jueves, 25 de agosto de 2022

SEÑORITAS DE FUENTE ÁLAMO/SEÑORITAS DE MADRID. AÑOS 50

 

El pasado día 22 de agosto de 2022, durante una visita a una exposición fotográfica al aire libre ubicada en la Rambla de Almería, contemplé numerosas obras de arte que me evocaron contextos similares a los que fotógrafos anónimos habían captado en entornos y personajes fuentealemeños.  Fotografías que me habían enviado amigos y familiares desde distintos lugares. Así que decidí hacer una comparativa, salvando la distancia y el arte que atesoraba el fotógrafo profesional, alguno de ellos Premio Nacional de Fotografía.

La primera comparativa es la imagen que representa a seis señoritas. La profesional captada en pleno centro de Madrid y la anónima en un cortijo en Fuente Álamo:

SEÑORITAS PASEANDO POR LA GRAN VIA. 1952.  Francesc Catalá-Roca. Seis jóvenes se dirigen a ver alguna película en unos cines de la Gran Vía de Madrid.

SEÑORITAS “VESTIDAS DE NUEVO” CRUZ DE CLAVIJO. 1957 ó 1958. Seis jóvenes preparadas para la fiesta de la Cruz de Clavijo en Fuente Álamo.  Foto: Antonia Pérez Bolívar.

Ésta representa la pose sostenida y seria de seis jovenzuelas fuentealemeñas previa al evento festivo para el que se habían preparado con sus mejores vestidos de capa, pliegues, tablas y con manga corta cerrada o de balón. El encuentro está lleno de amistad y familiaridad. Aparecen Victorilla junto a su sobrina María, las hermanas Justa y Dolores con su prima Mariqui, y todas ellas amigas de Antonia. Como fondo, para evitar contraluces, el fotógrafo buscó contraste con el zócalo oscuro y las paredes blancas del Cortijo de Clavijo. Como decorado tenemos una ventana con tres palos verticales, uno de los cuales sirve de amarre para la soga de tender la ropa y  una estaca clavada en la pared donde cuelga la soga para amarrar a la mula.

Zapato fino sobre piedra vista. Tía y sobrina usan el mismo modelo, al igual que las dos hermanas Justi y Dolores. Apenas hay diferencia en el zapato de salón que calzan los doce pies. La irregularidad de la piedra hace que los pies no estén situados de forma equilibrada, y solo Justa se mantiene con los dos pies juntos, aunque para eso tenga que asirse a Antonia.

Vistas después de más de 60 años, el destino de las seis mozuelas ha marcado su propio camino y, a día de hoy, a excepción de Dolores Aguilera Cano que nos dejó hace pocos años, todas son octogenarias. Todas han formado sus respectivas familias. Dolores fue la más prolífera con seis hijos.  Antonia y Victorilla han hechos sus vidas en tierras catalanas, cada una con tres hijos.  María Aguilera Castillo y María Aguilera Pérez viven en Alcalá la Real, ambas viudas y con dos hijos. La única que aún habita en la Aldea de Fuente Álamo es Justa, acompañada de su marido Feliciano, ya también nonagenario y con tres hijos. Sus vidas, como las de cualquiera de las niñas nacidas en tiempos de guerra (cuatro de ellas y en posguerra Gertrudis y su sobrina Mariquilla), no han sido fáciles.  Ahora, a sus ochenta y más, tampoco lo es; pues la salud se resiente por  las fatigas pasadas. Sin embargo, el tiempo transcurrido entre esa instantánea y hoy, está lleno de acontecimientos que, puestos en una balanza, harían que se inclinase hacia el lado positivo.

Aunque entre ambas imágenes hay unos cinco años de diferencia, hacer una comparativa es confrontar el mundo de la ciudad y el rural. Mientras unas jovencitas se dirigen a ver alguna película de la cartelera, previo pago de la entrada, las otras no habían visto aún ni la televisión, puesto que no había llegado a Fuente Álamo. También, a pesar de que ambas imágenes representan un momento previo al festivo, en las madrileñas se ve el garbo y la alegría en el andar, en la caras de algunas fuentealameñas se refleja que están pensando en el día de trabajo en el campo que le espera el día siguiente.

En cuanto a los vestidos y zapatos de las madrileñas, a pesar de  que son de pocos años antes, parecen más modernos; la diferencia principal está en los plisados y capas y la manga balón. Lo que sí hemos observado son algunas simetrías fruto de la casualidad, así el primer vestido por la derecha de la fotografía es blanco en ambas señoritas, el segundo es de corte similar, el tercero las faldas son las únicas oscuras, la cuarta madrileña y la quinta fuentealmeña el vestido es botonado  y respecto a las últimas jóvenes  ambas portan rebeca. Los tocados son muy similares. En cuanto al espejo del alma no podemos hacer comparativas, pero más vale lo bueno conocido, en este caso lo visto.

 En la instantánea de las jóvenes madrileñas se aprecia el ensamble y la armonía en el caminar. Las jóvenes fuentealmeñas, a excepción de Justa, que enlaza su brazo con el de Antonia, se quieren mostrar libres y presentarse de forma individual al fotógrafo. Quizás sea debido a la irregularidad del empedrado, que el adoquinado perfecto de la Gran Vía de Madrid hace el caminar garboso.  En todo caso hay una gran diferencia: la imagen de Madrid es robada y de espaldas, mientras que la de Fuente Álamo es de frente y posando.

Mi agradecimiento a nuestras  protagonistas: Victoria Gertrudis 1942, María 1941, Dolores 1938, Antonia 1935, María 1937 y Justa 1936.

