sábado, 18 de octubre de 2014

RINCONES O LUGARES ESPECIALES EN FUENTE ÁLAMO. IV



EL CERRO DE LA CORNICABRA.-

Con motivo de una visita que hicimos a mis tíos María y Tomás,  que por entonces vivían en el Cortijo de la Cornicabra de Narciso, tuve una impresión a los 7 u 8 años que se me grabaría. Fue al observar un soldadito, creo que de cemento o yeso, en el caballete del tejado del Cortijo de la Cornicabra de Antonio Ramírez. La imagen se me quedó grabada, por lo extraño de ver un muñequillo, para mí un juguete, en lo alto de un tejado. La curiosidad de la edad hizo que preguntase lo que representaba, y sólo encontré respuestas vagas y un tanto esquivas, que solo me decían que allí había habido una guerra. Muchos años estuve preguntándome cuándo y cómo pudo transcurrir aquella batalla, quienes habían sido los beligerantes, pero sin llegar todavía a preguntarme el por qué. A todo ello encontraba respuestas que se habían obtenido de oídas y que me decían que había sido en la Guerra Civil y que los contendientes eran los nacionales y los rojos, pero sin concretar la fecha, ni quien había ganado, ni cuantas bajas había habido… la información era muy general y transmitida de oídas de unos a otros. Ante esto decidí encontrar respuestas en los libros de historia, pero ninguno hacía mención al hecho o lugar concreto.
 Este verano, después de muchos años, tuve el privilegio de escalar hasta lo más alto del Cerro de la Cornicabra. Pude comprobar cómo se encontraba aún rodeado de piedras que formaron las trincheras, aunque por algunas zonas aparecían ya vencidas por el paso del tiempo, que ha tenido más fuerza que las bombas y las balas.
 La recopilación de información me llevó hasta finales de marzo de 1.938, que fue cuando tuvo lugar la batalla más importante. En su cerro siempre estuvo situada una posición del ejército rojo, que intentó ser conquistada por el ejército franquista, ocasionándole más de 300 bajas. El lugar se convirtió en un camposanto militar, por lo que siempre ha albergado ese misterio que aún no se ha resuelto, como es el saber quiénes y cuántas personas fueron enterradas en aquellas tierras; todas ellas solo recordadas por los niños de la época poco años después de finalizada la guerra, cuando por encima de los cadáveres enterrados paseaban y careaban los cochinos y cabras. Por fin encontré algunas respuestas a mis preguntas, pero todavía no he encontrado la respuesta al por qué.


LAS ERAS DE LA TORRE

            Separadas por la carretera de las Amoladeras del recinto que rodea La Torre, fueron durante mucho tiempo lugar de ocio y juegos, además de cumplir la función que era propia de una era. Eran tres las eras, dos contiguas, divididas por un pequeño terraplén, y otra la de Domingo Aguilera, separada unos 100 metros de las anteriores. Como hemos dicho, servía sobre todo la del medio para jugar a juegos relacionados con la pelota: fútbol y el quemado fundamentalmente. En las primaveras renacían las hierbecillas y las piedras quedaban recubiertas, así mismo germinaban entre los restos de pajas los granos de cereales que había quedado perdidos después de sacar las cosechas, todo lo que hacía que no rebotasen las pelotas y amortiguasen los golpes de las caídas sobre la piedras. En los restos de la paja que quedaban, nos dábamos buenos revolcones antes de que la lluvia la pudriese.
        Su función principal era servir para sacar las cosechas, así que los pequeños cosecheros iban depositando los haces de cereales en sus inmediaciones, esperando su turno y a que las condiciones favorables del viento ayudasen a separar el grano de la paja. Si a consecuencia de la inexistencia de viento no se podía continuar con las labores o cuando el largo día de verano se dejaba caer, los cosecheros se solían acostar en la parva o debajo del olivo o higuera más cercana para evitar el robo de grano. Con la botella de aguardiente debajo el aparejo, se levantaban temprano para trabajar con la fresca y siempre que el viento se lo permitiese. Alguna que otra noche dormí, de muy niño, en aquellas eras.
Los últimos recuerdos que guardo es la ubicación de la cosechadora de Francisco Pérez González, siendo un pionero la utilización de esta maquinaria en Fuente Álamo, desapareciendo de su entorno: mulos, trillos, tiros, bielgos, horcas, palas, escobones, cuartillos, rasero, cribas, harneros, arpiles, narrias, angarillas de pinchos, sogas, aparejos, serones…

             LAS TRES FUENTECILLAS

Sería a primeros de los años setenta cuando la empresa de Juan Pérez Vera “Capullo”, por encargo del Ayuntamiento de Alcalá la Real, construyó en La Fuente un pequeño aljibe. En la caseta se instaló un motor-bomba para bombear agua hasta surtir o casi surtir a tres fuentecillas ubicadas en sitios estratégicos. Recuerdo que cuando se paraba, con la autorización del alcalde Santiago Cano que te dejaba la llave, se pulsaba un botón rojo y arrancaba con aquel ruido característico elevando el agua hasta las fuentecillas. Estaban colocadas en lugares estratégicos: una enfrente de La Escuela, otra en la cuesta que accede al Cerro, donde estaba la tienda de ultramarinos de Mariana (que después se instaló en la parte baja del camino por dificultad para emanar agua)  y la tercera en La Piquera, donde se inicia la calle Sacristán. Los vecinos acudían con sus cubos y cántaros a la fuente más cercana, siendo numerosas las disputas por coger turno. Fue el primer acercamiento del agua de la fuente a los barrios. Las fuentecillas estaban estructuradas en tres partes: una parte superior con forma de arco de campanario de hierro fundido pintado en verde, en cuyo interior se encontraba el mecanismo y una tapadera en la parte posterior, y de cuya parte frontal salía un caño que emanaba agua tras pulsar un botón dorado y había grabado sobre la carcasa metálica: “agua potable”, que los niños traducíamos como “agua potaje”; una parte media de ladrillo visto y hormigón, que hacía el cuerpo; y la parte inferior que era el desagüe con barras metálicas.
Esta obra fue acometida por el constructor fuentealameño Juan Pérez Vera, consistente en la introducción de una tubería en una zanja de aproximadamente medio metro de profundidad, hecha a pico y pala,  que iba desde La Fuente hasta La Piquera, en cuyas excavaciones se encontraron restos de  chatarra de la Guerra Civil.

sábado, 4 de octubre de 2014

GENTE DE FUENTE ÁLAMO POR EL MUNDO (GRANADA): JOSÉ AGUILERA CANO “PEPE AGUILERA”



