lunes, 11 de agosto de 2014

INFORME DE LA TEMPORADA OFICIAL DE 1.878 DE BAÑOS DE FUENTE ÁLAMO.


Transcripción literal del informe que el médico-director nombrado por oposición D. Luis Ramón Trinidad Gómez de Torres, realizó de los baños en 1878 y cuyos originales se encuentran archivados en la Biblioteca de Medicina de  la Universidad Complutense de Madrid:

En cumplimiento del artículo 56 del reglamento de baños y aguas minero-medicinales tengo el honor de remitir V. D. la adjunta breve reseña de la temporada oficial del presente año, con los cuadros estadísticos de concurrencia y enfermedades que se han presentado en el establecimiento que dirijo.
         Dios guarde a V.S. muchos años

Peal de Becerro 12 de Diciembre de 1878.
Luis Ramón Gómez


Iltmo. Señor Director Gral. De Beneficencia y Sanidad.



Establecimiento de Baños de Fuente Álamo. Prov. de Jaén
Temporada oficial de 1878

      Enfermedades                   
Enfermos
curados
Aliviados
Sin resultado
Total
Observaciones
Metritis catarrales

10

10

Infartos del cuello uterino

6

6
(2)
Oftalmia herpética

1
1
2
(1)
Afecciones escrofulosas de varias formas

10
6
16





34


Fuente Álamo 30 de Setiembre de 1878
Vº Bº                                 El propietario                                   El Médico-director
El Alcalde                                                                      

Abril                                Francisco de Córdoba                           Luis Ramón Gómez


Establecimiento de Baños de Fuente Álamo. (Prov. de Jaén)
Temporada oficial de 1878

      Pueblos                    
Bañistas de la clase acomodada
Id. pobres
Id. de la clase de Tropa
Total
Observaciones
(1)
Alcaudete
4
8

12

Priego
2
6

8

Alcalá la Real
6
5

11

Castillo Locubín

3

3





34


Fuente Álamo 30 de Setiembre de 1878
Vº Bº                                 El propietario                                   El Médico-director
El Alcalde                                                                      

Abril                                Francisco de Córdoba                           Luis Ramón Gómez


(1)  De los enfermos acomodados unos pueden pagar diez rs. y algunos pagan veinte. Estos son los menos.

Establecimiento de baños de Fuente Álamo en la Provincia de Jaén.
 Breve reseña de la Temporada oficial del año 1878.

El reglamento de baños  y aguas  minero-medicinales en su Art. 56, párrafo noveno, previene que se de cuenta en la memoria anual que exige del estado del manantial y del establecimiento, manifestando los cambios ocurridos y las reformas necesarias. Voy pues a dar cumplimiento a este mandato o a esta obligación, haciendo constar que el establecimiento que tengo la honra de dirigir no tiene ninguna de las condiciones que exigen las disposiciones reglamentarias vigentes para la declaración de utilidad pública.
Como manifesté en la memoria del año anterior, estos baños distan una legua larga de Alcalá Real a cuyo partido judicial pertenecen, por un camino de herradura de pésimas condiciones; el alojamiento para los bañistas consiste en veintitrés habitaciones exentas de toda comodidad que cuestan desde tres a ocho reales diarios; y en cuanto al estado de los manantiales, el sulfatado-cálcico se ha disminuido hasta el extremo de no dar mas que medio litro por minuto; en los años de abundantes lluvias aumenta su doble. El manantial sulfuroso que es el más importante  y el que da carácter al establecimiento, permanece constante tanto en tiempos lluviosos como en la más profunda sequía.
Arroja cerca de litro y medio por minuto, cantidad de agua sumamente escasa para cualquier establecimiento medianamente concurrido pero muy suficiente para Fuente Álamo que tiene poquísima o mejor dicho, casi ninguna concurrencia: sin embargo, los años buenos cuando los pobres labradores de las inmediaciones recogen cosechas regulares y se deciden a gastarse algún dinero en el uso de estas aguas entonces es cuando se hace sensible la falta de agua, porque llegan a concurrir en la temporada en número de sesenta, ochenta y hasta cien bañistas y como la mayor afluencia tiene lugar a últimos de Agosto bañándose la mayor parte en el espacio de unos quince días, ponen el agua sucia y asquerosa por demás.
Reclama también el citado art. 56 que se propongan las reformas necesarias, ¿qué reformas voy yo a proponer? Se necesita que el manantial sea veinte veces más abundante para poder proporcionar una instalación que esté siquiera algo en concordancia con las exigencias de la hidrología moderna: aumentar y modificar las habitaciones, construir alguna fonda, abrir una carretera que facilite el viaje al establecimiento y cerrar los acreditados y próximos establecimientos de Martos y Frailes que tienen condiciones para llamar toda la concurrencia de esta provincia. ¿Es esto posible? No. Pues en justicia, no queda otro remedio que quitar a Fuente Álamo la declaración de utilidad pública que le da el carácter oficial que ni merece ni debe tener.
                                      “
Las enfermedades que se corrigen mejor con el uso de las aguas de Fuente Álamo, son las dependientes de las diátesis herpética y escrofulosa. Los flujos de la matriz ya sostenidos por lesiones de metritis de la membrana mucosa, ya por infartos del cuello, por ulceraciones de carácter herpético, ect… son modificadas ventajosamente y curadas bajo el influjo de estos baños.
También se observa gran ventaja en la acción de esta agua sulfurosa sobre las adenopatías escrofulosas, pero su decidida especialización es en las leucorreas y menorragias.
Este es el juicio que tengo formado en vista de los resultados obtenidos en los treinta y cuatro enfermos que han constituido la temporada oficial de este año, conforme manifiestan los adjuntos cuadros estadísticos.

