sábado, 26 de abril de 2014
martes, 8 de abril de 2014
¿QUIÉN ERAN LOS NENES DE LOS AÑOS 60 DE FUENTE ÁLAMO?
Estas tres fotografías representan una época muy importante del Fuente Álamo de los años 60. Como se pueden ver en ellas, la población infantil, en este caso masculina, era bastante alta (43 nenes en una de las fotos). Es necesario que entre todos completemos esta parte de la historia, para lo cual, pido vuestra colaboración para poder identificar a todos y cada unos de los protagonistas que aparecen en dichas fotografías.
El juego consiste en que quien haya reconocido a alguien o se haya reconocido asimismo, lo indique en la parte destinada a los comentarios del blog o bien a través de e-mail a la dirección fuentealamodperez@hotmail.com. Se debe hacer referencia a la posición que ocupa o en relación a quien la ocupa, la ropa que lleva puesta, el peinado, ect, ect…Todos los datos que se aporte son importantes, como puede ser: el curso escolar, los lugares donde están tomadas las fotografías, el maestro, el cura, las anécdotas que recuerde, quien eran sus mejores amigos, sus padres o sus hermanos, ect…
Si este juego da resultado podremos contar una bonita etapa de aquellos niños, que ahora, tendrá más de 60 años y que estarán en cualquier parte de España o del extranjero, en sus trabajos con sus hijos y nietos, y que forman o han formado parte de la historia de Fuente Álamo, que entre todos vamos reconstruyendo.
sábado, 29 de marzo de 2014
GENTE DE FUENTE ÁLAMO EN CATALUÑA. ANTONIA PÉREZ BOLÍVAR.
En la entrada dedicada a la emigración, hicimos referencia entre otras muchas familias fuentealameñas, a la familia de Mateo Pérez Lizana. Dedicaremos ésta, especialmente, a la hija mayor y en ella reflejaremos un aspecto más de los fuentealameños que en los años sesenta se vieron obligados a emigrar a Cataluña, muy a pesar suyo, como veremos.
Después de más de 50 años aún tiene los
recuerdos intactos del Fuente Álamo de su infancia, de su adolescencia y de
parte de su madurez; sobretodo no olvida a sus amigas, ni a sus familiares
(primos fundamentalmente), que aún le quedan en el pueblo, a quienes llama a
menudo, interesándose por su estado. Pese a ello, después de marcharse con 27
años de edad, sólo ha podido volver en dos ocasiones a su Fuente Álamo. La
primera vez a los diez años de haber emigrado, llevando con ella a dos hijos.
La segunda con su hermano Manolo. Recuerda a la perfección como fue su visita,
le llevaron al Cerro y cuando subía, tenía que pasar por casa de su amiga
Justi, que al no reconocerla no quería abrirle la puerta. Antonia le recordó
que en una fiesta se habían puesto un vestido idéntico y un lazo rojo que
sujetaba la cola de caballo, y ya se echaron a reír y la reconoció. Su prima
Mariana, que tenía los pies a remojo en aguasal, tampoco la reconoció y le dijo:
“como no te conozco, no me da vergüenza como me has pillado”.
Amable, generosa, intranquila por si
pudiera decir algo que pudiera molestar a alguien, se puede considerar un
ejemplo de superación de dificultades y de las desgracias familiares, pues ha
visto como se le ha ido su padre (a los 5 años de llegar a Barcelona), su madre
y tres de sus hermanos, dos de ellos a edades tempranas.
.…
Antonia Pérez Bolívar, nació en Fuente
Álamo el 13 de Junio de 1936, y como no podía ser de otra manera, le puso fácil
a sus padres el nombre, haciendo honor al Santo Patrón de la aldea. Como hemos
dicho es la mayor de cinco hermanos (Amador, Mateo, José y Manuel), hija de Mateo y Josefa, él fuentealameño y ella de
La Pedriza.
Nació
un mes antes del inicio de la Guerra Civil, quedándose “huérfana de padre” con
tres años de edad, pues su padre fue encarcelado por motivos políticos después
de la Guerra Civil al ocupar el cargo de secretario de la Sociedad Obrera de
Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente», afiliada a la FNTT-UGT o del comité local del Frente
Popular. Fue acusado de participar en la
colectivización del campo, incautar
tierras y grano a terratenientes y llevar a cabo actos anticlericales. Enfermo, lo pasó tan mal en el presidio de Astorga y
después de Madrid, donde fue trasladado para hacer la prisión nueva, que les escribió una carta diciéndoles que “si Dios no lo
remediaba, le iba hacer una visita a su madre”. Antonia, ante este mensaje,
hizo una promesa a San Antonio, que parece ser que la escuchó, y no fue
vengativo por los sucesos ocurridos con su anterior Imagen en el pilar. No cree
que su padre participara en la quema de las Imágenes durante la Guerra Civil, aunque
en una ocasión que no quería su padre que fuera a un baile organizado por los
jóvenes en Casa de Encarna Martos (donde tocaba el acordeón Caejo), como la
habían invitado, ella fue y en un enfado su padre le rompió el libro de la
misa, por lo que puede que fuera verdad que no creyese en nada. Sin embargo, su
abuela Dorotea era la encargada de lavar la ropa de los santos, los manteles de
los altares y vestir a la virgen.
