lunes, 10 de julio de 2017
miércoles, 21 de junio de 2017
LA CRUZ DEL COSCOJAR BAJO. EPISODIOS DE LA GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO
Algunas veces nos encontramos en los campos fuentealameños pequeñas cruces talladas en piedra o hechas a base de mortero o yeso, encaladas recientemente o en un estado más abandonado. Las asociamos a su connotación religiosa y festiva del Día de la Cruz (3 de mayo), que tuvieron gran auge en otras épocas, pero no reparamos en el motivo por el cual se instalaron en ese determinado lugar. Hemos tratado en alguna ocasión la Cruz del Rocastro, la Cruz de Clavijo, la Cruz de la Setilla, la Cruz de la Cornicabra, o la Cruz de la Cuesta, estas últimas asociadas a las fiestas del mes de mayo que en su honor se celebraron o celebran ahora de forma intermitente. La primera de ellas es un misterio sin resolver, pero desde mi punto de vista, relacionado con la Guerra Civil.
Un año después de terminar la Guerra Civil,
Franco promulgó un decreto para la construcción del Valle de los Caídos,
extendiéndose por todos los pueblos y lugares de España la idea de erigir un
monumento dedicado a los “caídos por Dios y por la Patria”. En la Plaza de la
Fuente, al lado de la alberca, se construyó una enorme cruz de cemento, con tres
escalones a su alrededor. Dicha cruz, aparte de representar el catolicismo que acogió
al Franquismo o viceversa (nacioanalcatolicismo), rendía homenaje cristiano a sus
víctimas e intentaba acabar con el ateísmo que imperó en la aldea durante la
Segunda República, recrudecido durante la Guerra Civil con la quema de Imágenes
y la transformación de la iglesia en granero y en cárcel provisional. Esto
afianza la idea de que esa cruz se construyó en esos años de posguerra, pues no
hubiese sobrevivido a los envites del anticlericalismo de la Segunda República.
Uno
de esos casos es la Cruz del Cortijo del
Coscojar Bajo. El porqué está allí, qué simboliza, cuándo se instaló, quién
la instaló, son preguntas que creo haber encontrado parcialmente con el estudio
de los expedientes de la Guerra Civil. Asociada a ella está la muerte, siempre
de gente inocente, al igual que ocurrió con Jesucristo; idea que el Franquismo
llevó a sus últimas consecuencias con el lema: “Caídos por la Patria y por
Dios”. En este caso, creo que fue para dignificar la muerte de un inocente que
la Guerra Civil lo dejó en el Bando Republicano y quería pertenecer al Bando
Nacional, o al menos eso se creyó cuando los vencedores la levantaron en aquel
lugar. Pero esa cruz también debió de homenajear como mínimo a otras dos
víctimas mortales más, que seguramente por los antecedentes familiares también
fueran igualmente cristianas, sin que se sepa la suerte que corrieron los otros
partícipes integrantes del grupo.
Pienso
que finalizada la Guerra Civil, celebrados los juicios sumarísimos y condenados
los “culpables”, se decidió levantar por los ganadores aquella cruz como
símbolo de una barbarie puntualmente ocurrida en aquel lugar. A la vez que lo
“sacralizaba”, se rendía homenaje a una víctima allí enterrada. Recientemente,
casi 80 años después, se ha rendido homenaje en el monolito levantado en el
Cementerio de Alcalá la Real con la inscripción de sus nombres a los hermanos
Eugenio y Paulino, otras dos víctimas inocentes, contra los que ni siquiera
hubo pruebas concluyentes de su participación directa de aquella muerte igual
de inocente.
Aunque
hayamos descubierto algo, todavía quedan muchos interrogantes enterrados allí,
pues se dice que no se llegó a identificar nunca a esta persona, quién
era, adónde iba o qué intentaba hacer,
por qué llevaba unos vales de una tienda de Algarinejo, once duros y un
revólver. Según la documentación hallada, el hombre se llamaba Manuel, era de
Algarinejo, y tendría unos 50 años de edad, según las declaraciones. Al parecer
intentaba pasarse al Bando Nacional establecido en Alcalá la Real. Lo que no
creo posible es que fuese un sacerdote, pues llevaría algún símbolo religioso y
una biblia en vez de un revólver, aparte de que el único indicio de sacerdocio
era que no tenía pelo. Aunque dado el anticlericalismo reinante, no se sabe lo
que pudo ser mejor para salvar a aquel
pobre hombre. Lo único que ha quedado es el símbolo en forma de cruz,
porque ni siquiera se ha confirmado la fe que procesaba, ya que al parecer solo
intentaba pasar al otro bando.
viernes, 2 de junio de 2017
MANUEL ARÉVALO DIAZ “AREVALILLO”. EMIGRACIÓN A CATALUÑA
Emigró, pero dejó enterrada una raíz bien profunda en su Fuente Álamo natal, a donde cada vez que puede, regresa para regarla y hacer que brote savia nueva, recargándose de energía y vida. Para ello se construyó una casa en el solar que fuera antaño la vivienda familiar. Disfrutando cada día, cada hora y cada momento de su estancia aldeana, “andurreando” por aquellos caminos y veredas, cerros y llanos que tantos recuerdos le traen de su infancia y madurez; se le puede ver, también, ataviado con traje de gala para disfrutar de las fiestas populares. Le tira mucho su pueblo dónde ha vivido media vida y le cuesta despegarse, aunque las circunstancias han hecho que no pueda regresar definitivamente, y estas no son otras que, sus hijos, sus nietos y ahora su pequeña biznieta.
