viernes, 22 de abril de 2016

MIS LUGARES FAVORITOS DE FUENTE ÁLAMO. VII PARTE.


LAS AMOLADERAS

A un kilómetro aproximadamente de Fuente Álamo, por la antigua carretera que va serpenteando dirección a Las Chozas de Vizcántar y San José de la Rábita, en su margen izquierdo en sentido descendente, semiocultas entre retamales aparecen unas rocas anaranjadas, otras tirando color marrón, dependiendo de lo que las inclemencias meteorológicas hayan actuado sobre ellas. Los trozos pequeños desgajados de esas rocas en otros tiempos fueron utilizados como piedra para amolar todo tipo de utensilios cortantes: navajas, cuchillos, hachas…. Eran los llamados asperones, que mi abuelo me enseñó a utilizar, haciéndome ver que la naturaleza fuentealameña nos puede proporcionar montones de accesorios y utensilios, que los tenemos a nuestro alcance, pero no lo sabemos utilizar. De ahí le viene el nombre a la zona: “Amoladeras”.
Entre sus retamales y matorrales brotaba algún que otro espárrago, que aunque finos, no por ello se dejaban de cortar. Así mismo brotaban hierbecillas que daban pasto a nuestras cabras, las cuales llevábamos a carear al lugar cuando éramos niños.
Se trataba de un paraje natural en la vertiente de un barranco, en cuyo margen derecho se criaba la retama, la esparraguera, los cardos y las plantas aromáticas, junto a los conejos que campaban a sus anchas. Sin embargo,  a finales de los años 80, se cometió un gran error ecológico y parte de la zona de Las Amoladeras se convirtió en escombrera pública, donde eran vertidos todo tipo de basuras, desde las orgánicas hasta chatarrería de vehículos completos.  Recuerdo como algunos de aquellos niños con las escopetillas de plomos acudían al lugar, no a cazar pájaros, sino ratas que se habían apoderado de la zona.

  Afortunadamente, ya en nuestro siglo XXI, se cerró y se prohibió arrojar basuras; sin embargo el daño ecológico ya estaba causado y hoy en día todavía se puede ver multitud de restos de escombros (incluyendo vehículos desguazados). Se trata, pues, de  un entorno natural que costará recuperar. Los retamales y pequeños arbustos que quedaron sepultados hoy intentan renacer…


LA EXPLANDA FRENTE A LA ESCUELA

Aunque ya he hablado en alguna ocasión de este lugar, han sido tantas las horas que he pasado en él, debido a la proximidad de mi casa, que me trae innumerables recuerdos. Este sinfín de vivencias van desde mi infancia, o desde que tengo uso de razón, pues mis primeros recuerdos son de los 3 ó 4 años de edad, hasta nuestros días,  lo que hace que lo vuelva a compartir. Mis primeros recuerdos son de unas casas hundidas y montones de escombros, que los mayores del pueblo me cuentan que eran las ruinas de la Casa de Alba  y de la Casa de Ariza. Según ellos, esta última tenía una entrada con unos portones por la parte que da frente a la escuela y ambas estaban separadas por un patio. En una de esas casas vivió el que fuera Alcalde de Fuente Álamo de primeros de siglo XX, D. Antonio Alba Muñoz. Durante la Guerra Civil sus últimos moradores desaparecieron, tanto los Alba, como Antonio “Marineta”, aunque éste después de la Guerra volvió reclamando sus pertenencias y estuvo habitando la casa junto a su esposa Sra. Mesa, quien murió en aquella casa de parto mediados los años cuarenta. Su hija fue amamantada por Brígida Castillo, pero no pudo sobrevivir y también falleció al poco tiempo. La familia se marchó definitivamente a Porcuna.
 Estas casas, durante la construcción del actual edificio de la escuela a mediados los años 40, sirvieron de escuela provisional y como almacén del queso americano. El tiempo poco a poco las fue derribando y amontonando sus escombros, sirviendo mucho tiempo de muliar o estercolero, donde se tiraba todo tipo de objetos, incluso botellas de cristal.  En una ocasión, Florentina Nieto lanzó una al azar y llegó a impactar sobre la cabeza de Jesús, quien estaba haciendo sus necesidades. También recuerdo aquellas higueras bravías que caían casi al vacío del callejón de la Iglesia.
 A principios de los años 70 el lugar se adecentó con el dinero obtenido de la venta de entradas de las representaciones de obras teatrales dirigidas por Juan de la Cruz Ruiz Aguilera, y en las que intervenían como actores un grupo de jóvenes, quienes donaron la recaudación para hacer una explanada que sirviera como zona de ocio y recreo. De esta forma, todo fue posible gracias a la colaboración de la juventud fuentealameña, tal y como indicaba el rulo de piedra para moler yeso que fue utilizado para allanar el terreno y  que después  se colocó al fondo junto a la pared de la iglesia como símbolo. Las letras estaban pintadas con color naranja y rezaban “Juvenidad”: que significaba Juventud Unida. Antonio Pérez “de Manino” y Luis Aguilera “del Alcalde” plantaron un árbol de los llamados “pan de pastor” originario de la zona de la Torre y que perduró casi 4 décadas. Llegó por primera vez a Fuente Álamo un tiovivo, que se puso en funcionamiento en la parte alta de la explanada, con la ayuda de Teodoro Ibáñez, que dada la novedad no llegó a dar muchas vueltas. Se les dijo a los participantes en la obra, que el dinero que se recaudase se duplicaría o triplicaría por la Extensión Agraria y el Ayuntamiento de Alcalá la Real, con lo que se consiguió elevar el muro hasta allanar y cerrar la explanada. Las obras de cerramiento posteriormente fueron ejecutadas por el albañil fuentealameño Juan Pérez Vera “Capullo”. Fue uno de los gestos más solidarios de la juventud fuentealameña, y con ello se pudo hacer una zona de ocio y juegos de balón, tan necesitada en aquella época y que ha sido el referente para las generaciones posteriores. Se reutilizó como puerta de entrada al recinto la barandilla de forja que había en el interior de la Iglesia. 
El acondicionamiento de la explanada frente a la Escuela hizo que esta fuera durante mucho tiempo el lugar de entrenamiento y de celebración de partidos locales de fútbol sala. Sobre todo sirvió de patio de colegio, del que estuvo falta la escuela más de dos décadas. En aquel local se comenzaron a celebrarse las fiestas locales, tapándose con unos faldos de las aceitunas para evitar el frío, sin que se pudiera evitar el agua de lluvia. En alguna ocasión se celebró alguna misa al aire libre, así como celebraciones vecinales.
Sobre los años 80 se pudo techar y se colocaron unos pilares de hierro en el centro que sin duda impidió cualquier carrera por la explanada. ¿Qué puedo contar de esta zona de recreo, si allí pasé más horas que en mi casa?
LA NORIA DE PATROCINIO

