lunes, 24 de agosto de 2015

EL CASO DE ANTONIO ARENAS AGUILERA “EL PORRUO” DE FUENTE ÁLAMO.



          Una de las noticias que más impactó y golpeó a la aldea fue el asesinato de Antonio Arenas Aguilera, nuestro querido “Porruo”. Fue una madrugada del día 23 de julio de 1985 sobre las 3 y media. Este verano ha hecho 30 años de su pérdida. La mala noticia me sorprendió en la Costa Brava-Playa de Aro, donde aquel verano estaba trabajando en la hostelería, al igual que sus sobrinos, y creo recordar que alguno de sus hijos también. Al llegarnos la “notitia criminis” desde tan lejos, no pude tener información detallada de cómo había sucedido, pues sólo nos decían desde el pueblo, que habían matado al “Porruo”, y que los autores eran también de Fuente Álamo, o remanecían de allí. De tal forma que los hechos me llegaron un tanto difusos y por sorpresa, a lo que había que sumarle el no poder acompañar a su familia en aquel momento tan duro, especialmente a su hijo José Luis, con quien pasé gran parte de la infancia.
Hace poco tiempo, leyendo la página Web del historiador jiennense Luis Miguel Sánchez Tostado encontré que con el nº 20: “El crimen de la Fuente Pozuelo” (Alcalá la Real, 1985), editada en el Diario de Jaén el 22 de abril de 2001, se hacía mención a un taxista del Alcalá la Real, por lo que inmediatamente relacioné el año con el taxista. Después, pude comprobar que el caso también fue recogido en su libro “Crónicas del Crimen”. Con la ayuda de esta magnífica publicación, datos judiciales, con los conocimientos propios y con información obtenida de la gente de Fuente Álamo, no pretendo descifrar el caso, pues ya está todo descifrado, pero sí dar a conocer el gesto solidario de un fuentealameño, que le costó la vida.
            Todos aquellos que conocimos a Antonio, sabemos lo extrovertido y bromista que era. Siempre estaba sonriendo y preparado para gastar bromas, algunas tan disparatadas que incluso llegaron a ocasionar alguna desgracia, como fue la gastada a Luisito Valverde, que, con ánimo de asustarle, le echó encima el Renault 4L, causándole lesiones, y por la que también pagó.
Era bastante emprendedor, y Fuente Álamo en aquellos años 60, solo te daba la opción de montar una tienda o un bar, emigrar o trabajar en el campo. Él optó por montar en la Piquera un bar-tienda y un salón de baile, “Salón Porruo”, donde con la ayuda de su esposa Rafaela, que era quien realmente la regentaba, se organizaron bastantes verbenas en los años 60, hasta que a mediados los 70, cerró el negocio y se marchó a Alcalá la Real, donde continuó con la actividad. Pero su verdadera profesión era la de taxista, no solo de trayectos cortos, sino también largos. En el 4L y después con su DKV llevaba 8 ó 9 trabajadores emigrantes fuentealameños al Norte o a cualquier parte de España.
Ya hemos comentado en varios artículos, las fiestas que se formaban en su salón. Recuerdo perfectamente aquella taberna, con forma rectangular alargada, el mostrador situado a la izquierda de la entrada, el salón entero ocupado por mesas, en las que se jugaba al dominó y a las cartas; a la derecha de la entrada y al fondo cuando llegaron los televisores, instaló uno en blanco y negro. También, en aquella parte, cuando había música en directo, se instalaba el conjunto musical en un pequeño escenario a ras de suelo. Pero todo esto es irrelevante al tema que nos ocupa hoy, su desgraciada pérdida. Como dije, en aquel verano del 85 fue el tema de conversación, junto con otra pérdida también sonada, pues nuestro “Correo” de toda la vida, Matías Bailón, también nos dejó a temprana edad, éste por causas naturales.
            Intentaré contar el suceso de una forma sencilla, sin entrar en detalles, pues como he dicho, la trágica historia está muy bien detallada y recogida en el libro “Crónicas del Crimen” de Luis Miguel Sánchez Tostado.
Para comenzar, y como de todos es sabido, el autor principal de los hechos también era conocido entre nosotros, y además paisano, pues había nacido y se había criado en el Cortijo de Amelio. Un joven introvertido, un poco raro, con aquella voz grave que daba incluso mala espina, y al que pronto perdimos la pista, pues marchaba a “trabajar” los veranos a Palma de Mallorca, volviendo los inviernos. Recuerdo la última vez que le vi, en una fiesta de fin de año en el Salón del Trompero, cruzando tan solo escasas palabras. Juan Antonio Valverde Torrubia no solo tuvo el castigo de la justicia, sino también el repudio de su propia familia, puesto que ya ha fallecido, descanse en paz, al igual que sus padres Felipe y Teófila, una familia horrada y trabajadora, a quien tanto daño le hizo.