Es
conocido entre nosotros por “Arevalillo”, haciendo honor al apellido paterno y distinguiéndolo como
el menor de la saga. Representa al emigrante fuentealameño, trabajador, que ha
recorrido media España y parte del extranjero; toda una vida de sacrificio y
lucha, que ahora se ve recompensada, con la merecida jubilación. Es una persona
cordial, flaca, risueña al golpes; si bien su rostro y su bigote refleja cierta seriedad,
es amable al trato y siempre abierto a cualquier pregunta que se le formule,
para contestarla sin tapujos y sin los miedos que reinaban en otras épocas
vividas por él, así me contó, la triste historia de la familia Gálvez de Fuente
Álamo y de otras historia ocurridas injustamente en la época de la Posguerra,
ect. Se encuentra totalmente integrado en cualquier círculo de amigos,
andaluces, catalanes, pues para él es igual. Lo mismo tiene jugar una brisca de
compañeros en el bar de Fuente Álamo, o a lo que él llama “la butifarra” en el
centro social de Villafranca del Penedés, en andaluz o en catalán, como se
quiera o com tu vulguis.
Es
el menor de una familia que formaron entre su padre Vicente Arévalo Moya y su madre Benigna Díaz Serrano, ambos
viudos. Su madre aportó a la nueva unión dos hijos: Antonio y Gregoria, y su
padre llevó a María y Vicente. Luego nacieron tres hijos: Ventura, María y él. Su padre era 20 años mayor que su madre, por
lo que la Guerra Civil le sorprendió con una edad avanzada y no tuvo que
incorporarse. Se quedó en la Dehesa de Fuente Álamo, lo que dio lugar a que
naciera él, el 16 de agosto de 1938, en plena Guerra Civil. Antes sus padres habían
vivido en Cañahonda, y después de la Dehesa se vinieron a Fuente Álamo. Siguiendo con los antecedentes
familiares, su hermano paterno tuvo que refugiarse, como más de 500.000
españoles republicanos, en Francia, dónde le esperaba un campo de prisioneros. Su
nombre era Vicente Arévalo Castillo. Recuerda que le contó que una noche hubo
un bombardeo y pudo escapar. El destino quiso, posiblemente, que no fuese deportado
a los campos de exterminio nazi como ocurrió a otros muchos españoles. Francia
le acogió y se quedó allí, residiendo en Chateau Ban. Cayó herido o enfermo y,
durante su convalecencia en el hospital, conoció a quien sería su mujer, con la
que tuvo un hijo. Su hermano materno Antonio estuvo sirviendo en San Roque
(Cádiz) tres años y regresó enfermo del pulmón, muriendo joven. Murió en la
Dehesa. Esto fue después de la Guerra, cuando el tendría 10 ó 12 años, pues
recuerda que estuvo yendo cada día andando 24 kilómetros para llevarle un
trocico de pan al hospital de Alcalá la Real.
Cuando
él nació, su familia vivía en la Dehesa. Sus vecinos eran Paco, apodado “Verraco”,
con sus hijos: Isidro, Antonio, Felisa e Isidora. A 200 metros vivían Los Torres,
que se fueron a la Campiña y se quedó con la casa Luis Gomarín. También era
vecino Domingo Vera... Un poco más alejado, en la Casilla de Sierra, vivía
Saturno “El Guardilla”, Antoñillo del Llano, Antonio Ortega “Cojo Rayo”, Zoilo y Custodio.
Nunca
fue a la escuela, se lo prohibió una piara de cochinos que tenía que guardar, de
la ganadería de Ángel Custodio “Costo de la Dehesa”. El maestro que le enseñó
lo básico se llamaba Francisco Perálvarez “Pericanas”, que era de los llamados
“maestros garroteros”, que iban enseñando por los cortijos, a quien le pagaban
muy poco porque no había ni para ellos. No hizo la Primera Comunión, porque
entonces no se hacía. Vivió en la Dehesa hasta que tuvo unos 15 años, época en
la que se vinieron a Fuente Álamo.
De
aquellos años de la dura Posguerra, recuerda como la Plaza de la Fuente se
convertía cada mañana en un comercio de los trabajadores, donde acudían los
dueños de los cortijos, y elegían: “tú, tú y tú y a tanto”, por lo que tenían que “reventar”
trabajando para que el día siguiente le llamasen otra vez. Estuvo escardando en
el Cortijo del Sapillo. Siendo un niño estuvo también en la Campiña Cordobesa guardando cochinos con
Juan “Torres”, donde le atacó, según piensa, el paludismo, pues recuerda las
fiebres muy altas, el constante tiritar, que le hacía revolcarse hasta que caer
al suelo. Resume aquellos años como: “Mucho trabajo y comida poquita”.
Emigró
por primera vez cuando tenía unos 17 años, correría el año 1955. Se fue con un grupo de fuentealameños a la
provincia de Burgos para reforestar el monte mediante la plantación de pinos. Trabajaban
a destajo o al jornal, ganando 9 duros
cada día. También trabajó en el cultivo de patatas, en una sierra de Burgos. En
la provincia de Santander trabajó en la construcción y acondicionamiento de
carreteras, también estuvo un poco tiempo trabajando en el Túnel de Engaña. Recuerda
que por allí había mucho loco y estaban asustados. Se marchaban de Fuente Álamo
en abril y volvían entre septiembre y octubre. Durante
todos estos años coincidió en estos trabajos con muchos fuentealameños: los
hijos de Joaquín de la Sancha, los hijos de Juanele, los hermanos Perotes, los
de Mateo “Cigarrica”, los de Matías “Borracho”, los hermanos Manolo, Custodio y
Antonio Jiménez, los de Antonio Castillo “Caejos”, Marce “el Mixto”, su cuñado
Domingo Martín, Antonio “Moyano”, Juan “Cascorro”, José Pasadas, José
“Macarrón”, los hermanos Feliciano, Alberto y Juan “ Los Lores”… casi todo el
pueblo en edad laboral.
