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sábado, 24 de marzo de 2018

POBLACIÓN DE FUENTE ÁLAMO EN EL INICIO DE LA GUERRA CIVIL (AÑO 1935).




Este trabajo está dedicado a todos los niños y niñas fuentealameñas nacidas en 1935 y especialmente a Justa Aguilera Cano,  en el día de su cumpleaños.
Durante el año 1935, previo al inicio de la Guerra Civil, se fue confeccionando un padrón municipal  para Alcalá la Real y sus Aldeas que se cerraría en diciembre de ese año, mandándose a publicar pocos meses antes del inicio de la sublevación armada. Tras su publicación en Boletín oficial para posibles reclamaciones, se aprobaría el 29 de abril de 1936.
Hay que decir que en su estudio se han detectado algunos errores en nombres, apellidos, sexo, y edad, pues no se tenía cuenta las certificaciones de nacimiento (Aurora Vico Cortés por Aurora Burgos García…). El padrón se confeccionó en base a datos de censos anteriores y en simples declaraciones del cabeza de familia. Se omitió la inscripción de algunos vecinos, pues del estudio comparativo del Padrón de 1930 y de 1940, observamos que figuran inscritos personas que nunca habían abandonado la aldea y que aún no habían fallecido (no aparece inscrito Sandalio Pérez Palomino, que siempre vivió en el Cortijo del Peñón…). También se han detectado algunos errores, como dobles inscripciones (Francisco González Moyano con su familia de cuatro miembros más, aparece también inscrito como Francisco García Moyano…).
En este padrón de 1935 aparecen registrados 924 habitantes, es decir, 220 habitantes más que cinco años atrás. Se trata de un aumento muy significativo, si tenemos en cuenta que solo se habían producido aproximadamente unos 30 nacimientos por año, a lo que había que restarle las defunciones producidas. También es cierto que durante este lustro aparece una cincuentena de nuevas familias, en unos casos llegadas a la aldea desde otras localidades, y en otros, formadas de la escisión de otras familias que habían decidido formar la propia.
Se inicia, siguiendo un orden alfabético más riguroso que el padrón de 1930, con el matrimonio formado por Cipriano Aguayo Palomino, Josefa Serrano Pérez; además de su hijo Vicente Aguayo Serrano,  habitantes del Cortijo Fuente de la Encina. Se cierra con Araceli  Zuheros Cano,  y sus hijos Marcelino y Dolores  Ramírez  Zuheros, de  16  y  20 años respectivamente.
Para Fuente Álamo, en este censo de 1935, se recogen  200 cabezas de familia, o lo que sería equivalente 200 casas o cortijos habitados, de los que aproximadamente la mitad vivían en la Aldea y la otra mitad en los cortijos. Las inscripciones nominales las encabeza el cabeza de familia, valga la redundancia, seguido de esposa e hijos, nietos o abuelos que convivan con él. Comprende la relación el número de miembros de la familia, de este modo, el número de miembros de familia más elevado lo representaba la familia de Rafael Sánchez Arenas “Rafael del Coto” y Cirila con 12 hijos, seguida de una veintena de padres de familia con más de 8 miembros, lo que suponía aproximadamente el 20 % del total de la población.  Con 11 miembros: Juan Antonio Villar Peinado y Margarita Moreno Castellano; José Ariza Díaz y Concepción Peinado Vera; con 10: Antonio Aguilera Flores y Ana Valverde Pulido; Juan Muñoz Sánchez y Dulcenombre Pérez Aguilera; con 9: Antonio Sánchez Salmerón y Antonia  González Cano; Antonio Sánchez  Viana y Petra Torres Santos; Antonio Díaz Fuentes y Ana Ramírez Lozano; Antonio  Guerrero Martínez y Trinidad Morales Serrano; Francisco Ibáñez Castillo y María Nieto López; Bernardo Heredia Carrillo y Soledad Cano Castillo; con 8: Antonio Aguilera Aguilera y Francisca Calvo Sánchez; Pedro González Ruiz y Ventura Palomino Jiménez; Antonio Jiménez Gutiérrez e Isabel Pérez Vera; Guillermo García Zamora y Dorotea Moya Carrillo; Francisco Malagón López y Ana Ochoa Escribano; Benito Pareja Pérez y Josefa Valverde Afán de Rivera; José Pulido Mesa y Mercedes Expósito;  Antonio Quesada Castillo y Josefa Delgado Arroyo; y  José Rosales Peñalver y Antonia Jaén Sánchez.
Durante el año 1935 nacieron en Fuente Álamo aproximadamente 37 niños y niñas, que era la media habitual en aquellos años previos a la Guerra Civil. Las edades se reseñaban al redondeo, por lo que puede que algunos hubiesen nacido en el año anterior:
Elena Aguilera Frías 1, Luis y Aurora
Bibiana Aguilera Montes, 1 Manuel y María
Urbana Aguilera Pérez, 1 Juan y Asunción
Justa Aguilera Cano, 1 Vicente y Dolores (25/03/1935)
Antonio Aguilera Rey, 10M,  José Pedro y Elena
María Aguilera La Rosa, 5M, Julián y María
Ventura Arévalo Díaz, 1 Vicente y Benigna
Flora Cano Nieto, 7 meses, Antonio y Flora (1934)
José Carrillo Jiménez, 6 meses, José y Carmen
Manuel Castillo Padilla, 1 Antonio y Francisca
Manuel Díaz Romero, 1 Antonio y Ana
Dolores Fuentes Vera, 6 meses, Benito y Antonia (10/11/1935)
Pablo González García, 9 meses, Fernando y Sebastiana
Custodia González Castillo, 1, Fermín y Natividad
Eleuteria Haro Moyano, 8 m, Antonio y Rufina
Custodio Jiménez Pérez, 1 mes, Antonio e Isabel
Guadalupe Jiménez Funes, 11 meses, Antonio y Patrocinio
Pablo Malagón Ochoa, 1 Francisco y Ana
Manuela  Vera, 1 ---- y Josefa
Clementa Muñoz  Pérez, 7 meses, Juan y Dulcenombre
Josefa Ortega Cano, 10 meses, Joselino y Carmen
Ana María Palomino Sánchez, 1  Hilario y Antonia
Pedro Pareja Anguita, 1, Juan y Ana (1934)
Rafael Pérez Nieto, 1 Rafael y María
Josefa Pérez González, 1 Julián  y Emilia
María Pérez Pérez, 1, Juan y Eduviges
J. Manuel Pérez Serrano, 9 meses, Luis y Elvira
Antonia Pérez Bolívar, (13/06/1935)  8 meses, Mateo y Josefa
María Pérez Coca, 1 Juan y Ana
Elisea Pérez Aguilera, 8 meses, Custodio e Hipólita
Antonia Pérez Aguilera, 10 meses, José y Mariana
Antonia Pulido Expósito, 1 José y Mercedes
Ángeles Ramírez Vera, 7 meses, Francisco y Ángeles
Pedro Sánchez López, 1 Rafael y Cirila
Alicia Serrano Fuentes, 1 Antonio y Adriana
José Vera Villén, 1 Gumersindo y Araceli