Peal de Becerro 1 de Diciembre de 1878
Luis Ramón Gómez



Conforme establecía el Art. 56, párrafo 9º del Reglamento de Baños y aguas minero-medicinales de 12 de mayo de 1874, el médico titular D. Luis Ramón Trinidad Gómez de Torres realizó el informe de esta temporada de 1878. Es una continuación (o más bien una reiteración) de las consideraciones realizadas en el informe de la temporada anterior. Comienza con una conclusión rotunda: “no tiene ninguna de las condiciones que exigen las disposiciones reglamentarias vigentes para la declaración de utilidad pública”.
Continúa haciendo un recordatorio del informe de la temporada anterior, reiterando los aspectos más negativos: “por un camino de herradura de pésimas condiciones”, “veintitrés habitaciones exentas de toda comodidad que cuestan desde tres a ocho reales diarios”.
En este informe, a diferencia del de la temporada anterior, sí hace una medición del caudal de los manantiales y dice que: “el sulfatado-cálcico se ha disminuido hasta el extremo de no dar mas que medio litro por minuto; en los años de abundantes lluvias aumenta su doble.” El manantial sulfuroso permanece constante tanto en tiempos lluviosos como en la más profunda sequía. Arroja cerca de litro y medio por minuto”. Pero en todo caso, concluye que es una cantidad de agua sumamente escasa para cualquier establecimiento medianamente concurrido pero muy suficiente para Fuente Álamo, que tiene poquísima o mejor dicho, casi ninguna concurrencia. De hecho, fue el peor año en cuanto a afluencia de los que tenemos datados, con tan sólo 34 bañistas.
Por primera vez, a diferencia del informe anterior, se relaciona la concurrencia con los años buenos de cosechas y dice: “cuando los pobres labradores de las inmediaciones recogen cosechas regulares y se deciden a gastarse algún dinero en el uso de esta agua”. Por lo que puede llegarse a la conclusión de que el año 1878 no fue un buen año para el campo, pues como hemos dicho la afluencia fue de tan solo de 34 enfermos. Desde mi punto de vista, a esto hay que unir la influencia negativa que dicho médico-director fue transmitiendo de los baños, que comenzó con el informe de la temporada anterior.
Continúa diciendo que cuando se recogen cosechas regulares, entonces es cuando se hace patente la falta de agua, porque llegan a concurrir en la temporada un número de sesenta, ochenta y hasta cien bañistas y como la mayor afluencia tiene lugar a últimos de Agosto, bañándose la mayor parte en el espacio de unos quince días, ponen el agua sucia y asquerosa por demás.
En el apartado de proposición de reforma que establecía el art. 56 del reglamento, no hace proposiciones serias y cuestiona la utilidad de unas reformas, para las que sería necesario un manantial 20 veces más abundante.  Además, se limita a hacer proposiciones utópicas, para llegar a la conclusión que él tanto deseaba: “quitar a Fuente Álamo la declaración de utilidad pública que le da el carácter oficial que ni merece ni debe tener”
Por último, termina su informe diciendo que las enfermedades que se corrigen mejor con el uso de las aguas de Fuente Álamo, son las dependientes de las diátesis herpética y escrofulosa. Los flujos de la matriz ya sostenidos por lesiones de metritis de la membrana mucosa, ya por infartos del cuello, por ulceraciones de carácter herpético, ect… son modificadas ventajosamente y curadas bajo el influjo de estos baños.
También se observa gran ventaja en la acción de esta agua sulfurosa sobre las adenopatías escrofulosas, pero su decidida especialización es en las leucorreas y menorragias.