También
emigró a Alemania, cerca de Colonia, donde estuvo tan solo unos 3 meses, pues
le afectó el cambio de clima y cayó enfermo con una pulmonía.
Pero
su peor experiencia fue cuando emigró a La Almoraima-San Roque (Cádiz). Sería
por el mes septiembre, cuando Pedro Ortega “Trasperlista” preparó una cuadrilla
de fuentealameños, entre los que iban los hijos de Antonio Castillo “Caejo”,
para ir a recolectar algodón. Pero las lluvias impedían el trabajo en la
plantación, pues no se podía recoger el algodón mojado. El poco dinero que
llevaban tenían que guardarlo para poder regresar, así que estuvieron comiendo
membrillos unos quince días. Intentaron coger unos tomates, pero el dueño de la
tomatera les tiraba piedras con una honda. Al final se tuvieron que venir en
tren hasta Alcaudete y desde allí andando hasta Fuente Álamo, porque no tenían
más dinero. Cuando llegó, tenían en su casa unas cortecillas de tocino, que se
las comió con tantas ganas, que más bien se las tragó. Llegó muerto de hambre y
con el estómago raído por el ácido de los membrillos.
En
aquellos años no todo era trabajar, también había tiempo para las “diversiones”.
Recuerda que en una Navidad hicieron una comparsa formada entre otros por Antonio
Anguita “Braguetas”, Amador “Cigarrica”, Costo “Remendao” y los hijos de Cefe.
Cuando se encontraban cantando en la casa de Pedro “Catorce”, los hijos del Zapaterillo,
que era por aquel tiempo el guarda de las tierras de Don Paco, echaron por
debajo de la puerta una cubeta de agua, al tiempo que se apagó la luz, por los
que las hijas de Pedro salieron corriendo y se subieron a las cámaras, entonces
como Antonio “Braguetas” había estado en la legión, empezaron a zarpazos, Costo
“Remendao” con la carrañaca y los Zapaterillos con una carabina, así que se lió
una buena gresca. Después se fueron cada uno a sus casas y, al día siguiente,
cuando estaba trabajando en la aceituna en Cuatrovientos, se presentó la
Guardia Civil y le preguntaron si había participado en la murga, conduciéndole
luego al cuartel. Tuvieron que presentarse cada noche durante quince días en el
cuartel de la guardia civil de San José de la Rábita.
También
recuerda que compró una bicicleta Orbea modelo 88 en Cañahonda, y cuando fue a
por ella, le acompañó Isidoro Vega Ávila. Desde el Bermejo venían los dos
montados, pero al llegar a la alcantarilla, Navarro ya no frenaba, y en la
curva antes del cruce de la Revoltillas, saltaron el terraplén, cayendo en los
olivos de la Rectura. Cuando él se recuperó, lo primero que hizo fue
preguntarle a Isidoro si le había pasado algo, a lo que Isidoro con aquel
tartamudeo característico le respondió: “me
parece que…, me se han roto los dientes”. Isidoro por entonces estaba en la
mili, pero tuvo suerte y sólo se le movían algunas piezas. Cogieron la
bicicleta y se fueron andando hasta Fuente Álamo.
Después,
sobre el año 1960 ó 1961 se compró por 20.000 pesetas una moto marca Ossa
modelo 160. En ella se subían sus dos hijos, su mujer y una canasta llena de
trapos, desde el lavadero de Fuente álamo hasta la Dehesa. Luego se sacó todos
carnets de conducir en las Conejeras-Granada.
No
hizo la mili, se libró al estar a cargo de la familia. Para ello, como sus
padres no estaban casados, tuvieron que casarse.
Se casó con 24 años, el 9 de octubre de 1961
con Gertrudis Pérez Vera, la cual ha formado felizmente parte de su vida desde
entonces. No hicieron boda. Se juntaron y después se echaron las bendiciones.
Emigraría
temporalmente unas 15 temporadas. La primera vez que se fue a Barcelona trabajó
en la construcción con Juan Ramírez “Mandurria”, en el año 1960. Después estuvo
trabajando en el aire acondicionado. En el año 1974 hizo un curso de fontanería
por la PPO junto con su amigo Marcelino Pérez.
Hizo
un paréntesis en la emigración de 5 años, en los que estuvo de encargado de las
tierras de Francisco Sierra. Vivían en la Casilla de Sierra, en la Dehesa,
hasta que en 1974 emigró con toda la familia definitivamente a Barcelona. Los
llevó Antonio Arenas “Porruo”, sus tres hijos tenían edades de 12, 9 y 6 años
respectivamente. Buscó trabajo en una empresa de autobuses, compañía Tranvía
del Ayuntamiento de Barcelona. Después estuvo tres años conduciendo los
autobuses de la capital, pero no le gustaba y le dijeron que había una plaza de
camionero en Villafranca del Penedés. En una noche pintaron la casa y al día
siguiente se llevaron a los niños, que estaban en Torre Baró, en casa de su hermana Gregoria, a Torrelles de Foix. Comenzó ganando 45.000
pesetas, pero trabajaba noche y día. Ha estado en la misma empresa casi 40
años, hasta que con 64 años se ha jubilado.
Sus
tres hijos se casaron y se quedaron a vivir por la zona; el mayor se colocó de mecánico
en la misma empresa que trabajaba él, el
menor ha seguido con la profesión de camionero, Antonio, en una se colocó en empresa.
Tiene 6 nietos y una biznieta.
