viernes, 25 de octubre de 2013

INICIO DE LA GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO. SITUACIÓN DEL FRENTE.


      
Con estos temas dedicados a la Guerra Civil y a la Posguerra, intentaremos recodar su paso por Fuente Álamo y sus consecuencias.  De esta manera recuperar su memoria histórica, que todos los fuentealameños debemos conocer, de la que debemos aprender, para evitar que no  vuelva a repetirse.
Comenzaremos diciendo que Fuente Álamo, como núcleo poblacional, se mantuvo en zona republicana durante toda la contienda hasta la caída de la República y el triunfo de los sublevados.
Para entender el contexto en que se desenvolvió la Guerra Civil en Fuente Álamo, diremos que a pocos meses del inicio de la contienda, las tropas nacionales comienzan una ofensiva hacia Alcalá la Real (tomada entre finales de septiembre y 1º de octubre del 36), y ello con el propósito de establecer un pasillo de seguridad y comunicar Granada y Córdoba (en manos de los nacionales desde agosto del 36). En dicho pasillo -Alcalá la Real, Priego de Córdoba y Cabra- se encontraba el flanco sur y suroeste de Fuente Álamo, (carretera que une Alcalá y  Almedinilla), en concreto  la zona que va desde el Cerro del Ayozo hasta el Cortijo Suárez (límite de Fuente Álamo con la provincial de Córdoba). Esta zona y posteriormente la zona de la meseta de la Cornicabra, fueron las únicas zonas de Fuente Álamo que cayeron en manos de los nacionales, antes de la rendición total.
Debemos tener en cuenta que el frente por el  este y sureste de Fuente Álamo avanzaba o retrocedía levemente según el desenvolvimiento de la batalla, así el 7 de julio de 1937, se produce un ataque republicano que llega hasta las primeras casas de Alcalá, cortando la carretera que une Alcalá y Priego (ABC-Madrid 8/07/37),  pero por lo general se mantuvo casi toda la contienda en la línea marcada por el Cerro de Los Cierzos (posición republicana),  Cerro de la Cornicabra (posición republicana), Meseta de la Cornicabra (ocupada por los  nacionales), el Cerro del Ayozo (ocupado por los nacionales). En La Vanguardia (tendencia republicana) del día, Martes, 5 de octubre de 1937 se publica:“…han sido bombardeadas las concentraciones enemigas descubiertas en la carretera de Alcalá la Real a Almedinilla (Jaén).” En el ABC-Sevilla (zona nacional) del día  29 de marzo de 1938 se publica: “ En el frente de Jaén, Sector Alcalá la Real, se ha rectificado nuestra línea a vanguardia, habiéndose ocupado, no obstante la resistencia del enemigo, el vértice de Allozo y la meseta de Cornicabra.”  Mientras que el parte oficial de Guerra republicano publicado en La Vanguardia y en el ABC-Madrid del mismo día dice: “Muy a primera hora de la mañana, el enemigo inició un ataque contra algunas posiciones ocupadas por nosotros en el sector de Alcaudete. Tal acción ofensiva fue apoyada por aviones, tanques y mucha artillería, elementos éstos que actuaron contra Los Cierzos y Cornicabra. Dicho ataque, así como otros cuatro que sucesivamente se emprendieron, los rechazaron vigorosamente las tropas republicanas que combatieron con excelentísima moral. Los rebeldes sufrieron gran quebranto, dejando delante de las posiciones que inútilmente pretendieron conquistar, cerca de trescientos cadáveres”.
Como hemos dicho Fuente Álamo, aldea y todo su estrecho flanco oeste, dirección Sierra de Vizcántar (posición republicana) y Sileras (ocupada por los republicanos el día 21 de Enero de 1937) y Fuente Tójar, (tomada 10 de agosto de 1936 por los nacionales), sirviendo el río Todos Aires (Caicena o San Juan) de línea fronteriza, permaneció en zona republicana hasta el final del conflicto (como toda la zona oriental del término municipal de Alcalá la Real); al igual que en dirección norte, orientación hacia La Rábita y Las Grajeras (zona republicana) y noroeste, zona de Puertollano -Las Caserías-Cerro Los Cierzos (posición republicana).
En los primeros meses de la contienda, el gobierno de Alcalá la Real hasta su toma, recayó en la corporación municipal republicana y los comités populares detuvieron a los derechistas más destacados, le incautación sus propiedades y comenzaron la colectivización del campo y terminaron con la ejecución de ricos, sacerdotes y cargos públicos y judiciales. Gran parte de estos actos radicales fueron realizados por las milicias del 216 Batallón de la 79 Brigada Mixta dirigido por el Comandante José Poblador Colás “Pancho Villa”. Dicho Batallón, tuvo que salir de Alcalá la Real y moverse por los municipios de Valdepeñas de Jaén, Los Villares, Castillo de Locubín y Frailes, a la vez que otros republicanos huían hacia las aldeas más orientales, como Fuente Álamo.