Gregorio Vera Ortega, 4 m, Vicente y Carmen
            Escasamente se podía alcanzar los 80 años de edad, se cuentan con los dedos de una mano los que la superaban, así la más anciana era María Santiaga López Nieto con 88 años, y entre los hombres será Casimiro Bailón Gallardo con  84 años.
            En cuanto a la profesión de los varones, casi todos tenían el campo como sustento de vida, aunque el censo distingue entre campo y labrador. Solamente Rufino Zamora Cano era recovero,  Juan Cano Serrano era ciego y por tanto no podía trabajar, Casimiro Castillo Palomino era el barbero, Juan Cortes Heredia, de etnia gitana era esquilador, y Antonio Puche Martín, trabajaba en algo relacionado con la venta de radio-transistores (ilegible). Antonio Cano Ruiz ya había dejado la panadería y se dedicaba al campo, aunque hay constancia de que regentaba un establecimiento de bebidas y Saturnino Díaz Ramírez figura sin profesión, pero seguía siendo guarda. Como maestro de escuela no consta nadie censado, pero en esos años tuvo que llegar de Sabiote (Jaén) Don  Manuel López Martín, pues el inicio de la Guerra Civil le sorprendió en Fuente Álamo.
 En cuanto a  las mujeres, todas estaban  dedicadas a sus labores,  a excepción de Josefa Padilla Torres, que era sirvienta.
            Solo dos familias eran de etnia gitana: la de  Bernardo Heredia Carrillo y la de Juan Cortés Heredia, que como hemos dicho era el esquilador del pueblo.
            Entre los nombre más raros aparece entre la mujeres el de Petronila Padilla Rueda,  Expectación Montañés Carrillo, Tiburcia Muñoz Vera, Longina Jiménez Sánchez, Cirila López Carrillo, Petra Torres Santos, Otilia Vera Villén; y entre los varones: Hermógenes Vera Castillo (Tío Monge) que hacía honor al discípulo de Sócrates, pero que tuvo que cambiar por Rafael con la llegada del Franquismo, Saturio Pérez Castillo,  Gumersindo Vera Lozano y Venancio Villar Moreno.
 Entre los apellidos venidos otros lugares tenemos los de Pedro Freijoó Cebada.
….
            Desde la perspectiva actual y haciendo un estudio comparativo con el padrón de 1940, sabemos lo que la Guerra Civil deparó a muchas de estas familias inscritas en este censo de 1935. Nos podemos imaginar una sociedad fuentealameña que, tanto en la Aldea como en los cortijos,  llevaba una vida aparentemente tranquila; una sociedad donde los que tenían pequeñas propiedades vivían con cierto desahogo. Jamás hubieran podido imaginar que pocos meses después tendrían que abandonar sus posesiones y ver cómo sus casas y cortijos iban a ser asaltados. Fue el caso del Cortijo Fuente de la Encina donde vivía Cipriano Aguayo con su esposa Josefa y su hijo menor Vicente, quienes no pudieron prever que su cortijo sería saqueado en el año siguiente, ni que su yegua blanca acabaría sirviendo a las guardias rojas.  Antonio y Francisca vivían cómodamente con sus seis hijos (José Pedro y Luis ya se habían casado) en su casa céntrica, que sería desvalijada y su máquina de coser desposeía, serviría a otra familia; eran ajenos al trágico desenlace que le tenía deparado la Guerra Civil, con la pérdida en el frente de un hijo y sin saber que con la victoria de los nacionales llegaría a ser Alcalde Pedáneo. Matías “Candido” y Leocadia  vivían en su casa de la Fuente con sus cuatro hijos, sin saber que la tendrían que abandonar y que después tendrían un gran protagonismo y llegaría también a ser Alcalde de la aldea…
            En los cortijos Manuel y María “Pacheque”, vivían en el Bujeo, con sus tres hijos Antonio, Manuel y Bibiana, realizando las tareas agrícolas y sus labores. Las familias numerosas  de Antonio y Rafael Aguilera no paraban de traer nuevos retoños, con los que luego habrían de abandonar sus añorados  Floríos  y peregrinar, huyendo de las bombas…
            Casi todos los fuentealameños eran gente sencilla, hombres del campo, que cada día tenían que buscarse el pan, algunos de forma autónoma en sus pequeñas propiedades y otros mediante peonadas largas y mal pagadas. Los verdaderos terratenientes no vivían en la aldea. Los obreros del campo, para protegerse y luchar contra el caciquismo, intentaban colectivizar el Cortijo de Clavijo agrupándose  en la Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra “La Espiga Floreciente”, la cual asumió un protagonismo clave en el año entrante.
            Eran familias que en aquellos años republicanos habían mejorado sus expectativas de vida. Vidas que quedaron truncadas por el enfrentamiento fratricida. Muchos de los vecinos reflejados en este padrón, ya no aparecen en el padrón de 1940 o aparecen como ausentes, pues la Guerra Civil los borraría, para inscribirlos en los libros de defunción o en la mayoría de los casos, en ningún otro registro, como a Fernando Vera Aguilera, Antonio Puche Martín,  Emilio Cano Delgado, Vicente Vera Moreno, Marcelino Ortega Moyano, Antonio Aguilera Calvo, Domingo Cervera Sánchez,(Valverde), Juan Calisto Expósito Ávila, Tiburcia Muñoz Vera,  Francisco Alba Serrano, Miguel Ávila Muñoz…  Dulcenombre García Bermúdez y Manuel Moreno Pérez acabarían  sepultados a merced de una bomba. José Ortega Moyano, su verdadero nombre era Lino, murió meses después de finalizar la Guerra de erisipela de la caza, enfermedad que seguramente evitó su ingreso en prisión, pero no el destino final. Otros como Vicente Arévalo Castillo o Marcos Moreno Montes se exiliarían a Francia, el segundo de ellos tendría que pasar por los campos de concentración nazis. Otros, como Domingo Ortega Serrano e Hilario Castillo Pérez, se enrolarían en  la División Azul, si bien afortunadamente regresaron de nuevo. A otros muchos la Guerra Civil les depararía tortura e ingresos en prisión. Vicente Aguilera Castillo, quien ejercía de Alcalde Pedáneo en aquel año, desconocía los avatares que la Guerra Civil le iba a deparar: su presidio y destierro. La familia Pérez Lizana, los tres hermanos Mateo, Matías y José, daría con sus huesos en las cárceles franquistas…

