lunes, 20 de julio de 2015

COMERCIO Y LOCALES COMERCIALES EN FUENTE ÁLAMO

       

      El comercio en una economía rural como la de Fuente Álamo apenas prosperó. El autoconsumo era, y en parte sigue siendo, la base fundamental de su economía; y cuando no era posible el autoconsumo, entraba en juego el trueque como práctica comercial. En la panadería se entregaban vales intercambiables por pan previo depósito de trigo. Se intercambiaban productos del campo, animales de corral o de carga “a los pelos”, y cualquier prestación de servicios o trabajos se hacían “a las tornas”. Por poner algún ejemplo, Marcelino Pérez, a principios de los años 60, cambió al apodado “Don Din”, taxista que alquiló la vivienda de Mateo Pérez Lizana, dos cochinos y una cabra por una moto vieja marca Lambretta, con sus correspondientes multas. Finalmente el trato no acabó siendo redondo pues le duró la Lambretta menos que los cochinos a “Don Din”.
               No han sido los fuentealameños, salvo excepciones, muy avispados o espabilados para el comercio, y prueba de ello lo tenemos en Modesto González, que según se cuenta, vendía a peseta cadejos de hilo que le costaban a él cinco reales; aunque perdía, decía que lo hacía para que el trapicheo no parase. Antonio Anguita “Braguetas”, que en competencia con otro pescadero que vino de Alcalá la Real, llegaron a regalar, no sólo el pescado, sino también la harina para freírlo. Antonio Pérez “Nono”, cuando era niño, fue a hacer negocio con Brígido por medio de la venta de almendras rebuscadas, quien las compraba el kilo a duro, negándose Antonio rotundamente a vendérsela a menos de 18 reales.
               Nuestro querido Pedro Cervera Ortega, quien era conocido entre nosotros con el sobrenombre de “Pedro Trasperlista”, intentó ya en los años setenta y ochenta, haciendo gala a su apodo, establecer una línea de comercio por encargo desde Ceuta. Muchos de los radiocasetes que sonaban en Fuente Álamo, relojes y mi primera máquina de escribir “Olimpetti”,  vinieron en su hatillo. Ganar no ganaba mucho, pero de paso visitaba a su hermano Próspero que vivía en Algeciras, en donde hacía escala.
               La venta de vinagre que en los años cuarenta había establecida en la actual casa de Mercedes Ramírez por parte de Leonardo Zamora, se fue a pique, pues se le murió el burro que lo acarreaba, y los niños aprovecharon la canción popular para cantársela:


Ya se murió el borrico 
que acarreaba vinagre, 
ya se lo llevó Dios 
de esta vida miserable. 

     La tranquilidad para los negocios la representaba en Fuente Álamo, Francisco Pérez González, pues si le iba mal algún negocio, decía: “A mí, que me pasa con eso, vendo una cabra y ya está”. Eso sí, de broma.


               La prestación de servicios y ventas ambulantes eran los pilares del comercio, así tenemos que llegaban a Fuente Álamo: el lañador, para arreglar cántaros o lebrillos con la técnica de las lañas y reparar los paraguas; el “afilador azurronado” de Alcaudete, con su puro en la boca, que sólo dejaba de chupar para soplar la armónica con la que reclamaba a la clientela, y aceptando como pago al arreglo un puro de las bodas; los pescaderos Antonio Anguita, el pescadero de San José, llamado Julico con su Renault furgón y otros como Matías Pérez; el chatarrero Arcadio “La Parrala” con su burro y perro, intercambiaba pellejos de conejo, trapos viejos, hierros viejos y cartones, por porrones y alcancías de  barro. Cuentan que Manolillo Fuentes “Huertas” le gastó la broma de echarle a la burra moscas de mulo, reaccionando el asno con pingos y saltos, lo que provocó que se rompieran los cantaros y alcancías que llevaba para intercambiar y sin saber el chatarrero el motivo de la extraña reacción del animal.
               Algunos probaron suerte con muchos negocios, como es el caso de  Antonio Anguita, pescadero, tendero, tabernero y taxista. Llegó incluso a explotar una cantera de arena, demostrando firmemente un buen carácter emprendedor.
               Hubo casos del tabernero o tendero listillo, que hizo “negocio”, bien añadiéndole un poco de agua al vino, bien manipulando el peso, alzando una de las patas a la balanza de aguja que hacía que ésta estuviese un poco avanzada y pesase unos gramos de menos. También se hizo negocio con la retirada de productos a cuenta o al fiado, pues en los años 50 y 60, el tendero iba apuntando todos productos retirados de su establecimiento y una vez que los familiares volvían de la emigración y traían dinero fresco, se liquidaba, pero el control de esa liquidación la tenía en tendero, que en la mayoría de los casos sería la real, pero en otros había grandes divergencias.
               En los años 70, con una población de cerca de 500 habitantes, había en Fuente Álamo: tres bares, tres o cuatro tiendas, una panadería, dos molinos de aceite, una barbería, una zapatería, una fontanería y algunos maestros en albañilería.
               A los locales de ocio y bares ya dedicamos un amplio estudio, solo recodaremos: Bar Royal, propiedad de unos vecinos de La Rabita, hermano de Capitines, situado en la parte alta de la fuente, bajando las Escalerillas, también era tienda;  Antonio Cano “Taberna La Arenca”;  la taberna y hospedería Francisco Jiménez “El Pelón”, de Brígido Ruiz, que después alquiló Crescencio “El Chofer”,  y la taberna de Domingo Aguilera; local provisional de los años 50 y 60 para fiestas y bar, Irene del Guardilla, situado en la subida hacia el Cerro, en la casa que actualmente es de Feliciano Ibáñez, en donde se celebraban bailes amenizados por Los Guardillas y otros amigos, o casa de Encarnación Martos “La Perejila” amenizado por sus hijos Mateo al Clarinete y Angel a la batería; Antonio Arenas “Taberna El Porruo”, Antonio Anguita alquiló a Puche  “Bar Braguetas” que mantuvo el negocio en tres lugares diferentes, en la Casa de la Galla, y en la zona de la Cantera, José Ramírez “Bar-discoteca Charraga”, Bar Paco, y el “Agujero”,  Bar Chivani,  el Bar Paco, fue vendido a una familia anglosajona: “Mauricio”. En el Centro Social, se ha establecido actualmente el “Bar Padi” y en 2015 se ha producido la reapertura del antiguo Bar Paco por una familia anglosajona.