Una vez tomada Alcalá la Real por los sublevados, Fuente Álamo permaneció en zona republicana sin que se produjese cambios de gobierno en la aldea, continuando como alcalde pedáneo Vicente Aguilera Castillo y como secretario, Matías Pérez Lizana, por lo que no regían las normas que establecían los nacionales  en  Alcalá la Real, a la que pertenecía antes de la contienda y por tanto no pudieron llegar las represalias franquistas que se produjeron en Alcalá la Real durante el mes de octubre de 1936 con los fusilamientos producidos fundamentalmente en la Carretera de Priego.
Con el inicio de la Guerra Civil se produjeron en la aldea actos violentos contra los nacionales, pero con menor intensidad que en Alcalá la Real,  caso de  Juanillo “El León” y  Matías de “El Ayozo”, a quienes los comités populares, intentaron matarlos, pero Vicente Aguilera (el alcalde republicano) intercedió y dijo que para matarlos los mataban ellos, siendo posteriormente liberados. También se cuenta como otros aldeanos ricos, fueron  atados y llevados a Almedinilla, donde fueron socorridos por otros nacionales fuentealameños que ya habían huido y se encontraban allí. Otros ricos, como un vecino del cortijo de la Cornicabra (en pleno frente), Antonio Ramírez, “Andanas”,  llegó en plena contienda, una noche a casa de Sandalio (Cortijo del Peñón) y le propuso cambiar de zona y marchasen zona nacional que estaba en Alcalá la Real, respondiendo Sandalio que él no se marchaba y que fuese lo que Dios quisiera.
A estas “huidas” le seguían los expolios y saqueos de las viviendas abandonadas, con sus enseres, objetos, como eran camas, colchones, sillas y hasta bicicletas, también arados o maquinillas, gradas y demás aperos de labor. Más de siete yuntas de mulos, fueron incautados y cuidados en el molino de Cañuelos, donde se habilitaron unos pesebres, y eran cuidados por un tal Cerrillo, que era de Cuesta Blanca.
Otros como Antonio  apodado “Marineta”, cuando comenzó la Guerra se tuvo que marchar de Fuente Álamo, por razones obvias, siendo más generoso y repartiendo sus pollos y pavos entre “sus enemigos”, pero con las consecuencias que contaremos en otra entrada dedicada a la terminación de la Guerra y sus represalias.
También se produjeron algunos actos vandálicos anticlericales como los ocurridos en el pilar con la imagen de San Antonio, así cuando fueron a quemar a las tallas, llamaron a Ventura Palomino, quien era muy religiosa, y le preguntaban con fuerte aire anticlerical, con un palo en la mano, que dónde le daban a San Antonio, entre ellos Pedro Ramírez Alba apodado “Pedro la Muerte”. Previamente los metieron en el pilar, donde les decían que como eran santos no se ahogarían, los ataron con una cuerda, los llevaron arrastrados a la puerta donde actualmente se encuentra ubicada la Cooperativa Ntra. Sra. del Rosario, y les prendieron fuego, pues eran de madera. En el acto participaron las autoridades republicanas y también otros como el apodado “Villota” (primo de los Arenas), que era zocato, en todos sentidos.
Otros tuvieron mala suerte caso del apodado “Parraca”, que vivía en la casa de Pacheque, cuando se iba para Alcalá, al encontrarse un grupo de combatientes les dijo: “Salud, Camarada”, pensando que eran los rojos, pero con tal desatino, que eran  fascistas, por lo que no les hizo mucha gracia y le pegaron dos tiros y lo mataron.
Unos meses antes del inicio de la contienda se produjeron intentos de colectivización de la tierra, llevados a cabo por la Filial Cooperativa de la Sociedad de Agricultores, “La Espiga Floreciente” en concreto el 10 de abril de 1936 aprobó la conveniencia de solicitar en arrendamiento, la finca denominada Cortijo “Clavijo” al Ayuntamiento de Alcalá la Real, pues finalizaba el arrendamiento a un particular el 15 de agosto, que no se pudo llevar a cabo formalmente pues a finales de septiembre de 1936 fue tomada Alcalá. Durante toda la contienda se labraron las tierras que habían sido usurpadas a los nacionales y que habían tenido que abandonar en su huida.
Dedicaremos otras entradas al desarrollo y desenvolvimiento de la Guerra Civil en Fuente Álamo, así como a su finalización y la Posguerra. Debemos de decir que algunos de los datos aportados, como es evidente, no están totalmente contrastados por razones obvias, pero están basados en comentarios, manifestaciones y recuerdos de personas mayores de Fuente Álamo. Debo pedir disculpas por haber perdido algunas décadas para hacer este trabajo, y desaprovechando la oportunidad de contactar con personas mayores que tuvieron más conocimiento de causa y que actualmente no viven. De todas formas hubiese sido más difícil por los miedos y por aquello de querer olvidar cuanto antes lo pasado, pero es justo y necesario, aunque sea de esta forma,  recordar y recuperar la memoria histórica de Fuente Álamo.
 En este caso, como en las demás entradas, es muy importante que cada fuentealameño pueda contar cosas y datos que recuerde o que le hayan contado sus abuelos o padres, para que entre todos podamos reconstruir la historia de Fuente Álamo en la Guerra Civil.