            Como vimos en la anterior entrada la infancia de Pepe no fue muy fácil, pero la vida en general tampoco lo fue. Cuando contaba con 12 años volvió su padre del destierro de Lora de Río, donde había estado criando melones. Se acuerda de que su padre tenía unas cabrillas y hacían unos quesos, que eran el sustento de la familia y cómo alguna vez tuvo que llevarlos con una borriquilla a San José para regalarlos a la Guardia Civil. Recuerda cómo la pareja llamaba a su casa por la mañana para que se levantase su padre y les hiciera las migas, y cómo jugaba al dominó con ellos, por lo que le decían por donde se tenía que meter con las cabras. Cree que todo esto lo hacía su padre para evitar que le pudieran decir algo los señoricos y sobre todo para no volver a pasar el calvario que ya había sufrido.
La primera vez que salió de Fuente Álamo tendría unos 19 años y fue a Burgos a abrir hoyos para plantar pinos, en concreto a Valdeajos y a Moradillo del Castillo, donde estuvieron entre otros los hijos y el padre Antonio Castillo “Caejo”, Marce Ramírez Zuheros, que era el cocinero, y su hermano Juan, que tuvo que hacerle alguna vez la tarea porque él se encontraba mal del estómago. Le pagaban 12 duros diarios a destajo, y según el terreno hacía más o menos unos 100 hoyos pequeños. Después se fue a Burgos con la empresa “Avelino Torres”, a trabajar en las carreteras y a cargar piedras en una cantera, y paraban en la Abadía, en una vaqueriza de Villarcayo (provincia de Burgos) donde le guisaba el casero y estaban entre otros Feliciano Pérez Vera y los hermanos Antonio, Custodio y Manuel Jiménez. El contratista tenía tierra y una vaqueriza, por lo que trabajaban también en sus tierras.
Es de la quinta del 54 (nacidos en 1933), junto con Pepe Ramírez González, del cortijo de la Cornicabra, Feliciano Pérez Vera,  Antonio Jiménez Pérez, Antonio Puche Ramírez, Juan Aguilera Cano “Juanito, el panadero”, Manuel Aguilera, el marido de Urbana, otro del Cortijo del Allozo… que hicieron el gasto de los quintos en el molino de aceite de Cornicabras. Hizo la instrucción en Camposoto en San Fernando, y después la mili en Rota, en unos polvorines, donde estuvo 18 meses, pues se vino 2 meses antes con permiso limitado por haber sido instructor. Fue en el año en que estaba a punto de iniciarse la Guerra del Sidi Ifni, por lo tenía que estar disponible. Dicen en el pueblo que como no pudo aprender a escribir, un compañero en la mili le escribió una carta y en ella decía “recuerdos para papa y abrazos para Brígido”. De esto dice que no se acuerda.
Cuando se licenció (1956) se fue a trabajar Huelma con su tío Pepe, que le pagaba menos de lo que le correspondía según le dijo el encargado, pues después de hacer la faena de segar tenía que cuidar los mulos, así que le tuvo que decir a su tío que le estaba explotando y que: “me raya la sangre, pero me estás robando”. Antes había estado su madre en el cortijo, y cuando iban los tratantes a comprar grano, su tío les decía que su madre era la criada. Su tío cogió buenos cortijos y luego compró uno: el cortijo La Mata.
 Poco después se fue a Barcelona, donde estuvo trabajando en una fábrica de hacer viguetas y después en aislamiento térmicos, forrando las tuberías. Estuvo en Barcelona 12 años, solo vino una vez para casarse. Por la amistad que tenía con Antonio Puche hizo que éste fuese a Barcelona en 1962 a hacer unos cursos de televisión, donde estuvo uno o dos meses, le dio una habitación y no le costó nada pues la mestressa tenía buena relación con él.
    Conoció a su mujer Carmen en una visita que hizo a su hermana Carmela a Granada y vino de Barcelona expresamente para casarse. Se casó en 1967 con 34 años en la Iglesia San Miguel Bajo del Albaicín, y el gasto fue en el Restaurante “Los Manueles” por la calle Elvira. Fue mucha gente de Fuente Álamo: Venturilla, Feliciana, Consolito, más amigos y sus familiares. Al año siguiente de estar casado (1968) pidió la cuenta, y después de tantos años volvió a Granada a casa de su suegro. Tardó un poco tiempo en encontrar trabajo, y acabó colocándose en la construcción en la empresa “Nevamar”, que tenía las oficinas en la calle Párraga.
 Lleva viviendo en Granada 45 años. Tiene 8 hijos, 6 varones y 2 mujeres, su hijo mayor nació en Barcelona, se lo trajo muy pequeñito en los brazos, y el más pequeño tiene ya 33 años, por lo que hay una diferencia entre los 8 hermanos de 13 años. Cuando su mujer enfermó y él tenía que estar trabajando, tuvieron que llevar a Javier, Antonio y María Carmen a Fuente Álamo, a casa de sus hermanos, le contaban que los niños eran traviesos y se iban a bañar a Las Vegas. Están casados, excepto dos, bueno uno tiene una relación de pareja de hecho. Todos están trabajando, nunca han estado en el paro, trabajan en carnicerías, de pintores o en la construcción. Tiene 9 nietos.
Tiene cierto rencor a los políticos. Se declara de izquierdas del PSOE, de Felipe González, y no quiere el fascismo, porque le miraron muy mal en el pueblo. Aunque la situación vaya a mejor no votará a la derecha, pues no puede con las sin razones cometidas.
Le gusta jugar al dominó, su padre les enseñó a él y a su hermano, pues hay tradición en la familia. Es aficionado a los toros desde que iba a la Monumental y a la plaza de España. El futbol en Barcelona no le costaba nada porque el niño de la “mestressa” le daba el carnet para ir al Neu Camp, pero su equipo es el Real Madrid. Le gustan los partidos de fútbol buenos, y que gane el Granada y sobre todo España, pero no se considera un forofo. Le gusta la música de Manolo Escobar, Juanito Valderrama y Antonio Molina, que de joven era su favorito, y cuando cantaba en la radio salía corriendo a escucharlo en la casa de Domingo Arroyo.
En Granada le tienen por buena gente, le llaman “Aguilera”. Nadie le conoce por “Macarrón”, aunque ya no le importa que le llamen así. En el barrio de La Chana es conocido por todos, pues se reconoce callejero.
Se considera creyente, (de los del medio), ahora cree más que antes porque se le han dado algunos casos. Cuando su mujer cayó enferma, fue al curandero de Los Chopos, quien le dijo que “Dios querrá y que iba a tener mucho jaleo con los médicos”, y al final se curó, por eso cree en el Santo Manuel. Solo fue una vez y vio en la clara de los olivos una mujer y una niña y se le acercaron, y de pronto se le puso al Santo Manuel la cara morada, piensa que “esto es porque hay un algo”. Dice que solo le habían visto así su hermana Dolorcillas, el chófer y él.
         Actualmente, a sus 81 años de edad, tiene algunas cosillas como asma, una hernia de hiato, le han operado de la vejiga y ahora no quiere operarse más de próstata, pues su médico de cabecera no se lo ha aconsejado, padece una sordera, valiéndose de un aparato, y tiene una paguilla 800 Euros, con la que se apaña muy bien. Todos los días juega sus partidas de dominó y le gusta pasear por el barrio.

A la pregunta utópica, ¿se iría a vivir a Fuente Álamo? Contesta que no, sólo para dar una vuelta.

lunes, 15 de septiembre de 2014

INAUGURACIÓN DEL “COTO” POR LOS ESCOLARES DE FUENTE ÁLAMO.