               Tiendas de comestibles y ultramarinos.  La venta de vinagre y otros productos de Leonardo Zamora; Domingo Aguilera, con productos hortofrutícolas frescos del Higuerón; Antonio Montes, de ropa y mercería que después continuaría Mariana Cobo, Antonio Anguita, Antonia Aguilera, Marcelino Pérez, José Ramírez y después su hija Manuela Ramírez; y por último, la tienda de Antonia Aguilera regentada por la referida familia inglesa. Actualmente no existe ninguna tienda abierta al público y ha vuelto a ser la venta ambulante de pan y otros productos alimenticios el comercio principal, volviendo a los inicios.
               Dicen que José Ramírez compró unas pinzas para coger las tortas y entregar a los clientes, pero una vez que ya las tenía pinzadas, volvía a coger las tortas con la otra mano para entregarlas al comprador. Como ya he dicho al principio,  no hemos sido muy finos en Fuente Álamo para los negocios.
               Nota importante: Todos los comentarios que aparecen en este artículo están escritos en clave de humor, nunca de manera despectiva, por lo que nadie se debería sentir ofendido. Con total seguridad, también hubo buenos comerciantes en el pueblo, tal vez sus herederos, en otros lugares del mundo mundial.

jueves, 2 de julio de 2015

CAUSA CONTRA ÚLTIMOS DIRIGENTES DE LA U.G.T-FTT DURANTE LA GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO


       
      En el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 15. 839 seguido por rebelión militar, tenemos como acusación principal la de ser miembros dirigentes del Comité Revolucionario del Frente Popular dirigido a través de la Sociedad de la “Espiga Floreciente” perteneciente a la U.G.T.-F.T.T., sindicato de la colectivización de la tierra, y son enjuiciados: Antonio Moreno Vera, como Secretario; Guillermo García Zamora, como Vocal (aunque él dice que no llegó a tomar posesión del cargo); José Pérez López, también Vocal, quien manifiesta que le pusieron porque los dirigentes se marcharon al frente; Marcelino Ramírez Zuheros, con el cargo de Vice-secretario, aunque en su declaración no lo reconoce; Antonio Cano Ruiz, que ocupaba el cargo de Tesorero, en su declaración manifiesta que no llegó a tomar posesión del cargo; José Pérez Roldán, con el cargo de Vicepresidente y José Fuentes García, natural de Las Grajeras y vecino de Las Grajeras, por desempeñar el cargo de Vocal en el sindicato de colectivización del reparto de tierras de Fuente Álamo desde Enero de 1939. Todos ellos estuvieron en prisión preventiva desde el 25 de mayo de 1939 hasta el 20 de diciembre de 1939, en que finalmente fueron puestos en libertad, debiendo pasar a un Batallón de Trabajadores. En el mismo proceso es enjuiciado Juan Antonio Burgos Alba, natural de La Rábita, pero por otros hechos que nada tenían que ver con los hechos imputados a los anteriores, por lo que dejaremos su estudio aparte.
http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2013/07/movimiento-obrero-agrario-durante-la.html 
               Como alguno de ellos reconoce, tuvieron que hacerse cargo del llamado Comité en el momento en que los anteriores dirigentes son movilizados e incorporados al frente, de tal forma que eran personas de avanzada edad que sus reemplazos no fueron movilizados, o bien, estaban ya mutilados, o habían sido heridos en la propia guerra y habían regresado a Fuente Álamo dados por inútiles. Así, Antonio Moreno Vera,  de 37 años, tenía falta de la pierna derecha; José Fuentes López, de 28 años de edad, fue herido en el frente de Zaragoza y dado inútil en el año de 1937; Marcelino Ramírez Zuheros, de 23 años, quien padecía cojera de una pierna causada al inicio de la contienda por un disparo fortuito de otro joven de Fuente Álamo; José Pérez Roldán tenía 52 años; Guillermo García  Zamora, 50 años; Antonio Cano Ruiz, 50 años; José Pérez López, 53 años; a los que hay que unir como Presidente y Alcalde pedáneo, Vicente Aguilera Castillo, quien también estaba lisiado de una pierna y que fue enjuiciado en otra causa.
               El 2 de julio de 1939 informa el Ayuntamiento de Alcalá la Real sobre la conducta de todos ellos y se les acusa de que tomaron parte en todos los desmanes, asaltos, robos de producto de la tierra, ganado de carne y de labor, encarcelamiento y cuantas fechorías llevaron a cabo en las personas de orden de aquella Aldea. Todos salvo José Pérez López, del que se dice que es persona de buena conducta y que no se mezcló en nada,  por lo que no resulta ningún cargo contra dicho individuo. Sin embargo, el mismo reconoce su pertenencia al Partido Socialista y uno de los testigos dice de José: “que teniendo las mismas ideas políticas, sabe el dicente que preparaba y guisaba los bichos que las hordas saqueaban por los cortijos, para festejarse el Alcalde y los directivos”; como si ello fuera causa de hecho delictivo alguno.
               El 24 de julio de 1939 son trasladados desde la prisión de Alcaudete hasta la Prisión Provincial de Jaén, siendo puestos a disposición del Juzgado Militar nº 21. El 3 de Agosto de 1939 se les recibe declaración judicial. Todos declaran que, con anterioridad al Movimiento Nacional, no pertenecían a ningún partido político, salvo Guillermo y José Pérez López que reconocen que pertenecían al Partido Socialista, y todos  reconocen haber ocupado cargos en el sindicado de la colectividad del reparto de tierras y su filiación a la U.G.T. No reconocen haber tomado parte en hechos delictivos, como lo son registros, detenciones, la destrucción ni quema de la iglesia etc, no tomando así mismo parte en el asalto a los cortijos. Marcelino Ramínez, manifiesta que ignora quiénes fueron los autores de la quema de la iglesia por encontrase en el hospital de Jaén. Antonio Cano dice que no es cierto que le haya sido encontrado en su domicilio gran cantidad de prendas. José Pérez Roldán dice que no tomó parte en la quema de la iglesia por encontrarse trabajando.
               El 17 de agosto de 1939 se recibe declaración al testigo J. C. R., de 66 años de edad, casado y vecino de Fuente Álamo. El cual afirma: “que conoce a los encartados en la causa: Antonio Moreno Vera, José Fuentes García, Guillermo García Zamora, José Pérez López, Marcelino Ramírez Zuheros, Antonio Cano Ruiz, José Pérez Roldan y Juan Antonio Burgos Alba; el primero de ellos pertenecía al partido socialista siendo secretario del mismo, y propagandista de esta aldea, no sabiendo el dicente que haya intervenido en registros y saqueos por los cortijos, así como en el desarmen y detención de elementos de derechas, siendo colaborador en el Frente Popular; del 2º, lo único que sabe es que cuando el diciente tuvo que marchar a Alcalá la Real, apareció en Fuente Álamo por haberse pasado de la Zona Nacional, y que según tiene entendido participa en las mismas ideas políticas que el anterior; el 3º presenta las mismas ideas políticas, siendo directivo del partido socialista; el 4º, que teniendo las mismas ideas políticas, sabe el dicente que preparaba y guisaba los bichos que las hordas saqueaban por los cortijos, para festejarse el Alcalde y los directivos; de los cuatro restantes, manifiesta el dicente que todos  ellos, al igual que los anteriores, eran militantes y directivos del Partido Socialista, haciendo constar particularmente que  el Antonio Cano Ruiz retuvo a una mujer por ser elemento de derechas vecina de Fuente Álamo, teniéndola encerrada en un cortijo durante tres o cuatro días, no sabiendo el dicente si al ser puesta en libertad lo fue por  el Antonio Cano o por otro”.
               El mismo 17 de agosto de 1939 se recibe declaración en calidad de testigo a D.A.V., de 35 años, casado y natural del Castillo de Locubín, jornalero. “Que conoce a los ocho encartados en este sumario superficialmente, como militantes del partido socialista, que habiéndose pasado el dicente a principio del movimiento a la Zona  Nacional no puede afirmar respecto a los cargos directivos que hayan ocupado, teniendo conocimiento que tomaron parte en tales cargos en el último año de dominación roja. Que respecto a José Fuentes García y Juan Antonio Burgos Alba,  hace constar que no los conoce, pero del primero sabe de oídas que se pasó de la zona nacional a roja, no pudiendo asegurar si fue hecho prisionero o pasado voluntariamente. Que Antonio Cano Ruiz, sabe de oídas que detuvo a una vecina de Fuente Álamo, encerrándola en un corral de cerdos durante un tiempo que desconoce. Finalmente manifiesta el dicente que no tiene conocimiento de que hayan intervenido todos los encartados mencionados en registros, saqueos  y detenciones de personas de orden por haberse pasado a los dos meses y medio de estallar el Movimiento Nacional con los nacionales.”
