viernes, 24 de abril de 2015

FRANCISCO ALBA SERRANO, “ALAMEAS”. UN ESPÍA O ENLACE EN LA GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO.



FRANCISCO ALBA SERRANO, “ALAMEAS”, nació el 2 de Agosto de 1906 en Fuente Álamo y falleció por fusilamiento en Jaén el 31 de Mayo de 1941, a los  34 años de edad. Hijo de Antonio y de María, ambos naturales de Fuente Álamo. Su padre, Antonio Alba Castillo, era el encargado en las tierras de D. Francisco Serrano del Mármol antes de que les fueran incautadas al inicio del Guerra Civil. Era nieto del que fuera al principio del siglo XX alcalde pedáneo de Fuente Álamo, don Antonio Alba Muñoz. Se casó en Fuente Álamo el 20 de Enero de 1926, a los 19 años de edad, con Encarnación Sánchez Malagón de 20 años, natural de Brácana. No sabía leer, ni escribir, de estatura regular, pelo castaño, barba cerrada, cejas al pelo, color moreno y ojos oscuros.
 Según contaban los mayores del pueblo, la familia vivía en la que después sería la casa de la Huerta de Benito Fuentes, aunque sus antepasados vivieron en la llamada Casa de Alba, enfrente de la Escuela.  Francisco, junto con su esposa y sus cinco hijos, huyeron tras la ocupación de Alcalá la Real en Octubre de 1936 y se pasaron a la Zona Nacional por Almedinilla, donde fue detenido. Finalmente pudo escaparse y regresar de nuevo a la Zona Roja, mientras que su esposa e hijos se refugiaron en Brácana, sin saber de la suerte que había corrido Francisco. Según su propia versión y en su defensa dice: “ Que unos meses después de iniciado el Movimiento, se pasó en compañía de su mujer y cinco hijos a la zona nacional por Almedinilla, presentándose al llegar a las autoridad militar, donde fue puesto en libertad por error de apellidos e inmediatamente encarcelado. Que fueron pedidos antecedentes de conducta y puesto de nuevo en libertad. Que se vino de nuevo a Alcalá la Real, a recoger la ropa para su familia, que se la había dejado en el cortijo donde vivía, y que al llegar a este cortijo fue hecho prisionero por los rojos, no pudiendo regresar de nuevo a la Zona Nacional. Que no es cierto que haya burlado la vigilancia de los Guardias para evadirse de la Zona Nacional y pasar a la Roja”· En otra de sus declaraciones dice: “al pasar de la zona nacional a la roja fue detenido por los milicianos en la Aldea de Fuente Álamo, término de Alcalá la Real, llevándolo a San José de la Rábita, donde permaneció detenido unos dos meses y medio. Fue trasladado luego  a un cortijo llamado el Puente de Baena, enfermando a los pocos días y teniendo que trasladarse al Hospital de Alcaudete, de cual no podía salir por padecer vómitos de sangre, siendo reconocido en Jaén por el Tribunal Médico. Acabo pasando de soldado de servicio auxiliares a la 79 Brigada cerca de Valencia, donde permaneció hasta la liberación  total de España”.
De todos estos avatares no supieron sus familiares (nietos) hasta hace poco tiempo, ni de su trágico destino ni menos aún de las circunstancias en que se produjo.
Sería en los años 70 del siglo pasado, cuando estando sentado debajo de los almendros de Brígido, siendo un niño, puede escuchar a los mayores como hablaban de un hijo de Alba que habían matado en la Guerra Civil, y como decían de él que era un “poco consentido y revolucionario” y que su esposa podía haber hecho algo más. Aquellas conversaciones se me grabaron, y siempre tuve la curiosidad de saber lo que había pasado con aquella persona. Con este trabajo quiero rendirle un pequeño homenaje, y contribuir con ello al que recientemente le ha hecho el Ayuntamiento de Alcalá la Real al inscribir su nombre en octavo lugar (orden alfabético) en el monolito situado en el Cementerio, junto a otros muchos desaparecidos. Debo agradecer a su nieto José Alba Sánchez la colaboración prestada y los datos proporcionados que me han sido muy útiles para poder hacer este trabajo, junto con los documentos obtenidos del Archivo Militar de Sevilla.
Un vez consultado el referido Archivo, la pregunta que me hago es: ¿Fue Francisco Alba, un enlace rojo, un espía rojo o un espía nacional, un miliciano de la Caballería Roja, un evadido a la Zona Roja, un evadido a la Zona Nacional o un aprovechado de la situación que quiso poner a salvo a su familia?
En el procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 16.509, se procesan conjuntamente a Francisco Alba Serrano y  a Juan Funes Mesa, iniciándose la instrucción de la causa el 9 de mayo de 1939. No se enjuician a Victoriano Expósito Romero (a) Rana; Justo Gutiérrez Vera (a) Pipo; Teodoro Pérez Sáez (a) Pavillo, encartados en algunos de los hechos seguidos en dicha causa, pero no en todos, por estar encuadrados en el Ejército Rojo, no habiendo regresado todavía, según se hace constar en las actuaciones. Francisco Alba Serrano fue condenado a la pena de muerte en un proceso construido en base de presunciones, testificales que conocían los hechos de oídas, sin testigos presenciales, sin garantías procesales y lleno irregularidades, como todos o casi todos los Procedimiento Sumarísimos que se abrieron después de la Guerra Civil. Incluso llegó a haber  testigos directos, tal y como se indica en el informe de la Falange Española de 23 de mayo de 1939, tratándose de los familiares detenidos y llevados a Alcaudete y después a Valencia: “las que se encuentran dispuestas para declarar tantas veces sean requeridas al efecto”; sin embargo, no se les recibe declaración.
Aunque, como hemos dicho anteriormente, son enjuiciados conjuntamente Francisco Alba Serrano y Juan Funes Mesa, existe coparticipación en algunos hechos (caso de la detención de dos derechistas), pero en otros hechos no: ni la propaganda desarrollada, ni las actuaciones políticas fueron las mismas, no se aplica la norma “cada delito será objeto de un sumario” y todo se enjuiciaba en la misma causa; incluso se procesaban en la misma causa personas que nada tenían que ver las unas con las otras. En este trabajo dejamos aparte en la medida que de lo posible la actuación del grajereño Juan Funes Mesa.
EL PROCESO
Se instruye atestado por la Guardia Civil del puesto de San José de la Rábita el 4 de mayo de 1939, contra: “Juan Funes Mesa (a) Pelotas, presidente que fue del extinguido sindicado de la Aldea de las Grajeras y de Francisco Alba Serrano (a) Alameas, autores de la detención de Don Eugenio González de Lara y Casimiro Vázquez Aguayo, el día 10 de Agosto de 1.936, según denuncia que también se adjunta, e individuos de pésimos antecedentes permitiéndome hacer constar por haber sido denunciado después de instruidas las diligencias, por el Jefe Local de Falange Española y Tradicionalista de las JONS de esta Aldea, Sr. V. Bermúdez Jiménez, que el último de estos individuos se pasó en el mes de octubre de 1936 al Campo Nacional, al pueblo de la Almedinilla (Córdoba) donde hizo la presentación y por error de apodo fue puesto en libertad, y al identificarlo después fue detenido por sus malos antecedentes en contra de Nuestra Santa Causa y al tratar de aplicarle el Bando de Guerra, pudo escapar ileso, cuyos dos individuos y por carecerse en esta Aldea de locales de seguridad, han sido ingresados en la Cárcel de Alcalá la Real, a su disposición. San José de la Rabita 4 de mayo de 1939”
El 14 de noviembre de 1939 a petición del Juez Instructor, el Ayuntamiento de Alcalá la Real, emite informe respecto a Francisco Alba Serrano (a) Alameas, diciendo que: “su conducta pública y privada es mala, de ideología política: marxista. Durante la dominación roja, actuó voluntariamente con las armas en la mano a favor de la misma haciendo servicios de guardia y los que a continuación se expresaran. Saqueos de los cortijos de personas de orden de aquella Aldea. Practicó varias detenciones, entre ellas las de sus convecinos D. Eugenio González de Lara y Sánchez-Cañete y Casimiro Vázquez Aguayo, los que pueden declarar acerca de la actuación de este sujeto”.
