jueves, 4 de mayo de 2017

ALCALDES PEDÁNEOS DE FUENTE ÁLAMO EN EL SIGLO XX (Primera Parte)



INTODUCCIÓN

Siguiendo una publicación que Dª. Carmen Juan Lovera  hizo en el Programa de Fiestas de San Mateo de 1977 donde aparece una “Relación de alcaldes pedáneos del siglo XX en Alcalá la Real”, hemos intentado elaborar este trabajo con los escasos datos disponibles, sin perjuicio de ir complementándolo en la medida que obtengamos más información. Presentaremos sus biografías, unas más extensas y otras más breves, lo cual puede deberse tanto a los datos disponibles como a la actividad municipal desarrollada.
De la publicación de D. Francisco Martín Rosales en su blog “Casas de Cabildo” se pueden ver cuáles eran las funciones de los alcaldes pedáneos:
“En un acto oficial se le daba la credencial y un documento con las atribuciones a las que se comprometían a cumplir…Era una manera de acercar la administración a los barrios, pues servían de enlace de la información municipal, de recoger las peticiones de los vecinos, tenían algunos poderes de policía, de representación del alcalde etc., … En concreto eran los encargados de funciones diversas, entre otras las  informar sobre las licencias administrativas de edificaciones, industrial, de vivienda o religiosa o civil.

ANTONIO ALBA MUÑOZ

Es el primer alcalde que aparece en dicha relación. Son escasos o nulos los recuerdos que la gente mayor del pueblo tiene de su figura. Se recuerda que habitaba una de las dos casas que había enfrente de la escuela, en la actual explanada, llamada por ello “Casa de Alba”, de la que en los años 70 del siglo pasado aún quedaban vestigios. Ejerció su cargo durante la monarquía de Alfonso XIII. Podemos aportar de él, unos cuantos datos familiares. Fue hijo de Juan y de María, y estuvo casado con Mercedes Castillo Galán. Tuvieron un hijo llamado Antonio Alba Castillo, que fue el encargado de cuidar las fincas de D. Francisco Serrano del Mármol antes de la Guerra Civil, y quien contrajo matrimonio con María Serrano Arias, natural de Priego de Córdoba. Su nieto y único hijo del anterior matrimonio, Francisco Alba Serrano, apodado “Alameas”, fue víctima de la Guerra Civil, falleció el 31 de Mayo de 1941, a los 34 años de edad, fusilado en Jaén. Con Francisco desapareció la saga de los “Alba” de Fuente Álamo, pues sus 5 hijos y su esposa tuvieron que marcharse a la zona de Brácana durante la Guerra Civil.

FRANCISCO GÁMEZ CASTILLO

De este alcalde pedáneo no disponemos de información, y dejamos su estudio pendiente de futuras consultas en archivos registrales, parroquiales o municipales. Su mandato se ejerció también antes de la Segunda República.

