miércoles, 21 de junio de 2017

LA CRUZ DEL COSCOJAR BAJO. EPISODIOS DE LA GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO



Algunas veces nos encontramos en los campos fuentealameños pequeñas cruces talladas en piedra o hechas a base de mortero o yeso, encaladas recientemente o en un estado más abandonado. Las asociamos a su connotación religiosa y festiva del Día de la Cruz (3 de mayo), que tuvieron  gran auge en otras épocas, pero no reparamos en el motivo por el cual se instalaron en ese determinado lugar. Hemos tratado en alguna ocasión la Cruz del Rocastro, la Cruz de Clavijo, la Cruz de la Setilla, la Cruz de la Cornicabra, o la Cruz de la Cuesta, estas últimas asociadas a las fiestas del mes de mayo que en su honor se celebraron o celebran ahora de forma intermitente. La primera de ellas es un misterio sin resolver, pero desde mi punto de vista, relacionado con la Guerra Civil.
 Un año después de terminar la Guerra Civil, Franco promulgó un decreto para la construcción del Valle de los Caídos, extendiéndose por todos los pueblos y lugares de España la idea de erigir un monumento dedicado a los “caídos por Dios y por la Patria”. En la Plaza de la Fuente, al lado de la alberca, se construyó una enorme cruz de cemento, con tres escalones a su alrededor. Dicha cruz, aparte de representar el catolicismo que acogió al Franquismo o viceversa (nacioanalcatolicismo), rendía homenaje cristiano a sus víctimas e intentaba acabar con el ateísmo que imperó en la aldea durante la Segunda República, recrudecido durante la Guerra Civil con la quema de Imágenes y la transformación de la iglesia en granero y en cárcel provisional. Esto afianza la idea de que esa cruz se construyó en esos años de posguerra, pues no hubiese sobrevivido a los envites del anticlericalismo de la Segunda República.
Uno de esos casos es la Cruz del Cortijo del Coscojar Bajo. El porqué está allí, qué simboliza, cuándo se instaló, quién la instaló, son preguntas que creo haber encontrado parcialmente con el estudio de los expedientes de la Guerra Civil. Asociada a ella está la muerte, siempre de gente inocente, al igual que ocurrió con Jesucristo; idea que el Franquismo llevó a sus últimas consecuencias con el lema: “Caídos por la Patria y por Dios”. En este caso, creo que fue para dignificar la muerte de un inocente que la Guerra Civil lo dejó en el Bando Republicano y quería pertenecer al Bando Nacional, o al menos eso se creyó cuando los vencedores la levantaron en aquel lugar. Pero esa cruz también debió de homenajear como mínimo a otras dos víctimas mortales más, que seguramente por los antecedentes familiares también fueran igualmente cristianas, sin que se sepa la suerte que corrieron los otros partícipes integrantes del grupo.
Pienso que finalizada la Guerra Civil, celebrados los juicios sumarísimos y condenados los “culpables”, se decidió levantar por los ganadores aquella cruz como símbolo de una barbarie puntualmente ocurrida en aquel lugar. A la vez que lo “sacralizaba”, se rendía homenaje a una víctima allí enterrada. Recientemente, casi 80 años después, se ha rendido homenaje en el monolito levantado en el Cementerio de Alcalá la Real con la inscripción de sus nombres a los hermanos Eugenio y Paulino, otras dos víctimas inocentes, contra los que ni siquiera hubo pruebas concluyentes de su participación directa de aquella muerte igual de inocente.


En los inicios de la Guerra Civil, y meses antes de la ocupación de Alcalá la Real por las tropas nacionales, un grupo de milicianos a cuyo mando estaba Juan Mesa Cano “Lagares”, habían acampado en el Cerro del Allozo con el fin de controlar el paso por la Carretera que iba a Almedinilla desde Alcalá la Real. En los primeros días del mes de agosto de 1936 o primera quincena de septiembre, según se tenga en cuenta una declaración u otra, avistaron a un hombre que caminaba carretera arriba, a cuyo encuentro salió un grupo de 7 ó 8 hombres armados con escopetas. Le dieron el alto, y en una curva de la carretera le perdieron de vista, llegando a visualizarlo de nuevo por Las Lagunillas. Puesto que parecía que intentaba huir, le siguieron, llegando a dispararle 4 ó 5 veces y alcanzándole en una pierna. Parte del grupo –según declaraciones, se quedaron a unos 50 metros y dos de ellos se acercaron al herido y le remataron. Después se acercaron los otros integrantes del grupo y comprobaron que aún estaba con vida, ya que a la vez el herido gritaba, según comentarios: “qué habéis hecho conmigo”. Le recogieron la documentación y once duros que llevaba, que después se los entregaron a su jefe “Lagares”. También le encontraron unos vales de una tienda de Algarinejo, unos documentos que decían que se llamaba Manuel y que era de Algarinejo. Supusieron que tendría unos cincuenta años. Asimismo portaba un revólver de siete disparos, uno de ellos disparado. Le quitaron los zapatos y lo enterraron en el cortijo de la Solana o de Ventura, sin que se sepa el lugar exacto. Una hora después, llegó el alcalde de Fuente Álamo y otro grupo de fuentealameños, lo desenterraron para identificarlo y le quitaron una pelliza, enterrándolo de nuevo. Al identificarlo pudieron comprobar que tenía poco pelo, por lo que creyeron que se trataba de un cura y así se comentó entre los milicianos, pensando en algún momento, que lo que tenían que hacer era tirarlo a unas zarzas por ser cura.

