martes, 4 de noviembre de 2014

UN DIA DE ESCUELA EN “EL COTO” EN LOS AÑOS 70. EL TRANSPORTE ESCOLAR EN FUENTE ÁLAMO.



          Sobre las ocho y media de la mañana, oíamos una voz, y digo una voz porque solamente necesitábamos en aquellos tiempos una llamada de nuestros padres, para dar un salto de la cama, levantarnos y vestirnos. Seguidamente nos lavábamos la cara como los gatos, nos tomábamos un tazón de leche de cabra con sopas de pan o de leche condensada, cuando la cabra carecía de ella. Recogíamos la “cartera” del mismo sitio que la habíamos dejado la tarde del día anterior, porque los deberes por entonces no existían o eran otros. Cuando desde nuestras casas escuchábamos el motor de “La Chacharreta”, calculábamos rápidamente, el tiempo que tardaba desde La Piquera hasta La Fuente, (que era desde donde daba la vuelta), para salir corriendo y cogerla en una de las dos paradas que había: La Piquera o La Fuente.
 Sobre las nueve de la mañana partía desde Fuente Álamo “el autobús” con unos 30 ó 40 niños y niñas para realizar un trayecto tortuoso y lento que duraría una hora para recorrer tan sólo 12 kilómetros y recoger otros 20 niños y niñas de los cortijos. Hay que decir que número de viajeros escolares disminuía considerablemente durante la campaña de la aceituna, por razones obvias. La primera parada la realizaba en la Casa de la Huerta, para recoger a la niña del Cortijo del Llano (Mercedes Pérez) y Domingo Ortega (de Rayo); la segunda en Las Revueltillas, donde algunos días, no todos, se recogía a Antonio Expósito y a las niñas de Andrés Vera, (que después se vinieron a vivir a Fuente Álamo). La siguiente era una verdadera parada, pues en El Peñón se incorporaba un grupo importante de colegiales: Inés, Romualdo, Josefa, María del Carmen, y algún año después Juan Carlos y alguno que otro que se me olvidará. Había una segunda parada en El Peñón a la altura de la casa de Esteban, dependiendo del autobús y el día, pues allí se incorporaban los nenes de Justo (Pepe, Justo, Elena…), Juan y María del Carmen Vera y Antonio Pérez (de Eugenio), quienes podían andar perfectamente de 2 a 3 kilómetros en subida hasta alcanzar la parada, que era provisional. Esto era para evitarle al autobús una parada-arranque y subida en brusco, de manera que el conductor buscaba una parada en un falso llano que había un poco más adelante del referido cortijo; pero a la vuelta como era cuesta abajo, sí se les podía dejar más abajo y más cerca de sus casas, “eran tiempos en los que se miraba por la salud de los niños, a la vez que por la vida de los motores de los autobuses”. Continuábamos la ruta sin parar durante 1 km aproximadamente por aquella quebradiza carretera, al principio de piedra con sus baches, que fue alquitranada sobre mediados los 70, hasta llegar al punto kilométrico 4, establecido en Las Pozuelas, donde ocasionalmente se bajaban o montaban unas niñas de Julio de Las Pilas. El recorrido ahora iba a ser más corto, pues tras unas curvas aparecía una recta, poco antes de llegar a La Setilla, donde los hijos de Marín y Trinidad (Juan Manuel y Merce) se incorporaban. A partir de aquí ya no iba a haber más paradas hasta lo más alto de Las Albarizas, y no porque no hubiese niños en las zonas, sino porque la carretera ascendía y el motor del autobús sufría por el esfuerzo, teniendo que subir los niños hasta donde se llaneaba la carretera, es decir en lo alto de Las Albarizas. Se hacían algunas excepciones los días de lluvia y barro. Allí se montaban las niñas de Juan Pulido, el del cortijos de los Reventones (María del Carmen y Mercedes), los niños de Lorenzo del Cortijo de los Cierzos (Lorenzo y Aurora), los del Cortijo de Amelio hijos de Felipe Valverde y Teófila, (Andrea, María del Carmen, Juan Antonio, Rosario), los niños mayores de José de la Tabernilla (José Luis), el hijo de Tomás Zurrón (Miguel Ángel), los hijos de Nazario (Marcelino y Dolores), del Cortijo del Coscojal Alto también venía andando hasta allí, José Luis (piano), con su buena cartera de cuero. Desde Cañada Honda, subían los hermanos Antonio y José. En el cortijo de Dionisia vivían los hermanos Cobo: Francis y Antonio. En el cortijo de las Albarizas vivió un poco tiempo Paquillo que también se incorporada en esa parada. Desde Las Albarizas Bajas bajaban los hijos de Galindo: José Antonio. Todos ellos tienen un gran mérito pues tenían dos horas más de clase de gimnasia, todos los días a primera y a última hora. Una vez que el autobús bajaba y cesaba de rugir, se dejaba caer hasta la altura del Cortijo del Toro, donde los hijos de Custodio y Dorotea (José y algún hermano menor) se montaban, pero ya casi con tres cuartos de hora de ventaja para dormir. El autobús seguía su ruta hasta el Bermejo, donde los Lara Peinado (Fernando, María José, Paquita y Antonio), las niñas de Custodio Peinado y los niños de su hermano Antonio (Visitación y los Rubios) serían los últimos en incorporarse y los primeros a la vuelta en bajarse, aunque la mayoría de las veces hacían el trayecto de pie. Sin embargo fueron más afortunados en aquel día de invierno de 1970 del que ahora hablaremos.
   Después de este tortuoso viaje en el que daba tiempo a estudiar dos o tres temas de Ciencias Sociales, el autobús desembocaba en la carretera de Priego y recorría unos 5 kilómetros ininterrumpidamente hasta llegar sobre las 10 de la mañana a los Colegios Nacionales Cormarcales “El Coto”. El viaje era agotador, fatigoso, al igual que la descripción que acabo de hacer, pero lo he hecho a propósito con el fin de hacer un pequeño homenaje a todos esos niños, y si me he olvidado de alguien, que me perdone y mediante los comentarios me lo puede hacer saber. No puedo dejar de hacer mención algunos de los niños que he nombrado que tristemente se han bajado del autobús de la vida, como Miguel Ángel Zurrón, Antonio Nieto, Juan Manuel, cuyos apellidos no recuerdo y que era hijo de Marín y Trinidad, Visitación Peinado y su prima hija de Custodio Peinado, Juan Carlos Carrillo, Juan Antonio Valverde, espero de no olvidarme de nadie.
Creo que los niños de Fuente Álamo siempre fuimos más desafortunados que los de otras aldeas, y digo esto porque debido a la carretera estrecha de piedras y baches, la empresa de transportes siempre mandaba el peor de los autobuses, desde la Chacharreta, con aquel morro alargado, sus asientos-sofá de madera forrados de eskay donde nos sentábamos 4 niños  y sus ventanillas correderas, donde el privilegiado que la pillaba podía sacar la cabeza y brazos, aunque estaba prohibido.  Cuando falleció Chacharreta, fue sustituida por aquel autobús con la parte frontal y trasera redondeada, que conducía Manolo, el hermano de Miguel Contreras, y que ya sí tenía asientos individualizados y unos escondites peligrosos en la parte de atrás. Después apareció la Setra Seida, pero la pequeña.
Un invierno del año 1970, (curso70-71) el autobús que transportaba a los alumnos desde el colegio de Alcalá la Real quedó atrapado en la nieve en el cruce de Fuente Álamo con la carretera de Priego, y el conductor abandonó no sólo el autobús, sino a los niños y niñas de edades comprendidas entre 7 y 14 años, quienes tuvieron que andar siete kilómetros cubiertos de nieve. Los más pequeños, incluso estuvieron a punto de la congelación. Si bien para algunos niños mayores fue un motivo de alegría, llegando a jugar con la nieve, para los más pequeños, fue un día que tardaron en olvidar, y si bien hubo leves quejas por parte de los padres, ello no supuso ningún tipo de sanción al conductor, ni a la empresa  Autocares Contreras; eran años en los que el conformismo actuaba como una venda en los ojos de la gente, sólo los maestros señalaban y decían “esos eran los pobres niños que dejaron abandonados en la nieve”.

