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jueves, 23 de marzo de 2017

EL SOMBRERO DE JIPIJAPA. MANUEL CASTILLO PADILLA. GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO



                Manuel Castillo Padilla, nació el 14 de mayo de 1911 en el Castillo de Locubín. Su padre Francisco Castillo Aguayo y su madre Petronila Padilla Rueda fomaron un matrimonio de castilleros que se habían establecido en Fuente Álamo. En una familia de agricultores, Manuel continuaría con la  profesión, hasta que la Guerra Civil le hizo militar profesional con el grado de sargento. Sabía leer y escribir, de estatura 1,650 m,  de pelo negro, barba poblada, cejas al pelo, color natural, ojos azules, siendo hombre de gran corpulencia. Casado con Catalina, una de las tres hijas de Pedro apodado “La Muerte” y de Dulcenombre, tristemente fallecida a consecuencia de la  metralla que las bombas esparcieron por Fuente Álamo durante la Guerra Civil.
La Guerra Civil le sorprendió con 25 años de edad y como un mozuelo ilusionado por evitar la sublevación militar; pronto se integró en las milicias que hacían guardias en Fuente Álamo, teniendo una participación bastante activa. Una vez movilizada su quinta, se incorporó al 170 batallón denominado “Voluntarios de Jaén”, que se integró en la 45ª Brigada Mixta con actividad en el Frente de Madrid y en donde alcanzó como hemos dicho, el grado de sargento, con efectos de 1 de junio de 1938, según nombramiento en Diario Oficial del Ministerio de Defensa Nacional de 17 de septiembre 1938 núm. 240  PAG 1083-1084 que publicó los ascensos de cabo primero a sargento, una relación donde se encuentra Manuel, por ascenso de cabo primero.
El 26 de abril de 1939 se presenta denuncia contra Manuel Castillo ante la FET y de la JONS por parte de D. Francisco Serrano, conocido en Fuente Álamo como Don Paco. Cuando éste se disponía a entrar al establecimiento de Juan Muñoz Jiménez, sito en Alcalá la Real se encontró con Manuel, a quien le preguntó si sabía sobre lo acontecido en la Aldea de Fuente Álamo durante la Guerra Civil y si conocía al Alcalde de Fuente Álamo, negando Manuel las preguntas. Ante lo cual el Sr. Serrano supuso la mala intención de ocultar todo lo malo que había ocurrido en la Aldea.  Le preguntó además que de dónde procedía el sombrero jipi que llevaba, por no corresponder según el interpelante a la posición que tenía Manuel antes de la guerra, contestando éste, que se lo habían dado por ahí, por lo que D. Paco supuso que era robado. Continúa con el interrogatorio, manifestando Manuel que fue voluntario de las milicias rojas desde el día 12 de septiembre de 1936 hasta la finalización de la Guerra. No habiéndose presentado a las autoridades hasta que hoy ha sido obligado a ello por los vecinos D. Gregorio M. y D. Bartolomé L., miembros de la FET y de la JONS. Con esta denuncia se inicia el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 44.810 contra Manuel Castillo Padilla.
En su declaración como testigo, A. P. R. manifiesta que amenazó con las armas a D. Ángel Custodio y a su madre y les robó varias ovejas. Que marchó voluntario a las milicias rojas, alcanzando el grado de Sargento.
En la declaración de E. M. S., manifiesta que perteneció al partido socialista, que se lanzó a la calle con una escopeta, que intervino en la destrucción de la Iglesia y en la quema de Santos a los que emprendió a tiros, además de participar en muchos robos y saqueos. Que amenazó a Ángel Custodio y a su madre robándole ovejas. En el mismo sentido declara P. P. V.
I. L. R. I. dijo que se presentó un día en su cortijo de Las Mimbres con una escopeta y se llevó cabezas de ganado, algunas gallinas y un jamón, amenazándola con matarla si gritaba.
En su declaración en Alcalá la Real el 23 de febrero de 1940, manifiesta que antes del 18 de julio perteneció a la UGT. Que es cierto que al venir la revolución se lanzó a la calle, provisto de una escopeta haciendo guardias como miliciano. Contesta que no es cierto que interviniera en la destrucción de la Iglesia y en la quema de santos. Que tampoco intervino en los saqueos y robos de caballería en los cortijos. Contesta que convirtieron la Iglesia en un granero. Contesta que no es cierto que amenazase a Ángel Custodio, ni a su madre. Que no le arrebató una escopeta, ni robó cabezas de ganado. Que sí es cierto que marchó voluntario con las milicias, alcanzando el grado de Sargento.
El 13 de mayo de 1940, se dicta sentencia que considera como hechos probados: Que el encartado, 28 años, socialista, cuando surgió la guerra tomó las armas a favor de la causa roja, interviniendo en la destrucción de la Iglesia e Imágenes sagradas. Amenazó de muerte al vecino Ángel Custodio, para obtener la entrega de una pistola y a la madre de aquel con idénticas amenazas, logró robarle cabezas de ganado, un jamón y gallinas. Ingresó voluntario en el Ejército Rojo alcanzando la graduación de Sargento. Fallo: Que debemos condenar y condenamos al procesado MANUEL CASTILLO PADILLA, a la pena de veinte años de reclusión temporal como autor responsable de un delito de auxilio a la rebelión militar con las agravantes apreciadas.
Estamos ante otro de los procesos injustos contra personas de la Aldea  por pensar de otra manera y por luchar por unas ideas que creían más justas. Hay que tener en cuenta que los hechos que se le imputan y por los que fue condenado se desarrollan en el contexto de una guerra civil, y que el hecho más grave, aparte de ser socialista, pudo ser robar con amenazas unas ovejas, unas gallinas y un jamón, que seguramente fueron entregados a la Colectividad y consumidos por todas las familias de los milicianos. También debemos tener en consideración a las otras víctimas de aquella situación, caso de la familia de Isidora, que con tanto esfuerzo habían criado aquellas ovejas y gallinas, pero la situación era el que era: una Guerra Civil; y las necesidades de los pobres, muchas.
 El procedimiento, como casi todos los procesos abiertos contra los derrotados, este también está lleno de irregularidades, desde la detención e interrogatorio inicial por un particular, como el no recibirle declaración al principal perjudicado Ángel Custodio, la declaración de testigos en base a indicios o comentarios y no por haber presenciado los hechos que habían ocurrido tres años antes, ect…
Es curioso que Manuel, finalizada la Guerra Civil, no huyó ni se ocultó, y un mal día a los veintitantos de terminar la guerra se desplazó desde Fuente Álamo a Alcalá la Real, por donde paseaba tranquilamente con su sombrero jipijapa, quizás queriendo aparentar una situación social más alta y no levantar muchas sospechas (simulación que también pudo delatarle), con la mala fortuna que se encontró con quien seguramente fue su señorico antes de la guerra. Como si el antiguo “dominus” hubiera conservado la potestad de enjuiciar los actos responsables de su esclavo, le sometió a un interrogatorio sobre el transcurso de la Guerra Civil en Fuente Álamo y sobre la actuación que tuvo su alcalde pedáneo, y como no le convencieron las respuestas o no respondió  lo que él quería, presenta una denuncia formal ante la dirección de la Falange Española Tradicionalista y de la JONS. Luego lo presentarían ante las autoridades públicas, siendo inmediatamente detenido e ingresado en prisión, de la que no saldría hasta bien mediados los años 40. Enfermó de tuberculosis, la cual acabó con su vida pocos años después de salir del presidio, por lo que desde mi punto de vista, puede considerarse otra víctima mortal de la represión franquista.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

