jueves, 14 de mayo de 2015

JUAN AGUILERA CASTILLO.- “ JUANI EL CAMIONERO”


      No se podría hablar de vehículos ni del transporte en Fuente Álamo, sin mencionar a Juan Aguilera “Juani”. Su vida estuvo siempre vinculada a ello, desde que con 12 años compró una bicicleta hasta que su salud le obligó a bajarse de un camión. Pero según él, el mejor coche, y el que más disfrutó, fue un SEAT 1430 blanco, al que cambió él mismo todo el motor, pues también entiende de mecánica. Tampoco se podría entender el mundo del transporte en Fuente Álamo, sin conocer a nuestro camionero y sin reconocerle el servicio prestado a la aldea, y agradecerle su buen trato con la gente. Y es que la cabina de su camión siempre estuvo disponible para llevar gratis a uno o dos fuentealameños a Alcalá la Real, a Granada o cualquier otra parte.                   
  Camionero para todo tipo de mercancías, transporte de materiales para la construcción, escombros, aceitunas, orujo, leña, paja, muebles, tractores… Hasta las porterías del campo fútbol llegaron en su camión.  Como hemos dicho antes, también se ofrecía al transporte de personas, pues incluso su remolque se acondicionaba para las romerías hacia Sierra Morena o para trasladar a los cazadores de una zona a otra. Han sido muchos los favores y los beneficios aportados, su camión ha dado un gran servicio ayudando a la modernización de las infraestructuras y las viviendas de la aldea, siempre con aquellos precios bajos de 40 duros por un porte a Alcalá.
Nació un 14 de mayo de 1946, aunque a efectos legales le consta el 17 mayo, fecha en la cual le inscribieron. Hijo de Antonio y de Brígida, nació en Fuente Álamo en la casa que actualmente es de Mariana, al igual que otros tres de sus hermanos.  En total eran 6 hermanos, si bien una murió muy pequeña. Estuvo viviendo allí hasta los 8 años, momento en que sus padres se fueron al Coscojar Alto o Blanco (como a él le gusta llamarle), donde estaba su abuelo, el guarda de las tierras que tenía en arrendamiento el señorico D. Francisco Serrano del Mármol. Cuando nació su hermano Rafael, estaban en ese cortijo. Recuerda que su madre tuvo un parto complicado y entre cuatro mulero la tuvieron que sacar en unas angarillas hasta la Setilla y desde allí la llevó el señorico en un Mercedes hasta Granada. En aquel cortijo estuvieron dos años, pues al dejar las tierras el señorito se fueron a vivir al Coscojar Bajo o “Negro”, este de propiedad del referido D. Francisco, donde estaba de casero Blasillo Zamora y su familia, que se marcharon a Andújar.
 Recuerda que desde allí iba a la escuela por un camino desde la Casilla al Silillo, por las Cuevas, saliendo a la Mina, con una talega donde guardaba un pizarrín. Solo serían unos meses y salteados, ya que pronto entró a guardar cabras y cochinos, con unos 9 años. También tuvo un maestro que venía al cortijo en bicicleta desde Alcalá la Real y le daba clases dos veces por semana. También enseñaba en los cortijos de la Casilla, la Cabrera, los Florios, la Cornicabra…
En aquellos tiempos, D. Francisco Serrano del Mármol tenía 14 ó 15 cabras y un macho, con dos turnos de cabras, para tener leche todo el año.  Él la transportaba con un mulo a Alcalá la Real, unos 10 ó 12 litros diarios, además de un montón de docenas de huevos, pues había unas 200 gallinas. Había entre los dos cortijos 14 yuntas de mulos, luego quedaron la mitad al dejar el Coscojar Alto. Los muleros venían de la Pilas de Fuente Solo, de las Grajeras y de Fuente Álamo (Feliciano Ibáñez y su hermano Juanito). La Haza Granada era de tierra calma, sembrada a dos tercios de trigo y uno cebada,  donde él sacaba las cabras a carear.
Hizo la Primera Comunión a los 9 ó 10 años, con un grupo de nenes. No recuerda bien al cura, el cual podría ser Don Cristóbal, pero cree que vino después, siendo entonces Don Antonio. Para poder hacerla, le dio catequesis José, el hijo de Blas Zamora, quien venía del seminario desde Andújar con una Guzzi. Subía a ver a sus padres, pues su hermana María ya estaba zangadunga y le gustaba. Le enseñó a rezar y llegó a aprender hasta el Rosario. Doña Casilda, señorita del cortijo, quien venía una vez al mes con su chofer Joseíco, le decía: “Juanito siéntate”, y le adoctrinaba en la fe católica.
La primera bicicleta se la compró su padre cuando tenía 12 años. Le costó  2000 pesetas, dando de entrada 20 duros. Se la compró a Rafael “Carajita”, que tenía el taller en Alcalá la Real, por el  Río de Oro. Pudo ir pagándola a cuota, pues con esa edad ya ganaba 21 pesetas, que era la paga de niño, llevándoles agua a los muleros, chasqueando los jaramagos y cerrando surcos. Cuando tenía 15 años, recuerda que un día enfermó un mulero apodado “El Gordo”, y estando con Pedrillo el del Alcalde, que por cierto es 10 días menor que él, en la zona de la Juan Blanquilla, le llamaron para que se volviese y pudiera sustituir al referido mulero, ganando ya 45 pesetas, jornal de hombre. Estuvo unos cuantos años de mulero, pues después compraron un tractor y desparecieron las yuntas.
Con 18 años se sacó el carnet de conducir, convirtiéndose en el chofer y “lazarillo” del señorito Francisco Sierra Muñoz “Paquito”, quien cultivaba las tierras tras la muerte de su tío, y al que llevaba a las monterías y los guisos. A los 21 años obtuvo el carnet de primera, poco antes de incorporarse al servicio militar.
La mili la hizo entre los años 1968 y 1969. Estuvo en el campamento de Cerro Muriano durante tres meses y después 15 meses y medio en Sevilla en el Cuartel de Infantería “Soria 9”. De su quinta del 1967 son Pedrillo Aguilera, Pepí Aguilera y Manuel Pérez “Cigarrica”. Cuando estaba en el campamento, le mandaron el carnet de conducir por correo certificado, por lo que se pudo sacar los carnets militares, siendo conductor en el periodo de instrucción de un Jeep. También fue monitor de los reclutas, quienes tenían que hacer un recorrido supervisado por él, mientras  el teniente estaba sentado en una sombra. En Sevilla llevaba la banda de música en un REO y después fue conductor de un Coronel conduciendo un SEAT 1500.  Lo llevaba todos los días a Capitanía General, y a Jerez una vez al mes.
Cuando volvió de la mili, Paquito Sierra, compró un tractor de cadenas y dejó solo una yunta en el cortijo, otra en la Casilla Sierra y otra en el cortijo en el Rosalejo. Tenía que ir con el tractor a todas las fincas, era un tractor con unas ruedas de gomas, marca FIAT. También les compró Paquito una Moto Vespa para el servicio del cortijo.