Con 8 años hizo la primera comunión, con
un vestidillo remendado que le arreglaron, en esa época cada uno iba con la
ropa que tenía. Recuerda que en los años del hambre, iba al cortijo de la
Solana donde daban comidas para los niños pobres, un día iba ella y otro día,
su hermano Amador, hacían una buena caldera de garbanzos y daban un bollo de
pan que les decían que había que guardarlo para los hermanos que quedaban en
casa, pero algunos se lo comían. También iban a pedir por los cortijos donde le
daban pan de maíz. Doña Casilda sólo daba a cuatro o cinco niños de comer.
Tiene muchas anécdotas relacionadas con los años del hambre en Fuente Álamo,
recuerda como un día de Viernes Santo fueron a buscar espárragos ella y su
prima Mariana y se los ofrecieron a Dª Casilda, esperando recibir la recompensa
de un trozo de pan, y la señorita les dijo: “Gracias, por dármelo de corazón”.
De niña era muy buena en los estudios,
hasta el punto de que la Señora Casilda, a instancia del maestro Don Manuel, la
propuso para costearle los estudios (como a José de Encarna), negándose sus
padres, alegando que no tenían más que a una hija y la necesitaban para “llevar
adelante las faenas de la casa”. Recuerda que Encarna de Blas quiso proponer,
para sustituirla, a su hija Encarna apodada “La Rubia”, pero Don Manuel dijo
que dos niños de la misma casa no podía ser. Cree que fue una faena de sus
padres, y que ahora que ya no están no puede hablar mal de ellos. Por lo que
con diez años comenzó a trabajar en el Cortijo de la Solana, en la aceituna a
los kilos, y por la noche tenía que poner la ropa secar en la lumbre hecha de
ramuchos de olivo, impregnándose de humo y desprendiendo un fuerte olor. Así
que Asunción de Sandalio le dijo que si su madre la hubiese dejado que
estudiara, no olería tan mal, lo que le provocó un fuerte llanto, a la vez que
pensaba en que se hubiese quitado del frío y de las malas condiciones del
trabajo en el campo. También le contó su madre que en la Guerra, un capitán se
la pidió para acogerla en adopción, pero su madre no quiso darla. Piensa que
hizo bien su madre, pero que también le hubiese podido cambiar la vida.
Recuerda que cuando trabajaba en Fuente
Álamo, cuando terminaba en el Coscojar Bajo, se iba al Coscojar Alto, para
ganar dinero extra para poder comprarse unos zapatos y un vestido para el
carnaval, pues lo que ganaba de la temporada lo entregaba en la casa, que se
destinaba para poder pagar lo que debían en las tiendas, pues le daban fiado y
luego lo pagaban después de las aceitunas. El encargado del Coscojar era el
alcalde José Pedro y le decían que si se iba al otro Coscojar el año siguiente
no iba a trabajar, pero a ella le daba igual.
.....
Recuerda perfectamente el día que salió
de Fuente Álamo, que fue el 19 de Agosto de 1963, en un autocar de Contreras
que partió desde Alcalá la Real. Ese año iba a ser hermana mayor de la Virgen
del Rosario, junto con Francisca Ibáñez, pero como tuvo que marcharse, fue sustituida por Mercedes
Ramírez. Dejó muy buenas amigas en Fuente Álamo, por nombrar algunas: Justi y
su hermana Dolores Aguilera, Mercedes, Cayetana, Aniquilla, Iluminada…y su
prima Mariana. Recuerda que cuando se
marchó le escribió un amigo de Fuente Álamo, diciéndole que le había dado
vergüenza decirle algo.
Ella no era partidaria de marcharse, ni
participó en dicha decisión, pero lo hizo para no darle disgusto a su madre, quien
les dijo que entre todos lo habían arreglado y que ya estaba decidido. Su
hermano Amador (antes de marcharse trabajaba de cagarrache en la Cooperativa de
Fuente Álamo) fue quien decidió emigrar a Barcelona, en vez de a Burgos como lo
hacía antes, diciéndole a su padre que
si encontraba alguna casa que le conviniera se marcharían todos, y así fue, en
la calle Campreciós, de Verdún, una barriada de Barcelona, formada
fundamentalmente de emigrantes andaluces. Sus padres vendieron la tierra y la
casa, aunque ellos tampoco eran muy partidarios de marcharse, porque ya eran
mayores.
