domingo, 22 de marzo de 2015

LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA (1973-1983) EN FUENTE ÁLAMO.


    Para entender cómo transcurrió la llamada Transición Democrática en un núcleo rural tan reducido como Fuente Álamo, hay que remontarse a los tiempos democráticos de la II República y tener en cuenta las consecuencias que la Guerra Civil y el Franquismo habían proyectado sobre su población, al igual que en otros muchos pueblos de España, pero cada uno con su singularidad, y la que fue propia de esta aldea, desde mi punto de vista, es la que sigue.
Durante la corta democracia republicana y la Guerra Civil (1931-1939) se gestó en Fuente Álamo el movimiento socialista y sindicalista, canalizado por la Sociedad de Trabajadores de la Tierra “La Espiga Floreciente”, de Fuente Álamo, creada en 1931, con la intención de colectivizar la tierra. En sus Estatutos y en la declaración de principios, hace suyos los que informan el Partido Socialista, la Unión General de Trabajadores de España y la Federación Española de Trabajadores de la Tierra. Por tanto, el partido político que arraiga firmemente en Fuente Álamo durante esta época es el PSOE. Algunos de aquellos colectivistas que habían participado en aquella asociación democrática, cuando llegó el momento de la Transición a la democracia, aún vivían o habían transmitido a sus hijos sus experiencias asociativas. Pero las habían transmitido a su vez con sus miedos y sus temores, pues por desgracia terminaron, (junto a otros muchos factores), en un alzamiento militar, que provocó una guerra civil. Las condenas y las encarcelaciones sufridas después de la guerra, en la mayoría de los casos, eran fundamentadas en las sentencias y “justificadas” por su pertenencia, antes de que se produjese llamado Alzamiento o Movimiento Nacional, a la UGT y al Partido Socialista, tal y como consta en los procedimientos sumarísimos que se les abrieron a varios fuentealameños, como es el caso del Alcalde Vicente Aguilera Castillo, los tres hermanos Pérez Lizana, Fernando Arjona, Antonio Moreno Vera, Antonio Cano Ruiz, José Pérez Roldán, José Pérez López, Marcelino Ramírez Zuheros, Guillermo García Zamora,…

    Con el fin de la Guerra Civil, la derecha toma fuerza y las aproximadamente veinticinco familias fuentealameñas que tuvieron que marcharse al inicio de la misma, volvieron con “ganas de revancha”. Los “rojos” que habían tenido participación activa en las colectivizaciones de las tierras incautadas, fueron fuertemente sometidos al Régimen, siendo represaliados, llevando aparejado las venganzas por los “abusos” cometidos por los izquierdistas durante la dominación republicana en la aldea. Esa prepotencia ganadora se manifestaría durante las décadas de los 40, 50, y 60, y sumada a las necesidades por salir de aquella pobreza a la que también fueron condenados, obligó a muchas familias a emigrar definitivamente, forjando cierta impotencia oculta, resignación y un rechazo sumiso al régimen caciquil, que explotaría durante la transición a la democracia.
  Esas ganas de liberarse de las ataduras franquistas fue apoyada en lo económico con el aumento del poder adquisitivo producido por las rentas obtenidas gracias a la emigración temporal o retornada, que desde mediados los 70 se fue produciendo fundamentalmente a las costas catalanas, y que provocó que surgieran pequeños propietarios de tierras (3 ó 4 fanegas), a la vez que en lo político se alcanzaban pequeñas conquistas sociales impulsadas por los nuevos aires prodemocráticos. Pero el gran logro socio-económico conseguido durante la Transición en Fuente Álamo fue la división en parcelas en régimen de arrendamiento del Cortijo de Clavijo propiedad del Ayuntamiento de Alcalá la Real, gobernado por el Partido Socialista (1979), recién salido de las urnas, y que impuso una renta baja que permitió el acceso a la cuasi-propiedad a una treintena de familias fuentealameñas, que se consumaría en propiedad plena a finales de los noventa. Todo ello unido a las ayuda del PER hizo un cóctel que ayudó a digerir muy bien la Transición.
Recuerdo, a la corta edad de 8 ó 10 años, por el año 1972 en el que Franco aún no había muerto, como Pedro Cervera Ortega “El Trasperlista”, apretaba fuertemente con dos dedos a una moneda de duro sobre la cara del Caudillo, a la vez que decía: “No sacaras por ahí la lengua”. Yo no entendía todavía muy bien el significado de aquello, pero lo sentía como algo prohibido y que no se podía hacer, ni decir. Pedro, era un significativo simpatizante del Comunismo. En aquellas escaleras de acceso al pajar de Marce Ramírez “El Misto”, comencé a entender que Franco era una persona mala y que la libertad de expresión aunque un poco tapada, podía existir, que se podía insultar entre pequeños grupos de vecinos al Dictador, sin que pasase nada de aquello que nos habían dicho, pero sabiendo que de allí no iba a salir.   
Tras la muerte de Franco, apenas le quedaron seguidores en la aldea, a excepción de los terratenientes, que por lo general vivían en los cortijos, y algún que otro simpatizante del nuevo partido político “Fuerza Nueva”, continuador de las ideas franquistas. Así, en las primeras elecciones generales de 1977, los partidos democráticos acapararon casi todos los votos; tan solo 4 ó 5 electores se habían declarado abiertamente a favor de los partidos falangistas o de Fuerza Nueva, caso de Antonio Ortega “Rayo”.
  En la campaña electoral de esas primeras elecciones generales democráticas de Junio de 1977, los representantes de los partidos políticos apenas visitaron la aldea. Recuerdo con 14 años de edad, ese 15 de junio, como un día caluroso, donde desde mi habitación, mientras preparaba los exámenes finales de 8º curso de EGB, oía hablar y pasar los vecinos camino de la Escuela donde se había instalado la mesa electoral. Si bien tenía alguna consciencia, aún no podía comprender la repercusión que tal hecho produciría. Se les notaba tensos al hablar, y sólo se les escuchaba decir: “Mari, yo ya he votao”, como si descansasen, pero sin expresar ningún tipo de ánimo, para no delatarse. Así mismo, delante de las dos urnas, entorno a la mesa electoral presidida por Domingo Aguilera Calvo, se notaba cierto nerviosismo ante la escasa experiencia democrática. Esa misma falta de experiencia, se trasladó a los miembros de la mesa electoral a la hora de hacer el escrutinio y redactar las actas, pues tuvieron que ser auxiliados por jóvenes mejor preparados en estudios, pero con la misma inexperiencia ante el proceso. Aunque todo el mundo esperaba que el voto se inclinase hacia la UCD, el voto fuentealameño se desvió hacia la izquierda (PSOE). Con el puñado de votos obtenido por el centro y la derecha, al día siguiente se hacían cábalas para averiguar de dónde podrían venir, pues los votantes en Fuente Álamo, eran habas contadas, y casi se podía saber quién había votado en un sentido o en otro. Pasados estos “miedos” o más bien, ciertos recelos, sobre la situación general de España, los votantes socialistas de la aldea iban sacando pecho, y consideraban de derechas incluso a los votantes de UCD. En los bares y en la calle  se observaban leves disentimientos y ciertas suspicacias, al no asimilarse del todo los nuevos aires democráticos.