LA CAUSA POLÍTICA DESPUÉS DE LA GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO



Una vez finalizada la Guerra Civil, los dirigentes políticos y/o sindicales fuentealameños republicanos fueron sometidos a procedimientos sumarísimos de urgencia. Comenzando por el Alcalde Pedáneo, Vicente Aguilera Castillo, quien fue detenido el 8 de abril de 1939 en Alcaudete, pocos días después de finalizar la Guerra y enjuiciado en el procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 44723. El 20 de Agosto de 1940, se le recibe declaración en calidad de imputado, reconociendo que desde el año 1931 estaba afiliado a la U.G.T. y que en el año 1932 fue tesorero; ocupando el cargo de Alcalde de la Aldea de Fuente Álamo desde el año 1932 hasta 1934; y después desde las elecciones del 25 de febrero de 1936 con el Frente Popular, cargo que desempeñaría hasta la terminación de la Guerra en abril de 1939. Fue condenado por un delito de Auxilio a la Rebelión Militar en Sentencia de 29 de mayo de 1943 a la pena de 20 años de prisión, de la que cumplió un gran parte en prisión y en destierro en Lora del Río.
Otros dirigentes sindicales que estaban en el frente de batalla y fueron hechos prisioneros de guerra, como Matías Pérez Lizana, Mateo Pérez Lizana y Fernando González Arjona, junto a otros fuentealameños fueron trasladados al Campo de Concentración de Prisioneros de Zamora, donde el Servicio de Inspección comenzó con las investigación del pasado inmediato de cada uno de los prisioneros. Así, el 29 de mayo de 1939, dos meses después de finalizar la Guerra, se comienza a hostigar en dicho Campo, dando lugar a un Consejo de Guerra seguido en el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia bajo Causa núm. 44.636 del Juzgado Militar núm. 1 de Jaén, siendo procesando conjuntamente los tres antes mencionados, por el delito de Auxilio a la Rebelión y condenados por Sentencia dictada el 11 de mayo de 1940, a la pena de doce años y un día de reclusión temporal, como autores responsables de un delito de auxilio a la rebelión militar, sin circunstancias. Matías Pérez Lizana, afiliado a la U.G.T. de cuya organización al principio de la Guerra fue Presidente, unos  16 meses, hasta que su reemplazo fue movilizado; Mateo Pérez Lizana, afiliado a la U.G.T. de cuya organización fue Secretario, aunque manifiesta en su declaración: “que eso lo dijeron en el pueblo pero que no llegó a realizarse” y Fernando González Arjona, afiliado a la UGT de cuya organización fue Vicepresidente en 1938,  los tres encartados, fueron directivos de le Casa del Pueblo de Fuente Álamo, que funcionaba como Frente Popular.

      Una vez que los anteriores dirigentes tuvieron que incorporarse a frente, por haber sido movilizado su reemplazo, se nombraron nuevos cargos del llamado Comité, de tal forma que eran personas de avanzada edad que sus reemplazos no fueron movilizados, o bien, estaban ya mutilados, o habían sido heridos en la propia guerra y habían regresado a Fuente Álamo dados por inútiles. Así, Antonio Moreno Vera, de 37 años, tenía falta de la pierna derecha; José Fuentes López, de 28 años de edad, fue herido en el frente de Zaragoza y dado inútil en el año de 1937; Marcelino Ramírez Zuheros, de 23 años, quien padecía cojera de una pierna causada al inicio de la contienda por un disparo fortuito de otro joven de Fuente Álamo; José Pérez Roldán tenía 52 años; Guillermo García  Zamora, 50 años; Antonio Cano Ruiz, 50 años; José Pérez López, 53 años; a los que hay que unir como Presidente y Alcalde pedáneo, a Vicente Aguilera Castillo, quien también estaba lisiado de una pierna. Contra ellos se incoa el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 15. 839 seguido por rebelión militar. Tenemos como acusación principal la de ser miembros dirigentes del Comité Revolucionario del Frente Popular dirigido a través de la Sociedad de la “Espiga Floreciente” perteneciente a la U.G.T.-F.T.T., sindicato de la colectivización de la tierra. 
      Son enjuiciados: Antonio Moreno Vera, como Secretario; Guillermo García Zamora, como Vocal (aunque él dice que no llegó a tomar posesión del cargo); José Pérez López, también Vocal, quien manifiesta que le pusieron porque los dirigentes se marcharon al frente; Marcelino Ramírez Zuheros, con el cargo de Vice-secretario, aunque en su declaración no lo reconoce; Antonio Cano Ruiz, que ocupaba el cargo de Tesorero, en su declaración manifiesta que no llegó a tomar posesión del cargo; José Pérez Roldán, con el cargo de Vicepresidente y José Fuentes García, natural de Las Grajeras y vecino de Las Grajeras, por desempeñar el cargo de Vocal en el sindicato de colectivización del reparto de tierras de Fuente Álamo desde Enero de 1939. Todos ellos estuvieron en prisión preventiva desde el 25 de mayo de 1939 hasta el 20 de diciembre de 1939, en que finalmente fueron puestos en libertad tras ser absueltos, debiendo pasar a un Batallón de Trabajadores.
               Manuel Castillo Padilla, es enjuiciado en el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 44.810 y condenado a la pena de veinte años de reclusión temporal como autor responsable de un delito de auxilio a la rebelión militar. Entre otras acusaciones se le condena por su pertenencia a la U.G.T. antes del inicio de la Guerra Civil.
               José Pérez Lizana, en el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 59228/1939 fue sentenciado el 8 de Septiembre de 1943, a la pena de seis años y un día de prisión mayor, por un delito de excitación a la rebelión militar, acusado de estar afiliado a U.G.T antes del 18 de julio, ser familia de un dirigente rojo de la Aldea y hacer propaganda de ideales rojos.