Mi agradecimiento: Francesc Catalá-Roca. Carmen, Rosita, Pepita, Mimi y dos amigas que son las protagonistas madrileñas.  

 

viernes, 12 de agosto de 2022

HOMENAJE AL MAESTRO D. DOMINGO MURCIA ROSALES DE UN ALUMNO DE FUENTE ÁLAMO.

 


Aquel inicio del mes septiembre de 1976 nos correspondía inaugurar a los que habíamos tenido la suerte de llegar, junto a uno o dos repetidores, el último curso de aquella etapa que terminaría con la despedida de El Coto o Colegio Nacional Comarcal nº 3. Era el  8º de EGB,  curso  1976-1977.

Entre los maestros que nos impartirían las clases, doblando asignaturas de Lengua y Literatura y de Ciencias Sociales (Sociedad y Cultura) estaba D. Domingo Murcia Rosales, quien además era nuestro tutor. Le acompañaban en la docencia D. Joaquín Martín Villanueva (Ciencias Naturales), D. Antonio Serrano Barrios (Matemáticas) y otros maestros que impartían asignaturas menores o que por aquellos tiempos se les daba menor importancia (Idioma Francés, Expresión Plástica, Formación Religiosa, Formación Musical y Educación Física). Para nosotros no nos eran desconocidos, pues a casi todos los habíamos tenido en cursos anteriores, y no por ello nos resultaba menos novedoso aquel inicio.  Teníamos la responsabilidad de haber llegado al final de una etapa, nervios, ilusión y también algo de vértigo; al menos yo así lo sentí.


Aquella clase volvió a ser de nuevo mixta después de unos cursos 6º y 7º EGB de segregación por sexo. Para mí suponía un añadido más de motivación, de hecho mis mejores amigas eran ellas; sería por el inicio de la etapa de pubertad. El aula, antes llamada clase, estaba dividida en tres filas con compañeros o compañeras, sentados en mesa doble pero no mixta, juntos pero no revueltos o revueltas.

Primera fila: Consuelo Ávila Morales,  María del Carmen Viana Vera (Las Grajeras), Santiago Cano Canalejo (Santa Ana), Antonio Arjona Marín (El Jural), Alfonso (Valdepeñas de Jaén), Laureano Pulido Pareja (Hortichuela), José Manuel García Mesa.

Segunda Fila: Virtudes (Villalobos), Carmen Nieto Rueda (Villalobos), Josefa Vela de la Rosa, Ana María Rosales Martín, Elena Lorca Márquez (Ermita Nueva), Margarita Pérez Muñoz (Ermita Nueva), María Dolores Hinojosa (Ribera Baja), María Dolores Álvarez Martín (Ermita Nueva),  Francisco Cano Cano (Puertollano), José Antonio González Barrios (Cruz del Jural),  Antonio Carrillo (Ermita Nueva), José Manuel Vega Fuentes, Sánchez Sánchez,” Sanchito”


Tercera fila: Francisco Manuel Serrano Carrillo (Puertollano), Mateo Rueda Garrido (Puertollano),  Pedro Cano García (Cruz del Jural), Pedro José Padilla Garrido (La Rábita), Julián Ángel Zafra Padilla (La Rábita), Domingo Pérez Pérez, (Fuente Álamo),  Rafael Magaña Villén (Puertollano), Santiago López Pérez (Puertollano). Siento que de alguno se me haya olvidado su nombre, no su cara ni su recuerdo. En esta tarea memorística ha colaborado Pepe González “Jamones DelaJurada”

Han pasado más de 45 años y pese a  que  siempre hemos tenido en mente nuestro agradecimiento a aquellos maestros, nunca se lo hemos podido transmitir personalmente y menos aún públicamente. Por eso hemos aprovechado para unirnos al homenaje que el pasado día 5 de agosto se le rindió a D. Domingo Murcia Rosales, siendo nombrado Hijo Predilecto de Alcalá la Real. En estos días, las dedicatorias orales, escritas, telemáticas o audiovisuales han sido pocas para lo que este maestro se merece, que si bien el reconocimiento es a toda una vida profesional dedicada a su ciudad y sus aldeas, nosotros queremos hacerlo como maestro de escuela que fue para aquel curso y otros muchos, pues creo que en ninguna de las dedicatorias hemos visto a ex alumnos suyos, aunque posiblemente privadamente las haya recibido. 

En nombre de aquel grupo escolar del curso 1976-1977 de niños y niñas de 14 años por entonces, ya sesentones,  me he permitido hacer un pequeño recordatorio de lo acaecido en aquel curso, como homenaje a la figura de D. Domingo Murcia maestro.

Entrar en epítetos o calificativos sobre su trayectoria profesional y humana sería reiterar todo lo que durante estos días se ha ido diciendo de él. Por eso queremos simplemente homenajearlo recordando cualquier día de clase de historia o lengua en aquel curso.

 Iniciamos el curso no muchos (los nombrados anteriormente), y terminamos algunos menos. Unos se fueron en la recolección de la aceituna, otros a medio curso para emigrar a la hostelería en las Costas Catalanas o a Baleares, y otros no aprovecharon lo suficientemente el curso como para obtener el Graduado Social.

Las clases de historia impartidas por D. Domingo solían ser por la tarde, entre las 15 horas y las 17 horas. Pese a estar en horario digestivo, no se me atragantaban, al menos a mí, se hacían amenas y participativas, pues intentaba contarnos la historia de una manera objetiva, con referencias siempre a la historia local, sin matices políticos. Creo que nunca lo hizo, pero menos aún en aquellos tiempos, y además, siempre con un golpe sutil de humor. Con él conocimos “in situ” la historia local, pues por primera vez nos llevó a la Fortaleza de la Mota.