En los años del inicio de la democracia se realizaron pintadas en la pared lateral del nuevo lavadero, contrarias a lo que en aquel momento representaba la UCD, que negaba la autonomía plena de Andalucía; y a favor del PCE. Los autores fueron Eduardo Aguilera y el que relata, durante una noche fría, con una lata de pintura y una brocha que le había cogido prestada a mi madre. Aquello supuso una pequeña protesta y a la vez provocó a la mañana siguiente un pequeño revuelo entre los vecinos de La Fuente.  Lorenzo decía: “yo escuché ruidos por la noche”, mientras que el alcalde pedáneo por entonces, Santiago Cano, decía: “Hay que ver, hay que ver”, mientras movía levemente la cabeza, con aquellos movimientos cortos y nerviosos. La pintada ocasionó gastos consistentes en pagar un jornal de mujer para que encalase el lavadero. No estaban acostumbrados en la aldea a las pintadas y consideraron el hecho como un acto vandálico, más que un acto de protesta, que era lo que nosotros pretendíamos. Circunstancias de la vida y salvando muy mucho las diferencias, cuarenta años después, los autores de dichos actos fueron los nietos de aquellos que en el mismo escenario, atacaron a lo que representaba la Iglesia en los años de la II República.
            En uno de los dos autobuses que el día 2 de diciembre de 1979 (Día de Andalucía), se desplazaron desde Alcalá la Real hasta Jaén para pedir la autonomía plena para Andalucía, iba una decena de fuentealameños, (Eduardo, Domingo, Quisco, Vicente, Ceferino, Pedro, ect…) que contribuirían con sus protestas a que cambiasen las cosas, junto con los otros 12.000 jiennenses allí presentes. Recuerdo que uno de los autobuses sufrió un choque frontal de un vehículo marca Gordini, donde desgraciadamente falleció una familia, trágico desenlace que pudimos presenciar personalmente. En la manifestación por las calles de Jaén, Eduardo y yo, empuñamos una pancarta del PCE, que nos dejó Pedro Gálvez, aquel que vendía hilos en Alcalá la Real.
           El PSOE en tiempos de la Transición siempre ganó en Fuente Álamo por aplastante mayoría. En las primeras elecciones obtuvo cerca de los 200 votos, por los 6 ó7 votos del centro-derecha. En las elecciones municipales de 1979, se incrementó un poco el voto a la UCD, pero al ir dos fuentealameños en las listas del PSOE, Pedro Pareja Anguita y Ceferino Aguilera Pérez, el voto socialista triunfó de nuevo. El partido de centro UCD fue el partido que le siguió a una gran distancia. Mi madre votó al PSOE, como siempre, y mi padre creo que votó a UCD.
En la campaña electoral de las primeras elecciones municipales de 1979, los representantes locales de los partidos políticos visitaron la aldea, haciendo acto de presencia por primera vez en ella los candidatos socialistas José Marañón, Francisco Martín y Casiano Castillo. En una reunión en el Bar Charraga, nos prometieron a la juventud fuentealameña, la construcción de un campo de fútbol, entre otras promesas, recuerdo que tomando nota en una servilleta de papel (su total acondicionamiento tardó más de una década,  porque a lo mejor se mojó la servilleta y se borró). Por cierto, alguno de ellos en aquella reunión, fumaba cigarrillos Celtas Cortos, eran peores tiempos para los socialistas.
La llamada Transición no supuso un relevo en la pedanía, pues continuó el mismo alcalde pedáneo que había sido nombrado en 1974, Santiago Cano Muñoz, si bien hubo un intento frustrado en el verano de 1979 y se nombró por parte del elegido, el 3 de abril de 1979, alcalde de Alcalá la Real, D. José Marañón Barrio, un alcalde pedáneo más afín al socialismo, que fue Antonio Pérez Pérez “Nono”. Su nombramiento fue revocado y se depuso en la primera votación popular convocada en la aldea, (otoño de 1979), siendo restituido en su cargo el antiguo alcalde pedáneo. Yo era menor de edad, pero voté y me admitieron el voto, pese a que manifesté tal circunstancia.
En dichas elecciones municipales ganó el PSOE con mayoría absoluta y fue nombrado alcalde D. José Marañón Barrio, que tuvo como compañero en el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Alcalá la Real a Pedro Pareja Anguita, único concejal originario de Fuente Álamo en el Ayuntamiento de Alcalá la Real entre 1979 y 1983. En las elecciones locales de 1983 fueron 6.571 votos los obtenidos por la candidatura socialista, de los que casi dos centenas seguramente fueron fuentealameños, traducido a 13 concejales, sin que obtuviese representación, nuestro paisano Ceferino Aguilera Pérez, que militaba en el PSOE.
               En esos años existía en Fuente Álamo muchos problemas para formar las mesas electorales debido al alto grado de analfabetismo que existía. En ocasiones, el sorteo recaía en gente sin estudios, lo que provocaba la constitución de mesas irregulares. En concreto, en las Elecciones generales del 28 de octubre de 1982, fui designado a dedo por el entonces Alcalde pedáneo Santiago Cano, extremo que fue inmediatamente comunicado a la Junta Electoral de Zona. Ese mismo analfabetismo se trasladaba a la hora de identificar a los partidos políticos, los cuales se reconocían por el anagrama del puño y la rosa o de la hoz y el martillo o por la identificación de sus líderes a través de la televisión.
  En las Elecciones Municipales de 1983, por el hecho de conocer a todos los vecinos, no nos obligaban a solicitar el D.N.I. cuando no se llevaba consigo, lo que provocó por parte del apoderado Alianza Popular, la impugnaron de las votaciones. En una aldea tan pequeña y donde las relaciones humanas, familiares y amistad eran tan estrechas, no se podía impedir ejercer el derecho a votar por el simple hecho haberse olvidado el documento de identidad, y sobre todo siendo avalado en aquel tiempo por las normas electorales. Creo que no prosperó la impugnación.