Aunque hayamos descubierto algo, todavía quedan muchos interrogantes enterrados allí, pues se dice que no se llegó a identificar nunca a esta persona, quién era,  adónde iba o qué intentaba hacer, por qué llevaba unos vales de una tienda de Algarinejo, once duros y un revólver. Según la documentación hallada, el hombre se llamaba Manuel, era de Algarinejo, y tendría unos 50 años de edad, según las declaraciones. Al parecer intentaba pasarse al Bando Nacional establecido en Alcalá la Real. Lo que no creo posible es que fuese un sacerdote, pues llevaría algún símbolo religioso y una biblia en vez de un revólver, aparte de que el único indicio de sacerdocio era que no tenía pelo. Aunque dado el anticlericalismo reinante, no se sabe lo que pudo ser mejor para salvar a aquel  pobre hombre. Lo único que ha quedado es el símbolo en forma de cruz, porque ni siquiera se ha confirmado la fe que procesaba, ya que al parecer solo intentaba pasar al otro bando.

viernes, 2 de junio de 2017

MANUEL ARÉVALO DIAZ “AREVALILLO”. EMIGRACIÓN A CATALUÑA



        Emigró, pero dejó enterrada una raíz bien profunda en su Fuente Álamo natal, a donde cada vez que puede, regresa para regarla y hacer que brote savia nueva, recargándose de energía y vida. Para ello se construyó una casa en el solar que fuera antaño la vivienda familiar. Disfrutando cada día, cada hora y cada momento de su estancia aldeana, “andurreando” por aquellos caminos y veredas, cerros y llanos que tantos recuerdos le traen de su infancia y madurez;  se le puede ver, también, ataviado con traje de gala para disfrutar de las fiestas populares. Le tira mucho su pueblo dónde ha vivido media vida y le cuesta despegarse, aunque las circunstancias han hecho que no pueda regresar definitivamente, y estas no son otras que, sus hijos, sus nietos y ahora su pequeña biznieta.
Es conocido entre nosotros por “Arevalillo”, haciendo  honor al apellido paterno y distinguiéndolo como el menor de la saga. Representa al emigrante fuentealameño, trabajador, que ha recorrido media España y parte del extranjero; toda una vida de sacrificio y lucha, que ahora se ve recompensada, con la merecida jubilación. Es una persona cordial, flaca, risueña al golpes; si bien su rostro y su bigote refleja cierta seriedad, es amable al trato y siempre abierto a cualquier pregunta que se le formule, para contestarla sin tapujos y sin los miedos que reinaban en otras épocas vividas por él, así me contó, la triste historia de la familia Gálvez de Fuente Álamo y de otras historia ocurridas injustamente en la época de la Posguerra, ect. Se encuentra totalmente integrado en cualquier círculo de amigos, andaluces, catalanes, pues para él es igual. Lo mismo tiene jugar una brisca de compañeros en el bar de Fuente Álamo, o a lo que él llama “la butifarra” en el centro social de Villafranca del Penedés, en andaluz o en catalán, como se quiera o com tu vulguis.
Es el menor de una familia que formaron entre su padre Vicente Arévalo Moya y su madre Benigna Díaz Serrano, ambos viudos. Su madre aportó a la nueva unión dos hijos: Antonio y Gregoria, y su padre llevó a María y Vicente. Luego nacieron tres hijos: Ventura, María y él.  Su padre era 20 años mayor que su madre, por lo que la Guerra Civil le sorprendió con una edad avanzada y no tuvo que incorporarse. Se quedó en la Dehesa de Fuente Álamo, lo que dio lugar a que naciera él, el 16 de agosto de 1938, en plena Guerra Civil. Antes sus padres habían vivido en Cañahonda, y después de la Dehesa se vinieron a Fuente  Álamo. Siguiendo con los antecedentes familiares, su hermano paterno tuvo que refugiarse, como más de 500.000 españoles republicanos, en Francia, dónde le esperaba un campo de prisioneros. Su nombre era Vicente Arévalo Castillo. Recuerda que le contó que una noche hubo un bombardeo y pudo escapar. El destino quiso, posiblemente, que no fuese deportado a los campos de exterminio nazi como ocurrió a otros muchos españoles. Francia le acogió y se quedó allí, residiendo en Chateau Ban. Cayó herido o enfermo y, durante su convalecencia en el hospital, conoció a quien sería su mujer, con la que tuvo un hijo. Su hermano materno Antonio estuvo sirviendo en San Roque (Cádiz) tres años y regresó enfermo del pulmón, muriendo joven. Murió en la Dehesa. Esto fue después de la Guerra, cuando el tendría 10 ó 12 años, pues recuerda que estuvo yendo cada día andando 24 kilómetros para llevarle un trocico de pan al hospital de Alcalá la Real. 
Cuando él nació, su familia vivía en la Dehesa. Sus vecinos eran Paco, apodado “Verraco”, con sus hijos: Isidro, Antonio, Felisa e Isidora. A 200 metros vivían Los Torres, que se fueron a la Campiña y se quedó con la casa Luis Gomarín. También era vecino Domingo Vera... Un poco más alejado, en la Casilla de Sierra, vivía Saturno “El Guardilla”, Antoñillo del Llano, Antonio Ortega “Cojo Rayo”,  Zoilo y Custodio. 
Nunca fue a la escuela, se lo prohibió una piara de cochinos que tenía que guardar, de la ganadería de Ángel Custodio “Costo de la Dehesa”. El maestro que le enseñó lo básico se llamaba Francisco Perálvarez “Pericanas”, que era de los llamados “maestros garroteros”, que iban enseñando por los cortijos, a quien le pagaban muy poco porque no había ni para ellos. No hizo la Primera Comunión, porque entonces no se hacía. Vivió en la Dehesa hasta que tuvo unos 15 años, época en la que se vinieron a Fuente Álamo.
De aquellos años de la dura Posguerra, recuerda como la Plaza de la Fuente se convertía cada mañana en un comercio de los trabajadores, donde acudían los dueños de los cortijos, y elegían: “tú, tú y tú  y a tanto”, por lo que tenían que “reventar” trabajando para que el día siguiente le llamasen otra vez. Estuvo escardando en el Cortijo del Sapillo. Siendo un niño estuvo también en  la Campiña Cordobesa guardando cochinos con Juan “Torres”, donde le atacó, según piensa, el paludismo, pues recuerda las fiebres muy altas, el constante tiritar, que le hacía revolcarse hasta que caer al suelo. Resume aquellos años como: “Mucho trabajo y comida poquita”.
Emigró por primera vez cuando tenía unos 17 años, correría el año 1955.  Se fue con un grupo de fuentealameños a la provincia de Burgos para reforestar el monte mediante la plantación de pinos. Trabajaban a destajo o al jornal,  ganando 9 duros cada día. También trabajó en el cultivo de patatas, en una sierra de Burgos. En la provincia de Santander trabajó en la construcción y acondicionamiento de carreteras, también estuvo un poco tiempo trabajando en el Túnel de Engaña. Recuerda que por allí había mucho loco y estaban asustados. Se marchaban de Fuente Álamo en abril y volvían entre septiembre y octubre. Durante todos estos años coincidió en estos trabajos con muchos fuentealameños: los hijos de Joaquín de la Sancha, los hijos de Juanele, los hermanos Perotes, los de Mateo “Cigarrica”, los de Matías “Borracho”, los hermanos Manolo, Custodio y Antonio Jiménez, los de Antonio Castillo “Caejos”, Marce “el Mixto”, su cuñado Domingo Martín, Antonio “Moyano”, Juan “Cascorro”, José Pasadas, José “Macarrón”, los hermanos Feliciano, Alberto y Juan “ Los Lores”… casi todo el pueblo en edad laboral.
