jueves, 18 de mayo de 2017

ALCALDES PEDÁNEOS DE FUENTE ÁLAMO EN EL SIGLO XX (Segunda Parte)





INTODUCCIÓN


Siguiendo una publicación que Dª. Carmen Juan Lovera  hizo en el Programa de Fiestas de San Mateo de 1977 donde aparece una “Relación de alcaldes pedáneos del siglo XX en Alcalá la Real”, hemos intentado elaborar este trabajo con los escasos datos disponibles, sin perjuicio de ir complementándolo en la medida que obtengamos más información. Presentaremos sus biografías, unas más extensas y otras más breves, lo cual puede deberse tanto a los datos disponibles como a la actividad municipal desarrollada.
En el siguiente enlace se encuentra la primera parte:


ANTONIO AGUILERA AGUILERA 


Natural de El Castellar aldea de Priego de Córdoba,  nació por el año 1879. En concreto su familia provenía del Cortijo el Arroyo, situado en el barranco entre Almedinilla y Priego de Córdoba, de ahí el sobrenombre de “Arroyo”. Formó una de las sagas más importantes de la aldea con sus 8 hijos: Luis, Antonio, Francisco, Rafael, Juan Manuel, Domingo, Carmen y Virtudes.
Tenemos algunas dudas sobre su periodo de mando. La referida fuente consultada lo sitúa en la sucesión de Matías Aguilera “Candio”, aunque no se sabe cuánto tiempo pudo estar en el cargo, pues ya en 1943 aparece como alcalde Daniel Aranda. Sin embargo, otros lo sitúan también en una etapa inmediatamente anterior a su hijo José Pedro Aguilera, quien “heredaría” el cargo de su padre. En todo caso, en los años de la dura Postguerra.
Formó parte de las aproximadamente 25 familias que abandonaron la aldea a consecuencia de la Guerra Civil, conflicto que desgraciadamente le quitaría a uno de sus  hijos, fruto del matrimonio con Francisca Calvo Sánchez. La Guerra civil no solo le quitó uno de sus hijos sino también produjo la expoliación de su casa. Una vez que regresó con su familia, tuvo que denunciar los hechos, en concreto la desaparición de una máquina de coser.
Agricultor de profesión, vivió en la casa céntrica y amplia que heredaría una de sus hijas.
Falleció 3 de julio de 1964, a los 85 años de edad; sus restos descansan en el Cementerio de San José de la Rábita.

DANIEL ARANDA VILLÉN



Natural del Castillo de Locubin,  nació el 23 de noviembre de 1904. Hijo de José Aranda Ramos y María Dolores Villén Tirado, se casó con la fuentealameña Magdalena Fuentes Moyano, con la que tuvo 8 hijos: Dolores, Manuel, Mercedes, José, Daniel, Miguel, Magdalena, y Custodio. También formó parte de las 25 familias que salieron de Fuente Álamo, según él, a los dos meses y medio de estallar el Movimiento Nacional. Fue alcalde de la Postguerra (el 13 de junio de 1943 hay constancia de su ejercicio), cargo que compaginó con el de Presidente de la Falange Española de la JONS en Fuente Álamo. Vivió en el cortijo del Goro o Cuatrovientos y en una casa en el centro de la aldea, en el barrio de La Piquera.
Gobernó la Aldea en una época difícil, desbastadora, donde casi una veintena de fuentealameños se encontraban en presidio y solicitaban a través de sus familiares los avales necesarios para su excarcelación mediante la concesión de indultos. En muchos casos se producía a cambio de determinadas prebendas, y el alcalde tenía que certificar que los firmantes de la solicitud eran personas de orden.
Durante este periodo regresaron los presos republicanos, entre ellos el alcalde republicano.
Coincidiendo con el final de su mandato se produjo la mayor emigración ocurrida en la aldea, tanto las temporales como las definitivas, que fueron generalizadas, como en otros muchos pueblos de Andalucía.
Los eventos o obras más importantes fueron la construcción con financiación privada de la nueva escuela de Fuente Álamo (1948) y la constitución de la Cooperativa Agrícola Nuestra Sra. del Rosario (1959), de la que fue socio fundador y desempeñó uno de los cargo en el Consejo de Vigilancia.
Murió el 24 de mayo de 1961. Sus restos descansan en el Cementerio de San José de la Rábita.