Cuando llegó a Verdún, le dieron casas
para limpiar en la calle Bailen, Montaner, Paseo de Gracia… recorría toda
Barcelona sin haber salido nunca de Fuente Álamo, excepto a Alcalá la Real. Se
puso a trabajar a los dos días de llegar, después se colocó en la Damm, donde estuvo
tres meses, hasta que se encontró con un señor de Fuentevaqueros, llamado
Daniel, quien le dio un papel de recomendación con una dirección en la Plaza
Rovira, para trabajar en un taller de costura de ropa interior de mujer. Le
dijeron que le pagarían 800 pesetas a la semana, aunque el primer sobre sólo
llevaba 700 pesetas, por lo que fue a reclamar a la Sra. Magdalena, y le dijo
que todavía no sacaba faena, (se trabajaba con máquinas industriales y ella
tenía la máquina de coser que se había traído de Fuente Álamo, que aún la
conserva),
pero a la semana siguiente ya le pagó las 800 pesetas. Entregaba la mitad para
la casa. Tuvo que dejar este trabajo a los dos años, pues su padre murió el 9
de Febrero de 1968, y su marido le dijo que las mujeres de los Fernández no
trabajaban, criaban sus hijos y hacían las labores de la casa y fue su marido a
pedir la cuenta para casarse. Se casó con un utrerano, rubio y con los ojos
azules como a ella le gustaban, que se lo presentó su hermano Manuel.
Recuerda que cuando llegaron había mucha
demanda de trabajo y dos de sus hermanos Amador y Mateo, se colocaron en la
SEAT, José en una fábrica de mosaicos, y
Manolo de aprendiz.
Su casa se convirtió en una especie de
posada donde paraban todos los familiares que iban a buscar trabajo e incluso
gente de Sileras. Recibían mucha correspondencia, diciéndole el correo, que si
tuviese que llevar a todas las casas la misma correspondencia, tendría que
alquilar un burro. También recibió fotos de casada de sus amigas de Fuente
Álamo, recuerda que una le dijo que tenía que devolvérsela pues no tenía fotos
para toda la familia.
Después de 18 años en Verdún, se fueron a
vivir (ella y sus hermanos Amador y Manuel) a una barriada donde una señora
había donado el terreno para pobres, en concreto a la calle Menorca, en Badía del
Valles, que es donde vive actualmente.
…
Cuando se le pregunta que opina de la actual
situación de Cataluña, es tajante en su respuesta: “A mí, no me separan de España”.
Si puede decir que no, votará en este sentido. “A mí no me van a hacer catalana porque sí”.
Sus tres hijos son catalanes, y están
totalmente integrados, una hija trabaja
en el Ayuntamiento de Tarrasa, como profesora de Educación Especial, sus otros
dos hijos tiene su propia empresa en el sector de electricidad, gas y agua. Tiene
5 nietos maravillosos.
Entre sus pasiones están el cante
andaluz, en concreto la copla, y sus artistas favoritas son Marifé de Triana, Manolo
Escobar, Rocío Jurado… Antes salía a bailar, pero ahora ya no sale.
Actualmente se encuentra muy bien, pese a
que no tiene ningún tipo de ayuda pues no le ha quedado pensión, al ser alta la
de su marido.
Si hace unos años le hubieran dado la
opción de volver a Fuente Álamo, a lo mejor se hubiese venido, pero ahora ya
tiene su vida hecha allí, con sus hijos y sus nietos. Fue una decisión que
tomaron en su día, como ya ha explicado, pues no había trabajo en Fuente Álamo
y ya está.
viernes, 21 de marzo de 2014
TURISMO RECEPTIVO EN FUENTE ÁLAMO.
Fuente Álamo, como atractivo turístico, no se ha dado a conocer lo suficiente a lo largo del tiempo, a excepción, de la época de auge de los Baños de Ardales sobre la segunda mitad del siglo XIX, y muy levemente en los años noventa del siglo pasado, con el llamado turismo rural.
El turismo receptivo está constituido,
básicamente, por los fuentealameños emigrantes que con la visita a sus
familiares, aprovechan para traer a su memoria los recuerdos de aquellos años
de su infancia, dando a conocer, de paso, a sus hijos, su aldea natal.
Esporádicamente, encontramos visitantes ocasionales, como maestros, párrocos,
trabajadores del campo, ect…, que alguna etapa de su vida la pasaron en Fuente
Álamo, y que regresan para recordar viejos tiempos.
Dicho esto, la aldea presenta un variado
atractivo turístico tanto desde el punto de vista paisajístico-natural, como
histórico-monumental.
Desde el Cerro se divisa una extensa
depresión de olivares que proporciona unas vistas, (en forma
semicircular), inmensas tanto en
amplitud como en belleza, que van chocando con los cerros de la Hortichuela
(Cerro de la Zarza), de Brácana, la Sierra de Vizcantar, la Tiñosa, las sierras
de las aldeas de Priego de Córdoba, la Sierra del Esparragal “La Alcaide”
o la más cercana Sierra de San Pedro,
dirección a La Rábita. Pueden visitarse una serie de enclaves que tienen cierto
encanto tanto por sus vistas, como por lo que entrañan en sí: es el caso de la
zona de la Mina, La Coronilla, La Era de Lore, El Peñón, La Cornicabra, el
Barranco Muriano, la Cruz de Clavijo, La Fuente de la Encina, ect… La visita quedaría casi completa con una
ruta por los vestigios que quedan de los cortijos que fueron reflejados por
Pascual Madoz en 1842 en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones
de Ultramar, (Loma de Zalamea, Suárez, el Palio, Casa-sola, Coscojar Alto y
Bajo, Cornicabra, Gallardo, Valenzuela, Fuente de la Encina Alta y Baja, Clavijo,
La Cuesta y Árdales) que por supuesto también forman parte de nuestra historia.