VICENTE AGUILERA CASTILLO

Nació en Fuente Álamo-Alcalá la Real el 14 de Agosto de 1900, hijo de Juan María Aguilera Leyba y Segunda Castillo Anguita. Casado con Dolores Cano Ruiz y padre de 6 hijos. Junto a sus otros 6 hermanos formaron una de las sagas más prolíferas de Fuente Álamo.
Como características físicas podemos describirlo con una estatura de 1,675 m., cejas pobladas, ojos morenos, barba cerrada, color sano. Como señas particulares padecía una invalidez que le trajo consigo el alias “Cojo Pistolas”, sobrenombre que heredó de su padre, aunque en el pueblo era conocido como Vicente “Pistolo”. Dicha invalidez fue producida en el Servicio Militar, lo que le hizo gozar de una pensión concedida por O.C. del Consejo Supremo de Guerra y Marina, de 27 de enero de 1928 (D.O. nº 35..) teniendo el grado de Cabo de Infantería retirado por inútil. La pensión le fue retirada tras el proceso seguido contra él después de la Guerra Civil.
Tenía como profesión principal la de cabrero. Antes de que se iniciase la Guerra Civil, trabajaba como guarda en el Cortijo de la Solana en las fincas de la familia Sánchez-Cañete.
Con la creación en 1931 de la  Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente» de Fuente Álamo, afiliada a la  FNTT-UGT, se hizo socio afiliado  en 1931, ocupando cargos directivos de tesorero en 1932, y en los años previos al inicio de la Guerra Civil fue secretario de la Filial Cooperativa de la Sociedad “Espiga Floreciente”. Fue uno de los firmantes del Acta de 10 de abril de 1936, que aprobó la conveniencia de solicitar en arrendamiento, la finca denominada Cortijo “Clavijo” propiedad del Excmo. Ayuntamiento de Alcalá la Real, cuando terminase el contrato que aquel tenía en arriendo y que finalizaba el 15 de Agosto de 1936 y que no pudo llevarse a cabo con el inicio de la Guerra Civil. Durante la contienda se produjo la colectivización de la tierra en Fuente Álamo con la incautación de fincas.
Ejerció el cargo de Alcalde pedáneo –según su declaración- durante dos periodos, el primero desde 1932 hasta 1934, -pienso que el periodo exacto pudo ser desde abril de 1931 hasta noviembre de 1933; y el segundo, desde las Elecciones Generales del 25 de febrero de 1936, (en las que fue Interventor del PSOE), hasta la terminación de la Guerra Civil en abril de 1939. La pedanía la simultaneó con el cargo de presidente del Comité del Frente Popular, durante el periodo en que Matías Pérez Lizana, tras ser movilizado su reemplazo, se incorporó al frente de batalla en marzo de 1938.
Finalizada la Guerra Civil, se produjo su detención por haber desempeñado los referidos cargos, con acusaciones que en alguno de los casos no fueron probadas y en otros estaban totalmente justificadas en razón al cargo que ejercía, pues obedecía órdenes del Alcalde de Alcalá la Real, del Ministerio de Agricultura de la República o en base a las necesidades del pueblo. Y es que tras llevarse  a Alcaudete el trigo y el aceite que había en Fuente Álamo, él dejó “que fueran a los cortijos para que con lo trajesen comieran los del Pueblo”. Sin embargo, no todas las órdenes recibidas las cumplió, negándose a llevar a cabo lo ordenado en el Oficio procedente del Concejal socialista del Ayuntamiento de Alcalá la Real D. Salvador Frías, en el que le decía que había estallado el Movimiento y que se pusieran a las órdenes del Gobierno de la República, recibiendo una lista para que encarcelara a veinticinco personas de Fuente Álamo, hasta el punto de que no solo no las detuvo, sino que llegó a proteger a los tres únicos detenidos.
Como hemos dicho, fue detenido el 8 de abril de 1939 en Alcaudete, pocos días después de finalizar la Guerra y enjuiciado en el procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 44723. Fue condenado a la pena de veinte años de reclusión temporal, como autor responsable de un delito de Auxilio a la Rebelión Militar.
A partir de su detención, tuvieron  que soportar tanto él como su familia una serie de acusaciones, denuncias, vejaciones, encarcelación y posterior destierro, que, sin duda alguna le marcaría para el resto su vida, y que continuarían solapadamente hasta los años 60.
Estuvo aproximadamente tres años en prisión y sufrió un destierro de otro periodo igual de tiempo en Lora de Río, donde estuvo cultivando melones y realizando otras labores agrícolas. Cumplida la condena, volvió a Fuente Álamo aproximadamente en el año 1945, por aplicación de la ley de indulto general. Enfermo, fue acogido por los familiares.
Dedicó el resto de su vida a trabajar en el campo pese a la invalidez que padecía, asimismo desde los años 50 hasta los 70, fue el cabrero de Fuente Álamo, profesión que ya había ejercido por cuenta ajena antes del inicio de la Guerra. Mantuvo la explotación ganadera hasta tres o cuatro años antes de fallecer.
Era un gran aficionado al juego del dominó, de ahí se quedó el dicho popular en Fuente Álamo que se aplica a una persona muy aficionada a los juegos de cartas: “Siempre jugando como Pistolo y Pollica”.
Falleció el 1 de marzo de 1973.

JOSÉ CARRILLO RUFIÁN

Nació en Fuente Álamo en 1863. Se crió y vivió parte de su vida en el Cortijo de Las Terreras, de ahí el sobrenombre de “Terreras” y que fue heredado por toda una saga, con sus hijos Juan José, Pablo y Feliciano. Era una familia de trabajadores del campo, cultivando tierras propias, en arrendamiento o encargados en tierras ajenas.
Pienso, aunque esto no está contrastado, que fue alcalde pedáneo durante el bienio radical-cedista o bienio negro (noviembre de 1933 hasta las elecciones 25 febrero de 1936), pues se produjo un cambio de alcaldes pedáneos en Alcalá la Real. En ese periodo no ejerció como tal Vicente Aguilera, seguramente por dimisión, aunque con el triunfo de las izquierdas (Frente Popular) en las elecciones de febrero de 1936 retoma de nuevo el cargo.
Pocos días después de la entrada de los nacionales en Alcalá la Real, en concreto el 4 de Octubre de 1936, José junto con su familia, se marchó al Bando Nacional, no regresando hasta finalizada la contienda. Después vivió en la calle Las Parras de Alcalá la Real hasta su fallecimiento.
Durante su mandato, o al menos durante ese periodo de tiempo, se construyó la caseta de la luz (1934), llegando la electricidad a Fuente Álamo.
Después de la Guerra Civil fue uno de los hombres más influyentes en las decisiones políticas y sociales de la aldea.