               Declaración de Vicente Ramírez Valverde, el 17 de agosto de 1937,  de 63 años, viudo, del campo, Fuente Álamo. “Que conoce a los encartados en esta causa  como militante del partido socialista, desconociendo si han tomado parte de la directiva de dicho partido, así como tampoco  en la colectivización. Tampoco sabe si han tomado parte en los desmanes cometidos en la Aldea, pues el dicente se marchó a Alcalá la Real, pero que una vez liberado por los nacionales al volver este, se encontró con su casa saqueada, sin saber expresamente quiénes fueron”.
            El 17 de agosto de 1939 se dicta Auto de procesamiento, resultando que en el sumario instruido contra Antonio Moreno Vera, Guillermo García Zamora, José Pérez LópezMarcelino Ramírez Zuheros, Antonio Cano Ruiz, José Pérez Roldán, José Fuentes García, y Juan Antonio Burgos Alba, está racionalmente probado que son individuos de ideología socialista, habiendo intervenido todos excepto el José Pérez López en hechos delictivos como saqueos, incautaciones, asaltos a los cortijos, teniendo el Antonio Moreno, el cargo de Secretario de la colectivización, José Fuentes García, el de vocal, Guillermo García Zamora, el mismo cargo, José Pérez López, el de vocal, Marcelino Ramírez Zuheros vice-secretario y directivo del Comité Revolucionario del Frente popular, Antonio Cano Ruiz el de tesorero, José Pérez Roldan el de vicepresidente, concurriendo la agravante en José Fuentes García, que marchó de la zona nacional a la zona roja.
               Los hechos son constitutivos del delito de rebelión militar, se ratifica la prisión preventiva.
               Se reciben declaraciones indagatorias el 17 de Agosto de 1939: Antonio Moreno Vera, vecino de Fuente Álamo, soltero y del campo. Sus señas personales son: estatura alta, pelo negro barba cerrada, cejas al pelo, color cano y ojos claros. Como señales particulares cabe destacar la falta de la pierna derecha. Es hijo de Antonio y de María, naturales de Fuente  Álamo. Se afirma y ratifica en la declaración prestada ante el Juzgado, manifestando que no ha tomado parte en la comisión de hechos delictivos, que si aceptó el cargo de secretario fue por la necesidad  que había en su casa, y que no es cierto que perteneciera al partido socialista con anterioridad al movimiento.
               José Fuentes García, natural de las Grajeras y vecino de Fuente Álamo, soltero, estatura, pelo negro, barba poblada, cejas al pelo, color sano, ojos claros, hijo de José y de Eladia, naturales de las Grajeras, se ratifica en la declaración, manifestando que se pasó a la zona roja por estar obligado al poner la línea de fuego delante del cortijo  donde el dicente trabajaba y estar en poder de los rojos. Preguntado si tomó parte en el registro, saqueos, detenciones y hechos delictivos contestó que no. Preguntado el desempeño de cargo de vocal dice que no.
               Declaración de Guillermo García Zamora, de 50 años, natural de Alcalá la Real, vecino de Fuente Álamo, casado, del campo, estatura regular, pelo cano, barba al pelo, cejas negras, color sano, ojos claros, hijo de José y de Juliana, naturales de la Hortichuela y de las Grajeras, está casado con Dorotea Montes Carrillo, se ratifica en la declaración, afirmando que no es cierto que haya tomado parte en la comisión de hechos delictivos, y si tenía el cargo de vocal  no llegó tomar posesión de él.
               José Pérez López, 53 años, natural de Fuente Álamo, vecino de Fuente Álamo, del campo, estatura alta, pelo entrada, barba poblada, cejas al pelo, color moreno, ojos claros, hijo de Florencio y de María, naturales de Hortichuela, está casado con Margarita Aguilera Flores, tiene cinco hijos, preguntado si pertenecía con anterioridad al movimiento al partido socialista habiendo desempañado en el sindicato el cargo de vocal, contestó que sí, pero debido a que los dirigentes se marcharon al frente.
               Marcelino Ramírez Zuheros, 23 años, vecino de Fuente Álamo, soltero, del campo, estatura regular, pelo negro, barba poblada, cejas al pelo, color sano, ojos claros, hijo de Manuel y de Araceli, naturales de Fuente Álamo. Se ratifica en la declaración que tiene prestada y afirma que no es cierto que tomara parte en la comisión de hechos delictivos, como son incautaciones a personas de derechas, desarme de las mismas y otros más. A la pregunta sobre el desempeño del cargo directivo de vicesecretario del sindicato de la colectivización y miembro directivo del Comité revolucionario, contestó que no es cierto.
               Antonio Cano Ruiz, de 50 años, natural de Fuente Álamo, casado, del campo, estatura baja, pelo negro, barba poblada, cejas al pelo, color moreno, ojos claros, hijo de Juan y de Carmen, naturales de Alcalá la Real y de Almedinilla, casado con Florentina Nieto Peinado, tiene cuatro hijos. Se ratifica en la declaración que tiene prestada. Preguntado si participó en la comisión de hechos delictivos, como son registros detenciones de personas de derechas y asaltos a los cortijos, contesta que no es cierto. Preguntado si desempeñó el cargo de tesorero de la colectividad, contestó que fue  nombrado  pero que no llegó a tomar posesión del cargo.
               José Pérez Roldan, 52 años, natural de Fuente Álamo, casado y del campo, estatura baja, pelo entrecano, barba poblada, cejas al pelo, color moreno, ojos claros, hijo de Isaac y de Ana, naturales de Alcalá la Real y del Castillo de Locubín, casado con María Pérez Torres, padres de cinco hijos. Afirma que no es cierto que tomase parte en hechos delictivos y que sí es cierto que desempeñó el cargo de vice-presidente de sindicato de colectivizaciones.
               El Juzgado militar número 21 considera que están acreditados los hechos,  y se eleva lo actuado a la superioridad  para la resolución.
               En el Consejo de Guerra celebrado el 10 de noviembre de 1939 se dice que los hechos son constitutivos de un delito de auxilio a la Rebelión Militar, solicitando el Ministerio Fiscal para cada uno de ellos, la pena de doce años y un día de reclusión temporal; salvo el imputado José Pérez López, considerado como no constitutivo de delito, por lo que retira la acusación a éste. Y la defensa se adhiere a la retirada de acusación hecha por el Ministerio Fiscal a favor de José Pérez López y solicita la libre absolución de los restantes siete procesados  por no ser constitutivos de delito los hechos que se les imputan.
               El día 10 de noviembre de 1939 se dicta sentencia, por rebelión militar, resultando que los procesados, todos ellos, vecinos de la pequeña aldea de Fuente Álamo de ideales y filiación izquierdista, sin más antecedentes políticos-sociales y estallado el Movimiento revolucionario, todos ellos han ostentado cargos en la junta del Sindicato de la colectivización de la tierra, pero sin que en la Aldea se hayan cometidos delitos de sangre, ni se les haya probado tuvieran participación en ningún hecho de carácter delictivo. Considerando que los hechos declarados probados en los anteriores resultandos, no constituyen delito de ninguna índole, se  procede  absolver libremente, debiendo pasar a un Batallón de Trabajadores por su actuación.
               Fallamos que debemos absolver y absolvemos a los procesados  Antonio Moreno Vera, Guillermo García Zamora, José Pérez LópezMarcelino Ramírez Zuheros, Antonio Cano Ruiz, José Pérez Roldán, José Fuentes García, y Juan Antonio Burgos Alba, con los pronunciamientos favorables que tal absolución lleva consigo, debiendo pasar a un Batallón de Trabajadores por la actuación de los mismos.

