sábado, 21 de febrero de 2015

EL CASO LEOCADIO ANGUITA “PARRACO”: UN ASESINATO Y TRES VÍCTIMAS EN FUENTE ÁLAMO.


Molino de aceite de D. Paco. Entre sus paredes está guardado el secreto.
       El 10 de Enero de 1937 fue asesinado en las inmediaciones de Alcaudete, Leocadio Anguita López, cuyo cuerpo nunca fue hallado, pudiendo ser o no, uno de los dos hombres desconocidos de  Alcaudete, que aparecen en el listado de víctimas de la izquierda del historiador Sánchez Tostado, pues ambos procedían de Alcalá la Real, hallándose uno en el Cementerio de Alcaudete y otro en un  lugar llamado “El Becerrero”. Dicha desaparición puede estar relacionada con “El Misterio de la Cruz de Rocastro”, tratado en otra entrada. En esta, intentaremos aclarar las versiones contradictorias que hasta entonces habían circulado por Fuente Álamo sobre su desaparición y muerte.
Este fue el único asesinato cometido en Fuente Álamo durante la Guerra Civil, si bien fue llevado a cabo materialmente en las inmediaciones de Alcaudete. Existen otras víctimas civiles mortales fuentealameñas, unas colaterales de la guerra (Dulcenombre García Bermúdez, Manuel Moreno Pérez…), otras, consecuencia de sentencias (Francisco Alba Serrano, Justo Gutiérrez Vera…), y otras víctimas militares producidas en el mismo frente (Vicente Vera Moreno, Francisco Aguilera Calvo…), a las que hay que sumar las víctimas de la posguerra (Juan Lagares, Antonio Jiménez, Isidora Pérez Vera...)
  En este trágico suceso aparecen tres víctimas: el propio Leocadio, acusado de ser un espía, quien siendo asesinado, se desconocen los autores materiales del delito, aunque  se supone que fue llevado a cabo por miembros de una “Brigada Roja” que se encontraba instalada en el molino de aceite de Francisco Serrano del Mármol, a cuyo cargo estaba en Febrero del 1937, el capital José Bautista y que según algún testigo, “le sacaron dos milicianos con dirección a Alcaudete”; Una segunda víctima fue José Pérez Lizana, enjuiciado e injustamente acusado de ser partícipe del asesinato; y una  tercera víctima el Alcalde Pedáneo, por entonces, Vicente Aguilera Castillo, acusado en base al cargo que ocupaba.
 Nuestra primera víctima inocente, LEOCADIO ANGUITA LÓPEZ, se le conocía como “Parraco”, aunque algunos vecinos lo recuerdan como “Parraca”. Era vecino de Fuente Álamo, vivía en una casa cercana a la que después sería de Luis Montes, y como rasgo característico, padecía sordomudez y del que no tenemos más datos que los provenientes de los familiares que aparecen en las declaraciones. Así, según su sobrino Matías Aguilera Anguita, cuando los nacionales de Fuente Álamo se vieron obligados a abandonar la aldea y: “después de la liberación  de la Alcalá, él en unión de sus familiares pudo pasar las líneas y entrar también en Alcalá, siendo esto sobre el mes de Septiembre o primeros de Octubre de 1936. Que estaba en dicho pueblo su tío sordomudo llamado Leocadio Anguita López”. Según su otro sobrino, Crescencio Aguilera Anguita: “… se encontraba detenido en una  casería denominada Venta de Fantasías, siendo puesto en libertad el día 14 de Septiembre y pasando a Alcalá la Real el día 30 al 4 de octubre fecha en que se tomó el pueblo. Que en la misma fecha que el exponente pasó a Alcalá la Real, también lo hizo su tío llamado Leocadio Anguita López, el cual padecía enfermedad, era sordomudo y como tal sufría frecuentes perturbaciones mentales”.
Leocadio, según sus sobrinos, siempre estaba dando a entender que quería volver a Fuente Álamo a ver sus propiedades. Ellos siempre procuraron quitárselo de la cabeza diciéndole que le matarían, pero el día 6 de Enero de 1937 desapareció sin que ellos se dieran cuenta, llegando a Fuente Álamo y siendo detenido en las inmediaciones del Cortijo del Baño. Posteriormente fue llevado ante el Comité y entregado a una “Brigada Roja”, que se encontraba instalada en el molino de aceite de Francisco Serrano del Mármol.
Continúa Matías diciendo: “Que en esta época estaba de Alcalde el sobrino del declarante llamado Vicente Aguilera Castillo. Que el único asesinato cometido en el pueblo de Fuente Álamo fue el de su tío del declarante Leocadio Anguita López, pero que no puede decir con seguridad ni acierto quien pudo ser su autor. Que estuvo detenido por los marxistas en la fábrica aceitera de Fuente Álamo, propiedad de D. Francisco Serrano Mármol, en poder del bolchevismo hasta que finalizó la guerra y que según se rumorea por allí fue sacado de dicha fábrica y asesinado, hechos que acaecieron sobre el día 10 de Enero del año 1037.  Como quiera que la dicha detención y asesinato se efectuó en la aldea de Fuente Álamo, los dirigentes marxistas de la misma eran: Vicente Aguilera Castillo, Matías Pérez Lizana, José Ortega Moyano, Domingo Vera Viana, hoy detenido en esta cárcel, Antonio Moreno Vera, Rafael Moreno Ibáñez y Antonio Cano Ruiz, los cuales en su calidad de dirigentes llamaron a José Pérez Lizana para que emitiera informe del detenido, nuestro tío Leocadio Anguita, siendo desaparecido y asesinado después de dicho informe. Según rumores que también han  recogido los denunciantes, su tío  fue asesinado poco antes de llegar a Alcaudete”.
