lunes, 20 de enero de 2014

OCIOS Y DIVERSIONES EN FUENTE ÁLAMO. TURISMO EXTERNO


    

   Consideramos turismo externo las salidas de los fuentealameños a otros lugares y con ocasión de cualquier motivo o evento festivo.

Las romerías

               La concurrencia a la romería celebrada en honor a San Isidro, alrededor de su ermita rodeada de olivos en el término de las Caserías (que toman el nombre del referido Santo), así como a las romerías del Cerro de la Mesa en la Hoya de Salobral y  la del  Cerro del Cabezo, ambas  en honor a la Virgen de la Cabeza, han sido y son citas tradicionales en los meses de abril y mayo para los fuentealameños.
               La llegada a la aldea de los primeros vehículos a motor hizo que los más devotos y los más romeros se desplazasen tantos kilómetros para celebrar el “Día del Cerro”, en honor de la Virgen de la Cabeza. En los años 70, se acudía en grupos de jóvenes montados en el remolque del camión de Juani Aguilera; también en alguna ocasión, en aquel camión que Antonio Anguita compró para explotar la cantera de arena; o en mi caso, en el año 1974 en aquel Seat 850 color rojo de mi padre, junto con mi madre, mi abuela Antonia y Grigo (un vecino que vivía en el Cerro de Fuente Álamo). Recuerdo un día y una noche de lluvia y frío; los cinco metidos en aquel “utilitario”, nunca mejor dicho; “durmiendo”, eso sí, cuando el vecino del Cerro, dejaba de toser. Al día siguiente, procesional, mi padre me colgó sobre los hombros una manta ruana y todo el mundo me miraba creyendo que estaba de penitencia o que había hecho alguna promesa. Grigo se despidió lamentándose de que ya no podría volver más, yo no me despedí, pero no he vuelto. ¿Volveré? En la mañana del día siguiente, la caña de azúcar y los pitos de Sierra Morena se saboreaban y se pitaban por los niños en todo el pueblo.
                La romería a la Hoya de Frailes era otra alternativa, más cercana, para la celebración del día de la Virgen de la Cabeza o para visitar al Santo Custodio, o en mi caso para recaudar fondos para el viaje de estudios de 8º de EGB, en 1977. Aquel año, los estudiantes del Colegio Nacional Comarcal nº 3 “El Coto”  instalamos un chiringuito en plena Hoya y a pleno sol, que sin sombraje alguno, hizo que cogiera la insolación más grande de mi vida. La segunda y última vez, sería en el año 1980 con un grupo de fuentealameños en el Land Rover de mi vecino Jesús; recuerdo que “colaboré” en el chiringuito con venta de bebidas que había instalado el grupo de viaje de estudios de 3º de BUP del Instituto “Alfonso XI” de Alcalá la Real, pero yo no fui al viaje.
               La participación en el concurso de carrozas de la Romería de San Isidro desde finales de los años 80 continúa hasta el día de hoy, y en cada una de las ediciones que se han celebrado, siempre se ha obtenido algún premio. Aún recordamos a Juan Antonio Ávila Serrano “El Zorrero” y su Paula, participando sin la necesidad de ataviarse con el traje de época, pues en los años 80, todavía calzaba albarcas y se cinchaba con cinturón de tomiza.
En otro día de romería se convertía el Día del Señor, entorno al Santo Manuel en los Chopos. Tenía bastantes fieles seguidores en Fuente Álamo. Mi abuela Antonia dejó de serlo al impactarle en la frente un caramelo “bendecido”, que arrojó el Santo Manuel desde su balcón a la multitud de fieles que esperaban para verle. Los más “afortunados” conseguían empaparse en agua lanzada en bolsas que explotaban en un tejadillo. Mi abuela, con una brecha en la frente, sólo dijo las siguientes palabras cariñosas: “¡Chad, el egollante, que me ha escalabrao!”. No sé si volvió más.

La Feria de Alcalá la Real

Otra cita obligatoria para los fuentealameños era y es la feria de Alcalá la Real, tanto la de verano en honor de San Antonio de Padua, como la Feria de San Mateo (fundamentalmente el día 22 de septiembre que según los alcalaínos era el día de los cortijeros, y que a los niños nos solían recibir con aquello de: “Cortijero, huevo duro, vete a tomar por…”). Se estaba todo el año esperando que llegase para comprar ropa nueva y, según las épocas y el dinero disponible, era de obligado cumplimiento el fotografiarse en el caballo de cartón, ir al teatro Martínez Montañés para ver la nueva película de Manolo Escobar, subirse en los caballicos y, como segundo plato, comerse entre toda la familia un pollo asado o invitarse a unos refrescos y unas raciones en el “Bar Pireo”.
Menos usual y sólo para algunos privilegiados era el acudir a algún espectáculo de teatro de Manolita Che, alguna actuación musical, o alguna corrida de toros. Esto último con anterioridad a 1957, cuando tuvo lugar el trágico suceso de la plaza de toros portátil situada en la Magdalena, junto a la Carretera de Granada, que en cuestión de segundos se abrió como un abanico atrapando a cientos de alcalaínos en su interior, con el resultado de seis muertos y un centenar de heridos. Entre ellos resultó gravemente lesionado el fuentealameño Antonio Pérez López,  “El Compaíllo”.

Otras fiestas o ferias de concurrencia general son la feria de la Almedinilla, la de Priego de Córdoba, o la de Alcaudete, y las fiestas de Sileras (lo del mulo cargado de melones, es un mito), San José de la Rábita, La Rábita, Las Grajeras, (lo de Cali que me ahogo, es otro mito) ect… Otra fiesta no tan señalada por su concurrencia habitual, pero sí excepcionalmente por los efectos producidos y la repercusión que tuvo en aquel verano año 1979, fue la fiesta en Las Maquinas o Monte Lope Álvarez, en la aldea de Martos. A ella acudió una representación de jóvenes fuentealameños a bordo de un “Simca 1000”, y su no regreso al día siguiente debido a “problemas mecánicos” desató las alarmas en la Aldea, provocando la búsqueda por parte de familiares e incluso por el alcalde pedáneo, que por aquel entonces era Antonio Pérez Pérez, “Nono”. Todo quedó en anécdota y susto para los familiares, y en defensa de los “perdidos” hay que decir que no se habían inventado todavía los teléfonos móviles. Yo no pude ir, pese a que aquella noche estaba invitado, pero fueron en representación de la aldea: Antonio Luis Aguilera, Juanillo Valverde, Juan Rafael Aguilera, Francisco Ángel Aguilera, Antonio Expósito y algún otro que ahora no recuerdo, y que estaba aquella noche en el “Bar Charraga”.