En cuanto a la procedencia de los enfermos por primera vez se refleja en un informe: Alcaudete (12), Alcalá la Real (11), Priego (8) y Castillo de Locubín (3). Entre ellos 22 pobres, y cuyos 12 acomodados, según la nota puesta por el médico: “unos pueden pagar diez reales y algunos pagan veinte. Estos son los menos”
Moneda de la época, con la que se pagaba los baños

viernes, 1 de agosto de 2014

LA ESCUELA Y LA ESCOLARIZACIÓN EN FUENTE ÁLAMO (edición revisada)


LA ESCUELA
      

         El primer edificio donde se impartió enseñanza, del que tenemos conocimiento de su existencia, estaba construido en el mismo local que ocupa la actual escuela. Era un edificio de dos plantas: una planta baja, destinada a vivienda del maestro (Don Fausto, que según cuentan los mayores fue el maestro que impartió clases antes de la Guerra Civil y posteriormente, después de la Guerra, sería la vivienda de Don Manuel López y su familia) y una planta alta, dedicada a las clases, que tenía su entrada por el callejón que hay actualmente en la parte alta de la escuela.
A finales de los años 40, mientras se derribó el edificio anteriormente referido y se construyó el actual, la casa que había en la actual explanada frente del mismo, llamada “Casa Alba”, sirvió de escuela provisional. En ella continuó impartiendo clases a grupos mixtos de niños y niñas D. Manuel López Martín. Posteriormente, a partir de 1953, en ella se siguió repartiendo el necesitado “queso americano”.
Con la aportación o donación efectuada por Dª. Casilda Sierra Montañez, se construyó el actual edificio, cuya obra finalizó en el año 1948, tal y como reza en una placa que hay en su interior. Desde 1949 funcionaba en Fuente Álamo, como escuela rural unitaria, perteneciente a la SAFA. Ha sido remodelado en varias ocasiones, tanto interior como exteriormente, aunque sigue conservando el portal de entrada de ladrillo visto y su característico recinto o pequeño patio semicerrado, también de ladrillo visto, con grandes huecos en forma de hexágonos irregulares y con sus columnas de entrada rematadas con plataformas cuadriculares.  En cuanto al interior del edificio, su diseño primitivo u original, se componía de dos alas o naves rectangulares y un pasillo interior descubierto que dividía ambas alas, y que conducía a un pequeño patio que tenía salida al exterior por una puerta que daba al callejón de la Flora. Al fondo había dos casetas con los retretes, una para niños y otra para niñas y a la derecha y a la izquierda, unas higueras bravís o bravías. En el interior, en su ala derecha estaba la vivienda de los maestros, que se dividía en varias habitaciones, dormitorios, cocina con chimenea, y al fondo a la izquierda el llamado “cuarto de las ratas”: un pequeño cuarto oscuro de apenas dos metros de lado. Me imagino que sería una especie de lacena sin nada en su interior, que, al dejar de cumplir su función, se convirtió en el lugar dónde se encerraban o se decía que se encerrarían a los alumnos como castigo. Este ala derecha con las reformas, y una vez que los maestros dejaron de vivir en ella, fue transformada en una sala diáfana, dedicada a reuniones del pueblo o de la cooperativa, formación de mesas electorales, escuela de verano, guardería y sala de exposiciones. Mientras que en el ala izquierda estaba ubicada la escuela, que apenas sufrió modificaciones. Era una sala rectangular, con grandes ventanales a todos los lados, a excepción de la parte frontal donde estaba ubicada la pizarra, un crucifijo y un cuadro de Franco con pelliza; a cada lado había dos lacenas que servían de pequeña biblioteca. En el suelo y en el centro, estaba la mesa del maestro, y a la derecha, una pequeña puerta que daba al pasillo exterior y conducía a los retretes. Existían dos filas de pupitres junto a la pared por uno de sus extremos. Cada una de las filas diferenciaba el sexo, cuando  fue colegio mixto.

