sábado, 30 de noviembre de 2013

OCIOS Y DIVERSIONES EN FUENTE ÁLAMO. I PARTE. LOS BARES Y LAS TABERNAS



        Las tabernas y bares han sido el principal centro de diversión y de ocio, por no decir el único, en una sociedad rural como la fuentealameña, pues como dice la canción “Pueblo Blanco” de Joan Manuel Serrat “…de la siega a la siembra se vivía en la taberna… “.
En ellos se desenvolvía gran parte de la vida social de la aldea, sobre todo para los hombres, pues las mujeres en cierta forma lo tenían vedado e incluso estaba hasta mal visto. Era una sociedad rural y machista, en donde el hombre, en algunos casos, acudía diariamente, sólo por el mero hecho de aparentar, pues a lo mejor no tenía dinero para sostener a la familia, pero sí para tomar diariamente los cuatro o cinco vasos de vino. Se citaban en la taberna para concretar la jornada de trabajo del día siguiente, por lo que se hacía casi obligatoria su asistencia, se cerraban tratos, se hacían negocios, se estrechaban las amistades y también se producían discusiones y hasta peleas, ect… Los juegos de cartas como el chinchón, la brisca o el dominó provocaban la ineludible cita diaria y casi siempre con los mismos jugadores y las mismas mesas de juego.
Cuando llegaron las primeras televisiones, a finales de los años sesenta, las tabernas se convirtieron en centros audiovisuales, pues solamente se podían ver en ellas, además de las 4 ó 5 casas privilegiadas. Serían el local de Antonio Anguita “Taberna Braguetas”, y luego también en el de Antonio Arenas “Salón  Porruo”, los lugares habituales para acudir toda la familia a presenciar la retransmisión de la corrida de toros, donde comprando una gaseosa “La Pitusa” o “La Revoltosa” que era compartida por toda la familia, se tenía el derecho a presenciar el espectáculo. En la tienda-taberna de Domingo Aguilera, se podía seguir el programa televisivo “Cesta y Puntos”, incluso algún partido de fútbol como la final de la Copa del Generalísimo entre el Real Madrid y el Valencia del año 1970, siendo el que relata, uno de los espectadores privilegiados, con tan solo 7 años de edad. Recuerdo que uno de los goles lo marcó Fleitas.
Posteriormente, entre los años setenta y ochenta, cuando llegaba a la aldea algún cine itinerante, el “Salón Charraga” de Pepe Ramírez  se convertía en una sala de cine improvisada, donde se proyectaban películas como “Los Siete Magníficos” y otros western. Los teatros, las marionetas, los números de contorsionismo, de magia, o hipnotismo (éste provocó hipnotización a Loli Pérez, dejándole el cuerpo rígido extendido sobre dos sillas), ect… se representaban también en este salón, pues no había locales habilitados para ello y era el lugar más apropiado para atraer al público, aprovechando que el padre estaba ya allí. Estas representaciones se producían una o dos veces al año, pues no sería muy rentable para los artistas y el poder adquisitivo de los fuentealameños era más bien bajo.
Las tabernas hasta los años 70, también se convertían en improvisados cuartelillos de la guardia civil, siendo obligatorio lugar de reposo para la pareja, con invitación incluida, y donde solían citar a los “infractores”, para propinarle el correspondiente correctivo, como el suceso ocurrido a Matías Pérez en la taberna de Brígido, por el caso de los cochinos ya relatado en otra entrada.
Desde los años 40 ó 50 podemos contabilizar los siguientes bares o tabernas:
               Bar Royal, regentado por un vecino de La Rabita, hermano de Capitanes. Estaba situado en la parte alta de la fuente, bajando las Escalerillas. También era tienda. Sirvió de sobrenombre a Anica del Barroyal, quien vivió después en dicha casa-taberna.
       La taberna de Antonio Cano “Taberna Ranaco”, situada en la calle bajo la escuela, también llamada en una canción popular el Bar de la Arenca:

“En Fuente Álamo señores, hay unas cuantas tabernas,
pero entre ellas hay una, esta es el Bar de la Arenca,
con comida de todas clases, vino, aguardiente y cerveza.
Este bar está instalado por debajo de la Escuela …

        A principio de los años 40, Francisco El Pelón regentó una taberna en lo que después sería la casa de Brígido Ruiz, la cual no tenía ni siguiera mostrador o barra, y en donde se servía fundamentalmente vino blanco, que traía en garrafas en un mulo desde Alcalá la Real. En 1945, los quintos de ese año tomaron unos vasos de vino en dicha taberna, y Antonio “Caejo” amenizó la fiesta con su acordeón, pero poca era la alegría, pues no estaba la cosa para celebraciones con tanta hambre.
   