MATÍAS CESÁREO AGUILERA ANGUITA

Nació el 25 de Febrero de 1892, hijo de Cándido Aguilera López, de ahí el sobrenombre de “Candio” y de Juana Anguita López, con domicilio en Las Caserías. Nieto por línea paterna de José Aguilera y María López, de Las Caserías, y por línea materna de Antonio Anguita y Ana López, de Las Grajeras. Casado con Leocadia Calvo Sánchez, tuvo cuatro hijos.
Fue alcalde desde la finalización de la Guerra Civil en abril de 1939, por lo que se puede considerar como el primer alcalde del Régimen.
Sin hacer ningún tipo de valoración sobre su actuación individual, sino de las propiamente impuestas por los vencedores, le tocó gobernar en una de las aldeas de Alcalá la Real, que había sido fiel a la República hasta el último día de la Guerra Civil, por lo que se tomaron duras decisiones contra los vencidos, que venían establecidas desde arriba, denunciándoles y señalándoles como culpables de todos los desmanes ocurridos en la Aldea durante la Guerra Civil. Durante su mandato se ordenó pelar a las mujeres de los republicanos y se les obligó a restituir todos los enseres y muebles que se habían apropiado después de la huida de los nacionales, siendo su casa el lugar de entrega y reparto. Así mismo, como máxima autoridad, era el encargado de controlar de aquella manera establecida, el racionamiento del pan.
Agricultor de profesión, labraba las tierras propias y además era manigero-encargado en las tierras de D. Francisco Serrano del Mármol, donde reinaba en aquellos tiempos cierto corte caciquil.
Los mayores, aún recuerdan aquella coplilla cantada a las hijas del Alcalde y manigero, que decía:
“A la Ita de Matías
le van a poner galones,
Se compone la cuadrilla
todo de mandones”.
Católico practicante, era de los pocos hombres que acudía a las misas en la iglesia de la aldea. Al final de su vida, iba cada día a rezar a una cruz que misteriosamente apareció en el Rocastro.
Falleció el día 6 de febrero de 1978 en plenos albores de la democracia, la cual no pudo conocer, pues padecía graves trastornos auditivos y seniles.

ANTONIO AGUILERA AGUILERA

Natural de El Castellar aldea de Priego de Córdoba,  nació por el año 1879. En concreto su familia era del Cortijo el Arroyo, situado en el barranco entre Almedinilla y Priego de Córdoba, de ahí el sobrenombre de “Arroyo”. Formó una de las sagas más importantes de la aldea con sus 8 hijos… 

CONTINUARÁ...

martes, 11 de abril de 2017

HISTORIAS DE LA FLORA DE FUENTE ÁLAMO


PÁGINA EN PROCESO DE REVISIÓN              


                                           

Creo que me ha 
ACEROLO DE LA CASA DE LA HUERTA.