En definitiva fueron muchas horas, muchos días y muchos años, (en concreto, yo  7 cursos) viajando en aquellos autobuses. Muchas experiencias, que con el paso del tiempo las vemos con otra perspectiva, ahora inimaginables, pues no parábamos de hacer travesuras: no nos sentábamos, sacábamos los brazos y cabeza por las ventanilla, cogíamos las ramas de los almendros, olivos, retamas, gayumbas, ect… que se encontraban en las orillas de la carretera, comíamos chupachups, cosa prohibida por lo del palillo, masticábamos chicles que luego pegábamos debajo del asiento, nos peleábamos (sobre todo en el último asiento), cantábamos canciones de Camilo Sesto y otros, jugábamos a las cartas o cromos, guiñábamos a las niñas e incluso nos enamorábamos. Algunas de estas infracciones, de vez en cuando, el conductor las veía por el retrovisor interior y nos imponía un castigo, que era más peligroso todavía, y consistía en ponernos de rodillas cerca de él, al lado la palanca de las marchas, o en otras ocasiones, nos bajaba del autobús para que hiciéramos el trayecto andando, ¿eh Vicente, te cuerda? O aquel intento fallido del conductor llamado Isidro, que nos decía que éramos “más bajos que la escarihuela” y nos impuso de sanción el bajarnos del autobús en la Hoya Vásquez, muy cerca de Fuente Álamo, a lo que accedimos con mucho gusto, pero cuando vio que lo hacíamos realmente, salió corriendo detrás de nosotros para impedirlo. Aunque, es cierto que, no consiguió atraparnos a todos, pues alguno salió corriendo por los olivos. ¿Cuánto sufría aquel conductor, que no solo tenía que estar pendiente del tráfico, sino que también debía prestar atención a 40 ó 50 energúmenos? Cuando ya no podían con nosotros subía al autobús Miguelito y no daba un buen rapapolvo, que de poco servía. 

sábado, 18 de octubre de 2014

RINCONES O LUGARES ESPECIALES EN FUENTE ÁLAMO. IV


PÁGINA EN PROCESO DE REVISIÓN


EL CERRO DE LA CORNICABRA.-





LAS ERAS DE LA TORRE

            

             LAS TRES FUENTECILLAS


sábado, 4 de octubre de 2014

GENTE DE FUENTE ÁLAMO POR EL MUNDO (GRANADA): JOSÉ AGUILERA CANO “PEPE AGUILERA”