Vistas estas declaraciones, proseguiremos con nuestras otras dos víctimas, que analizaremos por separado:
VICENTE AGUILERA CASTILLO, Alcalde Pedáneo de Fuente Álamo y sobrino-nieto de Leocadio, contra el que  se inicia el Procedimiento Sumarísimo Ordinario nº 44.923, que será estudiado en otro tema de forma global, pero entre unas de las acusaciones, está la muerte de Leocadio y en su declaración dice: “que el día que detuvieron a Leocadio Anguita López y más tarde asesinado, se encontraba el declarante en Jaén con Rafael Moreno Ibáñez, que habían ido a por capachos y que ignora cómo y cuando fue asesinado, que quien podrá facilitar algunos informes de esto al Juzgado es José Pérez Lizana (nuestra tercera víctima) a quien llamaron y bajó a la fábrica donde las milicias tenían detenido al pobre mártir”.
Alcalde Pedáneo de Fuente Álamo (1932-39)
Comienzan las declaraciones de testigos con respecto a Vicente Aguilera y así, Esteban García Cano dice: “Que cierto día detuvieron en la Aldea a Leocadio Anguita López el cual permanecía encarcelado dos o tres días, pasados los cuales le condujeron a Alcaudete, en donde fue asesinado días más tarde.  Cree el dicente que la conducción del tal Leocadio no intervino el Vicente Aguilera,  pues tiene entendido que lo condujeron las fuerzas rojas que en el frente próximo se encontraban”. El propio José Pérez Lizana declara como testigo en esta Causa, habiendo sido ya imputado en su propia Causa: “que no sabe por quién fue detenido Leocadio  Anguita López, ya que él como otros muchos de la Aldea al enterarse de que había sido detenido bajaron a la Fabrica donde le tenían, al objeto de verlo, cosa que no pudieron efectuarlo porque no lo consintieron, no pudiendo precisar si Vicente Aguilera  intervino o no en el asesinato”.
El 12 de Mayo de 1942 se dicta Auto de Procesamiento, considerando que Vicente Aguilera Castillo, se cree tuvo intervención en la detención de Leocadio Anguita López que más tarde fue vilmente asesinado.
Después se producen nuevas declaraciones de D. Francisco Sánchez-Cañete y Córdoba en Alcalá la Real a 25 de mayo de 1942, y dice que “no cree que interviniera en crímenes, detenciones etc… porque en aquella Aldea no se cometieron”. Resulta extraño este compromiso por parte de una persona de las llamadas de orden o de derechas en la causa de un Alcalde socialista, pero como hemos contado en otra entrada, eran favores debidos.
El Ministerio Fiscal en su calificación de los hechos: “El único asesinato cometido en el pueblo, siendo Alcalde del mismo el citado procesado, fue el de Don Leocadio Anguita López, no comprobándose si el encartado participó indirectamente en la detención y muerte de de dicho señor”. Desde mi punto de vista, el Fiscal no quiere despejar las dudas de la no participación indirecta en los hechos, pues utiliza la expresión “no comprobándose si…” dejando la puerta entreabierta, cuando hubiese sido más claro decir “habiéndose comprobado que no tuvo participación…”.
Posteriormente en la declaración judicial, Matías Aguilera Anguita, quien en su denuncia inicial había señalado a todos los dirigentes, incluido su sobrino-nieto Vicente, dice: “Que en esta época estaba de Alcalde el sobrino del declarante llamado Vicente Aguilera Castillo, pero que no puede decir con seguridad ni acierto quien pudo ser su autor”.
El 29 de mayo de 1943 se dicta sentencia por el Consejo de Guerra, por el supuesto delito de Rebelión Militar contra Vicente Aguilera Castillo, reseñándose que: “Durante su actuación, las fuerzas rojas que había por las proximidades de la Aldea se llevaron a Don Leocadio Anguita López que estaba detenido, le trasladaron a Alcaudete, donde a los pocos días fue asesinado, sin  que conste la intervención directa ni indirecta en el hecho del encartado, ni de otras personas de Fuente Álamo”.
 Fallando: “Que debemos condenar y condenamos al procesado Vicente Aguilera Castillo, a la pena de VEINTE AÑOS DE RECLUSION TEMPORAL, como autor responsable de un delito de Auxilio a la Rebelión Militar, con las agravantes apreciadas”.
Como se puede ver, felizmente no fue condenado por el asesinato de Leocadio, pues en la Causa seguida en su contra, no se pudo demostrar participación alguna en la referida muerte, pero sin embargo tuvo que soportar durante el proceso, la carga de la prueba, siendo víctima de una acusación, de la que según sentencia, no tuvo participación alguna, ni directa, ni indirectamente. Desde mi punto de vista, esas “agravantes apreciadas” como la peligrosidad, son aplicadas en base a una serie de indicios o hechos ocurridos en Fuente Álamo, entre los que se encontraba dicho asesinato; y como veremos, los demás hechos por los que fue condenado, son igualmente criticables en cuanto a su autoría y su prueba.