       La taberna y hospedería de Brígido Ruiz, situada en la parte izquierda de la fuente. Después estuvo alquilada y regentada en los años 60 por Crescencio “El Chofer”, que también hacía de taxista. Era el lugar habitual de celebración de bodas y verbenas, así como ocasionalmente de fonda. Los propietarios compartían vivienda en la parte alta del edificio. Se cuenta como anécdota que estando Brígido de tabernero, no quería poner tapa con el vaso de vino con la excusa de que la morcilla  se repetía, respondiendo Tomás Zurrón que se la pusiese, que eso es lo que él quería, que se le repitiese. Con el hambre que había, pretendía que le aguantase más tiempo el sabor a morcilla.
               Domingo Aguilera mantuvo casi cuatro décadas, desde los años 50, la taberna-tienda, y a finales de los 90 la reaperturó su hija. Estaba situada en el centro de la aldea. Celebraba también bodas y se vendían productos frescos de la huerta  “El Higuerón”.
                Otro local para fiestas sin llegar a ser bar, lo regentó Irene del Guardilla, situado en la subida hacia el Cerro, en la casa que actualmente es de Feliciano Ibáñez, en donde se celebraban bailes amenizados por su hijo Juan “El Chato” que era músico, apodado “El Guardilla”, junto con otros amigos. Compraban unas cuantas garrafas de vino y se liaba la fiesta.
               Antonio Anguita alquiló a Puche el “Bar Braguetas” donde mantuvo el negocio hasta finales de los años 60, después trasladaría la tienda a la Casa de la Galla, y por último en la zona de la Cantera. Compaginó el negocio con la profesión de taxista oficial.
                Antonio Arenas “Salón El Porruo”, celebraba bailes en los años 60 y 70. Recuerdo que en uno de esos bailes, cuando tendría unos 5 ó 6 años me tiré la actuación completa mirando y escuchado al batería, que era Juanito Funes. Su hermano tocaba el acordeón.
               A principios de  los 70, en el local que había dejado Antonio Anguita, estableció José Ramírez una pequeña tienda-tabernilla, y convirtió unos locales bajos en salón de bailes, donde también tenía unas zahúrdas. Posteriormente, a finales de los 70, hizo un salón-discoteca en toda regla, “Bar Salón-discoteca Charraga”, donde cada fin de semana había música en directo con grupos como Los Came ros´s, Flash, Reflexión, Reacción…, mantuvo el negocio hasta finales de los ochenta.
              
               En los años 70 con una población cercana a los 500 habitantes, había en Fuente Álamo,  tres bares y tres o cuatro tiendas de comestibles y bebidas.
                Bar Antonia, regentado por su marido Paco, desde los años ochenta hasta los primeros años del siglo. Fue arrendado en los veranos en varias ocasiones a vecinos de Fuente Álamo. Después lo vendió a unos ingleses. Como alternativa para los jóvenes, debajo del bar se estableció el disco-pub “El Agujero”, que funcionó relativamente durante la década de los ochenta.
               Bar Chivani, que supuso la llegada de cierta competencia y alternativa para el anterior, sobretodo para los clientes más jóvenes, evitando de esta forma el monopolio, y sobre todo la subida de precios, que a veces era inevitable, sobre todo cuando llegaban las fiestas. Con estos locales amplios llegaron las maquinas de pinball, los futbolines, las mesas de billar, los dardos…     
        Como hemos dicho, desde principio de siglo, el Bar Paco, fue vendido a ciudadanos ingleses, que lo regentaron una década aproximadamente. En el Centro Social, se ha establecido el “Bar Padi”, que es él único bar abierto actualmente en Fuente Álamo.
               Por último no podemos olvidarnos de la Tabernilla del Chempo, regentada por José Pérez, situada en la zona de la Setilla. Fue el local habitual de reunión para  los cortijeros de la zona y para los transeúntes fuentealameños a la vuelta del viaje a Alcalá la Real. A la luz de candiles, de bombonas de gas y por último de luz producida por baterías, se pasaron más de tres décadas, jugándose muchas briscas y bebiéndose muchos vasos de vino.