            Pude verla ya en su decadencia, sin apenas funcionamiento. Como un curioso que pasaba por allí tuve la tentación y le di alguna vuelta al palo que hacía de palanca, haciendo subir y bajar aquellas cubetillas rectangulares de latón y oyendo ese chirrido del engranaje. Aquella noria de agua, de la que apenas quedaban unas cuantas latas y un palo, aún giraba con un ruido de latón chirriante. En la zona de las Cuevas, en la tierra que fuera de Patrocinio González, había desde tiempos desconocidos una de las pocas norias que funcionaron en la zona de Fuente Álamo. Esta en concreto dejó de hacerlo llegados los años 70. Un palo la unía a aquel engranaje, al que se le ataba a un mulo, que daba vueltas alrededor y sacaba agua suficiente para sembrar hortalizas, pues antes lo olivos no se regaban…

lunes, 28 de marzo de 2016

SEMANA SANTA 2016 EN FUENTE ÁLAMO




       La Semana Santa 2016 en Fuente Álamo ha trascurrido como en años anteriores, quizás con menos gente. Por lo que aquí os dejo el enlace. http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2015/04/semana-santa-en-fuente-alamo.html












    Durante la mañana del Viernes Santo tuve la suerte de hacer con mi familia un “vía crucis” particular, por las calles de la Aldea, recorriendo los barrios más típicos, que casualmente coincidió con las 15 estaciones de penitencia: Piquera, Centro Social, Cantera, Cortijillo, Calle Sacristán, Cerro, Era de Lázaro, Era de Manolito, Zona de la Mina, Escalerilla, Casa de Pedro, Fuente, Iglesia, Escuela y Casa de Mariana (mi madre). Por unas calles casi desiertas, nos acompañaron en el recorrido algunos perros que con sus ladridos, nos recordaron que éramos forasteros. La primera estación la hicimos en casa de mi hermana Loli, en la Piquera, donde pudimos degustar unos ricos pestiños. Continuamos nuestro viaje y nos encontramos con unos vecinos británicos: Kevin y Sue, preparando el remolque de caballos, y nuestra vecina Mercedes “La Correa” a quien su hija Ángeles la estaba peinando para la ocasión, cerca del Centro Social, donde hicimos otra estación, para leer algunos de los carteles antiguos fijados en su tablón de anuncios, así como para contemplar las preciosas vistas en dirección a La Rábita. Llegamos a la zona de la antigua Cantera, donde hay instalado un panel indicativo con el letrero de “FUENTE ÁLAMO”, que reluce flamantemente, y que nos recuerda dónde nos encontrábamos. Llamamos a nuestra vecina Paquita, pero no respondió a nuestro requerimiento, seguramente estaba de viaje con sus hijos. Continuamos nuestro especial recorrido, ahora acompañados del perro de Juan y Feliciana, que no sé cómo se llama pero que fue muy amable y nada peligroso. Al subir camino del Cortijillo, decidió abandonar el recorrido, pero nosotros seguimos hasta coronar la zona donde Expectación vivió, pudiendo observar las preciosas vistas dirección a Las Grajeras, así como algunas gallinas y gallos, seguramente sucesoras de aquellas gallinas de Expecta que antaño camparon libremente y a sus anchas por El Cortijillo. Bajando nos encontramos con una jauría de perros que decidieron ladrarnos al compás,  como si quisieran hacernos un acompañamiento musical al paso. Llegamos al final de la Calle Sacristán y subimos dirección al Cerro, donde conversamos con nuestros vecinos Quisco “Richar”, Sergio y Javier de Mandurria, asimismo pudimos disfrutar de las vistas hacía las Aldeas de Priego de Córdoba... Hicimos una nueva parada estacional casa de mis tíos Nono y Filo, donde de nuevo degustamos unas tapas típicas de Semana Santa, aquello del bacalao y los crustáceos. Pero no pudimos aprovisionarnos mucho, porque nos quedaba bastante recorrido. Así que llegamos a la Era de Lázaro, con sus magníficas vistas a las Chozas de Vizcántar; luego bajamos hasta encontrarnos la casa de Feliciano y Manuel, con quienes charlamos unos momentos y les dimos las felicitaciones para su hija y nieta Estefanía. El camino continuó hasta llegar a la Era de Manolito, hoy de Antonio Carrillo, donde hicimos una parada para descansar, al mismo tiempo que escuchábamos una especie de saeta canina interpretada por los perros de Carrillo. Habíamos llegado casi a la Zona de la Mina desde donde se observan unas vistas magníficas de la Hortichuela y otra más cercada de La Torre. Nos quedaba el pronunciado descenso de calvario por las Escalerillas. No estaban los vecinos Luis y Consuelo, ni Antonio Carrillo y Conchi,  pero sí a un vecinillo llamado Dani, quien nos informó de su paradero. Llegamos a la Casa de Pedro Vega, hoy abandonada, pero en la que aún permanecen restos de antiguas lámparas de luz eléctrica pública. Descendimos hasta La Fuente, donde quisimos refrescarnos y aliviar nuestras penas, pero no pudimos, pues apenas tenía agua. Así que continuamos hasta la Iglesia de San Antonio de Padua, llegando por fin a la Casa del Señor, donde recordamos el día que estábamos viviendo. Continuamos hasta la antigua Escuela, y subimos por el callejón hasta la Casa Mariana, quien nos estuvo enseñando sus flores y nos ofreció cobijo y comida.



    El Viernes Santo, después de la degustación de los platos típicos tradicionales, sobre las 17 horas se hizo el verdadero Vía Crucis en la propia Iglesia de San Antonio, con el recorrido de  las 15 estaciones interiores, además de la participación de algunas mujeres de fuentealameñas y la colaboración especial de dos hermanas religiosas de Cristo Rey. 
    Por la tarde, gracias a una escapada recordé lugares que no había visitado desde que era un niño. Aunque perteneciente al término de San José de la Rábita, lo vemos tan cerca de frente, que siempre tiene uno la tentación de visitarlo; se trata del Cerro de Juan Cano, donde quedan restos de trincheras de la Guerra Civil y de la Casa Encantanda. Numerosas historias nos contaron sobre ella, como aquella de la Vieja de los Higos con la llueca. La búsqueda de espárragos no fue muy fructuosa, solo encontré 10 ó 12 muy endebles y un olivo acebuche, que espero que rebrote en mi maceta. Coroné el cerro y disfruté de sus pinares y de las vistas en circunferencia, sobre todo dirección a Fuente Álamo. Aparte de las plantas autóctonas, pude ver un gazapillo, unas palomas torcaces, un nido enorme, y un ave rapaz que no llegué a identificar, así como un mochuelo.
   El resto de la tarde la dediqué a charlar con mis amigos en el Bar Padi. Con José y Kevin, jugué un chinchón y perdí.  Con Vicente Martín tomé un gintonic y charlé con Feliciano Ibáñez, quien cuenta con 92 años de edad, y su mujer Justa, ambos celebrando el cumpleaños de ésta, el octogésimo creo recordar. También compartí unas cuantas horas con otros muchos vecinos y amigos: Vicente Padilla, Quisco Aguilera, Daniel Fuentes, Lee e Irene Young, Vicente Cervera, Vicente Ibáñez, Juan Aguilera Viana…

Conforme la tarde caía, aproveché para visitar a mis familiares cercanos, especialmente a mi tío Pepe…