sábado, 12 de octubre de 2013

BODAS, BAUTIZOS Y CONFIRMACIONES EN FUENTE ÁLAMO.

  En las bodas religiosas, la novia fuentealameña era quien poseía el derecho o el privilegio de elegir el lugar para la celebración. No podía ser otro que la Iglesia de San Antonio de Padua de Fuente Álamo. Salía desde su casa prematrimonial, cogida del brazo de su padre, quien la entregaba al padrino, en el caso de que tal honor no coincidiera en su misma persona. Unos metros tras la novia y el padrino, le seguía el novio y la madrina. Hacían el recorrido por las calles de Fuente Álamo, seguidos de una comitiva nupcial compuesta de niños, niñas, jóvenes, mozuelas, mujeres, hombres y ancianos, es decir, por todo el pueblo, y algún que otro curioso, como Mateo El Guarda, que pasaba por allí. Esto es en el caso de que el novio fuese fuentealameño, en caso contrario, y que por lo general solía ser de una aldea cercana, esperaba en la explanada de la referida iglesia, a cuyo lugar llegaría todo aquel cortejo nupcial, con la novia a la cabeza.
 Antes de los años 70, eran numerosos los casos en los que el novio “se llevaba a la novia” y por tanto apenas había bodas. Se formaba lo que hoy se conoce como parejas de hecho, pero con la diferencia de que había que consolidar a posteriori el matrimonio, bien civilmente o religiosamente. Esto se realizaba mediante el sistema de “echarse las bendiciones”, que en algunos casos las “echaban” unos misioneros que llegaban a Fuente Álamo sobre los años 50, y lo hacían a grupos de 8 ó 10 parejas, caso de Marcelino y Mariana (1953). Un cura, a principios de los años 60, puso impedimentos para casar al hijo de Pablo Román, porque “se había llevado la novia”, a lo que respondió Pablo: Sepa que si Ud. no quiere, “curas hay para apestar”.
  Los motivos de que el novio “se llevase a la novia” podían ser diversos: uno de los principales era el impedimento que los padres, sobretodo los de la novia, podían poner a la relación; así como el no poder sufragar los gastos de la celebración.
Por poner algunos ejemplos de bodas tenemos la de Luis Cano Nieto, quien se casó con Consuelo Carrillo Pérez el 22 de Octubre de 1955, en la Iglesia de San Antonio de Padua. Después de la ceremonia en la iglesia, se fueron con toda la familia a celebrarlo al cortijo de la Sangradera. En la puerta del cortijo, pusieron unas mesas y sirvieron unos pollos asados, la tarta y también café.
En 1958, se casaron Antonio Aguilera Valverde e Iluminada Valverde Ramírez, los dos fuentealameños, en la Iglesia de San Antonio. La misa fue oficiada por el cura Don Cristóbal; después, junto con todos los invitados se celebró el convite en la taberna de Domingo Aguilera.
En los años 60, se celebraban bodas religiosas, y un previo curso prematrimonial que se realizaba en la iglesia de Fuente Álamo, aunque algunos como Lorenzo Pérez Cano (El Carchelejo), quien se casó con Francisca Ramírez Zuheros (fuentealameña), se libró de hacer dicho curso, pues le aconsejó Joseíllo Carrillo, que le dijera al cura, que trabajaba en Alcalá la Real con su hermano, (que fue su compadre) y que pusiera que residía allí. El cura no se lo creyó y el mismo día de la boda le dijo, según el propio Lorenzo: “¡Como me engañaste, pájaro!”. El convite se celebró en el Bar de Crescencio “El Chofer”, (todavía no había abierto Puche), y estuvo amenizado por el grupo de músicos de La Rábita, Los Capitanes. Se celebró en toda la parte baja de la taberna. Pensaron sacar mesas en la terraza, pero se puso a llover, y tuvieron que acomodar a los invitados en la casa de Matías Candio y en la casa donde estuvo ubicado el antiguo Bar Royal. Entre las dos casas y la taberna se celebró “el gasto”. Recuerda que no se juntó mucha gente y sacarían en regalos unas 10 ó 12 mil pesetas. El menú consistió en aperitivos, fiambres, atún, queso, salchichón, jamón, vino y cervezas.
            Feliciano Ibáñez Sánchez y Justa Aguilera Cano también la celebraron, en esos años, en el mismo bar. Eran bodas familiares.