            El 16 de mayo se emitió informe por el Alcalde de San José de la Rabita “Giménez” en cumplimiento de lo solicitado: “los dos pertenecían al partido socialista, Francisco Alba Serrano (a) Alameas  actúa en saqueos y en recogida de ovejas y gallinas por las casas de campo en unión de otros muchos compañeros. Añade después, que Francisco Alba fue al Cortijo del Pedrero en compañía de otros que se desconocen los nombres y sacaron a Manuel López de la Rosa, el cual asesinaron  y el antes mencionado Alba estuvo 48 horas haciéndole guardia a la familia del difunto de esto puede informar Antonio Lizana Ibáñez vecino de las Grajeras”.
El 23 de mayo se emite otro informe de Falange y dice que “Francisco Alba Serrano (a) Alameas de la Aldea de Fuente Álamo, tomó parte en el asesinato de Manuel López de la Rosa del Cortijo conocido por Pedrero, Barranco de la Alcaide, término municipal de Alcaudete, en unión de Valentín Olmos, vecino de Sabariego, hoy detenido, y Vicente Vera Moreno, ignorándose  más detalles, así como varios más desconocidos, llevándolo a efecto por medio de engaños de que se pasaría al campo nacional, hecho que llevaron a cabo con escopetas, ignorase la fecha del hecho en que se realizó  las familias de la victima fueron detenidas por los mismos, llevándolas a Alcaudete y posterior a Valencia, las que se encuentran dispuestas para declarar tantas veces sean requeridas al efecto”.
Son varias las acusaciones a las que tuvo que hacer frente, siendo la más grave aquella referida al asesinato, que en todo caso, y con independencia de la autoría, debe ser considerado como un trágico suceso más ocurrido en una cruenta guerra civil. Hecho  que, seguramente, le costó a él también la vida, pero ésta ya “en frío”. El 21 de julio de 1937,  Manuel López de la Rosa,  de 43 años de edad, labrador, natural de Alcaudete, con residencia en el Cortijo conocido por Pedrero, en Barranco de la Alcaide, término municipal de Alcaudete, fue asesinado en el lugar llamado Carril de Santa Casilda. Los presuntos partícipes, según consta en actuaciones judiciales, son: Francisco Alba Serrano, Vicente Vera Moreno y Valentín Olmo del Sabariego, así como varios más desconocidos; pero no queda probado que fueran autores materiales.
En relación con estos hechos, no consta el testimonio de un solo testigo presencial que declare en la Causa, y como hemos dicho, la propia familia de la víctima, que si bien podría declarar, no se les recibe declaración. Así, unos  testigos dicen que “lo saben por rumores”, “en compañía de otros que se desconocen los nombres” “ignorándose  más detalles, así como varios más desconocidos”. Tampoco aparece definida su participación en los hechos, y en las declaraciones de testigos no presenciales se dice: “Alba estuvo 48 horas haciéndole guardia a la familia del difunto de esto puede informar Antonio Lizana Ibáñez vecino de las Grajeras”. Al que curiosamente tampoco se le recibe declaración.
  Otro informe dice: “llevándolo a efecto por medio de engaños de que se pasaría al campo nacional, hecho que llevaron a cabo con escopetas”.  En otra testifical se dice: “llegando a dicha casa con engaño diciendo que era un agente que venía para si se querían pasar a la zona nacional, por cuyo engaño se fiaron dichos individuos y se declararon a él, en cuyo momento se echaron sobre el mártir los compañeros de aquel que estaban acechando llamado Valentín Olmo del Sabariego y Vicente Vera Moreno”.  En esta declaración aparecen otros posibles partícipes, que no fueron enjuiciados caso de Vicente, por haber fallecido en el frente de Batalla en Teruel. Otra declaración también de oídas dice que: “previo engaño que  fue objeto el Manuel a quien le dijo que era de la zona nacional y que venía por si quería pasarse, a lo que confiándose se declaró y dijo que sí, lo que acto seguido fue detenido por otros y siendo asesinado”. Por último, y este testigo si es claro en cuanto a la fuente de información,   dice: “son rumores, pero haciéndose enlace de las fuerzas nacionales, engañó  a dos o tres, pues en vez de presentarlos a los nacionales como le prometieron, los llevaban a los rojos para fusilarlos como hicieron con una familia que no sabe su nombre. Le dicen los del barranco que no recuerda el recto del nombre del lugar del barranco,  y a los tres hombres los iban a fusilar, muriendo uno. Los otros dos pudieron huir y se pasaron a la zona nacional,  en cambio las mujeres, que eran dos o tres, se las llevaron  presas a Valencia, donde han sufrido mucho. Pero esto, repite, lo sabe por rumores, sin haberlo comprobado”. Esta declaración que como las demás es una testifical por los rumores, se dice que “los llevaron a los rojos para fusilarlos”, por lo que ni siquiera se les señala como autores materiales.
A esta acusación Francisco responde: “Que ignora todo lo referente al asesinato de don Manuel  López de la Rosa que tuvo lugar en el sitio conocido por el Barranco del Alcaide…” “Preguntado si es cierto que tomó parte en el asesinato de Don Manuel López de la Rosa en el sitio conocido por el Barranco del Alcaide,  haciéndose pasar por agente de la Zona Nacional y proponiéndole al Sr. López de la Rosa el pase a dicha zona con el consiguiente asesinato al contestar afirmativamente, dice que no y que no conoce al don Manuel López de la Rosa”. “Que insiste en no tener noticias y conocimiento del asesinato de don Manuel López de la Rosa”.
Desde mi punto de vista, pues cada uno puede llegar a su propia conclusión,  Francisco Alba, acompañado supuestamente por Vicente Moreno, Valentín Olmo y otros desconocidos, en su misión de enlaces o espías y como miembros de la “Caballería Roja”, llegaron al Cortijo Pedrero, propiedad de la familia del Sr. López de la Rosa, a quien propusieron pasarle a la zona nacional. Al acceder a tal proposición, fue deteniendo junto con su familia durante 48 horas y posteriormente entregados a los militares del ejército republicano, siendo Manuel fusilado y su familia trasladada a Valencia.
La segunda de las acusaciones es la detención de dos derechistas, que como miembro de la Caballería Roja realizó. Aquí sí tenemos testigos directos, aunque de parte, que son el propio Casimiro Vázquez Aguayo y Eugenio González de Lara y Sánchez-Cañete. Casimiro Vázquez Aguayo, Guardia Municipal de este Ayuntamiento, natural del Castillo de Locubín y vecino de esta  ciudad la Aldea de las Grajeras, denuncia a sus convecinos Victoriano Expósito Romero (a) Rana; Juan Funes Mesa (a), Pelotas, presidente de la casa del Pueblo; Justo Gutiérrez Vera (a) Pipo; Teodoro Pérez Sáez (a) Pavillo y Francisco Alba Serrano (a) Alameas, este, vecino de la Aldea de Fuente Álamo, por los hechos siguientes: “Que el día 10 de Agosto de 1936 y en su mañana, estando aventando una parba de trigo el que suscribe en la Casería de la Concepción propiedad de D. Eugenio González Lara, se le presentaron los cinco individuos o sean los anteriormente relacionados, todos ellos con escopetas, sorprendiéndome y amenazando que si no me entregaba sería fusilado, conduciendo en unión de D. Eugenio González de Lara al Cuartel de la Guardia Civil de la Rabita, el que había habilitado para prisión de los fasciosos, poniéndome a disposición de Marcos Sánchez Torres (Pollica), al que había elegido como Jefe de la prisión”.
Declaración del testigo el 10 de julio de 1939, el otro detenido  Eugenio González de Lara y Sánchez-Cañete dice: “Que conoce perfectamente a los denunciados por los que se les pregunta.  El Francisco Alba Serrano (a) Alameas es también de izquierdas, detuvo a los mismos. Que Juan Funes Mesa, entre ellos al declarante, todos los días, armado con escopeta y después luciendo el primer fusil que se vio por la aldea”.
A esta acusación responde Alba: “Que no es cierto que haya tomado parte de la detención de don Eugenio González de Lara y don Casimiro Vázquez  Aguayo así como haber apuntado con una escopeta a estos Sres. diciéndoles que si no se entregaban los mataría, como pueden atestiguarlo los citados Sres”. Y “Que no empuño las armas, ni participó en robos y detenciones y únicamente acompañó a los que detuvieron a Casimiro Vázquez Aguayo retirándose antes de llegar la casa del mismo.”