               Ahora que comienza el nuevo curso escolar 2014/15 haremos un pequeño recordatorio, 45 años después, del curso 1969/70 en el que los niños de Fuente Álamo se incorporaron a los Colegios Nacionales Comarcales (El Coto) de Alcalá la Real. Supuso un gran avance en la enseñanza, en la educación y en las relaciones humanas para aquellos escolares fuentealameños. Hasta entonces sólo se habían relacionado entre compañeros aldeanos y sólo habían conocido un maestro o maestra, además para algunos era la primera vez que salían de la aldea. En definitiva fue un hito cultural, un antes y un después, que a muchos nos costó un poco asimilar y adaptarnos con nuestros miedos, complejos y curiosidades al nuevo sistema educativo.
Mediante Orden del Ministerio de Educación de 11 de marzo de 1968 (B.O.E. n.º 77, de 29 de marzo) se crean en Alcalá la Real nuevas escuelas nacionales de Enseñanza Primaria, en concreto los tres Colegios Nacionales Comarcales. En el Colegio Nacional Comarcal nº 2, (16 unidades: ocho de niños y ocho de niñas) estaba previsto reubicar a los niños de Fuente Álamo y en consecuencia, suprimir según la misma orden la unidad de niños de Fuente Álamo (por error material se transcribe Puente Álamo, B.O.E. pag.  4.721).
 El proceso de incorporación a las nuevas escuelas fue paulatino, así ya iniciado el curso 1968/69, se fueron incorporando alumnos de Santa Ana, Fuente del Rey, Las Riberas Alta y Baja, las Grajeras, La Rábita, la Venta de Agramaderos (que se instalaron en la Comarcal n.º 2) y durante los meses de marzo y abril de 1969, continuaron las incorporaciones al Comarcal n.º 3 desde Mures, La Pedriza, Villalobos…
Pero con lo que respecta a los niños y niñas de Fuente Álamo, la referida norma no llegó a aplicarse materialmente y la incorporación no se produjo hasta el curso 1969/70 (un año después de lo previsto); ni en los términos establecidos, pues se suprimió una unidad de niños y otra unidad de niñas y se convirtió en escuela mixta la de niñas; ni tampoco nos ubicaron en el Comarcal nº 2, sino que como veremos fuimos dispersados entre los tres “Grupos”. En mi caso, recuerdo el intento baldío de mis padres y mi hermano, no sé si con el beneplácito de D. Leovigildo, de escolarizarme ese mismo curso en dichos Colegios, en concreto en el Colegio Comarcal nº 3, pues pensarían que iba más adelantado que los niños del curso que se quedó en Fuente Álamo. No sé si debido a la edad, cosa que no creo pues había niños de mi misma edad escolarizados en dichos colegios, o debido a mi estatura (con 7 años era un “renacuajo”), que tampoco lo creo, o porque continuaba impartiéndose mi curso (de 1º) en la escuela de Fuente Álamo, cosa que sí creo que fue el motivo principal, que a pesar de haber hecho acto de presencia, me devolvieron a los corrales. Todavía recuerdo cómo mi hermano intentaba convencer a Don Joaquín Martín Villanueva (por entonces director interino) y como éste me miraba y se negaba rotundamente. El siguiente curso 1970/71 sí puede entrar por “méritos propios”.
Con la implantación de ley 14/1970, del 4 de agosto, General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa, se instauró la Educación Preescolar (voluntaria y hasta los 5 años) y la Educación General Básica (EGB), (obligatoria hasta los 14 años). Ello suponía escolarizar a los niños y niñas de Fuente Álamo conforme a lo establecido en la misma (párvulos 4 y 5 años y ocho cursos de primaria de 6 a 13 años) lo que era materialmente imposible en la escuela de Fuente Álamo, por tal y como estaba concebida o estructurada, ya que sólo había un maestro, D. Leovigildo, y una maestra, Dª Visitación, para todos los niños y niñas desde los 6 años a 13 años (desde Párvulos hasta 6º  de Bachiller). Pero este problema había quedado solucionado afortunadamente antes de su entrada en vigor, pues como hemos visto, ya en el curso 1969-70, los escolares a partir 2º de primaria fuimos reubicados en los Colegios Nacionales Comarcales “El Coto” en Alcalá la Real. La previsión de la implantación del nuevo sistema educativo provocó también, desde mi punto de vista, que al llegar al “Coto" nos rebajasen un curso a casi todos, sin ningún criterio objetivo, sino a dedo del maestro D. Leovigildo o de la maestra Dª Visitación, que también tuvieron que marcharse con el grueso de la tropa ya que entendían que nuestro nivel educativo era inferior. En dichos centros ya estaba reubicado D. José Oria, quien también colaboró en las recalificaciones.
            El criterio para la ubicación no fue como hemos dicho conforme a la norma (Comarcal nº 2), sino pienso que al azar, distribuyéndonos entre los tres edificios, llamados “Grupos Comarcales”, al antojo de los maestros, dándose la paradoja de que a los hermanos nos ponían en distintos Grupos, o la asignación nada tenía que ver con el orden alfabético. Así, de mi edad más o menos y de niños fuimos al Tercer Grupo: Paco Aguilera, Domingo Pérez y Juan José Carrillo (éste un año después); al Segundo Grupo: Isidoro Vega, Manuel Arévalo, Antonio Ramírez, Romualdo Vera, José y Justo Gutiérrez; y al Primer Grupo: José Antonio Serrano, Benito Vera, Julio La Rosa, Pedro Vega, Vicente Martín Arévalo, Francisco Arenas, José Luis Arenas, Vicente Aguilera Pérez y Antonio Jiménez (estos llegaron un curso después). Toda esta separación provocó al principio confusión y cierta indefensión, y evitó la organización de pandillas fuertes, a la vez que fortaleció las relaciones entre los fuentealameños que el azar quiso que cayesen en el mismo Grupo.
            En aquellos dos primeros cursos (1969/70 y 1970/71), se podían contabilizar entre niños y niñas más de 50 alumnos de Fuente Álamo de edades comprendidas entre los 8 años y los 14 años, distribuidos entre los tres Comarcales, que de alguna forma los “inauguraron”, sirviendo de pequeño recordatorio la nominación que sigue: Antonio Pérez Pérez, Jesús Aguilera, José Aguilera Cervera, Enrique Zuheros, Francisco Aguilera Valverde, Domingo Pérez, Vicente Aguilera Cervera, Isidoro Vega, Manuel Arévalo, Antonio Ramírez, José y Justo Gutiérrez, Antonio Pérez (Uge), Domingo Ortega, Remualdo Vera, Gregorio Martín, Juan Valverde, Antonio Luis Aguilera, José Luis Montes, Francisco Ángel Aguilera, Francisco Martín Arévalo, Rafael Cano Vera, Eduardo Aguilera, Manuel Jiménez, Antonio Expósito, Juan Aguilera Pérez, Marcelino Pérez, Antonio y Francisco Cobo, Domingo Ortega; en cuanto a las niñas mi memoria me falla algo más y recuerdo a Mercedes Pérez, Luisa Pérez Aguilera, Josefa Jiménez, Mercedes Fuentes, Luisa y Carmen Cano, Francisca Malagón, Aurora y Carmen Cano Haro, Antonia y Nieves Anguita, Maritrini Montes, Juana Vera, Manuela Ramírez Peinado, Julia Valverde, María Rosa Martín, Dolores Aguilera, Feliciana y Antonia Salazar, Antonia Pareja Jiménez, Mercedes Escribano, María Dolores Aguilera Pérez, Angeles Bailón, Inés Vera, Mercedes Pérez Aranda, María Dolores Pérez Aguilera, Maria José y Francisca Lara, Visitación Peinado, Maria del Carmen y Mercedes Pulido, Andrea y María del Carmen Valverde, ect…  pido disculpas de ante mano por si se me ha pasado alguien, o me he pasado yo al poner alguien que no inauguró el Coto, pero como siempre la lista está abierta para que cada uno que quiera que se apunte y cuente su experiencia.
            En próximas entrega intentaremos describir como era un día normal de escuela para los niños y niñas de Fuente Álamo, desde por la mañana hasta el regreso: el transporte, la escuela, el comedor, el recreo, la relación con los niños de otras aldeas y sobretodo con los niños alcalaínos, que no fue del todo pacífica.