martes, 12 de noviembre de 2013

AGRICULTURA, GANADERÍA Y MINERÍA EN FUENTE ALAMO III PARTE



            LA GANADERIA  EN FUENTE ÁLAMO

      En los cortijos mayores y en las casas “más ricas” de Fuente Álamo, sobre todo, durante la Posguerra y hasta principio de los años 70, la crianza de cochinos, cabras, pavos y otras aves, era un sistema de ganadería, mediante el cual los animales en semilibertad eran careados por los campos fuentealameños y a cuyo cuidado solía estar un niño, que a su vez hacía de chichanguero.
El cuidado debía ser extremo, dada la situación de miseria y la escasez de alimentos. En el desgraciado supuesto, de que los animales escapasen de la vigilancia del niño y entrasen a heredades privadas y prohibidas, podía tener un fatídico desenlace para el cabeza de familia, que podía costarle, incluso, la correspondiente paliza a cargo de la Guardia Civil. Esto le ocurrió, entre otros, a Matías Pérez Lizana, quien, mediados los años 50, fue delatado y por consiguiente llamado a presentarse en la taberna que estaba ubicada en la actual Casa Brígido, dónde le esperaba la Benemérita, y a presencia, o más bien, a oídos, de su hijo menor Matías, le pusieron más “rojas” aún, sus carnes. Recibió un fuerte correctivo, solamente por la posible distracción de un niño, a lo que se unió, sin duda alguna, su pasado “rojo”.
 En cada cortijo o casa hacendada había un porquero, un cabrero, los respectivos gañanes que se encargaban del cuidado de los mulos que utilizaban para la labranza del cortijo y el llamado chichanguero, que era un muchacho que le llevaba la comida y el agua a los segadores. Cuantas veces hemos oído, “yo estuve guardando cochinos con…” o “yo estuve de mulero con …”
En el Coscojar Bajo, hasta los años cincuenta, D. Francisco Serrano del Mármol, alternó la agricultura, (llegando a tener más de 7 yuntas de mulos), con el ganado caprino, (llegando a tener un pequeño grupo de cabras), que se careaba  y daba pasto en la Haza Granada, y de cuyo cortijo salía diariamente hacia Alcalá la Real el carro conducido por Antonio Aguilera Pareja que transportaba  la leche producida. Así era en todos los cortijos grandes.
En el cortijo de Clavijo a cuyo cargo estaba Ceferino Aguilera Castillo, pastorearon ovejas hasta los años setenta.
            Desde los años 50 hasta los 70, Vicente Aguilera Castillo, ex-alcalde durante la Segunda República, fue el cabrero de Fuente Álamo. Mantuvo la explotación hasta tres o cuatro años antes de morirse, (según su nieto Juan), que se hartó y vendió las cabras a Manuel Palomino. Tenía un sistema particular para identificar a cada cabra, las bautizaba, en femenino, con el apodo del dueño, quien se la había dejado para cuidarla a cambio de que “se pillase” y así explotarla hasta que perdiesen la leche. Las cuidaba por la leche, y cuando ya se quedaba sin ella, tenían que recoger cada uno la suya. En cada casa había dos o tres cabras. También tenía una libretilla para anotar cuando “se pillaban” y poder llevar el control de cada cabra. Las cabras las encerraba en los corrales de Pedro Cañuelos. Su mujer Dolores Cano Ruiz hacía queso, con la ayuda de sus hijas, que tenían que fregar a diario las tablas del queso y demás utensilios de fabricación del queso, como era la pleita de esparto. Después los quesos se colocaban en una despensa, que había en la cámara, y comenta, su nieto Juan, que: “antes no pasaba nada, nadie se moría, y no había tanto control sanitario”. Sigue comentando que: “se llevaban los quesos en los serones de los mulos y las talegas llenas. La pareja de la Guardia Civil cada vez que venían les daba un queso a cada uno, que echaban en el morral, pues antes venían andando, así las cabras tenían más libertad para comer y no le denunciaban.”
Manuel Palomino “Manuel el de las Cabras”, continuaría con las explotación caprina otras dos décadas pues como hemos dicho se las había comprado a Vicente.
Pero el verdadero continuador de la saga de cabreros sería Juan Aguilera Cervera, apodado “El Agüelajo”, en honor a su abuelo Vicente, que fue quien le enseñó y le transmitió el amor a la profesión. Desde que tenía corta edad, le tomó cariño a este ganado y sobretodo a la libertad de estar andorreando por el campo, pues la escuela no le gustaba. Nació el 11 de noviembre de 1954, en Fuente Álamo, fue a la escuela (eso sí, poco), con D. José Oria e hizo la primera comunión en 1961, entre otros, con Loli Pérez, con El Mingui de la Torre, (que era mayor que ellos), o con el Chele de Euge, pero se confiesa no creyente.
“El Agüelajo”, a quien no le importa que le llamen así sus amigos, como actividad principal ha dedicado prácticamente toda su vida al ganado caprino y como, él mismo, reconoce desde que tenía unos 5 años ya estaba detrás de las cabras y lo dice con orgullo, enfatiza mucho y dice: “Sí que estaba, ¿iba a estar, entonces, detrás de los perros?” Su abuelo les avisaba (a él, a Antonio y al Quini) con una trompetilla, daba un pitido y bajaban corriendo por Las Escalerillas. Le preparó una cayailla a su altura. Antonio apodado El Tarugo (Antonio El Bañero, tenía unas cabras) y el Quini de la Sancha, (Joaquín, su padre, tenía unas ovejillas) estaban con su abuelo con las cabras, y le ayudaban a saltar los barranquillos, montándolo a “acuestas”… Se acuerda que estando él, chicuelo, y aún lloviendo bastante, su abuelo tenía que sacar a las cabras para comer, pues no tenía paja en el invierno, las llevaba al barranco de la Callejama y a veces tenía que meterlas de olivo en olivo y en un ratillo las hartaba, y estaba tranquilo que la Guardia Civil no le denunciaba, pues ya les había dado los correspondientes quesos. Tres o cuatro años antes de morirse su abuelo, se harto y las vendió a Manuel Palomino, pero él siguió los pasos de las cabras y se puso a trabajar con Manuel, pero al poco tiempo preparó unas cuantas cabras y las cuidaba a la vez que las de Manuel. Recuerda que antes de irse a trabajar a la hostelería mediados los años 70, ya tenía unas 15 ó 20 cabras, que se las dejaba a Manuel. Tendría 18 ó 20 años cuando se hizo ganadero independiente.
 Lleva más de 50 años en el mundo de las cabras y actualmente tiene unas 200 cabezas, 3 machos y un perro. Ha contribuido al mantenimiento del medio ambiente, pues todos los “pechos” que van desde las Lagunillas de las Grajeras al Barranco Muriano están abonados con materia orgánica y preservados de la erosión. Dice, que ahora ya no se puede entrar al Barranco del Salado, pues hay unos barrancos muy grandes, ni a las Amoladeras. Actualmente es socio de una cooperativa de Carcabuey, donde le retiran diariamente la leche. Manifiesta que: “ahora la leche vale algo más, pero los quesos no han subido.”
Actualmente por la zona sólo queda otro cabrero en La Rábita.

            También hubo otros cabreros temporales, como Antonio Cano “Carrillo”, que casi siempre ha mantenido la actividad pero a pequeña escala y para el autoconsumo y hoy en día produce unos quesos de cabra de muy buena calidad.