     Como hemos dicho, el partido socialista en todas las elecciones celebradas en Fuente Álamo ha obtenido súper mayorías. La población fuentealameña ha sido siempre fundamentalmente obrera del campo y emigrante, por lo que  el voto se recargó a las izquierdas, más en concreto del PSOE, a excepción de algún comunista declarado, como Juan Aguilera Castillo “Juanele”, quien siempre se declaró simpatizante del Partido Comunista de España y a quien sus amigos apodaban “Santiago Carrillo”.

       Como datos complementarios ya en la Post-transición y en plena democracia, a principios de los noventa, en concreto en las Elecciones Generales celebradas el 6 de junio de 1993 al Congreso de Diputados, de un total de 249 fuentealameños electores censados, ejercieron el derecho a voto 205, de los cuales el PSOE obtuvo 169 votos; el Partido Popular: 22; IU: 7, PA: 4, CDS: 1, Octubre Socialista: 1, Partido de la Ley Natural: 1 voto.
En las Elecciones al Parlamento Andalucía celebrada el 12 de Junio de 1994 de un total de 222 electores censados, ejercieron el derecho a voto 162, de los cuales el PSOE: 118 votos; PP: 22 votos; IU-Los Verdes: 7 votos, Coalición Andalucista Poder Andaluz: 14 votos. En las elecciones al Parlamento Europeo, que coincidieron con las anteriores autonómicas, el voto fue similar.
     Como se puede apreciar, descendió notablemente el número de electores (en un solo año pasó a 222 de 249), en concreto fueron 27 electores menos. Esto fue debido a que en esos años los fuentealameños comenzaron el éxodo hacia Alcalá la Real fundamentalmente.
               La unificación de la mesa electoral a finales de los noventa, integrada por electores de Las Caserías de San Isidro y Fuente Álamo, hizo que ya no se pudiera analizar el voto de los fuentealameños.
    Habría que esperar hasta las Elecciones Locales de 2007 para que una fuentealameña fuera incluida en las listas electorales, Mireya Pérez Pérez,  presentándose en las candidaturas del Partido Popular.