La tercera de las acusaciones es el haberse cambiado de bando. De nuevo las testificales son de oídas, aunque hay una que quizás sea la más verosímil, pero también de parte,  pues el testigo Sr. Bermúdez Arenas declara haber visto a Francisco en Almedinilla y dice: “… sabe que cuando el declarante estuvo detenido vio en el Cuartel de la Guardia Civil con un fusil que llevaba, asomándose por una rendija para ver a los presos. Después se pasó a Almedinilla y al verlo el declarante y otros paisanos lo denunciaron a la Guardia Civil, siendo seguidamente detenido, pero escapando posteriormente de prisión, tras lo cual se pasó a zona roja nuevamente”. Otras declaraciones de oídas dicen: “se pasó en el mes de octubre de 1936 al Campo Nacional, al pueblo de la Almedinilla (Córdoba), donde hizo la presentación, y por error de apodo fue puesto en libertad.  Al identificarlo después, fue detenido por sus malos antecedentes en contra de Nuestra Santa Causa y al tratar de aplicarle el Bando de Guerra, pudo escapar ileso”… Otra dice: “después se pasó a Almedinilla zona nacional, en donde fue encarcelado y sacado para sancionarlo, huyendo de sus guardias y volviéndose a internar otra vez en zona roja,  donde ha tenido una intervención algo desastrosa” … “Después de tomada esta ciudad nuestras fuerzas lo hicieron prisionero en la Almedinilla, pero se les escapó, y según rumores, digo son rumores”,…. Otro dice: “sin saber  por qué, pero seguramente de espía se pasó a Almedinilla y de esta se volvió a pasar al campo rojo escapando de la Guardia Civil…” 
De esta acusación, Francisco Alba declara: “Que unos meses después de iniciado el Movimiento, se pasó el declarante en compañía de su mujer y cinco hijos a la zona nacional por Almedinilla, presentándose al llegar a las autoridad militar donde fue puesto en libertad por error de apellidos e inmediatamente encarcelado. Que fueron pedidos antecedentes de conducta y puesto de nuevo en libertad. Que se vino de nuevo a Alcalá la Real según dice, a recoger la ropa para su familia, que se la había dejado en el cortijo donde vivía y que al llegar a este cortijo fue hecho prisionero por los rojos, no pudiendo regresar de nuevo a la Zona Nacional. Que no es cierto que haya burlado la vigilancia de los Guardias para evadirse de la Zona Nacional y pasar a la Roja  y que sobre este hecho puede declarar don Victoriano Bermúdez Jiménez y don Antonio Bermúdez Arenas de la Aldea de Fuente Álamo”….”
En la declaración judicial es nuevamente: “Preguntado si es cierto que posteriormente pasó a la Zona Nacional por Almedinilla, donde tras ser encarcelado logró evadirse y volver a la zona roja, dice que sí, pero que el motivo de volver a la zona roja fue para recoger la ropa de sus hijos…. Preguntado si tiene algo más que manifestar dice que al pasar de la zona nacional a la roja fue detenido por los milicianos en la Aldea de Fuente Álamo, término de Alcalá la Real, llevándolo a San José de la Rábita donde permaneció detenido unos dos meses y medio y siendo trasladado a un cortijo llamado el Puente de Baena…”
Otra acusación fue por  su actuación directa o participación en la guerra como enlace rojo, donde según algunas declaraciones: “todos los días, armado con escopeta y después luciendo el primer fusil que se vio por la aldea, iba a caballo desde Fuente Álamo a la aldea de San José de la Rábita, algunos días  hasta tres veces como llevando órdenes y siendo enlace de los rojos en sus diversas posiciones”….,  En otra declaración se afirma lo mismo y dice: “prestó servicios en Caballería roja siendo enlace para llevar los partes de un lugar a otro”… “Durante la dominación roja, actuó voluntariamente con las armas en la mano a favor de la misma, haciendo servicios de guardia y los que a continuación se expresarán….” “Francisco Alba Serrano, este fue de los primeros que se afilió a las milicias de la caballería roja prestando servicios con ellos”…. “vio en el Cuartel de la Guardia Civil con un fusil que llevaba, asomándose por una rendija para ver a los presos… “militó en la caballería roja, prueba de que el primer fusil que hubo en la Aldea era de este individuo”
En su declaración dice: “Que no es cierto que haya pertenecido a las milicias de Caballería Roja….” si se incorporó a las milicias de Caballería roja dice que no”.
Y la acusación general por la que fueron procesados todos los republicanos que habían tenido una actividad política, intervención en la colectivización de las tierras o ataque a lo que representaba la Iglesia
En los informes  se dice que  “Francisco Alba Serrano (a) Alameas  actúa en saqueos y en recogida de ovejas y gallinas por las casas de campo en unión de otros muchos compañeros”…” Francisco Alba Serrano también era directivo  los componentes de dicho Comité. También fueron estos dos sujetos  de los que cooperaron a la destrucción de las Imágenes de la Iglesia de aquella aldea”.
Francisco niega  rotundamente su pertenecía a partidos políticos y dice: “Que no es cierto que haya intervenido en los saqueos y robos de las casas de personas de orden y en la incautación de fincas rústicas para labrarlas ellos directamente…. “que el declarante no ha pertenecido al Frente Popular”… “Que ni antes ni después del Alzamiento ha pertenecido a ningún Partido Político ni organización sindical”. Respecto a estas acusaciones, y a diferencia de otros significados dirigentes fuentealameños que reconocen sus ideas y su pertenencia a partidos políticos, Francisco nunca reconoce su pertenencia al Frente Popular ni a ningún partido político o sindicado.
El primero de marzo de 1940 se dicta sentencia por el Consejo de Guerra Permanente, resultando los hechos probados que el procesado Juan Funes Mesa, …; que también encartado Francisco Alba Serrano, de igual naturaleza y vecindad que el anterior, campesino y mayor de edad, individuo de conducta perversa, acompañó al anterior procesado en las detenciones de los señores mencionados, se pasó a la Zona Nacional por Almedinilla (Córdoba) y posteriormente se reintegró a la zona roja, fingiéndose enlace encargado de facilitar el paso de personas de orden a la dicha zona.  Se presentó en el domicilio de Don Manuel León (López) de la Rosa a quien con el dicho engaño de evadirlo, lo sacó de su casa, conduciéndole al sitio conocido por Barranco del Alcayde. Lo asesinó en unión de los individuos que a dicho fin estaban aguardando. Considerando que los hechos declarados probados en el anterior resultando, e imputados al procesado Francisco Alba Serrano, son constitutivos de un delito de adhesión a la rebelión militar, previsto y penado en el artículo 238 del Código de Justicia Militar, del que aparece como autor responsable el procesado, al que procede imponer la pena señalada al delito cometido, aplicándola en su grado máximo, por concurrir las circunstancias agravantes de peligrosidad social y gravísima transcendencia de los hechos ejecutados.
Fallando: Que debemos condenar y condenamos al procesado Francisco Alba Serrano a la pena de muerte, como autor responsable de un delito de adhesión a la rebelión militar, con las agravantes apreciadas y al pago de las responsabilidades civiles.
El 31 de mayo de 1941, constituido el Juzgado a las 22 horas en la prisión provincial, se hizo comparecer ante el mismo al condenado Francisco Alba Serrano, de 34 años, natural y vecino de Fuente Álamo, de profesión campesino, hijo de Antonio y de María, de estado casado con Encarnación Sánchez  Malagón de la que tiene cinco hijos, vistos en Consejo de Guerra celebrado en esta plaza el día primero de marzo de 1940, en virtud de cuya sentencia se le condena a la última pena, la cual le es notificada así como el acuerdo del Iltmos. Sr. Auditor de Guerra del Ejercito de Operaciones del Sur, aprobando la misma y el oficio de la Secretaria del Estado Español en virtud de la cual S.E. el Generalísimo se da por enterado de la pena impuesta que se ejecutará en la forma propuesta.
Se extiende Diligencia de Entrada en Capilla. En la misma plaza e igual fecha, siendo las veinte y tres horas, se constituyeron el condenado Francisco Alba Serrano (a) Alameas en capilla, requiriéndose S.Sª para reclamasen los auxilios espirituales o de otra clase que estimare necesarios.