Finalmente, la ruta se completaría con una visita a la moderna almazara de la
Cooperativa Nuestra Sra. del Rosario y así poder degustar nuestro excelente
aceite picual y obtener alguna noción de
lo que fue la antigua almazara de empriedro, prensas y capachos.
En cuanto al atractivo desde el punto de vista histórico-munumental, qué decir de la Villa Romana; si bien
sus grandes muros de sillares, columnas, y otros departamentos de uso directamente productivos
como balsas, cisternas, almacenes, etcétera, no soportaron el devenir del
tiempo, sí podemos apreciar una superposición y reutilización de elementos ya
desde el siglo I de nuestra era, quedándonos las bases o cimientos para conocer
una parte importante de historia de Fuente Álamo. Su Torre Almenara Atalaya,
por su tipología se adscribiría a los siglos XIII y XIV, época bajomedieval,
que pese a estar dentro de un recinto privado, no se puede olvidar que está
declarada Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, en
el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz. Es por eso que
debería ser más cuidada y convertirse en un buen reclamo turístico. A estos
monumentos se puede unir otros más modernos como la Iglesia de San Antonio de Padua del siglo XVIII, la Escuela de la Sagrada Familia,
reconstruida en 1948 y restaurada en tejado en nuestros tiempos.
Como dijimos, el turismo de balneario medicinal se desarrolló de forma no regular en
los Baños de Ardales durante prácticamente tres cuartos de siglo y que ya ha
sido objeto de amplio estudio, dedicando el presente trabajo al aspecto
turístico. Fue un negocio que se inició con la construcción en 1831 de la casa-hospedería y que haría
que llegasen a Fuente Álamo, enfermos de todas las procedencias sociales cuyas
dolencias esperaban corregir con un tratamiento intensivo de terapia a base de
aguas minero-medicinales. Si bien, en la mayoría de los casos eran pobres, en
otros, eran acomodados labradores que pagaban hasta 20 reales cada día. La afluencia de bañistas nos sirve para ver los
altibajos que sufrieron hasta su total declive o abandono, que fue progresivo.
Dicha concurrencia dependía en gran medida de la presencia o no de un
director-médico, o de los años buenos, cuando los pobres labradores recogían
cosechas regulares. Los primeros datos que tenemos son del año 1846 en el que el número de
concurrentes se regula de 150 a 200 en la temporada. Cada enfermo permanecía en
los baños de 15 a 25 días y la temporada se extendía desde el 1 de junio hasta
el 30 de septiembre. Según el Tratado completo de las fuentes minerales de
España, escrito por Pedro María Rubio en 1853, el precio de cada baño era de medio real. Constaba de 21
habitaciones de diferente capacidad. El precio de las viviendas era desde 3 a
12 reales diarios. Se establece una concurrencia anual calculada por un
quinquenio de 60 a 80 personas, cuyo número disminuyó. Componían la mayoría de
concurrentes, las mujeres de labradores poco acomodados. El numerario que quedaba
anualmente en el país por todos conceptos podía valuarse en 12 ó 14.000 reales.
En 1866
hubo una concurrencia de 209 bañistas, de los cuales, 6 personas, lo
hicieron por gusto y no por enfermedad. En años anteriores sólo venían 80 ó 100, debido a que ese año hubo
médico-director. Había 25 habitaciones
de diferentes capacidades para ser ocupadas por los bañistas, pagando por ellas
desde 3 hasta 8 reales dependiendo de la capacidad de las salas. Contiguo al
establecimiento pero unido a él, se
construyó y estrenó esa temporada un departamento donde podían estar 15 ó 20
pobres muy cómodamente y sin que tuvieran que pagar nada por habitarlo.
En
tratado “Aguas minerales. Tratado de hidrología médica: con La guía del
bañista y El mapa balneario de España”
escrito por Anastasio García López de 1869,
se indica que en el establecimiento había unas 30 habitaciones para alojamiento
de los bañistas, que se alquilaban desde 3 hasta 12 reales diarios. Los baños
se tomaban en pilas cuadradas pagándose por ellos una módica retribución, pues
sólo se abonaba medio o un real.
En la década de los 70, debido a que
el número de acomodados que concurrían era bajo y eran pocos los que pagaban 20
reales, el mantenimiento resultaba imposible. En concreto, en las temporadas de
1877, 1878 y 1879 su médico-director D. Luis Ramón
Trinidad Gómez de Torres, en sus informes, se dedica a hacer constar el estado
de abandono del establecimiento, mostrando su malestar con una serie
lamentaciones por ocupar los últimos lugares del escalafón balneario. Exponía
la falta de condiciones de este balneario para figurar en la lista oficial,
pues no tenía aguas, instalación, albergue, ni bañistas. Si bien esto podía ser
verdad, no era más cierto que los médicos estaban sometidos por la incompatibilidad y por la obligación de residir
forzosamente en establecimientos y tener que ocupar una plaza de oposición
donde obtenían escasos ingresos. En 1877 la concurrencia fue de 119 bañistas y según la estadística de
la temporada 1878, hubo 34 bañistas,
12 de Alcaudete, 8 de Priego de Córdoba, 11 de Alcalá la Real y 3 del Castillo
de Locubín de ellos 22 pobres y 12 acomodados. Unos podían pagar diez reales y algunos pagan veinte. Estos eran los
menos.