Tenía, como hemos dicho, muy buenos golpes de humor, aunque a algunos alumnos no veían la ironía de sus bromas o no lo entendían así. A Julián le recordaba, cada vez que se le bajaban las gafas, que  tenía que ponerse una alcayata en la frente.  Creó su propia Real Academia de la Lengua, donde solía situar a los niños más traviesos o menos interesados en el aprendizaje y donde estuve a punto de tener el honor de ingresar. Fue al pedirle permiso para poder levantarme y pedir un “saca”, a lo que me contestó: ¿a quién, a tu “compa”?, a la vez que gesticulaba moviendo la cabeza y  diciendo que a ver si me tenía que poner en la ilustre Real Academia. Sin embargo él llamaba “mis repes”, a aquellos que no habían aprovechado bien el curso anterior.

 En aquellos años que todavía se podía fumar en clase, algunas de las tardes (contadas) encendía un puro, mientras nos explicaba la Guerra de la Independencia, el humo recreaba cierto ambiente belicista. Santiago Cano quiso imitar al maestro, y en clase de idioma francés, encendió un cigarrillo, lanzando la bocanada de humo por la ventana. El viento la introdujo en el aula y la maestra lo detectó;  Canalejo se ganó dos semanas de vacaciones. 

Fue un precursor de las exposiciones orales de los temas de historia, aunque solicitaba voluntarios para ello. Nadie quería emular a Cicerón y rehusábamos alegando nervios; pero él que era muy listo y nos decía que no eran nervios, sino falta de preparación del tema, y eso era muy cierto. Sin embargo, yo le pillé el tranquillo y el sobresaliente me cayó, pese a que también estaban los nervios atacando. 

 Fiel a su palabra, nos fue anunciando que en el examen final de curso de Literatura caería Antonio Machado o Federico García Lorca y así fue. Sin embargo, para evitar el exceso de confianza, en la 5ª evaluación cayó un autor muy conocido: Alejandro Casona, y no pilló a todos. Fue uno de mis pocos “Insuficientes”, pues quién iba a pensar en ese autor, tan poco conocido en aquellos tiempos. Tengo que reconocer que después no lo tuvo en consideración. Tuvimos un pequeño fracaso y fue el no poder llevar a escena una pequeña pieza de teatro representada por todos nosotros. No recuerdo el título, pero el personaje principal era un tal “Morrones”, que en principio me iba a asignar a mí, pero prefirió darle el papel a Francisco Cano por su gracia.

En aquel curso, la delegada  era María Josefa Vela, pero por cuestiones que ahora no recuerdo, dimitió. Yo como subdelegado tuve que ocupar el cargo, pues ya en aquellos tiempos D. Domingo utilizó el sistema paritario, y la delegada tenía que nombrar a un niño como subdelegado. Me duró poco tiempo, pues en la primera ausencia del maestro fui anotado en una lista negra y perdí el cargo.

Con él empezamos a soñar en un porvenir, pues nos pidió que cada uno hiciésemos una redacción sobre lo que queríamos ser en el futuro. Pedro escribió que quería ser maestro porque tenían muchas vacaciones y trabajaban poco. Esto no le hizo mucha gracia, y cuando de forma anónima fue leyendo en voz alta, le vi muy ofuscado en su réplica, defendiendo la profesión y alegando con razonamiento los muchos inconvenientes y sacrificios que requiere, entre ellos: problemas de cuerdas vocales, pérdida de voz y de vista, que ahora cuando le escucho su voz quebrada, no me deja duda, de la razón que tenía.  En particular, a mí me infundió la pasión por la investigación, y de hecho en mi redacción de aquel día así lo anoté, diciendo que quería ser historiador para investigar en el pasado. Nos dijo que las guardaría todas y que en un futuro las leería para ver hasta dónde habíamos llegado cada uno. Creo que sería imposible el archivar todas aquellas hojas manuscritas de todos los alumnos que ha educado a lo largo de su vida profesional, pues necesitaría un gran archivo.

Nos infundió también valores; a aquellos más traviesos nos hacía recordar el esfuerzo que estaban haciendo nuestros padres por nosotros. Creo sinceramente que sin su apoyo, yo en concreto no hubiese seguido estudiando una carrera superior. De hecho, había echado la beca para la SAFA para aprender un oficio, también digno, y me aconsejó que me fuera al Instituto. Creo que fui uno de los privilegiados, sobre todo en la asignatura de Historia, no enchufados, pues para él no había preferencias y si tenía que decirte algo no importaba quién fueses. Es cierto que no le gustaba los que vagueaban; algunos tuvimos que hacer absentismo escolar obligatorio durante la recolección de la aceituna, y así lo hizo constar en el boletín de notas, pero al final pudimos reconducir el curso.

El esfuerzo valió la pena y pese a que tuvimos que buscar a maestros sustitutos para que nos acompañasen, el premio fue un viaje de estudios a Benidorm, donde presenciamos aquella famosa final de Copa del Rey entre Betis y Ath. Bilbao, y ver otros muchos “monumentos”.

Hoy algunos de aquellos alumnos terminaron sus carreras de Derecho, Económicas, Magisterio, Enfermería, Funcionario de Correos, Funcionarios del Estado… o tiene profesiones relacionadas con el comercio, la hostelería, la fotografía, conductores… pero lo más importante es que todos somos personas de bien, y de ello tiene culpa tanto Domingo Murcia como otros muchos maestros. Aunque él era especialmente carismático.