               Afortunadamente, todos son absueltos, como no podía ser de otra manera; pero vistos los antecedentes y otras resoluciones en relación a otros dirigentes fuentealameños que fueron condenados por hechos similares, no sería extraño que hubiesen sido condenados. Por otra parte, hay acusaciones como la que sufrió Antonio Cano en relación con una detención de una mujer, de la que no hay prueba alguna, solo testificales de oídas y que ni el Ministerio Fiscal, ni el Tribunal tuvo en consideración. Por otra parte, a José Pérez Lòpez, desde el primer informe, se le desvincula de cualquier hecho delictivo, si bien, también formó parte de la directiva del sindicato. La razón fundamental de la absolución general, desde mi punto de vista, y que aparece reflejado en la sentencia fue: “pero sin que en la Aldea se hayan cometidos delitos de sangre”.

miércoles, 24 de junio de 2015

LA MINERIA, LAS CANTERAS, INDUSTRIA TRANSFORMADORA Y ELABORACION DE PRODUCTOS EN FUENTE ÁLAMO.



LA MINERIA Y LAS CANTERAS.

Tenemos constancia de que la minería fue una de las actividades económicas en la Villa romana de Fuente Álamo, en concreto la explotación minera de hierro, y ello lo atestigua la existencia de algunos nódulos de limonita en el asentamiento romano, y lo corrobora la existencia de una mina en sus inmediaciones con una veta metalífera de limonita.
En la misma Villa romana, se han encontrado piedras de molino, lo que nos indica que otra actividad que se realizaba en torno a la villa era la agraria.
En la zona de la Mina todavía se pueden observar escarpes sobre el terreno, hechos por el hombre, donde existieron canteras de piedra para la extracción de la sillería y de la arenisca que sirvieron para construir la Villa Romana y la Torre medieval. http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2012/04/la-abandonada-mina-y-cantera-de-fuente.html
En los tiempos modernos, con la imposición de nuevos materiales de construcción, se volvieron a utilizar esas mismas canteras de piedra para producir en pequeñas cantidades arenas para la elaboración del mortero. También a finales de los setenta, Antonio Anguita explotó en la zona del Cortijillo una pequeña cantera para la extracción de arena con la que se construyó, entre otras viviendas, su propia “Cabaña”.
 Las canteras de yesos fueron explotadas antes que el hormigón se convirtiera en el material básico para la construcción de casas en Fuente Álamo. Existían importantes canteras de yeso sobre todo en la zona de Los Eriales, donde se produjeron accidentes con la utilización de barrenos, caso del hijo de Rafael Moreno Ibáñez apodado “Perote”, que perdió unos dedos de la mano. Hasta tiempos recientes se podían observar restos de hornos de yesos, como el existente en las cercanías de la casa de Luis Montes “Pacheque”. Además de estos hornos, todavía se pueden ver, como elementos decorativos, aquellos rulos de piedra utilizados para moler el yeso.
Hasta finales de los años 70, en el rincón de cada chimenea de Fuente Álamo se colocaba un anafe de barro. La extracción de tierra blanca del Terrero para la elaboración de los anafes y para el blanqueo de sábanas, se convertía en una actividad furtiva o clandestina, pues hasta el propietario de los terrenos, Luis Montes “Pacheque”, tenía que hacer guardia para evitar que extrajese y le sustrajese la preciada tierra.
También, para quitar los humeros o el negro hollín de la chimenea, se pintaba con tierra color amarillento extraída de la zona del Tajo Grajo, cerca de Rajuña.

INDUSTRIA TRANSFORMADORA



La industria transformadora se inició con el molino de aceite que explotaba D. Francisco Serrano del Mármol “Don Paco”. Mantuvo la actividad desde antes de la Guerra Civil (con el paréntesis de los tres años que duró el conflicto, siendo  incautada),  hasta principios de los años sesenta en que fue adquirida por D. Rafael Jiménez, quien continuaría con la explotación hasta mediados los años setenta. Mientras tanto, para la cosecha de 1947, en la zona de lo que anteriormente se denominada “El Cortijo”, cerca de la fuente, se había instalado un pequeño molino de aceite, con su prensa, empiedro, vasijas y demás accesorios, dentro de casa cubierta de teja formada de dos cuerpos, plata baja y piso alto, con 15 metros de fachada  y 20 metros de fondo, propiedad una mitad indivisa del matrimonio formado por Antonio Ramírez Sánchez y María del Carmen González Palomino, y otra mitad indivisa del matrimonio formado por Pedro González Ruiz, “Cañuelos y Francisca Ventura Palomino Jiménez, adquirido por compra el 9 de octubre de 1947 a Dª María Luisa Díaz Molina. Posteriormente, tras la muerte de Ventura, una cuarta parte indivisa sería de su marido Pedro y una veintiochoava parte indivisa, de cada uno de sus hijos: de María del Carmen, Patrocinio, Francisco, Pedro, Miguel, Manuel y José González Palomino, quienes vendieron tanto el molino como el inmueble en escritura pública el 10 de diciembre de 1959, para constituir la actual Cooperativa Ntra. Sra. del Rosario,  por el precio total de un millón veinticinco mil pesetas.
 A dicha Cooperativa, al aceite de oliva y a su elaboración mediante el prensado, ya hemos dedicado otras entradas, dejando aquí las direcciones. http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2013/04/constitucion-de-la-cooperativa-ntra-sra_28.html  
En sus intalaciones, también había ubicado un molino de grano para el cevo de animales que dio servicio a los cooperativistas hasta finales los años 70. http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2013/07/reformas-y-estado-actual-de-la.html
            En torno a la primera mitad del siglo XX, entró en funcionamiento un molino de trigo, y contiguo a él, un horno para cocción del pan y dulces, “Panadería Chanflique”. Estaba situada en la parte baja de la explanada de la iglesia, y muy próxima a la fuente, de donde se abastecía de agua para la elaboración del pan. En dicho molino no solo se molía trigo para hacer harina, sino que también los agricultores llevaban el grano a moler para elaborar pienso “salvao” con el que engordaban los cochinos que cada familia criaba. La panadería de Faustino Fuentes, que continuó tradicionalmente su hijo Antonio Fuentes, estuvo en funcionamiento, junto con el molino de trigo, tres cuartos de siglo; creando el afamado “Pan de Fuente Álamo” y siendo este, objeto de estudio en otra entrada. http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2012/04/el-restaurado-molino-de-fuente-alamo.html