Hubo una etapa de los años setenta, en la que Antonio Fuentes Nieto alternó la panadería, con la crianza de cerdos, que después vendía a los vecinos de Fuente Álamo. Anteriormente su padre, Faustino Fuentes, también criaba cochinos, pero se careaban por los campos de Fuente Álamo, y a cuyo cuidado estuvieron empleados jovenes fuentealameños.

viernes, 25 de octubre de 2013

INICIO DE LA GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO. SITUACIÓN DEL FRENTE.


      
Con estos temas dedicados a la Guerra Civil y a la Posguerra, intentaremos recodar su paso por Fuente Álamo y sus consecuencias.  De esta manera recuperar su memoria histórica, que todos los fuentealameños debemos conocer, de la que debemos aprender, para evitar que no  vuelva a repetirse.
Comenzaremos diciendo que Fuente Álamo, como núcleo poblacional, se mantuvo en zona republicana durante toda la contienda hasta la caída de la República y el triunfo de los sublevados.
Para entender el contexto en que se desenvolvió la Guerra Civil en Fuente Álamo, diremos que a pocos meses del inicio de la contienda, las tropas nacionales comienzan una ofensiva hacia Alcalá la Real (tomada entre finales de septiembre y 1º de octubre del 36), y ello con el propósito de establecer un pasillo de seguridad y comunicar Granada y Córdoba (en manos de los nacionales desde agosto del 36). En dicho pasillo -Alcalá la Real, Priego de Córdoba y Cabra- se encontraba el flanco sur y suroeste de Fuente Álamo, (carretera que une Alcalá y  Almedinilla), en concreto  la zona que va desde el Cerro del Ayozo hasta el Cortijo Suárez (límite de Fuente Álamo con la provincial de Córdoba). Esta zona y posteriormente la zona de la meseta de la Cornicabra, fueron las únicas zonas de Fuente Álamo que cayeron en manos de los nacionales, antes de la rendición total.
Debemos tener en cuenta que el frente por el  este y sureste de Fuente Álamo avanzaba o retrocedía levemente según el desenvolvimiento de la batalla, así el 7 de julio de 1937, se produce un ataque republicano que llega hasta las primeras casas de Alcalá, cortando la carretera que une Alcalá y Priego (ABC-Madrid 8/07/37),  pero por lo general se mantuvo casi toda la contienda en la línea marcada por el Cerro de Los Cierzos (posición republicana),  Cerro de la Cornicabra (posición republicana), Meseta de la Cornicabra (ocupada por los  nacionales), el Cerro del Ayozo (ocupado por los nacionales). En La Vanguardia (tendencia republicana) del día, Martes, 5 de octubre de 1937 se publica:“…han sido bombardeadas las concentraciones enemigas descubiertas en la carretera de Alcalá la Real a Almedinilla (Jaén).” En el ABC-Sevilla (zona nacional) del día  29 de marzo de 1938 se publica: “ En el frente de Jaén, Sector Alcalá la Real, se ha rectificado nuestra línea a vanguardia, habiéndose ocupado, no obstante la resistencia del enemigo, el vértice de Allozo y la meseta de Cornicabra.”  Mientras que el parte oficial de Guerra republicano publicado en La Vanguardia y en el ABC-Madrid del mismo día dice: “Muy a primera hora de la mañana, el enemigo inició un ataque contra algunas posiciones ocupadas por nosotros en el sector de Alcaudete. Tal acción ofensiva fue apoyada por aviones, tanques y mucha artillería, elementos éstos que actuaron contra Los Cierzos y Cornicabra. Dicho ataque, así como otros cuatro que sucesivamente se emprendieron, los rechazaron vigorosamente las tropas republicanas que combatieron con excelentísima moral. Los rebeldes sufrieron gran quebranto, dejando delante de las posiciones que inútilmente pretendieron conquistar, cerca de trescientos cadáveres”.
Como hemos dicho Fuente Álamo, aldea y todo su estrecho flanco oeste, dirección Sierra de Vizcántar (posición republicana) y Sileras (ocupada por los republicanos el día 21 de Enero de 1937) y Fuente Tójar, (tomada 10 de agosto de 1936 por los nacionales), sirviendo el río Todos Aires (Caicena o San Juan) de línea fronteriza, permaneció en zona republicana hasta el final del conflicto (como toda la zona oriental del término municipal de Alcalá la Real); al igual que en dirección norte, orientación hacia La Rábita y Las Grajeras (zona republicana) y noroeste, zona de Puertollano -Las Caserías-Cerro Los Cierzos (posición republicana).
En los primeros meses de la contienda, el gobierno de Alcalá la Real hasta su toma, recayó en la corporación municipal republicana y los comités populares detuvieron a los derechistas más destacados, le incautación sus propiedades y comenzaron la colectivización del campo y terminaron con la ejecución de ricos, sacerdotes y cargos públicos y judiciales. Gran parte de estos actos radicales fueron realizados por las milicias del 216 Batallón de la 79 Brigada Mixta dirigido por el Comandante José Poblador Colás “Pancho Villa”. Dicho Batallón, tuvo que salir de Alcalá la Real y moverse por los municipios de Valdepeñas de Jaén, Los Villares, Castillo de Locubín y Frailes, a la vez que otros republicanos huían hacia las aldeas más orientales, como Fuente Álamo.