 CONTINUARÁ CON NUESTRA TERCERA VÍCTIMA: JOSÉ PÉREZ LIZANA…

sábado, 7 de febrero de 2015

TEMPORADA DE 1879 DEL ESTABLECIMIENTO DE BAÑOS DE FUENTE ÁLAMO.



              En esta entrada haremos un estudio del informe que el médico-director nombrado por oposición D. Luis Ramón Trinidad Gómez de Torres (núm. 105 en el escalafón de 112), emitió de los baños de Fuente Álamo en 1879 y que firma en Peal de Becerro, lugar de residencia, el 19 de Diciembre de ese año. El documento original se encuentra archivado en la Biblioteca de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Dicho informe está escrito y firmado con su puño y letra, aunque como él mismo reconoce, aporta los datos que le había comunicado su compañero D. Norberto Castillo que, con arreglo a lo que disponía el reglamento, le había sustituido en esa temporada.
            Este informe, a diferencia de los realizados en las dos temporadas anteriores, es mucho más completo, y si bien se aprecian las mismas lamentaciones o consideraciones, éstas se hacen, desde mi punto de vista, más objetivas y razonadas, basadas en la falta de agua, la falta de una carretera que le una con Alcalá la Real, la proximidad con los balnearios de Martos y Frailes y la modesta situación económica del propietario. Concluyendo como siempre con la reclamación de que se eliminase el establecimiento de la lista oficial por carecer en absoluto de condiciones para figurar en ella, que era el objetivo último que perseguía y que no se consiguió.
Se aportan al informe dos cuadros estadísticos del estado de los enfermos concurrentes al mismo, uno sobre los resultados del tratamiento de las enfermedades, y otro sobre la procedencia de los enfermos. Firmados por el propietario Francisco Javier de Córdoba y con el visto bueno del alcalde de Alcalá la Real, el conservador D. Pedro Rodríguez, que a la vez era farmacéutico en dicha ciudad.
 Como novedad, y en relación a los informes de las temporadas pasadas, hace una separación por epígrafes, poniendo al margen el título del tema a tratar, aunque a veces enlaza unos temas con otros. Esto puede ser debido a que el informe se hace por otro médico, y Sr. Gómez lo que hace es una transcripción literal del mismo.
Después de la introducción y la indicación de la localización de los baños, hace una descripción de las habitaciones y los precios que hay que pagar por ellas y dice que se compone de veintitrés habitaciones, de las cuales las menos cómodas cuestan siete y ocho reales diarios, otras bastante incomodas cinco reales, y otras que apenas pueden llamárseles tales, cuestan tres y cuatro reales. Las primeras constan de una pieza de entrada, alcoba, y cocina; las segundas de la pieza de entrada que sirve de dormitorio y de la cocina; y las más inferiores se reducen a una sola pieza que es bastante pequeña, en la cual se guisa, se duerme y se come, ect…
Respecto a los manantiales dice que son dos: uno sulfuroso que es el que está en explotación y otro sulfatado cálcico que apenas se usa. Llegando hacer una análisis cualitativo del primero.
            El manantial sulfuroso tiene el agua, tomada en el caño, clara y transparente, de olor a huevos podridos, sabor azufroso y astringente, suntuosa al tacto. Hecho el análisis cualitativo, resulta compuesta de ácido sulfhídrico, ácido carbónico, sulfatos y carbonatos de cal y magnesia y ácido silícico. El agua en la piscina varía de caracteres por su contacto con el aire atmosférico: el hidrógeno sulfurado debe descomponerse formando agua por la combinación de su hidrógeno con el oxígeno del aire, precipitándose el azufre que da un aspecto lechoso al agua.
El otro manantial es claro y transparente e inalterable al contacto del aire; el agua corta el jabón y tiene un sabor muy marcado a las sales de cal y magnesia. Como este manantial no estaba en explotación, no se analizó y a juzgar por sus caracteres organolépticos debía considerarle como sulfatado cálcico. Nace este manantial a unos tres metros de distancia del sulfuroso, al pié de una roca dolomítica en un profundo barranco. Esta proximidad y los caracteres  que presentan las aguas, le hacía sospechar que el origen de ambos manantiales es el mismo, bifurcándose en su trayecto, pasando uno de ellos por terrenos turbosos que son ávidos del oxígeno, descomponiendo los sulfatos y reduciéndolos a sulfurosos, los cuales al sufrir el contacto del aire se ven a su vez descompuestos por la oxidación, transformándose de nuevo en sulfatos y ácido sulfhídrico que son de elementos predominantes en el agua de la piscina.  En apoyo de su opinión respecto al origen idéntico de estas aguas debe también mencionarse la igualdad de temperatura en ambos manantiales que es de 18 grados centígrados.
Según él, se deben considerar estas aguas como sulfurosas secundarias o accidentales y no primitivas, y efectivamente, están clasificadas oficialmente como sulfurosas cálcicas frías.
El manantial sulfatado es un poco más abundante, dos litros por minuto. Señalando que con tan reducido caudal es imposible aplicar las aguas bajo las múltiples formas que reclamaba por entonces  la ciencia hidrológica, pues según él no había agua para alimentar gabinetes de inhalación, pulverización, duchas, ect… y sólo existían dos pobres piscinas, usándose exclusivamente la del agua sulfurosa.
Respecto a las condiciones higiénicas de las habitaciones, reseña en su informe, que “no pueden ser peores; durante los calores sofocantes del estío, tienen que reducirse la mayor parte de los enfermos a vivir en una pequeña pieza que les sirven de cocina, comedor y dormitorio. No existen mas departamentos que las veintitrés habitaciones y otras que se usan para los pobres. Son  habitaciones regulares, destinadas para albergue de los pobres, los cuales reciben la misma asistencia que los demás bañistas y como es consiguiente, se les concede gratis el uso de las aguas. Hay que advertir que en este establecimiento, como en la mayor parte de los balnearios de Andalucía, abundan mucho los pobres, por el abuso que hay en la mayoría de los pueblos de conceder documentos de pobreza a personas más ó menos acomodadas”.  Aquí aparece una nueva queja por el abuso de otorgar documentos de pobreza a personas acomodadas. Sin embargo le choca que en esta temporada pasada  no hayan concurrido más que una docena de pobres. Esta novedad cree que obedece a “la buena recolección de cereales que han hecho los labradores de las cercanías que son los componen la mayoría de los bañistas”. Así se explica también que hayan concurrido este año ciento ocho enfermos, la mayor parte de la clase acomodada, número exorbitante para Fuente Álamo. Termina concluyendo que “han tenido dinero y se han atrevido a buscar más que otros años el alivio de sus dolencias”. Esta es una de las causas de la mayor afluencia de bañistas, pero desde mi punto de vista influyó también su sustitución por otro médico, el Sr. Castillo.