También emigró a Alemania, cerca de Colonia, donde estuvo tan solo unos 3 meses, pues le afectó el cambio de clima y cayó enfermo con una pulmonía.
Pero su peor experiencia fue cuando emigró a La Almoraima-San Roque (Cádiz). Sería por el mes septiembre, cuando Pedro Ortega “Trasperlista” preparó una cuadrilla de fuentealameños, entre los que iban los hijos de Antonio Castillo “Caejo”, para ir a recolectar algodón. Pero las lluvias impedían el trabajo en la plantación, pues no se podía recoger el algodón mojado. El poco dinero que llevaban tenían que guardarlo para poder regresar, así que estuvieron comiendo membrillos unos quince días. Intentaron coger unos tomates, pero el dueño de la tomatera les tiraba piedras con una honda. Al final se tuvieron que venir en tren hasta Alcaudete y desde allí andando hasta Fuente Álamo, porque no tenían más dinero. Cuando llegó, tenían en su casa unas cortecillas de tocino, que se las comió con tantas ganas, que más bien se las tragó. Llegó muerto de hambre y con el estómago raído por el ácido de los membrillos.
En aquellos años no todo era trabajar, también había tiempo para las “diversiones”. Recuerda que en una Navidad hicieron una comparsa formada entre otros por Antonio Anguita “Braguetas”, Amador “Cigarrica”, Costo “Remendao” y los hijos de Cefe. Cuando se encontraban cantando en la casa de Pedro “Catorce”, los hijos del Zapaterillo, que era por aquel tiempo el guarda de las tierras de Don Paco, echaron por debajo de la puerta una cubeta de agua, al tiempo que se apagó la luz, por los que las hijas de Pedro salieron corriendo y se subieron a las cámaras, entonces como Antonio “Braguetas” había estado en la legión, empezaron a zarpazos, Costo “Remendao” con la carrañaca y los Zapaterillos con una carabina, así que se lió una buena gresca. Después se fueron cada uno a sus casas y, al día siguiente, cuando estaba trabajando en la aceituna en Cuatrovientos, se presentó la Guardia Civil y le preguntaron si había participado en la murga, conduciéndole luego al cuartel. Tuvieron que presentarse cada noche durante quince días en el cuartel de la guardia civil de San José de la Rábita.
También recuerda que compró una bicicleta Orbea modelo 88 en Cañahonda, y cuando fue a por ella, le acompañó Isidoro Vega Ávila. Desde el Bermejo venían los dos montados, pero al llegar a la alcantarilla, Navarro ya no frenaba, y en la curva antes del cruce de la Revoltillas, saltaron el terraplén, cayendo en los olivos de la Rectura. Cuando él se recuperó, lo primero que hizo fue preguntarle a Isidoro si le había pasado algo, a lo que Isidoro con aquel tartamudeo característico le respondió: “me parece que…, me se han roto los dientes”. Isidoro por entonces estaba en la mili, pero tuvo suerte y sólo se le movían algunas piezas. Cogieron la bicicleta y se fueron andando hasta Fuente Álamo.
Después, sobre el año 1960 ó 1961 se compró por 20.000 pesetas una moto marca Ossa modelo 160. En ella se subían sus dos hijos, su mujer y una canasta llena de trapos, desde el lavadero de Fuente álamo hasta la Dehesa. Luego se sacó todos carnets de conducir en las Conejeras-Granada.
No hizo la mili, se libró al estar a cargo de la familia. Para ello, como sus padres no estaban casados, tuvieron que casarse.
 Se casó con 24 años, el 9 de octubre de 1961 con Gertrudis Pérez Vera, la cual ha formado felizmente parte de su vida desde entonces. No hicieron boda. Se juntaron y después se echaron las bendiciones.
            Emigraría temporalmente unas 15 temporadas. La primera vez que se fue a Barcelona trabajó en la construcción con Juan Ramírez “Mandurria”, en el año 1960. Después estuvo trabajando en el aire acondicionado. En el año 1974 hizo un curso de fontanería por la PPO junto con su amigo Marcelino Pérez.
Hizo un paréntesis en la emigración de 5 años, en los que estuvo de encargado de las tierras de Francisco Sierra. Vivían en la Casilla de Sierra, en la Dehesa, hasta que en 1974 emigró con toda la familia definitivamente a Barcelona. Los llevó Antonio Arenas “Porruo”, sus tres hijos tenían edades de 12, 9 y 6 años respectivamente. Buscó trabajo en una empresa de autobuses, compañía Tranvía del Ayuntamiento de Barcelona. Después estuvo tres años conduciendo los autobuses de la capital, pero no le gustaba y le dijeron que había una plaza de camionero en Villafranca del Penedés. En una noche pintaron la casa y al día siguiente se llevaron a los niños, que estaban en  Torre Baró, en casa de su hermana Gregoria, a  Torrelles de Foix. Comenzó ganando 45.000 pesetas, pero trabajaba noche y día. Ha estado en la misma empresa casi 40 años, hasta que con 64 años se ha jubilado.
Sus tres hijos se casaron y se quedaron a vivir por la zona; el mayor se colocó de mecánico en la  misma empresa que trabajaba él, el menor ha seguido con la profesión de camionero, Antonio, en una se colocó en empresa. Tiene 6 nietos y una biznieta.
En cuanto al tema de Cataluña,  cree que el problema recae en los gobiernos, que se han llevado el dinero. Considera que están encalabrinados, sobre todo los jóvenes, pues casi todos quieren la independencia. En Villafranca, como en otros pueblos catalanes hay muchos andaluces, y ahora también de todas las nacionalidades: africanos, peruanos, árabes... pero nadie de Fuente Álamo. Villafranca está entre Tarragona y Barcelona, a 50 km de cada una, en la comarca del Penedés.
Era muy aficionado a la caza, afición que ahora no puede practicar. Recuerda cómo en sus inicios compraron entre un grupo de fuentealameños una máquina para montar cartuchos. En aquellos años hasta mediados los años 70 no había cotos en Fuente Álamo, todo era libre. Afirma con cierta añoranza: “Entonces sí que había caza”. Compró su primera escopeta de un cañón de martillo, que echaba lumbre cuando disparaba, a Custodio Jiménez “Remendao”, pues éste tenía que entregarla en el cuartel de la Guardia Civil.
Ahora sus aficiones son el salir a caminar hasta el mediodía y jugar a la butifarra en el hogar a las cuatro. Sus compañeros de partida son catalanes y andaluces, con los que habla en uno u otro idioma, pues aprendió catalán cuando trabajaba de conductor de autobuses en Barcelona. Ve la tele en catalán o en castellano. Sus 3 hijos y sus nietos hablan perfectamente el catalán.