             La reforma más importante se produjo en los años 90, sobre todo exteriormente, afectando al tejado y portal de entrada, que pasaron de  ser dos tejados independientes a cuatro aguas (cubrían cada uno a una ala, quedando el pasillo interior sin cubrir) a convertirse en un solo tejado para todo el conjunto, con un especie de tejadillo en el centro en forma de atrio o claraboya que cubría el pasillo interior. Se perdieron así, sus cuatro originales espigones de cerámica de color verde situados estratégicamente en los extremos de los caballetes, formados por tejas verdes y blancas intercaladas y que le daban cierta singularidad al tejado. Sus ventanales y puerta de madera, fueron sustituidos por materiales más modernos y aquel color verde tan alegre y que hacía tanto contraste con el blanco de la fachada, dejo de lucir en la puerta y ventanas, pasando a tener un color marrón y a ser protegidas los ventanales con enormes rejas.

LA ESCOLARIZACION.

            
    Entre los maestros que impartieron clases, hay que destacar a unos por su labor docente, que fue aprovechada por los alumnos; y a otros por el aprovechamiento de los alumnos en beneficio del maestro. Así  D. Manuel, en los años 40 y 50, era maestro tanto para niños como para niñas y solía mandar tareas a sus alumnos-trabajadores, pero eran las tareas agrícolas de su familia y el mantenimiento de su casa y el cuidado de sus hijos. Así Mercedes Ramírez comenta y dice: “A mí me daba muy poco rato la lección, pronto me mandaba hacer tareas, pero de su casa”. Eran los años en los que si algún niño destacaba, Doña Casilda Sierra le costeaba la carrera de Teología, caso de José Zamora, hijo de Blas; otros no tuvieron tanta suerte como Antonia Pérez, hija de Mateo, que no la dejaron sus padres. La familia Serrano del Mármol-Sierra Montañez donó parte de sus propiedades agrícolas a la SAFA y según se dice, verdad o leyenda, dejaron dicho que era para que niños de la aldea pudieran continuar sus estudios.
En aquellos pupitres estudiaron niños que continúan con la docencia y que hoy son Maestros de Primaria, Profesores de Enseñanza Secundaria o incluso Catedráticos en Matemáticas, Licenciados en Derecho, Titulados en Ciencias Empresariales, Odontólogos, Enfermeros, Administrativos, Informáticos,  ect… y en general personas preparadas, educadas y de bien.
Finales de los años 50, ya en la actual sede, se hizo la segregación por sexo y llegó Dª Carmen, (de Priego), la maestra de las niñas; posteriormente ya en los años 60 llegaría Dª Margarita y Dª Ana, y a finales de los 60, vino Doña Angelines, aquella maestra que era Cambil que se alojaba en la casa de María Ramírez y que se casó con el maestro de nocturno de mayores, que ahora no recuerdo su nombre pero creo que tenía una minusvalía en las piernas y que a Antonia Pérez Vera le llegó a enseñar para su apaño, es decir, poner su nombre. D. José Oria Rodríguez llegó a Fuente Álamo a  principios de los años 60 para impartir clase a los niños. Realizó una buena labor integradora y docente, incluso impartiendo clases a grupos de mayores por la noche, obteniendo muchos el título de graduado escolar. Llegó a ser inspector de educación en Córdoba. Buen aficionado a la música, en su tiempo libre tocaba el violín. Durante sus periodos de servicio militar de reemplazo como alférez de complemento en Viator (1963) le sustituía un maestro (creo D. Manuel) que venía de Mures en una Vespa y entre las travesuras de los niños de la época, se puede contar hoy, el apedreo por parte de Paulino. Fueron muchas las historias y anécdotas que ocurrieron dentro de aquellos muros, así por recordar alguna cuando el maestro D. José Oria intentaba explicar la ubicación de Dios en todas partes, con gestos, dando vueltas a las manos, a la vez que preguntaba, ¿dónde está Dios?, respondiendo Francisco, que Dios estaba dando vueltas, o cuando a Antonio Pérez el maestro D. Leovigildo de un tirón se sacó los pelos de la patilla, y al día siguiente cuando fue a la escuela le dijo al maestro que le había dicho su padre que para peluquero estaba él. En esos años en la escuela ya no se repartía queso americano, sino leche en polvo.