Dice en su informe que “entre los enfermos predominan por su número, el sexo femenino; puede decirse que cuatro quintas partes son mujeres, porque la reputación que tienen estas aguas en los pueblos limítrofes, de curar los flujos, las atrae al establecimiento. En cambio están formalmente contraindicadas en las hipertrofias cardiacas, insuficiencias valvulares, estrecheces de los orificios aurícula-ventriculares, dilataciones aórticas, y por último en toda lesión orgánica del corazón y grandes vasos. Como toda agua sulfurosa, la de Fuente Álamo ejerce saludable influencia en las manifestaciones cutáneas del herpetismo y escrofulismo, pero llama sobre todo la atención lo bien que se curan las leucorreas y menorragias. En la última temporada oficial, siendo la concurrencia de ciento ocho enfermos se ha presentado treinta y tres casos de leucorrea de los cuales han curado veinte y se han aliviado trece; en cuanto a las dieciocho enfermas que se presentaron de menorragias según la adjunta estadística, seis se curaron y doce encontraron alivio en su padecimiento. No es necesario la incorporación de sustancias extrañas a su composición química, ni administración de medicamentos que pudiera creerse ayudaban o sostenían su acción. Además de su especial eficacia sobre las leucorreas y menorragias, estas aguas están indicadas en las anemias, eccemas, prurigo, liquen, rupia, ictiosis, úlceras herpéticas y atónicas y en las adenopatías dependientes del escrofulismo.” 
En cuanto al tratamiento más frecuentemente seguido en este establecimiento, según el médico, consiste en el uso de dos baños diarios de diez minutos de duración, y los que los que por índole de su padecimiento necesitan beber el agua, toman dos vasos por la mañana y dos por la tarde. La duración del tratamiento es según la índole de la afección más o menos larga, siendo generalmente de ocho o nueve días.
A parte de los pagos por el uso de las habitaciones visto anteriormente, cada enfermo pagaba por los baños, fueran estos muchos o pocos y bebiesen o no el agua, una exigua retribución al bañero que se daba a voluntad y según la posición del bañista.
En cuanto a los efectos inmediatos de estas aguas, refleja en su informe que “cuando se usan en baño general. A la inmersión del cuerpo en la piscina sucede la momentánea impresión de la respiración, el pulso se pone pequeño, duro y concentrado, la piel palidece por la retirada rápida de la sangre de la periferia al centro; después vienen los fenómenos llamados de reacción, se establece la respiración, la piel se colora, el pulso se dilata y desaparece la sensación de frío. Si el baño se prolonga más de diez o doce minutos vuelve a sentirse frío intenso, aumenta el temblor y el rostro palidece sin presentarse nuevos fenómenos de reacción. En cuanto a los efectos fisiológicos y terapéuticos de los mineralizadores de estas aguas que penetran en el organismo ya por la piel, ya por el aparato digestivo si el agua se usa en bebida, son semejantes, excepción hecha de su especialización, a los efectos producidos por tal agua sulfurosa cálcica.
Introducida el agua en el cuerpo los sulfuros se descomponen bajo la influencia del ácido clorhídrico del jugo gástrico y se desprende hidrógeno sulfurado que con el que tenía el agua en libertad, penetra en el torrente circulatorio en pequeña proporción, pasa por el corazón derecho y se elimina parte de él por los pulmones, en tanto que el restante llega al corazón izquierdo, circula con la sangre y se elimina por la piel y por los riñones. En la orina de los que beben estas aguas se nota un aumento de sulfatos que provienen, ya de la oxidación de la corta cantidad de sulfuros que no hayan sido descompuestos en el estómago y han penetrado en el torrente circulatorio, o ya de los sulfatos que el agua tiene en disolución los cuales atraviesan el organismo el organismo sin descomponerse.
Al examinarse el ácido sulfhídrico por la piel modifica ventajosamente las afecciones que ésta padece ya dependientes del herpetismo o bien del escrofulismo y por esta tendencia de eliminación cutánea puede explicarnos la beneficiosa influencia que estas aguas ejercen en la curación de eccemas externas, de impétigo, del prurigo y otras enfermedades de la piel.”
Concluye diciendo que es muy doloroso que aguas que gozan de estas propiedades nazcan en tan exigua cantidad y existan en un establecimiento tan malo, continúa con las consideraciones y dice que seguramente no hay otro en España que tenga tanta necesidad de reformas, y termina con la frustración de no poder plantearla, por lo que no quiso proponer nada en este sentido al dueño del establecimiento hasta ver lo que resolvía la Dirección General de Beneficencia y Sanidad, porque cría que este balneario debía perder el carácter oficial que nunca debió tener.
 La falta de infraestructuras era otro problema añadido  y dice que para ponerlo a mediana altura necesita en primer lugar una carretera que empalmara con la de Alcalá la Real, porque los caminos que hoy conducen al establecimiento son pésimos y peligrosos. Sería muy conveniente edificar una fonda de bastante capacidad para que  los enfermos no tuvieran por precisión que transigir con las habitaciones existentes que son pocas y malas.
Dice que hasta la desgracia que la población de Fuente Álamo que podía servir de albergue a los bañistas, es una aldea que no tiene recursos de ningún género ni para alojar ni para alimentar a los enfermos.
Faltan, según él, media docena de bañaderas de mármol o por lo menos de piedra, un gabinete para duchas y otro para pulverizaciones.
Pero la primera dificultad es la escasez de agua medicinal; la segunda la escasez de dinero. El propietario D. Francisco Javier de Córdoba tiene una modesta posición y se encuentra en una imposibilidad absoluta para elevar su establecimiento a la altura que reclama el estado actual de la ciencia.
Ahora plantea la última dificultad, incluso en el supuesto de que haciendo inmensos sacrificios se pudiera encontrar más agua sulfurosa que aumentaría el caudal existente y que se lograran algunas de las reformas más urgentes, siempre estaría el inconveniente de la proximidad de Fuente Álamo a los acreditados establecimientos de Martos y Frailes, que por sus condiciones de instalación, por su riqueza del agua sulfurosa y hasta por su posición topográfica serían siempre rivales peligrosos de nuestro balneario situado en un barranco sumamente triste.