Una vez tomada Alcalá la Real por los sublevados, Fuente Álamo permaneció en zona republicana sin que se produjese cambios de gobierno en la aldea, continuando como alcalde pedáneo Vicente Aguilera Castillo y como secretario, Matías Pérez Lizana, por lo que no regían las normas que establecían los nacionales  en  Alcalá la Real, a la que pertenecía antes de la contienda y por tanto no pudieron llegar las represalias franquistas que se produjeron en Alcalá la Real durante el mes de octubre de 1936 con los fusilamientos producidos fundamentalmente en la Carretera de Priego.
Con el inicio de la Guerra Civil se produjeron en la aldea actos violentos contra los nacionales, pero con menor intensidad que en Alcalá la Real,  caso de  Juanillo “El León” y  Matías de “El Ayozo”, a quienes los comités populares, intentaron matarlos, pero Vicente Aguilera (el alcalde republicano) intercedió y dijo que para matarlos los mataban ellos, siendo posteriormente liberados. También se cuenta como otros aldeanos ricos, fueron  atados y llevados a Almedinilla, donde fueron socorridos por otros nacionales fuentealameños que ya habían huido y se encontraban allí. Otros ricos, como un vecino del cortijo de la Cornicabra (en pleno frente), Antonio Ramírez, “Andanas”,  llegó en plena contienda, una noche a casa de Sandalio (Cortijo del Peñón) y le propuso cambiar de zona y marchasen zona nacional que estaba en Alcalá la Real, respondiendo Sandalio que él no se marchaba y que fuese lo que Dios quisiera.
A estas “huidas” le seguían los expolios y saqueos de las viviendas abandonadas, con sus enseres, objetos, como eran camas, colchones, sillas y hasta bicicletas, también arados o maquinillas, gradas y demás aperos de labor. Más de siete yuntas de mulos, fueron incautados y cuidados en el molino de Cañuelos, donde se habilitaron unos pesebres, y eran cuidados por un tal Cerrillo, que era de Cuesta Blanca.
Otros como Antonio  apodado “Marineta”, cuando comenzó la Guerra se tuvo que marchar de Fuente Álamo, por razones obvias, siendo más generoso y repartiendo sus pollos y pavos entre “sus enemigos”, pero con las consecuencias que contaremos en otra entrada dedicada a la terminación de la Guerra y sus represalias.
También se produjeron algunos actos vandálicos anticlericales como los ocurridos en el pilar con la imagen de San Antonio, así cuando fueron a quemar a las tallas, llamaron a Ventura Palomino, quien era muy religiosa, y le preguntaban con fuerte aire anticlerical, con un palo en la mano, que dónde le daban a San Antonio, entre ellos Pedro Ramírez Alba apodado “Pedro la Muerte”. Previamente los metieron en el pilar, donde les decían que como eran santos no se ahogarían, los ataron con una cuerda, los llevaron arrastrados a la puerta donde actualmente se encuentra ubicada la Cooperativa Ntra. Sra. del Rosario, y les prendieron fuego, pues eran de madera. En el acto participaron las autoridades republicanas y también otros como el apodado “Villota” (primo de los Arenas), que era zocato, en todos sentidos.
Otros tuvieron mala suerte caso del apodado “Parraca”, que vivía en la casa de Pacheque, cuando se iba para Alcalá, al encontrarse un grupo de combatientes les dijo: “Salud, Camarada”, pensando que eran los rojos, pero con tal desatino, que eran  fascistas, por lo que no les hizo mucha gracia y le pegaron dos tiros y lo mataron.
Unos meses antes del inicio de la contienda se produjeron intentos de colectivización de la tierra, llevados a cabo por la Filial Cooperativa de la Sociedad de Agricultores, “La Espiga Floreciente” en concreto el 10 de abril de 1936 aprobó la conveniencia de solicitar en arrendamiento, la finca denominada Cortijo “Clavijo” al Ayuntamiento de Alcalá la Real, pues finalizaba el arrendamiento a un particular el 15 de agosto, que no se pudo llevar a cabo formalmente pues a finales de septiembre de 1936 fue tomada Alcalá. Durante toda la contienda se labraron las tierras que habían sido usurpadas a los nacionales y que habían tenido que abandonar en su huida.
Dedicaremos otras entradas al desarrollo y desenvolvimiento de la Guerra Civil en Fuente Álamo, así como a su finalización y la Posguerra. Debemos de decir que algunos de los datos aportados, como es evidente, no están totalmente contrastados por razones obvias, pero están basados en comentarios, manifestaciones y recuerdos de personas mayores de Fuente Álamo. Debo pedir disculpas por haber perdido algunas décadas para hacer este trabajo, y desaprovechando la oportunidad de contactar con personas mayores que tuvieron más conocimiento de causa y que actualmente no viven. De todas formas hubiese sido más difícil por los miedos y por aquello de querer olvidar cuanto antes lo pasado, pero es justo y necesario, aunque sea de esta forma,  recordar y recuperar la memoria histórica de Fuente Álamo.
 En este caso, como en las demás entradas, es muy importante que cada fuentealameño pueda contar cosas y datos que recuerde o que le hayan contado sus abuelos o padres, para que entre todos podamos reconstruir la historia de Fuente Álamo en la Guerra Civil.