Ahora solo espera pacientemente su próximo regreso… ya está aquí.

jueves, 18 de mayo de 2017

ALCALDES PEDÁNEOS DE FUENTE ÁLAMO EN EL SIGLO XX (Segunda Parte)





INTODUCCIÓN


Siguiendo una publicación que Dª. Carmen Juan Lovera  hizo en el Programa de Fiestas de San Mateo de 1977 donde aparece una “Relación de alcaldes pedáneos del siglo XX en Alcalá la Real”, hemos intentado elaborar este trabajo con los escasos datos disponibles, sin perjuicio de ir complementándolo en la medida que obtengamos más información. Presentaremos sus biografías, unas más extensas y otras más breves, lo cual puede deberse tanto a los datos disponibles como a la actividad municipal desarrollada.
En el siguiente enlace se encuentra la primera parte:


ANTONIO AGUILERA AGUILERA 


Natural de El Castellar aldea de Priego de Córdoba,  nació por el año 1879. En concreto su familia provenía del Cortijo el Arroyo, situado en el barranco entre Almedinilla y Priego de Córdoba, de ahí el sobrenombre de “Arroyo”. Formó una de las sagas más importantes de la aldea con sus 8 hijos: Luis, Antonio, Francisco, Rafael, Juan Manuel, Domingo, Carmen y Virtudes.
Tenemos algunas dudas sobre su periodo de mando. La referida fuente consultada lo sitúa en la sucesión de Matías Aguilera “Candio”, aunque no se sabe cuánto tiempo pudo estar en el cargo, pues ya en 1943 aparece como alcalde Daniel Aranda. Sin embargo, otros lo sitúan también en una etapa inmediatamente anterior a su hijo José Pedro Aguilera, quien “heredaría” el cargo de su padre. En todo caso, en los años de la dura Postguerra.
Formó parte de las aproximadamente 25 familias que abandonaron la aldea a consecuencia de la Guerra Civil, conflicto que desgraciadamente le quitaría a uno de sus  hijos, fruto del matrimonio con Francisca Calvo Sánchez. La Guerra civil no solo le quitó uno de sus hijos sino también produjo la expoliación de su casa. Una vez que regresó con su familia, tuvo que denunciar los hechos, en concreto la desaparición de una máquina de coser.
Agricultor de profesión, vivió en la casa céntrica y amplia que heredaría una de sus hijas.
Falleció 3 de julio de 1964, a los 85 años de edad; sus restos descansan en el Cementerio de San José de la Rábita.