En
cuanto al tema de Cataluña, cree que el
problema recae en los gobiernos, que se han llevado el dinero. Considera que están
encalabrinados, sobre todo los jóvenes, pues casi todos quieren la
independencia. En Villafranca, como en otros pueblos catalanes hay muchos
andaluces, y ahora también de todas las nacionalidades: africanos, peruanos,
árabes... pero nadie de Fuente Álamo. Villafranca está entre Tarragona y Barcelona,
a 50 km de cada una, en la comarca del Penedés.
Era
muy aficionado a la caza, afición que ahora no puede practicar. Recuerda cómo
en sus inicios compraron entre un grupo de fuentealameños una máquina para
montar cartuchos. En aquellos años hasta mediados los años 70 no había cotos en
Fuente Álamo, todo era libre. Afirma con cierta añoranza: “Entonces sí que
había caza”. Compró su primera escopeta de un cañón de martillo, que echaba
lumbre cuando disparaba, a Custodio Jiménez “Remendao”, pues éste tenía que
entregarla en el cuartel de la Guardia Civil.
Ahora
sus aficiones son el salir a caminar hasta el mediodía y jugar a la butifarra
en el hogar a las cuatro. Sus compañeros de partida son catalanes y andaluces,
con los que habla en uno u otro idioma, pues aprendió catalán cuando trabajaba
de conductor de autobuses en Barcelona. Ve la tele en catalán o en castellano. Sus
3 hijos y sus nietos hablan perfectamente el catalán.
Ahora
solo espera pacientemente su próximo regreso… ya está aquí.
jueves, 18 de mayo de 2017
ALCALDES PEDÁNEOS DE FUENTE ÁLAMO EN EL SIGLO XX (Segunda Parte)
Siguiendo una publicación
que Dª. Carmen Juan Lovera hizo en el
Programa de Fiestas de San Mateo de 1977 donde aparece una “Relación de
alcaldes pedáneos del siglo XX en Alcalá la Real”, hemos intentado elaborar
este trabajo con los escasos datos disponibles, sin perjuicio de ir
complementándolo en la medida que obtengamos más información. Presentaremos sus
biografías, unas más extensas y otras más breves, lo cual puede deberse tanto a
los datos disponibles como a la actividad municipal desarrollada.
En el siguiente enlace se
encuentra la primera parte:
ANTONIO AGUILERA AGUILERA
Natural de El Castellar
aldea de Priego de Córdoba, nació por el
año 1879. En concreto su familia provenía del Cortijo el Arroyo, situado en el
barranco entre Almedinilla y Priego de Córdoba, de ahí el sobrenombre de
“Arroyo”. Formó una de las sagas más importantes de la aldea con sus 8 hijos:
Luis, Antonio, Francisco, Rafael, Juan Manuel, Domingo, Carmen y Virtudes.
Tenemos algunas dudas
sobre su periodo de mando. La referida fuente consultada lo sitúa en la
sucesión de Matías Aguilera “Candio”, aunque no se sabe cuánto tiempo pudo
estar en el cargo, pues ya en 1943 aparece como alcalde Daniel Aranda. Sin
embargo, otros lo sitúan también en una etapa inmediatamente anterior a su hijo
José Pedro Aguilera, quien “heredaría” el cargo de su padre. En todo caso, en
los años de la dura Postguerra.
Formó parte de las
aproximadamente 25 familias que abandonaron la aldea a consecuencia de la
Guerra Civil, conflicto que desgraciadamente le quitaría a uno de sus hijos, fruto del matrimonio con Francisca
Calvo Sánchez. La Guerra civil no solo le quitó uno de sus hijos sino también
produjo la expoliación de su casa. Una vez que regresó con su familia, tuvo que
denunciar los hechos, en concreto la desaparición de una máquina de coser.
Agricultor de profesión,
vivió en la casa céntrica y amplia que heredaría una de sus hijas.
Falleció 3 de julio de
1964, a los 85 años de edad; sus restos descansan en el Cementerio de San José
de la Rábita.
Natural del Castillo de
Locubin, nació el 23 de noviembre de
1904. Hijo de José Aranda Ramos y María Dolores Villén Tirado, se casó con la
fuentealameña Magdalena Fuentes Moyano, con la que tuvo 8 hijos: Dolores,
Manuel, Mercedes, José, Daniel, Miguel, Magdalena, y Custodio. También formó
parte de las 25 familias que salieron de Fuente Álamo, según él, a los dos
meses y medio de estallar el Movimiento Nacional. Fue alcalde de la Postguerra
(el 13 de junio de 1943 hay constancia de su ejercicio), cargo que compaginó
con el de Presidente de la Falange Española de la JONS en Fuente Álamo. Vivió
en el cortijo del Goro o Cuatrovientos y en una casa en el centro de la aldea,
en el barrio de La Piquera.
Gobernó la Aldea en una
época difícil, desbastadora, donde casi una veintena de fuentealameños se
encontraban en presidio y solicitaban a través de sus familiares los avales
necesarios para su excarcelación mediante la concesión de indultos. En muchos
casos se producía a cambio de determinadas prebendas, y el alcalde tenía que
certificar que los firmantes de la solicitud eran personas de orden.
Durante este periodo regresaron
los presos republicanos, entre ellos el alcalde republicano.
Coincidiendo con el final
de su mandato se produjo la mayor emigración ocurrida en la aldea, tanto las
temporales como las definitivas, que fueron generalizadas, como en otros muchos
pueblos de Andalucía.
Los eventos o obras más
importantes fueron la construcción con financiación privada de la nueva escuela
de Fuente Álamo (1948) y la constitución de la Cooperativa Agrícola Nuestra
Sra. del Rosario (1959), de la que fue socio fundador y desempeñó uno de los
cargo en el Consejo de Vigilancia.