Se casó a los 26 años,  viviendo aún en el cortijo el Coscojar; pero recuerda que se vistió de novio en la casa de Benigna. Se casó el 12 de octubre de 1972, en la Iglesia de San Antonio de Padua, con Leocadia Aguilera “Aya”. La celebración la hicieron en el Salón “El Trompero”. Por aquel entonces se regalaban unas 100, 200, y el que más, 400 pesetas, llegando a juntar en regalos 105.000 pesetas. El cura que ofició la ceremonia fue D. José Lomas.  Hicieron el viaje de novios por Granada, Málaga, Algeciras, cerca de Portugal, Córdoba y Andújar, en el coche en el Renault 8 azul, que les dejó prestado su suegro. Como Antonio y Filo se habían casado dos días después, volvieron a por ellos e hicieron juntos parte del viaje.
  El camión marca Ebro D-700, matrícula J-48012 con la primera cabina abatible que salió al mercado, lo compraron a finales de 1969 entre Juan Pérez Vera “Capullo”, Eugenio Pérez Aguilera “Uge”, Justo Gutiérrez Sánchez “Justo de Leo” y él como camionero, comenzando a trabajar a primeros de Enero de 1970. Pusieron cada uno 38.000 pesetas, repartiendo beneficios y pagando letras a parte iguales. Estaba puesto a su nombre, y él era el conductor. Hicieron una sociedad de palabra, pues los otros socios eran albañiles, y no tenían carnet de conducir camiones. Su padre puso el dinero, pues en su casa lo que ganaban se lo entregaban a sus padres. Después él tuvo que devolver el dinero a sus padres. La “Sociedad” duró tres años, pues hubo diferencias entre ellos en cuanto al reparto de dinero y a la aportación de trabajo. Su cometido en la empresa era el arrimar materiales a la construcción donde había 8 trabajadores en la empresa. Era una sociedad verbal con un contrato que no estaba registrado. Cada mes se hacían cuentas, y el encargado de ello era Eugenio. Tras la disolución de la sociedad, se sorteó el camión. Al preguntar  a quien le interesaba,  se ofrecieron él y  Juan Pérez “Capullo”, pero éste no tenía el carnet, por lo que los dos socios le pidieron la cantidad aportada de 38.000 pesetas y Juan le pidió 50.000 pesetas que también se las pagó. Todavía quedaba un resto por pagar que abonó él al año siguiente.
 Estuvo con este camión unos 18 años. Después, tuvo un  Pegaso Súper Comet, y un Pegaso Mider otros 15 años. En total fueron 34 años de camionero. Han sido más de tres décadas desde 1970 hasta 2003, y afortunadamente, nunca ha sufrido accidentes provocados por él, si bien una vez, una furgoneta marca Mercedes, conducida por el llamado Rubio de Frailes, chocó contra él al quedarse el otro dormido. Esto fue a la altura de la gasolinera Puerto López.
Lo peor que ha cargado ha sido paja a grané. Acoplando unos pinchos al remolque se pisaba para que entrase más cantidad, pero se incendió con una crispas del tubo escape, y no quedó calcinado el camión gracias a la intervención de Antonio Martín “Malacabeza” y Enrique Fuentes, quienes trabajaban en aquel momento para él.  Ha cargado leña desde Moriles. Los viajes  más largos eran a Málaga, Sevilla o Córdoba, donde iba casi todos los días, además de Jaén, haciendo sobre 200 km diarios. A veces no paraba e iba dos veces a Jaén o la Zubia, pues en aquella época no había tacómetros.
También entendía de mecánica, pues hizo con su hermano Arturo un curso por la PPO, que repetiría en la mili. La actividad de camionero la fue compaginando con la de agricultor. Estuvo 8 años de presidente en la cooperativa agrícola Ntra. Sra. del Rosario de Fuente Álamo y de vicepresidente otros 4 años, entorno al año 1984. Se quedó dos veranos encargado en el Bar de Paco, sin pagar alquiler, para mantener la actividad. Como casi todos los fuentealameños, también fue emigrante. En concreto estuvo en Suiza en 1974, en el Canto Grisones Island, pegando a Italia, en la montaña. También estuvo dos veranos en la hostelería en Playa de Aro, durante  de 1985 y 1986, donde tuve la suerte de tenerlo de compañero de trabajo.
Mantuvo la actividad como hemos dicho hasta el año 2003 en que padeció un infarto, estuvo 18 meses dando  partes de enfermedad cobrando el 75 por 100, hasta que a los 65 años le vino la paga completa. Siempre fue autónomo, a excepción de esas veces contadas.
En el 2008  tuvo problemas con el riñón y el 9 julio de 2014 se le pararon, estando actualmente a la espera de la donación de un riñón, pasando tres días por la diálisis. Se toma la vida bien, sabe que esto le está comiendo pero que hay otras cosas peores. Los días de la maquina pierde dos kilos en 4 horas. No cree que haya sido consecuencias del trabajo, fumaba un poco, y nunca ha abusado de la bebida. Lo cierto es que su vida actualmente depende de un donante.
La caza es su deporte o afición principal. Afición que tomó desde que siendo un joven iba acompañando a las monterías al señorito Paquito Sierra, hasta que un día se hartó de ser mero acompañante y le pidió una escopeta, con tal suerte que mató un ciervo. Aún  conserva  como recuerdo una percha hecha con las patas y las manos de la pieza. Deberá dejar próximamente su afición, pues le pondrán una fístula en el brazo para extraerle mejor la sangre. La dejará con resignación, pues piensa que antes es la salud. Recuerda que entre unos cuantos fuentealameños (Chele, Marcelino, Paco y Arévalo) compraron una máquina de montar cartuchos. Fue presidente del Coto de Casasola (Se creó en 1970, primer presidente Juanito Carrillo “Terreras”) cuando los cotos todavía estaban juntos. Recuerda que en su camión se transportaba a los cazadores desde el Puente Suarez por las Amoladeras hasta el cortijo de la Setilla. Lo del apodo “La Liebre” o El de “Liebre”, se lo adjudicó Justo Gutiérrez, “El Tío Bicho” y le viene de un día de caza que mató desde las Madrigueras en las Escombreras hasta llegar a Ardales 8 liebres (y 10 ó 12 perdices). Ante tal hazaña, Justo comenzó a publicar: “hay viene un tío que no puede con la caza, que baje un Land Rover”. Entonces fue Antonio “Gurufetes” a por él al Cortijo de los Martillo, cargando en un Land Rover las liebres. Por la noche, en el bar, no había otro cometario, y Justo se encargó de repetir: “Aquí viene el Tío de la Liebre”. Al día siguiente, trabajando en la construcción, también lo repetía,  hasta que se quedó con el apodo.
 Entre otras aficiones, le gusta el Real Madrid, la brisca de compañeros, el chinchón y los toros, yendo a corridas en Priego y en Granada. Le gusta también el flamenco, los pasodobles, Rafael Farina, Juanito Valderrama, Antonio Molina, Emilio el Moro y Antonio Machín.

