintos para hombres y para mujeres, hasta
que la Constitución prohibió la discriminación en el trabajo por razón de sexo.
Mediados
los setenta a las jóvenes se le dejaba cierta libertad y a las madres se les
impedía de forma indirecta la entrada a los bailes celebrados en Discoteca
“Charraga” de Pepe Ramírez, que fue el
local destinado para los bailes desde finales de los setenta hasta principios
de los ochenta, no sin alguna que otra incidencia, a veces provocadas por los propios padres de
las jóvenes, que con la excusa de entrar a tomar algo, de paso vigilaban o
controlaban a sus hijas a pesar de la poca luminosidad que en las discotecas
modernas se establecía. Las incidencias eran sobretodo con los jóvenes que venían
de otras aldeas próximas; en cierta ocasión hasta se abrió una leñera para
suministrar material bélico.
La
apertura a otras zonas de España y la obtención del carnet de conducir liberó a
las jóvenes de la atadura de conocer sólo a jóvenes de la aldea, poder salir a
otros salones de fiestas como Mures, La Rábita, Las Caserías, ect… y así cada
vez eran menos las que elegían como pareja a un fuentealameño y preferían
jóvenes de aldeas próximas, o de Cataluña, pero no catalanes autóctonos, o
extranjeros.
Comenzaron
a estudiar obteniendo licenciaturas en Filosofía y Letras, en Derecho,
Magisterio, Odontología, Graduado Social y otras diplomaturas, superando a los
jóvenes en número de estudiantes y ocupando puestos administrativos en Alcalá la Real o teniendo que marcharse a
otras poblaciones para desarrollar su trabajo. Las que no pudieron o no
quisieron estudiar, tienen su trabajo y son madres entregadas enteramente a sus
hijos, sin remuneración, y sin esperar recompensa. Viviendo en Fuente Álamo, en cualquier parte
de España o en el extranjero, pero siempre llevando dentro aquello de que “mi
patria es mi infancia”.domingo, 2 de diciembre de 2012
HISTORIA DEL SERVICIO MILITAR EN FUENTE ÁLAMO. II PARTE

SEGUNDA PARTE (1960-1990)
La
mili, con la Ley de 1940 se fue haciendo más justa y a principios de los años
50, pasados los miedos de la guerra, se fue suavizando poco a poco. Así los
hijos de viuda o los que sustentaban a la familia quedaban exentos, tenemos
varios casos en Fuente Álamo y no por ello, dejaron de hacerse hombres, pues ya
eran hombres desde niños. Los
estudiantes podían pedir prórrogas, lo que les ocasionaba hacer la mili casi
con 28 años de edad, como en mi caso, o podían elegir la Milicia Universitaria
o de Complemento, yo me iba a presentar a dichas pruebas, pero en los
entrenamientos previos, un mal salto en el potro largo, hizo que cayese en mala
posición y se me produjese un esguince de tobillo, que me impidió presentarme a
las pruebas definitivas, convocadas para la semana siguiente.
En los años 60 se promulgó la Ley 55/1968, Ley General del Servicio Militar, con
esta ley, “La Blanca” se cogía a los 18 meses, si eras de reemplazo, sin
embargo, te podías ir voluntario antes de la edad establecida, firmando 20
meses, con lo que tenías la ventaja de elegir destino.
Con la llegada de la Democracia y
la aprobación de la Constitución, resurgieron los movimientos pacifistas y de
insumisos y se fueron promulgando leyes de exención, como la Ley de Objeción de
Conciencia de 1983, Prestación Social sustitutoria, etc... y así hasta el 31 de
Diciembre de 2001 en que se suspendió la mili, pero no se suprimió, siendo reemplazada
progresivamente por el actual Ejército Profesional.
Hecha esta introducción para conocer cómo
era la prestación del servicio militar a partir de los años sesenta,
continuaremos con ejemplos de soldados fuentealameños:
QUINTA 61:
Ceferino Aguilera Pérez se “midió” en
1961 y se incorporó al ejército en marzo de 1962. Prestó el servicio en total
16 meses. El campamento lo hizo en El Goloso y la mili en la División Acorazada
Brunete n.º 1, en Leganés, en el
Regimiento de Infantería Motorizado Saboya n.º 6. Fue auxiliar de reclutas alcanzando el
grado de Cabo Instructor. Recuerda que allí
había los llamados “Carrier”, que eran carros de combate con ametralladoras.Sus
quintos formaron la fiesta en el Cortijo del Encinar de las Caserías.
QUINTA 63:
Daniel Fuentes Vera, nació en 1942. Hizo el periodo de instrucción en Viator (Almería), donde no tiene buenos recuerdos, pues durante la gimnasia el capitán le llamó la atención porque estaba haciéndolo mal, pero según Daniel, el que estaba equivocado era su compañero, a lo que el jefe le contestó con un tortazo, que le produjo un hematoma en la cara. Allí coincidió con D. José Oria, maestro del pueblo, que estaba haciendo la mili como militar de Complemento, le quiso ayudar y para que diera parte, pero no lo hizo. Después pasó al Cuerpo de Caballería en Jaén, donde las peripecias con los caballos no fueron de lo más grato. De su quinta es también José Escribano Moyano, con quien coincidió también en Viator.
QUINTA 1966:
QUINTA 67:
Juan Aguilera Castillo nació el 14 de mayo de 1946, hizo la mili entre
los años 1968 y 1969. Estuvo en el campamento de Cerro Muriano durante 3 meses
y después 15 meses y medio en Sevilla en el Cuartel de Infantería “Soria 9”.