 Poco a poco, las bodas se convirtieron en un gran acto social y económico, en el que participaba no sólo la familia, sino prácticamente la aldea al completo. No quedaba ninguna familia sin invitar, formándose un entramado social, que una vez que se entraba ya no se salía, por aquello de que tu me invitas, yo te invito. Proliferaron este tipo de celebraciones, llegando incluso a venir los novios que habían estado viviendo fuera a celebrar la boda en Fuente Álamo, para no perder el botín que ello suponía.  Eran los padres de los novios los que pagaban los gastos del envite y los que tenían que saldar las deudas con sus invitados. Parece todo esto muy materialista, pero era una realidad social. Cada padre o madre quería que la boda de su hijo o hija fuera la más grande y la mejor, porque el dinero que se “recaudaba”, era el premio que se llevaban los novios, por haber contribuido como soltero/a al mantenimiento de la familia. Y es que en estas épocas existía “una sola cartera” en cada casa y hasta que  se emancipaban, tenían que estar aportando “a la casa”, íntegramente todos los ingresos obtenidos por el trabajo, para sufragar los gastos familiares. También esta recompensa solía ir acompañada de un pequeño ajuar o del dormitorio de soltero.
 Las bodas hasta los años 90 eran todas religiosas. Una vez celebrada la ceremonia religiosa, le seguía el envite, convite, ambigú, luch, al que como hemos dicho, estaban invitados casi todos los vecinos. Se llevaba a cabo en el Salón de bodas Peñalver, “El Trompero” en Alcalá la Real, para lo cual, en la Piquera esperaba un autobús de Contreras, para trasladar a todos los invitados. El salón de El Trompero era el lugar habitual para la celebración, donde los entrantes de jamón, salchichón y queso, el segundo plato de atún con tomate, carne o pescado y la tarta de postre, era el menú más repetido y casi único. Eso sí, no faltaba el puro de regalo, previa cola y “previo pago”. No había lo que después se llamó la barra libre.
  El viaje de novios en los años 60 y 70 no estaba al alcance de muchas parejas. La noche de bodas solía pasarse en la misma casa que se había preparado para la vida de casados, donde se ponía en funcionamiento una mínima parte del ajuar de sábanas, ya que se preparaban sábanas para casi toda la vida. Si era en Fuente Álamo, solía ser alguna casa o cortijo que quedaban vacíos, como El Praíllo, la Casilla de Patrocinio, El Peñón, ect...  Alguna pareja de recién casados, solía hacer un viaje de novios a la Alhambra, o por la costa andaluza; normalmente se aprovechaba para visitar algún familiar que vivía en otras provincias.
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Los bautizos eran el primer acto religioso de bienvenida y presentación en familia de los niños en Fuente Álamo. Una vez finalizado dicho acto, los niños esperaban en la explanada de la iglesia y con la palabra “roña”, solicitaban a los padrinos que echasen caramelos o monedas. Después se  hacían reuniones familiares celebradas en la casa, donde los protagonistas aún seguían siendo los padres. El nombre habitual y más usado era el de Antonio, así en un corte poblacional del censo de 1993, de 249 censados mayores de 18 años, encontramos 26 Antonio/a, seguido de 23 Francisco/a. Para distinguirlos es necesario utilizar el pseudónimo o apodo, sin embargo el nombre de la patrona “Rosario” se ha usado en pocas ocasiones. En tiempos más recientes, los nombres “raros”, extranjeros o de telenovelas se han ido apropiando de la aldea al igual que de otros lugares de España.


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Las confirmaciones se celebraban en San José de la Rábita donde venía el obispo de Jaén y se hacía un día festivo. Yo me apunté, pero no pude ir, o sea que no estoy confirmado. Poco eran los fuentealameños que continuaban en la fe a través de la confirmación.