JOSÉ PEDRO AGUILERA CALVO



Hijo del que fuera alcalde al final de la Guerra Civil, José Aguilera, “heredó” el cargo de su padre quien le había antecedido años atrás. Fue alcalde durante más de una década, si se tiene en cuenta que su antecesor Daniel, falleció en el año 1961 y en 1974 fue nombrado Santiago Cano. Hijo de Antonio y de Francisca, se casó en segundas nupcias con Fermina Castillo, con la que tuvo 4 hijos. Vivió en la casa situada en la parte de arriba de la escuela.
Durante su cargo se produjo el primer acercamiento del agua de la fuente a los barrios. Esto ocurrió a primeros de los años setenta, con la instalación de tres pequeñas fuentes de agua potable. Estaban colocadas en lugares estratégicos: una enfrente de la escuela, otra en la cuesta que accede al cerro por la tienda de ultramarinos de Mariana, (que después se instaló en la parte baja del camino por dificultad para emanar agua) y la tercera en La Piquera, en la parte alta de la calle que sube hacia la actual calle Sacristán. El agua era bombeada por un pequeño motor desde el manantial de la Fuente. Estas obras fueron acometidas por el constructor fuentealameño Juan Pérez Vera y consistieron en una zanja de aproximadamente medio metro de profundidad, hecha a pico y pala, que ocultaba una pequeña tubería de 20” de plomo, que iba desde La Fuente hasta La Piquera, en cuyas excavaciones se encontraron restos de metralla o chatarra de la Guerra Civil.
Con la llegada de los controles sanitarios en los inicios de los años 70, se hizo una caseta y un pequeño aljibe para el tratamiento con cloro de las aguas. Al mismo tiempo se hizo una reforma profunda del antiguo pilar de piedra, siendo totalmente destruido y sustituido por un pilar de cemento, algo más reducido, lo que supuso sepultar muchos siglos de antigüedad. Desapareció también la alberca, y la enorme cruz de cemento construida en honor a las víctimas también fue derribada. Cambió la fisonomía del lugar; y por desgracia, no sería el último acto que dañara su imagen.
Persona de expresión seria y recta, junto con los maestros D. José Oria o D. Leovigildo, los sacerdotes D. Cristobal Merino o D. Antonio Marín formaban la autoridad aldeana. Como máxima autoridad supervisaba las obras, la limpieza del pilar y la reconstrucción por los vecinos de las paredes que las lluvias habían derribado, y que a veces suponía la concesión de pequeños terrenos a cambio de la rehabilitación privada.
Finalizó su mandato en los tiempos predemocráticos.

SANTIAGO CANO MUÑOZ

Nació el 4 de octubre de 1928, en la aldea vecina de El Carchelejo-Alcaudete. Se casó con María Cano Haro, con la que tiene 5 hijos. Ejerció su cargo en el periodo que va desde 1974 a 1999 inclusive. El inicio de su mandato coincidió con unos años en que los avances llegaban con cuentagotas a una Aldea sumida en la dejadez política y económica, sobre todo en los años previos a la Transición.
 A iniciativa de los padres, y a través de los niños que estudiaban en Colegio Nacional Comarcal nº 3, “El Coto”, le propusieron como alcalde pedáneo al entonces Alcalde de Alcalá Real D. Francisco Gallego Marchal, director del colegio, quien le comentó que pese a los años de dictadura que aún corrían, le nombraría alcalde pedáneo, si bien, había una candidatura propuesta por su antecesor en el cargo, de un sobrino de éste.


Ejerció el cargo durante veintiséis años, con la breve interrupción de unos meses, en el verano del año 1979, pues a raíz de una enfermedad con ingreso hospitalario de trece días, el concejal electo D. Pedro Pareja Anguita por el PSOE, propuso a  Antonio Pérez Pérez, como una facultad que tenía el alcalde de Alcalá la Real. La decisión que tuvo que ser revocada tras la celebración de un referéndum en la aldea y ante el propio alcalde de Alcalá la Real D. José Marañón Barrios. A finales de 1999 presentó su dimisión al alcalde de Alcalá la Real D. Juan Rafael Canovaca Arjona, por motivos de salud y el 1 de Enero de 2.000 cesó definitivamente en el cargo. Se puede decir que como alcalde pedáneo ocupó su cargo durante los últimos años de la Dictadura de Franco, La Transición a la Democracia, y gobernando la alcaldía Alcalá la Real el PSOE. Siempre fue independiente políticamente, pese a que simpatizó con la UCD de Adolfo Suárez.
Durante su largo mandato, se realizaron muchas obras de infraestructuras en Fuente Álamo, la más importante, el abastecimiento de aguas  y saneamiento (1977),  se arreglaron los caminos y carriles con el Paro Obrero, y después de 1986 con el PER (Plan de Empleo Rural). El primero de ellos fue el Carril del Cerro, iniciándose los trámites a finales del año 1975, en concreto el 2 de diciembre se firma un acta para el inicio de las obras de apertura del carril que enlazaría La Piquera con el Cerro, y que partía desde la vivienda de Pedro Arenas y finalizaba en la era de Luis Cano Nieto. Fue posible gracias a la correspondiente aportación de 2500 pesetas de los afectados o beneficiarios de dicha otra, unos 25 vecinos; si bien, la obra fue un beneficio para todo el pueblo. Se hizo un vertedero público y se asfaltó por primera vez la carretera Amoladeras, y se instalaron las modernas farolas para el alumbrado público. Se construyó el antiguo depósito del agua (1977), en 1982 se propuso la adquisión de un terreno a Juan La Rosa, por un millón de pesetas, para construir un pozo de agua que abasteciera a la aldea, que no fue apoyada por el Ayuntamiento de Alcalá la Real y finalmente se transvasó el agua desde La Rábita (1985); así como se asfaltaron calles y se construyó el campo de fútbol (1979). Las obras de intersección de la carretera A-339 con la aldea de Fuente Álamo, carretera del Baño, que estaba aprobada en un proyecto desde 1991, participando en los trámites para su solicitud, si bien su ejecución fue posterior a su mandato.
En 1977 llegó el teléfono a la aldea, con el locutorio público en el Bar de Paco.
Entre 1978-1979, se parcelaron las tierras del Cortijo de Clavijo, propiedad del Ayuntamiento de Alcalá la Real y a finales de los 90 se vendieron a sus aparceros, participando directamente en las negociaciones.
Durante su mandato tuvo que enfrentarse a situaciones difíciles como el tener que denunciar al grupo de mujeres de La Rábita que impedía la realización de trabajos para la conducción del agua desde esa aldea hasta Fuente Álamo, teniendo que intervenir la Guardia Civil. También fue difícil el enfrentamiento con los cabreros que pretendían abrevar el ganado en el pilar, pese a las quejas de los vecinos.
El balance de su mandato ha sido bastante positivo y desde aquí impulsamos la idea de que ese trabajo le sea reconocido mediante la concesión de una calle con su nombre. Únete a esa idea para que sea posible.