Viajes de placer

Sería la incorporación a filas y la obligada emigración la que proporcionaría a los fuentealameños el conocimiento de otras partes de España y del extranjero, si bien, esto no se puede considerar precisamente viajes de placer.
El viaje de novios entre los años 60 y 70 se solía realizar mediante una visita a la Alhambra, a las costas andaluzas o a algún familiar que viviese en la geografía andaluza. Sin embargo, hay bastantes fuentealameños que nunca han visitado el Castillo de la Mota de Alcalá la Real.
Muchos viajaron por primera vez en los años 80 a las Costas Catalanas para hacer una visita a los hijos que se encontraban trabajando en la hostelería.
Actualmente, gracias a las asociaciones y al Imserso se están organizando muchos viajes tanto culturales (visita a la Mezquita, a la Alhambra, etc) como de tipo lúdico recreativo, por las costas andaluzas. 

Pese a que tenemos en Fuente Álamo el dicho “Viajas más que Amalia”, no se debió precisamente a viajes de placer, sino todo lo contrario y arriesgando mucho su vida. Cada día, Amalia caminaba varios kilómetros, como enlace, para llevar a su marido, que se encontraba huido en la sierra, los alimentos y ropas necesarias para la supervivencia.

miércoles, 8 de enero de 2014

GENTE DE FUENTE ÁLAMO POR EL MUNDO. JOSÉ IBÁÑEZ NIETO. “PEPE DEL PRAILLO”


        
        En la entrada dedicada a la emigración hicimos referencia a la salida de los fuentealameños para incorporarse en el cuerpo de la Guardia Civil, como otra alternativa. Como dijimos, a aquellas “emigraciones forzosas” habría que sumar las  originadas por el gran número de jóvenes fuentealameños que fueron nombrados guardias civiles. Lo que supuso el salir de la agricultura o “cultura del terrón” aportando nuevos ingresos procedentes del Estado, que sirvieron de alivio para la economía familiar, (siendo los sueldos no demasiado altos). Poníamos algunos ejemplos como Custodio Pérez Aguilera, Daniel Aranda, José Vega Ávila, Francisco Jiménez Pérez, Eusebio Fuentes Vera, Francisco Arenas Aguilera, José Escribano Moyano, Antonio Castillo Padilla, Perálvarez “Campiñas”, Custodio Sánchez González, Francisco Ibáñez Nieto o José Ibáñez Nieto, quien será el protagonista de esta entrada.
Los que le conocen de la infancia o de la juventud solo tienen buenos recuerdos de él y cuando voy a Fuente Álamo, siempre me los dan para que se los transmita. Hombre tranquilo, educado, disciplinado, exquisito y cuidadoso con las expresiones. Puedo destacar de primera mano, su carácter formal, amigo de sus paisanos, por los que se interesa y está siempre disponible para charlar de su pueblo de nacimiento. De allí salió cuando tenía 26 años, (además de los 5 años en la Guerra Civil y los 16 meses de mili).
Pepe, el de El Praillo, como le conocen sus amigos de Fuente Álamo, nació el 27 en agosto de 1934 en su casa de El Praillo, un cortijo anejo de Fuente Álamo. Es el séptimo de 8 hermanos, 5 varones y 3 mujeres, nacidos todos en Fuente Álamo. Su padre, Francisco Ibáñez Castillo, tenía solo una  hermana que murió joven dejando dos hijas: Crescencia y Feliciana, a quienes crió su abuelo materno que vivía en la casa de al lado de su padre. Por la línea paterna eran de Fuente Álamo, por parte de su madre, María Nieto López, remanecían de Alcaudete y  de las Pilas de Fuente Soto, por parte del apellido Nieto.
      Tenía dos años cuando estalló la Guerra Civil, de la que no recuerda prácticamente nada, tan solo lo que le contaron sus padres. Con esa edad tuvo que marcharse de Fuente Álamo con toda su familia, excepto sus abuelos paternos y su hermano Pedro, regresando cinco años después. Se marcharon a Baena, ya que a su padre, juntos con otros nacionales, cada día les cogían los milicianos, les formaba y después les decían que se podían marchar, por lo que temía qué podrían hacer con él cualquier día.  Consiguió a través de su cuñado Joaquín Pérez, que tenía relación con los de izquierdas, que le dejaran y decidió marcharse. Para ello cogió un mulo, cuatro mantas y las cosas imprescindibles, pasando la primera noche en un cortijo cerca del río de Almedinilla, en casa de un amigo. Después a los dos días siguientes continuaron hasta Baena, donde encontró trabajó en un cortijo, pasando allí la guerra y dos años de posguerra.
En Fuente Álamo, su padre (antes de marcharse), tenía, además de algunas propiedades, dos mulos, de los cuales uno fue requisado por los milicianos, dejándole el otro para que pudiera marcharse. En 1941 regresaron de Baena, recuperando su padre el otro mulo en Alcaudete. Las tierras también las recuperaron, pero los troces de trigo que habían dejado llenas, estaban vacías, pues habían sido gastadas por los milicianos en los años de la guerra.
 No recuerda cuando hizo la primera comunión. Sería a partir de 1941 cuando tiene sus  recuerdos de Fuente Álamo. Recuerda que estuvo un solo año en la escuela con D. Manuel,  pues con corta edad dejó la escuela para guardar ganado, fundamentalmente ovejas y cabras, que  tenía su padre. Las careaba por las Azuelas y las carreteras. Aprendió a leer y escribir en su casa del Praillo a la luz de un candil pues nunca tuvo maestro salvo aquel año. Su hermano Isidro, el mayor de ellos, le ayudaba apoyándose en un solo libro, donde estaba la geografía, lengua, ortografía dudosa, matemáticas y a base de machacar con dictados. Nunca emigró, si bien después de la mili, tuvo la opción de irse a Alemania, a Cataluña, o al País Vasco, pero optó por la guardia civil.
 Es de la quinta del 55, compañero de Pedro Pareja, quien fue excedente de cupo y no se fue. Fueron los dos a Jaén, Pedro volvió y él se quedó allí. Pedro es primo segundo de él. Le tocó a Jerez de la Frontera en  artillería antiaérea donde estuvo 16 meses desde el día 14 de marzo de 1956 y hasta que se licenció en julio del 1957. Recuerda que tres día después de incorporarse,  el día de San José, su santo, estuvo todo el día lloviendo, y él se lo tiró cosiendo botones de la ropa que le habían entregado. El campamento lo hizo en San Fernando, fue cabo instructor y volvió dos veces al dicho campamento como cabo instructor, cabo furriel, ordenando las imaginarias. El brigada Iborra, le animó a hacer el curso de cabo primero, pero si lo hacía tenía que renunciar al permiso de volver a casa, por lo que no quiso hacerlo. Confiesa que le tiraba el ejército y eso luego le influyó para su incorporación a la Guardia Civil.