            Como vimos en la anterior entrada la infancia de Pepe no fue muy fácil, pero la vida en general tampoco lo fue. Cuando contaba con 12 años volvió su padre del destierro de Lora de Río, donde había estado criando melones. Se acuerda de que su padre tenía unas cabrillas y hacían unos quesos, que eran el sustento de la familia y cómo alguna vez tuvo que llevarlos con una borriquilla a San José para regalarlos a la Guardia Civil. Recuerda cómo la pareja llamaba a su casa por la mañana para que se levantase su padre y les hiciera las migas, y cómo jugaba al dominó con ellos, por lo que le decían por donde se tenía que meter con las cabras. Cree que todo esto lo hacía su padre para evitar que le pudieran decir algo los señoricos y sobre todo para no volver a pasar el calvario que ya había sufrido.
La primera vez que salió de Fuente Álamo tendría unos 19 años y fue a Burgos a abrir hoyos para plantar pinos, en concreto a Valdeajos y a Moradillo del Castillo, donde estuvieron entre otros los hijos y el padre Antonio Castillo “Caejo”, Marce Ramírez Zuheros, que era el cocinero, y su hermano Juan, que tuvo que hacerle alguna vez la tarea porque él se encontraba mal del estómago. Le pagaban 12 duros diarios a destajo, y según el terreno hacía más o menos unos 100 hoyos pequeños. Después se fue a Burgos con la empresa “Avelino Torres”, a trabajar en las carreteras y a cargar piedras en una cantera, y paraban en la Abadía, en una vaqueriza de Villarcayo (provincia de Burgos) donde le guisaba el casero y estaban entre otros Feliciano Pérez Vera y los hermanos Antonio, Custodio y Manuel Jiménez. El contratista tenía tierra y una vaqueriza, por lo que trabajaban también en sus tierras.
Es de la quinta del 54 (nacidos en 1933), junto con Pepe Ramírez González, del cortijo de la Cornicabra, Feliciano Pérez Vera,  Antonio Jiménez Pérez, Antonio Puche Ramírez, Juan Aguilera Cano “Juanito, el panadero”, Manuel Aguilera, el marido de Urbana, otro del Cortijo del Allozo… que hicieron el gasto de los quintos en el molino de aceite de Cornicabras. Hizo la instrucción en Camposoto en San Fernando, y después la mili en Rota, en unos polvorines, donde estuvo 18 meses, pues se vino 2 meses antes con permiso limitado por haber sido instructor. Fue en el año en que estaba a punto de iniciarse la Guerra del Sidi Ifni, por lo tenía que estar disponible. Dicen en el pueblo que como no pudo aprender a escribir, un compañero en la mili le escribió una carta y en ella decía “recuerdos para papa y abrazos para Brígido”. De esto dice que no se acuerda.
Cuando se licenció (1956) se fue a trabajar Huelma con su tío Pepe, que le pagaba menos de lo que le correspondía según le dijo el encargado, pues después de hacer la faena de segar tenía que cuidar los mulos, así que le tuvo que decir a su tío que le estaba explotando y que: “me raya la sangre, pero me estás robando”. Antes había estado su madre en el cortijo, y cuando iban los tratantes a comprar grano, su tío les decía que su madre era la criada. Su tío cogió buenos cortijos y luego compró uno: el cortijo La Mata.
 Poco después se fue a Barcelona, donde estuvo trabajando en una fábrica de hacer viguetas y después en aislamiento térmicos, forrando las tuberías. Estuvo en Barcelona 12 años, solo vino una vez para casarse. Por la amistad que tenía con Antonio Puche hizo que éste fuese a Barcelona en 1962 a hacer unos cursos de televisión, donde estuvo uno o dos meses, le dio una habitación y no le costó nada pues la mestressa tenía buena relación con él.
    Conoció a su mujer Carmen en una visita que hizo a su hermana Carmela a Granada y vino de Barcelona expresamente para casarse. Se casó en 1967 con 34 años en la Iglesia San Miguel Bajo del Albaicín, y el gasto fue en el Restaurante “Los Manueles” por la calle Elvira. Fue mucha gente de Fuente Álamo: Venturilla, Feliciana, Consolito, más amigos y sus familiares. Al año siguiente de estar casado (1968) pidió la cuenta, y después de tantos años volvió a Granada a casa de su suegro. Tardó un poco tiempo en encontrar trabajo, y acabó colocándose en la construcción en la empresa “Nevamar”, que tenía las oficinas en la calle Párraga.
 Lleva viviendo en Granada 45 años. Tiene 8 hijos, 6 varones y 2 mujeres, su hijo mayor nació en Barcelona, se lo trajo muy pequeñito en los brazos, y el más pequeño tiene ya 33 años, por lo que hay una diferencia entre los 8 hermanos de 13 años. Cuando su mujer enfermó y él tenía que estar trabajando, tuvieron que llevar a Javier, Antonio y María Carmen a Fuente Álamo, a casa de sus hermanos, le contaban que los niños eran traviesos y se iban a bañar a Las Vegas. Están casados, excepto dos, bueno uno tiene una relación de pareja de hecho. Todos están trabajando, nunca han estado en el paro, trabajan en carnicerías, de pintores o en la construcción. Tiene 9 nietos.
Tiene cierto rencor a los políticos. Se declara de izquierdas del PSOE, de Felipe González, y no quiere el fascismo, porque le miraron muy mal en el pueblo. Aunque la situación vaya a mejor no votará a la derecha, pues no puede con las sin razones cometidas.
Le gusta jugar al dominó, su padre les enseñó a él y a su hermano, pues hay tradición en la familia. Es aficionado a los toros desde que iba a la Monumental y a la plaza de España. El futbol en Barcelona no le costaba nada porque el niño de la “mestressa” le daba el carnet para ir al Neu Camp, pero su equipo es el Real Madrid. Le gustan los partidos de fútbol buenos, y que gane el Granada y sobre todo España, pero no se considera un forofo. Le gusta la música de Manolo Escobar, Juanito Valderrama y Antonio Molina, que de joven era su favorito, y cuando cantaba en la radio salía corriendo a escucharlo en la casa de Domingo Arroyo.
En Granada le tienen por buena gente, le llaman “Aguilera”. Nadie le conoce por “Macarrón”, aunque ya no le importa que le llamen así. En el barrio de La Chana es conocido por todos, pues se reconoce callejero.
Se considera creyente, (de los del medio), ahora cree más que antes porque se le han dado algunos casos. Cuando su mujer cayó enferma, fue al curandero de Los Chopos, quien le dijo que “Dios querrá y que iba a tener mucho jaleo con los médicos”, y al final se curó, por eso cree en el Santo Manuel. Solo fue una vez y vio en la clara de los olivos una mujer y una niña y se le acercaron, y de pronto se le puso al Santo Manuel la cara morada, piensa que “esto es porque hay un algo”. Dice que solo le habían visto así su hermana Dolorcillas, el chófer y él.
         Actualmente, a sus 81 años de edad, tiene algunas cosillas como asma, una hernia de hiato, le han operado de la vejiga y ahora no quiere operarse más de próstata, pues su médico de cabecera no se lo ha aconsejado, padece una sordera, valiéndose de un aparato, y tiene una paguilla 800 Euros, con la que se apaña muy bien. Todos los días juega sus partidas de dominó y le gusta pasear por el barrio.

A la pregunta utópica, ¿se iría a vivir a Fuente Álamo? Contesta que no, sólo para dar una vuelta.

lunes, 15 de septiembre de 2014

INAUGURACIÓN DEL “COTO” POR LOS ESCOLARES DE FUENTE ÁLAMO.