Por estas razones concluye que sería muy conveniente quitar a esta Dirección el carácter oficial, empecinamiento que duraría los tres años que estuvo en el balneario de Fuente Álamo.

domingo, 25 de enero de 2015

CANCIONES POPULARES CANTADAS EN CANDELARIA, CARNAVALES, ARREMATES O CON MOTIVOS ESPECIALES EN FUENTE ÁLAMO.



              Entre mis recuerdos del Fuente Álamo de los años sesenta y setenta aparecen una serie de juegos de calle, como eran el burro montado, la rayuela, que se pintaba con tiza en el pequeño patio de la escuela, el clavo en los días de barro, el escondite, las chapas, la tita con los cartones o registros recortados de las cajetillas de cerillas, los cromos, los juegos de pelota como futbol en el patio de la escuela o el quemado sobre todo en Semana Santa, la conducción de aros de llanta de las bicicletas, guiados por un gancho de alambre o por una vareta de olivo, el trompo, policías y ladrones, la lata, el lápiz corrido y sobre todo a los pistoleros, pero todos estos juegos ya fueron comentados en alguna entrada. Otros juegos como reloj-reloj, la comba con la soga de cinchar los mulos, o el juego de manos eran acompañados de canciones infantiles como aquella canción de letra llena de juegos de palabras sin sentido que decía algo así: “Maisel for you ti, por eso you ti, ago ago, la sinagoga tenía una muchacha, que no sabía coser”, que se cantaba en aquel juego donde dos niñas/os frente a frente chocaban las palmas de las manos al unísono con  movimientos simétricos y perfectamente coordinados.
En esta entrada vamos a tratar los juegos que estaban ligados a canciones populares y que se transmitían de generación en generación de forma oral y de pueblo en pueblo, con pequeñas variaciones.
Uno de los días más señalados para cantar coplillas acompañadas de bailes alrededor del fuego era el Día de la Candelaria. Era una noche muy festiva en Fuente Álamo, pues dependiendo de lo avanzado de la recolección de la aceituna y de la tala del olivar, se podía celebrar con mayor o menor intensidad. Si la recolección estaba avanzada y se habían iniciado las primeras talas, los jóvenes, a través de rastrones, acercaban las támaras de olivo a los puntos más cercanos para formar la hoguera. En la Fuente, en la Piquera, en el Cerro, cerca de la casa de Manuel Castillo “Manes”, o en cualquier lugar fuera de peligro, así se podían hacer en esa noche hasta 6 ó 7 lumbres, unas simultáneas y otras que se iban encendiendo conforme se apagaban las primeras. No siempre se disponía de algún cohete para la celebración sonora que acompañara los cánticos y el crujir de las ramas verdes de olivo mientras ardían, por lo que se recurría a pegar varios tiros al aire con la escopeta de caza apuntando al cielo. Mientras tanto, alrededor de las hogueras o lumbres se reunían grupos de fuentealameños, y al calor del fuego en la fría noche ya de febrero hacían corros cogidos de la mano o en dos filas una frente a otra, cantando canciones acompañadas de gestos e interpretaciones, así jóvenes colocados en dos filas cantaban y bailaban “Los Toreros de Maruña” que decía como sigue:


Los toreros de Maruña
han descubierto una mina,
para torear el toro
con mantones de Manila.
Ven acá Lolita,
ven acá salá,
que yo soy el toro
que te voy a matar.
El toro le contestó que se hincara de rodillas.
- No me mates, no me mates
ni me hinques banderillas.-
Ven acá Lolita,
ven acá salá,
que yo soy el toro
que te voy a matar.
-A mí no mata el toro ni me matan los toreros,
a mí me mata una niña que tenga mucho salero.
Ven acá Lolita,
ven acá salá,
que yo soy el toro
que te voy a matar.



“El Corro de la Patata” consistía en girar alrededor de la lumbre agarrados de la mano mientras se cantaba la canción:

Al corro de la patata
comeremos ensalada,
lo que comen los señores
naranjitas y limones.
Achupé, achupé
sentadita me quedé.
               Era una noche mágica, donde las insinuadas miradas, los guiños de ojos en los juegos, los contoneos de hombros y caderas y las cogidas de mano mientras se daban vueltas alrededor de la lumbre, transmitían una especial emoción que a veces iba seguida de decepción, con aquel juego cuando se decía: ”¿Señorita, es usted para mí?, y se contestaba “por allí”. Eran juegos en una noche de ilusión y de iluminaria, que se reavivaba como la lumbre misma al grito de: “¡¡Viva la Virgen de la Candelaria!!” seguido del replique colectivo “Viva,  y el que no diga viva que se le seque la barriga”, y ello en un intento de evitar que la noche se apagase y reviviese de nuevo entre las ascuas y las cenizas como el Ave Fénix.
               El Carnaval en los años sesenta y setenta en Fuente Álamo no estaba muy arraigado a diferencia de otras aldeas, yo no recuerdo los disfraces, y la fiesta se limitaba a poner algunos gallos a tiro sobre todo el Martes Carnaval, y cantar algunas canciones como esta:
Carnaval, carnaval
tú te vienes y te vas
Y para el año que viene,
sepa Dios quien te verá.
Sepa Dios quien te verá
y quien te volverá a ver
Las niñas juegan al coro,
Yo me río, yo me río
La que no tenga novio.
Ya llegó el Carnavalillo
La feria de las mujeres
La que no le salga novio
Que rasguñe  las paredes.

               Otra era aquella que no recuerdo bien, la de “Ferrocarril camino llano, con el vapor se va mi hermano….”  Y muchas más…
Otras veces las coplillas eran compuestas para la ocasión, que podía ser algún acontecimiento divertido, sobre todo en los arremates de los años 50 después de la finalización de la temporada de aceituna. Un buen trovador era Matías Pérez Lizana, que componía e improvisaba sobre la marcha cancioncillas de fácil rima como la  Copla al amigo Antonio Cano:

“En Fuente Álamo señores hay unas cuantas tabernas,
pero entre ellas hay una, esta es el Bar de la Arenca,
con comida de todas clases, vino, aguardiente y cerveza.
Este bar está instalado por debajo de la Escuela.
Tiene tres niñas muy guapas, que se llaman Mariquilla,
la que le sigue es la Carmen y la más joven Florilla.
En los días del temporal se levantó muy temprano
para ir a las Grajeras, el amigo Antonio Cano,
con dos garrafa muy grandes, montado en su buena bestia
para ir a Las Grajeras, que allí tiene su cosecha.
Y a la fábrica llegó a las tres de la mañana,
 dándole muy buenos días a todo el que allí trabaja.
Expuso lo que quería, que era su ración de aceite.
Pasen a la bodega que estaba un poco pendiente,
como no es largo de vista, se le escurrieron los pies
y en un pozuelo de aceite, allí pensó fenecer.
Se acordaba de sus niñas y también de su mujer,
diciendo Santo Custodio, de rodillas te he de ver
Virgen del Carmen ayúdame en esta hora
que si no me das la mano no veo más a mi Flora.
Lo secaron en la lumbre, lo montaron en su bestia
y a las cuatro de la tarde se ha presentado en su puerta,
diciéndole a su María: ¡Ay que desgracia tan grande,
madre de mi corazón,
 cuando lo vea mi madre,
lo que siente el jabón.
Mas no te pido perdón
 y hombre tú no te disgustes,
porque esta relación,
no hay uno que no le guste.”
(Letra: Matías Pérez Lizana)


               Otras coplillas o dichos poéticos para la rebusca o para el arremate:

          A la Ita de Matías
      le van a poner galones.
      Se compone la cuadrilla
      todo de mandones.
          
Desde del Barrero
hasta llegar a Pinea
echemos en el cebero
todo lo que renegrea.