Tiene dos hijos: Juan Javier y Elisabeth. Su hijo ha heredado la afición por el camión, aunque piensan que no tenía que haberlo cogido. De todas formas,  a él no le ha ido mal con el camión, pues ha sacado su casa adelante y no ha tenido emigrar, a excepción de los casos contados.

sábado, 9 de mayo de 2015

EL TRANSPORTE EN FUENTE ÁLAMO.



 I.-CAMINOS, CARRETERAS Y MEDIOS DE TRANSPORTE.

En las publicaciones sobre los baños de Ardales, en concreto en el “Tratado Completo de las Fuentes Minerales de España” de Pedro María Rubio de 1853 se decía: “los caminos que a Fuente Álamo conducen van de Granada, Córdoba y Jaén; son de herradura y en no muy buen estado”. “Por camino de herradura y con mala dirección, Fuente Álamo distaba 1/2 legua de Alcalá la Real, 7 leguas de Jaén, 9 leguas de Granada, 12 de Andújar y 63 de Madrid”.  En “Aguas minerales. Tratado de hidrología médica: con La guía del bañista y El mapa balneario de España” de Anastasio García López en 1869, sin embargo dice: “El viaje se hace fácilmente desde Alcalá la Real, que, como hemos dicho, dista sólo media legua”.
En los informes sobre los baños de Fuente Álamo en 1877,1878 y 1879 se reseñaba: “… pésimas condiciones de los caminos que conducen al establecimiento…” “…necesita en primer lugar una carretera que empalmara con la de Alcalá la Real, porque los caminos que hoy conducen al establecimiento son pésimos y peligrosos”. “…estos baños distan una legua larga de Alcalá Real a cuyo partido judicial pertenecen, por un camino de herradura de pésimas condiciones…”
Como se ha podido ver, tenemos en el siglo XIX una aldea de Fuente Álamo mal comunicada a través de caminos de herradura mal acondicionados, y que distaba una legua larga de Alcalá la Real. Pese a que en los primeros textos se decía que era media legua, este error puedo ser debido a que la legua no era una medida de longitud exacta.
En el apartado “Actualidad Postal y Telegráfica” del diario “El Globo” del lunes 5 de abril 1915, se refleja la creación de la primera conducción en carruaje desde Priego de Córdoba hasta Alcalá la Real, pasando por Almedinilla y Fuente Álamo. Podemos decir que es la primera línea regular de transporte que enlazaba Fuente Álamo con Alcalá la Real y Priego de Córdoba, llevando la correspondencia postal entre ambas ciudades pasando por la aldea o por sus inmediaciones.
Anteriormente, la conducción de la correspondencia era a caballo, que junto con los mulos y burros o carros tirados por ellos, fueron el medio de transporte más utilizado hasta primeros de los años 70 del siglo XX, y que se fueron sucediendo y simultaneando con las bicicletas y motos. Los caminos de herradura se fueron adaptando para el paso de los vehículos a motor, coincidiendo en muchas ocasiones por la misma vía, animales de carga con coches o motos. De esta manera, se producían algunos accidentes, como el que padecí en 1967 siendo un niño, cuando la furgoneta conducida en punto muerto por Antonio Puche, asombró a la mula “conducida” por mi padre en aquella Carretera de las Amoladeras.
 El Camino Real que enlazaba Fuente Álamo con San José de la Rábita, bordeaba la aldea por la Casa la Huerta, seguía detrás de la Casa de Antonio Castillo, continuaba Terrero abajo, cruzando Barranco Muriano, subía hasta la Piedra Gorda y cruzaba los llanos de San José de la Rábita. Por allí debió pasar el 8 de marzo de 1828 Washington Irving, según relata, su biógrafo, Stanley T. Williams: “El día siete llegaron a Castro del Río; el mismo día pernoctaron por la noche en Priego;…  Por la tarde, siguiendo el camino de Baena a Alcalá la Real,  pasaron  por la aldea de La Rábita. Se le hizo tarde, por que el sol se ponía por la Sierra de  la  Torre de la Solana y la  cumbres de la  Subbética cordobesa. El camino  pasaba por el barranco Moriana, dehesa de Fuente Álamo…”  Según refleja en su blog “Casas de Cabildo” el historiador Francisco Martín. Actualmente su trazado ha desaparecido casi en su totalidad, apenas quedan trozos transitables y en su lugar se han plantado olivos o han enraizado retamas. Era la vía de paso de ganado y de comunicación de personas, dirección a San José de la Rábita, donde después de la Guerra Civil se volvió a establecer el cuartel de la Guardia Civil y donde se encontraba el cementerio destinado para la inhumación de los fuentealameños. Asimismo, la iglesia de Fuente Álamo pertenecía a su parroquia. Es por eso que su tránsito era continuo, bien a pie o a lomos de una bestia, para ir a poner una denuncia o a declarar en el  cuartelillo, para pedir cualquier partida de bautismos, y sobre todo para hacer el último viaje camino al cementerio, y cumplir con el dicho: “¡Qué lástima, ya traspuso por la Piedra Gorda!”. Pero no solo se desaparecía por allí, sino que también te podías asomar por dicha piedra, no precisamente por haber resucitado, sino andando y con la caja a cuestas al volver de la emigración, después de dejar el tren en Alcaudete y el último enlace en San José. También se veía asomar al Párroco, a lomos de la mula que un hijo del Alcalde José Pedro conducía de reata o la pareja de la Guardia Civil a pie o a caballo.
Los caminos y veredas que conducían a Fuente Álamo eran de tierra pisada, y las carreteras de pequeñas piedras apisonadas, hasta que se modernizaron las infraestructuras a finales de los años setenta del siglo XX, produciéndose su asfaltado con alquitrán y gravilla. Será en los años 40 y 50 del siglo XX cuando se acondicione a base de piedra una carretera que enlazara Fuente Álamo con Alcalá la Real (JV-2237), que sería la principal vía de comunicación hasta los años 80. Era una carretera que no llegaba a 4 metros de anchura y tenía un recorrido de 7 kilómetros hasta enlazar con la carretera de Alcalá la Real-Monturque (actual A-339)  por el Bermejo. Estaba construida con pequeñas piedras compactadas, que al desprenderse  formaban enormes baches, y donde era habitual roturas de terreno entre el punto kilométrico 3 y 4, es decir desde el Peñón a las Pozuelas. Además, cuando se encontraban dos vehículos, se tenía que parar uno para darse paso, sobre todo el camión de Juani y el autobús escolar de Contreras. Actualmente forma parte de la Red Provincial de Vías de interés agrario (6,840 Km). La segunda vía de comunicación por carretera, tanto dirección a la Provincia de Córdoba, como hacia las aldeas vecinas de San José, La Rábita o las Grajeras, era la Carretera de las Amoladeras, más estrechas pero de similares características que la anterior.
En el antiguo Camino del Baño, a primeros de 2.008, se iniciaron las obras de intersección de la carretera A-339 con la aldea de Fuente Álamo (por el Baño), si bien sufrieron retraso en su ejecución. El inicio de las obras de mejora del enlace de la A-339 (Alcalá – Cabra) fue presentado por el propio delegado provincial de Obras Públicas, por aquel entonces D. José Valdivieso. Esta vía permitió un trayecto más corto y un acceso más directo con Alcalá la Real y Priego de Córdoba. Es actualmente la principal vía de comunicación.