               Ahora que comienza el nuevo curso escolar 2014/15 haremos un pequeño recordatorio, 45 años después, del curso 1969/70 en el que los niños de Fuente Álamo se incorporaron a los Colegios Nacionales Comarcales (El Coto) de Alcalá la Real. Supuso un gran avance en la enseñanza, en la educación y en las relaciones humanas para aquellos escolares fuentealameños. Hasta entonces sólo se habían relacionado entre compañeros aldeanos y sólo habían conocido un maestro o maestra, además para algunos era la primera vez que salían de la aldea. En definitiva fue un hito cultural, un antes y un después, que a muchos nos costó un poco asimilar y adaptarnos con nuestros miedos, complejos y curiosidades al nuevo sistema educativo.
Mediante Orden del Ministerio de Educación de 11 de marzo de 1968 (B.O.E. n.º 77, de 29 de marzo) se crean en Alcalá la Real nuevas escuelas nacionales de Enseñanza Primaria, en concreto los tres Colegios Nacionales Comarcales. En el Colegio Nacional Comarcal nº 2, (16 unidades: ocho de niños y ocho de niñas) estaba previsto reubicar a los niños de Fuente Álamo y en consecuencia, suprimir según la misma orden la unidad de niños de Fuente Álamo (por error material se transcribe Puente Álamo, B.O.E. pag.  4.721).
 El proceso de incorporación a las nuevas escuelas fue paulatino, así ya iniciado el curso 1968/69, se fueron incorporando alumnos de Santa Ana, Fuente del Rey, Las Riberas Alta y Baja, las Grajeras, La Rábita, la Venta de Agramaderos (que se instalaron en la Comarcal n.º 2) y durante los meses de marzo y abril de 1969, continuaron las incorporaciones al Comarcal n.º 3 desde Mures, La Pedriza, Villalobos…
Pero con lo que respecta a los niños y niñas de Fuente Álamo, la referida norma no llegó a aplicarse materialmente y la incorporación no se produjo hasta el curso 1969/70 (un año después de lo previsto); ni en los términos establecidos, pues se suprimió una unidad de niños y otra unidad de niñas y se convirtió en escuela mixta la de niñas; ni tampoco nos ubicaron en el Comarcal nº 2, sino que como veremos fuimos dispersados entre los tres “Grupos”. En mi caso, recuerdo el intento baldío de mis padres y mi hermano, no sé si con el beneplácito de D. Leovigildo, de escolarizarme ese mismo curso en dichos Colegios, en concreto en el Colegio Comarcal nº 3, pues pensarían que iba más adelantado que los niños del curso que se quedó en Fuente Álamo. No sé si debido a la edad, cosa que no creo pues había niños de mi misma edad escolarizados en dichos colegios, o debido a mi estatura (con 7 años era un “renacuajo”), que tampoco lo creo, o porque continuaba impartiéndose mi curso (de 1º) en la escuela de Fuente Álamo, cosa que sí creo que fue el motivo principal, que a pesar de haber hecho acto de presencia, me devolvieron a los corrales. Todavía recuerdo cómo mi hermano intentaba convencer a Don Joaquín Martín Villanueva (por entonces director interino) y como éste me miraba y se negaba rotundamente. El siguiente curso 1970/71 sí puede entrar por “méritos propios”.
Con la implantación de ley 14/1970, del 4 de agosto, General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa, se instauró la Educación Preescolar (voluntaria y hasta los 5 años) y la Educación General Básica (EGB), (obligatoria hasta los 14 años). Ello suponía escolarizar a los niños y niñas de Fuente Álamo conforme a lo establecido en la misma (párvulos 4 y 5 años y ocho cursos de primaria de 6 a 13 años) lo que era materialmente imposible en la escuela de Fuente Álamo, por tal y como estaba concebida o estructurada, ya que sólo había un maestro, D. Leovigildo, y una maestra, Dª Visitación, para todos los niños y niñas desde los 6 años a 13 años (desde Párvulos hasta 6º  de Bachiller). Pero este problema había quedado solucionado afortunadamente antes de su entrada en vigor, pues como hemos visto, ya en el curso 1969-70, los escolares a partir 2º de primaria fuimos reubicados en los Colegios Nacionales Comarcales “El Coto” en Alcalá la Real. La previsión de la implantación del nuevo sistema educativo provocó también, desde mi punto de vista, que al llegar al “Coto" nos rebajasen un curso a casi todos, sin ningún criterio objetivo, sino a dedo del maestro D. Leovigildo o de la maestra Dª Visitación, que también tuvieron que marcharse con el grueso de la tropa ya que entendían que nuestro nivel educativo era inferior. En dichos centros ya estaba reubicado D. José Oria, quien también colaboró en las recalificaciones.
            El criterio para la ubicación no fue como hemos dicho conforme a la norma (Comarcal nº 2), sino pienso que al azar, distribuyéndonos entre los tres edificios, llamados “Grupos Comarcales”, al antojo de los maestros, dándose la paradoja de que a los hermanos nos ponían en distintos Grupos, o la asignación nada tenía que ver con el orden alfabético. Así, de mi edad más o menos y de niños fuimos al Tercer Grupo: Paco Aguilera, Domingo Pérez y Juan José Carrillo (éste un año después); al Segundo Grupo: Isidoro Vega, Manuel Arévalo, Antonio Ramírez, Romualdo Vera, José y Justo Gutiérrez; y al Primer Grupo: José Antonio Serrano, Benito Vera, Julio La Rosa, Pedro Vega, Vicente Martín Arévalo, Francisco Arenas, José Luis Arenas, Vicente Aguilera Pérez y Antonio Jiménez (estos llegaron un curso después). Toda esta separación provocó al principio confusión y cierta indefensión, y evitó la organización de pandillas fuertes, a la vez que fortaleció las relaciones entre los fuentealameños que el azar quiso que cayesen en el mismo Grupo.
            En aquellos dos primeros cursos (1969/70 y 1970/71), se podían contabilizar entre niños y niñas más de 50 alumnos de Fuente Álamo de edades comprendidas entre los 8 años y los 14 años, distribuidos entre los tres Comarcales, que de alguna forma los “inauguraron”, sirviendo de pequeño recordatorio la nominación que sigue: Antonio Pérez Pérez, Jesús Aguilera, José Aguilera Cervera, Enrique Zuheros, Francisco Aguilera Valverde, Domingo Pérez, Vicente Aguilera Cervera, Isidoro Vega, Manuel Arévalo, Antonio Ramírez, José y Justo Gutiérrez, Antonio Pérez (Uge), Domingo Ortega, Remualdo Vera, Gregorio Martín, Juan Valverde, Antonio Luis Aguilera, José Luis Montes, Francisco Ángel Aguilera, Francisco Martín Arévalo, Rafael Cano Vera, Eduardo Aguilera, Manuel Jiménez, Antonio Expósito, Juan Aguilera Pérez, Marcelino Pérez, Antonio y Francisco Cobo, Domingo Ortega; en cuanto a las niñas mi memoria me falla algo más y recuerdo a Mercedes Pérez, Luisa Pérez Aguilera, Josefa Jiménez, Mercedes Fuentes, Luisa y Carmen Cano, Francisca Malagón, Aurora y Carmen Cano Haro, Antonia y Nieves Anguita, Maritrini Montes, Juana Vera, Manuela Ramírez Peinado, Julia Valverde, María Rosa Martín, Dolores Aguilera, Feliciana y Antonia Salazar, Antonia Pareja Jiménez, Mercedes Escribano, María Dolores Aguilera Pérez, Angeles Bailón, Inés Vera, Mercedes Pérez Aranda, María Dolores Pérez Aguilera, Maria José y Francisca Lara, Visitación Peinado, Maria del Carmen y Mercedes Pulido, Andrea y María del Carmen Valverde, ect…  pido disculpas de ante mano por si se me ha pasado alguien, o me he pasado yo al poner alguien que no inauguró el Coto, pero como siempre la lista está abierta para que cada uno que quiera que se apunte y cuente su experiencia.
            En próximas entrega intentaremos describir como era un día normal de escuela para los niños y niñas de Fuente Álamo, desde por la mañana hasta el regreso: el transporte, la escuela, el comedor, el recreo, la relación con los niños de otras aldeas y sobretodo con los niños alcalaínos, que no fue del todo pacífica.