               No consta el enjuiciamiento de otros que se nombran en los expedientes que también se dice que fueron dirigentes o “cabecillas”, como José Ortega Moyano (quien falleció en la contienda), Domingo Vera Viana, (quien estuvo detenido en cárcel de Alcalá la Real),  Rafael Moreno Ibáñez (presidente Sociedad Cooperativa afiliada a la U.G.T. poco antes del inicio de la Guerra Civil en concreto el 10 abril de 1936);  todos ellos señalados en declaraciones como “dirigentes marxistas”. Marcos Moreno Montes, quien  era Vocal de la Sociedad Cooperativa afiliada a la U.G.T. poco antes del inicio de la Guerra Civil (en concreto el 10 abril de 1936) y según cuentan los mayores de la Aldea formó parte de la guardia personal del Presidente del Gobierno D. Juan Negrín, que se exilió a Francia, estuvo en el campo de concentración de Mauthasen; regresando a España años después, aproximadamente en 1992; y Antonio Castillo Padilla quien también era Vocal de la Cooperativa afiliada a la U.G.T. poco antes del inicio de la Guerra Civil (en concreto el 10 abril de 1936) y del que no consta su enjuiciamiento. 

sábado, 1 de octubre de 2016

VÍCTIMAS DE LA GUERRA CIVIL Y DE LA POSGUERRA EN FUENTE ÁLAMO



           En este trabajo pretendo hacer un estudio lo más completo posible, aunque no tasado de las víctimas de la Guerra Civil que de alguna forma tuvieron relación con Fuente Álamo. Existen casos de cuerpos que no han aparecido, otros cuyos familiares hacen simples referencias a su desaparición y otros muchos de los que no tenemos ni tendremos noticia alguna. Algunos de ellos eran campesinos inocentes y ajenos a todo el conflicto. De oídas se comenta que algunos fueron fusilados en los alrededores de Priego de Córdoba o de Alcaudete y en las carreteras próximas, pero no consta la inscripción de la defunción en ningún registro.  Es un simple recordatorio y homenaje general a todas las víctimas fuentealameñas causadas directamente por la cruel guerra o a consecuencia de ella, sin distinción de bandos y sin buscar responsables, que solo hay uno: la injusticia y la sinrazón, pues no hay razón más poderosa que la misma vida.
El de Leocadio Anguita López fue el único caso de asesinato contrastado documentalmente que fue cometido en Fuente Álamo durante la Guerra Civil, si bien al parecer fue llevado a cabo materialmente en las inmediaciones de Alcaudete. También existe constancia verbal a través de sus nietos de que Fernando Vera Aguilera desapareció, o mejor dicho, se lo llevaron. Fue detenido por la zona de la Callejama, dirección a Priego de Córdoba donde fue fusilado en un lugar desconocido, sin que se supiera nada más de él después de finalizar la contienda. Hubieron otras víctimas civiles mortales fuentealameñas, unas colaterales de la guerra (Dulcenombre García Bermúdez, Manuel Moreno Pérez…), otras, consecuencia de ejecución de sentencias injustas (Francisco Alba Serrano, Justo Gutiérrez Vera…), y otras víctimas militares producidas en el mismo frente de batalla (Vicente Vera Moreno, Francisco Aguilera Calvo…), a las que hay que sumar las víctimas de la posguerra (Manuel Castillo Padilla, Juan Lagares, Antonio Jiménez, Isidora Pérez Vera...).

Víctimas causadas por la izquierda

     Las muertes de Manuel Moreno Pérez y Dulcenombre García Bermúdez fueron consecuencia de los bombardeos producidos posiblemente por las fuerzas republicanas sobre la zona de Fuente Álamo, entiendo yo, de forma accidental o fortuita. El historiador D. Luis Miguel Sánchez Tostado las considera víctimas causadas por las izquierdas, aunque no creo posible que la aviación o la artillería republicana disparasen contra su propia población civil.