lunes, 14 de marzo de 2016

RELACION ENTRE ÁLCALA LA REAL Y FUENTE ÁLAMO





Intentaré reflejar la relación que a lo largo del tiempo ha mantenido Fuente Álamo con la ciudad a la que pertenece administrativamente: Alcalá la Real, fundamentalmente en el periodo que yo he conocido. Lo haré siempre desde mi punto de vista, que puede coincidir o no con la percepción que cada uno tenga. Lejos de crear polémica, mi intención es la de mejorar dichas relaciones, si es que es necesario, y desterrar esa concepción  asociada a los fuentealameños de  súbditos o ciudadanos de segunda.
En tiempos ya históricos, la Torre de Fuente Álamo, como las demás atalayas, cumplía la función de vigilar y controlar las líneas fronterizas, para proteger a los habitantes de la Fortaleza de la Mota (moros o cristianos según la época). En tiempos de paz, con el dominio cristiano de la zona, dejó de tener esa función; y muy posteriormente, ya a partir  del siglo XIX, al desaparecer el alcaide encargado del cuidado y mantenimiento, sumado a la despreocupación de los organismos públicos (entre ellos, el Ayuntamiento de Alcalá la Real), el abandono ha sido total.
 Ni la declaración de Bien de Interés Cultural  por el Ministerio de Cultura  con la asignación del código de registro R-I-51-0007862 del Registro General de Bienes de Interés Cultural, ni la inclusión con la categoría de Monumento, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz  por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía mediante Orden de 10 de marzo de 2003, han servido para que el Ayuntamiento de Alcalá la Real, titular del declarado bien, dedique ni un solo real, peseta o euro, para su rehabilitación y puesta en valor. Nadie recuerda en la Aldea que para mantenimiento, rehabilitación o restauración se hayan destinado recursos materiales o humanos. El dinero y recursos humanos van destinados al “Monumento de la Mota”, sin tener en cuenta que La Torre forma parte de dicho monumento y que sin ella no se puede entender el Conjunto Monumental de la Mota, en torno a la cual  formaba parte de un cinturón protector.
Fueron muchos los factores que influyeron en la desaparición de los Baños de Ardales, pero uno de los principales fue las malas comunicaciones que conducían a ellos. Así en los informes sobre los baños de Fuente Álamo en 1877,1878 y 1879 se reseñaba: “… pésimas condiciones de los caminos que conducen al establecimiento…” “…necesita en primer lugar una carretera que empalmara con la de Alcalá la Real, porque los caminos que hoy conducen al establecimiento son pésimos y peligrosos”. “…estos baños distan una legua larga de Alcalá Real a cuyo partido judicial pertenecen, por un camino de herradura de pésimas condiciones…” Como se puede ver, tenemos en el siglo XIX un partido de campo de Fuente Álamo mal comunicado a través de caminos de herradura mal acondicionados, y que distaba una legua larga de Alcalá la Real de la que dependía.
El arrendamiento del Cortijo de Clavijo, propiedad del Ayuntamiento de Alcalá la Real, se convirtió en el principal objetivo de los movimientos obreros fuentealameños de la II República. Desgraciadamente el intento quedó frustrado con el inicio de la Guerra Civil, si bien, en ese periodo dicha propiedad fue incautada para ser explotada por la Colectividad que se había creado en Fuente Álamo. Hasta finales de los años 70 del siglo pasado no pudieron acceder 21 fuentealameños en régimen de aparcería, por la que tenían que pagar una renta anual de 6.500 pesetas al Ayuntamiento de Alcalá la Real. Después, finales de los años 90, pudieron acceder a la propiedad mediante compra.
Durante los tres años que duró la Guerra Civil, o más exactamente, desde la toma de Alcalá la Real el 30 de septiembre de 1936 hasta el final de la Guerra, la ciudad y la aldea quedaron separadas y en bandos contrarios. Hubo un periodo de tiempo, ya casi al final de la Guerra, en que los órganos municipales republicanos (Comisión Gestora Municipal) se instaron en La Rábita, desde donde era administrado civilmente Fuente Álamo, mientras que la Zona Nacional era administrada desde Alcalá la Real.  Esto hizo que una vez concluida la Guerra Civil se volviera a castigar a los “súbditos rebeldes” y la Guardia Civil instalada en el cuartel de San José de la Rábita se encargase de ejecutar la represión. Los súbditos continuaron solicitando el “perdón”, y las venganzas se  aplicaban unas veces de forma solapada y otras de forma directa.  Fuente Álamo, desde mi punto de vista, al igual que las otras aldeas que habían quedado en zona republicana, sufrió mayor castigo y marginación que las aldeas que quedaron en zona nacional gobernada desde Alcalá.