Cuando regresó del ejército, estuvo trabajando en los campos de Fuente Álamo. Trabajaba siempre con su padre, y cuando terminaba sus aceitunas, alguna vez cogía aceitunas al destajo en el Coscojal. El campo no le tiraba y pensaba cambiar, mientras estuviera soltero estaba bien, pero vio la necesidad de independizarse. Las salidas eran arrendar un cortijo, o trabajar como jornalero, cosa que no le gustaba y decidió prepararse las pruebas para la Guardia Civil. Se exigían las cuatro reglas, un problema, un dictado sin muchas faltas, teniendo siempre en cuenta la caligrafía.
 Cuando decidió echar los papeles para  la Guardia Civil, la primera vez le caducaron los antecedentes penales porque no estaba seguro de irse, pero para él, el campo no era una salida. No le hizo falta ayuda ni recomendaciones de nada, aprobó por su propio valer y el 14 enero de 1961 entró en la academia. Después de tres meses en la academia, en mayo se incorporó a la Comandancia Móvil de Barcelona. Allí eran todos solteros, pero a los dos años se casó y lo echaron a Almería, donde le gustó tanto el clima que allí se ha quedado. En esta provincia estuvo  dos años en un puesto en la playa en el El Ejido en Punta Entinas, Puesto Príncipe Alfonso, situado antes de llegar Guardia Viejas, donde prestaban servicio 6 guardias y un cabo, haciendo guardias  a orillas de la playa para evitar el contrabando de tabaco, donde pocos años de él llegar habían cogido un contrabando y en Adra otro, donde estaban implicado unos guardias civiles y que fueron a la cárcel. Hacía el servicio por la playa. Recuerda que en el año 1963, cuando mataron a Kennedy, unos soldados americanos que hacían maniobrar en dicha playa, le pidieron que se hiciera una foto con ellos.

Después fue destinado a un pueblo de Gádor (Almería), al obtener destino con carácter preferente en noviembre de 1965, donde estuvo 8 años hasta junio 73, pasando 1 año al Grupo de Información de Adra, y por último después de 16 años y donde se jubiló en la Comandancia de la Guardia Civil de Almería, en la unidad de Informes.
En Adra, con motivo de su actuación en las tormentas de 1973 le felicitaron en el boletín oficial del cuerpo.
Fue premiado en 1986 con condecoración medalla y una placa por la emisión del mejor informe del año. En merito al más destacado de los servicios de información del año.
 Recuerda que uno de los peores momentos fue cuando su hijo con 20 años se fue a la Guardia Civil en unos años de que tenía muchas posibilidades de marcharse al País Vasco.
Ahora jubilado, con tres hijos, aunque no les tiene cerca, el disfrute de ellos y de sus nietos, es lo que más le gusta. Su mayor afición es la pesca, donde cogió el gusto a la misma en el puesto de la Guardia Civil de Punta Entinas, así mismo le gusta andar por la playa, pero no se olvida de la tierra que le vio nacer y sobre todo los veranos siempre vuelve a la vecina aldea de Santa Ana en Alcalá la Real, de donde es su esposa, y desde donde, si puede, hace una visita a su Fuente Álamo.