Manuel Moreno Pérez, nacido el 1 de Enero de 1862,  hijo de José y Francisca, viudo en primeras nupcias de Dominga Sánchez Zamora, de cuyo matrimonio tuvo un hijo llamado Eustaquio (padre Marcos Moreno, quien fuera vocal de la sociedad “La Espiga Floreciente” y quien al finalizar la Guerra se exiliara en Francia) y en segundas estuvo casado con Dominga Zamora, sin que de ésta tuviera descendencia. Dedicado al campo, falleció el 17 de Septiembre de 1937, (Reg. Civil de Alcalá la Real, Tomo 122,  Pag. 264 vto.) en su domicilio, durante el bombardeo aéreo en Fuente Álamo, en concreto, en los olivos situados en la parte baja del pueblo que fueron propiedad de Luis Montes “Pacheque”. Muchos de los mayores de la aldea, antes niños, recuerdan como vieron transportar su cuerpo destrozado con las vísceras fuera en unas narrias llevadas por cuatro hombres.
            Dulcenombre García Bermúdez, de 50 años, hija de Fernando y Josefa, casada con Pedro Ramírez Alba apodado “Pedro la Muerte”, de cuyo matrimonio quedaron tres hijas, Catalina, Fermina y Narcisa (casada con Manuel Castillo Padilla, otra víctima de la postguerra). Dedicada a sus labores, falleció en su domicilio el 6 de Julio de 1938 por heridas de metralla en un bombardeo de Fuente Álamo (Reg. Civil de Alcalá la Real Tomo 122, Pag. 254 vto.). Vivían en la casilla que después sería de Isabel Pérez Vera.
Se le compuso una letrilla picante antes de que la Guerra terminase con su vida y que puede servir de cariñoso recordatorio:
Dulce tiene mala suerte
Por ser mujer de la Muerte (Pedro)
Según dicen sus vecinos
Que fue a encalar el molino
Y echó en el aceite el chu…
               Laureano Pulido Cano, nació el 4 de julio de 1891, hijo de Francisco y María, trabajador  del campo y fallecido con 48 años de edad el 15 de agosto de 1937, (Reg. Civil de Alcalá la Real Tomo 122, Pag. 283 vto.),  según se hace constar en la inscripción de muerte violenta en el Cerro de Pineda.  Estaba domiciliado en La Hortichuela y casado con Cándida Ramírez Jiménez con quien tuvo 6 hijos.
       
  Leocadio Anguita López, apodado “Parraco”, desapareció el 10 de enero de 1937. Padecía la incapacidad de sordomudez, que fue otro más de los condicionantes que le llevaron a la muerte. Fue detenido por la zona de los Baños de Ardales y fusilado al parecer en las inmediaciones de Alcaudete, a donde fue llevado desde la fábrica de aceite de D. Francisco Serrano del Mármol, convertida en cuartel de una brigada roja instalada en Fuente Álamo. Fue acusado por  el Jefe de la Brigada de ser  espía y negarse a levantar el brazo y saludar con el puño en alto. Vivía en la casa que después fuera de  Luis Montes “Pacheque”.
 http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2015/02/el-caso-leocadio-anguita-parraco-un.html 
    Francisco Aguilera Calvo, hijo de Antonio y Francisca. Según información  facilitada por los familiares murió en el frente de batalla.
Antonio Puche, el marido de María Ramírez falleció según testimonios orales también en el frente de batalla.