Ya viene por la Setilla,
que relucen las guitarras,
Prepárate  Mariquilla
con la Pura y la Librada.

          Otra coplilla anónima, picante, que relata un suceso gracioso era ya cantada antes de la Guerra Civil, compuesta a Dulcenombre García Bermúdez, casada con Pedro Ramírez Alba apodado “Pedro, la Muerte”, de cuyo matrimonio quedaron tres hijas, Catalina, Fermina y Narcisa, dedicada a sus labores y por desgracia fallecida en su domicilio el 6 de Julio de 1938 por heridas de metralla en un bombardeo de Fuente Álamo. Vivía en la casilla que después sería de Isabel Pérez Vera:

Dulce tiene mala suerte
Por ser mujer de la Muerte
Según dicen sus vecinos
Que fue a encalar el molino
Y echo en el aceite el chumino.

               Las canciones que hemos mencionado son unos cuantos ejemplos de las muchas que hemos cantados y aquí os dejo otro puñado de ellas:

La Niña de los Lacitos

La niña de los lacitos
quiere salir al baile.
Y ella sola, solita, que baile,
que la baile, que la baile, que la baile
y si no la baila que la echen a la calle,
que la echen, que la echen, que la echen.
¡Salga usted! que la quiero ver bailar,
saltar y brincar y andar por los aires,
dejadla sola, solita que baile.

Lunes Sí, Martes No

Dame la mano, la mano,
dame la mano derecha
la que me tienes que dar
cuando vayamos a la iglesia.
Lunes sí, martes no,
miércoles sí pero jueves no.
Rubios sí, morenos no,
el dieciocho, el que quiero yo.
El anillo que me diste
con las tres perlas azules
tres días lo tuve puesto:
Sábado, domingo y lunes.
Lunes sí, martes no....

El Señor D. Gato

Estando el Señor D. Gato
sentadito en su tejado,
marama miau, miau, miau
sentadito en su tejado.
Ha recibido una carta
que si quiere ser casado,
marama, miau, miau, miau
que si quiere ser casado.
Con una gatita parda,
sobrina de un gato pardo,
marama miau, miau, miau
sobrina de un gato pardo.
Tal ha sido la alegría
que ha caído del tejado.
marama miau, miau ,miau
que ha caído del tejado.
Se le ha roto siete costillas,
el espinazo y el rabo,
marama miau, miau, miau
el espinazo y el rabo.
Ya lo llevan a enterrar
por la Calle del Mercado,
marama miau, miau, miau
por la calle del Mercado.
Al olor de las sardinas
el gato ha resucitado
marama miau, miau, miau
el gato ha resucitado.
Con razón dice la gente
siete vidas tiene un gato
marama miau, miau, miau
siete vidas tiene un gato.
Y aquí acaba la historia
de este gato mutilao
marama miau, miau, miau
de este gato mutilao.

Mi abuela tiene un peral

Mi abuela tiene un peral
que echa las peras muy finas. (bis)
En lo alto del peral
se paró una golondrina. (bis)
Por el pico echaba sangre
y por las alas decía: (bis)
-¡Malditas sean las mujeres
que de los hombres se fían! (bis)
A los hombres garrotazos
y a las mujeres pesetas, (bis)
y a los niños chiquititos
una poquita de teta.- (bis)


A la flor del romero

A la flor del romero,
romero verde,
si el romero se seca
ya no florece,
ya no florece,
ya ha florecido,
la vergüenza de los hombres
ya se ha perdido.
Y de las mujeres
Estribillo
no digo nada,
que se van con los hombres
de madrugada.
Si tu padre quiere un rico,
y en el pueblo no lo hay,
que se monte en un borrico
y vaya donde lo hay.
Estribillo.

La Jardinera

-Jardinera, tú que entraste
en el jardín del amor
de las plantas que regaste,
dime cuál es lo mejor.-
-La mejor es una rosa
que se viste de color,
del color que se le antoja
y verde tiene la hoja.-
-Tres hojitas tiene verdes
y la demás encarnadas,
por eso vengo a decirte,
Ana Carmen de mi alma.-
Viva la media naranja,
viva la naranja entera,
vivan los guardias civiles
que van por la carretera.
Ferrocarril, camino llano,
en el vagón se va mi hermano,
se va mi hermano,
se va mi amor.
¡Viva la prenda que adoro yo!
-Primero me das una mano
y luego me das la otra,
y luego me das un beso
de los labios de tu boca.-
-Muchas gracias, jardinera,
por la intención que has tenido
que entre tantas como estamos
a mí sola me has escogido.-
-No hay nada que agradecer
cumplo con mi obligación,
primero son las amigas
que salen del corazón.-

¿Dónde están las Llaves?

-¿Dónde están las llaves?
Matarile, rile, rile
¿Dónde están las llaves?
Matarile, rilerón, chimpón.-
-En el fondo del mar.
Matarile, rile, rile.
En el fondo del mar.
Matarile, rilerón, chimpón.
-¿Quién irá a por ellas?
Matarile, rile, rile.
¿Quién irá a por ellas?
Matarile, rilerón, chimpón.
-Pues que vaya Carmen.
Matarile, rile, rile.
Pues que vaya Carmen,
Matarile, rilerón, chimpón.
-¿Qué oficio le daremos?
Matarile, rile, rile.
¿Qué oficio le daremos?
Matarile, rilerón, chimpón.
-Oficio de costurera,
Matarile, rile, rile.
Oficio de costurera,
Matarile, rilerón, chimpón.