            Un nuevo agradecimiento a D. Francisco Rosales Martín por su colaboración.  

jueves, 2 de marzo de 2017

EULALIA GARCÍA BAILÓN. UNA VIDA POR LOS CORTIJOS DE FUENTE ÁLAMO



En este blog hemos dedicado varias publicaciones a los cortijos de Fuente Álamo y a la actividad desarrollada en su entorno. Contamos algunas anécdotas y también unas pocas desgracias ocurridas, la delimitación y el origen de su denominación, ect... Dejo los enlaces correspondientes.
Pero el tema quedaría incompleto sin reflejar algún ejemplo de las personas que los habitaron, y unas de ellas es la protagonista de esta historia. La vida de “Ularia”, como la llaman en el pueblo, ha estado vinculada a varios cortijos de los alrededores de Fuente Álamo. Tanto es así que no recuerda en cuál de ellos nació, aunque recuerda en cuáles de ellos pasó su corta infancia. Todo ello porque su familia iba arrendando o labrando tierras, de cortijo en cortijo, sin tener una vivienda fija. Al parecer nació en el Cortijo de Pineda, donde sus padres cultivaban las tierras en aquellos años anteriores a la Guerra Civil. Sí, recuerda bien, que en aquellos tiempos su padre estuvo también en el Cortijo Culón y Cortijo de la Mojas de las Caserías de San Isidro. Su niñez y adolescencia, si las tuvo, las pasó en el Cortijo del Coto. Su juventud, en el Cortijo La Cantaria, propiedad de las Señoritas De Córdoba. A los 19 años de edad, el destino le tenía preparado otro cortijo, y ello ocurrió cuando se fue con quien sería su marido Antonio Fuentes, estableciéndose en Cortijo Los Tajos, propiedad del padre de su esposo: Gabino Fuentes. 
 Como antecedentes familiares podemos decir que su padre se llamaba Cipriano García Zamora y su madre Luciana Bailón Gallardo, de cuyo matrimonio nacieron: Mercedes, Dionisio, Juliana y ella. Su padre tenía 5 hermanos: unos vivían en Las Grajeras y otros en la Higuera de Calatrava. Uno de estos hermanos, llamado Guillermo, formó parte como vocal de la sociedad creada para la colectivización del campo en la Guerra Civil en Fuente Álamo, por lo que fue procesado y finalmente absuelto. La familia de su madre también tenía su origen en Las Grajeras, aunque muchos de ellos se establecieron en Fuente Álamo y le apodaban “Pinchos”, formada por Luisa, Eugenia, Julián, Casimiro y Pascasio.
Eulalia nació en Fuente Álamo el 2 de noviembre de 1933; aunque no lo sabe con exactitud cree que fue en el  Cortijo de Pineda. No recibió la primera comunión ni estuvo en la escuela, cree que a consecuencia de la Guerra Civil, unido a su vida cortijera. Solo aprendió a firmar y leer un poquillo, ya  mozuela y con novio, con la ayuda de un vecino del Cortijo Rajuña llamado Manuel Calistro, quien le dio unas clases. En esos años sus padres iban labrando tierras y estuvieron en varios cortijos, entre ellos los de  de Culón y  Las Mojas, en el partido de las Caserías. De la Guerra no se acuerda, pero en el Cortijo de las Mojas, le contó su padre que le habían dado un tiro en una pierna y se lo llevaron al hospital.
Siendo una jovenzuela, de su estancia durante 10 años en el Cortijo El Coto propiedad de Cayetano Frías y Luisa Sánchez, recuerda su dedicación a guardar pavos y los duros trabajos del campo que realizaba su familia, también de la buena convivencia de las familias que lo habitaban: Rafael Sánchez Arenas que tenía 12 hijos y su hermano José quien solo tuvo una niña que vivía en Castil de Campos. Estando en aquel cortijo recuerda que un día se escondió en una camarilla en una troj y se tapó con paja, pero la encontró su hermano y le dijo que le iba a dar su padre una paliza; al final salió su hermano por ella y dijo: “hoy no se le toca siquiera”. Su hermano era muy bueno, se casó joven.