sábado, 12 de octubre de 2013

BODAS, BAUTIZOS Y CONFIRMACIONES EN FUENTE ÁLAMO.

  En las bodas religiosas, la novia fuentealameña era quien poseía el derecho o el privilegio de elegir el lugar para la celebración. No podía ser otro que la Iglesia de San Antonio de Padua de Fuente Álamo. Salía desde su casa prematrimonial, cogida del brazo de su padre, quien la entregaba al padrino, en el caso de que tal honor no coincidiera en su misma persona. Unos metros tras la novia y el padrino, le seguía el novio y la madrina. Hacían el recorrido por las calles de Fuente Álamo, seguidos de una comitiva nupcial compuesta de niños, niñas, jóvenes, mozuelas, mujeres, hombres y ancianos, es decir, por todo el pueblo, y algún que otro curioso, como Mateo El Guarda, que pasaba por allí. Esto es en el caso de que el novio fuese fuentealameño, en caso contrario, y que por lo general solía ser de una aldea cercana, esperaba en la explanada de la referida iglesia, a cuyo lugar llegaría todo aquel cortejo nupcial, con la novia a la cabeza.
 Antes de los años 70, eran numerosos los casos en los que el novio “se llevaba a la novia” y por tanto apenas había bodas. Se formaba lo que hoy se conoce como parejas de hecho, pero con la diferencia de que había que consolidar a posteriori el matrimonio, bien civilmente o religiosamente. Esto se realizaba mediante el sistema de “echarse las bendiciones”, que en algunos casos las “echaban” unos misioneros que llegaban a Fuente Álamo sobre los años 50, y lo hacían a grupos de 8 ó 10 parejas, caso de Marcelino y Mariana (1953). Un cura, a principios de los años 60, puso impedimentos para casar al hijo de Pablo Román, porque “se había llevado la novia”, a lo que respondió Pablo: Sepa que si Ud. no quiere, “curas hay para apestar”.
  Los motivos de que el novio “se llevase a la novia” podían ser diversos: uno de los principales era el impedimento que los padres, sobretodo los de la novia, podían poner a la relación; así como el no poder sufragar los gastos de la celebración.
Por poner algunos ejemplos de bodas tenemos la de Luis Cano Nieto, quien se casó con Consuelo Carrillo Pérez el 22 de Octubre de 1955, en la Iglesia de San Antonio de Padua. Después de la ceremonia en la iglesia, se fueron con toda la familia a celebrarlo al cortijo de la Sangradera. En la puerta del cortijo, pusieron unas mesas y sirvieron unos pollos asados, la tarta y también café.
En 1958, se casaron Antonio Aguilera Valverde e Iluminada Valverde Ramírez, los dos fuentealameños, en la Iglesia de San Antonio. La misa fue oficiada por el cura Don Cristóbal; después, junto con todos los invitados se celebró el convite en la taberna de Domingo Aguilera.
En los años 60, se celebraban bodas religiosas, y un previo curso prematrimonial que se realizaba en la iglesia de Fuente Álamo, aunque algunos como Lorenzo Pérez Cano (El Carchelejo), quien se casó con Francisca Ramírez Zuheros (fuentealameña), se libró de hacer dicho curso, pues le aconsejó Joseíllo Carrillo, que le dijera al cura, que trabajaba en Alcalá la Real con su hermano, (que fue su compadre) y que pusiera que residía allí. El cura no se lo creyó y el mismo día de la boda le dijo, según el propio Lorenzo: “¡Como me engañaste, pájaro!”. El convite se celebró en el Bar de Crescencio “El Chofer”, (todavía no había abierto Puche), y estuvo amenizado por el grupo de músicos de La Rábita, Los Capitanes. Se celebró en toda la parte baja de la taberna. Pensaron sacar mesas en la terraza, pero se puso a llover, y tuvieron que acomodar a los invitados en la casa de Matías Candio y en la casa donde estuvo ubicado el antiguo Bar Royal. Entre las dos casas y la taberna se celebró “el gasto”. Recuerda que no se juntó mucha gente y sacarían en regalos unas 10 ó 12 mil pesetas. El menú consistió en aperitivos, fiambres, atún, queso, salchichón, jamón, vino y cervezas.
            Feliciano Ibáñez Sánchez y Justa Aguilera Cano también la celebraron, en esos años, en el mismo bar. Eran bodas familiares.
 Poco a poco, las bodas se convirtieron en un gran acto social y económico, en el que participaba no sólo la familia, sino prácticamente la aldea al completo. No quedaba ninguna familia sin invitar, formándose un entramado social, que una vez que se entraba ya no se salía, por aquello de que tu me invitas, yo te invito. Proliferaron este tipo de celebraciones, llegando incluso a venir los novios que habían estado viviendo fuera a celebrar la boda en Fuente Álamo, para no perder el botín que ello suponía.  Eran los padres de los novios los que pagaban los gastos del envite y los que tenían que saldar las deudas con sus invitados. Parece todo esto muy materialista, pero era una realidad social. Cada padre o madre quería que la boda de su hijo o hija fuera la más grande y la mejor, porque el dinero que se “recaudaba”, era el premio que se llevaban los novios, por haber contribuido como soltero/a al mantenimiento de la familia. Y es que en estas épocas existía “una sola cartera” en cada casa y hasta que  se emancipaban, tenían que estar aportando “a la casa”, íntegramente todos los ingresos obtenidos por el trabajo, para sufragar los gastos familiares. También esta recompensa solía ir acompañada de un pequeño ajuar o del dormitorio de soltero.
 Las bodas hasta los años 90 eran todas religiosas. Una vez celebrada la ceremonia religiosa, le seguía el envite, convite, ambigú, luch, al que como hemos dicho, estaban invitados casi todos los vecinos. Se llevaba a cabo en el Salón de bodas Peñalver, “El Trompero” en Alcalá la Real, para lo cual, en la Piquera esperaba un autobús de Contreras, para trasladar a todos los invitados. El salón de El Trompero era el lugar habitual para la celebración, donde los entrantes de jamón, salchichón y queso, el segundo plato de atún con tomate, carne o pescado y la tarta de postre, era el menú más repetido y casi único. Eso sí, no faltaba el puro de regalo, previa cola y “previo pago”. No había lo que después se llamó la barra libre.
  El viaje de novios en los años 60 y 70 no estaba al alcance de muchas parejas. La noche de bodas solía pasarse en la misma casa que se había preparado para la vida de casados, donde se ponía en funcionamiento una mínima parte del ajuar de sábanas, ya que se preparaban sábanas para casi toda la vida. Si era en Fuente Álamo, solía ser alguna casa o cortijo que quedaban vacíos, como El Praíllo, la Casilla de Patrocinio, El Peñón, ect...  Alguna pareja de recién casados, solía hacer un viaje de novios a la Alhambra, o por la costa andaluza; normalmente se aprovechaba para visitar algún familiar que vivía en otras provincias.
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Los bautizos eran el primer acto religioso de bienvenida y presentación en familia de los niños en Fuente Álamo. Una vez finalizado dicho acto, los niños esperaban en la explanada de la iglesia y con la palabra “roña”, solicitaban a los padrinos que echasen caramelos o monedas. Después se  hacían reuniones familiares celebradas en la casa, donde los protagonistas aún seguían siendo los padres. El nombre habitual y más usado era el de Antonio, así en un corte poblacional del censo de 1993, de 249 censados mayores de 18 años, encontramos 26 Antonio/a, seguido de 23 Francisco/a. Para distinguirlos es necesario utilizar el pseudónimo o apodo, sin embargo el nombre de la patrona “Rosario” se ha usado en pocas ocasiones. En tiempos más recientes, los nombres “raros”, extranjeros o de telenovelas se han ido apropiando de la aldea al igual que de otros lugares de España.