CEREZOS DE LA HAZA DE GRANADA

CIPRÉS DE LAS AMOLADERAS

jueves, 23 de marzo de 2017

EL SOMBRERO DE JIPIJAPA. MANUEL CASTILLO PADILLA. GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO



                Manuel Castillo Padilla, nació el 14 de mayo de 1911 en el Castillo de Locubín. Su padre Francisco Castillo Aguayo y su madre Petronila Padilla Rueda fomaron un matrimonio de castilleros que se habían establecido en Fuente Álamo. En una familia de agricultores, Manuel continuaría con la  profesión, hasta que la Guerra Civil le hizo militar profesional con el grado de sargento. Sabía leer y escribir, de estatura 1,650 m,  de pelo negro, barba poblada, cejas al pelo, color natural, ojos azules, siendo hombre de gran corpulencia. Casado con Catalina, una de las tres hijas de Pedro apodado “La Muerte” y de Dulcenombre, tristemente fallecida a consecuencia de la  metralla que las bombas esparcieron por Fuente Álamo durante la Guerra Civil.
La Guerra Civil le sorprendió con 25 años de edad y como un mozuelo ilusionado por evitar la sublevación militar; pronto se integró en las milicias que hacían guardias en Fuente Álamo, teniendo una participación bastante activa. Una vez movilizada su quinta, se incorporó al 170 batallón denominado “Voluntarios de Jaén”, que se integró en la 45ª Brigada Mixta con actividad en el Frente de Madrid y en donde alcanzó como hemos dicho, el grado de sargento, con efectos de 1 de junio de 1938, según nombramiento en Diario Oficial del Ministerio de Defensa Nacional de 17 de septiembre 1938 núm. 240  PAG 1083-1084 que publicó los ascensos de cabo primero a sargento, una relación donde se encuentra Manuel, por ascenso de cabo primero.
El 26 de abril de 1939 se presenta denuncia contra Manuel Castillo ante la FET y de la JONS por parte de D. Francisco Serrano, conocido en Fuente Álamo como Don Paco. Cuando éste se disponía a entrar al establecimiento de Juan Muñoz Jiménez, sito en Alcalá la Real se encontró con Manuel, a quien le preguntó si sabía sobre lo acontecido en la Aldea de Fuente Álamo durante la Guerra Civil y si conocía al Alcalde de Fuente Álamo, negando Manuel las preguntas. Ante lo cual el Sr. Serrano supuso la mala intención de ocultar todo lo malo que había ocurrido en la Aldea.  Le preguntó además que de dónde procedía el sombrero jipi que llevaba, por no corresponder según el interpelante a la posición que tenía Manuel antes de la guerra, contestando éste, que se lo habían dado por ahí, por lo que D. Paco supuso que era robado. Continúa con el interrogatorio, manifestando Manuel que fue voluntario de las milicias rojas desde el día 12 de septiembre de 1936 hasta la finalización de la Guerra. No habiéndose presentado a las autoridades hasta que hoy ha sido obligado a ello por los vecinos D. Gregorio M. y D. Bartolomé L., miembros de la FET y de la JONS. Con esta denuncia se inicia el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 44.810 contra Manuel Castillo Padilla.
En su declaración como testigo, A. P. R. manifiesta que amenazó con las armas a D. Ángel Custodio y a su madre y les robó varias ovejas. Que marchó voluntario a las milicias rojas, alcanzando el grado de Sargento.
En la declaración de E. M. S., manifiesta que perteneció al partido socialista, que se lanzó a la calle con una escopeta, que intervino en la destrucción de la Iglesia y en la quema de Santos a los que emprendió a tiros, además de participar en muchos robos y saqueos. Que amenazó a Ángel Custodio y a su madre robándole ovejas. En el mismo sentido declara P. P. V.
I. L. R. I. dijo que se presentó un día en su cortijo de Las Mimbres con una escopeta y se llevó cabezas de ganado, algunas gallinas y un jamón, amenazándola con matarla si gritaba.
En su declaración en Alcalá la Real el 23 de febrero de 1940, manifiesta que antes del 18 de julio perteneció a la UGT. Que es cierto que al venir la revolución se lanzó a la calle, provisto de una escopeta haciendo guardias como miliciano. Contesta que no es cierto que interviniera en la destrucción de la Iglesia y en la quema de santos. Que tampoco intervino en los saqueos y robos de caballería en los cortijos. Contesta que convirtieron la Iglesia en un granero. Contesta que no es cierto que amenazase a Ángel Custodio, ni a su madre. Que no le arrebató una escopeta, ni robó cabezas de ganado. Que sí es cierto que marchó voluntario con las milicias, alcanzando el grado de Sargento.
El 13 de mayo de 1940, se dicta sentencia que considera como hechos probados: Que el encartado, 28 años, socialista, cuando surgió la guerra tomó las armas a favor de la causa roja, interviniendo en la destrucción de la Iglesia e Imágenes sagradas. Amenazó de muerte al vecino Ángel Custodio, para obtener la entrega de una pistola y a la madre de aquel con idénticas amenazas, logró robarle cabezas de ganado, un jamón y gallinas. Ingresó voluntario en el Ejército Rojo alcanzando la graduación de Sargento. Fallo: Que debemos condenar y condenamos al procesado MANUEL CASTILLO PADILLA, a la pena de veinte años de reclusión temporal como autor responsable de un delito de auxilio a la rebelión militar con las agravantes apreciadas.
Estamos ante otro de los procesos injustos contra personas de la Aldea  por pensar de otra manera y por luchar por unas ideas que creían más justas. Hay que tener en cuenta que los hechos que se le imputan y por los que fue condenado se desarrollan en el contexto de una guerra civil, y que el hecho más grave, aparte de ser socialista, pudo ser robar con amenazas unas ovejas, unas gallinas y un jamón, que seguramente fueron entregados a la Colectividad y consumidos por todas las familias de los milicianos. También debemos tener en consideración a las otras víctimas de aquella situación, caso de la familia de Isidora, que con tanto esfuerzo habían criado aquellas ovejas y gallinas, pero la situación era el que era: una Guerra Civil; y las necesidades de los pobres, muchas.
 El procedimiento, como casi todos los procesos abiertos contra los derrotados, este también está lleno de irregularidades, desde la detención e interrogatorio inicial por un particular, como el no recibirle declaración al principal perjudicado Ángel Custodio, la declaración de testigos en base a indicios o comentarios y no por haber presenciado los hechos que habían ocurrido tres años antes, ect…
Es curioso que Manuel, finalizada la Guerra Civil, no huyó ni se ocultó, y un mal día a los veintitantos de terminar la guerra se desplazó desde Fuente Álamo a Alcalá la Real, por donde paseaba tranquilamente con su sombrero jipijapa, quizás queriendo aparentar una situación social más alta y no levantar muchas sospechas (simulación que también pudo delatarle), con la mala fortuna que se encontró con quien seguramente fue su señorico antes de la guerra. Como si el antiguo “dominus” hubiera conservado la potestad de enjuiciar los actos responsables de su esclavo, le sometió a un interrogatorio sobre el transcurso de la Guerra Civil en Fuente Álamo y sobre la actuación que tuvo su alcalde pedáneo, y como no le convencieron las respuestas o no respondió  lo que él quería, presenta una denuncia formal ante la dirección de la Falange Española Tradicionalista y de la JONS. Luego lo presentarían ante las autoridades públicas, siendo inmediatamente detenido e ingresado en prisión, de la que no saldría hasta bien mediados los años 40. Enfermó de tuberculosis, la cual acabó con su vida pocos años después de salir del presidio, por lo que desde mi punto de vista, puede considerarse otra víctima mortal de la represión franquista.