martes, 3 de marzo de 2015

JOSÉ PÉREZ LIZANA, “TABOLO”, TERCERA VÍCTIMA DEL “CASO PARRACO” DE FUENTE ÁLAMO. II PARTE




JOSÉ PÉREZ LIZANA (1902-1973) era el mayor de tres hermanos varones fruto del matrimonio entre Amador y Dorotea. Casado en segundas nupcias con Bernarda López Nieto y padre de 6 hijos, la mayor de ellas con su primera mujer, la Sra Mesa. Hombre bonachón, conocido por el sobrenombre de “Tabolo” y el menos comprometido políticamente de los tres hermanos, aunque estuvo afiliado a la U.G.T. antes de 1936, sin ocupar cargo. Asimismo desde 22 de marzo de 1959 ocupó el cargo de vocal en la primera Junta Rectora formada a partir de la constitución de la Cooperativa Nuestra Sra. del Rosario de Fuente Álamo. Tenía como habilidad o virtud el poder comunicarse mediante señas con su amigo sordomudo Leocadio Anguita López, que como vimos, fue asesinado el 10 de Enero de 1937 en las inmediaciones de Alcaudete, al ser acusado, sin pruebas, de ser un espía. Facultad o bondad que pudo acarrearle a él también la muerte.
Después de la Guerra Civil es enjuiciado en el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia (Ordinario) nº 59228/1939, soportando uno de los procesos más injustos, lleno de presunciones y sobretodo entablado no en base a los hechos cometidos, sino atendiendo al simple hecho de ser “hermano de”.
La investigación se inicia 1 de junio de 1940, mediante informe solicitado a la Guardia Civil de San José de la Rábita referente a la conducta del vecino de la Aldea de Fuente Álamo, quienes comunican: “que se le acusa de la muerte de un sordomudo en la misma Aldea, llamado Leocadio Anguita López, por haber tenido en una ocasión una fuerte discusión con el José Pérez Lizana a presencia de un significado comunista de una Brigada destacado en dicha Aldea, pues era el único que lo entendía y al preguntarle el Jefe de la Brigada que es lo que dijo, decía, dijo que el sordomudo era un espía, obligándole a levantar el brazo y saludar con el puño cerrado negándose rotundamente diciendo que el saludo se hacía con la mano tendía y de  de resultas de estas discusiones el Leocadio Anguita desapareció de la Aldea, siendo asesinado en Alcaudete”. Informe que se hace tres años y medio después de ocurrir los hechos, y en donde no se hace constar ningún testigo presencial de los mismos.
               Declara nuevamente, pero ahora en esta causa, el sobrino de Leocadio, Matías Aguilera Anguita, quien interrogado sobre la desaparición de su tío, manifiesta: “se había enterado en Enero de 1937 que su tío Anguita había tenido una fuerte discusión con el Jefe Rojo de la Brigada que había destacado y como quiera que este no lo entendió fue llamado José Pérez Lizana, para que sirviera de intérprete, ignorando lo que aquel informó pero sí sabe que su tío en aquella fecha desapareció y al cabo de unos años se enteró que lo habían asesinado a las inmediaciones de la Villa de Alcaudete, para lo cual el declarante considera, José Pérez Lizana, autor sino material, moralmente autor de la muerte de su tío Leocadio”. Aquí se califica a José  de autor moral, como si eso fuese causa suficiente para imputar un delito.
               En el interrogatorio de Ana Anguita Ibáñez, sobrina de Leocadio, esta manifiesta: “que el mes de Enero del año 1937, (por error se transcribe 1940) y en ocasión de encontrarse en el Cortijo denominado el Baño,(refiriéndose a su tío Leocadio) las fuerzas destacas en la misma le ordenaron que se presentase en el Comité, quedando detenido por haber pertenecido a las derechas y que ignora lo que  le pudieran decir, pero sí puede decir que el Sr. Cano Delgado que a la sazón trabajaba en la fábrica como molinero de aceituna, por estar las fuerzas destacadas en la misma,  es el que más bien puede aportar detalles del interrogatorio a que fue sometido, el Leocadio Anguita López, y si sabe por habérselo dicho el Sr. Cano que el entonces Alcalde Rojo de la dicha Aldea lo sacó de su encierro y acto seguido las fuerzas del Ejercito lo condujeron para la Aldea de San José de la Rabita sin que supiera más de su tío Anguita hasta la terminación de la Guerra, que se enteraron que había sido asesinado a las inmediaciones de Alcaudete y que con respecto a José Pérez en concreto no puede decir que lo viera  ir al fábrica pero sí por versiones  particulares por ser uno de los de la  Aldea que más se entendía con sus ademanes, que no tiene más que decir”. En la Causa no aparece la declaración de uno de los testigos directo según la Sra. Ana, que fue el Sr. Cano Delgado. Es mucha casualidad, pero una de las tantas incongruencias que tiene la Causa.
Interrogatorio de José Pérez Lizana, alias “Tabolo” como se indica en la Causa, de 40 años de edad, por parte de la Guardia Civil de San José: “que un día  estando en su casa fue llamado por el Jefe de la Brigada para que fuera a la Fábrica y al llegar a la misma se encontró con casi la totalidad de la población, sin que hablara con dicho Jefe y sí con la chusma concentrada allí y con respecto a la conducta del  sordo mudo llamado Leocadio dice que las versiones eran de que era persona adicta al régimen que reinaba en aquella fecha, que tampoco habló con el Leocadio por estar éste detenido y sí lo vio por un balcón, niega éste su participación en la muerte y que si lo sabe es porque días más tarde se corrió el rumor por la Aldea.”
               En su virtud, y como consecuencia de lo anteriormente expuesto, se procedió a su detención como presunto culpable de la muerte de Leocadio Anguita López, lo que se hizo saber en el acto.
               En prisión preventiva desde el 1 de junio de 1939, se le recibe declaración en calidad de detenido el 2 de septiembre de 1940, y  cuando se le pregunta acerca de la detención y muerte de Leocadio Anguita López, manifiesta: “que no sabe nada. Reconoce que lo vio por un balcón. Es preguntado que si no es más cierto que lo llamaron para que sirviera de interprete ya que Leocadio era sordomudo y el único que lo entendía en la Aldea era el declarante, manifiesta que le dijeron que había venido el sordomudo y que bajase a ver si lo entendía y que entonces el declarante con otros fue a la Fábrica donde estaba detenido y lo vio en un balcón, pero no habló con él. Preguntado para que diga quienes le acompañaron manifiesta que no lo recuerda. Preguntado si era cierto que cuando vio al sordomudo tuvo una fuerte discusión con él a presencia de un significado comunista de una Brigada destacada en dicha Aldea y que a las preguntas que al declarante hizo el jefe de la Brigada, le contestó que el detenido era un espía al que obligó levantar el brazo y saludar con el puño en alto y como éste se negara le acusó al Jefe de la Brigada y de resultas de esta acusación fue asesinado, manifiesta que no”.
               Declaración del testigo Esteban García Cano: “Que dicho encartado bajó a la Fabrica donde habían un señor, que era sordomudo con objeto de interrogarle pues decía que el le entendía, no sabiendo que  fue lo que informó de él, sabiendo solamente que dicho Señor fue asesinado poco tiempo de ello”. Declaración de Matías Aguilera Anguita: “Que una vez terminada la Guerra le dijo el inculpado al declarante que le habían llamado en el Frente Popular de la Aldea para informar sobre la conducta del mártir Leocadio Anguita López, tío del declarante,  pero que no llegó a informar de él”.
               El 14 de Enero de 1942 se ratifica la prisión preventiva mediante Auto, en el que,  apreciándose las diligencias practicadas, el citado encartado es responsable de los hechos siguientes: “Cambió y emitió el informe por el que fue juzgado el mártir D. Leocadio Anguita López”. En definitiva se razona en base a la peligrosidad del recluso.
               El 12 de noviembre de 1942 se recibe declaración a Francisco Jiménez Calvo y a Pedro González Ruiz en base a manifestar si les constaba que el encartado informó para que fuese asesinado Leocadio Anguita López y si tomó parte en dicho asesinato. Ambos ignoran el contenido de la pregunta porque el primero se encontraba            ya en Alcalá la Real y el segundo se encontraba en una aldea del término municipal de Priego llamada El Cañuelo que estaba en poder de las fuerzas nacionales.