ANTONIO PÉREZ PÉREZ


Nació en Fuente Álamo el día 6 de enero de 1948. Hijo de Antonia y de Matías, quien fuera uno de los dirigentes socialistas de Fuente Álamo en época de la II República y durante la Guerra Civil. Está casado con Filo Serrano con la que tiene 4 hijos. Fue nombrado alcalde como consecuencia de la celebración de las primeras elecciones municipales de 1979, ganadas por el PSOE y por designación directa del recién nombrado Alcalde de Alcalá la Real, al ser esta una las facultades propias del cargo. La decisión que fue revocada tras la celebración de un referéndum en la aldea con la presencia del propio alcalde de Alcalá la Real D. José Marañón Barrios, nombrándose de nuevo al alcalde que había sido cesado.
 La duración de su cargo fue breve, tan solo la de unos meses veraniegos del año de 1979. Durante ese corto tiempo tuvo que afrentar como máxima autoridad la búsqueda por familiares de un grupo de jóvenes fuentealameños que tuvieron una avería en los vehículos y no pudieron regresar en una noche de fiesta en Las Maquinas o Monte Lope Álvarez, una aldea de Martos, lo que desató las alarmas en la Aldea, provocando la búsqueda por parte de familiares y por el recién nombrado alcalde.
En esos meses de actividad, continuó con el arreglo del carril del Baño con la ayuda del Paro Obrero.

ANTONIO MANUEL JIMÉNEZ AGUILERA

Nació el 16 de julio de 1960. Hijo de Manuel y de Dolores. Fue nombrado alcalde pedáneo al inicio del año 2000, tras la dimisión de Santiago Cano y la celebración de la que fuera la segunda votación popular en la que participaron de forma directa los fuentealameños. Obtuvo 43 votos frente a los 30 de otros candidatos como Francisca Aguilera Cabello o Antonio Jesús Pérez Serrano.
Entre los muchos avances que ha experimentado la aldea destaca el acondicionamiento de la carretera, obras de intersección de la carretera A-339 con la aldea de Fuente Álamo, carretera del Baño (2008), la construcción del Centro Social y consultorio médico, la llegada de internet en 2005 a la aldea, el acondicionamiento de las calles y carriles, entre ellos el de los Callejones, la construcción del muro de contención en la antigua casa de Juan Antonio, la transformación de la zona del campo de fútbol y su conversión en zona de para celebración de las fiestas populares con la instalación de aseos públicos, la construcción de un nuevo depósito de agua en una zona más elevada, la restauración del tejado de la Iglesia con financiación pública y privada, el descubrimiento y expoliación de la Villa Romana, la instalación de un protector antipalomas en la Torre de Fuente Álamo.

Es el primer alcalde que no tuvo su residencia permanente en la aldea, solo al principio de su nombramiento. Es el actual alcalde, con más 17 años de ejercicio, por lo que su obra está sin concluir, aunque según manifestaciones propias,  está pensando en dejar el cargo.

jueves, 4 de mayo de 2017

ALCALDES PEDÁNEOS DE FUENTE ÁLAMO EN EL SIGLO XX (Primera Parte)



INTODUCCIÓN

Siguiendo una publicación que Dª. Carmen Juan Lovera  hizo en el Programa de Fiestas de San Mateo de 1977 donde aparece una “Relación de alcaldes pedáneos del siglo XX en Alcalá la Real”, hemos intentado elaborar este trabajo con los escasos datos disponibles, sin perjuicio de ir complementándolo en la medida que obtengamos más información. Presentaremos sus biografías, unas más extensas y otras más breves, lo cual puede deberse tanto a los datos disponibles como a la actividad municipal desarrollada.
De la publicación de D. Francisco Martín Rosales en su blog “Casas de Cabildo” se pueden ver cuáles eran las funciones de los alcaldes pedáneos:
“En un acto oficial se le daba la credencial y un documento con las atribuciones a las que se comprometían a cumplir…Era una manera de acercar la administración a los barrios, pues servían de enlace de la información municipal, de recoger las peticiones de los vecinos, tenían algunos poderes de policía, de representación del alcalde etc., … En concreto eran los encargados de funciones diversas, entre otras las  informar sobre las licencias administrativas de edificaciones, industrial, de vivienda o religiosa o civil.