Cuando estaba en el campamento, le mandaron el carnet de conducir civil por
correo certificado, por lo que se pudo sacar los carnets militares, siendo
conductor en el periodo de instrucción de un Jeep. También fue monitor de los
reclutas, quienes tenían que hacer un recorrido supervisado por él, mientras el
teniente estaba sentado a la sombra. En Sevilla llevaba la banda de música en
un REO y después fue conductor de un Coronel conduciendo un SEAT 1500. Lo
llevaba todos los días a Capitanía General, y a Jerez una vez al mes. De su quinta son: Pedro Aguilera Castillo
“Pedrillo del Alcalde”, José Aguilera Fuentes “Pepín” y Manuel Pérez Bolívar
“Cigarrica”… y Santiago Cervera
López, quien sirvió en la Marina Española en El Ferrol, allí aprendió a
nadar.
Cuando le llamaron a filas se encontraba en el
extranjero trabajando en la marina mercante. Al regresar a España tuvo
presentarse en El Ferrol, donde fue recriminado diciéndole “lo bien que estaba
en casa”. Santiago tuvo que justificar con el pasaporte todos los lugares donde
había estado trabajando, lo cual le sirvió para evitar un arresto seguro. Su
reemplazo ya había hecho parte de la mili, por lo que incluso se liberó de
parte de ella.
QUINTA 1968:

:
“tu paisano es muy torpe, llévatelo y lo enseñas a tocar bien”. Después
aprendió y estuvieron haciendo desfiles
en Ronda y Granada. Francisco Escribano
Moyano,QUINTA 1971:
QUINTA 1972:
QUINTA 1977:
En la mili la
paga mensual era ínfima, a veces ni llegaba o cuando llegaba ya te habías
licenciado, sin embargo Juan Rafael Aguilera, trajo de la mili 1.000 pesetas,
lo que contaba a los amigos como una proeza y de hecho lo fue, creo, que
más grande que haber ganado una batalla militar.
Otro día que pudo cambiar la historia de España fue el 23 de febrero de 1981 con el fallido golpe de estado de Tejero. Por pura casualidad, la mañana de ese mismo día, fue llamada para afiliarle al Ayuntamiento de Alcalá la Real, la quinta del 83, con 19 años, entre ellos Benito Vera Pérez, José Antonio Serrano Cano, Antonio Ramírez Peinado, Vicente Martín Arévalo, y Domingo Pérez Pérez. Este último, tras 8 prórrogas se incorporó a filas el 31 de mayo de 1.990 al CIR Centro, campamento “Santa Ana” en Cáceres. Después de tres meses de instrucción y por estar casado fue trasladado a Granada, a la Unidad de Ingenieros de Telecomunicaciones, en concreto a la custodia de la antena de telecomunicaciones ubicada en el Cerro San Miguel, donde prestó servicio dos meses de soldado, dos meses de cabo y seis meses de cabo primero.
Como dijimos al principio cada
fuentealameño tiene su propia historia de la mili y pese a dejar sin sorpresa a
mis futuros nietos, esta es la mía: Mi reemplazo era el 3º del año 1.990,
asignándome núm. 217 de recluta, en el CIR Centro, Campamento Santa Ana en Cáceres,
y quién me iba a decir a mí, a mis veintiocho años, que fuera yo, quien “ganara
la guerra”. Era un día del caluroso mes de julio de
1990, cuando se habían programado unas maniobras militares a practicar en los
bosques extremeños de alcornoques y encinas a unos 20 kms a pie del campamento
de Santa Ana en Cáceres. En
las maniobras se practicaban estrategias de ataque y defensa, es decir, “se
jugaba a la guerra”, de tal suerte, que fui elegido junto a cuatro soldados, para
atacar al grueso de la tropa que se encontraba en la parte alta del monte. Mientras
que la tropa subía a la cumbre, los cinco elegidos nos dispersamos en la parte
baja, para iniciar el camuflaje y sin ser detectados poder infiltrarnos en las
tropas enemigas para atacarlas. Mis compañeros pronto fueron “apresados”, pero
yo, aprovechando que pasaba una escuadrilla de reconocimiento por la zona en
que me encontraba, me coloqué justo detrás del último soldado y dada mi
estatura encaje perfectamente, sin que el cabo de la escuadra, ni nadie, se
percatase de mi presencia. De esta forma me subieron hasta donde estaba
posicionada el resto de su tropa. Una vez allí, me posicioné al lado del
teniente Margallo para que pudiera ver mi presencia, llegando incluso a intercambiar
alguna palabra y con la idea de que no hubiera dudas de mi “hazaña”, sin que se
diera cuenta. Una vez cumplida mi misión, pero sin llegar a matar a nadie, baje
hasta el punto de partida. Finalizado el
juego de estrategias, faltando sólo un soldado en la batalla, que era yo, y
todos comenzaron a buscarme dando voces por aquellos bosques extremeños y
llamándome por mi nombre, quedando yo preocupado al oírles, sobre todo por el
arresto que me podían caer, pues pensaba en que creerían que me había perdido.
Cuando bajaron me encontraron, le explique mi táctica al Cabo 1º Belisario,
que fue el que me había elegido, ordenando el teniente Margallo, al cabo de la
escuadra en la que me había camuflado, que diera un paso al frente.