Como siempre, la entrada quedará abierta para que cada uno de los fuentealameños/as que quieran y lo deseen, puedan contar alguna anécdota en relación al día de su boda, bautizo o confirmación.

sábado, 14 de septiembre de 2013

ILUSTRES DE FUENTE ÁLAMO. LUIS CANO NIETO. “LUISILLO”


    “Luisillo” es un fuentealameño de siempre, nacido y criado en la aldea. Vivió en la calle Escuela, donde también nació;  actualmente vive en la calle Las Escalerillas, zona cercana a la mina. Es una persona afable, amable, cumplida, educada y sobretodo, responsable con sus obligaciones; tanto jóvenes, como mayores han tenido su apoyo y su consejo. Ha educado en estos valores y principios, junto con su mujer, Consuelo, a sus cuatro hijos, quienes han seguido sus consejos y han heredado su carácter y su compromiso con la aldea. Se podían decir muchas cosas más y todas buenas, pero todos los que le conocéis, estaréis  de acuerdo conmigo, que ha sido y es una persona que no ha hecho mal a nadie, sino al contrario, siempre que se le ha pedido su colaboración, ahí ha estado, ayudando a vecinos y familiares. Es un hombre que ha hecho mucho por la aldea, pues cuando eran necesarios pequeños arreglos de albañilería, allí estaba Luis, con su artesa y palustre. Con él se terminó el retejo, o las nuevas tejas, terminaron con su labor. Retejó e hizo pequeñas reformas en numerosas ocasiones a la Iglesia de San Antonio de Padua, a la Escuela y a casi todas las antiguas casas particulares de Fuente Álamo. Su verdadera historia es la que sigue:
 Nació en Fuente Álamo el 21 de febrero de 1928, en la casa que hay debajo de la Escuela, donde su padre tenía una taberna. En esa casa vivió hasta que se casó en 1955. Recuerda que había tres casillas, una de su tío Pepe, otra de su tío Adolfo, y otra de su padre.
La Guerra Civil le cogió entre los 8 y 11 años. Se acuerda que se refugiaba en la Mina, para protegerse de los bombardeos; otros niños y mujeres lo hacían en la cueva de Amor. La mina en aquellos años tendría una longitud que revolvía y se introducía más de 10 metros, a él le contaron que antes se comunicaba con la Torre.
Con su padre estuvo trabajando en la taberna hasta que se fue a la mili, donde despachaba vino, cerveza y aguardiente, que por entonces se gastaba mucho.
Trabajó como todos los niños de su época: desde siempre, y ya cuando tenía unos 14 años, ajustaron a Don Paco Serrano, para segar la Haza de Granada, junto con Marcelino Ramírez Zuheros, y con “Matacán”, que era de Las Caserías y se vino a vivir a la casilla de la Patrocinio.
De mozuelo pretendió, entre otras, a la Pili “de la Bocabierta”, que era muy guapa, y que para hablar con ella por la ventana, se subió en un parral que tenía unos palos podridos, que se quebraron y se “dejaron venir”, pegando de pies en un pesebre y “esollandose” un brazo.
Cuando tenía 20 años (es de la quinta del 49), se fue a la mili, haciendo 3 meses de campamento en Seu d’Urgell (Lérida) y después en Ribes de Freser (Gerona); estando en la mili un total  22 meses. Sirvió con Santiago Cano, “El Alcalde”. De su quinta son también entre otros, Antonio Aguilera Valverde, Juan Ibáñez Sánchez, Antonio Anguita Montañez, Juan Jiménez Pérez, Francisco Expósito Nieto, Manolito González Palomino, Emilio Malagón Ochoa.
Antes y después de la mili se iba a segar a la Campiña (Porcuna, Valenzuela y Lopera) y cuando terminaban allí, se iban a los Montes (Iznalloz.  Domingo Pérez, Dehesas Viejas, Benalúa de la Villas). Hizo una cuadrilla con los Bañeros (Isidoro, Pedro, ect…) y se fueron a la Campiña, con un burro que tenía él (que era muy alto), con Antonio “El Bañero” y con Fernando “El de la Pozuelas”. Estando en Porcuna, recuerda, que se encontraron con José “El Ratón”, el hijo Blas Zamora, que estaba allí de cura,  y les reconoció. El le llamaba José y no D. José, pese a ser sacerdote. Recuerda al cura con su sotana negra y el “duro” en la cabeza. Les llevó a un bar y no les dejó que pagasen, por ser la primera vez que había ido por allí a buscar trabajo. Les encontró trabajo con los hermanos Morente, (Benito y Luis), que tenían tierras también en Valenzuela y en Lopera. Estaban  35 ó 40 días y ganaban unas 300 pesetas al ajuste, pero de sol a sol. Esto sería ya entre el año 1957 a 1960. Después, es cuando se iban a los Montes: Domingo Pérez, Dehesas Viejas, Benalua de la Villas, Campotéjar. En la Campiña se mantenían ellos, pero en Los Montes le daban la comida. En Los Montes eran las cuerdas y en la Campiña, las fanegas. Le pagaban la cuerda a 1.000 ó 1.500 pesetas cada una. Iban desde Fuente Álamo andando, con un burro que él tenía para llevar el ato, la ropa y las hoces. Salían por la mañana y llegaban por la noche.
   Se casó con 27 años, con Consuelo Carrillo Pérez, el 22 de Octubre de 1955, en la Iglesia de San Antonio de Padua.  No recuerda como se llamaba el cura que les casó. Después de la ceremonia en la iglesia se fueron a celebrarlo al cortijo de la Sangraera. En la puerta del cortijo, pusieron unas mesas y sirvieron unos pollos asados, la tarta y también café. Los invitados eran toda la familia, excepto el abuelo José Carrillo pues ya había fallecido. Juntó 6.000 pesetas en regalos. Cuando se casó se fue a vivir a Los Canales, al cortijo de Pepe Villén, que era camionero y tenía un pastor con 300 ovejas. Después se vino y compró la casa de la Escalerilla a un tal Domingo Martín, hermano de Pedro Tangarín.
Cuando partió su suegro, heredó algunas tierras, dedicándose principalmente al campo. Labraba Las Terreras y lo de su padre, con los peones que daba en las aceitunas en los destajos de Fuente Álamo y sobretodo con la obra menor, echaba la “temporá”. No emigró mucho porque su verdadera profesión y vocación era la albañilería; tenía peón casi todos los días en Fuente Álamo. Aprendió el oficio con un tal Andrés de la Rabita y su hermano “El Manquillo”; y después, se puso por su cuenta. Se fue cuatro temporadas a trabajar a la vendimia a Francia y en los años ochenta a La Mancha (La Puebla de Almuradiel),  donde ejerció de padre, tío y tutor de jóvenes (entre ellos del que les relata), quedándose encargado de ajustar y cobrar mi cuenta.
 Siempre tuvo un mulo, que lo juntaba con el de su cuñado Juan Carrillo, para formar una yunta. Después se quedó sólo con su mulo y una ganga, donde el mulo iba enganchado en medio de dos raberos; aunque ya se araba poco y sólo sembraba un poco de verde, pues se puso todo de olivos.
Nunca le interesó la política, pese a que se quedó con un apodo, que el nunca reconoció. El sólo reconoce el sobrenombre heredado de su padre como Ranaco, que por cierto, le venía a su padre de un panadero muy bueno de la Rábita, y fue porque su padre le puso “El Cabo” a Juanico (el padre de Mateo el Guarda), y aquel le puso a su padre Ranaco, pues su padre fue panadero en la casa que vivía Librada. La panadería se la vendió a Francisco El “Pelón”, un hijo de Amor.
Después de tanto trabajar le llegó la jubilación y le dieron una pequeña compensación de Francia que prefirió cogerla de una vez, como dice el refrán de “Sardina que pille el gato, tarde vuelve al plato”. Le dieron treinta mil duros, y de nuevo utilizó el refrán: “Mas vale pájaro en mano que ver un ciento volar”.