Y por último, la  Diligencia de Ejecución. En Jaén a 31 de mayo de 1941. Por la presente se hace constar que a las cinco horas y en las tapias del cementerio ha sido ejecutada la pena de muerte en la persona de Francisco Alba Serrano por el piquete de ejecución que manda el oficio a don…..Reconocido posteriormente los cuerpos de los reos por el médico militar D. José Soler Giménez, certificó la defunción. 

domingo, 5 de abril de 2015

SEMANA SANTA EN FUENTE ÁLAMO



        La Semana Santa en el Fuente Álamo de los años 60 y 70 era muy similar y se reproducía en serie año tras año, con la misma austeridad. Pese a que comentaban muchos en la aldea que el que pagaba bula, podía comer carne, yo nunca conocí a nadie que lo hiciese o que la pagase, entre otras cosas porque si no había dinero para comprar carne, para qué se iba a pagar la bula. Cuentan que en casas más adineradas se hacía.                                            La Semana Santa consistía sobre todo en ayunar el Viernes Santo, pues esto estaba al alcance de ricos y pobres; tampoco se podía mostrar ningún tipo de alegría o júbilo, ni se podía cantar, lo que provocaba a su vez que el soniquete de una canción se metiera aún más en la cabeza. Tampoco se podía escuchar música en la radio, y la tele solo emitía misa. Los niños no nos podíamos pelear ni insultar y menos aún cometer pecados, por lo que la semana se nos hacía un verdadero calvario; y en cuanto a lo gastronómico, que era lo mejor, los platos típicos del Viernes Santo eran: el potaje de garbanzos y habichuelas, tortilla de espárragos trigueros o de collejas, bacalao rebozado, y flan o arroz con leche de cabra. Pero lo que era la pasión cada uno llevaba su penitencia como podía.
 También era tradicional que las vecinas se invitasen a tomar una copilla de Arresoli de café, que Pilar Cabello hacía tan rico, acompañado de una magdalenas cocidas en la panadería de Antonio Fuentes o de unos pestiños caseros. De esta manera, unas 10 ó 15 mujeres hacían el vía crucis de casa en casa, mientras que los hombres en el bar jugaban a la brisca, porque al subastado o al tute no se podía “cantar las cuarenta”. Eso sí, el Viernes Santo era el único día respetado para el trabajo. Repito que con ello no quiero decir que no existiera una verdadera fe católica, pero al no estar representada en procesiones, cada uno la llevaba a su manera.
Aquella tranquilidad incitaba a reflexionar, entre los jóvenes esto se traducía en la realización de largos paseos por la zona de la Torre o hasta la Era de Clavijo, en participar o presenciar el tradicional partido de fútbol, en jugar a juegos como el quemao o matao en la carretera de la Torre o en las Eras, que aunque estaba prohibido ese día “matar”, era el momento de apuntar con la pelota al niño o niña que te caía mal. También se podía pasear en bicicleta o después  montar en motos y recorrer las aldeas vecinas.
  En los años 80 y 90, con los nuevos aires liberales,  lo que hasta entonces era una semana luctuosa y de reflexión por la muerte de Jesús, se convirtió en una fiesta más, donde se podía ir a discotecas a bailar. Recuerdo que algunas discotecas todavía no abrían, por lo menos en Viernes Santo, pero el “Agujero” comenzó abrirse esos días en la década de los 80; aunque muchos jóvenes preferían salir de la aldea y hacer el vía crucis en el Land Rover largo color blanco de Jesús Aguilera, recorriendo desde Almedinilla, Fuente Grande, Alcaudete, Castillo de Locubín y Alcalá la Real. Pero en lo religioso, la participación era más bien escasa y se reducía a una misa. Una vez fuimos a Priego de Cordoba sobre el año 1981, Eduardo, Rafalín, que en paz descase y un servidor a tomar algo, pero dado que los bares permanecían cerrados, nos vimos atrapados en las calles por una procesión, en un día lluvioso y de barro, que hacía que los costaleros no pudieran mantener la imagen equilibrada. Nuestra colaboración no hizo otra cosa que desestabilizar más el paso, por lo que nuestra buena voluntad, junto a otros muchos, no era necesaria. Se oía decir que normalmente la imagen las podían llevar 8 ó 10 personas y allí estaríamos 40 ó 50  mal avenidos.
 En la aldea, durante la Semana Santa, se veían en la calle y en los campos, espárragos y flores silvestres (jaramagos, amapolas, avena…), olía a hierbas, y las lacenas de las casas a pestiños y magdalenas recién hechas guardadas en una canasta de varetas. También se sentía que algo trágico había pasado o podía pasar,  mi madre decía: “siempre tiene que pasar algo malo en estos días señalaos”. Por contar algunos, más fruto de la casualidad que del día en sí, recuerdo un viernes santo de aquellos años setenta, en el que Juan José Carrillo o Antonio Jiménez lanzó una piedra, o más bien un pequeño trozo de ladrillo con filos cortantes, que impactó sobre la ceja de Julito La Rosa, que le convirtió en mártir aquel Viernes Santo, más bien parecía el Ecce Homo, por la cantidad de sangre que surtía desde la ceja, pero fue duro y no derramó ni una sola lágrima, ni incluso cuando le daban los puntos sin ningún tipo de anestesia,  como si se tratase del mismo Jesucristo. Aquello que mi madre auguraba de manera tan fatalista, no tenía por qué ser así, pero en mi caso, otro Jueves Santo del año de 1980, en concreto el 3 de abril, lo recuerdo especialmente por la lesión que sufrí en un tobillo jugando al tradicional partido de fútbol en la era de Clavijo. El lugar estaba lleno de piedras por lo que se lo puse muy fácil a la providencia divina. Del esguince fui curado por el Cabrero de los Chopos, tras lo cual, fui llevado en aquel Land Rover de la familia conducido por mi hermano Antonio y mi amigo José Aguilera “Cholo”. Sigo pensando que me hubiese ocurrido igualmente cualquier otro día.
La Semana Santa, es una buena época para buscar espárragos trigueros, y recuerdo bien otro Viernes Santo, sería el de 1971, porque mi madre guardaba luto de mi abuelo Matías recién fallecido, y para “salir de aquel luto”, nos dispersamos toda la familia por los cerros del Peñón y Cornicabra en busca del espárrago perdido. Un Viernes Santo más.
Durante la Semana Santa del año de 1980, estando en la recolección de la aceitunas en la zona de Lucena, la cuadrilla fuentealameña formada por Silverio Salazar, Antonio Pérez “Nono”, Juan Aguilera “Agüelajo”, y yo mismo, coincidimos con una cuadrilla de Puente Genil, bastante atea. El mayor de ellos decía: “La Semana Santa en Puente Genil, era muy pesada, pues todo el día estaban con los muñecos para arriba y con los muñecos para abajo”. A mí aquella expresión me chocó bastante, no concebía que se pudieran comparar a la Imágenes con muñecos. Todavía no lo concibo, porque el respeto a las tradiciones, cultura y sobre todo religiosidad debe existir, así como el respeto al ateísmo y al descanso que ese hombre necesitaba para ir al otro día a trepar aceitunas.

En los noventa, los que no se quedaban en el pueblo, se iban procesionar a Alcalá la Real o a Priego de Córdoba. A principio de siglo XXI, con la llegada de aquellos jóvenes que se alojaban en la escuela, la Semana Santa tomó otro sentido para la gente mayor, y el salir en Vía Crucis por la calles de Fuente Álamo supuso el vivir la pasión de otra forma diferente, mucho más participativa, sobre todo por parte las mujeres. Los hombres, mientras tanto, esperaban la procesión en la puerta del Bar de Paco, diciendo que era la “Procesión del Silencio”, por el número de personas que iban en procesión, sin acompañamiento de  ningún tipo de instrumento de percusión o viento metal y menos aún de ellos. Algunos de aquellos jóvenes, recientemente,  recuerdan su paso por aquellos años por la aldea, aquí dejo un cometario en el blog de Alfredo Bueno: “Hola, me llamo Alfredo y estuve en Fuente Álamo en la Semana Santa de 2001 colaborando en las fiestas religiosas. Éramos un grupo de chicos y chicas que íbamos con un fraile que realizó las misas de la Semana Santa ya que según recuerdo el párroco llevaba varias iglesias de pueblos cercanos como La Rábita y en cada uno de ellos fuimos un grupo de gente. A mi me tocó Fuente Álamo y la verdad es que recuerdo con mucho cariño a la gente de allí por lo bien que nos trataron, alojándonos en el edificio de las escuelas, invitándonos a merendar y a desayunar... Tengo algunas fotos de aquellos días. Muchísimas gracias a todos los vecinos de Fuente Álamo”.


       LES DEJO CON UNOS DIVERTIDOS VÍDEOS, MUY ÚTILES PARA ESTOS DÍAS. 


         FASES EN LA RECOLECCIÓN DE ESPÁRRAGOS SILVESTRES:


OBSERVAR
APUNTAR


CORTAR
TRIUNFAR









domingo, 22 de marzo de 2015

LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA (1973-1983) EN FUENTE ÁLAMO.


    Para entender cómo transcurrió la llamada Transición Democrática en un núcleo rural tan reducido como Fuente Álamo, hay que remontarse a los tiempos democráticos de la II República y tener en cuenta las consecuencias que la Guerra Civil y el Franquismo habían proyectado sobre su población, al igual que en otros muchos pueblos de España, pero cada uno con su singularidad, y la que fue propia de esta aldea, desde mi punto de vista, es la que sigue.
Durante la corta democracia republicana y la Guerra Civil (1931-1939) se gestó en Fuente Álamo el movimiento socialista y sindicalista, canalizado por la Sociedad de Trabajadores de la Tierra “La Espiga Floreciente”, de Fuente Álamo, creada en 1931, con la intención de colectivizar la tierra. En sus Estatutos y en la declaración de principios, hace suyos los que informan el Partido Socialista, la Unión General de Trabajadores de España y la Federación Española de Trabajadores de la Tierra. Por tanto, el partido político que arraiga firmemente en Fuente Álamo durante esta época es el PSOE. Algunos de aquellos colectivistas que habían participado en aquella asociación democrática, cuando llegó el momento de la Transición a la democracia, aún vivían o habían transmitido a sus hijos sus experiencias asociativas. Pero las habían transmitido a su vez con sus miedos y sus temores, pues por desgracia terminaron, (junto a otros muchos factores), en un alzamiento militar, que provocó una guerra civil. Las condenas y las encarcelaciones sufridas después de la guerra, en la mayoría de los casos, eran fundamentadas en las sentencias y “justificadas” por su pertenencia, antes de que se produjese llamado Alzamiento o Movimiento Nacional, a la UGT y al Partido Socialista, tal y como consta en los procedimientos sumarísimos que se les abrieron a varios fuentealameños, como es el caso del Alcalde Vicente Aguilera Castillo, los tres hermanos Pérez Lizana, Fernando Arjona, Antonio Moreno Vera, Antonio Cano Ruiz, José Pérez Roldán, José Pérez López, Marcelino Ramírez Zuheros, Guillermo García Zamora,…