  ¡¡¡UN SALUDO, MAESTRO¡¡¡

martes, 26 de julio de 2022

FRANCISCO DE CÓRDOBA MARIN "PACO DE LA VEGA DE FUENTE ÁLAMO"

 


Hace unos días me sorprendió la noticia del fallecimiento de Francisco de Córdoba Marín, conocido como “Paco Córdoba”. Me quedé sobrecogido, aunque seguramente a él también le cogió desprevenido a sus pocos 68 años. Aunque había recibido algún aviso, seguramente no estaba preparado, pues la última vez que hablé con él, tenía ganas de aprender nuevas cosas y proyectos en su cortijo de la Vega.

Según me informaron nos dejó el día 10 de julio.

Aunque nuestra amistad se había forjado hacía poco tiempo, tenía conocimiento de su persona y sus actos a través de mis familiares y otros fuentealemeños, a quienes profesaba afecto, y les echó algún cable para que mediante su contratación pudieran percibir las ayudas del campo.

Era un hombre culto e interesado por la historia de Alcalá la Real y de la aldea de Fuente Álamo. En el momento que se enteró que había alguna publicación sobre nuestra aldea, se interesó en localizarme, y en las conversaciones telefónicas me transmitía sus conocimientos sobre acontecimientos ocurridos en el balneario de Ardales, propiedad de su familia.

 Paco era el último bastión de los De Córdoba en Alcalá la Real. Su vinculación con Fuente Álamo y sus gentes estaba arraigada y era total y absoluta. Era el heredero representante de D. Manuel de Córdoba, su tatarabuelo, propietario del Balneario de Fuente Álamo en sus años de auge. Hijo de José María de Córdoba Ruiz y nieto de Paquito de Córdoba Villuendas. Echó los dientes en las tierras de la Vega, en el paraje de la Fuente de la Encina y  en aquel Balneario de Ardales, ya en decadencia y solo refugio familiar. Sin embargo, fue empapándose de cantidad de anécdotas de tipo costumbrista que envolvieron a sus familiares y amigos cuando visitaban el Balneario, y así lo dejó plasmado en la Revista de la Virgen de las Mercedes del año pasado de 2021. En esta publicación, lo cuenta de manera sutil para no herir susceptibilidades, si bien personalmente me las contó con sus pelos y señales y con la campechanía que le caracterizaba. Me contó que su madre siendo una recién nacida (1926) se cayó de la cuna en una de las visitas que sus abuelos maternos realizaron a los Baños de Ardales.  

 En su artículo fue muy agradecido a mi trabajo sobre la familia, y yo no podía corresponderle de otra manera que dedicándole estas cuatro letras.


Hace poco más de medio año fue la última vez que le vi en persona. El 6 de noviembre de 2021 nos acompañó en una visita guiada que organizamos por Fuente Álamo, llegamos hasta el balneario de sus antepasados y nos ilustró como buen conocedor sobre los últimos años de su funcionamiento. En la Torre Atalaya Musulmana, cuyo recinto también perteneció a su familia, me contó que el primer naranjo que llegó a la zona lo plantó  allí su bisabuelo Francisco Javier de Córdoba.  Hizo todo el recorrido,  incluido la subida a la Mina, pese a padecer un esguince de tobillo y cojear ostensiblemente. Nos ofreció lotería de navidad de la Virgen de las Mercedes, deseándonos suerte.

Finalizando la jornada, como no podía ser de otra manera, nos tomamos un buen vino, y nos fumamos un purillo que él me ofreció.

Paco de Córdoba, aparte de gestionar una correduría de seguros, tenía como pasión el campo. Acondicionó el Cortijo de la Vega, siendo este lugar su vía de escape. Fue un empresario agrícola, que siempre respetó a los obreros del campo. Su cuadrilla la formaban casi siempre jornaleros fuentealmeños. Dio mucho trabajo a este pueblo. Como me confesó durante la cata de vino, jamás dejó a deber ni un solo salario, aunque a veces él mismo me reconoció que cuando pasaba por algún apuro, demoraba el pago hasta final de campaña. Pienso en lo poco que le llegué a conocer; era un hombre íntegro, que representaba al antiguo “señorito” ahora más cercano a la gente. Las circunstancias le condicionaron mucho, sobre todo el tener que honorificar el apellido de una familia tan influyente en otros tiempos.

Después de aquel día de charla, nos hemos mandado varios mensajes  por teléfono y especialmente por Navidad me mandó como mensaje: “Amigo Domingo te deseo Salud y Paz. Un Abrazo”, yo le contesté: “Igualmente Paco para ti y los tuyos. Un abrazo”. A veces los deseos no se cumplen en cuanto a la salud,  pero Paco como buen cristiano que era, seguro que se ha ido en Paz.



sábado, 23 de julio de 2022

COOPERATIVA AGRÍCOLA NTRA. SRA. DEL ROSARIO DE FUENTE ÁLAMO. ADIÓS A 63 AÑOS DE HISTORIA

 


Este pasado día 20 de julio de 2022 se aprobó por la Asamblea General la fusión por absorción de la Cooperativa Nuestra Sra. del Rosario de Fuente Álamo con la Cooperativa “Martínez Montañés” de Alcalá la Real. Fue por la mayoría cualificada de 49 votos a favor  por 13 votos en contra, o lo que es lo mismo, por una diferencia a favor de 7 ó 8 votos, que bastaron para conseguir los 2/3 requeridos para su aprobación. Fueron convocados al acto 128 socios, votaron 62.  El acuerdo también fue aprobado por la Asamblea General de la cooperativa alcalaína, pero al día siguiente

La constitución de la Cooperativa y Caja Rural Ntra. Sra. del Rosario, como en un principio se denominó, supuso la reordenación y agrupación de pequeños y medianos agricultores frente al monopolio del molino de aceite que explotaba D. Francisco Serrano del Mármol “Don Paco”, que circunstancias de la vida, fallecería el 16 de diciembre de 1959, justo al inicio de la recolección de la cosecha con la  que comenzaría formalmente su puesta en marcha y que por tanto no pudo ver el funcionamiento de la competencia.