ANTONIO ALBA MUÑOZ

Es el primer alcalde que aparece en dicha relación. Son escasos o nulos los recuerdos que la gente mayor del pueblo tiene de su figura. Se recuerda que habitaba una de las dos casas que había enfrente de la escuela, en la actual explanada, llamada por ello “Casa de Alba”, de la que en los años 70 del siglo pasado aún quedaban vestigios. Ejerció su cargo durante la monarquía de Alfonso XIII. Podemos aportar de él, unos cuantos datos familiares. Fue hijo de Juan y de María, y estuvo casado con Mercedes Castillo Galán. Tuvieron un hijo llamado Antonio Alba Castillo, que fue el encargado de cuidar las fincas de D. Francisco Serrano del Mármol antes de la Guerra Civil, y quien contrajo matrimonio con María Serrano Arias, natural de Priego de Córdoba. Su nieto y único hijo del anterior matrimonio, Francisco Alba Serrano, apodado “Alameas”, fue víctima de la Guerra Civil, falleció el 31 de Mayo de 1941, a los 34 años de edad, fusilado en Jaén. Con Francisco desapareció la saga de los “Alba” de Fuente Álamo, pues sus 5 hijos y su esposa tuvieron que marcharse a la zona de Brácana durante la Guerra Civil.

FRANCISCO GÁMEZ CASTILLO

De este alcalde pedáneo no disponemos de información, y dejamos su estudio pendiente de futuras consultas en archivos registrales, parroquiales o municipales. Su mandato se ejerció también antes de la Segunda República.

VICENTE AGUILERA CASTILLO

Nació en Fuente Álamo-Alcalá la Real el 14 de Agosto de 1900, hijo de Juan María Aguilera Leyba y Segunda Castillo Anguita. Casado con Dolores Cano Ruiz y padre de 6 hijos. Junto a sus otros 6 hermanos formaron una de las sagas más prolíferas de Fuente Álamo.
Como características físicas podemos describirlo con una estatura de 1,675 m., cejas pobladas, ojos morenos, barba cerrada, color sano. Como señas particulares padecía una invalidez que le trajo consigo el alias “Cojo Pistolas”, sobrenombre que heredó de su padre, aunque en el pueblo era conocido como Vicente “Pistolo”. Dicha invalidez fue producida en el Servicio Militar, lo que le hizo gozar de una pensión concedida por O.C. del Consejo Supremo de Guerra y Marina, de 27 de enero de 1928 (D.O. nº 35..) teniendo el grado de Cabo de Infantería retirado por inútil. La pensión le fue retirada tras el proceso seguido contra él después de la Guerra Civil.
Tenía como profesión principal la de cabrero. Antes de que se iniciase la Guerra Civil, trabajaba como guarda en el Cortijo de la Solana en las fincas de la familia Sánchez-Cañete.
Con la creación en 1931 de la  Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente» de Fuente Álamo, afiliada a la  FNTT-UGT, se hizo socio afiliado  en 1931, ocupando cargos directivos de tesorero en 1932, y en los años previos al inicio de la Guerra Civil fue secretario de la Filial Cooperativa de la Sociedad “Espiga Floreciente”. Fue uno de los firmantes del Acta de 10 de abril de 1936, que aprobó la conveniencia de solicitar en arrendamiento, la finca denominada Cortijo “Clavijo” propiedad del Excmo. Ayuntamiento de Alcalá la Real, cuando terminase el contrato que aquel tenía en arriendo y que finalizaba el 15 de Agosto de 1936 y que no pudo llevarse a cabo con el inicio de la Guerra Civil. Durante la contienda se produjo la colectivización de la tierra en Fuente Álamo con la incautación de fincas.
Ejerció el cargo de Alcalde pedáneo –según su declaración- durante dos periodos, el primero desde 1932 hasta 1934, -pienso que el periodo exacto pudo ser desde abril de 1931 hasta noviembre de 1933; y el segundo, desde las Elecciones Generales del 25 de febrero de 1936, (en las que fue Interventor del PSOE), hasta la terminación de la Guerra Civil en abril de 1939. La pedanía la simultaneó con el cargo de presidente del Comité del Frente Popular, durante el periodo en que Matías Pérez Lizana, tras ser movilizado su reemplazo, se incorporó al frente de batalla en marzo de 1938.
Finalizada la Guerra Civil, se produjo su detención por haber desempeñado los referidos cargos, con acusaciones que en alguno de los casos no fueron probadas y en otros estaban totalmente justificadas en razón al cargo que ejercía, pues obedecía órdenes del Alcalde de Alcalá la Real, del Ministerio de Agricultura de la República o en base a las necesidades del pueblo. Y es que tras llevarse  a Alcaudete el trigo y el aceite que había en Fuente Álamo, él dejó “que fueran a los cortijos para que con lo trajesen comieran los del Pueblo”. Sin embargo, no todas las órdenes recibidas las cumplió, negándose a llevar a cabo lo ordenado en el Oficio procedente del Concejal socialista del Ayuntamiento de Alcalá la Real D. Salvador Frías, en el que le decía que había estallado el Movimiento y que se pusieran a las órdenes del Gobierno de la República, recibiendo una lista para que encarcelara a veinticinco personas de Fuente Álamo, hasta el punto de que no solo no las detuvo, sino que llegó a proteger a los tres únicos detenidos.
Como hemos dicho, fue detenido el 8 de abril de 1939 en Alcaudete, pocos días después de finalizar la Guerra y enjuiciado en el procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 44723. Fue condenado a la pena de veinte años de reclusión temporal, como autor responsable de un delito de Auxilio a la Rebelión Militar.
A partir de su detención, tuvieron  que soportar tanto él como su familia una serie de acusaciones, denuncias, vejaciones, encarcelación y posterior destierro, que, sin duda alguna le marcaría para el resto su vida, y que continuarían solapadamente hasta los años 60.
Estuvo aproximadamente tres años en prisión y sufrió un destierro de otro periodo igual de tiempo en Lora de Río, donde estuvo cultivando melones y realizando otras labores agrícolas. Cumplida la condena, volvió a Fuente Álamo aproximadamente en el año 1945, por aplicación de la ley de indulto general. Enfermo, fue acogido por los familiares.
Dedicó el resto de su vida a trabajar en el campo pese a la invalidez que padecía, asimismo desde los años 50 hasta los 70, fue el cabrero de Fuente Álamo, profesión que ya había ejercido por cuenta ajena antes del inicio de la Guerra. Mantuvo la explotación ganadera hasta tres o cuatro años antes de fallecer.
Era un gran aficionado al juego del dominó, de ahí se quedó el dicho popular en Fuente Álamo que se aplica a una persona muy aficionada a los juegos de cartas: “Siempre jugando como Pistolo y Pollica”.
Falleció el 1 de marzo de 1973.