    Con el fin de la Guerra Civil, la derecha toma fuerza y las aproximadamente veinticinco familias fuentealameñas que tuvieron que marcharse al inicio de la misma, volvieron con “ganas de revancha”. Los “rojos” que habían tenido participación activa en las colectivizaciones de las tierras incautadas, fueron fuertemente sometidos al Régimen, siendo represaliados, llevando aparejado las venganzas por los “abusos” cometidos por los izquierdistas durante la dominación republicana en la aldea. Esa prepotencia ganadora se manifestaría durante las décadas de los 40, 50, y 60, y sumada a las necesidades por salir de aquella pobreza a la que también fueron condenados, obligó a muchas familias a emigrar definitivamente, forjando cierta impotencia oculta, resignación y un rechazo sumiso al régimen caciquil, que explotaría durante la transición a la democracia.
  Esas ganas de liberarse de las ataduras franquistas fue apoyada en lo económico con el aumento del poder adquisitivo producido por las rentas obtenidas gracias a la emigración temporal o retornada, que desde mediados los 70 se fue produciendo fundamentalmente a las costas catalanas, y que provocó que surgieran pequeños propietarios de tierras (3 ó 4 fanegas), a la vez que en lo político se alcanzaban pequeñas conquistas sociales impulsadas por los nuevos aires prodemocráticos. Pero el gran logro socio-económico conseguido durante la Transición en Fuente Álamo fue la división en parcelas en régimen de arrendamiento del Cortijo de Clavijo propiedad del Ayuntamiento de Alcalá la Real, gobernado por el Partido Socialista (1979), recién salido de las urnas, y que impuso una renta baja que permitió el acceso a la cuasi-propiedad a una treintena de familias fuentealameñas, que se consumaría en propiedad plena a finales de los noventa. Todo ello unido a las ayuda del PER hizo un cóctel que ayudó a digerir muy bien la Transición.
Recuerdo, a la corta edad de 8 ó 10 años, por el año 1972 en el que Franco aún no había muerto, como Pedro Cervera Ortega “El Trasperlista”, apretaba fuertemente con dos dedos a una moneda de duro sobre la cara del Caudillo, a la vez que decía: “No sacaras por ahí la lengua”. Yo no entendía todavía muy bien el significado de aquello, pero lo sentía como algo prohibido y que no se podía hacer, ni decir. Pedro, era un significativo simpatizante del Comunismo. En aquellas escaleras de acceso al pajar de Marce Ramírez “El Misto”, comencé a entender que Franco era una persona mala y que la libertad de expresión aunque un poco tapada, podía existir, que se podía insultar entre pequeños grupos de vecinos al Dictador, sin que pasase nada de aquello que nos habían dicho, pero sabiendo que de allí no iba a salir.   
Tras la muerte de Franco, apenas le quedaron seguidores en la aldea, a excepción de los terratenientes, que por lo general vivían en los cortijos, y algún que otro simpatizante del nuevo partido político “Fuerza Nueva”, continuador de las ideas franquistas. Así, en las primeras elecciones generales de 1977, los partidos democráticos acapararon casi todos los votos; tan solo 4 ó 5 electores se habían declarado abiertamente a favor de los partidos falangistas o de Fuerza Nueva, caso de Antonio Ortega “Rayo”.
  En la campaña electoral de esas primeras elecciones generales democráticas de Junio de 1977, los representantes de los partidos políticos apenas visitaron la aldea. Recuerdo con 14 años de edad, ese 15 de junio, como un día caluroso, donde desde mi habitación, mientras preparaba los exámenes finales de 8º curso de EGB, oía hablar y pasar los vecinos camino de la Escuela donde se había instalado la mesa electoral. Si bien tenía alguna consciencia, aún no podía comprender la repercusión que tal hecho produciría. Se les notaba tensos al hablar, y sólo se les escuchaba decir: “Mari, yo ya he votao”, como si descansasen, pero sin expresar ningún tipo de ánimo, para no delatarse. Así mismo, delante de las dos urnas, entorno a la mesa electoral presidida por Domingo Aguilera Calvo, se notaba cierto nerviosismo ante la escasa experiencia democrática. Esa misma falta de experiencia, se trasladó a los miembros de la mesa electoral a la hora de hacer el escrutinio y redactar las actas, pues tuvieron que ser auxiliados por jóvenes mejor preparados en estudios, pero con la misma inexperiencia ante el proceso. Aunque todo el mundo esperaba que el voto se inclinase hacia la UCD, el voto fuentealameño se desvió hacia la izquierda (PSOE). Con el puñado de votos obtenido por el centro y la derecha, al día siguiente se hacían cábalas para averiguar de dónde podrían venir, pues los votantes en Fuente Álamo, eran habas contadas, y casi se podía saber quién había votado en un sentido o en otro. Pasados estos “miedos” o más bien, ciertos recelos, sobre la situación general de España, los votantes socialistas de la aldea iban sacando pecho, y consideraban de derechas incluso a los votantes de UCD. En los bares y en la calle  se observaban leves disentimientos y ciertas suspicacias, al no asimilarse del todo los nuevos aires democráticos.
En los años del inicio de la democracia se realizaron pintadas en la pared lateral del nuevo lavadero, contrarias a lo que en aquel momento representaba la UCD, que negaba la autonomía plena de Andalucía; y a favor del PCE. Los autores fueron Eduardo Aguilera y el que relata, durante una noche fría, con una lata de pintura y una brocha que le había cogido prestada a mi madre. Aquello supuso una pequeña protesta y a la vez provocó a la mañana siguiente un pequeño revuelo entre los vecinos de La Fuente.  Lorenzo decía: “yo escuché ruidos por la noche”, mientras que el alcalde pedáneo por entonces, Santiago Cano, decía: “Hay que ver, hay que ver”, mientras movía levemente la cabeza, con aquellos movimientos cortos y nerviosos. La pintada ocasionó gastos consistentes en pagar un jornal de mujer para que encalase el lavadero. No estaban acostumbrados en la aldea a las pintadas y consideraron el hecho como un acto vandálico, más que un acto de protesta, que era lo que nosotros pretendíamos. Circunstancias de la vida y salvando muy mucho las diferencias, cuarenta años después, los autores de dichos actos fueron los nietos de aquellos que en el mismo escenario, atacaron a lo que representaba la Iglesia en los años de la II República.
            En uno de los dos autobuses que el día 2 de diciembre de 1979 (Día de Andalucía), se desplazaron desde Alcalá la Real hasta Jaén para pedir la autonomía plena para Andalucía, iba una decena de fuentealameños, (Eduardo, Domingo, Quisco, Vicente, Ceferino, Pedro, ect…) que contribuirían con sus protestas a que cambiasen las cosas, junto con los otros 12.000 jiennenses allí presentes. Recuerdo que uno de los autobuses sufrió un choque frontal de un vehículo marca Gordini, donde desgraciadamente falleció una familia, trágico desenlace que pudimos presenciar personalmente. En la manifestación por las calles de Jaén, Eduardo y yo, empuñamos una pancarta del PCE, que nos dejó Pedro Gálvez, aquel que vendía hilos en Alcalá la Real.
           El PSOE en tiempos de la Transición siempre ganó en Fuente Álamo por aplastante mayoría. En las primeras elecciones obtuvo cerca de los 200 votos, por los 6 ó7 votos del centro-derecha. En las elecciones municipales de 1979, se incrementó un poco el voto a la UCD, pero al ir dos fuentealameños en las listas del PSOE, Pedro Pareja Anguita y Ceferino Aguilera Pérez, el voto socialista triunfó de nuevo. El partido de centro UCD fue el partido que le siguió a una gran distancia. Mi madre votó al PSOE, como siempre, y mi padre creo que votó a UCD.
En la campaña electoral de las primeras elecciones municipales de 1979, los representantes locales de los partidos políticos visitaron la aldea, haciendo acto de presencia por primera vez en ella los candidatos socialistas José Marañón, Francisco Martín y Casiano Castillo. En una reunión en el Bar Charraga, nos prometieron a la juventud fuentealameña, la construcción de un campo de fútbol, entre otras promesas, recuerdo que tomando nota en una servilleta de papel (su total acondicionamiento tardó más de una década,  porque a lo mejor se mojó la servilleta y se borró). Por cierto, alguno de ellos en aquella reunión, fumaba cigarrillos Celtas Cortos, eran peores tiempos para los socialistas.
La llamada Transición no supuso un relevo en la pedanía, pues continuó el mismo alcalde pedáneo que había sido nombrado en 1974, Santiago Cano Muñoz, si bien hubo un intento frustrado en el verano de 1979 y se nombró por parte del elegido, el 3 de abril de 1979, alcalde de Alcalá la Real, D. José Marañón Barrio, un alcalde pedáneo más afín al socialismo, que fue Antonio Pérez Pérez “Nono”. Su nombramiento fue revocado y se depuso en la primera votación popular convocada en la aldea, (otoño de 1979), siendo restituido en su cargo el antiguo alcalde pedáneo. Yo era menor de edad, pero voté y me admitieron el voto, pese a que manifesté tal circunstancia.
En dichas elecciones municipales ganó el PSOE con mayoría absoluta y fue nombrado alcalde D. José Marañón Barrio, que tuvo como compañero en el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Alcalá la Real a Pedro Pareja Anguita, único concejal originario de Fuente Álamo en el Ayuntamiento de Alcalá la Real entre 1979 y 1983. En las elecciones locales de 1983 fueron 6.571 votos los obtenidos por la candidatura socialista, de los que casi dos centenas seguramente fueron fuentealameños, traducido a 13 concejales, sin que obtuviese representación, nuestro paisano Ceferino Aguilera Pérez, que militaba en el PSOE.
               En esos años existía en Fuente Álamo muchos problemas para formar las mesas electorales debido al alto grado de analfabetismo que existía. En ocasiones, el sorteo recaía en gente sin estudios, lo que provocaba la constitución de mesas irregulares. En concreto, en las Elecciones generales del 28 de octubre de 1982, fui designado a dedo por el entonces Alcalde pedáneo Santiago Cano, extremo que fue inmediatamente comunicado a la Junta Electoral de Zona. Ese mismo analfabetismo se trasladaba a la hora de identificar a los partidos políticos, los cuales se reconocían por el anagrama del puño y la rosa o de la hoz y el martillo o por la identificación de sus líderes a través de la televisión.
  En las Elecciones Municipales de 1983, por el hecho de conocer a todos los vecinos, no nos obligaban a solicitar el D.N.I. cuando no se llevaba consigo, lo que provocó por parte del apoderado Alianza Popular, la impugnaron de las votaciones. En una aldea tan pequeña y donde las relaciones humanas, familiares y amistad eran tan estrechas, no se podía impedir ejercer el derecho a votar por el simple hecho haberse olvidado el documento de identidad, y sobre todo siendo avalado en aquel tiempo por las normas electorales. Creo que no prosperó la impugnación.