               ELABORACION DE PRODUCTOS O MANUFACTURAS

               Una carpintería de madera fue instalada en la casa que después sería de Mariana Pérez, y que fue regentada a mediados de los años cincuenta por un carpintero de La Rábita, llamado Antonio Atienza, el cual, tras unos años de actividad, se marchó de nuevo a La Rábita. En el mismo local reformado, Marcelino Pérez instaló en las décadas de los ochenta y noventa otra carpintería, pero ahora, metálica.
               También había en Fuente Álamo una zapatería, que el padre de Miguel y de Juan La Rosa Rodríguez tenía en La Camarilla (actual Centro Social) y ellos mismos continuaron con la tradición, haciendo botas a medida, cosiendo y reparando los zapatos de los fuentealameños. Después se instaló Juanillo, en la Casilla de su hermano Miguel donde continuó con la actividad que su hermano ya había dejado. Recuerdo que Juanillo se rascaba la cabeza con la lezna, mientras que cantaba una versión de “La mosca, la araña”:
Estaba la rana sentada cantando debajo del agua,
cuando la rana salió a cantar
vino la mosca y le hizo callar;

la mosca a la rana,
que estaba cantando debajo del agua,
cuando la mosca salió a cantar
vino la araña y la hizo callar;

la araña a la mosca, la mosca a la rana
que estaba sentada cantando debajo del agua,
cuando la araña salió a cantar,
vino el ratón y la hizo callar;

               La elaboración manual de objetos y utensilios hechos de esparto era la función de los esparteros, a través de la pleita. Una actividad que realizaban casi todos los hombres para su propio autoconsumo. Pero si debemos resaltar a alguien por excelencia, ese sería Antonio Castillo Padilla, apodado “Caejo”, quien enseñó  e hizo que  continuara con la profesión su hijo Manuel “Manes”, y que de alguna forma se dedicara más profesionalmente, pues hacía y vendía por encargo: espuertas, serones, capachas ect… En las casas de Fuente Álamo de los años 60, se veían una gran cantidad de objetos elaborados de esparto: esterillos, sopladores, fundas para botellas de agua, sogas, pleita para hacer quesos, ondas, cuerdas para somieres, ect…  A los objetos y utensilios de esparto había que unir los elaborados de forma casera de madera como: astiles, cantareras, tapas para el queso…
Cada familia criaba uno, un par o más de cochinos según el poder adquisitivo y el número de miembros que la formaba, con lo que las grasas necesarias para la recolección de la aceituna y poder pasar el duro invierno, estaban garantizadas. La matanza solía celebrarse por el día de la Pura, cuando el frío ayudaba a la conservación de jamones y demás embutidos. Las hojas de tocino y los jamones eran extendidos en el saladero, que estaba situado en las cámaras altas y ventiladas de la propia vivienda, que servían de dormitorios. La carne para el chorizo y el salchichón; la sangre para la morcilla; las partes del hocico, orejas, ternillas ect… para la salchicha; el hígado, corazón, pajarillas, para los chicharrones. En todas estas tareas eran las mujeres las que participaban de forma activa desde el limpiado de tripa, hasta la elaboración de los embutidos. http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2013/12/la-ganaderia-ii-parte-las-matanzas-y.html 
Crescencio Funes en el aderezo de aceitunas. Foto familiar
Los mantecados, los pestiños, los roscos caseros, las aceitunas aderezadas, resoli, el jabón de sosa cáustica, o las famosas papuecas que cada martes se degustan en el Centro Social  ect… Podríamos elaborar una lista amplia de productos artesanales y caseros elaborados en Fuente Álamo, y que actualmente todos los martes en el Centro Social, las mujeres fuentealameñas se encargan de recordarlo, de pero vamos a tratar especialmente:

   El picón o carbón de olivo de producción propia, se elaboraba una vez talados los olivos y separados los palos de las ramas; éstas se juntaban en lugares estratégicos formando montones que eran bien aplastados. Luego se prendían fuego de forma controlada, para lo cual se preparaban garrafas y cubos de agua alrededor de cada montón, y cuando la llama se elevaba, se apagaba con agua vertida con una regadera, y a así sucesivamente hasta que hojas y ramas quedaban carbonizabas. Después, con un palo se desmenuzaba o picaba el carbón. Una vez totalmente apagado, se introducía en sacos de plástico del abono o de papel de la harina, bien atados para evitar la combustión. Con este producto se evitaba el consumo de gas o electricidad y se mantenían las casas calientes en el frío invierno de Fuente Álamo.