La procedencia de bañistas en la
temporada 1879 fue: 13 de Carcabuey,
21 de Alcaudete, 18 de Luque, 11 de Almedinilla, 10 de Priego, 10 de Alcalá la
Real, 14 de Fuente Tójar y 14 de Zamoranos, en total 109.
Desde
principios de siglo XXI fue llegando a Fuente Álamo, como en otros lugares, otro
tipo de “turismo sanitario”: el turismo anglosajón y cuyo asentamiento
definitivo ayudó a inflar la burbuja inmobiliaria, produciendo la
revalorización de las viviendas, que siempre estuvieron depreciadas. Todo ello
provocó que una veintena de fuentealameños hicieran el “negocio del siglo”,
comprando otra vivienda más cara en Alcalá la Real. Hoy, tras desinflarse la
burbuja inmobiliaria, la situación se está normalizando, muchos de los
“ingleses” se están marchando, dejando como legado las casas remodeladas pero
deshabitadas y en venta.
En
los años 90 con el boom de la economía española, también llegó a Fuente Álamo,
el turismo rural. Fueron varias las
casas que se rehabilitaron y se acondicionaron para atraer a los amantes de la
naturaleza y del paisaje de olivar. La casa de Emilio Malagón “La Tórtola”, la
casa de Feliciano Pérez en el Cerro y algún cortijo, se solían alquilar durante
los puentes, en Semana Santa o en el verano.
El
llamado “turismo familiar”, es el
procedente de la emigración definitiva y se produce sobre todo en días de vacaciones
de navidad y veranos, que se suelen utilizar para visitar a sus familiares que
aún les quedan en la aldea. Aquellos que en otros tiempos se llamaron
cariñosamente “limpiaorzas”.
En estos últimos años se han realizado visitas turísticas guiadas a la
almazara de la Cooperativa Nuestra Sra. del Rosario; o rutas rurales para
visitar la Torre, la Villa Romana, y demás
cortijos de Fuente Álamo; así como actos festivos para recordar las
tradiciones, como la celebración del día del Arremate.
martes, 25 de febrero de 2014
ASPECTOS SOCIO-POLÍTICOS, INCAUTACIONES Y ACTOS ANTICLERICALES DURANTE LA GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO
Aspectos sociales y políticos
En Fuente Álamo, poco antes del inicio de
la contienda, la actividad social y política estaba representada fundamentalmente,
de una parte, por los trabajadores del campo, los propietarios, siempre que no
pagasen contribución superior a 50 pesetas al año, y arrendatarios si trabajaban
o podían trabajar cien días al año por cuenta ajena, asociados a través de la Sociedad
Obrera de Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente» (creada 13 de mayo
1931), afiliada a la FNTT-UGT; y de otra
parte, estaban los tres o cuatro grandes terratenientes, Juan Díaz Aguilera,
Francisco Serrano del Mármol, y Francisco de Córdoba, y el Ayuntamiento de
Alcalá la Real propietario del “Cortijo Clavijo”, que poseían, yo diría, más de
90 % de las tierras de cultivo, así como el molino de aceite. La referida
sociedad de agricultores, tal y como establecía su estatuto, había creado su
Filial Cooperativa, con la intención fundamentalmente de colectivizar el campo,
así el 10 de abril de 1936, siendo el presidente Rafael Moreno Ibáñez, apodado
“Rafalillo Perote”, los vocales: Marcos Moreno y Antonio Castillo y como secretario, Vicente Aguilera Castillo, que a
la vez era el alcalde pedáneo, se aprobó la conveniencia de solicitar en
arrendamiento, la finca denominada Cortijo “Clavijo” propiedad del Excmo.
Ayuntamiento de Alcalá la Real.
Una vez estallada la Guerra Civil, dicha Asociación
organizó en Fuente Álamo, lo que de alguna manera se llamó el Comité Local del
Frente Popular (coalición que había ganado las elecciones generales en Febrero
de 1936), aunque Matías Pérez, en el proceso abierto contra él y otros
dirigentes, declara como inculpado, y en su defensa manifiesta que: “en Fuente Álamo no había ni colectividad,
ni Frente Popular, puesto que aquello es un anejo de Alcalá la Real”.
El
asociacionismo en Fuente Álamo durante el desarrollo de la guerra continúo aún
con mayor actividad, agrupando a los agricultores, quienes seguían pagando sus
cuotas de «La Espiga Floreciente» afiliada a la
FNTT-UGT, así, el 4 de mayo de 1937, se expiden cartillas a socios, entre
ellas, la cartilla nº 2 a favor de Matías Pérez Lizana, siendo por entonces, su
secretario, Antonio Moreno.