II.-LOS PRIMEROS VEHÍCULOS A MOTOR EN FUENTE ÁLAMO
               Por aquellas carreteras de la posguerra apenas se transitaba, y sólo cada semana en las visitas que D. Francisco Serrano del Mármol “D. Paco” hacía a  sus posesiones, se podía ver su coche marca Mercedes, conducido por su chofer Joseíllo. Posteriormente, tras la muerte de “D. Paco” en 1959, su sobrino Francisco Sierra Muñoz “Paquito Sierra”, continuó con la tradición, y  con su Fiat Balilla de relucientes radios en las llantas, y después con su Citroën 2 CV, su Land Rover corto y largo, hasta con su SEAT 124 blanco, visitaba las tierras heredadas.  Mientras tanto, algunos de los fuentealameños de a pie podían ir comprando bicicletas o motos. Pues una bicicleta a finales de los años 50 costaba 2.000 pesetas, cuando el sueldo del campo estaba en torno a las 45 ó 50 pesetas. Las Lambreta, Guzzi, Cofersa, Ossa, Montesa, Iso, BMW, Ducati, Rovena, Vespa aparecían por aquellas carreteras, caso de Antonio Puche y Pepe Ramírez con una Cofersa; Crescencio Funes, Pepe Ibañez, BMW, 1,5 CV (1958); Antonio Fuentes (Iso), Manuel Arévalo, Pepe Aguilera (J-14515 de 1960), Rafael Aguilera y sus Ossa; Juan Pérez “Capullo” y Ceferino Aguilera, con una Montesa (1970). Marcelino consiguió una Lambreta, cambiándosela a “Dondin” por dos cochinos y una cabra, después tuvo una  Guzzi y una Ducati (matrícula J-45321 de 1968), José Pérez, Paco Jiménez, que todavía está guardada en alguna cochera, Antonio Jiménez, una Ossa,  la de Matías Bailón con sus alforjas para llevar el correo, Juan Ruiz, la Vespa azul de Manuel Jiménez y la del Coscojar con la que Arturo Aguilera ganó en una fiesta de los años 70 el concurso de motos lentos,  ect… y todo ello sin olvidar la Rovena de Domingo Martín “Minguito”. Los ciclomotores marca Derbi modelo Antorcha fueron llegando a Fuente Álamo ya iniciados los años 70, pero si alguno dejó su estela en el tiempo fue el de Antonio Moyano, quien pudo pasearse por aquellos carriles y carreteras, la mayoría de la veces en punto muerto, cerca de 40 años.
Para el servicio público, Julico Aguayo, “el de Sinforiano”, compró un coche Ford y después un Verfor. Un taxista apodado “Dondin” estuvo de alquiler en la casa de Mateo Pérez Lizana en 1963-1964, un poco alocado y  espeluznado, también estuvo un poco tiempo de taxista con un coche antiguo. Pero en el pueblo, el taxista oficial en los años 50 y 60 fue Crescencio Aranda el de Dionisia, que se apodaba “El Chofer”, y posteriormente sería Antonio Anguita “Braguetas” que con su SEAT 1500 hacía la ruta hasta Alcalá y Córdoba, y Antonio Arenas “Porruo”, un SEAT 1800, Renault 4L (atropelló a Luisito Valverde al gastarle una broma, empleando a Juan Aguilera y Matías Pérez para cubrir la ruta) y después con su furgoneta DKW, viajaba a diario hasta Alcalá la Real. También otros vehículos sin licencia prestaban igualmente esos servicios.
A mediados de los años 70, los particulares poco a poco pudieron adquirir vehículos, pues hasta el año 1974 sólo había una docena de coches en Fuente Álamo. Mira si serían extraños los coches, que incluso los niños confundían sus ruedas con cochinos, y Julito la Rosa, no tuvo otra idea que coger una cuchilla de zapatero que tenía su Tato Juanillo, y rajar las cuatro ruedas del Renault 4L de Matías Pérez, que guardaba en las leñeras que fueron de Faustino, como si de una matanza se tratase.  En esa docena de vehículos estaban el de Antonio Anguita, (SEAT 1500), Antonio Arenas (Mercedes Benz o DKW), Antonio Montes (Citröen 2 CV furgón, que apenas fue usado), Domingo Aguilera (SEAT Setra 600 furgón), José Ramírez (un Citroën y después un SEAT 1500), Teodoro Ibáñez (Citröen 2 CV), Antonio Fuentes (Citröen 2 CV furgón y después Renault-6), Matías Pérez (compró en 1970 Renault-4L, matrícula J-48310), José Aguilera (Renault-4L), Juan Ramírez (SEAT 600), Marcelino Pérez (SEAT 850-1973). Sobre 1971 ó 1972 se compraron dos Renault-8 a la vez, uno por Manuel Fuentes y otro por Ceferino Aguilera, Matías Bailón “Correo” (SEAT 133) y el llamativo Dyane 6 color naranja, descapotable, de José Carrillo, que tenía plaza hasta para cabra.

En cuanto a vehículos a motor de transporte, aparte del camión de D. Francisco del Mármol que era utilizado como servicio particular, sería el carromato de Antonio Anguita “Braguetas” el que se utilizaría para servicio público pese a su escasa vida, y posteriormente un camión para explotación de la cantera de arena. El camión marca Ebro D-700 con la primera cabina abatible, matrícula J-48012, llegó a Fuente Álamo a finales de 1969 y comenzó a prestar servicios los primeros días del mes de Enero de 1970. Fue comprado entre Juan Aguilera Castillo, “Juani”, Juan Pérez Vera “Capullo”, Eugenio Pérez Aguilera “Uge”, Justo Gutiérrez Sánchez “Justo de Leo” para la sociedad “Los Cuatro”, tal y como figuraba en su visera. Tras la disolución de la sociedad después de tres años, sería Juan Aguilera el propietario y el que continuaría como camionero al servicio público, siendo el medio transporte de todo tipo mercancías y personas durante más de dos décadas (70 y 80). Posteriormente Juan ha conducido otros dos camiones más durante casi otra década y media: un Pegaso Súper Comet, y un Pegaso Mider. En total 33 años hasta 2003. Continuará con la historia de este camionero…

viernes, 24 de abril de 2015

FRANCISCO ALBA SERRANO, “ALAMEAS”. UN ESPÍA O ENLACE EN LA GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO.