jueves, 2 de marzo de 2017

EULALIA GARCÍA BAILÓN. UNA VIDA POR LOS CORTIJOS DE FUENTE ÁLAMO



En este blog hemos dedicado varias publicaciones a los cortijos de Fuente Álamo y a la actividad desarrollada en su entorno. Contamos algunas anécdotas y también unas pocas desgracias ocurridas, la delimitación y el origen de su denominación, ect... Dejo los enlaces correspondientes.
Pero el tema quedaría incompleto sin reflejar algún ejemplo de las personas que los habitaron, y unas de ellas es la protagonista de esta historia. La vida de “Ularia”, como la llaman en el pueblo, ha estado vinculada a varios cortijos de los alrededores de Fuente Álamo. Tanto es así que no recuerda en cuál de ellos nació, aunque recuerda en cuáles de ellos pasó su corta infancia. Todo ello porque su familia iba arrendando o labrando tierras, de cortijo en cortijo, sin tener una vivienda fija. Al parecer nació en el Cortijo de Pineda, donde sus padres cultivaban las tierras en aquellos años anteriores a la Guerra Civil. Sí, recuerda bien, que en aquellos tiempos su padre estuvo también en el Cortijo Culón y Cortijo de la Mojas de las Caserías de San Isidro. Su niñez y adolescencia, si las tuvo, las pasó en el Cortijo del Coto. Su juventud, en el Cortijo La Cantaria, propiedad de las Señoritas De Córdoba. A los 19 años de edad, el destino le tenía preparado otro cortijo, y ello ocurrió cuando se fue con quien sería su marido Antonio Fuentes, estableciéndose en Cortijo Los Tajos, propiedad del padre de su esposo: Gabino Fuentes. 
 Como antecedentes familiares podemos decir que su padre se llamaba Cipriano García Zamora y su madre Luciana Bailón Gallardo, de cuyo matrimonio nacieron: Mercedes, Dionisio, Juliana y ella. Su padre tenía 5 hermanos: unos vivían en Las Grajeras y otros en la Higuera de Calatrava. Uno de estos hermanos, llamado Guillermo, formó parte como vocal de la sociedad creada para la colectivización del campo en la Guerra Civil en Fuente Álamo, por lo que fue procesado y finalmente absuelto. La familia de su madre también tenía su origen en Las Grajeras, aunque muchos de ellos se establecieron en Fuente Álamo y le apodaban “Pinchos”, formada por Luisa, Eugenia, Julián, Casimiro y Pascasio.
Eulalia nació en Fuente Álamo el 2 de noviembre de 1933; aunque no lo sabe con exactitud cree que fue en el  Cortijo de Pineda. No recibió la primera comunión ni estuvo en la escuela, cree que a consecuencia de la Guerra Civil, unido a su vida cortijera. Solo aprendió a firmar y leer un poquillo, ya  mozuela y con novio, con la ayuda de un vecino del Cortijo Rajuña llamado Manuel Calistro, quien le dio unas clases. En esos años sus padres iban labrando tierras y estuvieron en varios cortijos, entre ellos los de  de Culón y  Las Mojas, en el partido de las Caserías. De la Guerra no se acuerda, pero en el Cortijo de las Mojas, le contó su padre que le habían dado un tiro en una pierna y se lo llevaron al hospital.
Siendo una jovenzuela, de su estancia durante 10 años en el Cortijo El Coto propiedad de Cayetano Frías y Luisa Sánchez, recuerda su dedicación a guardar pavos y los duros trabajos del campo que realizaba su familia, también de la buena convivencia de las familias que lo habitaban: Rafael Sánchez Arenas que tenía 12 hijos y su hermano José quien solo tuvo una niña que vivía en Castil de Campos. Estando en aquel cortijo recuerda que un día se escondió en una camarilla en una troj y se tapó con paja, pero la encontró su hermano y le dijo que le iba a dar su padre una paliza; al final salió su hermano por ella y dijo: “hoy no se le toca siquiera”. Su hermano era muy bueno, se casó joven.
Con quince años recuerda que se fueron a vivir al Cortijo de la Cantaria, a cultivar las tierras (16 fanegas) de Cayetana y Francisca de Córdoba, conocidas como las “Señoricas de la Torre”, teniendo como vecinos los hermanos José y Rafael “Zalameas”, Eusebia la mujer de Julián “Los Isalicos” y la suegra de su hermano llamada Anica; en el Cortijo de los Grillos vivía su hermana Mercedes quien se casó con Pablo “Terreras”. Todos aquellos cortijos formaban parte de La Colonia, que se extendía desde la Carretera de las Vegas hasta lo más alto del Cortijo de los Floríos, haciendo límite con la tierras del Cortijo del Coscojar (Loma de Zalamea, Casasola, la Cantaria, Los Grillos, Los Martillos, Rajuña, Los Bujeos, Los Cerinos, Los Florios, La Cabrera, los Tajos…); sin embargo, puntualiza que el Cortijo de Ardales no se mencionaba como perteneciente a La Colonia. No sabe el origen del nombre de La Colonia, pero quiero pensar que se debió al establecimiento de colonos en la zona en otras  épocas.
En el cortijo de La Cantaria estuvo hasta los 19 años. Tiene los mejores recuerdos de su vida. Lo que más le gustaba eran los bailes y cuando saltaban en el Carnaval. Los bailes se formaban en las propias casas. Para el camino se llevaban unos zapatos que guardaban en lo alto de un olivo antes de llegar al baile y otros para el baile. En su cortijo de La Cantaria se hacían fiestas, los jóvenes le pedían a su padre la casa para el baile, pero si se peleaban los hombres les daba un palo al candil y se acababa la fiesta. Su hermano tenía un laúd y era el músico. Otras veces cuando había más dinero llevaban a músicos con más prestigio como los Capitines y los Guardillas y se hacía en locales más grandes. En el Cortijo de Los Isalicos, hacían grandes  carnavales y tocaba Antonio Padilla “Caejo” con un acordeón. Otros músicos de la época eran Juan Antonio “Zorrerro” a la guitarra con Enrique “El Zapatero” al  laúd.  Le gusta cantar al coro, su hermano tocaba y ellas cantaban canciones como esta:

Canta tú, canta yo, cantaremos a porfía,
Tú le cantas a tu novia y yo le canto a la mía.

Eres más feo que un loro, más negro que una tormenta
Que la que se acuerde de ti, en la primera noche revienta.

Si quieres que yo te quiera, ha de ser a condición
Que lo tuyo ha de ser mío y lo mío tuyo no.

Anda y vete con la otra, supuesto que tienes dos
La otra tiene dinero, pero es más fea que yo.


               Su hermano tocaba con el laúd pasodobles y una canción llamada “La Punta y el Tacón” que decía así:

La punta y el tacón se baila con la pata,
Primero con la derecha y luego con la zocata,

Manuel del alma mía, Manuel del mi corazón
Bailar contigo quiero, la punta y el tacón.

En aquellos bailes conoció a quien fuera su marido Antonio. Se fue con 19 años a vivir con él al Cortijo de Los Tajos. Se juntaron, pero antes del año se echaron las bendiciones y se casaron por la iglesia. Ello porque iban al Cortijos Los Tajos los guardias civiles de San José, que eran muy beatos y le aconsejaron que se casaran por la iglesia. Fue en una iglesia en lo alto de la Calle Real en Alcalá la Real, cree que San Juan. Se casaría sobre el año 1954. Estuvieron viviendo en Los Tajos desde los 19 años (1952) hasta finales de los años 70, que se vinieron a vivir a Fuente Álamo. Allí han pasado gran parte de su vida, y es donde han nacido sus dos hijos.
Aquellos cortijos se surtían de agua del Pozo de Rajuña, aunque había otro pozo de Patrocinio para lavar. Se apañaba con los candiles y se acostaban temprano para no gastar mucho aceite. Su trabajo eran las tareas diarias de la casa y cuidado de animales de corral y cuando hacía falta echaba una mano en el campo. Estuvo trabajando fundamentalmente en el destajo de “Los Curas”, con los Córdobas y con Baldomero. Solo emigró una temporada a la vendimia a Francia donde estuvo unos 16 días, de la que le ha quedado una paguilla.
Desde que murió hace unos años su marido, se encuentra algo más sola, pero siempre tiene la compañía de sus dos hijos, sus tres nietos y otros dos biznietos.