Murió el 24 de mayo de
1961. Sus restos descansan en el Cementerio de San José de la Rábita.
Hijo del que fuera
alcalde al final de la Guerra Civil, José Aguilera, “heredó” el cargo de su
padre quien le había antecedido años atrás. Fue alcalde durante más de una
década, si se tiene en cuenta que su antecesor Daniel, falleció en el año 1961
y en 1974 fue nombrado Santiago Cano. Hijo de Antonio y de Francisca, se casó
en segundas nupcias con Fermina Castillo, con la que tuvo 4 hijos. Vivió en la
casa situada en la parte de arriba de la escuela.
Durante su cargo se
produjo el primer acercamiento del agua de la fuente a los barrios. Esto
ocurrió a primeros de los años setenta, con la instalación de tres pequeñas
fuentes de agua potable. Estaban colocadas en lugares estratégicos: una
enfrente de la escuela, otra en la cuesta que accede al cerro por la tienda de
ultramarinos de Mariana, (que después se instaló en la parte baja del camino
por dificultad para emanar agua) y la tercera en La Piquera, en la parte alta
de la calle que sube hacia la actual calle Sacristán. El agua era bombeada por
un pequeño motor desde el manantial de la Fuente. Estas obras fueron acometidas
por el constructor fuentealameño Juan Pérez Vera y consistieron en una zanja de
aproximadamente medio metro de profundidad, hecha a pico y pala, que ocultaba
una pequeña tubería de 20” de plomo, que iba desde La Fuente hasta La Piquera,
en cuyas excavaciones se encontraron restos de metralla o chatarra de la Guerra
Civil.
Con la llegada de los
controles sanitarios en los inicios de los años 70, se hizo una caseta y un
pequeño aljibe para el tratamiento con cloro de las aguas. Al mismo tiempo se
hizo una reforma profunda del antiguo pilar de piedra, siendo totalmente
destruido y sustituido por un pilar de cemento, algo más reducido, lo que
supuso sepultar muchos siglos de antigüedad. Desapareció también la alberca, y
la enorme cruz de cemento construida en honor a las víctimas también fue
derribada. Cambió la fisonomía del lugar; y por desgracia, no sería el último
acto que dañara su imagen.
Persona
de expresión seria y recta, junto con los maestros D. José Oria o D.
Leovigildo, los sacerdotes D. Cristobal Merino o D. Antonio Marín formaban la
autoridad aldeana. Como máxima autoridad supervisaba las obras, la limpieza del
pilar y la reconstrucción por los vecinos de las paredes que las lluvias habían
derribado, y que a veces suponía la concesión de pequeños terrenos a cambio de
la rehabilitación privada.
Finalizó su mandato en
los tiempos predemocráticos.
SANTIAGO CANO MUÑOZ
Nació el 4 de octubre de
1928, en la aldea vecina de El Carchelejo-Alcaudete. Se casó con María Cano
Haro, con la que tiene 5 hijos. Ejerció su cargo en el periodo que va desde
1974 a 1999 inclusive. El inicio de su mandato coincidió con unos años en que
los avances llegaban con cuentagotas a una Aldea sumida en la dejadez política
y económica, sobre todo en los años previos a la Transición.
A iniciativa de los padres, y a través de los
niños que estudiaban en Colegio Nacional Comarcal nº 3, “El Coto”, le
propusieron como alcalde pedáneo al entonces Alcalde de Alcalá Real D.
Francisco Gallego Marchal, director del colegio, quien le comentó que pese a
los años de dictadura que aún corrían, le nombraría alcalde pedáneo, si bien,
había una candidatura propuesta por su antecesor en el cargo, de un sobrino de
éste.
Ejerció el cargo durante
veintiséis años, con la breve interrupción de unos meses, en el verano del año
1979, pues a raíz de una enfermedad con ingreso hospitalario de trece días, el
concejal electo D. Pedro Pareja Anguita por el PSOE, propuso a Antonio Pérez Pérez, como una facultad que
tenía el alcalde de Alcalá la Real. La decisión que tuvo que ser revocada tras
la celebración de un referéndum en la aldea y ante el propio alcalde de Alcalá
la Real D. José Marañón Barrios. A finales de 1999 presentó su dimisión al
alcalde de Alcalá la Real D. Juan Rafael Canovaca Arjona, por motivos de salud
y el 1 de Enero de 2.000 cesó definitivamente en el cargo. Se puede decir que
como alcalde pedáneo ocupó su cargo durante los últimos años de la Dictadura de
Franco, La Transición a la Democracia, y gobernando la alcaldía Alcalá la Real
el PSOE. Siempre fue independiente políticamente, pese a que simpatizó con la
UCD de Adolfo Suárez.
Durante su largo mandato,
se realizaron muchas obras de infraestructuras en Fuente Álamo, la más
importante, el abastecimiento de aguas y
saneamiento (1977), se arreglaron los
caminos y carriles con el Paro Obrero, y después de 1986 con el PER (Plan de
Empleo Rural). El primero de ellos fue el Carril del Cerro, iniciándose los
trámites a finales del año 1975, en concreto el 2 de diciembre se firma un acta
para el inicio de las obras de apertura del carril que enlazaría La Piquera con
el Cerro, y que partía desde la vivienda de Pedro Arenas y finalizaba en la era
de Luis Cano Nieto. Fue posible gracias a la correspondiente aportación de 2500
pesetas de los afectados o beneficiarios de dicha otra, unos 25 vecinos; si
bien, la obra fue un beneficio para todo el pueblo. Se hizo un vertedero
público y se asfaltó por primera vez la carretera Amoladeras, y se instalaron
las modernas farolas para el alumbrado público. Se construyó el antiguo
depósito del agua (1977), en 1982 se propuso la adquisión de un terreno a Juan
La Rosa, por un millón de pesetas, para construir un pozo de agua que
abasteciera a la aldea, que no fue apoyada por el Ayuntamiento de Alcalá la
Real y finalmente se transvasó el agua desde La Rábita (1985); así como se
asfaltaron calles y se construyó el campo de fútbol (1979). Las obras de
intersección de la carretera A-339 con la aldea de Fuente Álamo, carretera del Baño,
que estaba aprobada en un proyecto desde 1991, participando en los trámites
para su solicitud, si bien su ejecución fue posterior a su mandato.