     Como hemos dicho, el partido socialista en todas las elecciones celebradas en Fuente Álamo ha obtenido súper mayorías. La población fuentealameña ha sido siempre fundamentalmente obrera del campo y emigrante, por lo que  el voto se recargó a las izquierdas, más en concreto del PSOE, a excepción de algún comunista declarado, como Juan Aguilera Castillo “Juanele”, quien siempre se declaró simpatizante del Partido Comunista de España y a quien sus amigos apodaban “Santiago Carrillo”.

       Como datos complementarios ya en la Post-transición y en plena democracia, a principios de los noventa, en concreto en las Elecciones Generales celebradas el 6 de junio de 1993 al Congreso de Diputados, de un total de 249 fuentealameños electores censados, ejercieron el derecho a voto 205, de los cuales el PSOE obtuvo 169 votos; el Partido Popular: 22; IU: 7, PA: 4, CDS: 1, Octubre Socialista: 1, Partido de la Ley Natural: 1 voto.
En las Elecciones al Parlamento Andalucía celebrada el 12 de Junio de 1994 de un total de 222 electores censados, ejercieron el derecho a voto 162, de los cuales el PSOE: 118 votos; PP: 22 votos; IU-Los Verdes: 7 votos, Coalición Andalucista Poder Andaluz: 14 votos. En las elecciones al Parlamento Europeo, que coincidieron con las anteriores autonómicas, el voto fue similar.
     Como se puede apreciar, descendió notablemente el número de electores (en un solo año pasó a 222 de 249), en concreto fueron 27 electores menos. Esto fue debido a que en esos años los fuentealameños comenzaron el éxodo hacia Alcalá la Real fundamentalmente.
               La unificación de la mesa electoral a finales de los noventa, integrada por electores de Las Caserías de San Isidro y Fuente Álamo, hizo que ya no se pudiera analizar el voto de los fuentealameños.
    Habría que esperar hasta las Elecciones Locales de 2007 para que una fuentealameña fuera incluida en las listas electorales, Mireya Pérez Pérez,  presentándose en las candidaturas del Partido Popular.