sábado, 6 de junio de 2015

RINCONES O LUGARES ESPECIALES EN FUENTE ÁLAMO. V



EL RUEDO Y LA VILLA ROMANA

Mucho tiempo antes de que a finales de los noventa fuese descubierta la Villa Romana, ya para nosotros, los fuentealameños, era un lugar misterioso y con cierto gusto a prohibición. En mis notas que conservo del 29 de agosto de 1979 y como una especie de anticipo al gran descubrimiento que se produciría dos décadas después, reseñaba: “Parece ser que el pueblo estuvo asentado anteriormente en el lugar denominado Ruedo, pues son numerosos los restos de tejas partidas, yesos, ect… También son numerosas las monedas antiguas encontradas en esta zona, concretamente en un olivo denominado por ello, El Olivo del Tesoro”. Todos los fuentealameños intuíamos que allí había habido algo, pensando siempre en los “moros”, por las monedas y objetos que iban apareciendo sobre todo en los alrededores del referido olivo, pero sin sospechar para nada de los romanos.
 Era un lugar especial, por el agua tan fresca que emanaba en aquel estanque, por su llanura y por su cercanía a la Torre y a la Mina. Era para jóvenes y niños un lugar prohibido, por la tentación de comer las frutas de temporada que se criaban alrededor de aquel estanque y por los baños a “escondidillas”. Quizás era esa prohibición la que provocaba entre nosotros una mayor curiosidad en conocer y visitar el lugar, y eludir la vigilancia de su guarda Juan Aguilera “Gazpacho”, cuando la zona era propiedad de D. Francisco Serrano del Mármol y posteriormente José Pedro “El Alcalde”, cuando fue adquirido por un tal Domingo “El del Ruedo”. Su estanque de aguas frías y escasas agarraderas ocasionó algún susto o disgusto, entre otros a Juan Pérez Vera, “Capullo de la Sancha”, que estuvo a punto de ahogarse. Sus guardas lograron “pillar” a algún niño, guardarle la ropa y crujirle el “ato”, mientras se intentaba escabullir enganchándose en las escurridizas agarraderas que había en los bordes; entre ellos, según cuenta de propia voz, Quisco Pérez “Cantares”.
Lo histórico del lugar se iba a descubrir casualmente como consecuencia de las obras de intersección de la carretera A-339 con la aldea de Fuente Álamo, como hemos dicho en los años noventa del siglo pasado y que supuso la paralización de las obras. Se descubriría un asentamiento romano de gran entidad, así como otras estructuras anejas como una mina explotada en época romana, una necrópolis asociada al asentamiento romano y otro asentamiento bajomedieval con su correspondiente necrópolis.
El asentamiento romano correspondería a una villa de grandes dimensiones, que entre sus actividades económicas incluía la explotación minera (según parece atestiguar la existencia de algunos nódulos de limonita y el abundante carbón de encina detectado) y un importante complejo productivo rural, centrado en la producción agrícola y metalúrgica. La organización espacial de esta villa es desconocida, no obstante se sabe por evidencias superficiales que se trata de una entidad compleja con una extensión aproximada entre 3 y 5 ha (incluyendo la mina). Se han observado estructuras de gran porte y calidad constructiva (grandes muros de sillares procedentes probablemente de las canteras próximas, columnas, etcétera), junto a otras de usos directamente productivos (balsas, cisternas, almacenes, etcétera), apreciándose una superposición y reutilización de elementos ya desde el siglo I de nuestra Era. Relativamente cercana a la zona de hábitat romana se localiza una necrópolis asociada a ésta que se inicia en el período republicano. En las excavaciones realizadas en la parte romana se han documentado elementos que indican la actividad que en ellos se realizaba, como balsas y piletas de decantación, piedras de molino, “doliae” y la presencia de nódulos de limonita junto a abundante carbón de encina, como ya hemos señalado. También se han registrado diferentes pavimentos que indican diversos niveles de ocupación. Junto al material altoimperial romano se han detectado artefactos de época bajoimperial, visigoda y califal.
De época bajomedieval, de los siglos XIII y XIV, pertenece una torre medieval. Igualmente la necrópolis musulmana fue objeto de las excavaciones arqueológicas, hallándose 70 enterramientos depositados en posición de decúbito lateral derecho, con los brazos y las piernas ligeramente flexionados. Se encontraban sin ajuar, orientados norte-sur, pero mirando hacia el este. Se fechan en torno a los siglos X y XI d. C.

LA PANORÁMICA DE LA ERA DE LORE.


 ¿Quién no se ha sentado en el borde de la era de Lore? Mirador natural de Fuente Álamo, modelado por el hombre, para cubrir sus necesidades.  Era un lugar que te hacía sentir más libre y más alto, porque el campo visual era tan amplio, que no sólo abarca Las Escalerillas, La Torre, el molino de aceite, la Fuente, el tejado de la Iglesia, la Panadería, la Escuela… sino que se perdía por las Sierras de la Hortichuela, la Sierra de Vizcantar, tras suya la Tiñosa y las Sierras de las aldeas de Priego (El Poleo, La Higuera, Castil de Campos…), y la Sierra de San Pedro dirección a la Rábita, etc… Proporcionaba la sensación de no tener límites, por no tener ninguna barrera como impedimento visual ni físico, que te protegiese de la caída al vacío. El hecho de situarte al borde de la era ya suponía una subida de adrenalina, pues la caída al precipicio se sentía cuando se estaba erguido, y te bajaba progresivamente en el momento que se bajaba el centro de gravedad al sentarse en el mismo borde.
Desde la Fuente, mirando de abajo a arriba, se podía observar un semicilindro, erigido de mampostería de piedra irregular, rodeado de chumberas, higueras y almendros salvajes “fuertes” y de pitas con sus esbeltos tallos centrales que aumentan la sensación de altura.
 Se sacaron muchas cosechas de cereales y legumbres en ella, pues su orientación era ideal para las embestidas del viento. El altillo que había en su parte superior servía para guardar los utensilios de la trilla. Su difícil acceso hizo que su utilización en el tiempo no fuera prolongada. Solo se tenía acceso a través estrechas y serpenteantes veredas polvorientas en verano y embarradas en invierno, bordeadas de hierbas secas o verdes según la estación, y por donde sólo pasaban los animales de carga y los paseantes en fila india. Era uno de los pasos obligados para acceder a la Mina o a los Cerros y a las Cuevas.
 Por su parte izquierda o parte norte estaba flanqueada por un tronco de almendro que yo nunca vi verdecer, ni florecer, aunque alguna vez le brotaron unas cuantas varetas en su parte baja. En la base de su borde sur habían unos pequeños huecos entre las piedras que la conformaban, que sirvieron de nido para gallinas, que huyendo de los corrales cercanos de los Ibáñez, Consuelo, Pilar, María del Carmen, Pedro Vega “El Bañero” o Manuel Carrillo, ponían en aquellas oquedades para proteger sus futuros polluelos. En una ocasión encontramos los niños un huevo más grande de lo normal, y los mayores nos decían que era de serpiente, yo creo que era de pava, y lo que intentaban era infundirnos miedo y alejarnos de los nidos.
A finales de los años 70 sus inmediaciones sufrieron un incendio que provocó una alarma general en el pueblo, acudiendo en masa a la llamada del repique de la campana de la iglesia. Se intentó sofocar con agua que se subía  en cubos transportados manualmente desde la fuente, con tierra, y con cualquier ramaje. Siempre se le atribuyó a un juego con cerillas que Paco Anguita, “Huesa”, siendo un niño, experimentó.