En épocas más cercanas a la actual, el olvido hacia la aldea continuaría, sobre todo durante las décadas de los 60 y 70 e incluso de los 80 del pasado siglo. Aquella carretera de piedras, por la que el autobús transitaba durante una hora hasta Alcalá; no fue asfaltada hasta los años 70. El tiempo pasaba y todo permanecía igual, apenas se producían cambios en las infraestructuras. Por poner algunos ejemplos, hay que decir que los saneamientos y el agua corriente en las viviendas no se instalaron hasta ya finalizados los setenta; se tardó en construir un campo de fútbol una década (desde 1979), que después sería destruido para instalar pistas deportivas en medio, y hasta 2008 no se construyó una buena carretera que enlazara la aldea con la ciudad, cuyas obras estaban “proyectadas” desde 1991, tal y como cuenta el que por entonces era alcalde pedáneo D. Santiago Cano. Veamos estas diferencias desde distintos campos.
En lo social, siempre ha habido cierta relación de vasallaje entre los “ciudadanos” de Alcalá la Real y los “cortijeros” de Fuente Álamo, o al menos esta es la sensación que uno tiene, a veces corroborada con hechos que se han ido produciendo y prolongando a lo largo del tiempo. Los fuentealameños éramos los cortijeros que acudíamos a la ciudad a por “mandaos” o al médico, aprovechando un día de lluvia que impedía trabajar en el campo. Éramos los que de feria en feria aparecíamos por la ciudad para ver alguna actuación de variedades, una película de Manolo Escobar en los años 70, montarnos en alguna atracción, retratarnos, comernos un pollo en el asador de la feria o pasear por la feria de ganado viendo cambiar o comprar algún mulo u otro equino. Los que por El Llanillo paseábamos, carpetilla de papeles bajo el brazo, con una mano metida en el bolsillo y la otra balanceándola, o las mujeres con el bolso debajo del brazo; nos reencontrábamos casi todos, una vez realizadas las gestiones oportunas, en un lugar determinado, que en la década de los 60, 70, 80 y casi 90 era el “Bar Pireo”. Este era el lugar de encuentro cuando ya habíamos hecho todos los mandados y las gestiones administrativas y donde se echaba la penúltima copa antes de coger la combinación que nos permitiera regresar al pueblo, pues a diferencia de otras aldeas no se disponía de línea de autobús. Era en las tiendas y en los bares donde realmente nos trataban como verdaderos alcalaínos, o incluso mejor. Sin embargo, en las administraciones la situación era bien distinta
En lo económico, Fuente Álamo era un núcleo rural exclusivamente, por lo que existía dependencia administrativa y comercial de Alcalá. La balanza comercial no era equilibrada, y el dinero obtenido por la emigración y la agricultura era gastado en la adquisición de productos elaborados y en la utilización de servicios alcalaínos, cuyos beneficios no siempre eran revertidos a la aldea. La relación entre pago de impuestos y la prestación de servicios públicos en muchos casos no eran totalmente correspondida. En los años 80 llegó a decir un político alcalaíno que la luz eléctrica que se consumía en Fuente Álamo para el alumbrado público, costaba más que una calle principal en Alcalá la Real. ¿Qué querría decir? El mantenimiento y el cobro de recibos del agua y alcantarillado era gestionado directamente por una comisión de aguas de Fuente Álamo, de la que formaba parte el Alcalde pedáneo D. Santiago Cano, el fontanero Marcelino Pérez y el administrativo Teodoro Ibáñez hasta los años 90, en que el agua llegó  trasvasada desde la Rábita; y el Ayuntamiento de Alcalá decidió gestionar un servicio que había funcionado autónomamente y más barato.
            En lo político, al igual que ocurre en las demás aldeas, el nombramiento de alcalde pedáneo viene impuesto por el Alcalde de Alcalá la Real, ¿dónde está esa democracia directa de los fuentealameños? Solo recuerdo dos votaciones populares para la designación de alcalde pedáneo: en 1979, cuando el por entonces alcalde de Alcalá, D. José Marañón, se vio obligado a ello, rectificando el intento de quitar a dedo al pedáneo Santiago Cano, cosa que no fue aceptada por el pueblo, derivando en una votación popular; y por último, en el año 2000, cuando se eligió por votación popular al actual pedáneo. Además, en más de 40 años de democracia solo ha habido un concejal originario y residente en Fuente Álamo, Pedro Pareja Anguita en la corporación formada tras las primeras elecciones municipales de 1979. Es más, los políticos alcalaínos,  solo se dejan ver por la Aldea cuando hay elecciones o cuando hay algún acto festivo.