Con quince años recuerda que se fueron a vivir al Cortijo de la Cantaria, a cultivar las tierras (16 fanegas) de Cayetana y Francisca de Córdoba, conocidas como las “Señoricas de la Torre”, teniendo como vecinos los hermanos José y Rafael “Zalameas”, Eusebia la mujer de Julián “Los Isalicos” y la suegra de su hermano llamada Anica; en el Cortijo de los Grillos vivía su hermana Mercedes quien se casó con Pablo “Terreras”. Todos aquellos cortijos formaban parte de La Colonia, que se extendía desde la Carretera de las Vegas hasta lo más alto del Cortijo de los Floríos, haciendo límite con la tierras del Cortijo del Coscojar (Loma de Zalamea, Casasola, la Cantaria, Los Grillos, Los Martillos, Rajuña, Los Bujeos, Los Cerinos, Los Florios, La Cabrera, los Tajos…); sin embargo, puntualiza que el Cortijo de Ardales no se mencionaba como perteneciente a La Colonia. No sabe el origen del nombre de La Colonia, pero quiero pensar que se debió al establecimiento de colonos en la zona en otras  épocas.
En el cortijo de La Cantaria estuvo hasta los 19 años. Tiene los mejores recuerdos de su vida. Lo que más le gustaba eran los bailes y cuando saltaban en el Carnaval. Los bailes se formaban en las propias casas. Para el camino se llevaban unos zapatos que guardaban en lo alto de un olivo antes de llegar al baile y otros para el baile. En su cortijo de La Cantaria se hacían fiestas, los jóvenes le pedían a su padre la casa para el baile, pero si se peleaban los hombres les daba un palo al candil y se acababa la fiesta. Su hermano tenía un laúd y era el músico. Otras veces cuando había más dinero llevaban a músicos con más prestigio como los Capitines y los Guardillas y se hacía en locales más grandes. En el Cortijo de Los Isalicos, hacían grandes  carnavales y tocaba Antonio Padilla “Caejo” con un acordeón. Otros músicos de la época eran Juan Antonio “Zorrerro” a la guitarra con Enrique “El Zapatero” al  laúd.  Le gusta cantar al coro, su hermano tocaba y ellas cantaban canciones como esta:

Canta tú, canta yo, cantaremos a porfía,
Tú le cantas a tu novia y yo le canto a la mía.

Eres más feo que un loro, más negro que una tormenta
Que la que se acuerde de ti, en la primera noche revienta.

Si quieres que yo te quiera, ha de ser a condición
Que lo tuyo ha de ser mío y lo mío tuyo no.

Anda y vete con la otra, supuesto que tienes dos
La otra tiene dinero, pero es más fea que yo.


               Su hermano tocaba con el laúd pasodobles y una canción llamada “La Punta y el Tacón” que decía así:

La punta y el tacón se baila con la pata,
Primero con la derecha y luego con la zocata,

Manuel del alma mía, Manuel del mi corazón
Bailar contigo quiero, la punta y el tacón.

En aquellos bailes conoció a quien fuera su marido Antonio. Se fue con 19 años a vivir con él al Cortijo de Los Tajos. Se juntaron, pero antes del año se echaron las bendiciones y se casaron por la iglesia. Ello porque iban al Cortijos Los Tajos los guardias civiles de San José, que eran muy beatos y le aconsejaron que se casaran por la iglesia. Fue en una iglesia en lo alto de la Calle Real en Alcalá la Real, cree que San Juan. Se casaría sobre el año 1954. Estuvieron viviendo en Los Tajos desde los 19 años (1952) hasta finales de los años 70, que se vinieron a vivir a Fuente Álamo. Allí han pasado gran parte de su vida, y es donde han nacido sus dos hijos.
Aquellos cortijos se surtían de agua del Pozo de Rajuña, aunque había otro pozo de Patrocinio para lavar. Se apañaba con los candiles y se acostaban temprano para no gastar mucho aceite. Su trabajo eran las tareas diarias de la casa y cuidado de animales de corral y cuando hacía falta echaba una mano en el campo. Estuvo trabajando fundamentalmente en el destajo de “Los Curas”, con los Córdobas y con Baldomero. Solo emigró una temporada a la vendimia a Francia donde estuvo unos 16 días, de la que le ha quedado una paguilla.
Desde que murió hace unos años su marido, se encuentra algo más sola, pero siempre tiene la compañía de sus dos hijos, sus tres nietos y otros dos biznietos.