 CONTINUARÁ…

viernes, 5 de septiembre de 2014

TRAVESURAS DE NIÑOS DE FUENTE ÁLAMO. JOSÉ AGUILERA CANO “MACARRÓN”. SU INFANCIA.


Las travesuras de los niños fuentealameños han sido muchas y muy variadas a lo largo de la historia, a las típicas en los años del hambre de meterse en los huertos para hurtar habas, melones, hortalizas, frutas, almendras, ect…, o para bañarse en las albercas prohibidas, le siguieron las peleas o disputas por cosas o valores hoy sin importancia. Por ejemplo, bastaba pintar dos rayas en el suelo que representaban el padre de cada uno y si uno pisaba la del otro, ya estaba liada la pelea, así como una serie de bromas unas de buen gusto y otras más pesadas, sobre todo con los animales, que hoy se consideraría falta de maltrato animal, como echarle “mosca de mulo” en la cola a una burra, echarle gasolina en el culo o atarle latas en la cola a un perro, echar a pelear dos perros o dos cabras… carreras con mulos, bicicletas o motos, emborrachar una lagartija con el humo de un cigarro…, alcanzar objetivos variados con tirachinas o escopetilla de plomos… O las típicas bromas a nuestros semejantes, como pegar un susto con algún disfraz (soldado en la mina de Dorotea) o con un melón hueco iluminado, echar gachas en la cerradura de una puerta el Día de los Santos, cambiar de ubicación las macetas de las vecinas,  dar de comer o beber algo raro, dar una colleja al de delante de la fila, el “bautizar” o poner motes a otros, o la de lanzar piedras normalmente sin objetivo alguno, pero que casi siempre lograban alcanzar la cabeza de alguien, o colocar una cuerda invisible atada a dos extremos para cazar algo o “alguien”…. O el caso de Sánchez el de La Solana que cuando era joven, cogió un canutero, metió tábarros cuando estaban helados y los llevó al casino de Alcalá la Real y cuando se calentaron, abrió el canutero y los soltó.
            Serían muchos los ejemplos de travesuras que se cometieron en Fuente Álamo, pero muchas no estuvieron identificadas con su nombre y apellidos, y era muy fácil asignárselas siempre al mismo cuando no se sabía el autor. Es por ello que, si a alguno de los fuentealameños el pueblo le debiera un reconocimiento, Pepe Aguilera pudiera estar el primero de la lista. Bueno, no sería un reconocimiento como tal porque para ello se deben hacer méritos valorados socialmente como “positivos”, pero sí creo que se le deben unas disculpas, que pueden ser mutuas. Y todo ello porque “Macarrón”, como se le conoce en el pueblo y que a su edad reconoce que no le importa que le llamen así, fue objeto de muchas injusticias cometidas contra él y en cierta forma contra su familia. Fue un fruto recién nacido de la Guerra Civil, que maduró en la calle y sin árbol donde cobijarse durante la postguerra, pues su padre fue encarcelado cuando contaba con 6 años de edad y liberado del destierro cuando ya tenía 12 años (hecho un mozuelo), lo que hizo que junto con sus cinco hermanos, tuviera que salir adelante en unos años tan difíciles y tan señalados para los hijos del que había sido alcalde pedáneo de Fuente Álamo durante la Segunda República y la Guerra Civil. Todo ello le llevó a hacer “méritos”, a ser “señalado” o etiquetado, pues como el mismo reconoce, era un niño travieso de su época, pero lo que no acepta es que le quisieran “meter siempre en el ajo” y culparle de todo lo que pasaba en el pueblo. Así, cada vez que ocurría algo en la aldea, el culpable o el señalado era él, cuando muchas veces habían sido otros niños, como él dice: “pagando cosas que no las hacía, pero tenía que ser él por cojones”. No reconoce el dicho: “No se conocieron en Fuente Álamo niños más <<esentos>> que Capullo, el de la Sancha, Charraga y Macarrón”, y ello, entre otras cosas, porque Juan Pérez Vera, “Capullo” era más joven que ellos. Reconoce travesuras y peleas de niños sobre todo con Antonio Jiménez “Añillos”, como cuando al tirar piedras por encima de La Alberca le llegó a dar una pedrada a la Ventura de Arévalo y a su hermana Gregoria y tuvo que salir corriendo por los huertos de su tía Merced. Reconoce cómo el hambre hacía que le diera vueltas a la cabeza, y cómo el desprecio por los pobres o los “señalados” se sentía en la escuela por parte del maestro D. Manuel, lo que provocó que no pudiera aprender a leer ni a escribir, aparte de que él reconoce que no era aplicado; o el hecho de que pudo tener un futuro mejor cuando le propusieron de niño una carrera de teología y su abuela Segunda, “echó un grito al cielo y se puso como endemoniada” y sin embargo tuvo que irse a los cortijos a trabajar por la comida y por cuatro ropas viejas, y no aprendió a leer ni escribir; ahora piensa que aquello no estaba para él. Reconoce que fue él quien bautizó al maestro con el apodo de “Don Gargajito”, pero el apodo se lo ganó el maestro, pues escupía al suelo y decía que antes que se secara la saliva, tenían que estar allí todos los niños. Ahora, después de tantos años, se le ve un hombre dolorido por todo aquello, y con cierto rencor a todo lo que representaba el fascismo que tuvo que soportar.
José Aguilera Cano nació el 12 de abril de 1933, en Fuente Álamo, hijo de Vicente y Dolores, el menor de los dos varones de los seis hijos del matrimonio. Nació por tanto un año después de la proclamación de la Segunda República y cuando ejercía como alcalde pedáneo su padre, del que quedó huérfano temporalmente (6 años) a los 6 años de edad. Su infancia la recuerda sin padre, con mucha hambre y yendo a comer al cortijo de la Solana, (iban 8 familias) pues una vez finalizada la Guerra Civil fueron despojados de todos sus bienes, como de las cabras que estaban guardadas durante la Guerra en la piquera-corral de Faustino y el mulo que se llevó su tío Pepe. Aquel día, su madre cogió una cabra y la metió para el corral, diciendo que esa no se la llevaban, y entonces Blas Zamora le pegó una pedrada a su hermano Juan en la barriga. O cómo el hambre hizo que se metiese en el horno de Faustino bajo recompensa de que si cogía el pan sería para él, mientras que le decían que tuviera cuidado con la cabeza para que no se diese en el techo del horno pues se quemaría, y las suelas de las alpargatas se iban derritiendo, quedando la huella de la goma pegada en el suelo horno conforme iba saliendo. Una infancia de peleas de niños sobre todo con Antonio Jiménez pues le querían pegar los niños de La Rabita a un hermano de Jarico, se fueron a los callejones, llegó Félix Carrillo y se lo quitó y aprovechando aquel para tirarle una piedra en la cabeza y tuvieron que darle puntos en la cabeza. Otra vez Antonio le dio un puñetazo y se hizo daño en un labio, y su padre después además le pegó una gran paliza por pelearse.
            Pero toda esa infancia pudo ser peor si no hubiese sido porque su padre salvó del fusilamiento a D. Francisquito Sánchez. Como hemos dicho, su padre  era alcalde de Fuente Álamo, en la zona roja,  y para evitar la muerte del señorito en manos de los rojos, reventó una yegua corriendo para llegar a tiempo a Alcalá la Real desde Los Martillos, (donde había una comandancia de la zona roja), y se presentó diciendo que Sánchez no había hecho nada. Después de la Guerra, en recompensa les dio aceite, harina, y les quitó muchas hambres. En el cortijo de Sánchez (La Solana) se daba de comer a niños pobres. Cuentan en el pueblo que fue él el único niño que en los años del hambre se atrevió a enfrentarse a Don Paco Serrano, llevándose las manos a sus partes, por lo que dijo D. Paco que allí (en el molino) no comía más ese niño. Por si eran pocas las desgracias, aquí tienes dos platos. El dice que no es cierto, que cómo se iba atrever a hacer eso a un señorito en aquellos años y que de hecho él y sus hermanos estuvieron comiendo en el Molino.
En la escuela no aprendió a leer ni a escribir, el maestro le pegaba con una vara de almendro y con la tableta de la pizarra y le hacía chichones, y solo le daba de leer a las “riquillas” del pueblo, como eran las niñas de Matías, a las que las ponía delante. A los hijos de los pobres no les daba de leer y los mandaba a hacer tareas del campo y de la casa de su familia.
Ya con 15 años iba a escardar cereales y Matías Candio le pagaba de hombre, ya que decía que ese muchacho se lo merecía, mientras que Sancha se quejaba de que a su hijo no lo llamaban para trabajar.
            Estuvo de cagarrache en el molino de Don Paco, de ayudante con Ceballos (que tenía dos hijos, uno es obispo), donde llenaban los sacos de orujo y los cargaban al camión, y al terminar la molienda, limpiaban las tinajas y el molino. Se acuerda de cuando D. Paco Serrano se peleó con Baldomero Córdoba y en la pelea perdió la sortija, mandando a Joseíco (su chófer) a buscarla.
Su mejor amigo era Antonio Puche Ramírez, con quien iba de novias con el mulo y en la moto; una vez se les fue la luz de la moto y tuvieron una caída en la Venta Regalo, pero arrearon otra vez para Fuente Álamo. Iban a la Almedinilla, con buenos trajes, y dice que no se acuerda de lo que dicen en el pueblo de que fue a comprar “un traje de 3.000 pesetas” sin preguntar por la calidad, y que el tendero le sacó el primero que pilló, (pero que no le gustó, por lo que volvió y le mostró otro) y le dijo aquí tienes el tuyo y le cobró las 3.000 pesetas; según él es verdad que tuvo muchos trajes y que uno de ellos de color verde y de buena lana se lo hizo Felisa a medida, pero que todo lo demás son habladurías del pueblo.