Le gustaba la costura, hasta le hizo un vestido de madrina a su hija. Domina el punto y las mallas.  No le gusta ver lo que ella llama las” tontás”  de la tele. Ahora pasa el tiempo como ella dice hablando con sus vecinas “culos de sombrero” o “culos de alcuza”. Dice que no tiene miedo a nada. Solo le da miedo una tormenta, los temporales o  los fríos. Piensa que no ha sido mala para nadie, y que  ha sido una buena vecina, de lo que yo puedo dar fe.

jueves, 16 de febrero de 2017

MARCOS MORENO MONTES. UN FUENTEALAMEÑO EN EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN NAZI DE MAUTHAUSEN (AUSTRIA)




        Las familias apellidadas “Moreno” estuvieron muy vinculadas a Fuente Álamo. Aunque hubo varias ramas, actualmente el apellido ha desaparecido de la Aldea. Tuvieron especial protagonismo e influencia sobre todo durante la Segunda República y la Guerra Civil. La metralla de la Guerra Civil acabaría con la vida del progenitor de una saga, Manuel Moreno Pérez, nacido el 1 de Enero de 1862,  hijo de José y Francisca, quienes eran de La Rábita. Viudo en primeras nupcias de Dominga Sánchez Zamora, de cuyo matrimonio tuvo un hijo llamado Eustaquio (padre Marcos Moreno), se casó en segundas nupcias con Dominga Zamora, sin que de ésta tuviera descendencia. Dedicado al campo, falleció el 17 de Septiembre de 1937, (Reg. Civil de Alcalá la Real, Tomo 122,  Pag. 264 vto.) en su domicilio, durante el bombardeo aéreo en Fuente Álamo, en concreto, en los olivos situados en la parte baja del pueblo que fueron propiedad de Luis Montes “Pacheque”.
Muchos de los mayores de la aldea, antes niños, recuerdan cómo vieron transportar su cuerpo destrozado con las vísceras fuera en unas narrias llevadas por cuatro hombres.
Otra rama del apellido, sin que se conozca el vínculo con la anterior, es la formada por Rafael Moreno Ibáñez, conocido en su tiempo por “Rafalillo Perote”, quien fue presidente de la Filial Cooperativa de la Sociedad de Agricultores “La Espiga Floreciente” en 10 abril de 1936. De profesión agricultor, ejercía de  barrenero en el pueblo. Estuvo casado con Encarna Martos (Perejila). Era padre de Manolo, Mateo (tocaba el clarinete), Rafalillo, (heredó la profesión y le explotó un barreno en la mano), Paquito, Ángel (tocaba la batería), Victoria y Sara. Rafael era hermano de Josefa Moreno, casada con el tío Eusebio, quienes formaron otra familia prolífera: Josefa, Sancha, Antonia, Eusebio, y Vicente, fallecido en la Guerra Civil. Como hemos dicho, en la familia había dos músicos: Mateo y Ángel, quienes amenizaron los bailes de los años 50 y 60 en Fuente Álamo.   
           

       Antonio Moreno Vera, hijo de Antonio y de María, naturales de Fuente  Álamo. Soltero y profesional del campo, sus señas personales eran: estatura alta, pelo negro y barba cerrada, cejas al pelo, color cano y ojos claros. Como señales particulares cabe destacar la falta de la pierna derecha. Desde 1937 hasta finalizar la Guerra fue Secretario de sindicato para la colectivización de la tierra en Fuente Álamo, por lo que fue enjuiciado y finalmente absuelto. Según él, aceptó el cargo de secretario por la necesidad que había en su casa.
               Pero el protagonista de esta historia es Marcos Moreno Montes, quien nació en La Rábita-Alcalá la Real el 18 de octubre de 1915. Era hijo de Eustaquio y de Araceli, él natural de La Rábita y ella de Almedinilla. Aunque no se puede precisar cuándo, pero antes de que comenzase la Guerra Civil, se trasladaron a Fuente Álamo y se establecieron en la casa que hay en la parte alta del antiguo Pilar en la Plaza de los Álamos, donde antes estuvo establecido el Bar Royal. Marcos era el hijo varón de la familia, junto con dos hermanas, quienes estuvieron muy vinculadas también con la Aldea: Elena, mujer de Eulogio, y Dominga, mujer de Antonio Pérez La Rosa.
               De su niñez se conoce poco, tan solo los avatares propios de una familia obrera y humilde, pues su padre era bracero de campo, por lo que pronto tuvo que ponerse en marcha, y ya con tan solo 20 años de edad ocupaba el cargo de vocal, (en concreto 10 abril de 1936), de la Sociedad Cooperativa afiliada a la U.G.T “La Espiga Floreciente” que en esa fecha firmó un acta para solicitar el arriendo de las tierras del Cortijo de Clavijo propiedad del Ayuntamiento de Alcalá la Real. El estallido de la Guerra Civil frustró sus aspiraciones sindicales y las de otros muchos, y seguramente su reemplazo se puso en marcha, pues no se conoce ninguna actividad propia en la Aldea en aquellos años de revolución. Se sabe de oídas por las personas mayores de la Aldea, que formó parte durante la Guerra Civil de la guardia del Presidente de la Republica D. Juan Negrín, sin que tal extremo haya podido ser contrastado. Finalizada la Guerra Civil se exilió a Francia, donde fue internado en un centro de prisioneros de los españoles que buscaban refugio en el país vecino.
            