Le gustaba la costura, hasta le hizo un vestido de madrina a su hija. Domina el punto y las mallas.  No le gusta ver lo que ella llama las” tontás”  de la tele. Ahora pasa el tiempo como ella dice hablando con sus vecinas “culos de sombrero” o “culos de alcuza”. Dice que no tiene miedo a nada. Solo le da miedo una tormenta, los temporales o  los fríos. Piensa que no ha sido mala para nadie, y que  ha sido una buena vecina, de lo que yo puedo dar fe.

jueves, 16 de febrero de 2017

MARCOS MORENO MONTES. UN FUENTEALAMEÑO EN EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN NAZI DE MAUTHAUSEN (AUSTRIA)




        Las familias apellidadas “Moreno” estuvieron muy vinculadas a Fuente Álamo. Aunque hubo varias ramas, actualmente el apellido ha desaparecido de la Aldea. Tuvieron especial protagonismo e influencia sobre todo durante la Segunda República y la Guerra Civil. La metralla de la Guerra Civil acabaría con la vida del progenitor de una saga, Manuel Moreno Pérez, nacido el 1 de Enero de 1862,  hijo de José y Francisca, quienes eran de La Rábita. Viudo en primeras nupcias de Dominga Sánchez Zamora, de cuyo matrimonio tuvo un hijo llamado Eustaquio (padre Marcos Moreno), se casó en segundas nupcias con Dominga Zamora, sin que de ésta tuviera descendencia. Dedicado al campo, falleció el 17 de Septiembre de 1937, (Reg. Civil de Alcalá la Real, Tomo 122,  Pag. 264 vto.) en su domicilio, durante el bombardeo aéreo en Fuente Álamo, en concreto, en los olivos situados en la parte baja del pueblo que fueron propiedad de Luis Montes “Pacheque”.
Muchos de los mayores de la aldea, antes niños, recuerdan cómo vieron transportar su cuerpo destrozado con las vísceras fuera en unas narrias llevadas por cuatro hombres.
Otra rama del apellido, sin que se conozca el vínculo con la anterior, es la formada por Rafael Moreno Ibáñez, conocido en su tiempo por “Rafalillo Perote”, quien fue presidente de la Filial Cooperativa de la Sociedad de Agricultores “La Espiga Floreciente” en 10 abril de 1936. De profesión agricultor, ejercía de  barrenero en el pueblo. Estuvo casado con Encarna Martos (Perejila). Era padre de Manolo, Mateo (tocaba el clarinete), Rafalillo, (heredó la profesión y le explotó un barreno en la mano), Paquito, Ángel (tocaba la batería), Victoria y Sara. Rafael era hermano de Josefa Moreno, casada con el tío Eusebio, quienes formaron otra familia prolífera: Josefa, Sancha, Antonia, Eusebio, y Vicente, fallecido en la Guerra Civil. Como hemos dicho, en la familia había dos músicos: Mateo y Ángel, quienes amenizaron los bailes de los años 50 y 60 en Fuente Álamo.   
           

       Antonio Moreno Vera, hijo de Antonio y de María, naturales de Fuente  Álamo. Soltero y profesional del campo, sus señas personales eran: estatura alta, pelo negro y barba cerrada, cejas al pelo, color cano y ojos claros. Como señales particulares cabe destacar la falta de la pierna derecha. Desde 1937 hasta finalizar la Guerra fue Secretario de sindicato para la colectivización de la tierra en Fuente Álamo, por lo que fue enjuiciado y finalmente absuelto. Según él, aceptó el cargo de secretario por la necesidad que había en su casa.
               Pero el protagonista de esta historia es Marcos Moreno Montes, quien nació en La Rábita-Alcalá la Real el 18 de octubre de 1915. Era hijo de Eustaquio y de Araceli, él natural de La Rábita y ella de Almedinilla. Aunque no se puede precisar cuándo, pero antes de que comenzase la Guerra Civil, se trasladaron a Fuente Álamo y se establecieron en la casa que hay en la parte alta del antiguo Pilar en la Plaza de los Álamos, donde antes estuvo establecido el Bar Royal. Marcos era el hijo varón de la familia, junto con dos hermanas, quienes estuvieron muy vinculadas también con la Aldea: Elena, mujer de Eulogio, y Dominga, mujer de Antonio Pérez La Rosa.
               De su niñez se conoce poco, tan solo los avatares propios de una familia obrera y humilde, pues su padre era bracero de campo, por lo que pronto tuvo que ponerse en marcha, y ya con tan solo 20 años de edad ocupaba el cargo de vocal, (en concreto 10 abril de 1936), de la Sociedad Cooperativa afiliada a la U.G.T “La Espiga Floreciente” que en esa fecha firmó un acta para solicitar el arriendo de las tierras del Cortijo de Clavijo propiedad del Ayuntamiento de Alcalá la Real. El estallido de la Guerra Civil frustró sus aspiraciones sindicales y las de otros muchos, y seguramente su reemplazo se puso en marcha, pues no se conoce ninguna actividad propia en la Aldea en aquellos años de revolución. Se sabe de oídas por las personas mayores de la Aldea, que formó parte durante la Guerra Civil de la guardia del Presidente de la Republica D. Juan Negrín, sin que tal extremo haya podido ser contrastado. Finalizada la Guerra Civil se exilió a Francia, donde fue internado en un centro de prisioneros de los españoles que buscaban refugio en el país vecino.
            