 CONTINUARÁ…

viernes, 5 de septiembre de 2014

TRAVESURAS DE NIÑOS DE FUENTE ÁLAMO. JOSÉ AGUILERA CANO “MACARRÓN”. SU INFANCIA.


Las travesuras de los niños fuentealameños han sido muchas y muy variadas a lo largo de la historia, a las típicas en los años del hambre de meterse en los huertos para hurtar habas, melones, hortalizas, frutas, almendras, ect…, o para bañarse en las albercas prohibidas, le siguieron las peleas o disputas por cosas o valores hoy sin importancia. Por ejemplo, bastaba pintar dos rayas en el suelo que representaban el padre de cada uno y si uno pisaba la del otro, ya estaba liada la pelea, así como una serie de bromas unas de buen gusto y otras más pesadas, sobre todo con los animales, que hoy se consideraría falta de maltrato animal, como echarle “mosca de mulo” en la cola a una burra, echarle gasolina en el culo o atarle latas en la cola a un perro, echar a pelear dos perros o dos cabras… carreras con mulos, bicicletas o motos, emborrachar una lagartija con el humo de un cigarro…, alcanzar objetivos variados con tirachinas o escopetilla de plomos… O las típicas bromas a nuestros semejantes, como pegar un susto con algún disfraz (soldado en la mina de Dorotea) o con un melón hueco iluminado, echar gachas en la cerradura de una puerta el Día de los Santos, cambiar de ubicación las macetas de las vecinas,  dar de comer o beber algo raro, dar una colleja al de delante de la fila, el “bautizar” o poner motes a otros, o la de lanzar piedras normalmente sin objetivo alguno, pero que casi siempre lograban alcanzar la cabeza de alguien, o colocar una cuerda invisible atada a dos extremos para cazar algo o “alguien”…. O el caso de Sánchez el de La Solana que cuando era joven, cogió un canutero, metió tábarros cuando estaban helados y los llevó al casino de Alcalá la Real y cuando se calentaron, abrió el canutero y los soltó.
            Serían muchos los ejemplos de travesuras que se cometieron en Fuente Álamo, pero muchas no estuvieron identificadas con su nombre y apellidos, y era muy fácil asignárselas siempre al mismo cuando no se sabía el autor. Es por ello que, si a alguno de los fuentealameños el pueblo le debiera un reconocimiento, Pepe Aguilera pudiera estar el primero de la lista. Bueno, no sería un reconocimiento como tal porque para ello se deben hacer méritos valorados socialmente como “positivos”, pero sí creo que se le deben unas disculpas, que pueden ser mutuas. Y todo ello porque “Macarrón”, como se le conoce en el pueblo y que a su edad reconoce que no le importa que le llamen así, fue objeto de muchas injusticias cometidas contra él y en cierta forma contra su familia. Fue un fruto recién nacido de la Guerra Civil, que maduró en la calle y sin árbol donde cobijarse durante la postguerra, pues su padre fue encarcelado cuando contaba con 6 años de edad y liberado del destierro cuando ya tenía 12 años (hecho un mozuelo), lo que hizo que junto con sus cinco hermanos, tuviera que salir adelante en unos años tan difíciles y tan señalados para los hijos del que había sido alcalde pedáneo de Fuente Álamo durante la Segunda República y la Guerra Civil. Todo ello le llevó a hacer “méritos”, a ser “señalado” o etiquetado, pues como el mismo reconoce, era un niño travieso de su época, pero lo que no acepta es que le quisieran “meter siempre en el ajo” y culparle de todo lo que pasaba en el pueblo. Así, cada vez que ocurría algo en la aldea, el culpable o el señalado era él, cuando muchas veces habían sido otros niños, como él dice: “pagando cosas que no las hacía, pero tenía que ser él por cojones”. No reconoce el dicho: “No se conocieron en Fuente Álamo niños más <<esentos>> que Capullo, el de la Sancha, Charraga y Macarrón”, y ello, entre otras cosas, porque Juan Pérez Vera, “Capullo” era más joven que ellos. Reconoce travesuras y peleas de niños sobre todo con Antonio Jiménez “Añillos”, como cuando al tirar piedras por encima de La Alberca le llegó a dar una pedrada a la Ventura de Arévalo y a su hermana Gregoria y tuvo que salir corriendo por los huertos de su tía Merced. Reconoce cómo el hambre hacía que le diera vueltas a la cabeza, y cómo el desprecio por los pobres o los “señalados” se sentía en la escuela por parte del maestro D. Manuel, lo que provocó que no pudiera aprender a leer ni a escribir, aparte de que él reconoce que no era aplicado; o el hecho de que pudo tener un futuro mejor cuando le propusieron de niño una carrera de teología y su abuela Segunda, “echó un grito al cielo y se puso como endemoniada” y sin embargo tuvo que irse a los cortijos a trabajar por la comida y por cuatro ropas viejas, y no aprendió a leer ni escribir; ahora piensa que aquello no estaba para él. Reconoce que fue él quien bautizó al maestro con el apodo de “Don Gargajito”, pero el apodo se lo ganó el maestro, pues escupía al suelo y decía que antes que se secara la saliva, tenían que estar allí todos los niños. Ahora, después de tantos años, se le ve un hombre dolorido por todo aquello, y con cierto rencor a todo lo que representaba el fascismo que tuvo que soportar.