         En el curso 1968-69 D. José Oria fue sustituido por D. Leovigildo, como maestro de los niños, (fue mi escolarización con 6 años y mi primera comunión 13/06/69), mientras que Dª Visitación era la maestra de las niñas.
El primer año de escolarización en los Colegios Nacionales Comarcales “El Coto” en Alcalá la Real fue en el curso  1969-70 (a ello, posiblemente, dedicaremos una entrada), quedando la escuela de Fuente Álamo, solo para cursos de párvulos o preescolar y los primeros cursos de la EGB. No entramos, en esos primeros años, con muy buen pie que digamos, y en el invierno del curso 70-71 el autobús que transportaba a los alumnos de vuelta desde el colegio de Alcalá la Real quedó atrapado en la nieve en el cruce de Fuente Álamo con la carretera de Priego y el conductor apodado “San Antonio” (que de santo no tenía nada) abandonó no sólo el barco, sino a los niños y niñas de edades comprendidas entre 7 a 14 años, quienes tuvieron que andar siete kilómetros cubiertos de nieve. Los más pequeños estuvieron a punto de la congelación. Si bien para algunos niños mayores fue un motivo de alegría y jugaron con la nieve, para los más pequeños fue un día para olvidar, y si bien hubo leves quejas por parte de los padres, ello no supuso ningún tipo de sanción al conductor, ni a la empresa  Autocares Contreras, pues eran años en los que no pasaba nada, sólo los maestros nos señalaban y decían: “esos eran los pobres niños que dejaron en la nieve”, y nosotros nos sentíamos como héroes.
 Con  Dª. Toñi en el curso 1969-70 (sólo estuvo este curso), una década después, volvió a ser colegio mixto y como anécdota se recuerda que mandaba a los alumnos a buscar hierba para la crianza de conejos, eso sí, ahora a cambio de una peseta que era lo que valía un palote, en cuyo envoltorio de papel tocaban puntos para conseguir un Castillo de Palín Palotes por 50 puntos. Durante la década de los años 70 impartió clases la maestra  Dª. Mercedes Vela, quien puso de moda el castigo de pasear por el pueblo a los alumnos traviesos con orejas de burro; le sustituiría  D. José Alberto, después  Dª. Iluminada, etc..
            Como hemos dicho anteriormente, sin contar con el periodo de escolarización con D. Manuel López, en el que los niños y niñas acudían al mismo local de enseñanza, fue  colegio mixto por primera vez en el curso 1969/70. Con anterioridad, los niños y las niñas se encontraban separados y cada grupo con su maestro o maestra.
            En los años 2000 se escolarizaron niños de origen inglés que se fueron asentando en la Aldea (Simon y sus hermanos).
            El último curso fue el 2009/2010, año en el que se produjo el cierre definitivo del colegio, que se quedó sin alumnado debido al descenso de la población.
La labor pedagógica a primeros de los años 40 también se desarrolló por “maestros no profesionales”, quienes se desplazaban a los cortijos o casas particulares, para enseñar a leer, escribir y “hacer cuentas”, a los niños que no podían ir a la escuela. Esta labor fue desempeñada entre otros, Matías Pérez Lizana.

       También hay  que hacer mención a las  Escuelas de Verano de los años 70 y 80,  donde estudiantes de la aldea, intentaban transmitir a los niños sus conocimientos y ayudarles a recuperar las asignaturas pendientes. Fueron unos veranos gratificantes y pese a que  algunos alumnos eran prácticamente de la edad del “profe”, supieron comportarse y “respetarme”.