    Como nos relata el historiador Francisco Martín Rosales en la página de su blog: http://pacomartinrosales.blogspot.com.es/2017/01/presos-alcalainos-en-los-campos-nazis.html: “Fueron alcalaínos que pasaron la frontera en dirección hacia Francia en febrero de 1939; con el estallido de la Guerra mundial en septiembre de 1939, Francia se hundió ante el empuje de la invasión alemana, cayeron en manos de su  ejército como prisioneros de guerra de La Wehmacht alemana. Desde agosto de 1940 hasta principios de 1942 fueron enviados al campo de concentración de Mauthausen. Formaban un extenso grupo de republicanos españoles por haber luchado en contra de las tropas franquistas”. En esa relación de alcalaínos en campos de concentración nazi, debe incluirse también a Marcos, como bien puntualizó en las redes sociales D. José Manuel Rosales.
Después de tres años de dura guerra en España, Marcos tuvo que refugiarse, como más de 500.000 españoles republicanos, en Francia, dónde le esperaba un campo de prisioneros, los cuales fueron entregados a los nazis, debido a la invasión alemana. Fueron trasladados a territorio alemán; en el caso de Marcos, al campo de prisioneros Stalag o prisión: XI-A (Altengrabow) situado al este de la localidad de Altengrabow y en el sur de Dörnitz en Sajonia-Ahhalt  a unos 90 kms. al sur-oeste de Berlín. Desde dicho campo de prisioneros fue deportado al campo de concentración de Mauthausen (Austria), donde ingresó con el número 3.318 el 26 de abril de 1941, dos años después de haber terminado la Guerra Civil Española. Allí permaneció hasta el 5 de mayo de 1945, día en que fue liberado por las tropas aliadas. No solo tuvo que soportar los duros trabajos sin remunerar y sin descaso, sino también la deficiente alimentación y los hacinamientos en las barracas, sin contar el hecho de tener  que convivir con el desprecio y la humillación nazi. Durante estos cuatro años estuvo trabajando como un esclavo, al parecer en la elaboración de material bélico relacionado con la fabricación de aviones, pues este fue su oficio después de abandonar el siniestro lugar y establecerse de nuevo en Francia.
Fue una experiencia tan dura que no le gustaba recordar, y apenas contó algo a su familia, tal y como nos apunta su sobrino Antonio Pérez Moreno, quien visitó el lugar de cautiverio del que pudo salvarse su tío, piensa que gracias a la fortaleza física que tenía. Después de estos 6 años de cautiverio, por fin pudo comunicarse con su familia, y un día recibió una carta su madre, quien ya le había dado por desaparecido.
 Como hemos dicho, Marcos regresó a Francia, estableciéndose en la zona de París, donde trabajó como tornero en la fabricación de piezas para aviones. Circunstancias de la vida, en el momento en que iba a montar una empresa propia, o más bien quedarse con la empresa para la que trabajaba, junto a un amigo íntimo, este falleció y no se llegó a materializar su sueño. Poco después se jubiló a consecuencia de una afección en la garganta, que le agravó la voz y le produjo dificultades para hablar. Entonces se estableció en la zona de los Pirineos Orientales, en concreto en Prades, hasta que regresó a España. Sin que se pueda precisar la primera vez que pudo volver, lo cierto es que el 7 de noviembre de 1997 obtiene el D.N.I., por lo que se estableció definitivamente a finales de los años noventa en Alcalá la Real, donde falleció a los 86 años de edad un 3 de febrero de 2002 en la casa que tenían sus padres en la calle General Lastres, llevándose con él una triste experiencia vivida.

Fue un hombre de gran presencia física y buena apariencia, lo cual no solo le sirvió para salir vivo del holocausto nazi, sino que le permitió durante su estancia en Francia la libertad para estar siempre bien acompañado de amigas, pero sin llegar a  casarse con ninguna de ellas.
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