            Ha tenido sus enfermedades, como una trombosis, que le hace llevar la “cayá”, pues le dio una parálisis en una parte del cuerpo. Tuvieron que operarle dos veces por problemas de tripas pues se le hicieron nudos; después le salieron hernias. Ahora a sus 85 años está bien, le falla un poco la vista, pero su mente sigue lo suficientemente fresca, como para acordarse de todo lo relatado.

domingo, 1 de septiembre de 2013

DELIMITACIÓN Y DENOMINACION DE LOS CORTIJOS DE FUENTE ÁLAMO (Revisada a 19/02/2017)


         
PÁGINA EN PROCESO DE REVISIÓN              
           
               
               

            

viernes, 12 de julio de 2013

MOVIMIENTO OBRERO AGRARIO EN LA SEGUNDA REPÚBLICA Y GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO (Actualización 1 de mayo de 2017)


En la entrada dedicada al asociacionismo en Fuente Álamo hicimos referencia a la Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente», y a la que también dedicamos una entrada. Con la presente queremos actualizar y  completar, aportando nuevos datos con respecto a su filial Cooperativa de Agricultores, “La Espiga Floreciente” y hacer un breve estudio del movimiento obrero en Fuente Álamo.
Recordaremos que según los archivos de la UGT referentes a las Sociedades obreras y movimiento obrero de Jaén, entre los años 1870–1939  aparece en Fuente Álamo en la II República, en concreto en el año 1932, la  Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente» afiliada a la  FNTT-UGT.
(Encontramos otras asociaciones similares en Las Caserías de San Isidro, 1932, S. O. de Trabajadores de la Tierra «La Flor Naciente» FNTT-UGT.  En  Las Grajeras, 1937 S. O. de Trabajadores de la Tierra «La Defensa del Trabajo» FNTT-UGT Andadura hacia la libertad 53; En  Mures, 1919 Sindicato «Liquidación del Derecho» CNT 1933 S. O. de Trabajadores de la Tierra «Germinar» FNTT-UGT; o en La Rábita en 1931, S. O. de Trabajadores de la Tierra «El Faro de la Verdad» afiliada a FNTT-UGT).
La Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente» de Fuente Álamo, fue creada el 13 de mayo de 1931, un mes después de la proclamación de la II República, pero antes de la promulgación de la Constitución de 1931 (9 de diciembre). El director de la Comisión Organizadora encargada de su creación y la redacción de sus estatutos y reglamento, fue D. Domingo Cano, estableciendo su domicilio en calle Fuente, nº 21.
Fue presentado su Reglamento, a los efectos del Art. 4 de la Ley de Asociaciones de España de 1887, el 16 de mayo de 1931, en el Gobierno Civil de Jaén, siendo gobernador D. Víctor Rubio.