La referida Sociedad Obrera o la llamada
por otros denunciantes, (en el mencionado proceso), “Casa del Pueblo” o Comité Local
del Frente Popular, estaba presidida, al principio, por Matías Pérez Lizana,
durante 16 meses, hasta que fue movilizado su reemplazo en marzo de 1938 y se
incorporó a la 76 Brigada Mixta. Matías, en su declaración niega, como hemos
dicho anteriormente, que en Fuente Álamo existiese colectividad o Frente
Popular, reconociendo que era miembro de la sindical U.G.T. desde marzo de
1937, aunque en la cartilla de socio nº 3, expedida a su favor, refleja su ingresó en la Sociedad, el 1 de marzo de
1936. Su secretario era Mateo Pérez Lizana, socio desde 1935, quien en su
declaración judicial dice “que no es
cierto que haya ejercido el cargo de secretario de dicha sindical, pues
solamente le eligieron en el pueblo pero no llego a realizarse”. El vicepresidente de la sindical o del Comité en
1938 fue, Fernando González Arjona, si bien éste manifiesta en su declaración
ante la Guardia Civil, que no ejerció el cargo por tener que marcharse a
Sabariego, y en su declaración judicial reconoce
que había pertenecido a la U.G.T. desde 1936 y que perteneció a la Colectividad
del pueblo para darle de comer a sus hijos. En cuanto a representación política
de la aldea la ejercía el alcalde pedáneo D. Vicente Aguilera Castillo.
Con la toma de Alcalá la Real el 30 de
Septiembre de 1936, las tropas huidas, se intentaron reorganizar unos en
Alcaudete, tomando el mando el Teniente Coronel Peire, donde la Columna que
llevaba su nombre se había establecido desde principios de agosto de 1936, y otros se dispersaron por el monte. Parte de la
población civil republicana fuentealameña huyó, así declara Matías Pérez Lizana
en el proceso seguido contra él y otros dos fuentealameños, que: “cuando fue tomada Alcalá la Real por los
nacionales fue evacuado a Alcaudete…”, de hecho pasó revista militar el 16
de noviembre de 1936 con el Ejercito Leal de la República representado en
Alcaudete por la referida Columna Peire, donde, manifiesta, que estuvo unos
tres meses, volviendo de nuevo a Fuente Álamo.
Mientras que Fuente Álamo se
“reorganizaba” a través del llamado Comité Local, el Ayuntamiento de Alcalá la
Real en la zona republicana ubicó su sede finalmente en La Rábita, hasta los
primeros meses del 1939, siendo un órgano puramente testimonial de las fuerzas
políticas, entre ellas las asociaciones obreras como la de Fuente Álamo. La
guerra impedía una verdadera actividad municipal.
Incautaciones
de tierras, grano y objetos, saqueos de cortijos y detención de sus
propietarios.
Con el estallido de la Guerra Civil se continuó con la colectivización
del campo, ahora ya con incautaciones y apropiaciones de una serie de fincas,
en concreto el “Cortijo La Cabrera” y otras fincas propiedad de Juan Díaz
Aguilera; El “Cortijo del Coscojar”, molino de aceite y otras fincas propiedad
de Francisco Serrano del Mármol; “El Baño” y otras fincas de Francisco de
Córdoba, y el referido “Cortijo Clavijo” o el del Hospicio del Ayuntamiento de
Alcalá la Real. Así mismo se incautó el grano a todos los fuentealameños de
derechas que se vieron obligados a huir, convirtiéndose la Iglesia de San
Antonio de Padua en granero para la colectividad del pueblo, vigilado por
miembros del Comité, que estaban armados y hacían servicios de guardia.
Fernando González Arjona en su declaración, en el mismo proceso, reconoce que
había requisado fanega y media de trigo del Cortijo de Clavijo.
Los miembros del Comité y milicianos, también requisaron los mulos y
aperos de labranza, unas siete yuntas, que eran encerradas y cuidadas en las
cuadras habilitadas en el molino de Pedro González Ruiz “Cañuelos”. El molino
de Francisco Serrano del Mármol “Don Paco”, era utilizado para la molienda de
aceitunas, a la vez que de cuartel de las tropas republicanas. El molino de
harina fue incautado y su propietario se vio obligado a huir. El pajar de la
casa-taberna de Francisco Jiménez Calvo “Francisco El Pelón”, se convirtió en
cárcel provisional, donde fueron detenidos algunos fuentealameños nacionales.
También se cuenta como otros aldeanos de derechas, fueron atados y llevados a
Almedinilla, donde fueron socorridos por otros nacionales fuentealameños que
habían huido y ya se encontraban allí, a
otros les hacían formar todos los días y una vez formados y pasada revista les
decían que podían marcharse a sus casas, hasta que optaron por marcharse de
Fuente Álamo. Así en el informe hecho a la carta por el Servicio de Información
de la FE y de la JONS, el 7 de noviembre de 1939, se refleja que Fernando
González Arjona: “Al dominar los rojos en
la Aldea se dedicó a cometer toda clase de atropellos, significándose por la persecución de
que hizo objeto a las personas antimarxisas a varias de las cuales detuvo y
maltrató en la cárcel donde las tenían recluidas”.
Se producían saqueos
de casas y cortijos, así Mateo Pérez Lizana una vez detenido reconoce que
se había llevado una máquina de coser de la casa de Antonio Aguilera, que luego
devolvió a su propietario, o Fernando González Arjona reconoce que unos
milicianos rojos le entregaron una cuna, cuatro sillas y una tinaja, que
devolvió al dueño del cortijo de Clavijo.