    Como nos relata el historiador Francisco Martín Rosales en la página de su blog: http://pacomartinrosales.blogspot.com.es/2017/01/presos-alcalainos-en-los-campos-nazis.html: “Fueron alcalaínos que pasaron la frontera en dirección hacia Francia en febrero de 1939; con el estallido de la Guerra mundial en septiembre de 1939, Francia se hundió ante el empuje de la invasión alemana, cayeron en manos de su  ejército como prisioneros de guerra de La Wehmacht alemana. Desde agosto de 1940 hasta principios de 1942 fueron enviados al campo de concentración de Mauthausen. Formaban un extenso grupo de republicanos españoles por haber luchado en contra de las tropas franquistas”. En esa relación de alcalaínos en campos de concentración nazi, debe incluirse también a Marcos, como bien puntualizó en las redes sociales D. José Manuel Rosales.
Después de tres años de dura guerra en España, Marcos tuvo que refugiarse, como más de 500.000 españoles republicanos, en Francia, dónde le esperaba un campo de prisioneros, los cuales fueron entregados a los nazis, debido a la invasión alemana. Fueron trasladados a territorio alemán; en el caso de Marcos, al campo de prisioneros Stalag o prisión: XI-A (Altengrabow) situado al este de la localidad de Altengrabow y en el sur de Dörnitz en Sajonia-Ahhalt  a unos 90 kms. al sur-oeste de Berlín. Desde dicho campo de prisioneros fue deportado al campo de concentración de Mauthausen (Austria), donde ingresó con el número 3.318 el 26 de abril de 1941, dos años después de haber terminado la Guerra Civil Española. Allí permaneció hasta el 5 de mayo de 1945, día en que fue liberado por las tropas aliadas. No solo tuvo que soportar los duros trabajos sin remunerar y sin descaso, sino también la deficiente alimentación y los hacinamientos en las barracas, sin contar el hecho de tener  que convivir con el desprecio y la humillación nazi. Durante estos cuatro años estuvo trabajando como un esclavo, al parecer en la elaboración de material bélico relacionado con la fabricación de aviones, pues este fue su oficio después de abandonar el siniestro lugar y establecerse de nuevo en Francia.
Fue una experiencia tan dura que no le gustaba recordar, y apenas contó algo a su familia, tal y como nos apunta su sobrino Antonio Pérez Moreno, quien visitó el lugar de cautiverio del que pudo salvarse su tío, piensa que gracias a la fortaleza física que tenía. Después de estos 6 años de cautiverio, por fin pudo comunicarse con su familia, y un día recibió una carta su madre, quien ya le había dado por desaparecido.
 Como hemos dicho, Marcos regresó a Francia, estableciéndose en la zona de París, donde trabajó como tornero en la fabricación de piezas para aviones. Circunstancias de la vida, en el momento en que iba a montar una empresa propia, o más bien quedarse con la empresa para la que trabajaba, junto a un amigo íntimo, este falleció y no se llegó a materializar su sueño. Poco después se jubiló a consecuencia de una afección en la garganta, que le agravó la voz y le produjo dificultades para hablar. Entonces se estableció en la zona de los Pirineos Orientales, en concreto en Prades, hasta que regresó a España. Sin que se pueda precisar la primera vez que pudo volver, lo cierto es que el 7 de noviembre de 1997 obtiene el D.N.I., por lo que se estableció definitivamente a finales de los años noventa en Alcalá la Real, donde falleció a los 86 años de edad un 3 de febrero de 2002 en la casa que tenían sus padres en la calle General Lastres, llevándose con él una triste experiencia vivida.

Fue un hombre de gran presencia física y buena apariencia, lo cual no solo le sirvió para salir vivo del holocausto nazi, sino que le permitió durante su estancia en Francia la libertad para estar siempre bien acompañado de amigas, pero sin llegar a  casarse con ninguna de ellas.
https://fpabloiglesias.es/entrada-db/moreno-montes-marcos/  


viernes, 4 de noviembre de 2016

GENTE DE FUENTE ÁLAMO EN VALENCIA: ANTONIO VEGA ÁVILA, “EL BAÑERO”



       Una página de la emigración de Fuente Álamo está escrita en Valencia por Antonio, siendo este el pionero en reconquistar aquellas tierras para los fuentealameños, como si se tratase de un nuevo Cid Campeador. Su profesionalidad y las ganas de ascender en el trabajo le condujeron en 1973 desde Cataluña a Valencia, en concreto a un pueblo llamado Canals. Sería el químico de la fábrica que la empresa tenía en Vich, quien le propuso marcharse a una nueva fábrica que habían abierto en aquel pueblo valenciano. Él habló con los demás socios y se entendieron, le propusieron de  encargado y le subieron el sueldo, dejando de trabajar con las máquinas y comenzando en otros puestos de responsabilidad. Con su decisión no sólo arrastró a su familia directa, esposa y una de sus hijas, sino que con el tiempo creó una colonia de fuentealameños en la zona. Fue llamando y colocando en la misma empresa a su amigo de la infancia Florentino Carrillo Pérez, su cuñado Antonio Vera Anguita, al hermano de este, Aurelio, a su hermano Isidoro, todos ellos fuentealameños. Después se llevó a sus padres Antonio y Pilar. Antonio y Aurelio Vera se llevaron a sus hermanas y a sus padres. Se constituyó una comunidad o hermandad con raíces fuentealameñas en la Comunidad Valenciana, que pese a que ya han fallecido los patriarcas, actualmente puede contar con más de una cincuentena de miembros, si tenemos en cuenta que la forman ya 4 generaciones.