JOSÉ CARRILLO RUFIÁN

Nació en Fuente Álamo en 1863. Se crió y vivió parte de su vida en el Cortijo de Las Terreras, de ahí el sobrenombre de “Terreras” y que fue heredado por toda una saga, con sus hijos Juan José, Pablo y Feliciano. Era una familia de trabajadores del campo, cultivando tierras propias, en arrendamiento o encargados en tierras ajenas.
Pienso, aunque esto no está contrastado, que fue alcalde pedáneo durante el bienio radical-cedista o bienio negro (noviembre de 1933 hasta las elecciones 25 febrero de 1936), pues se produjo un cambio de alcaldes pedáneos en Alcalá la Real. En ese periodo no ejerció como tal Vicente Aguilera, seguramente por dimisión, aunque con el triunfo de las izquierdas (Frente Popular) en las elecciones de febrero de 1936 retoma de nuevo el cargo.
Pocos días después de la entrada de los nacionales en Alcalá la Real, en concreto el 4 de Octubre de 1936, José junto con su familia, se marchó al Bando Nacional, no regresando hasta finalizada la contienda. Después vivió en la calle Las Parras de Alcalá la Real hasta su fallecimiento.
Durante su mandato, o al menos durante ese periodo de tiempo, se construyó la caseta de la luz (1934), llegando la electricidad a Fuente Álamo.
Después de la Guerra Civil fue uno de los hombres más influyentes en las decisiones políticas y sociales de la aldea.

MATÍAS CESÁREO AGUILERA ANGUITA

Nació el 25 de Febrero de 1892, hijo de Cándido Aguilera López, de ahí el sobrenombre de “Candio” y de Juana Anguita López, con domicilio en Las Caserías. Nieto por línea paterna de José Aguilera y María López, de Las Caserías, y por línea materna de Antonio Anguita y Ana López, de Las Grajeras. Casado con Leocadia Calvo Sánchez, tuvo cuatro hijos.
Fue alcalde desde la finalización de la Guerra Civil en abril de 1939, por lo que se puede considerar como el primer alcalde del Régimen.
Sin hacer ningún tipo de valoración sobre su actuación individual, sino de las propiamente impuestas por los vencedores, le tocó gobernar en una de las aldeas de Alcalá la Real, que había sido fiel a la República hasta el último día de la Guerra Civil, por lo que se tomaron duras decisiones contra los vencidos, que venían establecidas desde arriba, denunciándoles y señalándoles como culpables de todos los desmanes ocurridos en la Aldea durante la Guerra Civil. Durante su mandato se ordenó pelar a las mujeres de los republicanos y se les obligó a restituir todos los enseres y muebles que se habían apropiado después de la huida de los nacionales, siendo su casa el lugar de entrega y reparto. Así mismo, como máxima autoridad, era el encargado de controlar de aquella manera establecida, el racionamiento del pan.
Agricultor de profesión, labraba las tierras propias y además era manigero-encargado en las tierras de D. Francisco Serrano del Mármol, donde reinaba en aquellos tiempos cierto corte caciquil.
Los mayores, aún recuerdan aquella coplilla cantada a las hijas del Alcalde y manigero, que decía:
“A la Ita de Matías
le van a poner galones,
Se compone la cuadrilla
todo de mandones”.
Católico practicante, era de los pocos hombres que acudía a las misas en la iglesia de la aldea. Al final de su vida, iba cada día a rezar a una cruz que misteriosamente apareció en el Rocastro.
Falleció el día 6 de febrero de 1978 en plenos albores de la democracia, la cual no pudo conocer, pues padecía graves trastornos auditivos y seniles.

ANTONIO AGUILERA AGUILERA

Natural de El Castellar aldea de Priego de Córdoba,  nació por el año 1879. En concreto su familia era del Cortijo el Arroyo, situado en el barranco entre Almedinilla y Priego de Córdoba, de ahí el sobrenombre de “Arroyo”. Formó una de las sagas más importantes de la aldea con sus 8 hijos… 

CONTINUARÁ...