CONTINUARÁ….

lunes, 25 de agosto de 2014

HISTORIA DE FUENTE ÁLAMO (edición revisada, 22 de Agosto de 2014)


Fuente Álamo, 22 de Agosto de 2014



SITUACIÓN ADMINISTRATIVA Y GEOGRÁFICA
Se encuentra a 11,5 kilómetros de Alcalá la Real en dirección sureste, pertenece a la zona de Sierra Sur y es dependiente administrativamente de Alcalá la Real, siendo una de las 16 aldeas que la integran.
Un venero de agua potable, ya perdido, rodeado de grandes álamos (si bien hubo una época que tampoco dieron sombra), formaron el nombre de la aldea.
            Fuente Álamo, está situado a una altitud de 703,8 metros sobre el nivel del mar (zona del campo de fútbol) y de 730 metros (zona del Cerro). Su terreno tiene una inclinación de 20,89%.
            Su núcleo rural se distribuye y agrupa en la pendiente y falda de un pequeño cerro, que va a caer al Barranco Muriano. Desde el Cerro (zona más alta) se divisa una extensa depresión de olivares en dirección a La Rábita y unas vistas (en forma semicircular) inmensas tanto en amplitud como en belleza, que van chocando con los cerros de la Hortichuela (Cerro de la Zarza), de Brácana, la Sierra de Vizcantar, la Tiñosa, las sierras de las aldeas de Priego de Córdoba, la Sierra del Esparragal “La Alcaide” o  la más cercana Sierra de San Pedro, dirección a La Rábita. Se divisan al frente las pequeñas aldeas de la provincia de Córdoba, con la que a 2 kilómetros de distancia por el Arroyo del Saladillo hace frontera natural y geográfica la provincia de Jaén.
Sus calles están adaptadas perfectamente a la orografía del terreno sinuoso. Se organizan a partir de la plaza, donde se sitúa la fuente con los álamos, con dos calles principales, transversales a la vertiente del cerro, que partiendo de la referida plaza, en su recorrido ascendente van a unificarse de nuevo en una sola calle principal, La Piquera. Desde la plaza de la Fuente hay una subida por las Escalerillas hacia la Mina. Existen, además, diferentes calles perpendiculares a la principal que suben al Cerro, enlazando con la calle que lo corona.
El “partido de campo” o territorio de Fuente Álamo está delimitado por fronteras naturales, como es el Barranco Muriano, el Arroyo del Saladillo, el Puente Suárez, Arroyo de Cañada Honda, Barranco de la Setilla, el Cerro Pineda, Los Cierzos, el Cortijo de Valenzuela, Barranco de Muriana y Barranco de la Grajeras. Pero será la ubicación de sus cortijos más externos a la aldea, la que nos sirva para delimitar, lo que fue el partido de campo de Fuente Álamo. Así, si dibujamos un perímetro cerrado, partiendo del cortijo de Enfrente, continuando por el Pradillo, la Sangradera, La Casilla de Patrocinio, El Salao, Las Vegas, Suárez, La Cuesta, Coscojar Alto, La Cornicabra, La Setilla, La Tabernilla, Pineda, Los Reventones, Valenzuela, El Cortijo de Arriba, Fuente de la Encina Alta, La Vega,  La Loma del Virote, La Dehesa, la Erilla y terminando en la Huerta, tendríamos una delimitación de los cortijos periféricos más alejadas de la aldea, quedando en el interior del perímetro otros muchos cortijos y la propia aldea. El cortijo Suárez, sería el más  meridional y el cortijo Valenzuela el más septentrional.
POBLACIÓN.
Cuenta con una población de 188 habitantes según el censo de 2013, 103 hombres y 85 mujeres (fuente INE). Su población está disminuyendo progresivamente, así en 1975 llegó a contar con 490 habitantes y en el año 2.000 ya era tan solo de 258 habitantes (130 hombres y 128 mujeres), por tanto, en un cuarto de siglo su población se ha visto reducida a la mitad, o lo que es lo mismo en el transcurso de 40 años, ha habido un descenso de 302 habitantes (75 habitantes por década).
Como dato histórico tenemos que en el año 1845, Fuente Álamo tenía 64 vecinos (ya que en los padrones de habitantes no aparecían las mujeres casadas ni los hijos no emancipados), pero una población total de 252 habitantes. (En el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, escrito por Pascual Madoz en el  Volumen I,  de la Edición  de 1845 en su segunda edición 1846 (página 384) contabiliza en Fuente Álamo a 64 vecinos y 252 almas. El número de vecinos no coincidía con el de habitantes. Vecino era el cabeza de familia, el que aparecía en los listados de padrones de vecindario. Por eso, cuando se hablaba de habitantes, generalizando, se hacía con la expresión de “almas”.)