Víctimas causadas por la derecha

    Francisco Alba Serrano, “Alameas”,  nació el 2 de Agosto de 1906 en Fuente Álamo. Hijo de Antonio y de María, ambos naturales de Fuente Álamo. Era nieto del que fuera al principio del siglo XX alcalde pedáneo de Fuente Álamo, don Antonio Alba Muñoz. Se casó en Fuente Álamo el 20 de Enero de 1926, a los 19 años de edad, con Encarnación Sánchez Malagón de 20 años, natural de Brácana, con la que tuvo 5 hijos. Era campesino, no sabía leer ni escribir, de estatura regular, tenía pelo castaño, barba cerrada, cejas al pelo, color moreno y ojos oscuros. Según contaban los mayores del pueblo, la familia vivía en la que después sería la casa de la Huerta de Benito Fuentes, aunque sus antepasados vivieron en la llamada Casa de Alba, enfrente de la Escuela. Enjuiciado en el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 16.509 fue condenado a pena de muerte. Falleció por fusilamiento en las tapias del Cementerio de Jaén el 31 de Mayo de 1941, a los  34 años de edad (Reg. Civil de Jaén Tomo 144, Pag. 159). Su nombre está grabado en octavo lugar (orden alfabético)  en el monolito situado en el Cementerio de Alcalá la Real, inaugurado en 2013, recordatorio a dichas víctimas alcalaínas junto a otros muchos desaparecidos. otros muchos desaparecidos.
   Domingo Cervera Valverde “Sacristán”, nació el 24 de septiembre de 1892. Sus padres eran Pedro y Juana, y estuvo casado con Ana López Muñoz, en segundas nupcias. Fue padre de 5 hijos: 3 varones y 2 hembras. Encausado en el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 40.215 y nº 56.814, fue condenado a la pena de Reclusión Perpetua (30 años). Falleció el 30 de Enero de 1941, a los 48 años de edad en la Prisión Central de Celanova, provincia de Orense, donde fue trasladado el 17 de septiembre de 1940, y según se certifica a consecuencia de un cáncer de estómago, tal y como consta en el folio 286 vuelto, Tomo 28 del libro de defunciones del Registro Civil de Celanova.  Aunque natural de la Hortichuela, estuvo vinculado con la aldea de Fuente Álamo ya desde inicio de Guerra Civil, formando parte de la Colectividad allí constituida. Como hemos dicho estuvo casado en segundas nupcias con Ana del “Bar Royal” de Fuente Álamo, y sus hijos nacieron y estuvieron siempre ligados a Fuente Álamo. Un hijo suyo llamado Domingo Cervera Ortega fue fusilado al parecer en Priego de Córdoba, sin que apareciese el cadáver. Otro de sus hijos, llamado Próspero Cervera Ortega, tuvo que “purgar injusticias sobre la familia”  en la División Azul. Su nombre está grabado en una relación alfabética en el monolito situado en el Cementerio de Alcalá la Real, inaugurado en 2013, recordatorio a dichas víctimas alcalaínas junto a otros muchos desaparecidos. otros muchos desaparecidos.
Vicente Vera Moreno era hijo de Eusebio y de Josefa. Estuvo casado con Carmen Ortega Moyano, con quien tuvo dos hijos: Gregorio y Josefina. Según testimonios orales murió en la Batalla de Teruel. Fue encausado pero sin poder ser juzgado  en la misma causa que Francisco Alba Serrano. Posiblemente de haber sobrevivido hubiese corrido la misma suerte que Francisco.
Según se cuenta, José Ortega Moyano murió durante la Guerra Civil en el frente de batalla. Dirigente o “cabecilla” señalado en el sumario contra el alcalde pedáneo Vicente Aguilera Castillo, en Fuente Álamo, no consta su enjuiciamiento. Estuvo casado con Fermina Castillo,  con la que tuvo un hijo. Era hermano de Carmen, mujer de Vicente Vera.
Justo Gutiérrez Vera, “Pipo”. Nació el 6 de agosto de 1909, hijo de José María Gutiérrez Arjona y Francisca Vera Viana. Se casó con Eulogia Sánchez Nieto, con la que tuvo 3 hijos. Murió a los 31 años. Era natural de Las Grajeras, aunque siempre estuvo muy vinculado a Fuente Álamo, donde desarrolló parte de su actuación y donde vivió parte de su familia. Unos años antes del inicio de la Guerra Civil se había establecido en la Aldea de Santa Ana, donde regentó un establecimiento de bebidas. Fue juzgado en el Procedimiento Sumarísimo Causa 1009/39 y condenado a la pena muerte, siendo fusilado en las tapias del Cementerio de Jaén el 6 de febrero de 1942. Participó en algunos de los hechos por los que fue condenado Francisco Alba Serrano y también juzgado, así como en otros por los que fue juzgado su hermano Gregorio Gutiérrez Vera en Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 22564, condenado a la pena de reclusión de 12 años. Su nombre está grabado en una relación alfabética en el monolito situado en el Cementerio de Alcalá la Real, inaugurado en 2013, recordatorio a dichas víctimas alcalaínas junto a otros muchos desaparecidos. otros muchos desaparecidos.
Fernando Vera Aguilera, según testimonio de Juan y Mercedes Ramírez Vera (su abuelo materno y padre de Juliana Vera Jiménez) fue llevado por los Nacionales,  junto a 8 ó 10 personas de otras aldeas, en un camión dirección a Priego de Córdoba y allí lo mataron, no volviéndose a saber nada de él. Parece ser que lo cogieron por la zona de la Callejama, acusándolo de portar una pequeña pistola.  Fue uno de los muchos arrestados que desaparecieron sin que se supiera nada más de ellos después de finalizar la contienda.
 Antonio Padilla Cano falleció a los 29 años de edad. El campo era su profesión. Vivía junto a su familia en Cañada Honda, casado con la fuentealameña Feliciana Pérez Mesa. Fue fusilado en  “El Barranco”. Su nombre está grabado en una relación alfabética en el monolito situado en el Cementerio de Alcalá la Real, inaugurado en 2013, recordatorio a dichas víctimas alcalaínas junto a otros muchos desaparecidos. otros muchos desaparecidos.
       Aunque sólo lo recuerdan los mayores y vagamente, por lo que no está totalmente contrastado, también falleció a consecuencia de la metralla de las bombas que cayeron debajo de una higuera en el Cerro, Tiburcia Ávila, la madre Gregorio “Grigo” y Ramona

Victimas de la Posguerra.

En la posguerra hubo varias muertes, muchas de ellas en circunstancias extrañas:
Manuel Castillo Padilla “Caejo”. Natural del Castillo de Locubin, hijo de Francisco y de Petronila, pelo negro, ojos azules, estatura: 1,65. Fue enjuiciado en Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 44810 y condenado a la pena de 20 años de reclusión temporal. Estuvo casado con Narcisa Ramírez García, hija de Pedro  y Dulcenombre, (también fallecida a consecuencia de un bombardeo en la Aldea), con quien no tuvo hijos. Era hermano de Antonio Castillo Padilla, vocal de la Sociedad la “Espiga Floreciente” de quien no consta causa abierta. Murió al poco tiempo de salir de la cárcel (mediados los años 40), a consecuencia de una enfermedad que contrajo en la prisión.
Juan, del que solo conocemos el apodo “Lagares”, esposo de Felisa, sobrina de Francisca “La Pasta”. Vivió en el Cortijo de los Tajos y murió a consecuencia de una paliza propinada por agentes de la guardia civil. Detenido y llevado a casa de Baldomero de Córdoba,  fue acusado de unos supuestos hurtos famélicos, recibiendo para obtener la confesión de los hechos una gran paliza. Le introdujeron cañas por las uñas y le colgaron cabeza abajo, muriendo a consecuencia de todo ello.
Antonio Jiménez,  casado con Isabel Pérez Vera con la que tuvo 8 hijos, murió al poco tiempo de haber recibido otra paliza de la guardia civil y a consecuencia de ella, por los mismos hechos que “Lagares”. A su yerno, apodado “Mariqui” y esposo de Encarnación Jiménez Pérez, también le dieron una paliza, si bien sobrevivió a ella. Fueron agresiones brutales por parte del poder establecido y con el único propósito de resultar “ejemplarizantes” y propagar el miedo entre la población fuentealameña.
Isidora Pérez Vera, falleció en la posguerra, consecuencia de un susto o más bien de un abuso.
Foto publicada en el Diario de Jaén el 6-07-2016- Artículo de D. Luis M. Sánchez Tostado.
Juan Rivera Jiménez “Riverilla” (2) y su hermano Carlos Rivera Jiménez “Hijo de Jeromo”(3),
Sin que se puedan precisar exactamente los lugares, todo apunta a la presencia del grupo de Tomás Villén Roldán “Cencerro” en la zona de Fuente Álamo. La Guerrilla que se fue organizando después de la Guerra Civil para seguir combatiendo al régimen franquista llegó hasta el Cortijo de Valenzuela, término de Fuente Álamo. Dicho cortijo guarda una de las historias más negras sobre maquis u “hombre de la sierra”. En su barranco, tras ser delatados por un pastor, fueron sorprendidos por un tiroteo de la Guardia Civil y fusilados el 1 de noviembre de 1946, tres guerrilleros que se  habían integrado a finales del verano de 1946 en el grupo de “Cencerro”. Eran Diego García Gómez, “Chirri”, natural de Jaén; Juan Rivera Jiménez “Riverilla” y su hermano Carlos Rivera Jiménez “Hijo de Jeromo”, nacidos en Albolote. Sus cuerpos fueron expuestos dos días en las puertas del Hospital de Alcalá la Real, con alto significado ejemplarizante.