José Aguilera Cano nació el 12 de abril de 1933, en Fuente Álamo, hijo de Vicente y Dolores, el menor de los dos varones de los seis hijos del matrimonio. Nació por tanto un año después de la proclamación de la Segunda República y cuando ejercía como alcalde pedáneo su padre, del que quedó huérfano temporalmente (6 años) a los 6 años de edad. Su infancia la recuerda sin padre, con mucha hambre y yendo a comer al cortijo de la Solana, (iban 8 familias) pues una vez finalizada la Guerra Civil fueron despojados de todos sus bienes, como de las cabras que estaban guardadas durante la Guerra en la piquera-corral de Faustino y el mulo que se llevó su tío Pepe. Aquel día, su madre cogió una cabra y la metió para el corral, diciendo que esa no se la llevaban, y entonces Blas Zamora le pegó una pedrada a su hermano Juan en la barriga. O cómo el hambre hizo que se metiese en el horno de Faustino bajo recompensa de que si cogía el pan sería para él, mientras que le decían que tuviera cuidado con la cabeza para que no se diese en el techo del horno pues se quemaría, y las suelas de las alpargatas se iban derritiendo, quedando la huella de la goma pegada en el suelo horno conforme iba saliendo. Una infancia de peleas de niños sobre todo con Antonio Jiménez pues le querían pegar los niños de La Rabita a un hermano de Jarico, se fueron a los callejones, llegó Félix Carrillo y se lo quitó y aprovechando aquel para tirarle una piedra en la cabeza y tuvieron que darle puntos en la cabeza. Otra vez Antonio le dio un puñetazo y se hizo daño en un labio, y su padre después además le pegó una gran paliza por pelearse.
            Pero toda esa infancia pudo ser peor si no hubiese sido porque su padre salvó del fusilamiento a D. Francisquito Sánchez. Como hemos dicho, su padre  era alcalde de Fuente Álamo, en la zona roja,  y para evitar la muerte del señorito en manos de los rojos, reventó una yegua corriendo para llegar a tiempo a Alcalá la Real desde Los Martillos, (donde había una comandancia de la zona roja), y se presentó diciendo que Sánchez no había hecho nada. Después de la Guerra, en recompensa les dio aceite, harina, y les quitó muchas hambres. En el cortijo de Sánchez (La Solana) se daba de comer a niños pobres. Cuentan en el pueblo que fue él el único niño que en los años del hambre se atrevió a enfrentarse a Don Paco Serrano, llevándose las manos a sus partes, por lo que dijo D. Paco que allí (en el molino) no comía más ese niño. Por si eran pocas las desgracias, aquí tienes dos platos. El dice que no es cierto, que cómo se iba atrever a hacer eso a un señorito en aquellos años y que de hecho él y sus hermanos estuvieron comiendo en el Molino.
En la escuela no aprendió a leer ni a escribir, el maestro le pegaba con una vara de almendro y con la tableta de la pizarra y le hacía chichones, y solo le daba de leer a las “riquillas” del pueblo, como eran las niñas de Matías, a las que las ponía delante. A los hijos de los pobres no les daba de leer y los mandaba a hacer tareas del campo y de la casa de su familia.
Ya con 15 años iba a escardar cereales y Matías Candio le pagaba de hombre, ya que decía que ese muchacho se lo merecía, mientras que Sancha se quejaba de que a su hijo no lo llamaban para trabajar.
            Estuvo de cagarrache en el molino de Don Paco, de ayudante con Ceballos (que tenía dos hijos, uno es obispo), donde llenaban los sacos de orujo y los cargaban al camión, y al terminar la molienda, limpiaban las tinajas y el molino. Se acuerda de cuando D. Paco Serrano se peleó con Baldomero Córdoba y en la pelea perdió la sortija, mandando a Joseíco (su chófer) a buscarla.
Su mejor amigo era Antonio Puche Ramírez, con quien iba de novias con el mulo y en la moto; una vez se les fue la luz de la moto y tuvieron una caída en la Venta Regalo, pero arrearon otra vez para Fuente Álamo. Iban a la Almedinilla, con buenos trajes, y dice que no se acuerda de lo que dicen en el pueblo de que fue a comprar “un traje de 3.000 pesetas” sin preguntar por la calidad, y que el tendero le sacó el primero que pilló, (pero que no le gustó, por lo que volvió y le mostró otro) y le dijo aquí tienes el tuyo y le cobró las 3.000 pesetas; según él es verdad que tuvo muchos trajes y que uno de ellos de color verde y de buena lana se lo hizo Felisa a medida, pero que todo lo demás son habladurías del pueblo.