Actualmente se ha convertido en un recinto cerrado y privado.

jueves, 14 de mayo de 2015

JUAN AGUILERA CASTILLO.- “ JUANI EL CAMIONERO”


      No se podría hablar de vehículos ni del transporte en Fuente Álamo, sin mencionar a Juan Aguilera “Juani”. Su vida estuvo siempre vinculada a ello, desde que con 12 años compró una bicicleta hasta que su salud le obligó a bajarse de un camión. Pero según él, el mejor coche, y el que más disfrutó, fue un SEAT 1430 blanco, al que cambió él mismo todo el motor, pues también entiende de mecánica. Tampoco se podría entender el mundo del transporte en Fuente Álamo, sin conocer a nuestro camionero y sin reconocerle el servicio prestado a la aldea, y agradecerle su buen trato con la gente. Y es que la cabina de su camión siempre estuvo disponible para llevar gratis a uno o dos fuentealameños a Alcalá la Real, a Granada o cualquier otra parte.                   
  Camionero para todo tipo de mercancías, transporte de materiales para la construcción, escombros, aceitunas, orujo, leña, paja, muebles, tractores… Hasta las porterías del campo fútbol llegaron en su camión.  Como hemos dicho antes, también se ofrecía al transporte de personas, pues incluso su remolque se acondicionaba para las romerías hacia Sierra Morena o para trasladar a los cazadores de una zona a otra. Han sido muchos los favores y los beneficios aportados, su camión ha dado un gran servicio ayudando a la modernización de las infraestructuras y las viviendas de la aldea, siempre con aquellos precios bajos de 40 duros por un porte a Alcalá.
Nació un 14 de mayo de 1946, aunque a efectos legales le consta el 17 mayo, fecha en la cual le inscribieron. Hijo de Antonio y de Brígida, nació en Fuente Álamo en la casa que actualmente es de Mariana, al igual que otros tres de sus hermanos.  En total eran 6 hermanos, si bien una murió muy pequeña. Estuvo viviendo allí hasta los 8 años, momento en que sus padres se fueron al Coscojar Alto o Blanco (como a él le gusta llamarle), donde estaba su abuelo, el guarda de las tierras que tenía en arrendamiento el señorico D. Francisco Serrano del Mármol. Cuando nació su hermano Rafael, estaban en ese cortijo. Recuerda que su madre tuvo un parto complicado y entre cuatro mulero la tuvieron que sacar en unas angarillas hasta la Setilla y desde allí la llevó el señorico en un Mercedes hasta Granada. En aquel cortijo estuvieron dos años, pues al dejar las tierras el señorito se fueron a vivir al Coscojar Bajo o “Negro”, este de propiedad del referido D. Francisco, donde estaba de casero Blasillo Zamora y su familia, que se marcharon a Andújar.
 Recuerda que desde allí iba a la escuela por un camino desde la Casilla al Silillo, por las Cuevas, saliendo a la Mina, con una talega donde guardaba un pizarrín. Solo serían unos meses y salteados, ya que pronto entró a guardar cabras y cochinos, con unos 9 años. También tuvo un maestro que venía al cortijo en bicicleta desde Alcalá la Real y le daba clases dos veces por semana. También enseñaba en los cortijos de la Casilla, la Cabrera, los Florios, la Cornicabra…
En aquellos tiempos, D. Francisco Serrano del Mármol tenía 14 ó 15 cabras y un macho, con dos turnos de cabras, para tener leche todo el año.  Él la transportaba con un mulo a Alcalá la Real, unos 10 ó 12 litros diarios, además de un montón de docenas de huevos, pues había unas 200 gallinas. Había entre los dos cortijos 14 yuntas de mulos, luego quedaron la mitad al dejar el Coscojar Alto. Los muleros venían de la Pilas de Fuente Solo, de las Grajeras y de Fuente Álamo (Feliciano Ibáñez y su hermano Juanito). La Haza Granada era de tierra calma, sembrada a dos tercios de trigo y uno cebada,  donde él sacaba las cabras a carear.
Hizo la Primera Comunión a los 9 ó 10 años, con un grupo de nenes. No recuerda bien al cura, el cual podría ser Don Cristóbal, pero cree que vino después, siendo entonces Don Antonio. Para poder hacerla, le dio catequesis José, el hijo de Blas Zamora, quien venía del seminario desde Andújar con una Guzzi. Subía a ver a sus padres, pues su hermana María ya estaba zangadunga y le gustaba. Le enseñó a rezar y llegó a aprender hasta el Rosario. Doña Casilda, señorita del cortijo, quien venía una vez al mes con su chofer Joseíco, le decía: “Juanito siéntate”, y le adoctrinaba en la fe católica.
La primera bicicleta se la compró su padre cuando tenía 12 años. Le costó  2000 pesetas, dando de entrada 20 duros. Se la compró a Rafael “Carajita”, que tenía el taller en Alcalá la Real, por el  Río de Oro. Pudo ir pagándola a cuota, pues con esa edad ya ganaba 21 pesetas, que era la paga de niño, llevándoles agua a los muleros, chasqueando los jaramagos y cerrando surcos. Cuando tenía 15 años, recuerda que un día enfermó un mulero apodado “El Gordo”, y estando con Pedrillo el del Alcalde, que por cierto es 10 días menor que él, en la zona de la Juan Blanquilla, le llamaron para que se volviese y pudiera sustituir al referido mulero, ganando ya 45 pesetas, jornal de hombre. Estuvo unos cuantos años de mulero, pues después compraron un tractor y desparecieron las yuntas.
Con 18 años se sacó el carnet de conducir, convirtiéndose en el chofer y “lazarillo” del señorito Francisco Sierra Muñoz “Paquito”, quien cultivaba las tierras tras la muerte de su tío, y al que llevaba a las monterías y los guisos. A los 21 años obtuvo el carnet de primera, poco antes de incorporarse al servicio militar.
La mili la hizo entre los años 1968 y 1969. Estuvo en el campamento de Cerro Muriano durante tres meses y después 15 meses y medio en Sevilla en el Cuartel de Infantería “Soria 9”. De su quinta del 1967 son Pedrillo Aguilera, Pepí Aguilera y Manuel Pérez “Cigarrica”. Cuando estaba en el campamento, le mandaron el carnet de conducir por correo certificado, por lo que se pudo sacar los carnets militares, siendo conductor en el periodo de instrucción de un Jeep. También fue monitor de los reclutas, quienes tenían que hacer un recorrido supervisado por él, mientras  el teniente estaba sentado en una sombra. En Sevilla llevaba la banda de música en un REO y después fue conductor de un Coronel conduciendo un SEAT 1500.  Lo llevaba todos los días a Capitanía General, y a Jerez una vez al mes.
Cuando volvió de la mili, Paquito Sierra, compró un tractor de cadenas y dejó solo una yunta en el cortijo, otra en la Casilla Sierra y otra en el cortijo en el Rosalejo. Tenía que ir con el tractor a todas las fincas, era un tractor con unas ruedas de gomas, marca FIAT. También les compró Paquito una Moto Vespa para el servicio del cortijo.