            En lo lingüístico, nos diferencia el habla seseante típica alcalaína y su entonación, pues estamos más cercanos a los cordobeses. Siempre me he preguntado, si Fuente Álamo hubiese pertenecido a la provincia de Córdoba, ¿Cómo nos hubiese ido?
            En lo cultural, nos diferencia todo; es necesario que desde Alcalá se proyecte una mayor difusión del teatro, cine y música en la aldea, pues hasta ahora nada de nada. No sería mala idea trae “alguna vez” a la Aldea la banda municipal para dar algún concierto, alguna pequeña actuación teatral, cine al aire libre, ect…
Pienso que de alguna forma los poderes políticos consciente o inconscientemente, entre ellos el Ayuntamiento de Alcalá la Real, intentaron ir cerrando y estrangulando a Fuente Álamo. No se hacían carreteras ni se acondicionaban las existentes: hasta el año 2008 la aldea no tuvo una buena carretera que enlazara con su ciudad. En 2010 se cerró la escuela por falta de niños, la gente prefería irse a vivir a Alcalá para ser un ciudadano de primera. Se destruyó el campo de fútbol, partiéndolo por la mitad para hacer una pista deportiva, porque no había jugadores.  Así, antes de que  llegase el boom inmobiliario, se desvalorizaron las casas en Fuente Álamo, mientras que se revalorizaban las viviendas en Alcalá, o al menos así se creía; no interesaba hacer un plan urbanístico como se hizo en aquellos años en La Rábita.
A finales de los años 90 del siglo pasado, se desmanteló el histórico pilar-abrevadero-fuente. Pese a que hubo cierta oposición por los aldeanos, fue otra decisión en la que no se contó con el pueblo para nada y que nunca se les perdonaría a los gobernantes de Alcalá, pues dejaron sin seña de identidad a la aldea. Se alegó la pérdida progresiva de agua en la aldea, pero nunca intentaron buscarla con nuevas perforaciones, pues era un gasto más.
 Nos expoliaron la Villa Romana, sin saber dónde fueron a parar los objetos y los restos de  los cuerpos humanos aparecidos o qué estudio se han realizado con ellos.
Se llevaron el molino de harina de principios del siglo XX para restaurarlo y exhibirlo en el Museo Municipal de Alcalá la Real, en la Sala de la Harina, si bien, podría haberse convertido en un reclamo para los turistas que visitaban la aldea, o destinado al propio disfrute de los fuentelameños.
En definitiva, nos han ido lavando el cerebro de tal manera, que derribaron el histórico pilar porque no había agua, sin llegar a buscarla; cerraron la escuela y destruyeron el campo de fútbol porque no había niños, cuando previamente se habían llevados a sus papás y posibles futuros papás; nos arrebataron el molino de la harina, porque era más rentable su exhibición en la Ciudad; se llevaron los restos humanos y arqueológicos de la Villa Romana, porque supieron expoliarlos para meterlos en un cajón; se apropiaron de  la administración y mantenimiento del agua, para subirnos el precio; no nos hacían carreteras y no nos decían que los gastos del alumbrado eléctrico eran más caros que la principal calle de Alcalá. Todo ello, con el fin único de concentrarnos en la Ciudad, para abaratar gastos y recaudar más impuestos. Por llevarse, se llevaron hasta la pedanía a Alcalá. Eso sí, nos hicieron una escombrera en la zona de Las Amoladeras para dejarnos la basura en el pueblo, (“la mierda” no interesaba llevársela) y cargarse el medio ambiente en una zona de retamales que tardará mucho tiempo en recuperarse.  Y ahora van y nos dicen que no restauran la Torre, porque no está en peligro de caerse, y  eso por muchos acontecimientos que pasen por su alrededor.
Por último y aquí con la Iglesia hemos topado, ¿Dónde estarán restaurándose los cuadros de Melgar que habían en la Iglesia de San Antonio?
Pienso que actualmente, los poderes municipales se han dado cuenta de que algo hicieron mal y ahora que desafortunadamente apenas queda gente en la Aldea y que todo está controlado y que apenas hay oposición, más que esa dependencia jerárquica y de vasallaje, afortunadamente existe una interrelación sumisa y no se sabe hasta qué punto da una más que por la otra. Si bien es cierto, que muchos tuvimos que emigrar porque necesitábamos abrirnos paso, no menos cierto es, que los poderes públicos han hecho poco por evitarlo.
Quiero insistir, que todo lo relatado aquí es visto desde mi punto de vista, si alguien tiene otra opinión que la exprese libremente.