martes, 3 de marzo de 2015

JOSÉ PÉREZ LIZANA, “TABOLO”, TERCERA VÍCTIMA DEL “CASO PARRACO” DE FUENTE ÁLAMO. II PARTE




JOSÉ PÉREZ LIZANA (1902-1973) era el mayor de tres hermanos varones fruto del matrimonio entre Amador y Dorotea. Casado en segundas nupcias con Bernarda López Nieto y padre de 6 hijos, la mayor de ellas con su primera mujer, la Sra Mesa. Hombre bonachón, conocido por el sobrenombre de “Tabolo” y el menos comprometido políticamente de los tres hermanos, aunque estuvo afiliado a la U.G.T. antes de 1936, sin ocupar cargo. Asimismo desde 22 de marzo de 1959 ocupó el cargo de vocal en la primera Junta Rectora formada a partir de la constitución de la Cooperativa Nuestra Sra. del Rosario de Fuente Álamo. Tenía como habilidad o virtud el poder comunicarse mediante señas con su amigo sordomudo Leocadio Anguita López, que como vimos, fue asesinado el 10 de Enero de 1937 en las inmediaciones de Alcaudete, al ser acusado, sin pruebas, de ser un espía. Facultad o bondad que pudo acarrearle a él también la muerte.
Después de la Guerra Civil es enjuiciado en el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia (Ordinario) nº 59228/1939, soportando uno de los procesos más injustos, lleno de presunciones y sobretodo entablado no en base a los hechos cometidos, sino atendiendo al simple hecho de ser “hermano de”.
La investigación se inicia 1 de junio de 1940, mediante informe solicitado a la Guardia Civil de San José de la Rábita referente a la conducta del vecino de la Aldea de Fuente Álamo, quienes comunican: “que se le acusa de la muerte de un sordomudo en la misma Aldea, llamado Leocadio Anguita López, por haber tenido en una ocasión una fuerte discusión con el José Pérez Lizana a presencia de un significado comunista de una Brigada destacado en dicha Aldea, pues era el único que lo entendía y al preguntarle el Jefe de la Brigada que es lo que dijo, decía, dijo que el sordomudo era un espía, obligándole a levantar el brazo y saludar con el puño cerrado negándose rotundamente diciendo que el saludo se hacía con la mano tendía y de  de resultas de estas discusiones el Leocadio Anguita desapareció de la Aldea, siendo asesinado en Alcaudete”. Informe que se hace tres años y medio después de ocurrir los hechos, y en donde no se hace constar ningún testigo presencial de los mismos.
               Declara nuevamente, pero ahora en esta causa, el sobrino de Leocadio, Matías Aguilera Anguita, quien interrogado sobre la desaparición de su tío, manifiesta: “se había enterado en Enero de 1937 que su tío Anguita había tenido una fuerte discusión con el Jefe Rojo de la Brigada que había destacado y como quiera que este no lo entendió fue llamado José Pérez Lizana, para que sirviera de intérprete, ignorando lo que aquel informó pero sí sabe que su tío en aquella fecha desapareció y al cabo de unos años se enteró que lo habían asesinado a las inmediaciones de la Villa de Alcaudete, para lo cual el declarante considera, José Pérez Lizana, autor sino material, moralmente autor de la muerte de su tío Leocadio”. Aquí se califica a José  de autor moral, como si eso fuese causa suficiente para imputar un delito.
               En el interrogatorio de Ana Anguita Ibáñez, sobrina de Leocadio, esta manifiesta: “que el mes de Enero del año 1937, (por error se transcribe 1940) y en ocasión de encontrarse en el Cortijo denominado el Baño,(refiriéndose a su tío Leocadio) las fuerzas destacas en la misma le ordenaron que se presentase en el Comité, quedando detenido por haber pertenecido a las derechas y que ignora lo que  le pudieran decir, pero sí puede decir que el Sr. Cano Delgado que a la sazón trabajaba en la fábrica como molinero de aceituna, por estar las fuerzas destacadas en la misma,  es el que más bien puede aportar detalles del interrogatorio a que fue sometido, el Leocadio Anguita López, y si sabe por habérselo dicho el Sr. Cano que el entonces Alcalde Rojo de la dicha Aldea lo sacó de su encierro y acto seguido las fuerzas del Ejercito lo condujeron para la Aldea de San José de la Rabita sin que supiera más de su tío Anguita hasta la terminación de la Guerra, que se enteraron que había sido asesinado a las inmediaciones de Alcaudete y que con respecto a José Pérez en concreto no puede decir que lo viera  ir al fábrica pero sí por versiones  particulares por ser uno de los de la  Aldea que más se entendía con sus ademanes, que no tiene más que decir”. En la Causa no aparece la declaración de uno de los testigos directo según la Sra. Ana, que fue el Sr. Cano Delgado. Es mucha casualidad, pero una de las tantas incongruencias que tiene la Causa.
Interrogatorio de José Pérez Lizana, alias “Tabolo” como se indica en la Causa, de 40 años de edad, por parte de la Guardia Civil de San José: “que un día  estando en su casa fue llamado por el Jefe de la Brigada para que fuera a la Fábrica y al llegar a la misma se encontró con casi la totalidad de la población, sin que hablara con dicho Jefe y sí con la chusma concentrada allí y con respecto a la conducta del  sordo mudo llamado Leocadio dice que las versiones eran de que era persona adicta al régimen que reinaba en aquella fecha, que tampoco habló con el Leocadio por estar éste detenido y sí lo vio por un balcón, niega éste su participación en la muerte y que si lo sabe es porque días más tarde se corrió el rumor por la Aldea.”
               En su virtud, y como consecuencia de lo anteriormente expuesto, se procedió a su detención como presunto culpable de la muerte de Leocadio Anguita López, lo que se hizo saber en el acto.
               En prisión preventiva desde el 1 de junio de 1939, se le recibe declaración en calidad de detenido el 2 de septiembre de 1940, y  cuando se le pregunta acerca de la detención y muerte de Leocadio Anguita López, manifiesta: “que no sabe nada. Reconoce que lo vio por un balcón. Es preguntado que si no es más cierto que lo llamaron para que sirviera de interprete ya que Leocadio era sordomudo y el único que lo entendía en la Aldea era el declarante, manifiesta que le dijeron que había venido el sordomudo y que bajase a ver si lo entendía y que entonces el declarante con otros fue a la Fábrica donde estaba detenido y lo vio en un balcón, pero no habló con él. Preguntado para que diga quienes le acompañaron manifiesta que no lo recuerda. Preguntado si era cierto que cuando vio al sordomudo tuvo una fuerte discusión con él a presencia de un significado comunista de una Brigada destacada en dicha Aldea y que a las preguntas que al declarante hizo el jefe de la Brigada, le contestó que el detenido era un espía al que obligó levantar el brazo y saludar con el puño en alto y como éste se negara le acusó al Jefe de la Brigada y de resultas de esta acusación fue asesinado, manifiesta que no”.
               Declaración del testigo Esteban García Cano: “Que dicho encartado bajó a la Fabrica donde habían un señor, que era sordomudo con objeto de interrogarle pues decía que el le entendía, no sabiendo que  fue lo que informó de él, sabiendo solamente que dicho Señor fue asesinado poco tiempo de ello”. Declaración de Matías Aguilera Anguita: “Que una vez terminada la Guerra le dijo el inculpado al declarante que le habían llamado en el Frente Popular de la Aldea para informar sobre la conducta del mártir Leocadio Anguita López, tío del declarante,  pero que no llegó a informar de él”.
               El 14 de Enero de 1942 se ratifica la prisión preventiva mediante Auto, en el que,  apreciándose las diligencias practicadas, el citado encartado es responsable de los hechos siguientes: “Cambió y emitió el informe por el que fue juzgado el mártir D. Leocadio Anguita López”. En definitiva se razona en base a la peligrosidad del recluso.
               El 12 de noviembre de 1942 se recibe declaración a Francisco Jiménez Calvo y a Pedro González Ruiz en base a manifestar si les constaba que el encartado informó para que fuese asesinado Leocadio Anguita López y si tomó parte en dicho asesinato. Ambos ignoran el contenido de la pregunta porque el primero se encontraba            ya en Alcalá la Real y el segundo se encontraba en una aldea del término municipal de Priego llamada El Cañuelo que estaba en poder de las fuerzas nacionales.
               El 23 de noviembre de 1942 se dicta Auto de Procesamiento donde se reseña que de lo actuado se deduce que dicho encartado fue el que emitió el informe por el que fue asesinado el mártir Leocadio Anguita López y que los hechos pueden ser constitutivos de un delito de Rebelión militar y se ratifica la prisión preventiva.
               Se le recibe declaración indagatoria el 24 de noviembre de 1942, ratificándose en la declaración que tiene prestada. Que tampoco emitió informe a fin de que fuese detenido y asesinado Leocadio Anguita López. A la pregunta de si sirvió de intérprete a fin de que un jefe de la Brigada roja se entendiese con el antes mencionado, que era sordomudo, ya que ningún vecino de la Aldea lo entendía como el declarante, contesta negativamente.
               El 28 de diciembre de 1942 el Ministerio Fiscal emite su escrito de calificación y dice: “En ocasión de encontrarse detenido en la prisión de la Aldea, o mejor dicho en el local de una fábrica, Don Leocadio Anguita López, que era sordomudo, y que seguidamente fue asesinado, consta que el jefe de una unidad militar roja que se hallaba destacada en la aldea, y que fue al parecer quien ordenó la muerte del indicado Sr., requirió al procesado que conocía y sabía entender al Sr. Anguita para que en su nombre le interrogase y le interpretarse el criterio y los pensamientos del mismo. Tal hecho lo afirmar varios testigos que deponen en autos, sin que por lo demás aparezca comprobado que fuese lo que el encartado manifestase al mencionado Jefe, ni cuales fuesen en definitiva los motivos que a este le impulsasen a ordenar la muerte de aquel Sr. No se comprueba la participación del procesado en ninguna  otra clase de hechos delictivos, ni tampoco el que llegase a prestar servicios en el ejército rojo. En lo que califica el Ministerio Fiscal como un delito de rebelión militar, previsto en el art. 237 y penado en el 238 del Código de Justicia Militar, imputándosele el que fuese intérprete ante el jefe rojo que ordenó la muerte del Sr. Anguita, de este que era sordomudo. Debe requerirse a las autoridades para que aporten nombres de testigos solventes que expongan sobre la actuación delictiva del encartado y particularmente, la de si efectivamente llegó a intervenir en calidad de interprete entre el Sr. antes  mencionado, y el jefe marxista que dispuso su asesinato. Solicita que debe imponerse al procesado una pena de reclusión perpetua a muerte, y no procediendo a conmutar por pena inferior a reclusión perpetua, sin perjuicio de las derivaciones de la prueba solicitada”.
               Desde mi punto de vista, a partir de aquí, la Causa da un giro importante, y de ser presunto culpable, se convierte en presunto inocente, pues el asunto se iba complicando y el propio Ministerio Fiscal solicitó la ayuda de las autoridades para que aportasen nombres de testigos solventes que expusieran sobre la actuación delictiva del encartado. Así, mucha gente en el pueblo, incluidos los sobrinos de Leocadio, vieron que podían llegar a ejecutar a otro inocente y las declaraciones comenzaron a cambiar de rumbo, a lo que se unió la aportación de avales a su favor.