Otras víctimas no mortales

Las anteriores fueron algunas de las personas fuentealameñas que pagaron con su vida las consecuencias de esta guerra fratricida, y  que también produjo muchos daños colaterales: mutilaciones, exilios, y matrimonios dobles o parejas.
Otros tuvieron que exiliarse a Francia después de la Guerra Civil como  Vicente Arévalo Castillo, o un hijo de Eustaquio Moreno, llamado Marcos Moreno Montes.
Otros fuentealameños participaron como voluntarios en la División Azul, para intentar “limpiar el nombre” de la familia: Domingo Ortega Serrano, Prospero Cervera Ortega, e Hilario Castillo Pérez  afortunadamente volvieron.
La lista de víctimas como dije al principio no está cerrada y seguro que quedarán otras muchas sin nombrar, por lo que si alguien conoce otras, se puede ir añadiendo. De esta forma estaríamos haciendo un pequeño homenaje, que no les devolverá a la vida, pero si contribuirá a tener presente lo que nunca les debió pasar.

jueves, 2 de julio de 2015

CAUSA CONTRA ÚLTIMOS DIRIGENTES DE LA U.G.T-FTT DURANTE LA GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO


       
      En el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 15. 839 seguido por rebelión militar, tenemos como acusación principal la de ser miembros dirigentes del Comité Revolucionario del Frente Popular dirigido a través de la Sociedad de la “Espiga Floreciente” perteneciente a la U.G.T.-F.T.T., sindicato de la colectivización de la tierra, y son enjuiciados: Antonio Moreno Vera, como Secretario; Guillermo García Zamora, como Vocal (aunque él dice que no llegó a tomar posesión del cargo); José Pérez López, también Vocal, quien manifiesta que le pusieron porque los dirigentes se marcharon al frente; Marcelino Ramírez Zuheros, con el cargo de Vice-secretario, aunque en su declaración no lo reconoce; Antonio Cano Ruiz, que ocupaba el cargo de Tesorero, en su declaración manifiesta que no llegó a tomar posesión del cargo; José Pérez Roldán, con el cargo de Vicepresidente y José Fuentes García, natural de Las Grajeras y vecino de Las Grajeras, por desempeñar el cargo de Vocal en el sindicato de colectivización del reparto de tierras de Fuente Álamo desde Enero de 1939. Todos ellos estuvieron en prisión preventiva desde el 25 de mayo de 1939 hasta el 20 de diciembre de 1939, en que finalmente fueron puestos en libertad, debiendo pasar a un Batallón de Trabajadores. En el mismo proceso es enjuiciado Juan Antonio Burgos Alba, natural de La Rábita, pero por otros hechos que nada tenían que ver con los hechos imputados a los anteriores, por lo que dejaremos su estudio aparte.
http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2013/07/movimiento-obrero-agrario-durante-la.html 
               Como alguno de ellos reconoce, tuvieron que hacerse cargo del llamado Comité en el momento en que los anteriores dirigentes son movilizados e incorporados al frente, de tal forma que eran personas de avanzada edad que sus reemplazos no fueron movilizados, o bien, estaban ya mutilados, o habían sido heridos en la propia guerra y habían regresado a Fuente Álamo dados por inútiles. Así, Antonio Moreno Vera,  de 37 años, tenía falta de la pierna derecha; José Fuentes López, de 28 años de edad, fue herido en el frente de Zaragoza y dado inútil en el año de 1937; Marcelino Ramírez Zuheros, de 23 años, quien padecía cojera de una pierna causada al inicio de la contienda por un disparo fortuito de otro joven de Fuente Álamo; José Pérez Roldán tenía 52 años; Guillermo García  Zamora, 50 años; Antonio Cano Ruiz, 50 años; José Pérez López, 53 años; a los que hay que unir como Presidente y Alcalde pedáneo, Vicente Aguilera Castillo, quien también estaba lisiado de una pierna y que fue enjuiciado en otra causa.
               El 2 de julio de 1939 informa el Ayuntamiento de Alcalá la Real sobre la conducta de todos ellos y se les acusa de que tomaron parte en todos los desmanes, asaltos, robos de producto de la tierra, ganado de carne y de labor, encarcelamiento y cuantas fechorías llevaron a cabo en las personas de orden de aquella Aldea. Todos salvo José Pérez López, del que se dice que es persona de buena conducta y que no se mezcló en nada,  por lo que no resulta ningún cargo contra dicho individuo. Sin embargo, el mismo reconoce su pertenencia al Partido Socialista y uno de los testigos dice de José: “que teniendo las mismas ideas políticas, sabe el dicente que preparaba y guisaba los bichos que las hordas saqueaban por los cortijos, para festejarse el Alcalde y los directivos”; como si ello fuera causa de hecho delictivo alguno.
               El 24 de julio de 1939 son trasladados desde la prisión de Alcaudete hasta la Prisión Provincial de Jaén, siendo puestos a disposición del Juzgado Militar nº 21. El 3 de Agosto de 1939 se les recibe declaración judicial. Todos declaran que, con anterioridad al Movimiento Nacional, no pertenecían a ningún partido político, salvo Guillermo y José Pérez López que reconocen que pertenecían al Partido Socialista, y todos  reconocen haber ocupado cargos en el sindicado de la colectividad del reparto de tierras y su filiación a la U.G.T. No reconocen haber tomado parte en hechos delictivos, como lo son registros, detenciones, la destrucción ni quema de la iglesia etc, no tomando así mismo parte en el asalto a los cortijos. Marcelino Ramínez, manifiesta que ignora quiénes fueron los autores de la quema de la iglesia por encontrase en el hospital de Jaén. Antonio Cano dice que no es cierto que le haya sido encontrado en su domicilio gran cantidad de prendas. José Pérez Roldán dice que no tomó parte en la quema de la iglesia por encontrarse trabajando.