Anticlericalismo y saqueo de la
Iglesia.-
En cuanto a la situación anticlerical, aparte de convertir la iglesia en granero
para la colectividad, se produce su saqueo y la quema de Imágenes, así, en un
intento de auto-exculpación, Fernando González Arjona, manifiesta en su
declaración en el proceso seguido contra él y los hermanos Pérez Lizana, “que intervino en el saqueo de la Iglesia,
que después se convirtió en granero para la Colectividad, que los Santos los
quemó cerca del pilar el alcalde Vicente Aguilera Castillo, estando presentes
los hermanos Matías y Mateo Pérez Lizana y otros muchos”. Mateo Pérez Lizana,
quien en su declaración judicial dice “Que
tampoco intervino en el saqueo de la iglesia y cuando esta fue convertida en
granero, el inculpado se hallaba trabajando en la Aldea de la Pedriza, y al
regresar se encontró la iglesia convertida en lo dicho anteriormente”,
auque en su primera declaración ante la Guardia Civil del puesto de San José
manifiesta, quizá coaccionado, que: “la
Iglesia fue saqueada y convertida en granero para la colectividad porque lo
ordenaba el alcalde Vicente Aguilera Castillo y había que hacer lo que él
mandaba”.
Se cuenta que, cuando fueron a quemar las
tallas, llamaron a Ventura Palomino, quien era muy religiosa, y le preguntaron
con cierto aire anticlerical, con un palo en la mano, que dónde le daban a San
Antonio, entre ellos Pedro Ramírez Alba apodado “Pedro la Muerte”. Previamente
los metieron en el pilar, donde les decían que como eran santos no se ahogarían,
los ataron con una cuerda, los llevaron arrastrados a la puerta donde actualmente
se encuentra ubicada la Cooperativa Ntra. Sra. del Rosario, y les prendieron
fuego. También se cuenta que en el acto participaron las autoridades
republicanas y también otros muchos, como el apodado “Villota” (primo de los
Arenas), que era zocato, en todos sentidos.
sábado, 8 de febrero de 2014
lunes, 20 de enero de 2014
OCIOS Y DIVERSIONES EN FUENTE ÁLAMO. TURISMO EXTERNO
Consideramos turismo externo las salidas de los fuentealameños a otros lugares y con ocasión de cualquier motivo o evento festivo.
Las
romerías
La
concurrencia a la romería celebrada en honor a San Isidro, alrededor de su
ermita rodeada de olivos en el término de las Caserías (que toman el nombre del
referido Santo), así como a las romerías del Cerro de la Mesa en la Hoya de Salobral
y la del Cerro del Cabezo, ambas en honor a la Virgen de la Cabeza, han sido y son citas tradicionales en
los meses de abril y mayo para los fuentealameños.
La
llegada a la aldea de los primeros vehículos a motor hizo que los más devotos y
los más romeros se desplazasen tantos kilómetros para celebrar el “Día del Cerro”, en honor de la Virgen de la Cabeza. En los años 70, se
acudía en grupos de jóvenes montados en el remolque del camión de Juani
Aguilera; también en alguna ocasión, en aquel camión que Antonio Anguita compró
para explotar la cantera de arena; o en mi caso, en el año 1974 en aquel Seat
850 color rojo de mi padre, junto con mi madre, mi abuela Antonia y Grigo (un
vecino que vivía en el Cerro de Fuente Álamo). Recuerdo un día y una noche de
lluvia y frío; los cinco metidos en aquel “utilitario”, nunca mejor dicho;
“durmiendo”, eso sí, cuando el vecino del Cerro, dejaba de toser. Al día
siguiente, procesional, mi padre me colgó sobre los hombros una manta ruana y
todo el mundo me miraba creyendo que estaba de penitencia o que había hecho
alguna promesa. Grigo se despidió lamentándose de que ya no podría volver más,
yo no me despedí, pero no he vuelto. ¿Volveré? En la mañana del día siguiente,
la caña de azúcar y los pitos de Sierra Morena se saboreaban y se pitaban por
los niños en todo el pueblo.
La romería
a la Hoya de Frailes era otra alternativa, más cercana, para la celebración
del día de la Virgen de la Cabeza o para visitar al Santo Custodio, o en mi
caso para recaudar fondos para el viaje de estudios de 8º de EGB, en 1977. Aquel
año, los estudiantes del Colegio Nacional Comarcal nº 3 “El Coto” instalamos un chiringuito en plena Hoya y a
pleno sol, que sin sombraje alguno, hizo que cogiera la insolación más grande
de mi vida. La segunda y última vez, sería en el año 1980 con un grupo de
fuentealameños en el Land Rover de mi vecino Jesús; recuerdo que “colaboré” en
el chiringuito con venta de bebidas que había instalado el grupo de viaje de
estudios de 3º de BUP del Instituto “Alfonso XI” de Alcalá la Real, pero yo no
fui al viaje.