               El 23 de noviembre de 1942 se dicta Auto de Procesamiento donde se reseña que de lo actuado se deduce que dicho encartado fue el que emitió el informe por el que fue asesinado el mártir Leocadio Anguita López y que los hechos pueden ser constitutivos de un delito de Rebelión militar y se ratifica la prisión preventiva.
               Se le recibe declaración indagatoria el 24 de noviembre de 1942, ratificándose en la declaración que tiene prestada. Que tampoco emitió informe a fin de que fuese detenido y asesinado Leocadio Anguita López. A la pregunta de si sirvió de intérprete a fin de que un jefe de la Brigada roja se entendiese con el antes mencionado, que era sordomudo, ya que ningún vecino de la Aldea lo entendía como el declarante, contesta negativamente.
               El 28 de diciembre de 1942 el Ministerio Fiscal emite su escrito de calificación y dice: “En ocasión de encontrarse detenido en la prisión de la Aldea, o mejor dicho en el local de una fábrica, Don Leocadio Anguita López, que era sordomudo, y que seguidamente fue asesinado, consta que el jefe de una unidad militar roja que se hallaba destacada en la aldea, y que fue al parecer quien ordenó la muerte del indicado Sr., requirió al procesado que conocía y sabía entender al Sr. Anguita para que en su nombre le interrogase y le interpretarse el criterio y los pensamientos del mismo. Tal hecho lo afirmar varios testigos que deponen en autos, sin que por lo demás aparezca comprobado que fuese lo que el encartado manifestase al mencionado Jefe, ni cuales fuesen en definitiva los motivos que a este le impulsasen a ordenar la muerte de aquel Sr. No se comprueba la participación del procesado en ninguna  otra clase de hechos delictivos, ni tampoco el que llegase a prestar servicios en el ejército rojo. En lo que califica el Ministerio Fiscal como un delito de rebelión militar, previsto en el art. 237 y penado en el 238 del Código de Justicia Militar, imputándosele el que fuese intérprete ante el jefe rojo que ordenó la muerte del Sr. Anguita, de este que era sordomudo. Debe requerirse a las autoridades para que aporten nombres de testigos solventes que expongan sobre la actuación delictiva del encartado y particularmente, la de si efectivamente llegó a intervenir en calidad de interprete entre el Sr. antes  mencionado, y el jefe marxista que dispuso su asesinato. Solicita que debe imponerse al procesado una pena de reclusión perpetua a muerte, y no procediendo a conmutar por pena inferior a reclusión perpetua, sin perjuicio de las derivaciones de la prueba solicitada”.
               Desde mi punto de vista, a partir de aquí, la Causa da un giro importante, y de ser presunto culpable, se convierte en presunto inocente, pues el asunto se iba complicando y el propio Ministerio Fiscal solicitó la ayuda de las autoridades para que aportasen nombres de testigos solventes que expusieran sobre la actuación delictiva del encartado. Así, mucha gente en el pueblo, incluidos los sobrinos de Leocadio, vieron que podían llegar a ejecutar a otro inocente y las declaraciones comenzaron a cambiar de rumbo, a lo que se unió la aportación de avales a su favor.
               Se recibe declaración judicial a Matías Aguilera Anguita, el 14 de Junio de 1943, manifiesta “que afirma y ratica en la declaración que tiene prestada en el presente procedimiento con fecha 10 de octubre de 1941. Preguntado si le consta que el procesado en calidad de interprete informó a un jefe rojo de la filiación política de Leocadio Anguita, ya que este era sordomudo dijo, que a la terminación de la guerra y al presentarse el declarante en Fuente Álamo, le refirieron que una vez que su tío Leocadio Anguita fue hecho prisionero llamaron al procesado para que sirviera de interprete y explicara al jefe rojo lo que hablaba su tío Leocadio ya que el procesado era una de las que más amistades tenía con él y le entendía mejor que otros y preguntado por el declarante al citado procesado si era cierto que había servido de interprete le contestó que sí, que le llamaron para ello pero que debido a la mucha cantidad de público que había en la fabrica aceitera donde se encontraba detenido su tío Leocadio Anguita no le dejaron pasar por cuyo motivo no pudo informar de él”. En la denuncia inicial, Matías, había dicho que consideraba a José Pérez Lizana, si no material, moralmente autor de la muerte de su tío Leocadio. Dice que:  “la razón de ciencia que le asiste para conocer el caso, fue por el mismo procesado el que también le dijo que a las dos días de estar detenido su tío Leocadio en la fábrica de aceite le sacaron dos milicianos con dirección a Alcaudete y que hasta la fecha no ha vuelto a saber más de él teniendo la seguridad de que fue asesinado sin saber él donde se cometió el crimen. Dice que para su conciencia es que en caso de que él procesado hubiera informado de su tío Leocadio más bien hubiera sido para que le hubieran puesto en libertad, que no para que fuera asesinado y en está seguro que el referido procesado no tiene relación ninguna con dicho crimen.”
               El 14 de junio de 1943 presta declaración en calidad de testigo Pedro Pareja Vega (Pescuezo), el cual dice: que tampoco puede justificar que el procesado informase de Leocadio Anguita López. A juicio del declarante, cree que si el procesado José  hubiera informado sobre  Leocadio, no lo habría hecho con el fin de que lo asesinaran, sino más bien lo contrario; y sabe que no tomó pate en el asesinato.
               El 15 de Junio de 1943 presta declaración judicial el testigo Esteban García Cano, que tampoco sabe si dicho procesado informó ante un jefe rojo y sirvió de intérprete cuando fue hecho prisionero Leocadio, ni lo que informara contra dicho Sr. Solo sabe que el procesado fue llamado para que pudiera entenderse con  Leocadio, sin poder precisar si llegó a hacerlo, aunque cree que no, porque no lo dejaron llegar hasta los jefes rojos. Si lo hizo constar en la anterior declaración fue también por rumores, tampoco sin poder precisar nombres de personas a los cuales se les oyó referirse.
               Declaración de Antonio Aguilera Aguilera, el  28 de junio de 1943,  Que por rumores sabe ya, que el  declarante se encontraba en Zona Nacional y que al presentarse en Fuente Álamo, Leocadio, llamaron al encartado a fin de que se entendiera con él y poder trasmitir a un jefe rojo la filiación  política del sordo mudo y antecedentes, pero ignora si llegó a servir de intérprete entre el sordo mudo y el jefe rojo. A su juicio, lo que cree es que en el caso de que hubiera servido de intérprete, habría informado para que el sordomudo fuese puesto en libertad y no para que lo asesinasen, tal y como  hicieron. Declaración  26 de junio de 1943 de Eustaquio Moreno Sánchez, de 54 años, vecino de Fuente Álamo, del campo, estado casado, declara en el mismo sentido que el anterior. El 28 de junio de 1943, declara Benito Fuente Moyano, de 33 años vecino de Fuente Álamo, del campo y casado, en el mismo sentido que los anteriores. El 28 de junio declara Marcelino Pérez Mesa: Sabe que cuando fue hecho prisionero el sordomudo Leocadio, llamaron al encartado para que interviniera cono interprete entre el sordomudo y un jefe marxista pero cuando llegó el encartado al lugar donde ese encontraba ya se habían llevado al sordomudo por cuyo motivo no pudo intervenir como intérprete y está seguro que debido a la amistad de toda la vida tenían en el sordo mudo y el encartado éste hubiera hecho lo posible porque hubiera sido puesto en libertad y evitar el asesinato  como así fue”.