               Se recibe declaración judicial a Matías Aguilera Anguita, el 14 de Junio de 1943, manifiesta “que afirma y ratica en la declaración que tiene prestada en el presente procedimiento con fecha 10 de octubre de 1941. Preguntado si le consta que el procesado en calidad de interprete informó a un jefe rojo de la filiación política de Leocadio Anguita, ya que este era sordomudo dijo, que a la terminación de la guerra y al presentarse el declarante en Fuente Álamo, le refirieron que una vez que su tío Leocadio Anguita fue hecho prisionero llamaron al procesado para que sirviera de interprete y explicara al jefe rojo lo que hablaba su tío Leocadio ya que el procesado era una de las que más amistades tenía con él y le entendía mejor que otros y preguntado por el declarante al citado procesado si era cierto que había servido de interprete le contestó que sí, que le llamaron para ello pero que debido a la mucha cantidad de público que había en la fabrica aceitera donde se encontraba detenido su tío Leocadio Anguita no le dejaron pasar por cuyo motivo no pudo informar de él”. En la denuncia inicial, Matías, había dicho que consideraba a José Pérez Lizana, si no material, moralmente autor de la muerte de su tío Leocadio. Dice que:  “la razón de ciencia que le asiste para conocer el caso, fue por el mismo procesado el que también le dijo que a las dos días de estar detenido su tío Leocadio en la fábrica de aceite le sacaron dos milicianos con dirección a Alcaudete y que hasta la fecha no ha vuelto a saber más de él teniendo la seguridad de que fue asesinado sin saber él donde se cometió el crimen. Dice que para su conciencia es que en caso de que él procesado hubiera informado de su tío Leocadio más bien hubiera sido para que le hubieran puesto en libertad, que no para que fuera asesinado y en está seguro que el referido procesado no tiene relación ninguna con dicho crimen.”
               El 14 de junio de 1943 presta declaración en calidad de testigo Pedro Pareja Vega (Pescuezo), el cual dice: que tampoco puede justificar que el procesado informase de Leocadio Anguita López. A juicio del declarante, cree que si el procesado José  hubiera informado sobre  Leocadio, no lo habría hecho con el fin de que lo asesinaran, sino más bien lo contrario; y sabe que no tomó pate en el asesinato.
               El 15 de Junio de 1943 presta declaración judicial el testigo Esteban García Cano, que tampoco sabe si dicho procesado informó ante un jefe rojo y sirvió de intérprete cuando fue hecho prisionero Leocadio, ni lo que informara contra dicho Sr. Solo sabe que el procesado fue llamado para que pudiera entenderse con  Leocadio, sin poder precisar si llegó a hacerlo, aunque cree que no, porque no lo dejaron llegar hasta los jefes rojos. Si lo hizo constar en la anterior declaración fue también por rumores, tampoco sin poder precisar nombres de personas a los cuales se les oyó referirse.
               Declaración de Antonio Aguilera Aguilera, el  28 de junio de 1943,  Que por rumores sabe ya, que el  declarante se encontraba en Zona Nacional y que al presentarse en Fuente Álamo, Leocadio, llamaron al encartado a fin de que se entendiera con él y poder trasmitir a un jefe rojo la filiación  política del sordo mudo y antecedentes, pero ignora si llegó a servir de intérprete entre el sordo mudo y el jefe rojo. A su juicio, lo que cree es que en el caso de que hubiera servido de intérprete, habría informado para que el sordomudo fuese puesto en libertad y no para que lo asesinasen, tal y como  hicieron. Declaración  26 de junio de 1943 de Eustaquio Moreno Sánchez, de 54 años, vecino de Fuente Álamo, del campo, estado casado, declara en el mismo sentido que el anterior. El 28 de junio de 1943, declara Benito Fuente Moyano, de 33 años vecino de Fuente Álamo, del campo y casado, en el mismo sentido que los anteriores. El 28 de junio declara Marcelino Pérez Mesa: Sabe que cuando fue hecho prisionero el sordomudo Leocadio, llamaron al encartado para que interviniera cono interprete entre el sordomudo y un jefe marxista pero cuando llegó el encartado al lugar donde ese encontraba ya se habían llevado al sordomudo por cuyo motivo no pudo intervenir como intérprete y está seguro que debido a la amistad de toda la vida tenían en el sordo mudo y el encartado éste hubiera hecho lo posible porque hubiera sido puesto en libertad y evitar el asesinato  como así fue”.
               El día 13 de junio de 1943, día de la festividad de San Antonio en Fuente Álamo, se  presentaron durante los festejos, los avales para la petición de gracia, dirigidos al Juez Militar del Juzgado número 26 de Jaén: Los abajo firmantes todos mayores de edad y vecinos de la aldea de Fuente Álamo-Alcalá la Real y que a continuación se relaciona sus nombres: Faustino Fuentes Aguilera, Pedro González, Daniel Aranda, Francisco Jiménez, Ángel Pérez la Rosa, Manuel López (el maestro, quien redacta el texto), Matías Aguilera, ect, etc… Certifican: Que conocen sinceramente al vecino de ésta José Pérez Lizana, siendo  este señor de conducta buena, habiendo observado siempre una conducta intachable hasta en el tiempo de la  dominación roja. No obstante, a pesar  que todos los señores que figuran en la presente relación  pasaron a la Zona Nacional en fecha 1 de octubre de 1936, creen que el vecino José Pérez Lizana tomara parte ni arte en el asesinato que se le atribuye. Además en el presente escrito se hace constar firmas de individuos que estuvieron todo el tiempo de la guerra en la zona contraria como son: Benito Fuentes Moyano, Eustaquio Moreno Pérez, Antonio Pérez Ruiz, Ana Ibáñez, Matías Salazar, Pablo Ramírez León, Joaquín Pérez, Antonio Serrano, Antonio Cano Ruiz, etc, etc..
               Por tanto todos pedimos el clemencia y sabiendo que hará justicia. Le rogamos una rectificación en la causa, por el motivo que anteriormente se indica contra el vecino de ésta, José Pérez Lizana. Fuente Álamo, 13 de junio de 1943.”
               Firman los antes referidos  y otras firmas ilegibles, Saturnino Díaz, Crescencio Castillo, Juan Pérez y otros.
               Seguidamente se extiende informe del Alcalde y Jefe de Falange de esta aldea: “Certificando que los que firma en este documento son todos personas de orden y una conducta intachable, y para que conste y puedan hacerlo efectivo a donde crean conveniente firmo el presente y  no lo acompaño del sello de la Alcaldía,  porque carezco de ambos sellos. Fuente Álamo, 15 de junio de 1943. El Alcalde pedáneo-Daniel Aranda”.
               También presenta avales los que suscriben Crescencio Aguilera Anguita de 64 años de edad y Mauricio Carrillo Anguita de 56 años de edad ambos vecinos de Fuente Álamo-Alcalá la Real-Jaén: “V.S. Con el debido respeto y subordinación que merece expone: Que en virtud de los hechos que se le acumulan a José Pérez Lizana, que se le está instruyendo la causa en ese Juzgado de su digna dirección y creyendo que todo lo que se le imputa es completamente falso, es por lo que: Suplican a VS. Que haga una rectificación de causa y le favorezca en todo cuanto esté a su alcance y de esta forma,  hará una justicia  mayor que nosotros como interesados del reo, Leocadio Anguita López, creemos que el referido José Pérez Lizana, es incapaz de haber cometido actos de tal naturaleza. Es gracia que no dudamos  al conocer del bondadoso corazón de US. Cuya vida guarde ¨Dios muchos años para bien de la patria. Fuente álamo 14 de junio de 1943. Crescencio Aguilera y Mauricio Carrillo.”
               El 8 de octubre de de 1943 se levanta Acta de la Vista oral. El Sr. Fiscal califica los hechos como un delito de auxilio a la Rebelión. Solicitando la pena de 6 años y un día; el defensor pide: absuelto.
               En sentencia de 8 de Septiembre de 1943, dictada por el Consejo de Guerra de Jaén, por el supuesto delito de rebelión militar: “resultando probado los hechos y así se declara que de los hechos declarados probados en el anterior resultando, son  y así se declara que el procesado José hijo de Amador y Dorotea, de 45 años, campesino, natural y vecino de Alcalá la Real, en su anejo de Fuente Álamo, afiliado a la U.G.T. antes de 18 de julio, familia de un dirigente rojo de la Aldea, hizo propaganda de ideales rojos, pero no ha tenido comprobación que  realizara ningún hecho específicamente delictivo, a parte de la reseñada propaganda.
               Considerando que los hechos declarados probados en el artículo anterior resultando, son constitutivos del delito de excitación la rebelión militar, previsto y penado en el párrafo 2º art.  240 del Código  de Justicia militar, del que aparece como autor responsable el procesado José Pérez Lizana, al que procede imponer la pena señalada al delito cometido, aplicándola en su límite mínimo, por no ser de apreciar la concurrencia de circunstancias modificativas, y sin que proceda formular propuesta de Computación, por  la coincidencia del código con el grupo quinto, caso noveno del anexo incorporado a la orden de 25 de enero de 1940. Considerando que las penas…
               FALLAMOS: Que debemos condenar y condenamos al procesado JOSE PEREZ LIZANA, a la pena de SEIS AÑOS Y UN DIA de prisión mayor, como autor responsable del delito de Excitación a la rebelión militar, sin circunstancias, y a las accesorias de suspensión de cargo y derecho de sufragio durante el tiempo de la condena, y pago de las responsabilidades civiles. Le será de abono para el cumplimiento de la pena impuesta el tiempo de prisión preventiva sufrida.
               Como se puede apreciar, en la sentencia no se le condena por la muerte de Leocadio, pues no había ni la más mínima prueba, pero tuvo que sufrir durante 4 años un proceso angustioso que pudo costarle hasta la vida según la petición del Ministerio Fiscal.   Finalmente fue condenado por un delito de excitación a la rebelión militar y no por el delito de rebelión militar, que le imputaba el Ministerio Fiscal por haber servido de intérprete ante el jefe rojo que ordenó la muerte del Sr. Anguita. Desde mi punto de vista, fue condenado solamente por ser familiar de un dirigente rojo en la Aldea, pues aunque en la sentencia se dice que hizo propaganda de ideales rojos, para mí tal extremo no queda suficientemente probado. Creo que al Juez se le fue el proceso de las manos, y al llevar tanto tiempo en prisión preventiva y no poder ser acusado por la muerte de Leocadio, intentó justificar su sentencia por el único hecho de ser hermano de Matías Pérez Lizana, presidente de la Colectividad, quien fue condenado a la misma pena en otro proceso. De hecho, otros dirigentes del sindicato de U.G.T. de la aldea, que estudiaremos en otro artículo, fueron absueltos, mientras que José que era un simple afiliado a la U.G.T. fue condenado por ello y por la supuesta propaganda, a la que se hace mención en el informe de 30 de Agosto de 1941 que emitió la F.E. y de JONS: anteriormente al 18 de julio de 1936 pertenecía al partido socialista. Durante la dominación roja, parece que tuvo intervención en registros y saqueos y otros desmanes de los rojos y era hermano del Alcalde segundo y presidente de la casa del pueblo de aquella Aldea. No se ha podido averiguar que testigos de solvencia pudieran deponer sobre estos hechos”. Y en el del 1 de septiembre de 1941que se informa por la Guardia Civil de Alcalá la Real: “que dicho individuo es de mala conducta y antecedentes pertenecía al partido socialista desde antes del Alzamiento, siendo un gran propagandista, al iniciarse este fue uno de los primeros en lanzarse a la calle, armado de una escopeta poniéndose a disposición del Frente Popular, este fue que al ser detenido un individuo de Fuente Álamo informó del mismo siendo fusilado al día siguiente de su detención en Alcaudete”.  Estos dos informes no los he incluido en el estudio de la Causa, porque desde mi punto de vista carecen de toda clase de objetividad y de credibilidad, al utilizar  expresiones como: “ parece que”, “no se ha podido averiguar”,  “individuo de mala conducta”, cuando de ninguna de las declaraciones testificales se desprende tal actitud, sino todo lo contrario, la amistad que le unía al sordomudo, según declaración de los vecinos, hizo imposible que pudiera informar en su contra.
               Practicada la liquidación de condena el 29 de octubre de 1943, se le aplica la prisión preventiva cumplida desde 1 de junio de 1939 que es detenido hasta 7 de octubre de 1943 que se dicta sentencia, (si bien hay un error pues la sentencia es de 8 de septiembre), por lo que le resta por cumplir 1 año y 235 días, finalizando por tanto el cumplimiento el 1 de Junio de 1945. Sin que conste en la causa la ejecución de esa sentencia y sin poder precisar cuándo fue puesto en libertad (*).

 (*) El 16 de diciembre de 1942, la Auditoria de Guerra  había emitido informe que examinando la presente causa y completo el sumario en el que acordó el procesamiento, sin que observe vicios de nulidad del procedimiento, procede su elevación a plenario contra el encartado José Pérez Lizana, que deberá quedar en libertad provisional.