martes, 24 de diciembre de 2013

DOS AÑOS DESPUÉS CONTINÚA LA HISTORIA DE FUENTE ÁLAMO


        
              Durante este año 2013 se han producido muchos eventos en Fuente Álamo, se nos han ido algunos fuentealameños, (valga esto de pequeño recordatorio), y han venido al mundo algunos hijos o nietos de padres fuentealameños residentes en otros lugares; pues, lo que son nacimientos aldeanos no se han producido, hecho que por desgracia viene siendo habitual en las últimas décadas.
El año en el ámbito meteorológico fue bastante bueno, con lluvias abundantes; llegando a ser el mejor año pluviométrico. Sin embargo, la cosecha de aceituna 2012-2013 fue más bien mala, lo cual supuso una “varada” de aceitunas corta.
La Navidad 2012 fue celebrada en el Bar Padi del Centro Social con la tradicional murga navideña, donde nos reencontramos con aquellos familiares y amigos que están fuera; aunque, nos faltó un maestro que nos dirigiera. En lo religioso se instaló un precioso belén en la iglesia, celebrándose el nacimiento con el canto de villancicos y la degustación de productos navideños. El primer acto social del año 2013 se inició con la Cabalgata de Reyes, que fue organizada por la Asociación de Vecinos “La Torre de Fuente Álamo”, colaborando como siempre todos sus miembros, para que los niños y personas mayores enfermas también tuviesen sus regalos de reyes.
El Día de la Candelaria, con el encendido de la tradicional lumbre, se pudo celebrar gracias a la colaboración de los jóvenes que acarrearon la leña. Los mayores recordaron viejas canciones entorno a la lumbre. En Los Carnavales,  mayores, jóvenes y niños se disfrazaron para continuar con la tradición. A todo esto hay que unir las particulares fiestas de Arremate de la aceituna.
Durante este año y como viene siendo habitual, tanto la asociación de vecinos “La Torre”, como la Parroquia de San Antonio de Padua, han organizado diversos viajes, actos festivos, religiosos y culturales. Con la asociación se realizaron viajes a la playa de Benalmádena, al parque acuático de Córdoba y a los ríos cercanos, asimismo se viajó a Madrid para asistir a la emisión en directo del programa televisivo “Que tiempo tan feliz” de María Teresa Campos. Con la parroquia se realizó una visita turística a Torredelcampo, guiada por nuestro párroco D. Manuel Luis y otra a la Capital, para asistir a una representación teatral. El Excmo. Ayuntamiento de Alcalá la Real invitó a mayores a los actos festivos celebrados en el entorno del Castillo de la Mota o a la comida tradicional de la Feria de San Mateo.
 En la referida asociación de vecinos se ha impartido un curso de informática, tanto para jóvenes, como para mayores, teniendo acceso por primera vez al mundo de la informática personas de edad avanzada. A todo esto hay que unir otras actividades, como diversas reuniones gastronómicas celebradas por la asociación en el Centro Social, con la degustación de comidas típicas de Fuente Álamo, así como la celebración del día de Andalucía con pan y aceite de Fuente Álamo, las gachas de Todos los Santos, ect…
El Día de la Cruz (3 de mayo) se está haciendo cada año más participativo y se está intentando revivir como una de las fiestas grandes que lo fue en Fuente Álamo. A ello hay que unir la celebración de la Cruz de Clavijo (20 de mayo)  y de la Cruz de la Setilla (11 de mayo), cada vez con más participación y mayor colaboración de antiguos vecinos de las zonas y este año con nombramiento oficial de hermanas mayores.
            Se participó, como es tradicional, en el concurso de Carrozas de San Isidro, donde como es habitual, se obtuvo algún premio, colaborando con su tractor, Reyes, un amigo adoptivo del pueblo.
En las primeras semanas del mes de Junio, se celebró como viene siendo habitual y ya casi tradicional, la Fiesta del Caballo, que atrajo a más de 80 caballos y jinetes de las zonas cercanas. Esta fiesta sigue creciendo, a pesar de estos años de crisis.
El día de San Antonio se celebró con una Santa Misa y la salida en procesión de su imagen, en la que participaron casi exclusivamente los fuentealameños residentes.
El verano en un principio fue más fresco de lo habitual, como en toda España, pero finalmente, tuvo que ser paliado, como hemos dicho, con algunas salidas organizadas a las playas o al río y con las correspondientes veraniegas reuniones vecinales para consumir lo que había quedado de las excursiones.
            En cuanto a las obras en infraestructuras realizadas por el Ayuntamiento de Alcalá la Real, durante este año se han remodelado algunas calles con nuevo asfaltado y se ha finalizado la ampliación de la carretera en la entrada de la Torre (donde estaba ubicada la antigua casa de Juan Antonio Ávila). Se ha finalizado por completo el nuevo vallado y limpieza de la Villa Romana (iniciado 2012) y se ha remodelado e instalado nuevo alumbrado público, ect…
            En las fiestas en honor a la Virgen del Rosario  que se han celebrado durante el fin de semana del día 12 de octubre, se produjo una gran concurrencia, sobre todo de fuentealameños que actualmente están fuera de la aldea. Este año han sido hermanos mayores de la Hermandad Ntra. Sra. del Rosario: Manuel Carrillo García, José Miguel Aguilera Pérez y Pedro Aguilera Pérez y sus respectivas esposas, a los que hay que felicitar por la excelente organización de los festejos.
      
      La presente campaña de aceitunas se presentaba muy buena, pero se está quedando en buena, pues a la escasa lluvia caída, hay que unir las heladas, que han dejado en algunas zonas, la aceituna mermada y helada.
……
Un año más hemos continuamos con publicaciones en el blog y esperemos que no sea el último, pero esto no depende sólo de mí, sino de todos los que lo siguen. Cada vez es más necesaria la colaboración de todos los fuentealameños, para continuar reconstruyendo la historia de Fuente Álamo, para que no se quede nada en el olvido y seamos nosotros mismos quienes la revivamos, quedando este legado para nuestros descendientes, que serán los que la continúen. Digo esto, porque se nos han perdido algunas cosas o mejor dicho, han quedado en el olvido y nos ha llegado poco, quizás por dejadez nuestra, por no querer recordar el pasado o porque no hemos sabido apreciar o valorar lo que teníamos.
Esto que comenzó como un juego, con la sola curiosidad de saber lo que había en los escritos respecto de Fuente Álamo; ahora cada vez siento más responsabilidad y cada vez me veo más comprometido conmigo mismo y con las personas que lo siguen. Ha sido muy difícil y muchas horas de trabajo para conseguir algún dato o la más pequeña información sobre el pasado de Fuente Álamo. Siempre intenté orientar este blog a dar a conocer una época conocida por mí o por las personas que me lo han contado en vida, a lo que fui sumándole lo que ya existía en los escritos, que, por cierto, es bastante y hay que buscar y tener suerte de encontrar.
            Pido nuevamente vuestro apoyo (van cerca de 14.000 visitas), a través de vuestros comentarios o añadiéndose a la lista de seguidores, para que la motivación mía, sea la de todos y así poder continuar trabajando, de tal forma que esos comentarios quede también para la historia.
            Por último tengo que decir que está en mi cabeza el poder publicar algunos aspectos del blog, en un libro, con sus imágenes, para así poder llegar a personas que por su edad no han tenido la oportunidad de acceder a las nuevas tecnologías y que son los que más me están ayudando. Esto, sin vuestra colaboración es prácticamente imposible, pues necesito documentar muy bien el trabajo y acceder a archivos a los que actualmente me es imposible.
En estas fechas tan señaladas sólo me queda  agradecer nuevamente a todos los que han colaborado en esta empresa aportándome datos o prestándose con el testimonio de su vida a ser protagonistas de nuestra historia. 

¡¡FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 2014!!  


martes, 10 de diciembre de 2013

LA GANADERÍA. II PARTE. LAS MATANZAS Y LAS FERIAS DE GANADO EN FUENTE ÁLAMO.