martes, 11 de abril de 2017

HISTORIAS DE LA FLORA DE FUENTE ÁLAMO



              La historia de un pueblo quedaría incompleta sin recordar los árboles, plantas o arbustos, y en general  toda la flora que se ha desarrollado en su territorio. Forma parte de su paisaje natural e histórico y nos trae a la memoria vivencias ocurridas directamente con ellos o alrededor de estos seres vivos. No se  pretende hacer un estudio botánico, sino simplemente un pasaje histórico-descriptivo de aquellos arboles o plantas que nos traen especiales recuerdos por lo emblemáticos que fueron y en algunos de los casos, todavía son. Sería una larga lista: los álamos del Pilar, las higueras de Pedro González “Cañuelos”, los granados de Los Callejones, el moral del Cortijo de Cabrera, los cipreses de los Baños, el álamo del Terrero, el ciprés de las Amoladeras, la higuera del Rocastro,  las encinas de Clavijo y del Peñón, las chaparras de la Marchena, los terebintos de la Cornicabra, los álamos del Silillo, la higuera del Higuerón, los álamos y los cañicas de la Erilla, la higuera de la familia Malagón, los cerezos de la Haza de Granada, el acerolo de la Casa de la Huerta, los mal llamados árboles “pan de pastor” de La Torre, el esparto y los almendros de la Coronilla, los tarajes de Salado, las retamas y gayumbas de nuestros montes… y en general todos y cada uno de nuestros olivos centenarios.
Encontramos los primeros datos en el Catastro del Marqués de la Ensenada elaborado entorno al año 1753 donde se recoge que las características del terreno y los árboles que abundan en Fuente de la Encina, Cornicabra y Fuente del Álamo son encinas y quejigos.
 Fuente Álamo era, a mediados del siglo XIX, un partido de campo eminentemente productor de grano, en terrenos de segunda y tercera clase. Así, dos terceras partes (1.500 fanegas) del terreno era tierra de secano, tierra calma en donde se sembraba fundamentalmente trigo, cebada, escaña, habas, garbanzos, lentejas, yeros, gijas, habichuelas, maíz. La otra tercera parte (500 fanegas) era tierra de monte destinada a la producción de bellota para el ganado y al pastoreo de ovejas, cabras y cerdos.

                                           Conocemos otros datos sobre el terreno del partido de campo de Fuente-Álamo que también se hallan en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, Volumen VIII, Edición de 1830,  escrito por Pascual Madoz y  en cuya  página 223,  dice: El terreno de su campo es en lo general de inferior calidad, aunque hay algunos pedazos buenos y tiene muy poco arbolado.” También describe: por bajo del cual hay unos pequeños huertos que se riegan con las aguas sobrantes de aquel, recogidas en una alberca”. Los huertos reutilizaban el agua derramada de la fuente y era una de las escasas zonas húmedas de Fuente Álamo donde prosperaron árboles frutales, higueras y granados. 
Siendo Fuente Álamo actualmente tierra de olivar, paisaje que ha ido tomando ese color verde oliva durante los pasados siglos XIX y XX, y existir tantos olivos,  algunos ya centenarios (olea europaea) y emblemáticos, no tengo predilección por ninguno de ellos, salvo los que me dan su aceite. Sí recuerdo especialmente aquel olivo, o más bien aquel troco de olivo, que había en la puerta de la Camarilla, donde Juan La Rosa, tenía instalada su zapatería, actual Centro Social. Lo recuerdo con su tronco retorcido y duro, al que apenas le habían salido 8 ó 10 varetillas, y en sus ramas le quedaban un puñado de hojas que se habían escapado del pulgón. En aquel tronco medio ahuecado se escondían nuestros muñequillos o pistoleros, o más bien se refugiaban del fuego enemigo que se cruzaba desde la puerta de la Camarilla.
Creo que me ha traicionado el subconsciente y debería haber comenzado recordando los álamos blancos,  pues uno solo de ellos, junto con el manantial, compusieron el nombre de la Aldea. Los álamos como la misma fuente han ido apareciendo y desapareciendo. En mis recuerdos de los primeros años 60,  no había ningún álamo en las inmediaciones de la fuente, pero en mis sueños o en mi imaginación siempre he visto al lado del caño de agua de la izquierda un álamo blanco (populus alba); quizás me lo contaron alguna vez, porque los más viejos del lugar recuerdan haberlos visto alrededor del pilar. Sería a primeros de los años setenta del siglo pasado al remodelarse el pilar y la fuente, derribándose el lavadero y la alberca, cuando se plantasen alrededor de la plaza una media docena de los llamados álamos blancos o comunes “chopos blancos”, que después de dos décadas sucumbieron atacados por las plagas. Así, ya a principio de los años noventa, solo se podía ver sus altos troncos pelados. La nueva remodelación de la fuente, con la supresión del pilar, finales los años 90, hizo que se replantaran otros nuevos álamos intercalados con otros árboles menos autóctonos y que le dan el aspecto actual.
ACEROLO DE LA CASA DE LA HUERTA.