DANIEL ARANDA VILLÉN



Natural del Castillo de Locubin,  nació el 23 de noviembre de 1904. Hijo de José Aranda Ramos y María Dolores Villén Tirado, se casó con la fuentealameña Magdalena Fuentes Moyano, con la que tuvo 8 hijos: Dolores, Manuel, Mercedes, José, Daniel, Miguel, Magdalena, y Custodio. También formó parte de las 25 familias que salieron de Fuente Álamo, según él, a los dos meses y medio de estallar el Movimiento Nacional. Fue alcalde de la Postguerra (el 13 de junio de 1943 hay constancia de su ejercicio), cargo que compaginó con el de Presidente de la Falange Española de la JONS en Fuente Álamo. Vivió en el cortijo del Goro o Cuatrovientos y en una casa en el centro de la aldea, en el barrio de La Piquera.
Gobernó la Aldea en una época difícil, desbastadora, donde casi una veintena de fuentealameños se encontraban en presidio y solicitaban a través de sus familiares los avales necesarios para su excarcelación mediante la concesión de indultos. En muchos casos se producía a cambio de determinadas prebendas, y el alcalde tenía que certificar que los firmantes de la solicitud eran personas de orden.
Durante este periodo regresaron los presos republicanos, entre ellos el alcalde republicano.
Coincidiendo con el final de su mandato se produjo la mayor emigración ocurrida en la aldea, tanto las temporales como las definitivas, que fueron generalizadas, como en otros muchos pueblos de Andalucía.
Los eventos o obras más importantes fueron la construcción con financiación privada de la nueva escuela de Fuente Álamo (1948) y la constitución de la Cooperativa Agrícola Nuestra Sra. del Rosario (1959), de la que fue socio fundador y desempeñó uno de los cargo en el Consejo de Vigilancia.
Murió el 24 de mayo de 1961. Sus restos descansan en el Cementerio de San José de la Rábita.

JOSÉ PEDRO AGUILERA CALVO



Hijo del que fuera alcalde al final de la Guerra Civil, José Aguilera, “heredó” el cargo de su padre quien le había antecedido años atrás. Fue alcalde durante más de una década, si se tiene en cuenta que su antecesor Daniel, falleció en el año 1961 y en 1974 fue nombrado Santiago Cano. Hijo de Antonio y de Francisca, se casó en segundas nupcias con Fermina Castillo, con la que tuvo 4 hijos. Vivió en la casa situada en la parte de arriba de la escuela.
Durante su cargo se produjo el primer acercamiento del agua de la fuente a los barrios. Esto ocurrió a primeros de los años setenta, con la instalación de tres pequeñas fuentes de agua potable. Estaban colocadas en lugares estratégicos: una enfrente de la escuela, otra en la cuesta que accede al cerro por la tienda de ultramarinos de Mariana, (que después se instaló en la parte baja del camino por dificultad para emanar agua) y la tercera en La Piquera, en la parte alta de la calle que sube hacia la actual calle Sacristán. El agua era bombeada por un pequeño motor desde el manantial de la Fuente. Estas obras fueron acometidas por el constructor fuentealameño Juan Pérez Vera y consistieron en una zanja de aproximadamente medio metro de profundidad, hecha a pico y pala, que ocultaba una pequeña tubería de 20” de plomo, que iba desde La Fuente hasta La Piquera, en cuyas excavaciones se encontraron restos de metralla o chatarra de la Guerra Civil.
Con la llegada de los controles sanitarios en los inicios de los años 70, se hizo una caseta y un pequeño aljibe para el tratamiento con cloro de las aguas. Al mismo tiempo se hizo una reforma profunda del antiguo pilar de piedra, siendo totalmente destruido y sustituido por un pilar de cemento, algo más reducido, lo que supuso sepultar muchos siglos de antigüedad. Desapareció también la alberca, y la enorme cruz de cemento construida en honor a las víctimas también fue derribada. Cambió la fisonomía del lugar; y por desgracia, no sería el último acto que dañara su imagen.
Persona de expresión seria y recta, junto con los maestros D. José Oria o D. Leovigildo, los sacerdotes D. Cristobal Merino o D. Antonio Marín formaban la autoridad aldeana. Como máxima autoridad supervisaba las obras, la limpieza del pilar y la reconstrucción por los vecinos de las paredes que las lluvias habían derribado, y que a veces suponía la concesión de pequeños terrenos a cambio de la rehabilitación privada.
Finalizó su mandato en los tiempos predemocráticos.

SANTIAGO CANO MUÑOZ

Nació el 4 de octubre de 1928, en la aldea vecina de El Carchelejo-Alcaudete. Se casó con María Cano Haro, con la que tiene 5 hijos. Ejerció su cargo en el periodo que va desde 1974 a 1999 inclusive. El inicio de su mandato coincidió con unos años en que los avances llegaban con cuentagotas a una Aldea sumida en la dejadez política y económica, sobre todo en los años previos a la Transición.
 A iniciativa de los padres, y a través de los niños que estudiaban en Colegio Nacional Comarcal nº 3, “El Coto”, le propusieron como alcalde pedáneo al entonces Alcalde de Alcalá Real D. Francisco Gallego Marchal, director del colegio, quien le comentó que pese a los años de dictadura que aún corrían, le nombraría alcalde pedáneo, si bien, había una candidatura propuesta por su antecesor en el cargo, de un sobrino de éste.