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Las confirmaciones se celebraban en San José de la Rábita donde venía el obispo de Jaén y se hacía un día festivo. Yo me apunté, pero no pude ir, o sea que no estoy confirmado. Poco eran los fuentealameños que continuaban en la fe a través de la confirmación.

Como siempre, la entrada quedará abierta para que cada uno de los fuentealameños/as que quieran y lo deseen, puedan contar alguna anécdota en relación al día de su boda, bautizo o confirmación.

sábado, 14 de septiembre de 2013

ILUSTRES DE FUENTE ÁLAMO. LUIS CANO NIETO. “LUISILLO”


    “Luisillo” es un fuentealameño de siempre, nacido y criado en la aldea. Vivió en la calle Escuela, donde también nació;  actualmente vive en la calle Las Escalerillas, zona cercana a la mina. Es una persona afable, amable, cumplida, educada y sobretodo, responsable con sus obligaciones; tanto jóvenes, como mayores han tenido su apoyo y su consejo. Ha educado en estos valores y principios, junto con su mujer, Consuelo, a sus cuatro hijos, quienes han seguido sus consejos y han heredado su carácter y su compromiso con la aldea. Se podían decir muchas cosas más y todas buenas, pero todos los que le conocéis, estaréis  de acuerdo conmigo, que ha sido y es una persona que no ha hecho mal a nadie, sino al contrario, siempre que se le ha pedido su colaboración, ahí ha estado, ayudando a vecinos y familiares. Es un hombre que ha hecho mucho por la aldea, pues cuando eran necesarios pequeños arreglos de albañilería, allí estaba Luis, con su artesa y palustre. Con él se terminó el retejo, o las nuevas tejas, terminaron con su labor. Retejó e hizo pequeñas reformas en numerosas ocasiones a la Iglesia de San Antonio de Padua, a la Escuela y a casi todas las antiguas casas particulares de Fuente Álamo. Su verdadera historia es la que sigue:
 Nació en Fuente Álamo el 21 de febrero de 1928, en la casa que hay debajo de la Escuela, donde su padre tenía una taberna. En esa casa vivió hasta que se casó en 1955. Recuerda que había tres casillas, una de su tío Pepe, otra de su tío Adolfo, y otra de su padre.
La Guerra Civil le cogió entre los 8 y 11 años. Se acuerda que se refugiaba en la Mina, para protegerse de los bombardeos; otros niños y mujeres lo hacían en la cueva de Amor. La mina en aquellos años tendría una longitud que revolvía y se introducía más de 10 metros, a él le contaron que antes se comunicaba con la Torre.
Con su padre estuvo trabajando en la taberna hasta que se fue a la mili, donde despachaba vino, cerveza y aguardiente, que por entonces se gastaba mucho.
Trabajó como todos los niños de su época: desde siempre, y ya cuando tenía unos 14 años, ajustaron a Don Paco Serrano, para segar la Haza de Granada, junto con Marcelino Ramírez Zuheros, y con “Matacán”, que era de Las Caserías y se vino a vivir a la casilla de la Patrocinio.
De mozuelo pretendió, entre otras, a la Pili “de la Bocabierta”, que era muy guapa, y que para hablar con ella por la ventana, se subió en un parral que tenía unos palos podridos, que se quebraron y se “dejaron venir”, pegando de pies en un pesebre y “esollandose” un brazo.
Cuando tenía 20 años (es de la quinta del 49), se fue a la mili, haciendo 3 meses de campamento en Seu d’Urgell (Lérida) y después en Ribes de Freser (Gerona); estando en la mili un total  22 meses. Sirvió con Santiago Cano, “El Alcalde”. De su quinta son también entre otros, Antonio Aguilera Valverde, Juan Ibáñez Sánchez, Antonio Anguita Montañez, Juan Jiménez Pérez, Francisco Expósito Nieto, Manolito González Palomino, Emilio Malagón Ochoa.