      A las pequeñas explotaciones ganaderas, estudiadas en otra entrada, había que sumarle, que era lo usual en esos años de posguerra y hasta los años 70, el que cada familia criaba sus propios cochinos, gallinas, conejos, cabras, ect… Podemos hablar de una sociedad rural de autoconsumo, en la cual, el truque se utilizaba a menudo como complemento, así los fuentealameños y/o cortijeros se intercambiaban conejos por pollos, cochinos por motos (Marcelino cambió a Don Din, dos cochinos y una cabra por moto marca Lambretta); cada uno dejaba su cabra temporalmente, al cabrero Vicente “Pistolo”, para que las “pillara” su macho a cambio de la leche que le quedaba; Juanillo, el zapatero, remendaba los zapatos a cambio de una gallina; el barbero Manino, pelaba al panadero Antonio o al tabernero Domingo Aguilera cambio de vales del pan, ect… Los animales, incluso servían de referencia para calcular el tiempo, así Bonifacia Escribano, “La Boni”, lo calculaba diciendo que tal o cual cosa había ocurrido el mismo día que su gallina pirina se había puesto llueca (21 días).
Lo normal era que cada familia tuviese su propio mulo, asociándose con otro para formar una yunta o en el mejor de lo casos podían tener su propia yunta, que no sólo era utilizada para las labores agrícolas relatadas en otras entradas, sino como animal de carga y de transporte y en algún caso como animal de compañía. El que no podía tener mulo, tenía una burra.

MATANZAS

Como hemos dicho cada familia criaba uno, un par o más cochinos según el poder adquisitivo y el número de miembros que la formaba, con lo que las grasas necesarias, para la recolección de la aceituna y poder pasar el duro invierno, estaban garantizadas.
La matanza solía celebrarse por el día de la Pura, cuando el frío ayudaba a la conservación de jamones y demás embutidos. Las familias se ponían de acuerdo para no matar el mismo día y así poder ayudarse unos a otros. Hecha la preparación en los días de víspera, con la búsqueda de leña de gayumba, la compra de especies, sal y tripas necesarias para el salchichón, salchicha, morcilla y chorizo, aunque también eran utilizadas las tripas propias de los cochinos, ya solo faltaba, poner en la mesa la botella de aguardiente y los roscos o mantecados. El día frío amanecía un poco antes para la familia y para los cochinos iba a ser el último y el más eterno amanecer. El olor característico del humo de la lumbre de gayumba, podíamos percibirlo los niños desde la cama, al tiempo que nos íbamos despertando al escuchar el crujir de la leña mientras ardía. Montada sobre los palos de leña, la estrébedes o “estréberes” como se dice en Fuente Álamo, se colocaba encima de ella, la caldera para calentar el agua, que serviría para pelar el cochino. Poco a poco iban acudiendo los 6 ó 7 familiares o vecinos, a los que se le recibía con una copa de aguardiente y un rosco o mantecado. Sólo quedaba que llegase el matancero, que podía ser Domingo Aguilera, o Antonio Fuentes “El Panadero”, u otro aficionado, que con aquel juego de cuchillos, y el rechineo al afilarlos, aquellos que éramos nenes, nos infundía cierto temor, casi el mismo que al propio cochino, sobretodo cuando el matarife nos cogía la mano y quería que tocásemos con el dedo, el ojo del cochino moribundo. ¡Que miedo!
Como las matazas eran en días consecutivos o
podían coincidir el mismo día, pero en diferentes familias, los cerdos se ponían nerviosos y producían gruñidos más miedosos. Esto podía ser debido a que oían los gruñidos lamentosos y olfateaban el olor a sangre derramada por sus vecinos. Ello también les alertaba de que algo fatídico les iba a ocurrir a ellos, pero que al vez no podrían hacer nada para evitarlo, solo les quedaría gruñir e intentar resistirse en el último momento, poniéndoselo más difícil al matarife, quién con lazo de soga o gancho en la mano, y a pesar de aquellos gruñidos desesperados, no iba a tener la más mínima compasión. Preparados los cuatro o cinco ayudantes para cogerlo, el matancero iba directo al hocico con una cuerda, si se resistía utilizaba el gancho, dos ayudantes cogidos a cada oreja, y otro al rabo, para levantarlo de atrás y que perdiese tracción y así poderlo  sacar de la zahurda.  Arrastrado hasta el banco de sacrificio, se le levantaba y recostándolo sobre el mismo, una vez bien sujeto de manos y patas, se procedía al trágico desenlace. La sangre emanaba y una mujer la movía para evitar su coagulación. El agua que ya estaba hirviendo, era sacada con un caldero metálico, y esparcida localmente sobre la piel casi moribunda, donde entraban en acción los peladores, que con unas orejeras metálicas o con tapaderas de las ollas, raspaban la piel, a la vez que con el gancho de orejeras extraían las pezuñas. Con la piel limpia y rasurada, se colgaba, para abrirlo en canal y proceder a su limpieza interior y despiece. Las hojas de tocino y los jamones eran trasportados a lomo y extendidos en el saladero, que estaba situado en las cámaras altas y ventiladas de la propia vivienda, que servían de dormitorios. La carne para el chorizo y el salchichón, la sangre para la morcilla, las partes del hocico, orejas, ternillas ect … para la salchicha y el hígado, corazón, pajarillas, para los chicharrones;  la vejiga, los niños la inflábamos y hacíamos una pelota, los pellejos de la manteca nos servirían después para hacer la zambomba en la navidad que se acercaba. Si quedaba algún resto, la familia gitana de Pecholebrillo, que vivía en el Cerro del Almendro, se encargaba de que nada se desperdiciase. En todas estas tareas eran las mujeres las que participaban de forma activa desde el limpiado de tripa, hasta la elaboración de los embutidos.