FRANCISCO ALBA SERRANO, “ALAMEAS”, nació el 2 de Agosto de 1906 en Fuente Álamo y falleció por fusilamiento en Jaén el 31 de Mayo de 1941, a los  34 años de edad. Hijo de Antonio y de María, ambos naturales de Fuente Álamo. Su padre, Antonio Alba Castillo, era el encargado en las tierras de D. Francisco Serrano del Mármol antes de que les fueran incautadas al inicio del Guerra Civil. Era nieto del que fuera al principio del siglo XX alcalde pedáneo de Fuente Álamo, don Antonio Alba Muñoz. Se casó en Fuente Álamo el 20 de Enero de 1926, a los 19 años de edad, con Encarnación Sánchez Malagón de 20 años, natural de Brácana. No sabía leer, ni escribir, de estatura regular, pelo castaño, barba cerrada, cejas al pelo, color moreno y ojos oscuros.
 Según contaban los mayores del pueblo, la familia vivía en la que después sería la casa de la Huerta de Benito Fuentes, aunque sus antepasados vivieron en la llamada Casa de Alba, enfrente de la Escuela.  Francisco, junto con su esposa y sus cinco hijos, huyeron tras la ocupación de Alcalá la Real en Octubre de 1936 y se pasaron a la Zona Nacional por Almedinilla, donde fue detenido. Finalmente pudo escaparse y regresar de nuevo a la Zona Roja, mientras que su esposa e hijos se refugiaron en Brácana, sin saber de la suerte que había corrido Francisco. Según su propia versión y en su defensa dice: “ Que unos meses después de iniciado el Movimiento, se pasó en compañía de su mujer y cinco hijos a la zona nacional por Almedinilla, presentándose al llegar a las autoridad militar, donde fue puesto en libertad por error de apellidos e inmediatamente encarcelado. Que fueron pedidos antecedentes de conducta y puesto de nuevo en libertad. Que se vino de nuevo a Alcalá la Real, a recoger la ropa para su familia, que se la había dejado en el cortijo donde vivía, y que al llegar a este cortijo fue hecho prisionero por los rojos, no pudiendo regresar de nuevo a la Zona Nacional. Que no es cierto que haya burlado la vigilancia de los Guardias para evadirse de la Zona Nacional y pasar a la Roja”· En otra de sus declaraciones dice: “al pasar de la zona nacional a la roja fue detenido por los milicianos en la Aldea de Fuente Álamo, término de Alcalá la Real, llevándolo a San José de la Rábita, donde permaneció detenido unos dos meses y medio. Fue trasladado luego  a un cortijo llamado el Puente de Baena, enfermando a los pocos días y teniendo que trasladarse al Hospital de Alcaudete, de cual no podía salir por padecer vómitos de sangre, siendo reconocido en Jaén por el Tribunal Médico. Acabo pasando de soldado de servicio auxiliares a la 79 Brigada cerca de Valencia, donde permaneció hasta la liberación  total de España”.
De todos estos avatares no supieron sus familiares (nietos) hasta hace poco tiempo, ni de su trágico destino ni menos aún de las circunstancias en que se produjo.
Sería en los años 70 del siglo pasado, cuando estando sentado debajo de los almendros de Brígido, siendo un niño, puede escuchar a los mayores como hablaban de un hijo de Alba que habían matado en la Guerra Civil, y como decían de él que era un “poco consentido y revolucionario” y que su esposa podía haber hecho algo más. Aquellas conversaciones se me grabaron, y siempre tuve la curiosidad de saber lo que había pasado con aquella persona. Con este trabajo quiero rendirle un pequeño homenaje, y contribuir con ello al que recientemente le ha hecho el Ayuntamiento de Alcalá la Real al inscribir su nombre en octavo lugar (orden alfabético) en el monolito situado en el Cementerio, junto a otros muchos desaparecidos. Debo agradecer a su nieto José Alba Sánchez la colaboración prestada y los datos proporcionados que me han sido muy útiles para poder hacer este trabajo, junto con los documentos obtenidos del Archivo Militar de Sevilla.
Un vez consultado el referido Archivo, la pregunta que me hago es: ¿Fue Francisco Alba, un enlace rojo, un espía rojo o un espía nacional, un miliciano de la Caballería Roja, un evadido a la Zona Roja, un evadido a la Zona Nacional o un aprovechado de la situación que quiso poner a salvo a su familia?
En el procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 16.509, se procesan conjuntamente a Francisco Alba Serrano y  a Juan Funes Mesa, iniciándose la instrucción de la causa el 9 de mayo de 1939. No se enjuician a Victoriano Expósito Romero (a) Rana; Justo Gutiérrez Vera (a) Pipo; Teodoro Pérez Sáez (a) Pavillo, encartados en algunos de los hechos seguidos en dicha causa, pero no en todos, por estar encuadrados en el Ejército Rojo, no habiendo regresado todavía, según se hace constar en las actuaciones. Francisco Alba Serrano fue condenado a la pena de muerte en un proceso construido en base de presunciones, testificales que conocían los hechos de oídas, sin testigos presenciales, sin garantías procesales y lleno irregularidades, como todos o casi todos los Procedimiento Sumarísimos que se abrieron después de la Guerra Civil. Incluso llegó a haber  testigos directos, tal y como se indica en el informe de la Falange Española de 23 de mayo de 1939, tratándose de los familiares detenidos y llevados a Alcaudete y después a Valencia: “las que se encuentran dispuestas para declarar tantas veces sean requeridas al efecto”; sin embargo, no se les recibe declaración.
Aunque, como hemos dicho anteriormente, son enjuiciados conjuntamente Francisco Alba Serrano y Juan Funes Mesa, existe coparticipación en algunos hechos (caso de la detención de dos derechistas), pero en otros hechos no: ni la propaganda desarrollada, ni las actuaciones políticas fueron las mismas, no se aplica la norma “cada delito será objeto de un sumario” y todo se enjuiciaba en la misma causa; incluso se procesaban en la misma causa personas que nada tenían que ver las unas con las otras. En este trabajo dejamos aparte en la medida que de lo posible la actuación del grajereño Juan Funes Mesa.
EL PROCESO
Se instruye atestado por la Guardia Civil del puesto de San José de la Rábita el 4 de mayo de 1939, contra: “Juan Funes Mesa (a) Pelotas, presidente que fue del extinguido sindicado de la Aldea de las Grajeras y de Francisco Alba Serrano (a) Alameas, autores de la detención de Don Eugenio González de Lara y Casimiro Vázquez Aguayo, el día 10 de Agosto de 1.936, según denuncia que también se adjunta, e individuos de pésimos antecedentes permitiéndome hacer constar por haber sido denunciado después de instruidas las diligencias, por el Jefe Local de Falange Española y Tradicionalista de las JONS de esta Aldea, Sr. V. Bermúdez Jiménez, que el último de estos individuos se pasó en el mes de octubre de 1936 al Campo Nacional, al pueblo de la Almedinilla (Córdoba) donde hizo la presentación y por error de apodo fue puesto en libertad, y al identificarlo después fue detenido por sus malos antecedentes en contra de Nuestra Santa Causa y al tratar de aplicarle el Bando de Guerra, pudo escapar ileso, cuyos dos individuos y por carecerse en esta Aldea de locales de seguridad, han sido ingresados en la Cárcel de Alcalá la Real, a su disposición. San José de la Rabita 4 de mayo de 1939”
El 14 de noviembre de 1939 a petición del Juez Instructor, el Ayuntamiento de Alcalá la Real, emite informe respecto a Francisco Alba Serrano (a) Alameas, diciendo que: “su conducta pública y privada es mala, de ideología política: marxista. Durante la dominación roja, actuó voluntariamente con las armas en la mano a favor de la misma haciendo servicios de guardia y los que a continuación se expresaran. Saqueos de los cortijos de personas de orden de aquella Aldea. Practicó varias detenciones, entre ellas las de sus convecinos D. Eugenio González de Lara y Sánchez-Cañete y Casimiro Vázquez Aguayo, los que pueden declarar acerca de la actuación de este sujeto”.