Antes y después de la mili se iba a segar a la Campiña (Porcuna, Valenzuela y Lopera) y cuando terminaban allí, se iban a los Montes (Iznalloz.  Domingo Pérez, Dehesas Viejas, Benalúa de la Villas). Hizo una cuadrilla con los Bañeros (Isidoro, Pedro, ect…) y se fueron a la Campiña, con un burro que tenía él (que era muy alto), con Antonio “El Bañero” y con Fernando “El de la Pozuelas”. Estando en Porcuna, recuerda, que se encontraron con José “El Ratón”, el hijo Blas Zamora, que estaba allí de cura,  y les reconoció. El le llamaba José y no D. José, pese a ser sacerdote. Recuerda al cura con su sotana negra y el “duro” en la cabeza. Les llevó a un bar y no les dejó que pagasen, por ser la primera vez que había ido por allí a buscar trabajo. Les encontró trabajo con los hermanos Morente, (Benito y Luis), que tenían tierras también en Valenzuela y en Lopera. Estaban  35 ó 40 días y ganaban unas 300 pesetas al ajuste, pero de sol a sol. Esto sería ya entre el año 1957 a 1960. Después, es cuando se iban a los Montes: Domingo Pérez, Dehesas Viejas, Benalua de la Villas, Campotéjar. En la Campiña se mantenían ellos, pero en Los Montes le daban la comida. En Los Montes eran las cuerdas y en la Campiña, las fanegas. Le pagaban la cuerda a 1.000 ó 1.500 pesetas cada una. Iban desde Fuente Álamo andando, con un burro que él tenía para llevar el ato, la ropa y las hoces. Salían por la mañana y llegaban por la noche.
   Se casó con 27 años, con Consuelo Carrillo Pérez, el 22 de Octubre de 1955, en la Iglesia de San Antonio de Padua.  No recuerda como se llamaba el cura que les casó. Después de la ceremonia en la iglesia se fueron a celebrarlo al cortijo de la Sangraera. En la puerta del cortijo, pusieron unas mesas y sirvieron unos pollos asados, la tarta y también café. Los invitados eran toda la familia, excepto el abuelo José Carrillo pues ya había fallecido. Juntó 6.000 pesetas en regalos. Cuando se casó se fue a vivir a Los Canales, al cortijo de Pepe Villén, que era camionero y tenía un pastor con 300 ovejas. Después se vino y compró la casa de la Escalerilla a un tal Domingo Martín, hermano de Pedro Tangarín.
Cuando partió su suegro, heredó algunas tierras, dedicándose principalmente al campo. Labraba Las Terreras y lo de su padre, con los peones que daba en las aceitunas en los destajos de Fuente Álamo y sobretodo con la obra menor, echaba la “temporá”. No emigró mucho porque su verdadera profesión y vocación era la albañilería; tenía peón casi todos los días en Fuente Álamo. Aprendió el oficio con un tal Andrés de la Rabita y su hermano “El Manquillo”; y después, se puso por su cuenta. Se fue cuatro temporadas a trabajar a la vendimia a Francia y en los años ochenta a La Mancha (La Puebla de Almuradiel),  donde ejerció de padre, tío y tutor de jóvenes (entre ellos del que les relata), quedándose encargado de ajustar y cobrar mi cuenta.
 Siempre tuvo un mulo, que lo juntaba con el de su cuñado Juan Carrillo, para formar una yunta. Después se quedó sólo con su mulo y una ganga, donde el mulo iba enganchado en medio de dos raberos; aunque ya se araba poco y sólo sembraba un poco de verde, pues se puso todo de olivos.
Nunca le interesó la política, pese a que se quedó con un apodo, que el nunca reconoció. El sólo reconoce el sobrenombre heredado de su padre como Ranaco, que por cierto, le venía a su padre de un panadero muy bueno de la Rábita, y fue porque su padre le puso “El Cabo” a Juanico (el padre de Mateo el Guarda), y aquel le puso a su padre Ranaco, pues su padre fue panadero en la casa que vivía Librada. La panadería se la vendió a Francisco El “Pelón”, un hijo de Amor.
Después de tanto trabajar le llegó la jubilación y le dieron una pequeña compensación de Francia que prefirió cogerla de una vez, como dice el refrán de “Sardina que pille el gato, tarde vuelve al plato”. Le dieron treinta mil duros, y de nuevo utilizó el refrán: “Mas vale pájaro en mano que ver un ciento volar”.

            Ha tenido sus enfermedades, como una trombosis, que le hace llevar la “cayá”, pues le dio una parálisis en una parte del cuerpo. Tuvieron que operarle dos veces por problemas de tripas pues se le hicieron nudos; después le salieron hernias. Ahora a sus 85 años está bien, le falla un poco la vista, pero su mente sigue lo suficientemente fresca, como para acordarse de todo lo relatado.

domingo, 1 de septiembre de 2013

DELIMITACIÓN Y DENOMINACION DE LOS CORTIJOS DE FUENTE ÁLAMO (Revisada a 19/02/2017)


         
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