CLIMA
La temperatura media anual es de 14,10 °C,  la cual es  -1,13 °C más alta que la temperatura media anual de España que es 12,97 °C.
En los meses más cálidos la temperatura media es de 33,70 °C y en los meses más fríos, la temperatura media es de 0,90 °C.
 La precipitación media anual es de 620 mm,  24,3 mm más baja que la precipitación media anual de España  (644,3 mm).
Como dato adicional, podemos decir que en el verano de 1866 fue observado diariamente el termómetro de Réaumur por el médico de los baños de Fuente Álamo. En esa temporada, la temperatura en el mes de junio estuvo entre los 14º R y 15º R, en el mes de Julio subió hasta los 25º R, en el mes de Agosto solo el día 18 llegó a los 26º R, y en Septiembre estuvo entre 16º R y 18º R y solo el día 14 cubría los 23º R. Como se puede observar, fue un verano bastante fresquito, si bien hay que tener en cuenta que las temperaturas están tomadas en los Baños, que es una zona un poco más fresca que en Fuente Álamo. (René-Antoine Réaumur en 1730 ideó el termómetro de alcohol con graduación directa, según una escala dividida en 80 partes. 1º R =1,25º C; 14,50º R =18,12º C; 26º R = 32,5 º C).

HISTORIA ANTIGUA
          Existieron primitivas poblaciones tanto romana, como árabe o medieval que se asentaron entorno al manantial de agua del Rodeo y la zona de la Torre. Asimismo el hallazgo de vasijas en la zona del Cortijillo, hace pensar en otro origen primitivo de asentamiento. También en la zona del Cerro durante la excavación de una zanja, se descubrió una doble tumba elaborada sobre la piedra tosca, terminada en triangulo y orientada norte-sur, y el cadáver mirando hacia el este. En el mismo lugar apareció otra vasija con asa, por lo que pudo ser parte del ajuar. No se trata por tanto, de tumbas aisladas, pues otra tumba se descubrió en una zona próxima a la mina. Esto unido a la existencia de manantiales de agua, nos lleva a la conclusión de que en la zona alta de la aldea y en lugares próximos, hubo asentamientos en épocas pasadas.

HISTORIA RECIENTE
             El Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, Volumen VIII, Edición de 1830,  escrito por Pascual Madoz, en su  página 223,  describe a Fuente Álamo ó Fuente del Álamo como:
“Aldea. con ale. ped. en la provincia de Jaén. Es uno de los 12 partidos de campo en que se halla dividido el término de la ciudad de Alcalá la Real (V.), y por tanto corresponde á su partido judicial y abadía, distando de ella una legua larga al Oeste. Tiene 21 casas, sin formar calle, en la falda de una pedriza, á cuyo pie nace un venero de agua potable que da nombre al pueblo, por bajo del cual hay unos pequeños huertos que se riegan con las aguas sobrantes de aquel, recogidas en una alberca. En su término se encuentran otras 29 casas, entre las cuales son las mas principales las siguientes el cortijo Loma de Zalamea, Suárez, el Palio, Casa-sola, Coscojar Alto y Bajo, Cornicabra, Gallardo, Valenzuela, Fuente de la Encina Alta y Baja, Clavijo, La Cuesta y Árdales; las demás son insignificantes. A unas 300 varas al Sur de la población hay una torre de su mismo nombre; y en la propia dirección á 500 varas, los baños de que nos hemos ocupado con todo detenimiento en el artículo del partido judicial á que corresponde esta aldea. El terreno de su campo es en lo general de inferior calidad, aunque hay algunos pedazos buenos y tiene muy poco arbolado. Los datos de producción, población, riqueza, etc.,  pueden verse en el artículo de Alcalá Real”
Partidos de campo, llamados Charilla., Sta.  Ana, Ribera, Mures, Ermita-Nueva, Cantera-blanca, Val de Granada, Hortichuela, Caserías de San Isidro, Fuente-Álamo, Grajeras y Ravita, verdaderas población  que por su importancia merecen les dediquemos art.  Especiales que pueden verse en sus respectivas letras.