            El 16 de mayo se emitió informe por el Alcalde de San José de la Rabita “Giménez” en cumplimiento de lo solicitado: “los dos pertenecían al partido socialista, Francisco Alba Serrano (a) Alameas  actúa en saqueos y en recogida de ovejas y gallinas por las casas de campo en unión de otros muchos compañeros. Añade después, que Francisco Alba fue al Cortijo del Pedrero en compañía de otros que se desconocen los nombres y sacaron a Manuel López de la Rosa, el cual asesinaron  y el antes mencionado Alba estuvo 48 horas haciéndole guardia a la familia del difunto de esto puede informar Antonio Lizana Ibáñez vecino de las Grajeras”.
El 23 de mayo se emite otro informe de Falange y dice que “Francisco Alba Serrano (a) Alameas de la Aldea de Fuente Álamo, tomó parte en el asesinato de Manuel López de la Rosa del Cortijo conocido por Pedrero, Barranco de la Alcaide, término municipal de Alcaudete, en unión de Valentín Olmos, vecino de Sabariego, hoy detenido, y Vicente Vera Moreno, ignorándose  más detalles, así como varios más desconocidos, llevándolo a efecto por medio de engaños de que se pasaría al campo nacional, hecho que llevaron a cabo con escopetas, ignorase la fecha del hecho en que se realizó  las familias de la victima fueron detenidas por los mismos, llevándolas a Alcaudete y posterior a Valencia, las que se encuentran dispuestas para declarar tantas veces sean requeridas al efecto”.
Son varias las acusaciones a las que tuvo que hacer frente, siendo la más grave aquella referida al asesinato, que en todo caso, y con independencia de la autoría, debe ser considerado como un trágico suceso más ocurrido en una cruenta guerra civil. Hecho  que, seguramente, le costó a él también la vida, pero ésta ya “en frío”. El 21 de julio de 1937,  Manuel López de la Rosa,  de 43 años de edad, labrador, natural de Alcaudete, con residencia en el Cortijo conocido por Pedrero, en Barranco de la Alcaide, término municipal de Alcaudete, fue asesinado en el lugar llamado Carril de Santa Casilda. Los presuntos partícipes, según consta en actuaciones judiciales, son: Francisco Alba Serrano, Vicente Vera Moreno y Valentín Olmo del Sabariego, así como varios más desconocidos; pero no queda probado que fueran autores materiales.
En relación con estos hechos, no consta el testimonio de un solo testigo presencial que declare en la Causa, y como hemos dicho, la propia familia de la víctima, que si bien podría declarar, no se les recibe declaración. Así, unos  testigos dicen que “lo saben por rumores”, “en compañía de otros que se desconocen los nombres” “ignorándose  más detalles, así como varios más desconocidos”. Tampoco aparece definida su participación en los hechos, y en las declaraciones de testigos no presenciales se dice: “Alba estuvo 48 horas haciéndole guardia a la familia del difunto de esto puede informar Antonio Lizana Ibáñez vecino de las Grajeras”. Al que curiosamente tampoco se le recibe declaración.
  Otro informe dice: “llevándolo a efecto por medio de engaños de que se pasaría al campo nacional, hecho que llevaron a cabo con escopetas”.  En otra testifical se dice: “llegando a dicha casa con engaño diciendo que era un agente que venía para si se querían pasar a la zona nacional, por cuyo engaño se fiaron dichos individuos y se declararon a él, en cuyo momento se echaron sobre el mártir los compañeros de aquel que estaban acechando llamado Valentín Olmo del Sabariego y Vicente Vera Moreno”.  En esta declaración aparecen otros posibles partícipes, que no fueron enjuiciados caso de Vicente, por haber fallecido en el frente de Batalla en Teruel. Otra declaración también de oídas dice que: “previo engaño que  fue objeto el Manuel a quien le dijo que era de la zona nacional y que venía por si quería pasarse, a lo que confiándose se declaró y dijo que sí, lo que acto seguido fue detenido por otros y siendo asesinado”. Por último, y este testigo si es claro en cuanto a la fuente de información,   dice: “son rumores, pero haciéndose enlace de las fuerzas nacionales, engañó  a dos o tres, pues en vez de presentarlos a los nacionales como le prometieron, los llevaban a los rojos para fusilarlos como hicieron con una familia que no sabe su nombre. Le dicen los del barranco que no recuerda el recto del nombre del lugar del barranco,  y a los tres hombres los iban a fusilar, muriendo uno. Los otros dos pudieron huir y se pasaron a la zona nacional,  en cambio las mujeres, que eran dos o tres, se las llevaron  presas a Valencia, donde han sufrido mucho. Pero esto, repite, lo sabe por rumores, sin haberlo comprobado”. Esta declaración que como las demás es una testifical por los rumores, se dice que “los llevaron a los rojos para fusilarlos”, por lo que ni siquiera se les señala como autores materiales.
A esta acusación Francisco responde: “Que ignora todo lo referente al asesinato de don Manuel  López de la Rosa que tuvo lugar en el sitio conocido por el Barranco del Alcaide…” “Preguntado si es cierto que tomó parte en el asesinato de Don Manuel López de la Rosa en el sitio conocido por el Barranco del Alcaide,  haciéndose pasar por agente de la Zona Nacional y proponiéndole al Sr. López de la Rosa el pase a dicha zona con el consiguiente asesinato al contestar afirmativamente, dice que no y que no conoce al don Manuel López de la Rosa”. “Que insiste en no tener noticias y conocimiento del asesinato de don Manuel López de la Rosa”.
Desde mi punto de vista, pues cada uno puede llegar a su propia conclusión,  Francisco Alba, acompañado supuestamente por Vicente Moreno, Valentín Olmo y otros desconocidos, en su misión de enlaces o espías y como miembros de la “Caballería Roja”, llegaron al Cortijo Pedrero, propiedad de la familia del Sr. López de la Rosa, a quien propusieron pasarle a la zona nacional. Al acceder a tal proposición, fue deteniendo junto con su familia durante 48 horas y posteriormente entregados a los militares del ejército republicano, siendo Manuel fusilado y su familia trasladada a Valencia.
La segunda de las acusaciones es la detención de dos derechistas, que como miembro de la Caballería Roja realizó. Aquí sí tenemos testigos directos, aunque de parte, que son el propio Casimiro Vázquez Aguayo y Eugenio González de Lara y Sánchez-Cañete. Casimiro Vázquez Aguayo, Guardia Municipal de este Ayuntamiento, natural del Castillo de Locubín y vecino de esta  ciudad la Aldea de las Grajeras, denuncia a sus convecinos Victoriano Expósito Romero (a) Rana; Juan Funes Mesa (a), Pelotas, presidente de la casa del Pueblo; Justo Gutiérrez Vera (a) Pipo; Teodoro Pérez Sáez (a) Pavillo y Francisco Alba Serrano (a) Alameas, este, vecino de la Aldea de Fuente Álamo, por los hechos siguientes: “Que el día 10 de Agosto de 1936 y en su mañana, estando aventando una parba de trigo el que suscribe en la Casería de la Concepción propiedad de D. Eugenio González Lara, se le presentaron los cinco individuos o sean los anteriormente relacionados, todos ellos con escopetas, sorprendiéndome y amenazando que si no me entregaba sería fusilado, conduciendo en unión de D. Eugenio González de Lara al Cuartel de la Guardia Civil de la Rabita, el que había habilitado para prisión de los fasciosos, poniéndome a disposición de Marcos Sánchez Torres (Pollica), al que había elegido como Jefe de la prisión”.
Declaración del testigo el 10 de julio de 1939, el otro detenido  Eugenio González de Lara y Sánchez-Cañete dice: “Que conoce perfectamente a los denunciados por los que se les pregunta.  El Francisco Alba Serrano (a) Alameas es también de izquierdas, detuvo a los mismos. Que Juan Funes Mesa, entre ellos al declarante, todos los días, armado con escopeta y después luciendo el primer fusil que se vio por la aldea”.
A esta acusación responde Alba: “Que no es cierto que haya tomado parte de la detención de don Eugenio González de Lara y don Casimiro Vázquez  Aguayo así como haber apuntado con una escopeta a estos Sres. diciéndoles que si no se entregaban los mataría, como pueden atestiguarlo los citados Sres”. Y “Que no empuño las armas, ni participó en robos y detenciones y únicamente acompañó a los que detuvieron a Casimiro Vázquez Aguayo retirándose antes de llegar la casa del mismo.”