Hay que decir que se han hecho muchas cosas buenas, entre ellas, un Centro Social, pero es necesario dotarlo de medios para ser utilizado. 

martes, 23 de febrero de 2016

EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN EN FUENTE ÁLAMO



        En esta entrada aportaremos unos cuantos datos sobre la evolución de la población de Fuente Álamo, sin intentar hacer un estudio demográfico profundo.
Fuente Álamo tiene actualmente una población de 162 habitantes según el censo de 2015: 86 hombres y 76 mujeres (fuente INE), 10 menos que el año pasado.
En el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, escrito por Pascual Madoz en el  Volumen I,  de la Edición  de 1845 en su segunda edición 1846 (página 394) contabiliza en Fuente Álamo a 64 vecinos y 252 almas. Hasta mediados del siglo XIX se utilizó el término vecino como el cabeza de familia, que es el que aparece en los listados de padrones de vecindario, así como algunas mujeres viudas y los hijos emancipados. El número de vecinos no coincidía con el de habitantes y cuando se hablaba de habitantes, generalizando, se hacía con la expresión de “almas”. Así, en el año 1845, Fuente Álamo tenía 64 vecinos, pero una población total aproximada de  252 almas, ya que en los padrones de habitantes no aparecen las mujeres casadas ni los hijos no emancipados.
            En la página 123 de “Geografía General de España: Diccionario General de todos los pueblos” de 1862, Imprenta y Librería de Gaspar y Roig se refleja  para  Fuente Álamo 254 habitantes, lo que quiere decir que 17 años después, la población total no sufrió modificaciones, tan solo añadió 2 habitantes más; y siguiendo con las comparativas en la larga distancia del tiempo, en el año 2000 había 258 habitantes, o lo que es lo mismo, Fuente Álamo tenía la misma población un siglo y medio después, con sus altibajos sufridos que ahora veremos.