“¡¡Venid nenes, que sus voy a enseñar mis patillos!!”. Un mal día de finales de verano de mediados los años 70 del siglo pasado, nos dio a un grupo de niños, que no nombraré para no delatarles dado el escaso tiempo transcurrido, por probar las ricas acerolas que caían conforme maduraban o por el impacto de las piedras que lanzábamos sobre las ramas de aquel árbol (crataegus azarolus) situado en la parte alta de la carretera a unos 100 metros del Cortijo de la Huerta.  Tuvimos la mala suerte de no percatarnos  que desde el Cortijo del Llano su guardiana nos estaba observando, algo ya bastante difícil, dada la distancia. Continuábamos nuestra ruta, con los bolsillos llenos y saboreando aquellas bolillas, cuando de pronto escuchamos a Domingo, que a voces nos llamaba para enseñarnos sus patillos. Nosotros tan ilusionados y a la vez tan ingenuos llegamos hasta el cortijo de Antonio Ortega, “Rayo”, para atender el requerimiento que nos hacía su hijo, y recrear nuestra vista en aquellos plumíferos. Sin llegar a ver ningún palmípedo, de pronto apareció Mercedes, la del Llano, que con una libreta en mano, y tras ser identificados uno a uno por nuestro joven delator, nos fue apuntando, al propio tiempo que nos advertía que lo comunicaría a cada uno de nuestros respectivos padres, circunstancia que nos tuvo en vilo unos cuantos días. Finalmente, pareció no trascender  la lista de delincuentes o al menos mi padre  nunca  se enteró, el de Beni no lo sé y José Antonio al tener sólo madre, quizás fuera más benevolente, pues desgraciadamente su padre  ya había fallecido.
Esta historia va dedicada a mi amigo Domingo Ortega Serrano.


CEREZOS DE LA HAZA DE GRANADA
En la Haza de Granada había un extensa plantación de cerezos (Cerasus) que producían una fruta tan golosa como pintoresca en aquellos campos fuentealameños. A mediados de los años 80, era una práctica habitual la entrada de un turno de noche para “trabajar a destajo” en la recogida de cerezas. Era un trabajo que solo se remuneraba con especie y sin beneficios para el dueño de la explotación. Una de aquellas noches de verano, cuando se encontraba en plena faena un grupo de no asalariados, de pronto irrumpió otro grupo de cuatros jóvenes dando grandes voces por cada una de las cuatro esquinas de la Haza Granada, alentando y espantando, produciendo la confusión al grupo anterior que no sabía por dónde huir o a qué cerezo subirse. De poco sirvió gritar que se trataba de una broma. Este segundo turno estaba formado por Eduardo Aguilera Cervera, Antonio Ramírez Peinado, Rafael Cano Vera “Rafalín” y el que les relata. El grupo saliente y nunca mejor dicho, estaba formado por otro grupo de “fuentes-alameños” de mayor edad. Nosotros jugábamos con la gran ventaja de haber escuchado en el bar, cómo habían preparado secretamente el ataque, lo que aprovechamos, sabiendo que teníamos el camino libre y expedito de guardianes, para gastarles aquella broma de mal gusto, que solo se endulzaría con un puñado de cerezas.  Por suerte para nosotros, no nos llegaron a identificar, o quizás prefirieron no contar la mala experiencia pasada, pues la estampida hizo que algunos cayesen en los surcos de tierra calma que rodeaba aquellos cerezos, salvo Enrique que se quedó escondido en lo más alto de uno de ellos.
 Esta historia está dedicada a nuestros queridos amigos Rafalín y Enrique, con los que tanto nos reíamos al recordarla.
CIPRÉS DE LAS AMOLADERAS

Árbol centenario, solitario, esbelto, puntiagudo, verde oscuro. Contraste puro con olivos que lo rodeaban, redondos, pequeños, acompañados, verdes olivas. Criado y enterrado en tierras recias de los Ardales. Veía pasar el tiempo…