La tercera de las acusaciones es el haberse cambiado de bando. De nuevo las testificales son de oídas, aunque hay una que quizás sea la más verosímil, pero también de parte,  pues el testigo Sr. Bermúdez Arenas declara haber visto a Francisco en Almedinilla y dice: “… sabe que cuando el declarante estuvo detenido vio en el Cuartel de la Guardia Civil con un fusil que llevaba, asomándose por una rendija para ver a los presos. Después se pasó a Almedinilla y al verlo el declarante y otros paisanos lo denunciaron a la Guardia Civil, siendo seguidamente detenido, pero escapando posteriormente de prisión, tras lo cual se pasó a zona roja nuevamente”. Otras declaraciones de oídas dicen: “se pasó en el mes de octubre de 1936 al Campo Nacional, al pueblo de la Almedinilla (Córdoba), donde hizo la presentación, y por error de apodo fue puesto en libertad.  Al identificarlo después, fue detenido por sus malos antecedentes en contra de Nuestra Santa Causa y al tratar de aplicarle el Bando de Guerra, pudo escapar ileso”… Otra dice: “después se pasó a Almedinilla zona nacional, en donde fue encarcelado y sacado para sancionarlo, huyendo de sus guardias y volviéndose a internar otra vez en zona roja,  donde ha tenido una intervención algo desastrosa” … “Después de tomada esta ciudad nuestras fuerzas lo hicieron prisionero en la Almedinilla, pero se les escapó, y según rumores, digo son rumores”,…. Otro dice: “sin saber  por qué, pero seguramente de espía se pasó a Almedinilla y de esta se volvió a pasar al campo rojo escapando de la Guardia Civil…” 
De esta acusación, Francisco Alba declara: “Que unos meses después de iniciado el Movimiento, se pasó el declarante en compañía de su mujer y cinco hijos a la zona nacional por Almedinilla, presentándose al llegar a las autoridad militar donde fue puesto en libertad por error de apellidos e inmediatamente encarcelado. Que fueron pedidos antecedentes de conducta y puesto de nuevo en libertad. Que se vino de nuevo a Alcalá la Real según dice, a recoger la ropa para su familia, que se la había dejado en el cortijo donde vivía y que al llegar a este cortijo fue hecho prisionero por los rojos, no pudiendo regresar de nuevo a la Zona Nacional. Que no es cierto que haya burlado la vigilancia de los Guardias para evadirse de la Zona Nacional y pasar a la Roja  y que sobre este hecho puede declarar don Victoriano Bermúdez Jiménez y don Antonio Bermúdez Arenas de la Aldea de Fuente Álamo”….”
En la declaración judicial es nuevamente: “Preguntado si es cierto que posteriormente pasó a la Zona Nacional por Almedinilla, donde tras ser encarcelado logró evadirse y volver a la zona roja, dice que sí, pero que el motivo de volver a la zona roja fue para recoger la ropa de sus hijos…. Preguntado si tiene algo más que manifestar dice que al pasar de la zona nacional a la roja fue detenido por los milicianos en la Aldea de Fuente Álamo, término de Alcalá la Real, llevándolo a San José de la Rábita donde permaneció detenido unos dos meses y medio y siendo trasladado a un cortijo llamado el Puente de Baena…”
Otra acusación fue por  su actuación directa o participación en la guerra como enlace rojo, donde según algunas declaraciones: “todos los días, armado con escopeta y después luciendo el primer fusil que se vio por la aldea, iba a caballo desde Fuente Álamo a la aldea de San José de la Rábita, algunos días  hasta tres veces como llevando órdenes y siendo enlace de los rojos en sus diversas posiciones”….,  En otra declaración se afirma lo mismo y dice: “prestó servicios en Caballería roja siendo enlace para llevar los partes de un lugar a otro”… “Durante la dominación roja, actuó voluntariamente con las armas en la mano a favor de la misma, haciendo servicios de guardia y los que a continuación se expresarán….” “Francisco Alba Serrano, este fue de los primeros que se afilió a las milicias de la caballería roja prestando servicios con ellos”…. “vio en el Cuartel de la Guardia Civil con un fusil que llevaba, asomándose por una rendija para ver a los presos… “militó en la caballería roja, prueba de que el primer fusil que hubo en la Aldea era de este individuo”
En su declaración dice: “Que no es cierto que haya pertenecido a las milicias de Caballería Roja….” si se incorporó a las milicias de Caballería roja dice que no”.
Y la acusación general por la que fueron procesados todos los republicanos que habían tenido una actividad política, intervención en la colectivización de las tierras o ataque a lo que representaba la Iglesia
En los informes  se dice que  “Francisco Alba Serrano (a) Alameas  actúa en saqueos y en recogida de ovejas y gallinas por las casas de campo en unión de otros muchos compañeros”…” Francisco Alba Serrano también era directivo  los componentes de dicho Comité. También fueron estos dos sujetos  de los que cooperaron a la destrucción de las Imágenes de la Iglesia de aquella aldea”.
Francisco niega  rotundamente su pertenecía a partidos políticos y dice: “Que no es cierto que haya intervenido en los saqueos y robos de las casas de personas de orden y en la incautación de fincas rústicas para labrarlas ellos directamente…. “que el declarante no ha pertenecido al Frente Popular”… “Que ni antes ni después del Alzamiento ha pertenecido a ningún Partido Político ni organización sindical”. Respecto a estas acusaciones, y a diferencia de otros significados dirigentes fuentealameños que reconocen sus ideas y su pertenencia a partidos políticos, Francisco nunca reconoce su pertenencia al Frente Popular ni a ningún partido político o sindicado.
El primero de marzo de 1940 se dicta sentencia por el Consejo de Guerra Permanente, resultando los hechos probados que el procesado Juan Funes Mesa, …; que también encartado Francisco Alba Serrano, de igual naturaleza y vecindad que el anterior, campesino y mayor de edad, individuo de conducta perversa, acompañó al anterior procesado en las detenciones de los señores mencionados, se pasó a la Zona Nacional por Almedinilla (Córdoba) y posteriormente se reintegró a la zona roja, fingiéndose enlace encargado de facilitar el paso de personas de orden a la dicha zona.  Se presentó en el domicilio de Don Manuel León (López) de la Rosa a quien con el dicho engaño de evadirlo, lo sacó de su casa, conduciéndole al sitio conocido por Barranco del Alcayde. Lo asesinó en unión de los individuos que a dicho fin estaban aguardando. Considerando que los hechos declarados probados en el anterior resultando, e imputados al procesado Francisco Alba Serrano, son constitutivos de un delito de adhesión a la rebelión militar, previsto y penado en el artículo 238 del Código de Justicia Militar, del que aparece como autor responsable el procesado, al que procede imponer la pena señalada al delito cometido, aplicándola en su grado máximo, por concurrir las circunstancias agravantes de peligrosidad social y gravísima transcendencia de los hechos ejecutados.
Fallando: Que debemos condenar y condenamos al procesado Francisco Alba Serrano a la pena de muerte, como autor responsable de un delito de adhesión a la rebelión militar, con las agravantes apreciadas y al pago de las responsabilidades civiles.
El 31 de mayo de 1941, constituido el Juzgado a las 22 horas en la prisión provincial, se hizo comparecer ante el mismo al condenado Francisco Alba Serrano, de 34 años, natural y vecino de Fuente Álamo, de profesión campesino, hijo de Antonio y de María, de estado casado con Encarnación Sánchez  Malagón de la que tiene cinco hijos, vistos en Consejo de Guerra celebrado en esta plaza el día primero de marzo de 1940, en virtud de cuya sentencia se le condena a la última pena, la cual le es notificada así como el acuerdo del Iltmos. Sr. Auditor de Guerra del Ejercito de Operaciones del Sur, aprobando la misma y el oficio de la Secretaria del Estado Español en virtud de la cual S.E. el Generalísimo se da por enterado de la pena impuesta que se ejecutará en la forma propuesta.
Se extiende Diligencia de Entrada en Capilla. En la misma plaza e igual fecha, siendo las veinte y tres horas, se constituyeron el condenado Francisco Alba Serrano (a) Alameas en capilla, requiriéndose S.Sª para reclamasen los auxilios espirituales o de otra clase que estimare necesarios.