El lugar que ocupó era la zona de lo que anteriormente se denominada “El Cortijo”, cerca de la fuente, donde había instalado un pequeño molino de aceite que se había construido en 1947 tras la compra a Dª María Luisa Díaz Molina: “Molino Cornicabras-Cañuelos”. Era un molino con su prensa, empiedro, vasijas y demás accesorios, dentro de una casa cubierta de teja formada de dos cuerpos, planta baja y piso alto, con 15 metros de fachada y 20 metros de fondo. En cuanto a la  propiedad, una mitad indivisa era del matrimonio formado por Antonio Ramírez Sánchez “Cornicabras” y María del Carmen González Palomino, una cuarta parte indivisa de Pedro González Ruiz, “Cañuelos” y una veintiocho ava parte indivisa, cada uno, de Maria del Carmen, Patrocinio, Francisco, Pedro, Miguel, Manuel y José González Palomino, quienes vendieron tanto el molino como el inmueble para hacer la Cooperativa Ntra. Sra. del Rosario, participando como socios fundadores, por el precio total de un millón veinticinco mil pesetas, elevándose a escritura pública el 10 de diciembre de 1959.


Dirigió las obras de reforma como albañil un tal Andrés de San José de la Rábita y Juanele Aguilera estuvo trabajando como peón, mientras que Antonio Anguita con su motocarro retiraba los escombros.

La actividad propiamente dicha se iniciaría con la campaña 1958-59. Los socios fundadores fueron inscribiéndose desde el día 3 de diciembre de 1958, siendo Brígido Ruiz Calvo el primero en hacerlo, hasta un total de 53 socios, siendo Josefa Serrano García, con 60 años de edad, fue el nº 53, y se inscribió el 20 de marzo de 1959, dos días antes de la celebración de la Asamblea de Constitución, causando baja dos años después.

Los primeros cagarraches que molturaron fueron: Amador Pérez Bolivar, José Pérez Pérez, Custodio Jiménez Pérez, José Pasadas Montañez y Miguel La Rosa Rodríguez, como maestro de prensa. Había una única prensa con un pistón de 35 cm de diámetro y tres rulos pequeños movidos por poleas. A una de las poleas la llamaban la “loca”, la cual no llevaba transmisión y se utilizaba para parar y echar a andar los rulos. Con unos ganchos se iba ésta desviando y al no agarrar se salía y se paraban, y para andar igual se iba enganchando. Sólo había un motor eléctrico, la espiral y los rulos andaban a la vez.


Con posterioridad a la fecha del acta de constitución y sobre todo durante el mes de diciembre de 1959, con el inicio de la temporada de recolección 1959-60, se fueron agregando socios hasta estabilizarse en más de un centenar, que serían los que molturarían sus aceitunas el segundo año de su puesta en funcionamiento.

               La Asamblea de Constitución con el levantamiento de Acta de constitución se celebró el 22 de marzo de 1959, después de una oración a su titular Nuestra Señora del Rosario. Se abrió la sesión para dar cuenta del recibo del oficio, que acompañaba un ejemplar de los Estatutos debidamente diligenciados por la Delegación Provincial de Sindicatos de Jaén (Departamento de Cooperación), constituyéndose la primera Junta Rectora y Consejo de Vigilancia, compuesta por: Presidente: D. Brígido Ruiz Calvo; Tesorero: D. Manuel López Martín; Secretario: D. Antonio Pérez Jiménez; Vocales: D. Manuel Fuentes Moyano; D. José Pérez Lizana; D. Miguel González Palomino; Consejo de Vigilancia, formado: Jefe:  D. Gregorio Aguilera Calvo; Consejo: D. Francisco Ibáñez Castillo; D. Antonio Aguilera Montes; D. José Aguilera Vico; D. Daniel Aranda Villén; D. José González Palomino; D. Benito Fuentes Moyano; D. Narciso Ramírez Sánchez; D. Félix Carrillo Pérez.

            Entre otros acuerdos se nombró contable de esta entidad a Matías Bailón Serrano.

               Durante los sesenta y tres años de funcionamiento, ha sido necesario que a las reformas iniciales de aquel pequeño molino de aceite, se fueran añadiendo nuevas e importantes mejoras para aumentar la productividad y competitividad. Lo que en alguna ocasión no fueron muy bien entendidas por lo socios y  producía un efecto de retirada o dejar de aportar temporalmente sus cosechas, a la espera del saldo de la deuda.

               La primera gran reforma se realizó a principios de los años 70, es decir, pasados los primeros diez años desde su constitución. Consistió en sustituir los rulos o empiedro por el molino de martillo e instalar el cargador automático de las prensas. Las dos prensas iniciales fueron sustituidas por cuatro más pequeñas.

               Comenzaron a inscribirse nuevos socios, primero como consecuencia de haber invertido las divisas de la emigración en pequeñas parcelas y después, a finales de los años 70, debido al repartimiento de tierras del Cortijo de Clavijo, lo que supuso un aumento progresivo en el número de socios y en la producción de aceite.