CONTINUARÁ….

lunes, 25 de agosto de 2014

HISTORIA DE FUENTE ÁLAMO (revisada)


Fuente Álamo, 22 de Agosto de 2014



SITUACIÓN ADMINISTRATIVA Y GEOGRÁFICA
Se encuentra a 11,5 kilómetros de Alcalá la Real en dirección sureste, pertenece a la zona de Sierra Sur y es dependiente administrativamente de Alcalá la Real, siendo una de las 16 aldeas que la integran.
Un venero de agua potable, ya perdido, rodeado de grandes álamos (si bien hubo una época que tampoco dieron sombra), formaron el nombre de la aldea.
            Fuente Álamo, está situado a una altitud de 703,8 metros sobre el nivel del mar (zona del campo de fútbol) y de 730 metros (zona del Cerro). Su terreno tiene una inclinación de 20,89%.
            Su núcleo rural se distribuye y agrupa en la pendiente y falda de un pequeño cerro, que va a caer al Barranco Muriano. Desde el Cerro (zona más alta) se divisa una extensa depresión de olivares en dirección a La Rábita y unas vistas (en forma semicircular) inmensas tanto en amplitud como en belleza, que van chocando con los cerros de la Hortichuela (Cerro de la Zarza), de Brácana, la Sierra de Vizcantar, la Tiñosa, las sierras de las aldeas de Priego de Córdoba, la Sierra del Esparragal “La Alcaide” o  la más cercana Sierra de San Pedro, dirección a La Rábita. Se divisan al frente las pequeñas aldeas de la provincia de Córdoba, con la que a 2 kilómetros de distancia por el Arroyo del Saladillo hace frontera natural y geográfica la provincia de Jaén.
Sus calles están adaptadas perfectamente a la orografía del terreno sinuoso. Se organizan a partir de la plaza, donde se sitúa la fuente con los álamos, con dos calles principales, transversales a la vertiente del cerro, que partiendo de la referida plaza, en su recorrido ascendente van a unificarse de nuevo en una sola calle principal, La Piquera. Desde la plaza de la Fuente hay una subida por las Escalerillas hacia la Mina. Existen, además, diferentes calles perpendiculares a la principal que suben al Cerro, enlazando con la calle que lo corona.
El “partido de campo” o territorio de Fuente Álamo está delimitado por fronteras naturales, como es el Barranco Muriano, el Arroyo del Saladillo, el Puente Suárez, Arroyo de Cañada Honda, Barranco de la Setilla, el Cerro Pineda, Los Cierzos, el Cortijo de Valenzuela, Barranco de Muriana y Barranco de la Grajeras. Pero será la ubicación de sus cortijos más externos a la aldea, la que nos sirva para delimitar, lo que fue el partido de campo de Fuente Álamo. Así, si dibujamos un perímetro cerrado, partiendo del cortijo de Enfrente, continuando por el Pradillo, la Sangradera, La Casilla de Patrocinio, El Salao, Las Vegas, Suárez, La Cuesta, Coscojar Alto, La Cornicabra, La Setilla, La Tabernilla, Pineda, Los Reventones, Valenzuela, El Cortijo de Arriba, Fuente de la Encina Alta, La Vega,  La Loma del Virote, La Dehesa, la Erilla y terminando en la Huerta, tendríamos una delimitación de los cortijos periféricos más alejadas de la aldea, quedando en el interior del perímetro otros muchos cortijos y la propia aldea. El cortijo Suárez, sería el más  meridional y el cortijo Valenzuela el más septentrional.
POBLACIÓN.
Cuenta con una población de 188 habitantes según el censo de 2013, 103 hombres y 85 mujeres (fuente INE). Su población está disminuyendo progresivamente, así en 1975 llegó a contar con 490 habitantes y en el año 2.000 ya era tan solo de 258 habitantes (130 hombres y 128 mujeres), por tanto, en un cuarto de siglo su población se ha visto reducida a la mitad, o lo que es lo mismo en el transcurso de 40 años, ha habido un descenso de 302 habitantes (75 habitantes por década).
Como dato histórico tenemos que en el año 1845, Fuente Álamo tenía 64 vecinos (ya que en los padrones de habitantes no aparecían las mujeres casadas ni los hijos no emancipados), pero una población total de 252 habitantes. (En el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, escrito por Pascual Madoz en el  Volumen I,  de la Edición  de 1845 en su segunda edición 1846 (página 384) contabiliza en Fuente Álamo a 64 vecinos y 252 almas. El número de vecinos no coincidía con el de habitantes. Vecino era el cabeza de familia, el que aparecía en los listados de padrones de vecindario. Por eso, cuando se hablaba de habitantes, generalizando, se hacía con la expresión de “almas”.)

CLIMA
La temperatura media anual es de 14,10 °C,  la cual es  -1,13 °C más alta que la temperatura media anual de España que es 12,97 °C.
En los meses más cálidos la temperatura media es de 33,70 °C y en los meses más fríos, la temperatura media es de 0,90 °C.
 La precipitación media anual es de 620 mm,  24,3 mm más baja que la precipitación media anual de España  (644,3 mm).
Como dato adicional, podemos decir que en el verano de 1866 fue observado diariamente el termómetro de Réaumur por el médico de los baños de Fuente Álamo. En esa temporada, la temperatura en el mes de junio estuvo entre los 14º R y 15º R, en el mes de Julio subió hasta los 25º R, en el mes de Agosto solo el día 18 llegó a los 26º R, y en Septiembre estuvo entre 16º R y 18º R y solo el día 14 cubría los 23º R. Como se puede observar, fue un verano bastante fresquito, si bien hay que tener en cuenta que las temperaturas están tomadas en los Baños, que es una zona un poco más fresca que en Fuente Álamo. (René-Antoine Réaumur en 1730 ideó el termómetro de alcohol con graduación directa, según una escala dividida en 80 partes. 1º R =1,25º C; 14,50º R =18,12º C; 26º R = 32,5 º C).

HISTORIA ANTIGUA
          Existieron primitivas poblaciones tanto romana, como árabe o medieval que se asentaron entorno al manantial de agua del Rodeo y la zona de la Torre. Asimismo el hallazgo de vasijas en la zona del Cortijillo, hace pensar en otro origen primitivo de asentamiento. También en la zona del Cerro durante la excavación de una zanja, se descubrió una doble tumba elaborada sobre la piedra tosca, terminada en triangulo y orientada norte-sur, y el cadáver mirando hacia el este. En el mismo lugar apareció otra vasija con asa, por lo que pudo ser parte del ajuar. No se trata por tanto, de tumbas aisladas, pues otra tumba se descubrió en una zona próxima a la mina. Esto unido a la existencia de manantiales de agua, nos lleva a la conclusión de que en la zona alta de la aldea y en lugares próximos, hubo asentamientos en épocas pasadas.

HISTORIA RECIENTE
             El Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, Volumen VIII, Edición de 1830,  escrito por Pascual Madoz, en su  página 223,  describe a Fuente Álamo ó Fuente del Álamo como:
“Aldea. con ale. ped. en la provincia de Jaén. Es uno de los 12 partidos de campo en que se halla dividido el término de la ciudad de Alcalá la Real (V.), y por tanto corresponde á su partido judicial y abadía, distando de ella una legua larga al Oeste. Tiene 21 casas, sin formar calle, en la falda de una pedriza, á cuyo pie nace un venero de agua potable que da nombre al pueblo, por bajo del cual hay unos pequeños huertos que se riegan con las aguas sobrantes de aquel, recogidas en una alberca. En su término se encuentran otras 29 casas, entre las cuales son las mas principales las siguientes el cortijo Loma de Zalamea, Suárez, el Palio, Casa-sola, Coscojar Alto y Bajo, Cornicabra, Gallardo, Valenzuela, Fuente de la Encina Alta y Baja, Clavijo, La Cuesta y Árdales; las demás son insignificantes. A unas 300 varas al Sur de la población hay una torre de su mismo nombre; y en la propia dirección á 500 varas, los baños de que nos hemos ocupado con todo detenimiento en el artículo del partido judicial á que corresponde esta aldea. El terreno de su campo es en lo general de inferior calidad, aunque hay algunos pedazos buenos y tiene muy poco arbolado. Los datos de producción, población, riqueza, etc.,  pueden verse en el artículo de Alcalá Real”
Partidos de campo, llamados Charilla., Sta.  Ana, Ribera, Mures, Ermita-Nueva, Cantera-blanca, Val de Granada, Hortichuela, Caserías de San Isidro, Fuente-Álamo, Grajeras y Ravita, verdaderas población  que por su importancia merecen les dediquemos art.  Especiales que pueden verse en sus respectivas letras.