En 1977 llegó el teléfono
a la aldea, con el locutorio público en el Bar de Paco.
Entre 1978-1979, se parcelaron
las tierras del Cortijo de Clavijo, propiedad del Ayuntamiento de Alcalá la
Real y a finales de los 90 se vendieron a sus aparceros, participando
directamente en las negociaciones.
Durante su mandato tuvo
que enfrentarse a situaciones difíciles como el tener que denunciar al grupo de
mujeres de La Rábita que impedía la realización de trabajos para la conducción
del agua desde esa aldea hasta Fuente Álamo, teniendo que intervenir la Guardia
Civil. También fue difícil el enfrentamiento con los cabreros que pretendían
abrevar el ganado en el pilar, pese a las quejas de los vecinos.
El balance de su mandato
ha sido bastante positivo y desde aquí
impulsamos la idea de que ese trabajo le sea reconocido mediante la concesión
de una calle con su nombre. Únete a esa idea para que sea posible.
ANTONIO PÉREZ PÉREZ
Nació en Fuente Álamo el
día 6 de enero de 1948. Hijo de Antonia y de Matías, quien fuera uno de los
dirigentes socialistas de Fuente Álamo en época de la II República y durante la
Guerra Civil. Está casado con Filo Serrano con la que tiene 4 hijos. Fue
nombrado alcalde como consecuencia de la celebración de las primeras elecciones
municipales de 1979, ganadas por el PSOE y por designación directa del recién
nombrado Alcalde de Alcalá la Real, al ser esta una las facultades propias del
cargo. La decisión que fue revocada tras la celebración de un referéndum en la
aldea con la presencia del propio alcalde de Alcalá la Real D. José Marañón
Barrios, nombrándose de nuevo al alcalde que había sido cesado.
La duración de su cargo fue breve, tan solo la
de unos meses veraniegos del año de 1979. Durante ese corto tiempo tuvo que
afrentar como máxima autoridad la búsqueda por familiares de un grupo de
jóvenes fuentealameños que tuvieron una avería en los vehículos y no pudieron
regresar en una noche de fiesta en Las Maquinas o Monte Lope Álvarez, una aldea
de Martos, lo que desató las alarmas en la Aldea, provocando la búsqueda por
parte de familiares y por el recién nombrado alcalde.
En esos meses de
actividad, continuó con el arreglo del carril del Baño con la ayuda del Paro
Obrero.
ANTONIO MANUEL JIMÉNEZ AGUILERA
Nació el 16 de julio de
1960. Hijo de Manuel y de Dolores. Fue nombrado alcalde pedáneo al inicio del
año 2000, tras la dimisión de Santiago Cano y la celebración de la que fuera la
segunda votación popular en la que participaron de forma directa los
fuentealameños. Obtuvo 43 votos frente a los 30 de otros candidatos como
Francisca Aguilera Cabello o Antonio Jesús Pérez Serrano.
Entre los muchos avances
que ha experimentado la aldea destaca el acondicionamiento de la carretera,
obras de intersección de la carretera A-339 con la aldea de Fuente Álamo,
carretera del Baño (2008), la construcción del Centro Social y consultorio
médico, la llegada de internet en 2005 a la aldea, el acondicionamiento de las
calles y carriles, entre ellos el de los Callejones, la construcción del muro
de contención en la antigua casa de Juan Antonio, la transformación de la zona
del campo de fútbol y su conversión en zona de para celebración de las fiestas
populares con la instalación de aseos públicos, la construcción de un nuevo
depósito de agua en una zona más elevada, la restauración del tejado de la
Iglesia con financiación pública y privada, el descubrimiento y expoliación de
la Villa Romana, la instalación de un protector antipalomas en la Torre de
Fuente Álamo.
Es el primer alcalde que
no tuvo su residencia permanente en la aldea, solo al principio de su
nombramiento. Es el actual alcalde, con más 17 años de ejercicio, por lo que su
obra está sin concluir, aunque según manifestaciones propias, está pensando en dejar el cargo.
jueves, 4 de mayo de 2017
ALCALDES PEDÁNEOS DE FUENTE ÁLAMO EN EL SIGLO XX (Primera Parte)
Siguiendo una publicación
que Dª. Carmen Juan Lovera hizo en el
Programa de Fiestas de San Mateo de 1977 donde aparece una “Relación de
alcaldes pedáneos del siglo XX en Alcalá la Real”, hemos intentado elaborar
este trabajo con los escasos datos disponibles, sin perjuicio de ir
complementándolo en la medida que obtengamos más información. Presentaremos sus
biografías, unas más extensas y otras más breves, lo cual puede deberse tanto a
los datos disponibles como a la actividad municipal desarrollada.
De la publicación de D.
Francisco Martín Rosales en su blog “Casas de Cabildo” se pueden ver cuáles
eran las funciones de los alcaldes pedáneos:
“En un acto oficial se le daba la
credencial y un documento con las atribuciones a las que se comprometían a
cumplir…Era una manera de acercar la administración a los barrios, pues servían
de enlace de la información municipal, de recoger las peticiones de los
vecinos, tenían algunos poderes de policía, de representación del alcalde etc.,
… En concreto eran los encargados de funciones
diversas, entre otras las informar sobre las licencias administrativas de
edificaciones, industrial, de vivienda o religiosa o civil.