               El día 13 de junio de 1943, día de la festividad de San Antonio en Fuente Álamo, se  presentaron durante los festejos, los avales para la petición de gracia, dirigidos al Juez Militar del Juzgado número 26 de Jaén: Los abajo firmantes todos mayores de edad y vecinos de la aldea de Fuente Álamo-Alcalá la Real y que a continuación se relaciona sus nombres: Faustino Fuentes Aguilera, Pedro González, Daniel Aranda, Francisco Jiménez, Ángel Pérez la Rosa, Manuel López (el maestro, quien redacta el texto), Matías Aguilera, ect, etc… Certifican: Que conocen sinceramente al vecino de ésta José Pérez Lizana, siendo  este señor de conducta buena, habiendo observado siempre una conducta intachable hasta en el tiempo de la  dominación roja. No obstante, a pesar  que todos los señores que figuran en la presente relación  pasaron a la Zona Nacional en fecha 1 de octubre de 1936, creen que el vecino José Pérez Lizana tomara parte ni arte en el asesinato que se le atribuye. Además en el presente escrito se hace constar firmas de individuos que estuvieron todo el tiempo de la guerra en la zona contraria como son: Benito Fuentes Moyano, Eustaquio Moreno Pérez, Antonio Pérez Ruiz, Ana Ibáñez, Matías Salazar, Pablo Ramírez León, Joaquín Pérez, Antonio Serrano, Antonio Cano Ruiz, etc, etc..
               Por tanto todos pedimos el clemencia y sabiendo que hará justicia. Le rogamos una rectificación en la causa, por el motivo que anteriormente se indica contra el vecino de ésta, José Pérez Lizana. Fuente Álamo, 13 de junio de 1943.”
               Firman los antes referidos  y otras firmas ilegibles, Saturnino Díaz, Crescencio Castillo, Juan Pérez y otros.
               Seguidamente se extiende informe del Alcalde y Jefe de Falange de esta aldea: “Certificando que los que firma en este documento son todos personas de orden y una conducta intachable, y para que conste y puedan hacerlo efectivo a donde crean conveniente firmo el presente y  no lo acompaño del sello de la Alcaldía,  porque carezco de ambos sellos. Fuente Álamo, 15 de junio de 1943. El Alcalde pedáneo-Daniel Aranda”.
               También presenta avales los que suscriben Crescencio Aguilera Anguita de 64 años de edad y Mauricio Carrillo Anguita de 56 años de edad ambos vecinos de Fuente Álamo-Alcalá la Real-Jaén: “V.S. Con el debido respeto y subordinación que merece expone: Que en virtud de los hechos que se le acumulan a José Pérez Lizana, que se le está instruyendo la causa en ese Juzgado de su digna dirección y creyendo que todo lo que se le imputa es completamente falso, es por lo que: Suplican a VS. Que haga una rectificación de causa y le favorezca en todo cuanto esté a su alcance y de esta forma,  hará una justicia  mayor que nosotros como interesados del reo, Leocadio Anguita López, creemos que el referido José Pérez Lizana, es incapaz de haber cometido actos de tal naturaleza. Es gracia que no dudamos  al conocer del bondadoso corazón de US. Cuya vida guarde ¨Dios muchos años para bien de la patria. Fuente álamo 14 de junio de 1943. Crescencio Aguilera y Mauricio Carrillo.”
               El 8 de octubre de de 1943 se levanta Acta de la Vista oral. El Sr. Fiscal califica los hechos como un delito de auxilio a la Rebelión. Solicitando la pena de 6 años y un día; el defensor pide: absuelto.
               En sentencia de 8 de Septiembre de 1943, dictada por el Consejo de Guerra de Jaén, por el supuesto delito de rebelión militar: “resultando probado los hechos y así se declara que de los hechos declarados probados en el anterior resultando, son  y así se declara que el procesado José hijo de Amador y Dorotea, de 45 años, campesino, natural y vecino de Alcalá la Real, en su anejo de Fuente Álamo, afiliado a la U.G.T. antes de 18 de julio, familia de un dirigente rojo de la Aldea, hizo propaganda de ideales rojos, pero no ha tenido comprobación que  realizara ningún hecho específicamente delictivo, a parte de la reseñada propaganda.
               Considerando que los hechos declarados probados en el artículo anterior resultando, son constitutivos del delito de excitación la rebelión militar, previsto y penado en el párrafo 2º art.  240 del Código  de Justicia militar, del que aparece como autor responsable el procesado José Pérez Lizana, al que procede imponer la pena señalada al delito cometido, aplicándola en su límite mínimo, por no ser de apreciar la concurrencia de circunstancias modificativas, y sin que proceda formular propuesta de Computación, por  la coincidencia del código con el grupo quinto, caso noveno del anexo incorporado a la orden de 25 de enero de 1940. Considerando que las penas…
               FALLAMOS: Que debemos condenar y condenamos al procesado JOSE PEREZ LIZANA, a la pena de SEIS AÑOS Y UN DIA de prisión mayor, como autor responsable del delito de Excitación a la rebelión militar, sin circunstancias, y a las accesorias de suspensión de cargo y derecho de sufragio durante el tiempo de la condena, y pago de las responsabilidades civiles. Le será de abono para el cumplimiento de la pena impuesta el tiempo de prisión preventiva sufrida.
               Como se puede apreciar, en la sentencia no se le condena por la muerte de Leocadio, pues no había ni la más mínima prueba, pero tuvo que sufrir durante 4 años un proceso angustioso que pudo costarle hasta la vida según la petición del Ministerio Fiscal.   Finalmente fue condenado por un delito de excitación a la rebelión militar y no por el delito de rebelión militar, que le imputaba el Ministerio Fiscal por haber servido de intérprete ante el jefe rojo que ordenó la muerte del Sr. Anguita. Desde mi punto de vista, fue condenado solamente por ser familiar de un dirigente rojo en la Aldea, pues aunque en la sentencia se dice que hizo propaganda de ideales rojos, para mí tal extremo no queda suficientemente probado. Creo que al Juez se le fue el proceso de las manos, y al llevar tanto tiempo en prisión preventiva y no poder ser acusado por la muerte de Leocadio, intentó justificar su sentencia por el único hecho de ser hermano de Matías Pérez Lizana, presidente de la Colectividad, quien fue condenado a la misma pena en otro proceso. De hecho, otros dirigentes del sindicato de U.G.T. de la aldea, que estudiaremos en otro artículo, fueron absueltos, mientras que José que era un simple afiliado a la U.G.T. fue condenado por ello y por la supuesta propaganda, a la que se hace mención en el informe de 30 de Agosto de 1941 que emitió la F.E. y de JONS: anteriormente al 18 de julio de 1936 pertenecía al partido socialista. Durante la dominación roja, parece que tuvo intervención en registros y saqueos y otros desmanes de los rojos y era hermano del Alcalde segundo y presidente de la casa del pueblo de aquella Aldea. No se ha podido averiguar que testigos de solvencia pudieran deponer sobre estos hechos”. Y en el del 1 de septiembre de 1941que se informa por la Guardia Civil de Alcalá la Real: “que dicho individuo es de mala conducta y antecedentes pertenecía al partido socialista desde antes del Alzamiento, siendo un gran propagandista, al iniciarse este fue uno de los primeros en lanzarse a la calle, armado de una escopeta poniéndose a disposición del Frente Popular, este fue que al ser detenido un individuo de Fuente Álamo informó del mismo siendo fusilado al día siguiente de su detención en Alcaudete”.  Estos dos informes no los he incluido en el estudio de la Causa, porque desde mi punto de vista carecen de toda clase de objetividad y de credibilidad, al utilizar  expresiones como: “ parece que”, “no se ha podido averiguar”,  “individuo de mala conducta”, cuando de ninguna de las declaraciones testificales se desprende tal actitud, sino todo lo contrario, la amistad que le unía al sordomudo, según declaración de los vecinos, hizo imposible que pudiera informar en su contra.
               Practicada la liquidación de condena el 29 de octubre de 1943, se le aplica la prisión preventiva cumplida desde 1 de junio de 1939 que es detenido hasta 7 de octubre de 1943 que se dicta sentencia, (si bien hay un error pues la sentencia es de 8 de septiembre), por lo que le resta por cumplir 1 año y 235 días, finalizando por tanto el cumplimiento el 1 de Junio de 1945. Sin que conste en la causa la ejecución de esa sentencia y sin poder precisar cuándo fue puesto en libertad (*).