jueves, 23 de marzo de 2017

EL SOMBRERO DE JIPIJAPA. MANUEL CASTILLO PADILLA. GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO



                Manuel Castillo Padilla, nació el 14 de mayo de 1911 en el Castillo de Locubín. Su padre Francisco Castillo Aguayo y su madre Petronila Padilla Rueda fomaron un matrimonio de castilleros que se habían establecido en Fuente Álamo. En una familia de agricultores, Manuel continuaría con la  profesión, hasta que la Guerra Civil le hizo militar profesional con el grado de sargento. Sabía leer y escribir, de estatura 1,650 m,  de pelo negro, barba poblada, cejas al pelo, color natural, ojos azules, siendo hombre de gran corpulencia. Casado con Catalina, una de las tres hijas de Pedro apodado “La Muerte” y de Dulcenombre, tristemente fallecida a consecuencia de la  metralla que las bombas esparcieron por Fuente Álamo durante la Guerra Civil.
La Guerra Civil le sorprendió con 25 años de edad y como un mozuelo ilusionado por evitar la sublevación militar; pronto se integró en las milicias que hacían guardias en Fuente Álamo, teniendo una participación bastante activa. Una vez movilizada su quinta, se incorporó al 170 batallón denominado “Voluntarios de Jaén”, que se integró en la 45ª Brigada Mixta con actividad en el Frente de Madrid y en donde alcanzó como hemos dicho, el grado de sargento, con efectos de 1 de junio de 1938, según nombramiento en Diario Oficial del Ministerio de Defensa Nacional de 17 de septiembre 1938 núm. 240  PAG 1083-1084 que publicó los ascensos de cabo primero a sargento, una relación donde se encuentra Manuel, por ascenso de cabo primero.
El 26 de abril de 1939 se presenta denuncia contra Manuel Castillo ante la FET y de la JONS por parte de D. Francisco Serrano, conocido en Fuente Álamo como Don Paco. Cuando éste se disponía a entrar al establecimiento de Juan Muñoz Jiménez, sito en Alcalá la Real se encontró con Manuel, a quien le preguntó si sabía sobre lo acontecido en la Aldea de Fuente Álamo durante la Guerra Civil y si conocía al Alcalde de Fuente Álamo, negando Manuel las preguntas. Ante lo cual el Sr. Serrano supuso la mala intención de ocultar todo lo malo que había ocurrido en la Aldea.  Le preguntó además que de dónde procedía el sombrero jipi que llevaba, por no corresponder según el interpelante a la posición que tenía Manuel antes de la guerra, contestando éste, que se lo habían dado por ahí, por lo que D. Paco supuso que era robado. Continúa con el interrogatorio, manifestando Manuel que fue voluntario de las milicias rojas desde el día 12 de septiembre de 1936 hasta la finalización de la Guerra. No habiéndose presentado a las autoridades hasta que hoy ha sido obligado a ello por los vecinos D. Gregorio M. y D. Bartolomé L., miembros de la FET y de la JONS. Con esta denuncia se inicia el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 44.810 contra Manuel Castillo Padilla.
En su declaración como testigo, A. P. R. manifiesta que amenazó con las armas a D. Ángel Custodio y a su madre y les robó varias ovejas. Que marchó voluntario a las milicias rojas, alcanzando el grado de Sargento.
En la declaración de E. M. S., manifiesta que perteneció al partido socialista, que se lanzó a la calle con una escopeta, que intervino en la destrucción de la Iglesia y en la quema de Santos a los que emprendió a tiros, además de participar en muchos robos y saqueos. Que amenazó a Ángel Custodio y a su madre robándole ovejas. En el mismo sentido declara P. P. V.
I. L. R. I. dijo que se presentó un día en su cortijo de Las Mimbres con una escopeta y se llevó cabezas de ganado, algunas gallinas y un jamón, amenazándola con matarla si gritaba.
En su declaración en Alcalá la Real el 23 de febrero de 1940, manifiesta que antes del 18 de julio perteneció a la UGT. Que es cierto que al venir la revolución se lanzó a la calle, provisto de una escopeta haciendo guardias como miliciano. Contesta que no es cierto que interviniera en la destrucción de la Iglesia y en la quema de santos. Que tampoco intervino en los saqueos y robos de caballería en los cortijos. Contesta que convirtieron la Iglesia en un granero. Contesta que no es cierto que amenazase a Ángel Custodio, ni a su madre. Que no le arrebató una escopeta, ni robó cabezas de ganado. Que sí es cierto que marchó voluntario con las milicias, alcanzando el grado de Sargento.
El 13 de mayo de 1940, se dicta sentencia que considera como hechos probados: Que el encartado, 28 años, socialista, cuando surgió la guerra tomó las armas a favor de la causa roja, interviniendo en la destrucción de la Iglesia e Imágenes sagradas. Amenazó de muerte al vecino Ángel Custodio, para obtener la entrega de una pistola y a la madre de aquel con idénticas amenazas, logró robarle cabezas de ganado, un jamón y gallinas. Ingresó voluntario en el Ejército Rojo alcanzando la graduación de Sargento. Fallo: Que debemos condenar y condenamos al procesado MANUEL CASTILLO PADILLA, a la pena de veinte años de reclusión temporal como autor responsable de un delito de auxilio a la rebelión militar con las agravantes apreciadas.
Estamos ante otro de los procesos injustos contra personas de la Aldea  por pensar de otra manera y por luchar por unas ideas que creían más justas. Hay que tener en cuenta que los hechos que se le imputan y por los que fue condenado se desarrollan en el contexto de una guerra civil, y que el hecho más grave, aparte de ser socialista, pudo ser robar con amenazas unas ovejas, unas gallinas y un jamón, que seguramente fueron entregados a la Colectividad y consumidos por todas las familias de los milicianos. También debemos tener en consideración a las otras víctimas de aquella situación, caso de la familia de Isidora, que con tanto esfuerzo habían criado aquellas ovejas y gallinas, pero la situación era el que era: una Guerra Civil; y las necesidades de los pobres, muchas.
 El procedimiento, como casi todos los procesos abiertos contra los derrotados, este también está lleno de irregularidades, desde la detención e interrogatorio inicial por un particular, como el no recibirle declaración al principal perjudicado Ángel Custodio, la declaración de testigos en base a indicios o comentarios y no por haber presenciado los hechos que habían ocurrido tres años antes, ect…
Es curioso que Manuel, finalizada la Guerra Civil, no huyó ni se ocultó, y un mal día a los veintitantos de terminar la guerra se desplazó desde Fuente Álamo a Alcalá la Real, por donde paseaba tranquilamente con su sombrero jipijapa, quizás queriendo aparentar una situación social más alta y no levantar muchas sospechas (simulación que también pudo delatarle), con la mala fortuna que se encontró con quien seguramente fue su señorico antes de la guerra. Como si el antiguo “dominus” hubiera conservado la potestad de enjuiciar los actos responsables de su esclavo, le sometió a un interrogatorio sobre el transcurso de la Guerra Civil en Fuente Álamo y sobre la actuación que tuvo su alcalde pedáneo, y como no le convencieron las respuestas o no respondió  lo que él quería, presenta una denuncia formal ante la dirección de la Falange Española Tradicionalista y de la JONS. Luego lo presentarían ante las autoridades públicas, siendo inmediatamente detenido e ingresado en prisión, de la que no saldría hasta bien mediados los años 40. Enfermó de tuberculosis, la cual acabó con su vida pocos años después de salir del presidio, por lo que desde mi punto de vista, puede considerarse otra víctima mortal de la represión franquista.