Es el primer alcalde que
aparece en dicha relación. Son escasos o nulos los recuerdos que la gente mayor
del pueblo tiene de su figura. Se recuerda que habitaba una de las dos casas
que había enfrente de la escuela, en la actual explanada, llamada por ello
“Casa de Alba”, de la que en los años 70 del siglo pasado aún quedaban vestigios.
Ejerció su cargo durante la monarquía de Alfonso XIII. Podemos aportar de él,
unos cuantos datos familiares. Fue hijo de Juan y de María, y estuvo casado con
Mercedes Castillo Galán. Tuvieron un hijo llamado Antonio Alba Castillo, que
fue el encargado de cuidar las fincas de D. Francisco Serrano del Mármol antes
de la Guerra Civil, y quien contrajo matrimonio con María Serrano Arias,
natural de Priego de Córdoba. Su nieto y único hijo del anterior matrimonio,
Francisco Alba Serrano, apodado “Alameas”, fue víctima de la Guerra Civil,
falleció el 31 de Mayo de 1941, a los 34 años de edad, fusilado en Jaén. Con
Francisco desapareció la saga de los “Alba” de Fuente Álamo, pues sus 5 hijos y
su esposa tuvieron que marcharse a la zona de Brácana durante la Guerra Civil.
FRANCISCO GÁMEZ CASTILLO
De este alcalde pedáneo
no disponemos de información, y dejamos su estudio pendiente de futuras
consultas en archivos registrales, parroquiales o municipales. Su mandato se
ejerció también antes de la Segunda República.
VICENTE AGUILERA CASTILLO
Nació en Fuente
Álamo-Alcalá la Real el 14 de Agosto de 1900, hijo de Juan María Aguilera Leyba
y Segunda Castillo Anguita. Casado con Dolores Cano Ruiz y padre de 6 hijos.
Junto a sus otros 6 hermanos formaron una de las sagas más prolíferas de Fuente
Álamo.
Como características
físicas podemos describirlo con una estatura de 1,675 m., cejas pobladas, ojos
morenos, barba cerrada, color sano. Como señas particulares padecía una
invalidez que le trajo consigo el alias “Cojo Pistolas”, sobrenombre que heredó
de su padre, aunque en el pueblo era conocido como Vicente “Pistolo”. Dicha
invalidez fue producida en el Servicio Militar, lo que le hizo gozar de una
pensión concedida por O.C. del Consejo Supremo de Guerra y Marina, de 27 de enero
de 1928 (D.O. nº 35..) teniendo el grado de Cabo de Infantería retirado por
inútil. La pensión le fue retirada tras el proceso seguido contra él después de
la Guerra Civil.
Tenía como profesión
principal la de cabrero. Antes de que se iniciase la Guerra Civil, trabajaba
como guarda en el Cortijo de la Solana en las fincas de la familia
Sánchez-Cañete.
Con la creación en 1931
de la Sociedad Obrera de Trabajadores de
la Tierra «La Espiga Floreciente» de Fuente Álamo, afiliada a la FNTT-UGT, se hizo socio afiliado en 1931, ocupando cargos directivos de
tesorero en 1932, y en los años previos al inicio de la Guerra Civil fue
secretario de la Filial Cooperativa de la Sociedad “Espiga Floreciente”. Fue
uno de los firmantes del Acta de 10 de abril de 1936, que aprobó la
conveniencia de solicitar en arrendamiento, la finca denominada Cortijo
“Clavijo” propiedad del Excmo. Ayuntamiento de Alcalá la Real, cuando terminase
el contrato que aquel tenía en arriendo y que finalizaba el 15 de Agosto de
1936 y que no pudo llevarse a cabo con el inicio de la Guerra Civil. Durante la
contienda se produjo la colectivización de la tierra en Fuente Álamo con la
incautación de fincas.
Ejerció el cargo de
Alcalde pedáneo –según su declaración- durante dos periodos, el primero desde
1932 hasta 1934, -pienso que el periodo exacto pudo ser desde abril de 1931
hasta noviembre de 1933; y el segundo, desde las Elecciones Generales del 25 de
febrero de 1936, (en las que fue Interventor del PSOE), hasta la terminación de
la Guerra Civil en abril de 1939. La pedanía la simultaneó con el cargo de
presidente del Comité del Frente Popular, durante el periodo en que Matías
Pérez Lizana, tras ser movilizado su reemplazo, se incorporó al frente de
batalla en marzo de 1938.
Finalizada la Guerra
Civil, se produjo su detención por haber desempeñado los referidos cargos, con
acusaciones que en alguno de los casos no fueron probadas y en otros estaban
totalmente justificadas en razón al cargo que ejercía, pues obedecía órdenes
del Alcalde de Alcalá la Real, del Ministerio de Agricultura de la República o
en base a las necesidades del pueblo. Y es que tras llevarse a Alcaudete el trigo y el aceite que había en
Fuente Álamo, él dejó “que fueran a los cortijos para que con lo trajesen
comieran los del Pueblo”. Sin embargo, no todas las órdenes recibidas las
cumplió, negándose a llevar a cabo lo ordenado en el Oficio procedente del
Concejal socialista del Ayuntamiento de Alcalá la Real D. Salvador Frías, en el
que le decía que había estallado el Movimiento y que se pusieran a las órdenes
del Gobierno de la República, recibiendo una lista para que encarcelara a
veinticinco personas de Fuente Álamo, hasta el punto de que no solo no las
detuvo, sino que llegó a proteger a los tres únicos detenidos.