Para conocer a Antonio, solo tienes que charlar unos momentos con él, pues al momento se abre, se sincera y te cuenta con el detalle que le permite su recuerdo, sus vivencias, utilizando para ello ese lenguaje con acento mitad valenciano, mitad andaluz. Tuvo una infancia llena de dificultades como la de tantos niños de aquella posguerra fuentealameña, aunque él reconoce, ya con su experiencia vivida, que él era el número uno de los niños traviesos de aquella época. Porque se siente fuentealameño por todos los costados, pese a que la emigración le hizo que se alejase de su Fuente Álamo natal, la distancia no le ha hecho que caiga en el olvido, y siempre que ha podido y pueda en lo sucesivo, por lo menos una vez al año le hace una visita, para estar con sus amigos de la infancia. Ama sus raíces y proclama abiertamente: “como Andalucía nada”, aunque él tiene muchas amistades en Valencia, y donde llega es bien venido. Su tierra le gusta mucho, a él le hubiese gustado haberse venido a vivir a Fuente Álamo, pero ahora ya lo ve imposible con los 4 nietos. Siempre tuvo una ilusión de traer algún premio de la Lotería de Navidad a Fuente Álamo y cada año venía con un buen número de décimos de Valencia. La dejaba en el Bar Paco y no cobraba recargo alguno.
A diferencia de sus hermanos mayores, y junto con su hermano José, tuvo el privilegio de nacer en el Balneario de Ardales de Fuente Álamo. Como dice: Yo soy el auténtico “Bañero”.
La Familia de los Bañeros como son conocidos en Fuente Álamo, la formaron Antonio Vega Mesa nacido el 9 octubre 1909 y Pilar Ávila Pérez nacida el 3 de agosto 1911. Ambos remanecían de la aldea llamada Lojilla, muy cerca de núcleo rural, en concreto en el Cortijo Viejo, perteneciente a  Montefrío.  Antonio y Pilar se casaron en Lojilla el 29 noviembre 1930  y fruto de su matrimonio sobrevivieron cinco varones, pues uno o dos varones murieron siendo niños y una niña también falleció a los pocos meses de nacer. Antonio es el menor de los cinco hermanos, le anteceden: Isidoro, (nació en 1935, vivía en Las Grajeras, y le colocó en la misma fábrica de Canals, murió hace unos 12 años), Pedro (nació en 1936, emigró a Premiá de Mar, donde vive actualmente), Antonio (nació en1940, murió siendo un niño), Rafael (nació en 1941, le colocó en la fábrica en Vich y allí se jubiló, ya fallecido), José (nació en 1944, de profesión guardia civil, lo destinaron Benaguacil, cerca de Valencia, falleció hace unos años).
Como hemos contado en los capítulos dedicados a la emigración, su familia a principio de los años 70 tuvo que emigrar y salir definitivamente de Fuente Álamo. Antonio, se fue a Vich (Barcelona) en 1971 a través de una recomendación de un vecino de su suegro que estaba allí establecido. Después se llevó a su hermano Rafael a Barcelona y a su hermano Isidoro a Valencia. Como sus padres eran ya mayores, al poco tiempo se fueron  con ellos. Pedro emigró a Premiá de Mar y José se incorporó también por aquellos tiempos al cuerpo de la Guardia Civil, así que desapareció la familia de Fuente Álamo al completo, después de tres décadas de su llegada.