martes, 22 de julio de 2014

LUGARES HISTÓRICOS O ESPECIALES DE FUENTE ÁLAMO. III PARTE


ERA DE CLAVIJO
 Un lugar que a muchos fuentealameños traerá múltiples recuerdos, pues era multiuso: “era” para verbenas, “era” para sacar la cosecha de cereales, “era” para practicar fútbol, “era” para aprender a conducir bicis, motos o coches, ect… No era una era al uso, pues no tenía forma redonda, sino más bien ovalada. Era quizás el lugar más llano o la explanada más amplia en todo el “partido de campo” de Fuente Álamo, donde sobretodo en la estación estival, se hacía bastante vida social.
 En los veranos se sacaron muchas cosechas de cereales criados en las tierras del cortijo que le da nombre. Muchos recuerdan cómo tuvieron que dormir más de una noche de verano sobre la paja del trigo y a la luz de las estrellas, para evitar el hurto del grano.
Por seguir recordando, nos recrearemos en la memoria de aquellos meses de mayo, donde sobre sus piedras se bailaban las verbenas en honor a la Cruz de Clavijo. Aquellas fiestas del 20 de mayo de los años 60, que con aquella ilusión festiva encaminábamos desde Fuente Álamo (unos 3 ó 4 kilómetros) haciéndosenos tan corto el camino y aún más la velada. Aquella música de viento y percusión, aquellos pasodobles bailados entre sus piedras, aquel puesto de turrón, que sólo algunos podían probar, y aquella “Raspa con su son”, que sólo  Paquito Sierra con su caballo podía bailar.
 Una vez “limpia la era” se acondicionaba, y se colocaban tres vigas de álamo o simplemente dos piedras, que hacían de porterías, siendo apta para la práctica de fútbol. Épicos fueron aquellos partidos de fútbol entre Fuente Álamo y Las Grajeras… Todavía nos estamos lamentado de aquel penalti fallado por José Antonio en la temporada del 74, la altura de la hierba retuvo el balón y fue parado por Antoñín (apodaban “Capullo”), portero de Las Grajeras. Fue un empate a un gol, que nos supo a derrota para siempre.

 MONUMENTO DE LA TORRE

 Símbolo de identidad de un pueblo, que si bien en otros tiempos era un baluarte defensivo para avisar de la entrada de intrusos, ha quedado para dar la bienvenida a las gentes que llegan a la aldea y el adiós a los que se marchan.  Una especie de saludo sin reverencia, pues ya dejó de cumplir la misión para la que fue construida, limitándose a observar, a través de sus saeteras o desde su atalaya como testigo mudo, a todo ser vivo que se mueve alrededor de sus cuatro puntos cardinales.
Emplazada en una loma elevada de 80 metros sobre el Arroyo del Rodeo, que la bordea por el Sur. Al Norte y al Este, cercano a dicha loma, se observa un pequeño escarpe calcarenítico (La Mina). La Torre formaba parte de la segunda línea de control del territorio de Alcalá la Real durante la Edad Media y que por su tipología se adscribiría a los siglos XIII y XIV, en la época bajomedieval. Es de planta circular, consta de dos cuerpos y tiene una altura de 9 metros. La primera planta está cubierta por una bóveda de 3 metros de diámetro y 3,81 metros de altura. El vano de entrada tiene una luz de 2,38 metros y presenta una moldura en su parte exterior, construida con arenisca y de aparejo irregular. La fábrica de la torre es de sillería. Existen saeteras a nivel de la primera planta.
  Al estar separada por un recinto, no ha sido realmente un lugar de acceso y de contacto directo, por lo que los recuerdos que nos trae nos han quedado poco grabados y un tanto alejados. La propiedad privada impidió que se disfrutara, a la vez que se cuidara por los organismos públicos como es debido. Algunos privilegiados entre los que me encuentro, pudimos en su día encaramarnos en la parte alta de la atalaya y disfrutar de un amplio campo de visión. Ahora sería imposible por el estado de deterioro en que se encuentra y el peligro que ello supone. Todavía me pregunto para qué sirve la declaración de  Bien de Interés Cultural  por el Ministerio de Cultura  con la asignación del código de registro R-I-51-0007862 del Registro General de Bienes de Interés Cultural, o la inclusión con la categoría de Monumento, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía mediante Orden de 10 de marzo de 2003. ¡¡¡LAS ADMINISTRACIONES Y LOS QUE LAS DIRIGEN, DEBERÍAN TOMAR NOTA!!!