 (*) El 16 de diciembre de 1942, la Auditoria de Guerra  había emitido informe que examinando la presente causa y completo el sumario en el que acordó el procesamiento, sin que observe vicios de nulidad del procedimiento, procede su elevación a plenario contra el encartado José Pérez Lizana, que deberá quedar en libertad provisional.

sábado, 21 de febrero de 2015

EL CASO LEOCADIO ANGUITA “PARRACO”: UN ASESINATO Y TRES VÍCTIMAS EN FUENTE ÁLAMO.


Molino de aceite de D. Paco. Entre sus paredes está guardado el secreto.
       El 10 de Enero de 1937 fue asesinado en las inmediaciones de Alcaudete, Leocadio Anguita López, cuyo cuerpo nunca fue hallado, pudiendo ser o no, uno de los dos hombres desconocidos de  Alcaudete, que aparecen en el listado de víctimas de la izquierda del historiador Sánchez Tostado, pues ambos procedían de Alcalá la Real, hallándose uno en el Cementerio de Alcaudete y otro en un  lugar llamado “El Becerrero”. Dicha desaparición puede estar relacionada con “El Misterio de la Cruz de Rocastro”, tratado en otra entrada. En esta, intentaremos aclarar las versiones contradictorias que hasta entonces habían circulado por Fuente Álamo sobre su desaparición y muerte.
Este fue el único asesinato cometido en Fuente Álamo durante la Guerra Civil, si bien fue llevado a cabo materialmente en las inmediaciones de Alcaudete. Existen otras víctimas civiles mortales fuentealameñas, unas colaterales de la guerra (Dulcenombre García Bermúdez, Manuel Moreno Pérez…), otras, consecuencia de sentencias (Francisco Alba Serrano, Justo Gutiérrez Vera…), y otras víctimas militares producidas en el mismo frente (Vicente Vera Moreno, Francisco Aguilera Calvo…), a las que hay que sumar las víctimas de la posguerra (Juan Lagares, Antonio Jiménez, Isidora Pérez Vera...)
  En este trágico suceso aparecen tres víctimas: el propio Leocadio, acusado de ser un espía, quien siendo asesinado, se desconocen los autores materiales del delito, aunque  se supone que fue llevado a cabo por miembros de una “Brigada Roja” que se encontraba instalada en el molino de aceite de Francisco Serrano del Mármol, a cuyo cargo estaba en Febrero del 1937, el capital José Bautista y que según algún testigo, “le sacaron dos milicianos con dirección a Alcaudete”; Una segunda víctima fue José Pérez Lizana, enjuiciado e injustamente acusado de ser partícipe del asesinato; y una  tercera víctima el Alcalde Pedáneo, por entonces, Vicente Aguilera Castillo, acusado en base al cargo que ocupaba.
 Nuestra primera víctima inocente, LEOCADIO ANGUITA LÓPEZ, se le conocía como “Parraco”, aunque algunos vecinos lo recuerdan como “Parraca”. Era vecino de Fuente Álamo, vivía en una casa cercana a la que después sería de Luis Montes, y como rasgo característico, padecía sordomudez y del que no tenemos más datos que los provenientes de los familiares que aparecen en las declaraciones. Así, según su sobrino Matías Aguilera Anguita, cuando los nacionales de Fuente Álamo se vieron obligados a abandonar la aldea y: “después de la liberación  de la Alcalá, él en unión de sus familiares pudo pasar las líneas y entrar también en Alcalá, siendo esto sobre el mes de Septiembre o primeros de Octubre de 1936. Que estaba en dicho pueblo su tío sordomudo llamado Leocadio Anguita López”. Según su otro sobrino, Crescencio Aguilera Anguita: “… se encontraba detenido en una  casería denominada Venta de Fantasías, siendo puesto en libertad el día 14 de Septiembre y pasando a Alcalá la Real el día 30 al 4 de octubre fecha en que se tomó el pueblo. Que en la misma fecha que el exponente pasó a Alcalá la Real, también lo hizo su tío llamado Leocadio Anguita López, el cual padecía enfermedad, era sordomudo y como tal sufría frecuentes perturbaciones mentales”.
Leocadio, según sus sobrinos, siempre estaba dando a entender que quería volver a Fuente Álamo a ver sus propiedades. Ellos siempre procuraron quitárselo de la cabeza diciéndole que le matarían, pero el día 6 de Enero de 1937 desapareció sin que ellos se dieran cuenta, llegando a Fuente Álamo y siendo detenido en las inmediaciones del Cortijo del Baño. Posteriormente fue llevado ante el Comité y entregado a una “Brigada Roja”, que se encontraba instalada en el molino de aceite de Francisco Serrano del Mármol.
Continúa Matías diciendo: “Que en esta época estaba de Alcalde el sobrino del declarante llamado Vicente Aguilera Castillo. Que el único asesinato cometido en el pueblo de Fuente Álamo fue el de su tío del declarante Leocadio Anguita López, pero que no puede decir con seguridad ni acierto quien pudo ser su autor. Que estuvo detenido por los marxistas en la fábrica aceitera de Fuente Álamo, propiedad de D. Francisco Serrano Mármol, en poder del bolchevismo hasta que finalizó la guerra y que según se rumorea por allí fue sacado de dicha fábrica y asesinado, hechos que acaecieron sobre el día 10 de Enero del año 1037.  Como quiera que la dicha detención y asesinato se efectuó en la aldea de Fuente Álamo, los dirigentes marxistas de la misma eran: Vicente Aguilera Castillo, Matías Pérez Lizana, José Ortega Moyano, Domingo Vera Viana, hoy detenido en esta cárcel, Antonio Moreno Vera, Rafael Moreno Ibáñez y Antonio Cano Ruiz, los cuales en su calidad de dirigentes llamaron a José Pérez Lizana para que emitiera informe del detenido, nuestro tío Leocadio Anguita, siendo desaparecido y asesinado después de dicho informe. Según rumores que también han  recogido los denunciantes, su tío  fue asesinado poco antes de llegar a Alcaudete”.
Vistas estas declaraciones, proseguiremos con nuestras otras dos víctimas, que analizaremos por separado:
VICENTE AGUILERA CASTILLO, Alcalde Pedáneo de Fuente Álamo y sobrino-nieto de Leocadio, contra el que  se inicia el Procedimiento Sumarísimo Ordinario nº 44.923, que será estudiado en otro tema de forma global, pero entre unas de las acusaciones, está la muerte de Leocadio y en su declaración dice: “que el día que detuvieron a Leocadio Anguita López y más tarde asesinado, se encontraba el declarante en Jaén con Rafael Moreno Ibáñez, que habían ido a por capachos y que ignora cómo y cuando fue asesinado, que quien podrá facilitar algunos informes de esto al Juzgado es José Pérez Lizana (nuestra tercera víctima) a quien llamaron y bajó a la fábrica donde las milicias tenían detenido al pobre mártir”.
Alcalde Pedáneo de Fuente Álamo (1932-39)
Comienzan las declaraciones de testigos con respecto a Vicente Aguilera y así, Esteban García Cano dice: “Que cierto día detuvieron en la Aldea a Leocadio Anguita López el cual permanecía encarcelado dos o tres días, pasados los cuales le condujeron a Alcaudete, en donde fue asesinado días más tarde.  Cree el dicente que la conducción del tal Leocadio no intervino el Vicente Aguilera,  pues tiene entendido que lo condujeron las fuerzas rojas que en el frente próximo se encontraban”. El propio José Pérez Lizana declara como testigo en esta Causa, habiendo sido ya imputado en su propia Causa: “que no sabe por quién fue detenido Leocadio  Anguita López, ya que él como otros muchos de la Aldea al enterarse de que había sido detenido bajaron a la Fabrica donde le tenían, al objeto de verlo, cosa que no pudieron efectuarlo porque no lo consintieron, no pudiendo precisar si Vicente Aguilera  intervino o no en el asesinato”.
El 12 de Mayo de 1942 se dicta Auto de Procesamiento, considerando que Vicente Aguilera Castillo, se cree tuvo intervención en la detención de Leocadio Anguita López que más tarde fue vilmente asesinado.
Después se producen nuevas declaraciones de D. Francisco Sánchez-Cañete y Córdoba en Alcalá la Real a 25 de mayo de 1942, y dice que “no cree que interviniera en crímenes, detenciones etc… porque en aquella Aldea no se cometieron”. Resulta extraño este compromiso por parte de una persona de las llamadas de orden o de derechas en la causa de un Alcalde socialista, pero como hemos contado en otra entrada, eran favores debidos.
El Ministerio Fiscal en su calificación de los hechos: “El único asesinato cometido en el pueblo, siendo Alcalde del mismo el citado procesado, fue el de Don Leocadio Anguita López, no comprobándose si el encartado participó indirectamente en la detención y muerte de de dicho señor”. Desde mi punto de vista, el Fiscal no quiere despejar las dudas de la no participación indirecta en los hechos, pues utiliza la expresión “no comprobándose si…” dejando la puerta entreabierta, cuando hubiese sido más claro decir “habiéndose comprobado que no tuvo participación…”.
Posteriormente en la declaración judicial, Matías Aguilera Anguita, quien en su denuncia inicial había señalado a todos los dirigentes, incluido su sobrino-nieto Vicente, dice: “Que en esta época estaba de Alcalde el sobrino del declarante llamado Vicente Aguilera Castillo, pero que no puede decir con seguridad ni acierto quien pudo ser su autor”.
El 29 de mayo de 1943 se dicta sentencia por el Consejo de Guerra, por el supuesto delito de Rebelión Militar contra Vicente Aguilera Castillo, reseñándose que: “Durante su actuación, las fuerzas rojas que había por las proximidades de la Aldea se llevaron a Don Leocadio Anguita López que estaba detenido, le trasladaron a Alcaudete, donde a los pocos días fue asesinado, sin  que conste la intervención directa ni indirecta en el hecho del encartado, ni de otras personas de Fuente Álamo”.
 Fallando: “Que debemos condenar y condenamos al procesado Vicente Aguilera Castillo, a la pena de VEINTE AÑOS DE RECLUSION TEMPORAL, como autor responsable de un delito de Auxilio a la Rebelión Militar, con las agravantes apreciadas”.
Como se puede ver, felizmente no fue condenado por el asesinato de Leocadio, pues en la Causa seguida en su contra, no se pudo demostrar participación alguna en la referida muerte, pero sin embargo tuvo que soportar durante el proceso, la carga de la prueba, siendo víctima de una acusación, de la que según sentencia, no tuvo participación alguna, ni directa, ni indirectamente. Desde mi punto de vista, esas “agravantes apreciadas” como la peligrosidad, son aplicadas en base a una serie de indicios o hechos ocurridos en Fuente Álamo, entre los que se encontraba dicho asesinato; y como veremos, los demás hechos por los que fue condenado, son igualmente criticables en cuanto a su autoría y su prueba.