            La formación originaria del núcleo del partido de campo de Fuente-Álamo, después aldea o pedanía, se fue estructurando a la falda de una pedriza, en torno al manantial de agua potable, que vertía en un “pilar” de piedra de grandes dimensiones donde abrevaba el ganado, su lavadero techado y una alberca que surtía los huertos situados en la parte baja. Así se fueron construyendo casas alrededor de la fuente, sin formar calles en un principio; las casas llegarían a la altura de la iglesia, cuya construcción data del siglo XVIII, siendo el monumento más antiguo del pequeño núcleo rural, lo que nos hace pensar que la aldea se fue formando entorno a ella y la fuente, hasta conformar las 21 casas existentes en la primera mitad del siglo XIX. Posteriormente se fue expandiendo hacia la primitiva escuela y el molino de harina de principio de siglo XX, y la construcción de casas se fue ordenando en calles adaptadas perfectamente al terreno sinuoso: la Piquera, el Cerro, las Escalerillas, etc… hasta formarla tal y como la conocemos actualmente, con una centena de casas.
            En 1842 Fuente Álamo contaba con 21 casas, 15  cortijos y casas notables diseminadas y 8 más distribuidas por la zona y de menor importancia. Los cortijos de Loma de Zalamea, Suárez, el Palio, Casa-sola, Coscojar Alto y Bajo, Cornicabra, Gallardo, Valenzuela, Fuente de la Encina Alta y Baja, Clavijo, La Cuesta y Árdales que aparecen relacionados ya en 1830, se mantuvieron habitados hasta los años 70 u 80, algunos incluso hasta los años 90. Actualmente ninguno de ellos se encuentra habitado y la mayoría están derruidos.
            MONUMENTOS
Entre sus monumentos podemos destacar los vestigios de lo que fue la Villa Romana y Medieval, que presenta al menos dos asentamientos bien diferenciados: uno de época romana y otro bajomedieval. El asentamiento romano parece corresponder a una villa de grandes dimensiones y junto al material altoimperial se han detectado artefactos de época bajoimperial, visigoda y califal. A esto se le suman restos de época bajomedieval, de los siglos XIII y XIV, pertenecientes a una torre medieval. También incluye una necrópolis, adscrita al asentamiento medieval.
 La Torre Almenara Atalaya formaba parte de la segunda línea de control del territorio de Alcalá durante la Edad Media y que por su tipología se adscribiría a los siglos XIII y XIV, época bajomedieval.
La Iglesia de San Antonio de Padua, situada en lo que fue el centro de la aldea, se trata de una pequeña y sencilla ermita construida en siglo XVIII, utilizándose la piedra, la madera, el yeso y la cal como materiales. La fachada y tejado han sido remodelados recientemente, utilizándose materiales más modernos. Está orientada hacia el suroeste, es de planta rectangular, disponiendo de una pequeña sacristía comunicada desde su interior, situada tras el altar.
El edificio de la Escuela se construyó con la aportación o donación efectuada por Dª. Casilda Sierra Montañez, cuya obra finalizó en el año 1948. Ha sido remodelado en varias ocasiones, tanto interior como exteriormente, aunque sigue conservando el portal de entrada de ladrillo visto y su característico recinto o pequeño patio semicerrado, también de ladrillo visto, con grandes huecos en forma de hexágonos irregulares y con sus columnas de entrada rematadas con plataformas cuadriculares.
Los  Baños de Fuente Álamo, las aguas de Ardales fueron analizadas por primera vez en 1822 por D. José Gómez, médico de Priego y D. J. Maestre, farmacéutico de Granada. En 1827 comenzó a beneficiarlas y explotarlas D. Joaquín Suárez, vecino de Alcalá la Real, construyendo los baños. Sería  D. Diego Suárez, abogado residente en Sevilla quien levantó el edificio en 1831 y a quien pertenecían las aguas, baños y hospedería, así el establecimiento o casa-hospedería para los bañistas data de este año. Hasta entonces, el agua era consumida en bebida por los vecinos de Fuente Álamo quienes acudían a los baños; con la construcción primero de los baños y después de la casa-hospedería llegarían enfermos de todas las procedencias sociales cuyas dolencias esperaban corregir con un tratamiento intensivo de terapia con aguas minero medicinales, que en el caso de Ardales, poseían poderes curativos para enfermedades cutáneas y venéreas. Las aguas clorurado sódicas, sulfurosas, de color azulado, salinas ligadas ailas margas yesíferas del Keuper, mineralizan los gases hidrógenos sulfurados y ácido carbónico, y las sustancias fijas son, sulfatos de magnesia y calcáreo, muriato de magnesia y sílice. Actualmente se encuentra las aguas perdidas y el edificio derruido.
ECONOMIA
Base de su economía depende fundamentalmente del campo. En un principio giró entorno al cereal y después al olivo nevado, obteniendo ingresos bien como jornaleros, bien como pequeños propietarios agrícolas, que explotaban sus tierras. Las divisas procedentes de la emigración fue en una época (años 60 y 70) la principal fuente de ingresos.
FIESTAS
Fiestas religiosas se celebran en honor a la Virgen del Rosario, a San Antonio de Padua y la Cruz de Mayo. En otras fiestas como la Candelaria, el Carnaval, y  la Nochebuena participa activamente todo del pueblo.
Fuente Álamo celebra el 7 octubre,  sus fiestas anuales y  patronales, en honor a la Virgen del Rosario, siendo ésta actualmente la fiesta principal. El 13 de junio en honor a San Antonio de Padua se celebra la fiesta con la tradicional misa y posterior procesión; durante mucho tiempo (hasta los años 70) fue la fiesta principal. Anteriormente se celebraba el Día de la Cruz el 3 de mayo. Fiestas importantes fueron en otras épocas las Cruz de Clavijo, (20 de mayo) la Cruz de la Setilla (11 de mayo).

               Otra fiesta pagana más moderna es la Fiesta del Caballo,  así sobre la primera semana del mes de Junio desde los primeros años de este siglo XXI se viene repitiendo este festejo en torno al caballo. 

lunes, 11 de agosto de 2014

INFORME DE LA TEMPORADA OFICIAL DE 1.878 DE BAÑOS DE FUENTE ÁLAMO.


Transcripción literal del informe que el médico-director nombrado por oposición D. Luis Ramón Trinidad Gómez de Torres, realizó de los baños en 1878 y cuyos originales se encuentran archivados en la Biblioteca de Medicina de  la Universidad Complutense de Madrid:

En cumplimiento del artículo 56 del reglamento de baños y aguas minero-medicinales tengo el honor de remitir V. D. la adjunta breve reseña de la temporada oficial del presente año, con los cuadros estadísticos de concurrencia y enfermedades que se han presentado en el establecimiento que dirijo.
         Dios guarde a V.S. muchos años

Peal de Becerro 12 de Diciembre de 1878.
Luis Ramón Gómez


Iltmo. Señor Director Gral. De Beneficencia y Sanidad.



Establecimiento de Baños de Fuente Álamo. Prov. de Jaén
Temporada oficial de 1878

      Enfermedades                   
Enfermos
curados
Aliviados
Sin resultado
Total
Observaciones
Metritis catarrales

10

10

Infartos del cuello uterino

6

6
(2)
Oftalmia herpética

1
1
2
(1)
Afecciones escrofulosas de varias formas

10
6
16





34


Fuente Álamo 30 de Setiembre de 1878
Vº Bº                                 El propietario                                   El Médico-director
El Alcalde                                                                      

Abril                                Francisco de Córdoba                           Luis Ramón Gómez


Establecimiento de Baños de Fuente Álamo. (Prov. de Jaén)
Temporada oficial de 1878

      Pueblos                    
Bañistas de la clase acomodada
Id. pobres
Id. de la clase de Tropa
Total
Observaciones
(1)
Alcaudete
4
8

12

Priego
2
6

8

Alcalá la Real
6
5

11

Castillo Locubín

3

3





34


Fuente Álamo 30 de Setiembre de 1878
Vº Bº                                 El propietario                                   El Médico-director
El Alcalde                                                                      

Abril                                Francisco de Córdoba                           Luis Ramón Gómez


(1)  De los enfermos acomodados unos pueden pagar diez rs. y algunos pagan veinte. Estos son los menos.

Establecimiento de baños de Fuente Álamo en la Provincia de Jaén.
 Breve reseña de la Temporada oficial del año 1878.