Sus padres y tres de sus hermanos llegaron a Fuente Álamo en los primeros años de los cuarenta, en concreto al Cortijo del Baño para trabajar las tierras de D. José María y Francisco de Córdoba, siendo recomendados a través de su abuela materna por José Carrillo “Terreras”. Su hermano José y él nacieron en el Baño, al igual que otra hermana llamada Antonia que murió con pocos meses, menor que él, con lo quedó frustrado el intento de sus padres por tener la niña que siempre buscaron. Era una familia humilde donde las hubiese, todavía recuerdan algunos del pueblo lo que su padre Antonio respondía cuando le preguntaban sobre la matanza: “Este año no haré matanza, y el año que viene, si Dios quiere, tampoco”.
Antonio nació en Fuente Álamo el 30 de enero de 1947. Como hemos dicho, es el más pequeño de los hermanos. Sus recuerdos de su paso por El Baño, son  vagos, pues se fueron del balneario, ya sin explotación, cuanto él tenía unos 4 años a vivir a Fuente Álamo. Recuerda las balsas y el característico olor a huevos podridos del agua. 
Tiene buenos recuerdos de su infancia. Recuerda el  día de su comunión escasamente, con un pantaloncillo corto. Sus amigos eran Juan Lagares, Paco Escribano, Flore o Quini de la Sancha... Se iba con Vicente Aguilera “Pistolo” a cuidar cabras, pues ellos tenían 4 ó 5 cabras, y como cobraba 10 duros por cuidar cada cabra, ellos no tenían que pagar, su padre le mandaba con Vicente. También recuerda sus juegos infantiles como la siete y media,  los registros, canicas,  la píngola,  los zancos, ect… Se acuerda de la leche en polvo y del queso americano que repartían en la Escuela, para los que tenía que hacer cola.
Estuvo unos 7 u 8 años en la escuela, siempre con el mismo maestro D. Manuel, en la época en que  vivían  en Fuente Álamo. Reconoce abiertamente que no le gustaba estudiar, de hecho le ataba el maestro con una cuerda de la persiana, pero cuando se descuidaba el maestro, saltaba por la ventana y se iba a buscar nidos, por eso dice que él era el número uno, pero en travesuras. Cuando se escapaba, calculaba la hora en que salían los demás niños de la escuela y él se iba a su casa y así conseguía que sus padres no le descubrieran, pero como a veces faltaba 3 ó 4 días, el maestro acabó preguntándole a su padre. Finalmente lo pillaron y su padre “le dio una buena pasada”. En la escuela él siempre era voluntario, no para salir a la pizarra, sino para regar las macetas de la mujer del maestro, para llevar una cochina del maestro al verraco, para ir a comprarle tabaco y a por hierba para los conejos del maestro. Él lo que no quería era estudiar, pero tampoco tenía miedo a las represalias, simplemente no le gustaba. El maestro le pegaba con una regla en la cabeza, le salían hasta chimbombos, recibía palos por todos lados. Reconoce que era “malo”, hasta el punto que un día se le ocurrió orinarse  en los tinteros de los niños de la escuela para que cuando fueran a escribir aquello no sirviera. Total, él no los iba a utilizar. También se dedicaba a escribirle notas a las niñas y alguna travesura más que se le pasaba por la cabeza, pues no tenía que usarla para estudiar. Apenas aprendió a escribir su nombre, lo que sabe lo  aprendió de adulto en la fábrica de encargado.
Como hemos dicho desde el Cortijo del Baño se vinieron a vivir a Las Escalerillas, después se fueron al Cortijo de Los Martillos, cuando él tendría 11 o 12 años, hasta que terminó la mili y se casó. Estuvieron de caseros, labrando  las tierras a la 3ª parte de José “El Huérfano”, que se fue a vivir a Alcalá la Real.
Estando en Los Martillos, se iba temporadas a trabajar en la recolección de la aceituna al Coscojar Alto, cuando lo tenía D. Antonio  “El Castillero”, antes de incorporarse a la mili. Entre temporada emigraba a Santander para trabajar en el acondicionamiento de carreteras. Recuerda a Antonio Jiménez “Añillos”, a Emilio Malagón “El Tórtolo”, a Sandalito Pérez … y a la reforestación de pinos en Burgos, trabajando para el Patrimonio Forestal del Estado, allí estuvo con su hermano Pedro,  Manuel Castillo “Manes”, Antonio Jiménez “Añillos”…
Se incorporó a filas con 21 años, en el año 1969. Es de la quinta de Francisco Escribano Moyano, Manuel Aguilera Pérez “Manolín”, José Jiménez León, Toni Aguilera Cano “de Clavijo”, Ángel Moreno Martos,  Isidro de los Isalicos… Estuvo 15 meses entre el campamento en Viator (Almería),  donde coincidió con Antonio Pérez “El Moreno”, y el destino a infantería en el “Córdoba 10” de Granada donde estaba Ángel Moreno Martos “Perote”, también de la misma quinta, pero se había ido unos reemplazos antes. Él fue quien le dijo que se apuntara a la banda de música, llegando a tocar el bombo y la trompeta. Toda la mili la hizo en la banda.
Se casó a los 9 días de licenciarse, su mujer era de un cortijo de la Sierra Vizcantar, encima de Las Parejas. A Antonia la conoció en la Fiesta de las Chozas, era muy jovencilla, podría tener 12 años, pues  aún iba a la escuela de Cuesta Blanca. Estuvieron nueve años de novios. Se casó en Sileras la Nochebuena de 1970. Vivieron unos cuantos meses en Cuesta Blanca.
 Él quería emigrar a Alemania, y fue al Castillo de Locubín a apuntarse, pero le dijeron que ya no se apuntaban matrimonios nuevos, por eso decidió irse a Barcelona. En mayo del 1971, llegaron a Vich donde vivía un vecino de su suegro, que les acogió hasta que se colocó. Empezó a trabajar dos semanas con un contratista de obras, pero él quería colocarse en una fábrica, por lo que pidió faena y al poco tiempo le llamaron de una fábrica de curtido de pieles, donde estuvo hasta 1973 que se trasladó a Canals. La empresa se llama “Inpelsa”. Habrá estado trabajando en ella unos 42 años. Entraron él y su mujer y allí se han jubilado. Llegó a un acuerdo con la empresa y se jubiló anticipadamente por un problema de artrosis.
Actualmente vive en Cerdá, donde llegó en 1976. Siempre ha estado interesado por los acontecimientos diarios y los problemas de dicha localidad. De hecho participó activamente en la política local en los primeros años de la democracia, representando a sus vecinos en las instituciones locales por el PSOE. Todavía sigue de cerca los debates o plenos celebrados en el Ayuntamiento.
Ahora ya le toca descansar y dedicarse a sus aficiones, pues tiene una huerta con olivos y verduras, donde se entretiene. Disfrutar de sus dos hijas, una catalana y otra valenciana, y de sus 4 nietos, es lo que toca ahora.
Siempre le gustó mucho el baile, y todavía recuerda aquellos bailes en Salón Porruo, Salón Braguetas y Salón Charraga, y las jóvenes de aquella época como las hijas de Antonio Ortega “Cojo Rayo”, la Aniquilla, las niñas de Los Florios, pero dice que a las mujeres de Fuente álamo solo les gustaban los forasteros…