Como hemos dicho, fue
detenido el 8 de abril de 1939 en Alcaudete, pocos días después de finalizar la
Guerra y enjuiciado en el procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 44723. Fue
condenado a la pena de veinte años de reclusión temporal, como autor
responsable de un delito de Auxilio a la Rebelión Militar.
A partir de su detención,
tuvieron que soportar tanto él como su
familia una serie de acusaciones, denuncias, vejaciones, encarcelación y
posterior destierro, que, sin duda alguna le marcaría para el resto su vida, y
que continuarían solapadamente hasta los años 60.
Estuvo aproximadamente
tres años en prisión y sufrió un destierro de otro periodo igual de tiempo en
Lora de Río, donde estuvo cultivando melones y realizando otras labores
agrícolas. Cumplida la condena, volvió a Fuente Álamo aproximadamente en el año
1945, por aplicación de la ley de indulto general. Enfermo, fue acogido por los
familiares.
Dedicó el resto de su
vida a trabajar en el campo pese a la invalidez que padecía, asimismo desde los
años 50 hasta los 70, fue el cabrero de Fuente Álamo, profesión que ya había
ejercido por cuenta ajena antes del inicio de la Guerra. Mantuvo la explotación
ganadera hasta tres o cuatro años antes de fallecer.
Era un gran aficionado al
juego del dominó, de ahí se quedó el dicho popular en Fuente Álamo que se
aplica a una persona muy aficionada a los juegos de cartas: “Siempre jugando
como Pistolo y Pollica”.
Falleció el 1 de marzo de
1973.
JOSÉ CARRILLO RUFIÁN
Nació en Fuente Álamo en
1863. Se crió y vivió parte de su vida en el Cortijo de Las Terreras, de ahí el
sobrenombre de “Terreras” y que fue heredado por toda una saga, con sus hijos
Juan José, Pablo y Feliciano. Era una familia de trabajadores del campo, cultivando
tierras propias, en arrendamiento o encargados en tierras ajenas.
Pienso, aunque esto no
está contrastado, que fue alcalde pedáneo durante el bienio radical-cedista o
bienio negro (noviembre de 1933 hasta las elecciones 25 febrero de 1936), pues
se produjo un cambio de alcaldes pedáneos en Alcalá la Real. En ese periodo no
ejerció como tal Vicente Aguilera, seguramente por dimisión, aunque con el
triunfo de las izquierdas (Frente Popular) en las elecciones de febrero de 1936
retoma de nuevo el cargo.
Pocos días después de la
entrada de los nacionales en Alcalá la Real, en concreto el 4 de Octubre de
1936, José junto con su familia, se marchó al Bando Nacional, no regresando
hasta finalizada la contienda. Después vivió en la calle Las Parras de Alcalá
la Real hasta su fallecimiento.
Durante su mandato, o al
menos durante ese periodo de tiempo, se construyó la caseta de la luz (1934),
llegando la electricidad a Fuente Álamo.
Después de la Guerra
Civil fue uno de los hombres más influyentes en las decisiones políticas y
sociales de la aldea.
MATÍAS CESÁREO AGUILERA ANGUITA
Nació el 25 de Febrero de
1892, hijo de Cándido Aguilera López, de ahí el sobrenombre de “Candio” y de
Juana Anguita López, con domicilio en Las Caserías. Nieto por línea paterna de
José Aguilera y María López, de Las Caserías, y por línea materna de Antonio
Anguita y Ana López, de Las Grajeras. Casado con Leocadia Calvo Sánchez, tuvo
cuatro hijos.
Fue alcalde desde la
finalización de la Guerra Civil en abril de 1939, por lo que se puede
considerar como el primer alcalde del Régimen.
Sin hacer ningún tipo de
valoración sobre su actuación individual, sino de las propiamente impuestas por
los vencedores, le tocó gobernar en una de las aldeas de Alcalá la Real, que
había sido fiel a la República hasta el último día de la Guerra Civil, por lo
que se tomaron duras decisiones contra los vencidos, que venían establecidas
desde arriba, denunciándoles y señalándoles como culpables de todos los
desmanes ocurridos en la Aldea durante la Guerra Civil. Durante su mandato se
ordenó pelar a las mujeres de los republicanos y se les obligó a restituir
todos los enseres y muebles que se habían apropiado después de la huida de los
nacionales, siendo su casa el lugar de entrega y reparto. Así mismo, como
máxima autoridad, era el encargado de controlar de aquella manera establecida,
el racionamiento del pan.
Agricultor de profesión,
labraba las tierras propias y además era manigero-encargado en las tierras de
D. Francisco Serrano del Mármol, donde reinaba en aquellos tiempos cierto corte
caciquil.
Los mayores, aún recuerdan
aquella coplilla cantada a las hijas del Alcalde y manigero, que decía:
“A la Ita de Matías
le van a poner galones,
Se compone la cuadrilla
todo de mandones”.
Católico practicante, era
de los pocos hombres que acudía a las misas en la iglesia de la aldea. Al final
de su vida, iba cada día a rezar a una cruz que misteriosamente apareció en el
Rocastro.
Falleció el día 6 de
febrero de 1978 en plenos albores de la democracia, la cual no pudo conocer,
pues padecía graves trastornos auditivos y seniles.
ANTONIO AGUILERA AGUILERA
Natural de El Castellar
aldea de Priego de Córdoba, nació por el
año 1879. En concreto su familia era del Cortijo el Arroyo, situado en el
barranco entre Almedinilla y Priego de Córdoba, de ahí el sobrenombre de
“Arroyo”. Formó una de las sagas más importantes de la aldea con sus 8 hijos…
CONTINUARÁ...
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