               El 17 de agosto de 1939 se recibe declaración al testigo J. C. R., de 66 años de edad, casado y vecino de Fuente Álamo. El cual afirma: “que conoce a los encartados en la causa: Antonio Moreno Vera, José Fuentes García, Guillermo García Zamora, José Pérez López, Marcelino Ramírez Zuheros, Antonio Cano Ruiz, José Pérez Roldan y Juan Antonio Burgos Alba; el primero de ellos pertenecía al partido socialista siendo secretario del mismo, y propagandista de esta aldea, no sabiendo el dicente que haya intervenido en registros y saqueos por los cortijos, así como en el desarmen y detención de elementos de derechas, siendo colaborador en el Frente Popular; del 2º, lo único que sabe es que cuando el diciente tuvo que marchar a Alcalá la Real, apareció en Fuente Álamo por haberse pasado de la Zona Nacional, y que según tiene entendido participa en las mismas ideas políticas que el anterior; el 3º presenta las mismas ideas políticas, siendo directivo del partido socialista; el 4º, que teniendo las mismas ideas políticas, sabe el dicente que preparaba y guisaba los bichos que las hordas saqueaban por los cortijos, para festejarse el Alcalde y los directivos; de los cuatro restantes, manifiesta el dicente que todos  ellos, al igual que los anteriores, eran militantes y directivos del Partido Socialista, haciendo constar particularmente que  el Antonio Cano Ruiz retuvo a una mujer por ser elemento de derechas vecina de Fuente Álamo, teniéndola encerrada en un cortijo durante tres o cuatro días, no sabiendo el dicente si al ser puesta en libertad lo fue por  el Antonio Cano o por otro”.
               El mismo 17 de agosto de 1939 se recibe declaración en calidad de testigo a D.A.V., de 35 años, casado y natural del Castillo de Locubín, jornalero. “Que conoce a los ocho encartados en este sumario superficialmente, como militantes del partido socialista, que habiéndose pasado el dicente a principio del movimiento a la Zona  Nacional no puede afirmar respecto a los cargos directivos que hayan ocupado, teniendo conocimiento que tomaron parte en tales cargos en el último año de dominación roja. Que respecto a José Fuentes García y Juan Antonio Burgos Alba,  hace constar que no los conoce, pero del primero sabe de oídas que se pasó de la zona nacional a roja, no pudiendo asegurar si fue hecho prisionero o pasado voluntariamente. Que Antonio Cano Ruiz, sabe de oídas que detuvo a una vecina de Fuente Álamo, encerrándola en un corral de cerdos durante un tiempo que desconoce. Finalmente manifiesta el dicente que no tiene conocimiento de que hayan intervenido todos los encartados mencionados en registros, saqueos  y detenciones de personas de orden por haberse pasado a los dos meses y medio de estallar el Movimiento Nacional con los nacionales.”
               Declaración de Vicente Ramírez Valverde, el 17 de agosto de 1937,  de 63 años, viudo, del campo, Fuente Álamo. “Que conoce a los encartados en esta causa  como militante del partido socialista, desconociendo si han tomado parte de la directiva de dicho partido, así como tampoco  en la colectivización. Tampoco sabe si han tomado parte en los desmanes cometidos en la Aldea, pues el dicente se marchó a Alcalá la Real, pero que una vez liberado por los nacionales al volver este, se encontró con su casa saqueada, sin saber expresamente quiénes fueron”.
            El 17 de agosto de 1939 se dicta Auto de procesamiento, resultando que en el sumario instruido contra Antonio Moreno Vera, Guillermo García Zamora, José Pérez LópezMarcelino Ramírez Zuheros, Antonio Cano Ruiz, José Pérez Roldán, José Fuentes García, y Juan Antonio Burgos Alba, está racionalmente probado que son individuos de ideología socialista, habiendo intervenido todos excepto el José Pérez López en hechos delictivos como saqueos, incautaciones, asaltos a los cortijos, teniendo el Antonio Moreno, el cargo de Secretario de la colectivización, José Fuentes García, el de vocal, Guillermo García Zamora, el mismo cargo, José Pérez López, el de vocal, Marcelino Ramírez Zuheros vice-secretario y directivo del Comité Revolucionario del Frente popular, Antonio Cano Ruiz el de tesorero, José Pérez Roldan el de vicepresidente, concurriendo la agravante en José Fuentes García, que marchó de la zona nacional a la zona roja.
               Los hechos son constitutivos del delito de rebelión militar, se ratifica la prisión preventiva.
               Se reciben declaraciones indagatorias el 17 de Agosto de 1939: Antonio Moreno Vera, vecino de Fuente Álamo, soltero y del campo. Sus señas personales son: estatura alta, pelo negro barba cerrada, cejas al pelo, color cano y ojos claros. Como señales particulares cabe destacar la falta de la pierna derecha. Es hijo de Antonio y de María, naturales de Fuente  Álamo. Se afirma y ratifica en la declaración prestada ante el Juzgado, manifestando que no ha tomado parte en la comisión de hechos delictivos, que si aceptó el cargo de secretario fue por la necesidad  que había en su casa, y que no es cierto que perteneciera al partido socialista con anterioridad al movimiento.
               José Fuentes García, natural de las Grajeras y vecino de Fuente Álamo, soltero, estatura, pelo negro, barba poblada, cejas al pelo, color sano, ojos claros, hijo de José y de Eladia, naturales de las Grajeras, se ratifica en la declaración, manifestando que se pasó a la zona roja por estar obligado al poner la línea de fuego delante del cortijo  donde el dicente trabajaba y estar en poder de los rojos. Preguntado si tomó parte en el registro, saqueos, detenciones y hechos delictivos contestó que no. Preguntado el desempeño de cargo de vocal dice que no.