(Ley de Asociaciones de España de 1887  disponía que en el mismo acto de entrega de estos documentos, se devolvería a los interesados uno de los ejemplares con la firma y sello del Gobernador de la provincia y anotación de la fecha de entrega. En el caso de que los documentos presentados no reunieran las condiciones exigidas en dicho artículo 4 de la Ley, el Gobernador daría traslado de ellos a los interesados, con expresión de la falta de que adolecieran, no pudiendo constituirse la asociación mientras subsistiera la falta).

               El Art. 1º de su Reglamento establecía como objeto, el agrupar a los trabajadores agrícolas y de varios oficios de esta aldea, con el fin de mejorar la condición moral y material de sus asociados y luchar por la emancipación de la clase.
               En principio, la sociedad se abre a todos los obreros, pertenezcan o no al gremio de agricultores, siempre que estén conformes con lo establecido en el Reglamento y los acuerdos que se tomen. Teniendo en cuenta que la sociedad obrera fuentealameña era fundamentalmente campesina, por lo que cuando se refiere a obreros que no pertenezcan al gremio de agricultores, lo hace de una forma genérica y en base a copiado de sus articulados de normas generales establecidas, en todo caso, se podría pensar en cabreros, zapateros, carpinteros, ayudante de panadería,  que en Fuente Álamo no supondría ni un 5 % de los obreros, es decir, de una población activa de 100 obreros, 5 no serían agricultores.

               La cuota de ingreso era de una peseta, pudiendo ser aumentada o suprimida a propuesta de la Directiva y fuera aprobado por la Junta General. Todos los asociados, a excepción de los enfermos pagarían la cuota mensual de sesenta céntimos, pudiendo ser dados de baja si adeudaban más de 3 mensualidades. Estableciendo en el Art. 49 del Reglamento, que los fondos que ingresasen en la caja social se destinarán a sufragar los gastos de oficina, propaganda, domicilio social y entretenimiento; a indemnizar a los asociados sufran por defender los intereses de la Asociación por encargo de la Junta general, o Directiva en casos urgentes, o se ocupen en trabajos extraordinarios o desempeñen comisiones especiales que les impidan atender a sus ocupaciones particulares; y a todo aquello no previsto en su reglamento y que resulte útil y beneficioso al objeto de la Asociación.
               Según el Art. 6 de su Estatuto, podían ingresar los mayores de 16 años, si bien sólo tendrían voz pero no voto en la Juntas Generales; los propietarios, siempre que no paguen contribución superior a 50 pesetas al año, y arrendatarios si trabajan o pueden trabajar cien días al año por cuenta ajena; las mujeres, en las mismas condiciones que los hombres, sin necesidad de autorización paterna, marital, ni tuitiva, estableciéndose así, los principios de igualdad que ya se respiraban en la II República, así como los obreros que hayan trabajado antes durante un año en cualquiera de los oficios y no tenga adquirida la condición de patronos.

               En su Estatuto, en la declaración de principios, hace suyos los que informan el Partido Socialista, La Unión General de Trabajadores de España y la Federación Española de Trabajadores de la Tierra y se amplían la denominación Sociedad de Trabajadores de la Tierra “La Espiga Floreciente”, de Fuente Álamo, y los fines, son el mejorar moral y materialmente las condiciones de vida de los obreros; prestar ayuda a pequeños  propietarios para conseguir que los  impuestos que gravitan sobre ellos sean sustituidos por un impuesto progresivo sobre la renta; ayudar asimismo a los pequeños colonos para que sean respetados sus derechos por los propietarios de la tierra en los casos de abono de mejoras hechas en la finca, duración de los contratos, limitación de la renta, etc. Etc.;