La
participación en el concurso de carrozas de la Romería de San Isidro desde finales de los años 80 continúa hasta
el día de hoy, y en cada una de las ediciones que se han celebrado, siempre se
ha obtenido algún premio. Aún recordamos a Juan Antonio Ávila Serrano “El
Zorrero” y su Paula, participando sin la necesidad de ataviarse con el traje de
época, pues en los años 80, todavía calzaba albarcas y se cinchaba con cinturón
de tomiza.
En otro día de romería se convertía el
Día del Señor, entorno al Santo Manuel en los Chopos. Tenía bastantes fieles
seguidores en Fuente Álamo. Mi abuela Antonia dejó de serlo al impactarle en la
frente un caramelo “bendecido”, que arrojó el Santo Manuel desde su balcón a la
multitud de fieles que esperaban para verle. Los más “afortunados” conseguían
empaparse en agua lanzada en bolsas que explotaban en un tejadillo. Mi abuela,
con una brecha en la frente, sólo dijo las siguientes palabras cariñosas:
“¡Chad, el egollante, que me ha escalabrao!”. No sé si volvió más.
La Feria de Alcalá la Real
La Feria de Alcalá la Real
Otra cita obligatoria para los
fuentealameños era y es la feria de Alcalá la Real, tanto la de verano en honor
de San Antonio de Padua, como la Feria de San Mateo (fundamentalmente el día 22
de septiembre que según los alcalaínos era el día de los cortijeros, y que a
los niños nos solían recibir con aquello de: “Cortijero, huevo duro, vete a
tomar por…”). Se estaba todo el año esperando que llegase para comprar ropa
nueva y, según las épocas y el dinero disponible, era de obligado cumplimiento
el fotografiarse en el caballo de cartón, ir al teatro Martínez Montañés para
ver la nueva película de Manolo Escobar, subirse en los caballicos y, como
segundo plato, comerse entre toda la familia un pollo asado o invitarse a unos
refrescos y unas raciones en el “Bar Pireo”.
Menos usual y sólo para algunos
privilegiados era el acudir a algún espectáculo de teatro de Manolita Che,
alguna actuación musical, o alguna corrida de toros. Esto último con
anterioridad a 1957, cuando tuvo lugar el trágico suceso de la plaza de toros
portátil situada en la Magdalena, junto a la Carretera de Granada, que en
cuestión de segundos se abrió como un abanico atrapando a cientos de alcalaínos
en su interior, con el resultado de seis muertos y un centenar de heridos. Entre
ellos resultó gravemente lesionado el fuentealameño Antonio Pérez López, “El Compaíllo”.
Otras
fiestas o ferias de concurrencia
general son la feria de la Almedinilla, la de Priego de Córdoba, o la de Alcaudete,
y las fiestas de Sileras (lo del mulo cargado de melones, es un mito), San José
de la Rábita, La Rábita, Las Grajeras, (lo de Cali que me ahogo, es otro mito)
ect… Otra fiesta no tan señalada por su concurrencia habitual, pero sí
excepcionalmente por los efectos producidos y la repercusión que tuvo en aquel
verano año 1979, fue la fiesta en Las Maquinas o Monte Lope Álvarez, en la aldea
de Martos. A ella acudió una representación de jóvenes fuentealameños a bordo
de un “Simca 1000”, y su no regreso al día siguiente debido a “problemas
mecánicos” desató las alarmas en la Aldea, provocando la búsqueda por parte de
familiares e incluso por el alcalde pedáneo, que por aquel entonces era Antonio
Pérez Pérez, “Nono”. Todo quedó en anécdota y susto para los familiares, y en defensa
de los “perdidos” hay que decir que no se habían inventado todavía los
teléfonos móviles. Yo no pude ir, pese a que aquella noche estaba invitado,
pero fueron en representación de la aldea: Antonio Luis Aguilera, Juanillo
Valverde, Juan Rafael Aguilera, Francisco Ángel Aguilera, Antonio Expósito y algún
otro que ahora no recuerdo, y que estaba aquella noche en el “Bar Charraga”.
Viajes de placer
Viajes de placer
Sería la incorporación a filas y la
obligada emigración la que proporcionaría a los fuentealameños el conocimiento
de otras partes de España y del extranjero, si bien, esto no se puede
considerar precisamente viajes de placer.
El viaje de novios entre los años 60 y 70
se solía realizar mediante una visita a la Alhambra, a las costas andaluzas o a
algún familiar que viviese en la geografía andaluza. Sin embargo, hay bastantes
fuentealameños que nunca han visitado el Castillo de la Mota de Alcalá la Real.
Muchos viajaron por primera vez en los
años 80 a las Costas Catalanas para
hacer una visita a los hijos que se encontraban trabajando en la hostelería.
Actualmente, gracias a las asociaciones y
al Imserso se están organizando muchos viajes tanto culturales (visita a la
Mezquita, a la Alhambra, etc) como de tipo lúdico recreativo, por las costas
andaluzas.
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Pese a que tenemos en Fuente Álamo el
dicho “Viajas más que Amalia”, no se
debió precisamente a viajes de placer, sino todo lo contrario y arriesgando
mucho su vida. Cada día, Amalia caminaba varios kilómetros, como enlace, para
llevar a su marido, que se encontraba huido en la sierra, los alimentos y ropas
necesarias para la supervivencia.
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