LA FUENTE, EL PILAR, EL LAVADERO Y LA ALBERCA

El pilar sirvió durante mucho tiempo de abrevadero de cabras, mulos y burros, la fuente abastecía de agua a todos los vecinos y transeúntes sedientos. En el lavadero se blanquearon, con tierra del Terrero, muchas sábanas, mientras que la alberca servía de depuradora y surtía de agua a los huertos de los Callejones. En sus alrededores se celebraban verbenas, también se reunían los aceituneros mientras esperaban el turno para el pesado de la aceituna o mientras daban de beber a sus “bestias”; el lavadero era el lugar para la tertulia de las mujeres mientras hacían la colada de ropa; en sus inmediaciones los niños practicaban los juegos de la lata, de policía y ladrón y otros muchos. Recordamos como correteábamos alrededor del recinto formado por el pilar, el lavadero, entre la cruz y la alberca. Nos escondíamos entre las pilas del lavadero e incluso en el interior de la alberca, que si bien en el invierno acumulaba agua y era peligroso, en el verano quedaba vacía y seca, con pequeños chacos y restos de jabones y de cal.
Cuando se abría la tapadera del pequeño aljibe situado al pie de donde actualmente se encuentra la cruz, se podía ver como confluían dos corrientes de agua diferentes, una que bajaba por la pendiente de la Iglesia y otra de la zona de Las Escalerillas. Los dos manantiales eran conducidos hasta emanar por dos caños de agua diferentes, situados en los dos extremos del pilar de piedra en forma cuadrangular de unos 5 ó 6 metros de lado, con su solería  también de piedras planas irregulares y en cuyo interior podían convivir entre ovas, una docena de carpas o balbos.
            Era ritual anual o semestral la limpieza del pilar de ovas (algas de color verde y tallo filamentoso) coincidiendo con el inicio de las fiestas de San Antonio de Padua o de la Virgen del Rosario, en cuya tarea colaboraba todo el pueblo en un gesto de solidaridad y siendo los resbalones para atrapar los peces y depositarlos en las pilas, motivo de risas y diversión.
            El agua sobrante iba a parar al lavadero que había contiguo, formado por una fila doble de pilas, una frente a la otra, resguardadas por un recinto abierto (excepto por la zona baja que daba a la alberca) y cubierto por un tejado. Las mujeres acudían diariamente para el lavado, sirviendo los alrededores para tendido de trapos y sábanas. El agua usada de las pilas del lavadero vertía en la alberca que existía en la parte baja, desde donde se distribuía a los huertos.
Con la llegada de los controles sanitarios en los años 70, se hizo una caseta y un pequeño aljibe para el tratamiento con cloro de las aguas. Al mismo tiempo se hizo una reforma profunda del antiguo pilar de piedra, siendo totalmente destruido y sustituido por un pilar de cemento. Desapareció también la alberca, y la enorme cruz de cemento también fue derribada, lo que supuso sepultar muchos siglos de antigüedad y cambiar la fisonomía del lugar; y por desgracia, no sería el último acto que dañara su imagen.
            El agua se fue perdiendo, quizás, consecuencia de las prospecciones y pozos que se hicieron en la parte alta de la aldea, llegando a emanar solo el caño de la derecha hasta su progresiva desaparición.
            Sería a finales de los años 90 cuando definitivamente se quitó el pilar de cemento y la fuente donde emanaba agua corriente fue sustituida por la actual “fuentecilla con su botón moderno”, en cuyo “pilón” se acumula todo menos agua. Ello fue objeto de polémica entre los partidarios de que no se quitase el pilar y se sustituyese la fuente y los dirigentes políticos de Alcalá la Real, que ya lo tenía decidido. Nadie hizo por buscar el agua y los políticos engañaron a los fuentelameños diciendo que  sin agua no había fuente. Lo que no pensaron era que también tendrían que cambiarle el nombre al pueblo.
            También hubo épocas en las que no existieron álamos. No contaremos el chiste del pueblo de las tres mentiras, pues no estamos para bromas.
EL CERRO DE LA CORNICABRA.-
Con motivo de una visita que hicimos a mis tíos, que vivían por entonces en el Cortijo de la Cornicabra de Narciso, tuve mi primera impresión del lugar a los 8 ó 9 años, que de alguna forma se me quedó grabada, y fue el ver un pequeño soldadito, creo de cemento o yeso, en el tejado del Cortijo de la Cornicabra. La curiosidad de la edad hizo que preguntase lo que representaba, y sólo encontré respuestas vagas y un tanto esquivas, diciéndome que allí había habido una guerra… CONTINUARÁ.