A principios de los años 80, se instaló la acribadora automática y cuatro años más tarde se introdujo el lavado automático de la aceituna, mediante la instalación de una la lavadora. Esta reforma coincidió con el momento más difícil respecto de su continuidad. Se produjeron turbulencias en cuanto a la amortización de las reformas realizadas, lo que provocó a su vez una salida de socios. Se estudió incluso posibilidad de su venta, para lo cual en el verano de 1984 se convocó una Asamblea General, en la que hizo presencia un apoderado de “La Baronesa” con la sola intención de adquirir el local y la actividad. En aquella reunión ante la situación dramática, se me “escapó” una risotada sarcástica, fruto de la impotencia o de mi inmadurez, aunque creo que produjo un efecto disuasorio, abortando la idea.


En 1992, se acometió una profunda reforma, y previamente se encargó un informe de valoración al ingeniero agrónomo D. Francisco Mozas Martínez, a petición de la Caja Rural Provincial de Jaén, con el fin de la concesión de un préstamo hipotecario. En dicho informe que se concluyó el 13 de noviembre de 1992, (ya iniciadas las reformas, que entrarían en funcionamiento en la cosecha de 1992), se indicaba que toda la reforma se basaba en una estructura de la antigua edificación, adecuándola en cuanto a la nueva distribución de espacios en patios, sala de máquinas, sala de aclaradores, ampliando la anterior; una segunda planta con comedor y sala de juntas (almacén), una nueva sala de calderas y servicios y vestuarios separados del edificio. Además, se llevó a cabo la adecuación del antiguo troje con tolvas metálicas y la reforma de la antigua bodega con la instalación de 7 nuevos depósitos de acero inoxidable, (lo que no se llevó a cabo hasta 1993), cuyo valor estimado sería de 7 millones de pesetas.


 Se instaló el sistema continuo de extracción de aceite completo, es decir, molino martillos, batidora, centrífuga horizontal para la masa, centrífugas verticales para caldos, cuadros de funcionamiento y sistemas de circulación de fluidos, o sistema de tres fases, que al poco tiempo se sustituyó por el de  dos fases, por problemas con la alpechinera, (el alpechín se incorporó al orujo).

En aquellos años donde algún socio opinó que era necesario cambiar  “todo” lo que produjo una nueva estampida quedando con tan solo 132 socios o “pararrayos”.

En un principio la capacidad de molturación nominal era de 76 Tm/24 horas y el rendimiento previsto de 60 Tm/24 horas y actualmente es de 150 Tm/ 24 horas.

La aceituna molturada es de la variedad Picual con un rendimiento medio del 24 %, aunque actualmente se ha conseguido aumentar dicho rendimiento en 3 ó 4 puntos y se aumentó la cosecha media molturada de  2.000 Tm. a 2.500 Tm.  Últimamente en años de  mejores cosechas no llega a 1.500 Tm. 

La superficie total del solar es de 1.375 m2.

En 1992 las dependencias fueron valoradas en 12.977.500 pesetas, las maquinarias y utillaje  en 69.783.000 pesetas, en  total 84.289.000 pesetas.

El personal estaba formado en los años 90 por un maestro de almazara, dos ayudantes de máquina y dos peones de patio y un basculista, mientras que actualmente hay  uno ó dos maestro de almazara y un basculista.

Durante todo este periodo se han sucedido una docena de presidentes, alguno de los cuales ya no son socios, ni sus herederos. Ceferino Aguilera, desde cagarrache, pasando por maestro de molino y ocupando diversos cargos en la Junta Rectora, llegó a la presidencia; o Juan Aguilera que era el camionero, encargado del transportar el orujo, fue a la vez que presidente. Estos han sido por orden cronológico: Brígido Ruiz Calvo (1959); Benito Fuentes Moyano; José Aguilera Vico; Miguel González Palomino; Juan Carrillo Pérez (1980); Miguel González Palomino(1981-1982); Santiago Cano Muñoz (1983-1984); Juan Aguilera Castillo (1984-1992); Ceferino Aguilera Pérez (1992-1998); Valeriano Muñoz Nieto (1998-2002); Antonio Palomino Pareja (2002-2005) y José Antonio Haro Ramírez (2005-2022).


Fueron contables: Matías Bailón Serrano al inicio de su constitución, 3 ó 4 años, Teodoro Ibáñez Nieto (hasta 1984), Manuel Jiménez Pérez (1985-2020)  y María del Carmen Martínez.

Actualmente la componen unos 128 socios activos. Se ha mantenido fundamentalmente gracias a los pequeños y medianos cosecheros, ya que los más “grandes”, salvo excepciones, como hemos dicho cuando se realizaban gastos para reformas, abandonaban la entidad, o hacían algún tipo de  triquiñuela para llevar esos años sus cosechas a molineros particulares, siempre buscando mayores beneficios. En algunos casos, posteriormente, han solicitando el alta, y se les ha readmitido, porque la obra social de la cooperativa está ante todo.  Hoy deberíamos hacer un homenaje a todos los socios, ahora herederos de aquellos fundadores, que se han mantenido pese a las turbulencias y dificultades, lo que ha supuesto cierta estabilidad para los agricultores fuentealameños, frente a las acometidas primero del molino de Don Paco y después de diversos fabricantes particulares.