Se casó a los 26 años,  viviendo aún en el cortijo el Coscojar; pero recuerda que se vistió de novio en la casa de Benigna. Se casó el 12 de octubre de 1972, en la Iglesia de San Antonio de Padua, con Leocadia Aguilera “Aya”. La celebración la hicieron en el Salón “El Trompero”. Por aquel entonces se regalaban unas 100, 200, y el que más, 400 pesetas, llegando a juntar en regalos 105.000 pesetas. El cura que ofició la ceremonia fue D. José Lomas.  Hicieron el viaje de novios por Granada, Málaga, Algeciras, cerca de Portugal, Córdoba y Andújar, en el coche en el Renault 8 azul, que les dejó prestado su suegro. Como Antonio y Filo se habían casado dos días después, volvieron a por ellos e hicieron juntos parte del viaje.
  El camión marca Ebro D-700, matrícula J-48012 con la primera cabina abatible que salió al mercado, lo compraron a finales de 1969 entre Juan Pérez Vera “Capullo”, Eugenio Pérez Aguilera “Uge”, Justo Gutiérrez Sánchez “Justo de Leo” y él como camionero, comenzando a trabajar a primeros de Enero de 1970. Pusieron cada uno 38.000 pesetas, repartiendo beneficios y pagando letras a parte iguales. Estaba puesto a su nombre, y él era el conductor. Hicieron una sociedad de palabra, pues los otros socios eran albañiles, y no tenían carnet de conducir camiones. Su padre puso el dinero, pues en su casa lo que ganaban se lo entregaban a sus padres. Después él tuvo que devolver el dinero a sus padres. La “Sociedad” duró tres años, pues hubo diferencias entre ellos en cuanto al reparto de dinero y a la aportación de trabajo. Su cometido en la empresa era el arrimar materiales a la construcción donde había 8 trabajadores en la empresa. Era una sociedad verbal con un contrato que no estaba registrado. Cada mes se hacían cuentas, y el encargado de ello era Eugenio. Tras la disolución de la sociedad, se sorteó el camión. Al preguntar  a quien le interesaba,  se ofrecieron él y  Juan Pérez “Capullo”, pero éste no tenía el carnet, por lo que los dos socios le pidieron la cantidad aportada de 38.000 pesetas y Juan le pidió 50.000 pesetas que también se las pagó. Todavía quedaba un resto por pagar que abonó él al año siguiente.
 Estuvo con este camión unos 18 años. Después, tuvo un  Pegaso Súper Comet, y un Pegaso Mider otros 15 años. En total fueron 34 años de camionero. Han sido más de tres décadas desde 1970 hasta 2003, y afortunadamente, nunca ha sufrido accidentes provocados por él, si bien una vez, una furgoneta marca Mercedes, conducida por el llamado Rubio de Frailes, chocó contra él al quedarse el otro dormido. Esto fue a la altura de la gasolinera Puerto López.
Lo peor que ha cargado ha sido paja a grané. Acoplando unos pinchos al remolque se pisaba para que entrase más cantidad, pero se incendió con una crispas del tubo escape, y no quedó calcinado el camión gracias a la intervención de Antonio Martín “Malacabeza” y Enrique Fuentes, quienes trabajaban en aquel momento para él.  Ha cargado leña desde Moriles. Los viajes  más largos eran a Málaga, Sevilla o Córdoba, donde iba casi todos los días, además de Jaén, haciendo sobre 200 km diarios. A veces no paraba e iba dos veces a Jaén o la Zubia, pues en aquella época no había tacómetros.
También entendía de mecánica, pues hizo con su hermano Arturo un curso por la PPO, que repetiría en la mili. La actividad de camionero la fue compaginando con la de agricultor. Estuvo 8 años de presidente en la cooperativa agrícola Ntra. Sra. del Rosario de Fuente Álamo y de vicepresidente otros 4 años, entorno al año 1984. Se quedó dos veranos encargado en el Bar de Paco, sin pagar alquiler, para mantener la actividad. Como casi todos los fuentealameños, también fue emigrante. En concreto estuvo en Suiza en 1974, en el Canto Grisones Island, pegando a Italia, en la montaña. También estuvo dos veranos en la hostelería en Playa de Aro, durante  de 1985 y 1986, donde tuve la suerte de tenerlo de compañero de trabajo.
Mantuvo la actividad como hemos dicho hasta el año 2003 en que padeció un infarto, estuvo 18 meses dando  partes de enfermedad cobrando el 75 por 100, hasta que a los 65 años le vino la paga completa. Siempre fue autónomo, a excepción de esas veces contadas.
En el 2008  tuvo problemas con el riñón y el 9 julio de 2014 se le pararon, estando actualmente a la espera de la donación de un riñón, pasando tres días por la diálisis. Se toma la vida bien, sabe que esto le está comiendo pero que hay otras cosas peores. Los días de la maquina pierde dos kilos en 4 horas. No cree que haya sido consecuencias del trabajo, fumaba un poco, y nunca ha abusado de la bebida. Lo cierto es que su vida actualmente depende de un donante.
La caza es su deporte o afición principal. Afición que tomó desde que siendo un joven iba acompañando a las monterías al señorito Paquito Sierra, hasta que un día se hartó de ser mero acompañante y le pidió una escopeta, con tal suerte que mató un ciervo. Aún  conserva  como recuerdo una percha hecha con las patas y las manos de la pieza. Deberá dejar próximamente su afición, pues le pondrán una fístula en el brazo para extraerle mejor la sangre. La dejará con resignación, pues piensa que antes es la salud. Recuerda que entre unos cuantos fuentealameños (Chele, Marcelino, Paco y Arévalo) compraron una máquina de montar cartuchos. Fue presidente del Coto de Casasola (Se creó en 1970, primer presidente Juanito Carrillo “Terreras”) cuando los cotos todavía estaban juntos. Recuerda que en su camión se transportaba a los cazadores desde el Puente Suarez por las Amoladeras hasta el cortijo de la Setilla. Lo del apodo “La Liebre” o El de “Liebre”, se lo adjudicó Justo Gutiérrez, “El Tío Bicho” y le viene de un día de caza que mató desde las Madrigueras en las Escombreras hasta llegar a Ardales 8 liebres (y 10 ó 12 perdices). Ante tal hazaña, Justo comenzó a publicar: “hay viene un tío que no puede con la caza, que baje un Land Rover”. Entonces fue Antonio “Gurufetes” a por él al Cortijo de los Martillo, cargando en un Land Rover las liebres. Por la noche, en el bar, no había otro cometario, y Justo se encargó de repetir: “Aquí viene el Tío de la Liebre”. Al día siguiente, trabajando en la construcción, también lo repetía,  hasta que se quedó con el apodo.
 Entre otras aficiones, le gusta el Real Madrid, la brisca de compañeros, el chinchón y los toros, yendo a corridas en Priego y en Granada. Le gusta también el flamenco, los pasodobles, Rafael Farina, Juanito Valderrama, Antonio Molina, Emilio el Moro y Antonio Machín.

Tiene dos hijos: Juan Javier y Elisabeth. Su hijo ha heredado la afición por el camión, aunque piensan que no tenía que haberlo cogido. De todas formas,  a él no le ha ido mal con el camión, pues ha sacado su casa adelante y no ha tenido emigrar, a excepción de los casos contados.