               Declaración de Guillermo García Zamora, de 50 años, natural de Alcalá la Real, vecino de Fuente Álamo, casado, del campo, estatura regular, pelo cano, barba al pelo, cejas negras, color sano, ojos claros, hijo de José y de Juliana, naturales de la Hortichuela y de las Grajeras, está casado con Dorotea Montes Carrillo, se ratifica en la declaración, afirmando que no es cierto que haya tomado parte en la comisión de hechos delictivos, y si tenía el cargo de vocal  no llegó tomar posesión de él.
               José Pérez López, 53 años, natural de Fuente Álamo, vecino de Fuente Álamo, del campo, estatura alta, pelo entrada, barba poblada, cejas al pelo, color moreno, ojos claros, hijo de Florencio y de María, naturales de Hortichuela, está casado con Margarita Aguilera Flores, tiene cinco hijos, preguntado si pertenecía con anterioridad al movimiento al partido socialista habiendo desempañado en el sindicato el cargo de vocal, contestó que sí, pero debido a que los dirigentes se marcharon al frente.
               Marcelino Ramírez Zuheros, 23 años, vecino de Fuente Álamo, soltero, del campo, estatura regular, pelo negro, barba poblada, cejas al pelo, color sano, ojos claros, hijo de Manuel y de Araceli, naturales de Fuente Álamo. Se ratifica en la declaración que tiene prestada y afirma que no es cierto que tomara parte en la comisión de hechos delictivos, como son incautaciones a personas de derechas, desarme de las mismas y otros más. A la pregunta sobre el desempeño del cargo directivo de vicesecretario del sindicato de la colectivización y miembro directivo del Comité revolucionario, contestó que no es cierto.
               Antonio Cano Ruiz, de 50 años, natural de Fuente Álamo, casado, del campo, estatura baja, pelo negro, barba poblada, cejas al pelo, color moreno, ojos claros, hijo de Juan y de Carmen, naturales de Alcalá la Real y de Almedinilla, casado con Florentina Nieto Peinado, tiene cuatro hijos. Se ratifica en la declaración que tiene prestada. Preguntado si participó en la comisión de hechos delictivos, como son registros detenciones de personas de derechas y asaltos a los cortijos, contesta que no es cierto. Preguntado si desempeñó el cargo de tesorero de la colectividad, contestó que fue  nombrado  pero que no llegó a tomar posesión del cargo.
               José Pérez Roldan, 52 años, natural de Fuente Álamo, casado y del campo, estatura baja, pelo entrecano, barba poblada, cejas al pelo, color moreno, ojos claros, hijo de Isaac y de Ana, naturales de Alcalá la Real y del Castillo de Locubín, casado con María Pérez Torres, padres de cinco hijos. Afirma que no es cierto que tomase parte en hechos delictivos y que sí es cierto que desempeñó el cargo de vice-presidente de sindicato de colectivizaciones.
               El Juzgado militar número 21 considera que están acreditados los hechos,  y se eleva lo actuado a la superioridad  para la resolución.
               En el Consejo de Guerra celebrado el 10 de noviembre de 1939 se dice que los hechos son constitutivos de un delito de auxilio a la Rebelión Militar, solicitando el Ministerio Fiscal para cada uno de ellos, la pena de doce años y un día de reclusión temporal; salvo el imputado José Pérez López, considerado como no constitutivo de delito, por lo que retira la acusación a éste. Y la defensa se adhiere a la retirada de acusación hecha por el Ministerio Fiscal a favor de José Pérez López y solicita la libre absolución de los restantes siete procesados  por no ser constitutivos de delito los hechos que se les imputan.
               El día 10 de noviembre de 1939 se dicta sentencia, por rebelión militar, resultando que los procesados, todos ellos, vecinos de la pequeña aldea de Fuente Álamo de ideales y filiación izquierdista, sin más antecedentes políticos-sociales y estallado el Movimiento revolucionario, todos ellos han ostentado cargos en la junta del Sindicato de la colectivización de la tierra, pero sin que en la Aldea se hayan cometidos delitos de sangre, ni se les haya probado tuvieran participación en ningún hecho de carácter delictivo. Considerando que los hechos declarados probados en los anteriores resultandos, no constituyen delito de ninguna índole, se  procede  absolver libremente, debiendo pasar a un Batallón de Trabajadores por su actuación.
               Fallamos que debemos absolver y absolvemos a los procesados  Antonio Moreno Vera, Guillermo García Zamora, José Pérez LópezMarcelino Ramírez Zuheros, Antonio Cano Ruiz, José Pérez Roldán, José Fuentes García, y Juan Antonio Burgos Alba, con los pronunciamientos favorables que tal absolución lleva consigo, debiendo pasar a un Batallón de Trabajadores por la actuación de los mismos.

               Afortunadamente, todos son absueltos, como no podía ser de otra manera; pero vistos los antecedentes y otras resoluciones en relación a otros dirigentes fuentealameños que fueron condenados por hechos similares, no sería extraño que hubiesen sido condenados. Por otra parte, hay acusaciones como la que sufrió Antonio Cano en relación con una detención de una mujer, de la que no hay prueba alguna, solo testificales de oídas y que ni el Ministerio Fiscal, ni el Tribunal tuvo en consideración. Por otra parte, a José Pérez Lòpez, desde el primer informe, se le desvincula de cualquier hecho delictivo, si bien, también formó parte de la directiva del sindicato. La razón fundamental de la absolución general, desde mi punto de vista, y que aparece reflejado en la sentencia fue: “pero sin que en la Aldea se hayan cometidos delitos de sangre”.