Concluiremos con alguna anécdota y en este caso, se cuenta que: siendo dirigente Eusebio Vera, en los años 70, aconsejaba a los socios a quitarse el sombrero o gorra para entrar a las oficinas, en señal de respeto a la Entidad, cosa que no era muy bien entendida por los hombres del campo, que estaban acostumbrados a llevar la gorra puesta todo el día y en cualquier lugar. Lo de “apagaluces” de Manolito González fue mucho antes. Luis Gomarín siempre prefirió llamarla: “La Colectiva”, quizás en recuerdo a la colectividad que creó su antecesora “La Espiga Floreciente” en tiempos de la Segunda República.

El local de la sociedad ha estado a disposición de los  fuentealameños, para cualquier tipo de eventos lúdicos y culturales como eran las fiestas de los quintos (en el antiguo molino), las representaciones teatrales de los años 70 y cualquier reunión de socios. Así mismo siempre que se le ha solicitado ha colaborado en las fiestas populares con pequeñas aportaciones.

 Como proyecto a corto o medio plazo estaba su reinstalación o reubicación en un local más amplio y más funcional, que se ha quedado en agua de borrajas.

Luego vendrán también los Organismos Públicos y se les llenará la boca al hablar de la España Vaciada y la necesidad de potenciar la vida rural, pero se quedarán sin argumentos, porque no hicieron nada para evitarlo.

Si el día de su fundación, 22 de marzo de 1959, se le dedicó una oración a la Virgen del Rosario,  el  día 20 de julio de 2022 deberíamos haberle dicho una misa de réquiem, deseándole que descanse en paz y pidiéndole perdón por los daños y los males ocasionados sobre todo por  los socios no cooperativistas.

 Mi enhorabuena a todos los socios de bien que durante todos estos tiempos han conseguido, pese a obtener menores rendimientos, mantenerla viva o al menos moribunda. 

Solo nos queda estar vigilantes para que  al menos se cumpla nuestra propuesta, que quedó así redactada: Ambas cooperativas manifiestan la voluntad, tras la fusión, de negociar con el Ayuntamiento de Alcalá La Real la gestión de los Terrenos de la S. Coop. And. Ntra. Sra. del Rosario, para que bien por permuta, o cualquier otra posibilidad, suponga un beneficio a la Cooperativa resultante, de cara a su utilización para cualquier actuación, ya sea productiva, social, cultural o de cualquier otra índole, en beneficio siempre de los socios cooperativistas”.  


miércoles, 8 de junio de 2022

ENIGMAS SOBRE CUADRO DE LA VIRGEN DE LAS MERCEDES DE FUENTE ÁLAMO.

     

    Como es sabido, las páginas de este blog están abiertas a cualquiera que desee plasmar su pluma sobre temas relacionados con la aldea de Fuente Álamo. En este caso, un amigo me envía una historia que, a lo largo de diferentes entregas, nos transportará a otros tiempos y que quizá nos ayude a saber cuándo, cómo y quién llevó a Fuente Álamo el cuadro que representa a la Virgen de las Mercedes, ubicado en la Iglesia de San Antonio de Padua, cuya autoría está  atribuida D. Luis de Melgar y Valladolid (s. XVIII).   Lean y saque sus propias conclusiones.


En la abadía

 

         —Ya puede pasar, maestro —El clérigo condujo al maestro de capilla[1] a una estancia en la que se amontonaban sin ningún orden aparente pilas de documentos y ornamentos litúrgicos—. El señor obispo le recibirá enseguida.

         —¡Ah, don Ramón! Por fin ha llegado.

         —Su excelencia deseaba verme.

         —Supongo que ya sabe que los franceses se acercan —El obispo no tuvo necesidad de aclarar el significado de sus palabras.

         —Eso he escuchado —asintió Ramón.

         —Esos desalmados gabachos no respetan ni lo más sagrado. En Jaén han saqueado los conventos y están matando a los curas.

         —No respetan ni lo más sagrado —repitió Ramón como un eco.

         —Mañana mismo partimos para Priego —comunicó el prelado al maestro de capilla—; parece que las cosas están más tranquilas allí. ¿Me acompañará usted?

         Ramón enmudeció, pues en esa pregunta reconocía una instrucción muy clara que el obispo dictaba a su maestro de capilla. Si bien Ramón agradecía que el obispo le ofreciera salir de una Alcalá que podría convertirse en un polvorín durante los próximos días, no se le pasaba por la cabeza abandonar a su familia.

         —Y traiga a Bárbara y a sus hijos con usted —añadió el obispo.

         —Pero Bárbara no puede viajar ahora, excelencia —objetó Ramón—; en su estado, lo mejor es que guarde reposo.

         —Le comprendo, Ramón. Pero vayan a Priego, usted y su familia, en cuanto nazca la criatura y sea cristianada. Puede retirarse.

         —Gracias, señor obispo —se despidió Ramón, aliviado.

         El maestro de capilla salía de la habitación cuando oyó que el prelado le llamaba por su apellido.

         —Villuendas. El cuadro de la Virgen no puede ir con mi equipaje. Cójalo, guárdelo en su casa y llévelo con usted cuando vaya a Priego. No quiero dejarlo aquí, por lo que pudiera pasar.

         Ramón tomó el lienzo y salió definitivamente de la estancia; mientras, el prelado se apresuraba a introducir en un arca algunos de los legajos que hasta el momento dormían en el archivo abacial.

   

 

En la calle Veracruz

 

         —¿Crees que podríamos salir mañana, Bárbara? —preguntó Ramón a su mujer.

         —¡Otra vez con la misma cantinela, Ramón! ¡Baturro tenías que ser! Ayer a estas horas estaba de parto —se quejó Bárbara—; hoy hemos bautizado a Plácido; y yo sola no puedo cargar con los otros cuatro.