 CONTINUARÁ CON NUESTRA TERCERA VÍCTIMA: JOSÉ PÉREZ LIZANA…

sábado, 7 de febrero de 2015

TEMPORADA DE 1879 DEL ESTABLECIMIENTO DE BAÑOS DE FUENTE ÁLAMO.



              En esta entrada haremos un estudio del informe que el médico-director nombrado por oposición D. Luis Ramón Trinidad Gómez de Torres (núm. 105 en el escalafón de 112), emitió de los baños de Fuente Álamo en 1879 y que firma en Peal de Becerro, lugar de residencia, el 19 de Diciembre de ese año. El documento original se encuentra archivado en la Biblioteca de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Dicho informe está escrito y firmado con su puño y letra, aunque como él mismo reconoce, aporta los datos que le había comunicado su compañero D. Norberto Castillo que, con arreglo a lo que disponía el reglamento, le había sustituido en esa temporada.
            Este informe, a diferencia de los realizados en las dos temporadas anteriores, es mucho más completo, y si bien se aprecian las mismas lamentaciones o consideraciones, éstas se hacen, desde mi punto de vista, más objetivas y razonadas, basadas en la falta de agua, la falta de una carretera que le una con Alcalá la Real, la proximidad con los balnearios de Martos y Frailes y la modesta situación económica del propietario. Concluyendo como siempre con la reclamación de que se eliminase el establecimiento de la lista oficial por carecer en absoluto de condiciones para figurar en ella, que era el objetivo último que perseguía y que no se consiguió.
Se aportan al informe dos cuadros estadísticos del estado de los enfermos concurrentes al mismo, uno sobre los resultados del tratamiento de las enfermedades, y otro sobre la procedencia de los enfermos. Firmados por el propietario Francisco Javier de Córdoba y con el visto bueno del alcalde de Alcalá la Real, el conservador D. Pedro Rodríguez, que a la vez era farmacéutico en dicha ciudad.
 Como novedad, y en relación a los informes de las temporadas pasadas, hace una separación por epígrafes, poniendo al margen el título del tema a tratar, aunque a veces enlaza unos temas con otros. Esto puede ser debido a que el informe se hace por otro médico, y Sr. Gómez lo que hace es una transcripción literal del mismo.
Después de la introducción y la indicación de la localización de los baños, hace una descripción de las habitaciones y los precios que hay que pagar por ellas y dice que se compone de veintitrés habitaciones, de las cuales las menos cómodas cuestan siete y ocho reales diarios, otras bastante incomodas cinco reales, y otras que apenas pueden llamárseles tales, cuestan tres y cuatro reales. Las primeras constan de una pieza de entrada, alcoba, y cocina; las segundas de la pieza de entrada que sirve de dormitorio y de la cocina; y las más inferiores se reducen a una sola pieza que es bastante pequeña, en la cual se guisa, se duerme y se come, ect…
Respecto a los manantiales dice que son dos: uno sulfuroso que es el que está en explotación y otro sulfatado cálcico que apenas se usa. Llegando hacer una análisis cualitativo del primero.
            El manantial sulfuroso tiene el agua, tomada en el caño, clara y transparente, de olor a huevos podridos, sabor azufroso y astringente, suntuosa al tacto. Hecho el análisis cualitativo, resulta compuesta de ácido sulfhídrico, ácido carbónico, sulfatos y carbonatos de cal y magnesia y ácido silícico. El agua en la piscina varía de caracteres por su contacto con el aire atmosférico: el hidrógeno sulfurado debe descomponerse formando agua por la combinación de su hidrógeno con el oxígeno del aire, precipitándose el azufre que da un aspecto lechoso al agua.
El otro manantial es claro y transparente e inalterable al contacto del aire; el agua corta el jabón y tiene un sabor muy marcado a las sales de cal y magnesia. Como este manantial no estaba en explotación, no se analizó y a juzgar por sus caracteres organolépticos debía considerarle como sulfatado cálcico. Nace este manantial a unos tres metros de distancia del sulfuroso, al pié de una roca dolomítica en un profundo barranco. Esta proximidad y los caracteres  que presentan las aguas, le hacía sospechar que el origen de ambos manantiales es el mismo, bifurcándose en su trayecto, pasando uno de ellos por terrenos turbosos que son ávidos del oxígeno, descomponiendo los sulfatos y reduciéndolos a sulfurosos, los cuales al sufrir el contacto del aire se ven a su vez descompuestos por la oxidación, transformándose de nuevo en sulfatos y ácido sulfhídrico que son de elementos predominantes en el agua de la piscina.  En apoyo de su opinión respecto al origen idéntico de estas aguas debe también mencionarse la igualdad de temperatura en ambos manantiales que es de 18 grados centígrados.
Según él, se deben considerar estas aguas como sulfurosas secundarias o accidentales y no primitivas, y efectivamente, están clasificadas oficialmente como sulfurosas cálcicas frías.
El manantial sulfatado es un poco más abundante, dos litros por minuto. Señalando que con tan reducido caudal es imposible aplicar las aguas bajo las múltiples formas que reclamaba por entonces  la ciencia hidrológica, pues según él no había agua para alimentar gabinetes de inhalación, pulverización, duchas, ect… y sólo existían dos pobres piscinas, usándose exclusivamente la del agua sulfurosa.
Respecto a las condiciones higiénicas de las habitaciones, reseña en su informe, que “no pueden ser peores; durante los calores sofocantes del estío, tienen que reducirse la mayor parte de los enfermos a vivir en una pequeña pieza que les sirven de cocina, comedor y dormitorio. No existen mas departamentos que las veintitrés habitaciones y otras que se usan para los pobres. Son  habitaciones regulares, destinadas para albergue de los pobres, los cuales reciben la misma asistencia que los demás bañistas y como es consiguiente, se les concede gratis el uso de las aguas. Hay que advertir que en este establecimiento, como en la mayor parte de los balnearios de Andalucía, abundan mucho los pobres, por el abuso que hay en la mayoría de los pueblos de conceder documentos de pobreza a personas más ó menos acomodadas”.  Aquí aparece una nueva queja por el abuso de otorgar documentos de pobreza a personas acomodadas. Sin embargo le choca que en esta temporada pasada  no hayan concurrido más que una docena de pobres. Esta novedad cree que obedece a “la buena recolección de cereales que han hecho los labradores de las cercanías que son los componen la mayoría de los bañistas”. Así se explica también que hayan concurrido este año ciento ocho enfermos, la mayor parte de la clase acomodada, número exorbitante para Fuente Álamo. Termina concluyendo que “han tenido dinero y se han atrevido a buscar más que otros años el alivio de sus dolencias”. Esta es una de las causas de la mayor afluencia de bañistas, pero desde mi punto de vista influyó también su sustitución por otro médico, el Sr. Castillo.
Dice en su informe que “entre los enfermos predominan por su número, el sexo femenino; puede decirse que cuatro quintas partes son mujeres, porque la reputación que tienen estas aguas en los pueblos limítrofes, de curar los flujos, las atrae al establecimiento. En cambio están formalmente contraindicadas en las hipertrofias cardiacas, insuficiencias valvulares, estrecheces de los orificios aurícula-ventriculares, dilataciones aórticas, y por último en toda lesión orgánica del corazón y grandes vasos. Como toda agua sulfurosa, la de Fuente Álamo ejerce saludable influencia en las manifestaciones cutáneas del herpetismo y escrofulismo, pero llama sobre todo la atención lo bien que se curan las leucorreas y menorragias. En la última temporada oficial, siendo la concurrencia de ciento ocho enfermos se ha presentado treinta y tres casos de leucorrea de los cuales han curado veinte y se han aliviado trece; en cuanto a las dieciocho enfermas que se presentaron de menorragias según la adjunta estadística, seis se curaron y doce encontraron alivio en su padecimiento. No es necesario la incorporación de sustancias extrañas a su composición química, ni administración de medicamentos que pudiera creerse ayudaban o sostenían su acción. Además de su especial eficacia sobre las leucorreas y menorragias, estas aguas están indicadas en las anemias, eccemas, prurigo, liquen, rupia, ictiosis, úlceras herpéticas y atónicas y en las adenopatías dependientes del escrofulismo.” 
En cuanto al tratamiento más frecuentemente seguido en este establecimiento, según el médico, consiste en el uso de dos baños diarios de diez minutos de duración, y los que los que por índole de su padecimiento necesitan beber el agua, toman dos vasos por la mañana y dos por la tarde. La duración del tratamiento es según la índole de la afección más o menos larga, siendo generalmente de ocho o nueve días.
A parte de los pagos por el uso de las habitaciones visto anteriormente, cada enfermo pagaba por los baños, fueran estos muchos o pocos y bebiesen o no el agua, una exigua retribución al bañero que se daba a voluntad y según la posición del bañista.
En cuanto a los efectos inmediatos de estas aguas, refleja en su informe que “cuando se usan en baño general. A la inmersión del cuerpo en la piscina sucede la momentánea impresión de la respiración, el pulso se pone pequeño, duro y concentrado, la piel palidece por la retirada rápida de la sangre de la periferia al centro; después vienen los fenómenos llamados de reacción, se establece la respiración, la piel se colora, el pulso se dilata y desaparece la sensación de frío. Si el baño se prolonga más de diez o doce minutos vuelve a sentirse frío intenso, aumenta el temblor y el rostro palidece sin presentarse nuevos fenómenos de reacción. En cuanto a los efectos fisiológicos y terapéuticos de los mineralizadores de estas aguas que penetran en el organismo ya por la piel, ya por el aparato digestivo si el agua se usa en bebida, son semejantes, excepción hecha de su especialización, a los efectos producidos por tal agua sulfurosa cálcica.
Introducida el agua en el cuerpo los sulfuros se descomponen bajo la influencia del ácido clorhídrico del jugo gástrico y se desprende hidrógeno sulfurado que con el que tenía el agua en libertad, penetra en el torrente circulatorio en pequeña proporción, pasa por el corazón derecho y se elimina parte de él por los pulmones, en tanto que el restante llega al corazón izquierdo, circula con la sangre y se elimina por la piel y por los riñones. En la orina de los que beben estas aguas se nota un aumento de sulfatos que provienen, ya de la oxidación de la corta cantidad de sulfuros que no hayan sido descompuestos en el estómago y han penetrado en el torrente circulatorio, o ya de los sulfatos que el agua tiene en disolución los cuales atraviesan el organismo el organismo sin descomponerse.
Al examinarse el ácido sulfhídrico por la piel modifica ventajosamente las afecciones que ésta padece ya dependientes del herpetismo o bien del escrofulismo y por esta tendencia de eliminación cutánea puede explicarnos la beneficiosa influencia que estas aguas ejercen en la curación de eccemas externas, de impétigo, del prurigo y otras enfermedades de la piel.”
Concluye diciendo que es muy doloroso que aguas que gozan de estas propiedades nazcan en tan exigua cantidad y existan en un establecimiento tan malo, continúa con las consideraciones y dice que seguramente no hay otro en España que tenga tanta necesidad de reformas, y termina con la frustración de no poder plantearla, por lo que no quiso proponer nada en este sentido al dueño del establecimiento hasta ver lo que resolvía la Dirección General de Beneficencia y Sanidad, porque cría que este balneario debía perder el carácter oficial que nunca debió tener.
 La falta de infraestructuras era otro problema añadido  y dice que para ponerlo a mediana altura necesita en primer lugar una carretera que empalmara con la de Alcalá la Real, porque los caminos que hoy conducen al establecimiento son pésimos y peligrosos. Sería muy conveniente edificar una fonda de bastante capacidad para que  los enfermos no tuvieran por precisión que transigir con las habitaciones existentes que son pocas y malas.
Dice que hasta la desgracia que la población de Fuente Álamo que podía servir de albergue a los bañistas, es una aldea que no tiene recursos de ningún género ni para alojar ni para alimentar a los enfermos.
Faltan, según él, media docena de bañaderas de mármol o por lo menos de piedra, un gabinete para duchas y otro para pulverizaciones.
Pero la primera dificultad es la escasez de agua medicinal; la segunda la escasez de dinero. El propietario D. Francisco Javier de Córdoba tiene una modesta posición y se encuentra en una imposibilidad absoluta para elevar su establecimiento a la altura que reclama el estado actual de la ciencia.
Ahora plantea la última dificultad, incluso en el supuesto de que haciendo inmensos sacrificios se pudiera encontrar más agua sulfurosa que aumentaría el caudal existente y que se lograran algunas de las reformas más urgentes, siempre estaría el inconveniente de la proximidad de Fuente Álamo a los acreditados establecimientos de Martos y Frailes, que por sus condiciones de instalación, por su riqueza del agua sulfurosa y hasta por su posición topográfica serían siempre rivales peligrosos de nuestro balneario situado en un barranco sumamente triste.

Por estas razones concluye que sería muy conveniente quitar a esta Dirección el carácter oficial, empecinamiento que duraría los tres años que estuvo en el balneario de Fuente Álamo.