FERIA DE GANADO


            Otro aspecto relacionado con la ganadería los constituían los tratantes de animales en las ferias de ganado. Era una profesión que podía dejar ingresos temporales a algunas familias fuentealameñas, sobre todo cuando se hacía un buen trato, que no fue el caso de  Matías Pérez, quien llevó unos pavos a la feria de Linares y los cambió por unas entradas para ver los toros, que resultaron ser falsas.
 Estas personas iban de feria de ganado en feria y “vivían” del negocio de los tratos de compra y venta del ganado o de interceder en los mismos para llevarse la comisión, o un buen convite. Eran los tratos de las bestias equinas, la especialidad de Lorenzo Pérez Cano, “El Lore”, la compra-venta o los intercambios de yeguas, mulos, caballos. Siempre le gustó ese mundillo. Como tratante de bestias tenía que entender si eran jovenes o no, pero como él dice: “cuando pasan de 10 ó 12 años, era más difícil y ya no se entiende bien, pues hasta que tiene 7 años  sí, porque tienen que mudar los dientes hasta que tiene 6 años, que ya se le queda la dentadura definitiva, en los dientes antiguos cuando cierran ya no le encuentra la mella. Después se podría saber más o menos la edad que tiene por las cicatrices de las heridas”. Continua diciendo que: “El precio no siempre va en relación con la edad del animal, sino que pude depender de lo que haga, de sus cualidades y que le guste al comprador, y a los niños del comprador, pudiéndole sacar dos o tres mil duros más, también depende de que no se asuste de los vehículos y más cosas. Pueden vivir 28 ó 30 años.”
        Actualmente con la celebración de la fiesta del
caballo de Fuente Álamo, también se pueden celebrar tratos y la fiesta supone, a parte de lo lúdico y festivo, una fuente de ingresos y de conocimiento turístico de la aldea. Según el propio Lorenzo: “en las pasadas fiestas, había hasta una docena de caballos, que “se morían”, o se tumbaban y el jinete se iba a tomar cerveza y hasta que no volvía, el caballo no se levantaba. Estos sí que valen dinero”. Confiesa que él no sabe lo que le dicen al caballo o le tiran, para que hagan esas cosas, y eso que según él, tiene amigos, pero no les ha preguntado nunca. Dice: “eso es una eminencia, pero que no valen tampoco nada, para lo que debían valer”.
 La yegua que tiene ahora no es la mejor de las que ha tenido, no tiene nombre y está domada para estirar las manos hacia adelante, bajando la altura del lomo, para poder montarse mejor. Tuvo otras que se hincaban de rodillas. Dice con orgullo que: “En las carreras de doma, las suyas eran las campeonas. He tenido mulos desde que tenía 16 ó 17 años, cuando vivía en el Carchalejo…”

sábado, 30 de noviembre de 2013

OCIOS Y DIVERSIONES EN FUENTE ÁLAMO. I PARTE. LOS BARES Y LAS TABERNAS



        Las tabernas y bares han sido el principal centro de diversión y de ocio, por no decir el único, en una sociedad rural como la fuentealameña, pues como dice la canción “Pueblo Blanco” de Joan Manuel Serrat “…de la siega a la siembra se vivía en la taberna… “.
En ellos se desenvolvía gran parte de la vida social de la aldea, sobre todo para los hombres, pues las mujeres en cierta forma lo tenían vedado e incluso estaba hasta mal visto. Era una sociedad rural y machista, en donde el hombre, en algunos casos, acudía diariamente, sólo por el mero hecho de aparentar, pues a lo mejor no tenía dinero para sostener a la familia, pero sí para tomar diariamente los cuatro o cinco vasos de vino. Se citaban en la taberna para concretar la jornada de trabajo del día siguiente, por lo que se hacía casi obligatoria su asistencia, se cerraban tratos, se hacían negocios, se estrechaban las amistades y también se producían discusiones y hasta peleas, ect… Los juegos de cartas como el chinchón, la brisca o el dominó provocaban la ineludible cita diaria y casi siempre con los mismos jugadores y las mismas mesas de juego.
Cuando llegaron las primeras televisiones, a finales de los años sesenta, las tabernas se convirtieron en centros audiovisuales, pues solamente se podían ver en ellas, además de las 4 ó 5 casas privilegiadas. Serían el local de Antonio Anguita “Taberna Braguetas”, y luego también en el de Antonio Arenas “Salón  Porruo”, los lugares habituales para acudir toda la familia a presenciar la retransmisión de la corrida de toros, donde comprando una gaseosa “La Pitusa” o “La Revoltosa” que era compartida por toda la familia, se tenía el derecho a presenciar el espectáculo. En la tienda-taberna de Domingo Aguilera, se podía seguir el programa televisivo “Cesta y Puntos”, incluso algún partido de fútbol como la final de la Copa del Generalísimo entre el Real Madrid y el Valencia del año 1970, siendo el que relata, uno de los espectadores privilegiados, con tan solo 7 años de edad. Recuerdo que uno de los goles lo marcó Fleitas.
Posteriormente, entre los años setenta y ochenta, cuando llegaba a la aldea algún cine itinerante, el “Salón Charraga” de Pepe Ramírez  se convertía en una sala de cine improvisada, donde se proyectaban películas como “Los Siete Magníficos” y otros western. Los teatros, las marionetas, los números de contorsionismo, de magia, o hipnotismo (éste provocó hipnotización a Loli Pérez, dejándole el cuerpo rígido extendido sobre dos sillas), ect… se representaban también en este salón, pues no había locales habilitados para ello y era el lugar más apropiado para atraer al público, aprovechando que el padre estaba ya allí. Estas representaciones se producían una o dos veces al año, pues no sería muy rentable para los artistas y el poder adquisitivo de los fuentealameños era más bien bajo.
Las tabernas hasta los años 70, también se convertían en improvisados cuartelillos de la guardia civil, siendo obligatorio lugar de reposo para la pareja, con invitación incluida, y donde solían citar a los “infractores”, para propinarle el correspondiente correctivo, como el suceso ocurrido a Matías Pérez en la taberna de Brígido, por el caso de los cochinos ya relatado en otra entrada.
Desde los años 40 ó 50 podemos contabilizar los siguientes bares o tabernas:
               Bar Royal, regentado por un vecino de La Rabita, hermano de Capitanes. Estaba situado en la parte alta de la fuente, bajando las Escalerillas. También era tienda. Sirvió de sobrenombre a Anica del Barroyal, quien vivió después en dicha casa-taberna.
       La taberna de Antonio Cano “Taberna Ranaco”, situada en la calle bajo la escuela, también llamada en una canción popular el Bar de la Arenca:

“En Fuente Álamo señores, hay unas cuantas tabernas,
pero entre ellas hay una, esta es el Bar de la Arenca,
con comida de todas clases, vino, aguardiente y cerveza.
Este bar está instalado por debajo de la Escuela …

        A principio de los años 40, Francisco El Pelón regentó una taberna en lo que después sería la casa de Brígido Ruiz, la cual no tenía ni siguiera mostrador o barra, y en donde se servía fundamentalmente vino blanco, que traía en garrafas en un mulo desde Alcalá la Real. En 1945, los quintos de ese año tomaron unos vasos de vino en dicha taberna, y Antonio “Caejo” amenizó la fiesta con su acordeón, pero poca era la alegría, pues no estaba la cosa para celebraciones con tanta hambre.
   