El reglamento de baños  y aguas  minero-medicinales en su Art. 56, párrafo noveno, previene que se de cuenta en la memoria anual que exige del estado del manantial y del establecimiento, manifestando los cambios ocurridos y las reformas necesarias. Voy pues a dar cumplimiento a este mandato o a esta obligación, haciendo constar que el establecimiento que tengo la honra de dirigir no tiene ninguna de las condiciones que exigen las disposiciones reglamentarias vigentes para la declaración de utilidad pública.
Como manifesté en la memoria del año anterior, estos baños distan una legua larga de Alcalá Real a cuyo partido judicial pertenecen, por un camino de herradura de pésimas condiciones; el alojamiento para los bañistas consiste en veintitrés habitaciones exentas de toda comodidad que cuestan desde tres a ocho reales diarios; y en cuanto al estado de los manantiales, el sulfatado-cálcico se ha disminuido hasta el extremo de no dar mas que medio litro por minuto; en los años de abundantes lluvias aumenta su doble. El manantial sulfuroso que es el más importante  y el que da carácter al establecimiento, permanece constante tanto en tiempos lluviosos como en la más profunda sequía.
Arroja cerca de litro y medio por minuto, cantidad de agua sumamente escasa para cualquier establecimiento medianamente concurrido pero muy suficiente para Fuente Álamo que tiene poquísima o mejor dicho, casi ninguna concurrencia: sin embargo, los años buenos cuando los pobres labradores de las inmediaciones recogen cosechas regulares y se deciden a gastarse algún dinero en el uso de estas aguas entonces es cuando se hace sensible la falta de agua, porque llegan a concurrir en la temporada en número de sesenta, ochenta y hasta cien bañistas y como la mayor afluencia tiene lugar a últimos de Agosto bañándose la mayor parte en el espacio de unos quince días, ponen el agua sucia y asquerosa por demás.
Reclama también el citado art. 56 que se propongan las reformas necesarias, ¿qué reformas voy yo a proponer? Se necesita que el manantial sea veinte veces más abundante para poder proporcionar una instalación que esté siquiera algo en concordancia con las exigencias de la hidrología moderna: aumentar y modificar las habitaciones, construir alguna fonda, abrir una carretera que facilite el viaje al establecimiento y cerrar los acreditados y próximos establecimientos de Martos y Frailes que tienen condiciones para llamar toda la concurrencia de esta provincia. ¿Es esto posible? No. Pues en justicia, no queda otro remedio que quitar a Fuente Álamo la declaración de utilidad pública que le da el carácter oficial que ni merece ni debe tener.
                                      “
Las enfermedades que se corrigen mejor con el uso de las aguas de Fuente Álamo, son las dependientes de las diátesis herpética y escrofulosa. Los flujos de la matriz ya sostenidos por lesiones de metritis de la membrana mucosa, ya por infartos del cuello, por ulceraciones de carácter herpético, ect… son modificadas ventajosamente y curadas bajo el influjo de estos baños.
También se observa gran ventaja en la acción de esta agua sulfurosa sobre las adenopatías escrofulosas, pero su decidida especialización es en las leucorreas y menorragias.
Este es el juicio que tengo formado en vista de los resultados obtenidos en los treinta y cuatro enfermos que han constituido la temporada oficial de este año, conforme manifiestan los adjuntos cuadros estadísticos.

Peal de Becerro 1 de Diciembre de 1878
Luis Ramón Gómez



Conforme establecía el Art. 56, párrafo 9º del Reglamento de Baños y aguas minero-medicinales de 12 de mayo de 1874, el médico titular D. Luis Ramón Trinidad Gómez de Torres realizó el informe de esta temporada de 1878. Es una continuación (o más bien una reiteración) de las consideraciones realizadas en el informe de la temporada anterior. Comienza con una conclusión rotunda: “no tiene ninguna de las condiciones que exigen las disposiciones reglamentarias vigentes para la declaración de utilidad pública”.
Continúa haciendo un recordatorio del informe de la temporada anterior, reiterando los aspectos más negativos: “por un camino de herradura de pésimas condiciones”, “veintitrés habitaciones exentas de toda comodidad que cuestan desde tres a ocho reales diarios”.
En este informe, a diferencia del de la temporada anterior, sí hace una medición del caudal de los manantiales y dice que: “el sulfatado-cálcico se ha disminuido hasta el extremo de no dar mas que medio litro por minuto; en los años de abundantes lluvias aumenta su doble.” El manantial sulfuroso permanece constante tanto en tiempos lluviosos como en la más profunda sequía. Arroja cerca de litro y medio por minuto”. Pero en todo caso, concluye que es una cantidad de agua sumamente escasa para cualquier establecimiento medianamente concurrido pero muy suficiente para Fuente Álamo, que tiene poquísima o mejor dicho, casi ninguna concurrencia. De hecho, fue el peor año en cuanto a afluencia de los que tenemos datados, con tan sólo 34 bañistas.
Por primera vez, a diferencia del informe anterior, se relaciona la concurrencia con los años buenos de cosechas y dice: “cuando los pobres labradores de las inmediaciones recogen cosechas regulares y se deciden a gastarse algún dinero en el uso de esta agua”. Por lo que puede llegarse a la conclusión de que el año 1878 no fue un buen año para el campo, pues como hemos dicho la afluencia fue de tan solo de 34 enfermos. Desde mi punto de vista, a esto hay que unir la influencia negativa que dicho médico-director fue transmitiendo de los baños, que comenzó con el informe de la temporada anterior.
Continúa diciendo que cuando se recogen cosechas regulares, entonces es cuando se hace patente la falta de agua, porque llegan a concurrir en la temporada un número de sesenta, ochenta y hasta cien bañistas y como la mayor afluencia tiene lugar a últimos de Agosto, bañándose la mayor parte en el espacio de unos quince días, ponen el agua sucia y asquerosa por demás.
En el apartado de proposición de reforma que establecía el art. 56 del reglamento, no hace proposiciones serias y cuestiona la utilidad de unas reformas, para las que sería necesario un manantial 20 veces más abundante.  Además, se limita a hacer proposiciones utópicas, para llegar a la conclusión que él tanto deseaba: “quitar a Fuente Álamo la declaración de utilidad pública que le da el carácter oficial que ni merece ni debe tener”
Por último, termina su informe diciendo que las enfermedades que se corrigen mejor con el uso de las aguas de Fuente Álamo, son las dependientes de las diátesis herpética y escrofulosa. Los flujos de la matriz ya sostenidos por lesiones de metritis de la membrana mucosa, ya por infartos del cuello, por ulceraciones de carácter herpético, ect… son modificadas ventajosamente y curadas bajo el influjo de estos baños.
También se observa gran ventaja en la acción de esta agua sulfurosa sobre las adenopatías escrofulosas, pero su decidida especialización es en las leucorreas y menorragias.

En cuanto a la procedencia de los enfermos por primera vez se refleja en un informe: Alcaudete (12), Alcalá la Real (11), Priego (8) y Castillo de Locubín (3). Entre ellos 22 pobres, y cuyos 12 acomodados, según la nota puesta por el médico: “unos pueden pagar diez reales y algunos pagan veinte. Estos son los menos”
Moneda de la época, con la que se pagaba los baños