Ejerció el cargo durante veintiséis años, con la breve interrupción de unos meses, en el verano del año 1979, pues a raíz de una enfermedad con ingreso hospitalario de trece días, el concejal electo D. Pedro Pareja Anguita por el PSOE, propuso a  Antonio Pérez Pérez, como una facultad que tenía el alcalde de Alcalá la Real. La decisión que tuvo que ser revocada tras la celebración de un referéndum en la aldea y ante el propio alcalde de Alcalá la Real D. José Marañón Barrios. A finales de 1999 presentó su dimisión al alcalde de Alcalá la Real D. Juan Rafael Canovaca Arjona, por motivos de salud y el 1 de Enero de 2.000 cesó definitivamente en el cargo. Se puede decir que como alcalde pedáneo ocupó su cargo durante los últimos años de la Dictadura de Franco, La Transición a la Democracia, y gobernando la alcaldía Alcalá la Real el PSOE. Siempre fue independiente políticamente, pese a que simpatizó con la UCD de Adolfo Suárez.
Durante su largo mandato, se realizaron muchas obras de infraestructuras en Fuente Álamo, la más importante, el abastecimiento de aguas  y saneamiento (1977),  se arreglaron los caminos y carriles con el Paro Obrero, y después de 1986 con el PER (Plan de Empleo Rural). El primero de ellos fue el Carril del Cerro, iniciándose los trámites a finales del año 1975, en concreto el 2 de diciembre se firma un acta para el inicio de las obras de apertura del carril que enlazaría La Piquera con el Cerro, y que partía desde la vivienda de Pedro Arenas y finalizaba en la era de Luis Cano Nieto. Fue posible gracias a la correspondiente aportación de 2500 pesetas de los afectados o beneficiarios de dicha otra, unos 25 vecinos; si bien, la obra fue un beneficio para todo el pueblo. Se hizo un vertedero público y se asfaltó por primera vez la carretera Amoladeras, y se instalaron las modernas farolas para el alumbrado público. Se construyó el antiguo depósito del agua (1977), en 1982 se propuso la adquisión de un terreno a Juan La Rosa, por un millón de pesetas, para construir un pozo de agua que abasteciera a la aldea, que no fue apoyada por el Ayuntamiento de Alcalá la Real y finalmente se transvasó el agua desde La Rábita (1985); así como se asfaltaron calles y se construyó el campo de fútbol (1979). Las obras de intersección de la carretera A-339 con la aldea de Fuente Álamo, carretera del Baño, que estaba aprobada en un proyecto desde 1991, participando en los trámites para su solicitud, si bien su ejecución fue posterior a su mandato.
En 1977 llegó el teléfono a la aldea, con el locutorio público en el Bar de Paco.
Entre 1978-1979, se parcelaron las tierras del Cortijo de Clavijo, propiedad del Ayuntamiento de Alcalá la Real y a finales de los 90 se vendieron a sus aparceros, participando directamente en las negociaciones.
Durante su mandato tuvo que enfrentarse a situaciones difíciles como el tener que denunciar al grupo de mujeres de La Rábita que impedía la realización de trabajos para la conducción del agua desde esa aldea hasta Fuente Álamo, teniendo que intervenir la Guardia Civil. También fue difícil el enfrentamiento con los cabreros que pretendían abrevar el ganado en el pilar, pese a las quejas de los vecinos.
El balance de su mandato ha sido bastante positivo y desde aquí impulsamos la idea de que ese trabajo le sea reconocido mediante la concesión de una calle con su nombre. Únete a esa idea para que sea posible.

ANTONIO PÉREZ PÉREZ


Nació en Fuente Álamo el día 6 de enero de 1948. Hijo de Antonia y de Matías, quien fuera uno de los dirigentes socialistas de Fuente Álamo en época de la II República y durante la Guerra Civil. Está casado con Filo Serrano con la que tiene 4 hijos. Fue nombrado alcalde como consecuencia de la celebración de las primeras elecciones municipales de 1979, ganadas por el PSOE y por designación directa del recién nombrado Alcalde de Alcalá la Real, al ser esta una las facultades propias del cargo. La decisión que fue revocada tras la celebración de un referéndum en la aldea con la presencia del propio alcalde de Alcalá la Real D. José Marañón Barrios, nombrándose de nuevo al alcalde que había sido cesado.
 La duración de su cargo fue breve, tan solo la de unos meses veraniegos del año de 1979. Durante ese corto tiempo tuvo que afrentar como máxima autoridad la búsqueda por familiares de un grupo de jóvenes fuentealameños que tuvieron una avería en los vehículos y no pudieron regresar en una noche de fiesta en Las Maquinas o Monte Lope Álvarez, una aldea de Martos, lo que desató las alarmas en la Aldea, provocando la búsqueda por parte de familiares y por el recién nombrado alcalde.
En esos meses de actividad, continuó con el arreglo del carril del Baño con la ayuda del Paro Obrero.

ANTONIO MANUEL JIMÉNEZ AGUILERA

Nació el 16 de julio de 1960. Hijo de Manuel y de Dolores. Fue nombrado alcalde pedáneo al inicio del año 2000, tras la dimisión de Santiago Cano y la celebración de la que fuera la segunda votación popular en la que participaron de forma directa los fuentealameños. Obtuvo 43 votos frente a los 30 de otros candidatos como Francisca Aguilera Cabello o Antonio Jesús Pérez Serrano.
Entre los muchos avances que ha experimentado la aldea destaca el acondicionamiento de la carretera, obras de intersección de la carretera A-339 con la aldea de Fuente Álamo, carretera del Baño (2008), la construcción del Centro Social y consultorio médico, la llegada de internet en 2005 a la aldea, el acondicionamiento de las calles y carriles, entre ellos el de los Callejones, la construcción del muro de contención en la antigua casa de Juan Antonio, la transformación de la zona del campo de fútbol y su conversión en zona de para celebración de las fiestas populares con la instalación de aseos públicos, la construcción de un nuevo depósito de agua en una zona más elevada, la restauración del tejado de la Iglesia con financiación pública y privada, el descubrimiento y expoliación de la Villa Romana, la instalación de un protector antipalomas en la Torre de Fuente Álamo.