Vamos a contar mentiras

Ahora que vamos despacio, (bis)
vamos a contar mentiras, tralará, (bis)
Vamos a contar mentiras.

Por el mar corren las liebres, (bis)
por el monte las sardinas, tralará, (bis)
por el monte las sardinas.

Yo salí de un campamento (bis)
con hambre de tres semanas, tralará, (bis)
con hambre de tres semanas.

Me encontré con un ciruelo (bis)
cargadito de manzanas, tralará, (bis)
cargadito de manzanas.

Empecé a tirarle piedras (bis)
y caían avellanas, tralará, (bis)
y caían avellanas.

Con el ruido de las nueces (bis)
salió el amo del peral, tralará, (bis)
salió el amo del peral.

Chiquillo no tires piedras (bis)
que no es mio el melonar, tralará, (bis)
que no es mio el melonar.

Que es de una foncarralera (bis)
que vive en El Escorial, tralará, (bis)
que vive en El Escorial.


Al pasar la barca
 
Al pasar la barca
me dijo el barquero
las niñas bonitas
no pagan dinero.
Yo no soy bonita
ni lo quiero ser
tome usted los cuartos
y a pasarlo bien.

Al volver la barca
me volvió a decir
las niñas bonitas
no pagan aquí.
Yo no soy bonita
ni lo quiero ser
las niñas bonitas
se echan a perder

Como soy tan fea
yo le pagaré
¡Arriba la barca
de Santa Isabel!



Al pasar la barca
me dijo el barquero:
"Las niñas bonitas
no pagan dinero".
Yo no soy bonita
ni lo quiero ser,
las niñas bonitas
se echan a perder.
Al pasar la barca
me volvió a decir:
"Las niñas bonitas
no pagan aquí".
Como soy tan fea
yo le pagaré.
Arriba la barca
una, dos y tres.


En los cantos del mes de mayo a la Virgen, destacaba una voz sobre las demás, que era la de Dolores Aguilera Cano, y decía:

En Mayo estamos
hermosa Madre
mes que tu rey
te consagro,
con el fin bello
de acompañarte
y de brindarte
flores de amor.
¿Quien es esa
tan hermosa,
tan radiante y celestial?

Cuando íbamos de excursión a los Baños de Ardales, D. Leovigildo nos enseñó o nos hizo aprender canciones propias de la época franquista, así en 1969 cantábamos aquello de: 

En pie, camaradas, y siempre adelante
cantemos el himno de la juventud
el himno que canta la España gigante
que sacude el yugo de la esclavitud.
De Isabel y Fernando el espíritu impera
moriremos besando la sagrada bandera
Nuestra España gloriosa
nuevamente ha de ser
la Nación poderosa
que jamás dejó de vencer.
El sol de Justicia de una nueva era
radiante aparece en nuestra Nación.
Ya ondea en los aires la pura bandera
que ha de ser el signo de la redención.
En pie, camaradas, y siempre adelante
cantemos el himno de la juventud
el himno que canta la España gigante
que sacude el yugo de la esclavitud.
De Isabel y Fernando el espíritu impera
moriremos besando la sagrada bandera
Nuestra España gloriosa
nuevamente ha de ser
la Nación poderosa
que jamás dejó de vencer.

La Sección Femenina los fines de semana, enseñaban tanguillos en el porche de la escuela como:

Niña asómate a la reja
Que te tengo que decir
Un recadito a la oreja.
El recadito consiste
Que no te quiero de veras
Y el beso que tú me diste
Te lo vengo a devolver
Niña asomate a la reja, que te tengo que decir,
que te tengo que decir, un recaito a la oreja
el recaito consiste en que no te quiero deber
y el beso que tu me diste , te lo vengo a devolver
¡ SÁaaaaaaa¡

Toma que toma que toma,
dale que dale que dale
yo tengo una novia que vale,
mas que la fuente de Roma
¡SÁaaaaaaaa¡

Etc, ect, ect…

Por último y para terminar os dejo con un boceto de lo que puede ser el futuro himno de Fuente Álamo, siempre mejorable:

Si buscas un pueblo al sur
Donde te ilumine la luz
Con casas blancas
Y  verde olivar
Aquí  lo encontrarás.

Sus campos florecen al sol
Que fueron regados con sudor,
Y labrados con esfuerzo y pasión.

En la Sierra Sur está escondida la historia
de  un pueblo romano, árabe,  medieval
y  de la gente que escucha este cantar.

Por el Cerro de la Cornicabra punteada,
por el Barranco Muriano hondeada
Y por sus Cortijos flanqueada

Como leyendas de un mapa,
palpitan mis ojos por La Fuente,
La Piquera, El Cerro o El Terrero.
Tu secreto, quiero ahora descubrir
Tu Torre, tu Mina, tu Villa Romana,
tus Baños de Ardales.
Antaño te revistieron los trigales
Ahora frondosos olivares

De tus olivas, aceite
De mis ojos, manantiales
que emanan en una fuente
sombreada  por  álamos.
Por eso ahora te descubro: FUENTE ÁLAMO.
(Domingo Pérez Pérez)