               En el apartado Quinto establece también como fin el  crear en donde se crea conveniente Cooperativas de agricultores, filiales de esta Sociedad, que vengan a liberar a los cultivadores de suelo de los acaparadores de sus productos; preparar por medio de la educación técnica, agrícola y social a los hombres para que un día puedan dirigir la producción en beneficio de la sociedad. Así surge la Filial Cooperativa de la Sociedad de Agricultores, “La Espiga Floreciente” que meses antes del inicio de la Guerra Civil en concreto el 10 de abril de 1936 aprobó la conveniencia de solicitar en arrendamiento, la finca denominada Cortijo “Clavijo” propiedad del Excelentísimo Ayuntamiento de Alcalá la Real, cuando terminase el contrato que aquel tenía en arriendo y que finalizaba el quince de Agosto del año en curso. La Guerra Civil estalló el 18 de Julio. En dicha acta se establecía:
En la Aldea de Fuente-Álamo, anejo al término municipal de Alcalá la Real, a diez de Abril de mil novecientos treinta y seis. Siendo las veintiuna de su noche se reúne en junta general extraordinaria la Filial Cooperativa de la Sociedad de Agricultores, denominada “La Espiga Floreciente” en su domicilio social, bajo la presidencia del compañero Rafael Moreno Ibáñez y actuando de Secretario Vicente Aguilera Castillo.
Acto seguido por el presidente se dio por empezado el acto con la propuesta de la Directiva en la que figura, la conveniencia de solicitar en arrendamiento, la finca denominada Cortijo “Clavijo” propiedad del Excelentísimo Ayuntamiento y que está enclavada en la proximidad de esta Aldea. Seguidamente se procedió a la discusión y aprobación de esta propuesta, acordándose por unanimidad solicitarla al Excelentísimo Ayuntamiento, nos la conceda en arrendamiento a esta entidad Cooperativa, cuando termine el contrato que este tiene en arriendo y que finaliza el quince de Agosto del año en curso. Y no siendo otro el objeto de la reunión se da por terminado el acto, siendo las veinticuatro horas del día.

Vº Bº                            Vocales                         El Secretario
El Presidente               Marcos Moreno          Vicente Aguilera
Rafael Moreno            Antonio Castillo

El arrendamiento del Cortijo de Clavijo al Ayuntamiento de Alcalá la Real se convirtió en el principal objetivo de la Cooperativa, con la intención de explotar la tierra en régimen cooperativo y conforme a lo establecido en el Estatuto y Reglamento de la  Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente», y con la intención de “liberar a los cultivadores de suelo de los acaparadores de sus productos”. Desgraciadamente el intento quedó frustrado con el inicio de la Guerra Civil, no obstante, la Sociedad continúo relativamente funcionando durante la contienda, pues Fuente Álamo permaneció en zona republicana, y prueba de ello es que el 4 de mayo de 1937, en plena guerra, se expiden cartillas, en concreto la nº 2 a favor de Matías Pérez Lizana, siendo el secretario Antonio Moreno. Los socios continuaron pagando sus cuotas, se produjeron también algunas bajas así el socio nº 3 que había ingresado el 1 de marzo de 1936, pasó a ser el nº 2  en mayo de 1937. Durante la contienda se produjeron las incautaciones de los cortijos de Juan Díaz Aguilera (Coscojar y Cabrera), Francisco Serrano, Francisco de Córdoba (Baño y Vega), y el referido de Clavijo o del Hospicio, para la colectividad, siendo presidente del Comité Local, Matías Pérez Lizana, secretario Mateo Pérez Lizana, y vicepresidente Fernando González Arjona.
Como colofón podemos decir que tan ansiado objetivo de parcelar el Cortijo de Clávijo se consiguió a finales de los setenta (1979) con la restauración democrática. En un principio, el latifundio fue dividido en parcelas en régimen de arrendamiento. En un primer intento de reparto se apuntaron todos los agricultores de Fuente Álamo. Con suerte le tocó a unos que tenían ya parcelas y a otros que no tenían no les tocó, por lo que se decidió que el reparto fuera solo para los jornaleros que no tenían tierra  o menos de una fanega, estuviesen dados de alta en la cartilla agrícola y fueran los más necesitados. Así que fueron 21 fuentealameños los aparceros agraciados  (3 parcelas a cada uno), por las que tenían que pagar una renta anual de 6.500 pesetas al Ayuntamiento de Alcalá la Real. Después a finales de los años noventa del siglo pasado pudieron acceder a la propiedad mediante compra. Pienso que estos propietarios deben estar eternamente agradecidos a aquellos obreros republicanos, que la Guerra Civil y el Franquismo les dejó sin tierra, pero que pusieron en marcha el movimiento obrero fuentealameño.

viernes, 31 de mayo de 2013

HISTORIAS DE LOS CORTIJOS DE FUENTE ÁLAMO (Revisada el 18 de febrero de 2017)


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