Es el primer alcalde que no tuvo su residencia permanente en la aldea, solo al principio de su nombramiento. Es el actual alcalde, con más 17 años de ejercicio, por lo que su obra está sin concluir, aunque según manifestaciones propias,  está pensando en dejar el cargo.

jueves, 4 de mayo de 2017

ALCALDES PEDÁNEOS DE FUENTE ÁLAMO EN EL SIGLO XX (Primera Parte)



INTODUCCIÓN

Siguiendo una publicación que Dª. Carmen Juan Lovera  hizo en el Programa de Fiestas de San Mateo de 1977 donde aparece una “Relación de alcaldes pedáneos del siglo XX en Alcalá la Real”, hemos intentado elaborar este trabajo con los escasos datos disponibles, sin perjuicio de ir complementándolo en la medida que obtengamos más información. Presentaremos sus biografías, unas más extensas y otras más breves, lo cual puede deberse tanto a los datos disponibles como a la actividad municipal desarrollada.
De la publicación de D. Francisco Martín Rosales en su blog “Casas de Cabildo” se pueden ver cuáles eran las funciones de los alcaldes pedáneos:
“En un acto oficial se le daba la credencial y un documento con las atribuciones a las que se comprometían a cumplir…Era una manera de acercar la administración a los barrios, pues servían de enlace de la información municipal, de recoger las peticiones de los vecinos, tenían algunos poderes de policía, de representación del alcalde etc., … En concreto eran los encargados de funciones diversas, entre otras las  informar sobre las licencias administrativas de edificaciones, industrial, de vivienda o religiosa o civil.

ANTONIO ALBA MUÑOZ

Es el primer alcalde que aparece en dicha relación. Son escasos o nulos los recuerdos que la gente mayor del pueblo tiene de su figura. Se recuerda que habitaba una de las dos casas que había enfrente de la escuela, en la actual explanada, llamada por ello “Casa de Alba”, de la que en los años 70 del siglo pasado aún quedaban vestigios. Ejerció su cargo durante la monarquía de Alfonso XIII. Podemos aportar de él, unos cuantos datos familiares. Fue hijo de Juan y de María, y estuvo casado con Mercedes Castillo Galán. Tuvieron un hijo llamado Antonio Alba Castillo, que fue el encargado de cuidar las fincas de D. Francisco Serrano del Mármol antes de la Guerra Civil, y quien contrajo matrimonio con María Serrano Arias, natural de Priego de Córdoba. Su nieto y único hijo del anterior matrimonio, Francisco Alba Serrano, apodado “Alameas”, fue víctima de la Guerra Civil, falleció el 31 de Mayo de 1941, a los 34 años de edad, fusilado en Jaén. Con Francisco desapareció la saga de los “Alba” de Fuente Álamo, pues sus 5 hijos y su esposa tuvieron que marcharse a la zona de Brácana durante la Guerra Civil.

FRANCISCO GÁMEZ CASTILLO

De este alcalde pedáneo no disponemos de información, y dejamos su estudio pendiente de futuras consultas en archivos registrales, parroquiales o municipales. Su mandato se ejerció también antes de la Segunda República.

VICENTE AGUILERA CASTILLO

Nació en Fuente Álamo-Alcalá la Real el 14 de Agosto de 1900, hijo de Juan María Aguilera Leyba y Segunda Castillo Anguita. Casado con Dolores Cano Ruiz y padre de 6 hijos. Junto a sus otros 6 hermanos formaron una de las sagas más prolíferas de Fuente Álamo.
Como características físicas podemos describirlo con una estatura de 1,675 m., cejas pobladas, ojos morenos, barba cerrada, color sano. Como señas particulares padecía una invalidez que le trajo consigo el alias “Cojo Pistolas”, sobrenombre que heredó de su padre, aunque en el pueblo era conocido como Vicente “Pistolo”. Dicha invalidez fue producida en el Servicio Militar, lo que le hizo gozar de una pensión concedida por O.C. del Consejo Supremo de Guerra y Marina, de 27 de enero de 1928 (D.O. nº 35..) teniendo el grado de Cabo de Infantería retirado por inútil. La pensión le fue retirada tras el proceso seguido contra él después de la Guerra Civil.
Tenía como profesión principal la de cabrero. Antes de que se iniciase la Guerra Civil, trabajaba como guarda en el Cortijo de la Solana en las fincas de la familia Sánchez-Cañete.
Con la creación en 1931 de la  Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente» de Fuente Álamo, afiliada a la  FNTT-UGT, se hizo socio afiliado  en 1931, ocupando cargos directivos de tesorero en 1932, y en los años previos al inicio de la Guerra Civil fue secretario de la Filial Cooperativa de la Sociedad “Espiga Floreciente”. Fue uno de los firmantes del Acta de 10 de abril de 1936, que aprobó la conveniencia de solicitar en arrendamiento, la finca denominada Cortijo “Clavijo” propiedad del Excmo. Ayuntamiento de Alcalá la Real, cuando terminase el contrato que aquel tenía en arriendo y que finalizaba el 15 de Agosto de 1936 y que no pudo llevarse a cabo con el inicio de la Guerra Civil. Durante la contienda se produjo la colectivización de la tierra en Fuente Álamo con la incautación de fincas.
Ejerció el cargo de Alcalde pedáneo –según su declaración- durante dos periodos, el primero desde 1932 hasta 1934, -pienso que el periodo exacto pudo ser desde abril de 1931 hasta noviembre de 1933; y el segundo, desde las Elecciones Generales del 25 de febrero de 1936, (en las que fue Interventor del PSOE), hasta la terminación de la Guerra Civil en abril de 1939. La pedanía la simultaneó con el cargo de presidente del Comité del Frente Popular, durante el periodo en que Matías Pérez Lizana, tras ser movilizado su reemplazo, se incorporó al frente de batalla en marzo de 1938.
Finalizada la Guerra Civil, se produjo su detención por haber desempeñado los referidos cargos, con acusaciones que en alguno de los casos no fueron probadas y en otros estaban totalmente justificadas en razón al cargo que ejercía, pues obedecía órdenes del Alcalde de Alcalá la Real, del Ministerio de Agricultura de la República o en base a las necesidades del pueblo. Y es que tras llevarse  a Alcaudete el trigo y el aceite que había en Fuente Álamo, él dejó “que fueran a los cortijos para que con lo trajesen comieran los del Pueblo”. Sin embargo, no todas las órdenes recibidas las cumplió, negándose a llevar a cabo lo ordenado en el Oficio procedente del Concejal socialista del Ayuntamiento de Alcalá la Real D. Salvador Frías, en el que le decía que había estallado el Movimiento y que se pusieran a las órdenes del Gobierno de la República, recibiendo una lista para que encarcelara a veinticinco personas de Fuente Álamo, hasta el punto de que no solo no las detuvo, sino que llegó a proteger a los tres únicos detenidos.
Como hemos dicho, fue detenido el 8 de abril de 1939 en Alcaudete, pocos días después de finalizar la Guerra y enjuiciado en el procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 44723. Fue condenado a la pena de veinte años de reclusión temporal, como autor responsable de un delito de Auxilio a la Rebelión Militar.
A partir de su detención, tuvieron  que soportar tanto él como su familia una serie de acusaciones, denuncias, vejaciones, encarcelación y posterior destierro, que, sin duda alguna le marcaría para el resto su vida, y que continuarían solapadamente hasta los años 60.
Estuvo aproximadamente tres años en prisión y sufrió un destierro de otro periodo igual de tiempo en Lora de Río, donde estuvo cultivando melones y realizando otras labores agrícolas. Cumplida la condena, volvió a Fuente Álamo aproximadamente en el año 1945, por aplicación de la ley de indulto general. Enfermo, fue acogido por los familiares.
Dedicó el resto de su vida a trabajar en el campo pese a la invalidez que padecía, asimismo desde los años 50 hasta los 70, fue el cabrero de Fuente Álamo, profesión que ya había ejercido por cuenta ajena antes del inicio de la Guerra. Mantuvo la explotación ganadera hasta tres o cuatro años antes de fallecer.
Era un gran aficionado al juego del dominó, de ahí se quedó el dicho popular en Fuente Álamo que se aplica a una persona muy aficionada a los juegos de cartas: “Siempre jugando como Pistolo y Pollica”.
Falleció el 1 de marzo de 1973.