Y por último, la  Diligencia de Ejecución. En Jaén a 31 de mayo de 1941. Por la presente se hace constar que a las cinco horas y en las tapias del cementerio ha sido ejecutada la pena de muerte en la persona de Francisco Alba Serrano por el piquete de ejecución que manda el oficio a don…..Reconocido posteriormente los cuerpos de los reos por el médico militar D. José Soler Giménez, certificó la defunción. 

domingo, 5 de abril de 2015

SEMANA SANTA EN FUENTE ÁLAMO



        La Semana Santa en el Fuente Álamo de los años 60 y 70 era muy similar y se reproducía en serie año tras año, con la misma austeridad. Pese a que comentaban muchos en la aldea que el que pagaba bula, podía comer carne, yo nunca conocí a nadie que lo hiciese o que la pagase, entre otras cosas porque si no había dinero para comprar carne, para qué se iba a pagar la bula. Cuentan que en casas más adineradas se hacía.                                            La Semana Santa consistía sobre todo en ayunar el Viernes Santo, pues esto estaba al alcance de ricos y pobres; tampoco se podía mostrar ningún tipo de alegría o júbilo, ni se podía cantar, lo que provocaba a su vez que el soniquete de una canción se metiera aún más en la cabeza. Tampoco se podía escuchar música en la radio, y la tele solo emitía misa. Los niños no nos podíamos pelear ni insultar y menos aún cometer pecados, por lo que la semana se nos hacía un verdadero calvario; y en cuanto a lo gastronómico, que era lo mejor, los platos típicos del Viernes Santo eran: el potaje de garbanzos y habichuelas, tortilla de espárragos trigueros o de collejas, bacalao rebozado, y flan o arroz con leche de cabra. Pero lo que era la pasión cada uno llevaba su penitencia como podía.
 También era tradicional que las vecinas se invitasen a tomar una copilla de Arresoli de café, que Pilar Cabello hacía tan rico, acompañado de una magdalenas cocidas en la panadería de Antonio Fuentes o de unos pestiños caseros. De esta manera, unas 10 ó 15 mujeres hacían el vía crucis de casa en casa, mientras que los hombres en el bar jugaban a la brisca, porque al subastado o al tute no se podía “cantar las cuarenta”. Eso sí, el Viernes Santo era el único día respetado para el trabajo. Repito que con ello no quiero decir que no existiera una verdadera fe católica, pero al no estar representada en procesiones, cada uno la llevaba a su manera.
Aquella tranquilidad incitaba a reflexionar, entre los jóvenes esto se traducía en la realización de largos paseos por la zona de la Torre o hasta la Era de Clavijo, en participar o presenciar el tradicional partido de fútbol, en jugar a juegos como el quemao o matao en la carretera de la Torre o en las Eras, que aunque estaba prohibido ese día “matar”, era el momento de apuntar con la pelota al niño o niña que te caía mal. También se podía pasear en bicicleta o después  montar en motos y recorrer las aldeas vecinas.
  En los años 80 y 90, con los nuevos aires liberales,  lo que hasta entonces era una semana luctuosa y de reflexión por la muerte de Jesús, se convirtió en una fiesta más, donde se podía ir a discotecas a bailar. Recuerdo que algunas discotecas todavía no abrían, por lo menos en Viernes Santo, pero el “Agujero” comenzó abrirse esos días en la década de los 80; aunque muchos jóvenes preferían salir de la aldea y hacer el vía crucis en el Land Rover largo color blanco de Jesús Aguilera, recorriendo desde Almedinilla, Fuente Grande, Alcaudete, Castillo de Locubín y Alcalá la Real. Pero en lo religioso, la participación era más bien escasa y se reducía a una misa. Una vez fuimos a Priego de Cordoba sobre el año 1981, Eduardo, Rafalín, que en paz descase y un servidor a tomar algo, pero dado que los bares permanecían cerrados, nos vimos atrapados en las calles por una procesión, en un día lluvioso y de barro, que hacía que los costaleros no pudieran mantener la imagen equilibrada. Nuestra colaboración no hizo otra cosa que desestabilizar más el paso, por lo que nuestra buena voluntad, junto a otros muchos, no era necesaria. Se oía decir que normalmente la imagen las podían llevar 8 ó 10 personas y allí estaríamos 40 ó 50  mal avenidos.
 En la aldea, durante la Semana Santa, se veían en la calle y en los campos, espárragos y flores silvestres (jaramagos, amapolas, avena…), olía a hierbas, y las lacenas de las casas a pestiños y magdalenas recién hechas guardadas en una canasta de varetas. También se sentía que algo trágico había pasado o podía pasar,  mi madre decía: “siempre tiene que pasar algo malo en estos días señalaos”. Por contar algunos, más fruto de la casualidad que del día en sí, recuerdo un viernes santo de aquellos años setenta, en el que Juan José Carrillo o Antonio Jiménez lanzó una piedra, o más bien un pequeño trozo de ladrillo con filos cortantes, que impactó sobre la ceja de Julito La Rosa, que le convirtió en mártir aquel Viernes Santo, más bien parecía el Ecce Homo, por la cantidad de sangre que surtía desde la ceja, pero fue duro y no derramó ni una sola lágrima, ni incluso cuando le daban los puntos sin ningún tipo de anestesia,  como si se tratase del mismo Jesucristo. Aquello que mi madre auguraba de manera tan fatalista, no tenía por qué ser así, pero en mi caso, otro Jueves Santo del año de 1980, en concreto el 3 de abril, lo recuerdo especialmente por la lesión que sufrí en un tobillo jugando al tradicional partido de fútbol en la era de Clavijo. El lugar estaba lleno de piedras por lo que se lo puse muy fácil a la providencia divina. Del esguince fui curado por el Cabrero de los Chopos, tras lo cual, fui llevado en aquel Land Rover de la familia conducido por mi hermano Antonio y mi amigo José Aguilera “Cholo”. Sigo pensando que me hubiese ocurrido igualmente cualquier otro día.
La Semana Santa, es una buena época para buscar espárragos trigueros, y recuerdo bien otro Viernes Santo, sería el de 1971, porque mi madre guardaba luto de mi abuelo Matías recién fallecido, y para “salir de aquel luto”, nos dispersamos toda la familia por los cerros del Peñón y Cornicabra en busca del espárrago perdido. Un Viernes Santo más.
Durante la Semana Santa del año de 1980, estando en la recolección de la aceitunas en la zona de Lucena, la cuadrilla fuentealameña formada por Silverio Salazar, Antonio Pérez “Nono”, Juan Aguilera “Agüelajo”, y yo mismo, coincidimos con una cuadrilla de Puente Genil, bastante atea. El mayor de ellos decía: “La Semana Santa en Puente Genil, era muy pesada, pues todo el día estaban con los muñecos para arriba y con los muñecos para abajo”. A mí aquella expresión me chocó bastante, no concebía que se pudieran comparar a la Imágenes con muñecos. Todavía no lo concibo, porque el respeto a las tradiciones, cultura y sobre todo religiosidad debe existir, así como el respeto al ateísmo y al descanso que ese hombre necesitaba para ir al otro día a trepar aceitunas.

En los noventa, los que no se quedaban en el pueblo, se iban procesionar a Alcalá la Real o a Priego de Córdoba. A principio de siglo XXI, con la llegada de aquellos jóvenes que se alojaban en la escuela, la Semana Santa tomó otro sentido para la gente mayor, y el salir en Vía Crucis por la calles de Fuente Álamo supuso el vivir la pasión de otra forma diferente, mucho más participativa, sobre todo por parte las mujeres. Los hombres, mientras tanto, esperaban la procesión en la puerta del Bar de Paco, diciendo que era la “Procesión del Silencio”, por el número de personas que iban en procesión, sin acompañamiento de  ningún tipo de instrumento de percusión o viento metal y menos aún de ellos. Algunos de aquellos jóvenes, recientemente,  recuerdan su paso por aquellos años por la aldea, aquí dejo un cometario en el blog de Alfredo Bueno: “Hola, me llamo Alfredo y estuve en Fuente Álamo en la Semana Santa de 2001 colaborando en las fiestas religiosas. Éramos un grupo de chicos y chicas que íbamos con un fraile que realizó las misas de la Semana Santa ya que según recuerdo el párroco llevaba varias iglesias de pueblos cercanos como La Rábita y en cada uno de ellos fuimos un grupo de gente. A mi me tocó Fuente Álamo y la verdad es que recuerdo con mucho cariño a la gente de allí por lo bien que nos trataron, alojándonos en el edificio de las escuelas, invitándonos a merendar y a desayunar... Tengo algunas fotos de aquellos días. Muchísimas gracias a todos los vecinos de Fuente Álamo”.


       LES DEJO CON UNOS DIVERTIDOS VÍDEOS, MUY ÚTILES PARA ESTOS DÍAS. 


         FASES EN LA RECOLECCIÓN DE ESPÁRRAGOS SILVESTRES:


OBSERVAR
APUNTAR


CORTAR
TRIUNFAR