       La taberna y hospedería de Brígido Ruiz, situada en la parte izquierda de la fuente. Después estuvo alquilada y regentada en los años 60 por Crescencio “El Chofer”, que también hacía de taxista. Era el lugar habitual de celebración de bodas y verbenas, así como ocasionalmente de fonda. Los propietarios compartían vivienda en la parte alta del edificio. Se cuenta como anécdota que estando Brígido de tabernero, no quería poner tapa con el vaso de vino con la excusa de que la morcilla  se repetía, respondiendo Tomás Zurrón que se la pusiese, que eso es lo que él quería, que se le repitiese. Con el hambre que había, pretendía que le aguantase más tiempo el sabor a morcilla.
               Domingo Aguilera mantuvo casi cuatro décadas, desde los años 50, la taberna-tienda, y a finales de los 90 la reaperturó su hija. Estaba situada en el centro de la aldea. Celebraba también bodas y se vendían productos frescos de la huerta  “El Higuerón”.
                Otro local para fiestas sin llegar a ser bar, lo regentó Irene del Guardilla, situado en la subida hacia el Cerro, en la casa que actualmente es de Feliciano Ibáñez, en donde se celebraban bailes amenizados por su hijo Juan “El Chato” que era músico, apodado “El Guardilla”, junto con otros amigos. Compraban unas cuantas garrafas de vino y se liaba la fiesta.
               Antonio Anguita alquiló a Puche el “Bar Braguetas” donde mantuvo el negocio hasta finales de los años 60, después trasladaría la tienda a la Casa de la Galla, y por último en la zona de la Cantera. Compaginó el negocio con la profesión de taxista oficial.
                Antonio Arenas “Salón El Porruo”, celebraba bailes en los años 60 y 70. Recuerdo que en uno de esos bailes, cuando tendría unos 5 ó 6 años me tiré la actuación completa mirando y escuchado al batería, que era Juanito Funes. Su hermano tocaba el acordeón.
               A principios de  los 70, en el local que había dejado Antonio Anguita, estableció José Ramírez una pequeña tienda-tabernilla, y convirtió unos locales bajos en salón de bailes, donde también tenía unas zahúrdas. Posteriormente, a finales de los 70, hizo un salón-discoteca en toda regla, “Bar Salón-discoteca Charraga”, donde cada fin de semana había música en directo con grupos como Los Came ros´s, Flash, Reflexión, Reacción…, mantuvo el negocio hasta finales de los ochenta.
              
               En los años 70 con una población cercana a los 500 habitantes, había en Fuente Álamo,  tres bares y tres o cuatro tiendas de comestibles y bebidas.
                Bar Antonia, regentado por su marido Paco, desde los años ochenta hasta los primeros años del siglo. Fue arrendado en los veranos en varias ocasiones a vecinos de Fuente Álamo. Después lo vendió a unos ingleses. Como alternativa para los jóvenes, debajo del bar se estableció el disco-pub “El Agujero”, que funcionó relativamente durante la década de los ochenta.
               Bar Chivani, que supuso la llegada de cierta competencia y alternativa para el anterior, sobretodo para los clientes más jóvenes, evitando de esta forma el monopolio, y sobre todo la subida de precios, que a veces era inevitable, sobre todo cuando llegaban las fiestas. Con estos locales amplios llegaron las maquinas de pinball, los futbolines, las mesas de billar, los dardos…     
        Como hemos dicho, desde principio de siglo, el Bar Paco, fue vendido a ciudadanos ingleses, que lo regentaron una década aproximadamente. En el Centro Social, se ha establecido el “Bar Padi”, que es él único bar abierto actualmente en Fuente Álamo.
               Por último no podemos olvidarnos de la Tabernilla del Chempo, regentada por José Pérez, situada en la zona de la Setilla. Fue el local habitual de reunión para  los cortijeros de la zona y para los transeúntes fuentealameños a la vuelta del viaje a Alcalá la Real. A la luz de candiles, de bombonas de gas y por último de luz producida por baterías, se pasaron más de tres décadas, jugándose muchas briscas y bebiéndose muchos vasos de vino.