JOSÉ CARRILLO RUFIÁN

Nació en Fuente Álamo en 1863. Se crió y vivió parte de su vida en el Cortijo de Las Terreras, de ahí el sobrenombre de “Terreras” y que fue heredado por toda una saga, con sus hijos Juan José, Pablo y Feliciano. Era una familia de trabajadores del campo, cultivando tierras propias, en arrendamiento o encargados en tierras ajenas.
Pienso, aunque esto no está contrastado, que fue alcalde pedáneo durante el bienio radical-cedista o bienio negro (noviembre de 1933 hasta las elecciones 25 febrero de 1936), pues se produjo un cambio de alcaldes pedáneos en Alcalá la Real. En ese periodo no ejerció como tal Vicente Aguilera, seguramente por dimisión, aunque con el triunfo de las izquierdas (Frente Popular) en las elecciones de febrero de 1936 retoma de nuevo el cargo.
Pocos días después de la entrada de los nacionales en Alcalá la Real, en concreto el 4 de Octubre de 1936, José junto con su familia, se marchó al Bando Nacional, no regresando hasta finalizada la contienda. Después vivió en la calle Las Parras de Alcalá la Real hasta su fallecimiento.
Durante su mandato, o al menos durante ese periodo de tiempo, se construyó la caseta de la luz (1934), llegando la electricidad a Fuente Álamo.
Después de la Guerra Civil fue uno de los hombres más influyentes en las decisiones políticas y sociales de la aldea.

MATÍAS CESÁREO AGUILERA ANGUITA

Nació el 25 de Febrero de 1892, hijo de Cándido Aguilera López, de ahí el sobrenombre de “Candio” y de Juana Anguita López, con domicilio en Las Caserías. Nieto por línea paterna de José Aguilera y María López, de Las Caserías, y por línea materna de Antonio Anguita y Ana López, de Las Grajeras. Casado con Leocadia Calvo Sánchez, tuvo cuatro hijos.
Fue alcalde desde la finalización de la Guerra Civil en abril de 1939, por lo que se puede considerar como el primer alcalde del Régimen.
Sin hacer ningún tipo de valoración sobre su actuación individual, sino de las propiamente impuestas por los vencedores, le tocó gobernar en una de las aldeas de Alcalá la Real, que había sido fiel a la República hasta el último día de la Guerra Civil, por lo que se tomaron duras decisiones contra los vencidos, que venían establecidas desde arriba, denunciándoles y señalándoles como culpables de todos los desmanes ocurridos en la Aldea durante la Guerra Civil. Durante su mandato se ordenó pelar a las mujeres de los republicanos y se les obligó a restituir todos los enseres y muebles que se habían apropiado después de la huida de los nacionales, siendo su casa el lugar de entrega y reparto. Así mismo, como máxima autoridad, era el encargado de controlar de aquella manera establecida, el racionamiento del pan.
Agricultor de profesión, labraba las tierras propias y además era manigero-encargado en las tierras de D. Francisco Serrano del Mármol, donde reinaba en aquellos tiempos cierto corte caciquil.
Los mayores, aún recuerdan aquella coplilla cantada a las hijas del Alcalde y manigero, que decía:
“A la Ita de Matías
le van a poner galones,
Se compone la cuadrilla
todo de mandones”.
Católico practicante, era de los pocos hombres que acudía a las misas en la iglesia de la aldea. Al final de su vida, iba cada día a rezar a una cruz que misteriosamente apareció en el Rocastro.
Falleció el día 6 de febrero de 1978 en plenos albores de la democracia, la cual no pudo conocer, pues padecía graves trastornos auditivos y seniles.

ANTONIO AGUILERA AGUILERA

Natural de El Castellar aldea de Priego de Córdoba,  nació por el año 1879. En concreto su familia era del Cortijo el Arroyo, situado en el barranco entre Almedinilla y Priego de Córdoba, de ahí el sobrenombre de “Arroyo”. Formó una de las sagas más importantes de la aldea con sus 8 hijos… 

CONTINUARÁ...