            La formación originaria del núcleo del partido de campo de Fuente-Álamo, después aldea o pedanía, se fue estructurando a la falda de una pedriza, en torno al manantial de agua potable, que vertía en un “pilar” de piedra de grandes dimensiones donde abrevaba el ganado, su lavadero techado y una alberca que surtía los huertos situados en la parte baja. Así se fueron construyendo casas alrededor de la fuente, sin formar calles en un principio; las casas llegarían a la altura de la iglesia, cuya construcción data del siglo XVIII, siendo el monumento más antiguo del pequeño núcleo rural, lo que nos hace pensar que la aldea se fue formando entorno a ella y la fuente, hasta conformar las 21 casas existentes en la primera mitad del siglo XIX. Posteriormente se fue expandiendo hacia la primitiva escuela y el molino de harina de principio de siglo XX, y la construcción de casas se fue ordenando en calles adaptadas perfectamente al terreno sinuoso: la Piquera, el Cerro, las Escalerillas, etc… hasta formarla tal y como la conocemos actualmente, con una centena de casas.
            En 1842 Fuente Álamo contaba con 21 casas, 15  cortijos y casas notables diseminadas y 8 más distribuidas por la zona y de menor importancia. Los cortijos de Loma de Zalamea, Suárez, el Palio, Casa-sola, Coscojar Alto y Bajo, Cornicabra, Gallardo, Valenzuela, Fuente de la Encina Alta y Baja, Clavijo, La Cuesta y Árdales que aparecen relacionados ya en 1830, se mantuvieron habitados hasta los años 70 u 80, algunos incluso hasta los años 90. Actualmente ninguno de ellos se encuentra habitado y la mayoría están derruidos.
            MONUMENTOS
Entre sus monumentos podemos destacar los vestigios de lo que fue la Villa Romana y Medieval, que presenta al menos dos asentamientos bien diferenciados: uno de época romana y otro bajomedieval. El asentamiento romano parece corresponder a una villa de grandes dimensiones y junto al material altoimperial se han detectado artefactos de época bajoimperial, visigoda y califal. A esto se le suman restos de época bajomedieval, de los siglos XIII y XIV, pertenecientes a una torre medieval. También incluye una necrópolis, adscrita al asentamiento medieval.
 La Torre Almenara Atalaya formaba parte de la segunda línea de control del territorio de Alcalá durante la Edad Media y que por su tipología se adscribiría a los siglos XIII y XIV, época bajomedieval.
La Iglesia de San Antonio de Padua, situada en lo que fue el centro de la aldea, se trata de una pequeña y sencilla ermita construida en siglo XVIII, utilizándose la piedra, la madera, el yeso y la cal como materiales. La fachada y tejado han sido remodelados recientemente, utilizándose materiales más modernos. Está orientada hacia el suroeste, es de planta rectangular, disponiendo de una pequeña sacristía comunicada desde su interior, situada tras el altar.
El edificio de la Escuela se construyó con la aportación o donación efectuada por Dª. Casilda Sierra Montañez, cuya obra finalizó en el año 1948. Ha sido remodelado en varias ocasiones, tanto interior como exteriormente, aunque sigue conservando el portal de entrada de ladrillo visto y su característico recinto o pequeño patio semicerrado, también de ladrillo visto, con grandes huecos en forma de hexágonos irregulares y con sus columnas de entrada rematadas con plataformas cuadriculares.
Los  Baños de Fuente Álamo, las aguas de Ardales fueron analizadas por primera vez en 1822 por D. José Gómez, médico de Priego y D. J. Maestre, farmacéutico de Granada. En 1827 comenzó a beneficiarlas y explotarlas D. Joaquín Suárez, vecino de Alcalá la Real, construyendo los baños. Sería  D. Diego Suárez, abogado residente en Sevilla quien levantó el edificio en 1831 y a quien pertenecían las aguas, baños y hospedería, así el establecimiento o casa-hospedería para los bañistas data de este año. Hasta entonces, el agua era consumida en bebida por los vecinos de Fuente Álamo quienes acudían a los baños; con la construcción primero de los baños y después de la casa-hospedería llegarían enfermos de todas las procedencias sociales cuyas dolencias esperaban corregir con un tratamiento intensivo de terapia con aguas minero medicinales, que en el caso de Ardales, poseían poderes curativos para enfermedades cutáneas y venéreas. Las aguas clorurado sódicas, sulfurosas, de color azulado, salinas ligadas ailas margas yesíferas del Keuper, mineralizan los gases hidrógenos sulfurados y ácido carbónico, y las sustancias fijas son, sulfatos de magnesia y calcáreo, muriato de magnesia y sílice. Actualmente se encuentra las aguas perdidas y el edificio derruido.
ECONOMIA
Base de su economía depende fundamentalmente del campo. En un principio giró entorno al cereal y después al olivo nevado, obteniendo ingresos bien como jornaleros, bien como pequeños propietarios agrícolas, que explotaban sus tierras. Las divisas procedentes de la emigración fue en una época (años 60 y 70) la principal fuente de ingresos.
FIESTAS
Fiestas religiosas se celebran en honor a la Virgen del Rosario, a San Antonio de Padua y la Cruz de Mayo. En otras fiestas como la Candelaria, el Carnaval, y  la Nochebuena participa activamente todo del pueblo.
Fuente Álamo celebra el 7 octubre,  sus fiestas anuales y  patronales, en honor a la Virgen del Rosario, siendo ésta actualmente la fiesta principal. El 13 de junio en honor a San Antonio de Padua se celebra la fiesta con la tradicional misa y posterior procesión; durante mucho tiempo (hasta los años 70) fue la fiesta principal. Anteriormente se celebraba el Día de la Cruz el 3 de mayo. Fiestas importantes fueron en otras épocas las Cruz de Clavijo, (20 de mayo) la Cruz de la Setilla (11 de mayo).

               Otra fiesta pagana más moderna es la Fiesta del Caballo,  así sobre la primera semana del mes de Junio desde los primeros años de este siglo XXI se viene repitiendo este festejo en torno al caballo.