martes, 12 de noviembre de 2013

AGRICULTURA, GANADERÍA Y MINERÍA EN FUENTE ALAMO III PARTE



            LA GANADERIA  EN FUENTE ÁLAMO

      En los cortijos mayores y en las casas “más ricas” de Fuente Álamo, sobre todo, durante la Posguerra y hasta principio de los años 70, la crianza de cochinos, cabras, pavos y otras aves, era un sistema de ganadería, mediante el cual los animales en semilibertad eran careados por los campos fuentealameños y a cuyo cuidado solía estar un niño, que a su vez hacía de chichanguero.
El cuidado debía ser extremo, dada la situación de miseria y la escasez de alimentos. En el desgraciado supuesto, de que los animales escapasen de la vigilancia del niño y entrasen a heredades privadas y prohibidas, podía tener un fatídico desenlace para el cabeza de familia, que podía costarle, incluso, la correspondiente paliza a cargo de la Guardia Civil. Esto le ocurrió, entre otros, a Matías Pérez Lizana, quien, mediados los años 50, fue delatado y por consiguiente llamado a presentarse en la taberna que estaba ubicada en la actual Casa Brígido, dónde le esperaba la Benemérita, y a presencia, o más bien, a oídos, de su hijo menor Matías, le pusieron más “rojas” aún, sus carnes. Recibió un fuerte correctivo, solamente por la posible distracción de un niño, a lo que se unió, sin duda alguna, su pasado “rojo”.
 En cada cortijo o casa hacendada había un porquero, un cabrero, los respectivos gañanes que se encargaban del cuidado de los mulos que utilizaban para la labranza del cortijo y el llamado chichanguero, que era un muchacho que le llevaba la comida y el agua a los segadores. Cuantas veces hemos oído, “yo estuve guardando cochinos con…” o “yo estuve de mulero con …”
En el Coscojar Bajo, hasta los años cincuenta, D. Francisco Serrano del Mármol, alternó la agricultura, (llegando a tener más de 7 yuntas de mulos), con el ganado caprino, (llegando a tener un pequeño grupo de cabras), que se careaba  y daba pasto en la Haza Granada, y de cuyo cortijo salía diariamente hacia Alcalá la Real el carro conducido por Antonio Aguilera Pareja que transportaba  la leche producida. Así era en todos los cortijos grandes.
En el cortijo de Clavijo a cuyo cargo estaba Ceferino Aguilera Castillo, pastorearon ovejas hasta los años setenta.
            Desde los años 50 hasta los 70, Vicente Aguilera Castillo, ex-alcalde durante la Segunda República, fue el cabrero de Fuente Álamo. Mantuvo la explotación hasta tres o cuatro años antes de morirse, (según su nieto Juan), que se hartó y vendió las cabras a Manuel Palomino. Tenía un sistema particular para identificar a cada cabra, las bautizaba, en femenino, con el apodo del dueño, quien se la había dejado para cuidarla a cambio de que “se pillase” y así explotarla hasta que perdiesen la leche. Las cuidaba por la leche, y cuando ya se quedaba sin ella, tenían que recoger cada uno la suya. En cada casa había dos o tres cabras. También tenía una libretilla para anotar cuando “se pillaban” y poder llevar el control de cada cabra. Las cabras las encerraba en los corrales de Pedro Cañuelos. Su mujer Dolores Cano Ruiz hacía queso, con la ayuda de sus hijas, que tenían que fregar a diario las tablas del queso y demás utensilios de fabricación del queso, como era la pleita de esparto. Después los quesos se colocaban en una despensa, que había en la cámara, y comenta, su nieto Juan, que: “antes no pasaba nada, nadie se moría, y no había tanto control sanitario”. Sigue comentando que: “se llevaban los quesos en los serones de los mulos y las talegas llenas. La pareja de la Guardia Civil cada vez que venían les daba un queso a cada uno, que echaban en el morral, pues antes venían andando, así las cabras tenían más libertad para comer y no le denunciaban.”
Manuel Palomino “Manuel el de las Cabras”, continuaría con las explotación caprina otras dos décadas pues como hemos dicho se las había comprado a Vicente.
Pero el verdadero continuador de la saga de cabreros sería Juan Aguilera Cervera, apodado “El Agüelajo”, en honor a su abuelo Vicente, que fue quien le enseñó y le transmitió el amor a la profesión. Desde que tenía corta edad, le tomó cariño a este ganado y sobretodo a la libertad de estar andorreando por el campo, pues la escuela no le gustaba. Nació el 11 de noviembre de 1954, en Fuente Álamo, fue a la escuela (eso sí, poco), con D. José Oria e hizo la primera comunión en 1961, entre otros, con Loli Pérez, con El Mingui de la Torre, (que era mayor que ellos), o con el Chele de Euge, pero se confiesa no creyente.
“El Agüelajo”, a quien no le importa que le llamen así sus amigos, como actividad principal ha dedicado prácticamente toda su vida al ganado caprino y como, él mismo, reconoce desde que tenía unos 5 años ya estaba detrás de las cabras y lo dice con orgullo, enfatiza mucho y dice: “Sí que estaba, ¿iba a estar, entonces, detrás de los perros?” Su abuelo les avisaba (a él, a Antonio y al Quini) con una trompetilla, daba un pitido y bajaban corriendo por Las Escalerillas. Le preparó una cayailla a su altura. Antonio apodado El Tarugo (Antonio El Bañero, tenía unas cabras) y el Quini de la Sancha, (Joaquín, su padre, tenía unas ovejillas) estaban con su abuelo con las cabras, y le ayudaban a saltar los barranquillos, montándolo a “acuestas”… Se acuerda que estando él, chicuelo, y aún lloviendo bastante, su abuelo tenía que sacar a las cabras para comer, pues no tenía paja en el invierno, las llevaba al barranco de la Callejama y a veces tenía que meterlas de olivo en olivo y en un ratillo las hartaba, y estaba tranquilo que la Guardia Civil no le denunciaba, pues ya les había dado los correspondientes quesos. Tres o cuatro años antes de morirse su abuelo, se harto y las vendió a Manuel Palomino, pero él siguió los pasos de las cabras y se puso a trabajar con Manuel, pero al poco tiempo preparó unas cuantas cabras y las cuidaba a la vez que las de Manuel. Recuerda que antes de irse a trabajar a la hostelería mediados los años 70, ya tenía unas 15 ó 20 cabras, que se las dejaba a Manuel. Tendría 18 ó 20 años cuando se hizo ganadero independiente.
 Lleva más de 50 años en el mundo de las cabras y actualmente tiene unas 200 cabezas, 3 machos y un perro. Ha contribuido al mantenimiento del medio ambiente, pues todos los “pechos” que van desde las Lagunillas de las Grajeras al Barranco Muriano están abonados con materia orgánica y preservados de la erosión. Dice, que ahora ya no se puede entrar al Barranco del Salado, pues hay unos barrancos muy grandes, ni a las Amoladeras. Actualmente es socio de una cooperativa de Carcabuey, donde le retiran diariamente la leche. Manifiesta que: “ahora la leche vale algo más, pero los quesos no han subido.”
Actualmente por la zona sólo queda otro cabrero en La Rábita.

            También hubo otros cabreros temporales, como Antonio Cano “Carrillo”, que casi siempre ha mantenido la actividad pero a pequeña escala y para el autoconsumo y hoy en día produce unos quesos de cabra de muy buena calidad.

Hubo una etapa de los años setenta, en la que Antonio Fuentes Nieto alternó la panadería, con la crianza de cerdos, que después vendía a los vecinos de Fuente Álamo. Anteriormente su padre, Faustino Fuentes, también criaba cochinos, pero se careaban por los campos de Fuente Álamo, y a cuyo cuidado estuvieron empleados jovenes fuentealameños.