         La familia de Ramón no había dejado de crecer. Plácido, el más pequeño de la saga, acababa de nacer en un momento convulso, pocas semanas después de que los franceses se hicieran con Alcalá y quebraran su habitual tranquilidad.

         —Aquí no estamos seguros, Bárbara. No sabemos de quién podemos fiarnos. En Priego estaremos bien. Además, sabes que el obispo ha vuelto a preguntar por mí.

         Aquella misma tarde Ramón terminó de preparar los tres baúles que constituían el equipaje familiar. Junto a los baúles había otros dos bultos: un estuche en el que guardaba el violín que le regaló su tío Joseph el día que dejó los Infanticos del Pilar y un paquete que, protegido por un fardo, contenía el cuadro de la Virgen de las Mercedes que el obispo había entregado a Ramón a fin de salvarlo del expolio y de la destrucción que los franceses iban dejando a su paso.

         —¿Has cogido nuestro pequeño tesoro, Ramón?

         —Sabes que nunca me desprendería de él —contestó el maestro de capilla a su esposa, abrazándola—. Lo he guardado con el cuadro. Ahí estará a salvo.

  

En Priego

 

         —¡Villuendas! —El obispo, aún sentado en su misericordia, se dirigió al maestro de capilla con tono burlesco—. No se acostumbre a este órgano, que no sabemos con qué nos vamos a encontrar el próximo domingo cuando regresemos a Alcalá.

         —Malo será, señor obispo, que su excelencia no pueda celebrar una misa solemne como Dios manda —contestó Ramón asomándose por detrás de la cadereta[2].

         —Tenga por seguro, don Ramón, que la primera misa que oficie al llegar a Alcalá será en acción de gracias y, por supuesto, ante la Virgen de las Mercedes —prometió el prelado.

         —¿Volvemos a casa, pues? —preguntó el maestro de capilla.

         —El domingo —repitió el obispo—. Sin falta. Y, Villuendas: no olvide recoger el cuadro de la Virgen. Ya está preparado en la sacristía mayor.

         —Descuide, señor obispo.

         —Una cosa más, Villuendas: ¿tocará su hijo esta tarde, después de vísperas, esa pieza que usted ya sabe?

         —¿Se refiere al Tiento de…?

         —Esa —El obispo interrumpió al maestro de capilla—. Que no falte su hijo.

 

  

En el camino de Alcalá

 

         —No podemos cruzar el Salaíllo por donde habíamos previsto —advirtió uno de los mozos de la comitiva que acompañaba al obispo—. El puente ha sufrido mucho con las últimas lluvias y podría no aguantar el peso de los carros. Tendremos que ir por las Sileras.

         El obispo se sintió contrariado, pues sabía que con ese cambio de planes la noche se les podía echar encima. Por esa razón, cuando a eso del mediodía vadearon el Salaíllo, el obispo hizo parar su carruaje.

         —¿Cuándo llegaremos a Alcalá? —preguntó al cochero—. Es domingo y a estas horas aún no hemos celebrado la misa.

         —Con suerte, al atardecer, excelencia —respondió mientras trataba de contener el tiro.

         —Demasiado tarde. Disponga lo necesario para la misa —indicó el prelado a uno de los clérigos que le acompañaban.

         —¿Aquí, señor obispo?

         —¿Acaso se le ocurre algún sitio mejor?

         —Con su permiso —interrumpió el cochero—. Fuente Álamo no dista más de una milla. Si vuestra excelencia tuviera a bien decir misa en su iglesia…

         —¡Villuendas! —El obispo llamó al maestro de capilla, que iba con su familia en una carreta poco más atrás—. Tome una cabalgadura, adelántese a Fuente Álamo y anuncie que vamos para allá a celebrar la misa con la solemnidad que requiere la ocasión. Y tome también el cuadro de la Virgen; ya le dije que hice el voto de que la primera misa que dijera al regresar a Alcalá sería ante la Virgen del las Mercedes.

   

 

En Fuente Álamo

 

         —Dominus vobiscum —dijo el obispo volviéndose al pueblo.

         —Et cum spiritu tuo.

         —Sit nomen Domini benedictum.

         —Ex hoc nunc et usque in sæculum.

         —Adjutorium nostrum in nomine Domini.

         —Qui fecit cælum et terram —Solo respondieron los clérigos y el maestro de capilla junto con sus hijos mayores; realmente, ninguno de los demás asistentes recordaba haber escuchado una misa pontifical en Fuente Álamo.

         —Benedicat vos omnipotens Deus, Pater, et Filius, et Spiritus Sanctus.

         —Amen —Como accionados por el resorte del Pater, et Filius, et Spiritus Sanctus, a la aclamación final se sumaron algunas personas más.

         Mientras la misa terminaba y el diácono despedía a la asamblea, el obispo llamó con un gesto al maestro de capilla.

         —El cuadro de la Virgen se queda aquí —dijo el prelado señalando con el báculo una de las paredes de la iglesia—. La Virgen de las Mercedes ha estado con nosotros en Priego; que acompañe también a Fuente Álamo desde ahora.



[1]Músico de experiencia y prestigio, siempre  compositor, que forma, gestiona y dirige al grupo de cantores e instrumentistas responsable de la música sacra en los oficios de las iglesias, o de la música profana en las fiestas cortesanas

[2] Sustantivo femenino. Este vocabulario de uso anticuado y que no está registrado en la RAE, se refiere a un órgano diminuto un instrumento musical similar al piano que se emplea con un segundo teclado.