A principio de siglo XX y en la Posguerra, la mortalidad infantil en el mundo rural fue un factor importante en la disminución de la población de Fuente Álamo, que era suplida de alguna forma con las familias numerosas y con los hijos que iban naciendo tras la pérdida de otros mientras la mujer era fértil. Son muchos los casos conocidos de familias fuentealameñas que perdieron un hijo a edades tempranas. Las epidemias y enfermedades hacían que la esperanza de vida en el campo fuese corta. Así en 1918 con la gripe española y en 1939 como consecuencia de la Guerra Civil el crecimiento natural fue negativo como en todas las partes de España. Fuente Álamo estuvo durante todo el periodo bélico en pleno frente de batalla, por lo que las condiciones para la natalidad no eran las más adecuadas, a lo que hay que sumar más de una decena de fuentealameños muertos o desaparecidos.
Según el estudio publicado por Anna Cabré, Andreu Domingo i Teresa Menacho: “Demografía y crecimiento de la población española durante el siglo XX” que encontramos en la siguiente página
  “Las máximas tasas de crecimiento de la población coinciden con los períodos de máximo crecimiento natural, en la década de los veinte, y la de los sesenta y setenta, basado principalmente en el primer período un descenso de las defunciones, mientras que en el segundo se debe a un notable aumento de los nacimientos”.
Elaboran la siguiente tabla a partir de datos INE, Censos y Padrones.

Año
Población
Periodo
Tasa de crecimiento (por mil habitantes)
1910
19.995.191
1901-1910
7,16
1920
21.389.589
1911-1920
6,76
1930
23.677.497
1921-1930
10,21
1940
26.014.750
1931-1940
9,46
1950
28.118.057
1941-1950
7,81
1960
30.583.466
1951-1960
8,44
1970
33.956.376
1961-1970
10,52
1980
37.742.561
1971-1980
10,45
1990
39.433.942
1981-1990
4,39
2000
40.499.791
1991-2000
1,93













Tabla 1.- Evolución de la población española 1910-2000 y tasa de crecimiento anual acumulativo.
               La población de Fuente Álamo en los años cincuenta del siglo pasado llegó a ser de 1.145 habitantes, alcanzando uno  de los puntos más alto en su historial demográfico. Este crecimiento demográfico de los años 50 y principios de los 60 del siglo XX se produjo, como en toda España, favorecido por los controles sanitarios de enfermedades y epidemias, y en concreto en Fuente Álamo, por el desarrollo económico producido por los mayores beneficios proporcionados por las cosechas de aceitunas, en detrimento de la producción de cereales, menos rentables y que poco a poco fueron desapareciendo del campo fuentealameño.   A esto se unió la creación en 1959 de la Cooperativa Agrícola “Ntra. Sra. del Rosario”, que completó la industria agropecuaria con el ya existente horno y molino de pan de la familia Fuentes que venía funcionando desde primeros de siglo XX. Así se fue desarrollando la industria agropecuaria  y una economía autárquica que favoreció aquellos que tenían pequeños parcelas que servían de sustento a la familia.
                Pero a diferencia del resto de la población nacional, en Fuente Álamo la emigración definitiva comenzó a vaciar las casas y cortijos en la década de los 60 (a título de ejemplo,  una fotografía del año 1964, se pueden contabilizar una cincuentena de niños varones en edad escolar, hoy 1 ó 2), mientras que en España como se puede observar del cuadro anterior, durante el periodo de 1961-1970 la tasa de crecimiento (por mil habitantes) del 10,52, llegando a ser la más alta del siglo XX. En Fuente Álamo  la población fue disminuyendo progresivamente, así, en un cuarto de siglo (1975) contaba solo con  490 habitantes y en otro cuarto de siglo, en el año 2.000, ya era tan solo de 258 habitantes (130 hombres y 128 mujeres), por tanto, en medio siglo (1950-2000) su población se vio reducida en 887 habitantes. Las causas de este  descenso de población tan pronunciado son varias y diferentes según la época. La primera causa fue como hemos dicho la emigración definitiva en los años 60 y 70 que ya estudiamos en otra entrada. Entre las familias que se marcharon a Cataluña, por poner algunos ejemplos, están las de Mateo Pérez Lizana “Cigarrica” (Mayo -1963 Verdum,-Barcelona), Domingo Ortega Serrano “Rayo” (Verdum), Manuel Moreno Martos “Perote” (Sallent), Felisa, sobrina de Francisca “La Pasta” (Barcelona); Juan de Mata y Manuel Pérez “Torres” (Igualada), Custodio y Josefa Jiménez Pérez, Segunda y Antonio Pérez Aguilera “Olivares” (Navarclés), Manuel Arévalo Díaz, “Arevalillo” (Villafranca del Penedés), Pedro Vega Ávila “El Bañero” (Premiá de Mar), Salvador Castillo Padilla, (Barcelona), Lourdes Aguilera Cano (Barcelona), Pedro Aguilera Castillo (Barcelona-Seat), Gorito Vera Ortega Barcelona-Seat), Francisco y Leandra Arenas Aguilera (Tarragona) ect…; a la Comunidad Valenciana, Antonio Vega “El Bañero”, Andrés Vera Expósito, Florentino Carrillo Pérez, a Navarra, alguno de hijos de Ceferino Aguilera Castillo: Juan, Vicente, Matilde, Antonio y Josefa… Hilario y Juan López Aguilera o Domingo Vera Ochoa; al País Vasco, algunos de los hijos de Juan Aguilera Cano: Urbana, José y Antonio (Balmaseda), Dorotea, hija de Isidora Pérez Vera (Basauri); a Madrid, Manuel Pérez Mesa, la familia Francisco, Benito y Carlos Aguilera Valverde de “Los Florios” o José Pasadas Montañés (Orcasitas), Francisco Jiménez León…; a Burgos, Encarna y Josefa Jiménez Pérez, a Zaragoza, Juan Jiménez Pérez, a Andújar, Blas Zamora (1956); a Huelma, José Cano Ruiz;  Algeciras, Próspero Cervera Ortega; Granada, José y Carmela Aguilera Cano y así ect, ect, ect…. A estas listas se le podrían unir muchos fuentealameños más, por lo quedan abiertas.
Otra causa fue el éxodo a Alcalá la Real que se produciría en las décadas de los años 70 y 80 y donde saldría otra gran lista. Esto último motivado por el miedo a invertir en una vivienda en la aldea, donde no había ni plan urbanístico aprobado. Prueba de ello es que de 490 habitantes en 1975, en cuestión de 4 años quedó reducida a 350 habitantes en 1979 ó a 300 habitantes en 1981.
 La población de los cortijos, en su conjunto, era más alta que la de la aldea considerada aisladamente, si tenemos en cuenta los datos que aparecen en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, en el  Volumen I, en su  Edición  de 1845, segunda edición 1846 (página 384), refleja en el año 1842, 21 casas en el núcleo del partido de campo, y 15  cortijos y casas notables diseminadas y 8 diseminadas,  total 23 viviendas (pág. 388), con este dato queda reflejado que los cortijos y casas diseminadas sumaban más viviendas que el núcleo de Fuente Álamo. Las casas diseminadas o cortijos menores fueron aumentando durante el siglo XIX y XX, hasta llegar a ser más de 70, manteniéndose habitados hasta los años 70 u 80 del siglo XX, algunos incluso hasta los años 90. Sin profundizar mucho en los motivos que causaron su paulatino abandono, desde mi punto de vista, la principal causa, fue la búsqueda de un mayor bienestar social, como podría ser tener luz eléctrica, sanitarios, servicios primarios más cercanos, Así, unos, aprovecharon el boom migratorio de los años 60 para dejar el cortijo y salir a otras zonas de España o del extranjero; otros vieron la necesidad de la escolarización de los hijos y las prestaciones médicas de los mayores para establecerse en Alcalá la Real.
A principio de los años noventa (1992) había en el núcleo de Fuente Álamo cerca de 90 casas habitadas (87), además de los núcleos de los cortijos de la Dehesa (Justo Gutiérrez, Crescencio Funes, Julián Palomino…), el Peñón (Vicente Aguayo, José Vera, José Cirilo Pérez…), el Coto (Francisco Frías, Alberto Bermúdez…), Casa Sola (Dionisio Haro…), Casa la Huerta (Custodio González, Juan Vera..), La Torre (Isabel López..) Casa Huerta de Benito (Eduardo Pérez), que suman un total de 96 viviendas habitadas. En estos años se construyeron tan solo 3 o 4 casas nuevas en la zona de El Cerro, pues los fuentealameños conforme se casaban se iban a vivir fundamentalmente a Alcalá la Real o a otras aldeas cercanas como La Rábita.
         Año tras año la población ha ido disminuyendo, si bien tenemos que reseñar que sólo en los años 2009 y 2011 hubo un leve aumento de la población, que pudo ser debido al empadronamiento de familias anglosajonas, pues no hubo nacimientos. En una década (2.000 a 2.010) se produce una disminución de 60 habitantes lo que representa un 23 % de la población. En el año en 2013 el descenso fue de 11 habitantes,  en 2014 descendió en 16 habitantes y en 2015 fue de 10 habitantes.
Como datos complementarios que poseemos y que nos ayudará a ver la evolución de la población es el censo de electores de fuentealameños con derecho a voto sacado del censo de 1 de enero de 1992.
Ya en los años noventa, en concreto en las Elecciones Generales celebradas el 6 de junio de 1993 para el Congreso de Diputados, de un total de 249 electores censados,  por tanto mayores de 18 años, ejercieron el derecho a voto 205. En las elecciones al Parlamento Andalucía celebrada el 12 de Junio de 1994 de un total de 222 electores censados, ejercieron el derecho a voto 162.
      Como se puede ver a parte de haber descendido notablemente el número de electores en un año de 249 pasó 222, en concreto en 27, fue debido a que en esos años continuaría el éxodo fundamentalmente a Alcalá la Real, pero ya en menor medida, pues ya apenas quedaban jóvenes en el pueblo. 
  En próximas revisiones o  ampliaciones estudiaremos el padrón de 1837, 1849 y 1878 referentes al Siglo XIX.
DATOS DE POBLACIÓN DE FUENE ÁLAMO
 (SIGLO XIX y XX)

FECHA
CASAS HABITADAS
HABITANTES
1842
44

1846

252
1862

254
1950

1145
1975

490
1979

350
1981

300
1992
96

1993

249 (<18 )
2000

258