 El destino quiso que dos fuentealameños se encontrasen en aquella calurosa noche de julio, y que ese mismo hecho de ser conocidos entre ellos fuera la causa principal de la muerte de uno de ellos.  Antonio regresaba de Madrid tras haber llevado a una familia de Torredonjimeno, y a unos 300 m de la Venta de San Juan, a pocos kilómetros de Las Ventas del Carrizal, en concreto la Fuente Pozuelo, vio como un camión que estaba embarrancado con las ruedas trasera hundidas en el terraplén y las delanteras al aire, se encontraba con las luces encendidas y el motor en marcha. Antonio, de momento conoció el camión de una empresa familiar de Alcalá la Real, por lo que decidió en un acto de solidaridad pararse para ver lo que le había ocurrido, llevándose la desagradable sorpresa de que los conductores, no eran quienes imaginaba, pues se encontraba allí el también conocido por él, hijo de Teófila, a la que tantas veces había llevado en su taxi desde el Cortijo de la Setilla hasta Alcalá la Real. Seguramente, teniendo conocimiento de los antecedentes que ya se rumoreaban sobre Juan Antonio y sus peripecias por Palma de Mallorca, no fue lo suficientemente precavido, pues como todos sabemos, Antonio era “un echaopalante”, lo cual pudo ser otra de sus cualidades que lo traicionara. Pues la primera actitud que tomó el homicida al reconocer a su paisano, mientras se ocultaba en la cabina de camión, fue el decirle a su acompañante: “Dile que siga”, pero Antonio no entendió muy bien por qué no querían ayuda, así que dio marcha atrás al taxi y se bajó, reaccionando rápidamente Juan Antonio al sentirse descubierto. Se bajó del camión y apuntándole con una escopeta recortada, le dijo que levantara las manos, pero Antonio seguía sin entender nada y pidió explicaciones, a lo que Juan Antonio le decía que caminara y callase, y que tirase por ahí, y acto seguido le disparó por la espalda a unos 3 metros de distancia, impactándole la plomada en el hombro derecho, cayendo al suelo dando grandes alaridos. Antonio intentó protegerse en el tronco de un olivo, pero Juan Antonio se aproximó de nuevo y le disparó en la cabeza a pocos centímetros de distancia, pues ya no estaba dispuesto a que le delatase. Antonio murió agazapado sobre el tronco de un olivo con la cabeza destrozada y haciendo con el dedo índice y pulgar la señal de la cruz, acto que se ha interpretado de diferentes maneras.
 Los dos jóvenes continuaron su marcha hasta Martos, pero cambiando de vehículo, ahora sería el propio Citroën CX del difunto, que fue abandonado bajo un olivo a la entrada de Martos, con importantes daños en la carrocería y con las huellas borradas del volante. En la zona cercana se halló enterrada la escopeta con culatín y cañones recortados calibre 12, una cinta de cassette, un paquete de tabaco, una pistola de fogueo calibre 8, un talonario de recibos del taxi y una toalla. El asesino durmió plácidamente en la casa de los abuelos de  su compañero de viaje, donde lavaron los pantalones ensangrentados y al día siguiente volvieron en autobús a Alcalá la Real.
El autor de los hechos fue desenmascarado en 4 días tras una buena actuación de la Guardia Civil de Alcalá la Real y la Brigada de Investigación Criminal de la Comandancia de Jaén, quienes en el volante del camión pudieron detectar una huella latente, que fue comparada con las de los delincuentes habituales de Alcalá la Real, al principio sin mucho éxito. Finalmente, un policía local de Alcalá puso a la Guardia Civil tras la pista al informar que aquella noche un joven de 18 años rompió una farola a la entrada de la discoteca “Belle Epoque”, por lo que aportaron los datos del joven, coincidiendo las huellas con una coincidencia exacta de hasta 35 puntos característicos, por lo que no dejaba lugar a dudas. Juan Antonio fue detenido cuando ya iniciaba su huída y en los interrogatorios después de contradicciones y evasivas, reconoció los hechos, si bien su compañero de viaje y encubridor, ya los había grabado detalladamente en una cinta de cassette, diciendo que se había dejado llevar por Juan Antonio, pidiendo perdón a sus padres. Pero ya era tarde, y había encubierto el delito en el que tuvo escasa participación, llegando incluso en un momento a temer por su vida, pues escondió fuera del alcance de Juan Antonio un tercer cartucho que quedó sin percutir.
 Sin entrar en demasiados detalles de la noche de autos, y para que no nos perdamos, los dos jóvenes se encontraron en la Discoteca “La Belle Epoque”. Juan Antonio le propuso dar aquella noche varios golpes, uno de ellos sería simular haber tenido un accidente, de modo que su compañero se tumbase en la calzada, para que él encañonara y atracara a los que parasen para socorrerle. Para ello, previamente cogieron una escopeta que tenía guardada Juan Antonio en un Seat 850 abandonado y que había sustraído días antes de una furgoneta de un cazador de Alcalá la Real. Pero al pasar por la puerta de Talleres Hermanos Navarro, encontraron allí un camión estacionado para ser reparado de tubo escape y de radiador y con las llaves en la guantera, por lo que cambiaron el plan y sin tener claro a dónde ir, decidieron ir a casa de los abuelos del compañero de la noche, que vivían en Martos. A unos 3 kms. hicieron su primera parada para llevarse unas cervezas del chalet “La Vistilla”, hasta que llegaron al lugar de los hechos donde pararon para beber agua, pero con la mala suerte para todos de que el camión embarrancó.
Juan Antonio fue condenado a 26 años, 8 meses y 1 día de reclusión por un delito asesinato; a 2 años, 4 meses y 1 día por otro delito de tenencia ilícita de armas; a 6 meses de arresto mayor por utilización ilegítima de vehículos a motor; 2 años de privación de la facultad de obtener el permiso de conducir y a 30.000 pesetas de multa por imprudencia temeraria. Una vez en prisión se dedicó al tráfico con heroína y fue sorprendido con numerosas dosis y condenado a 2 años, 4 meses y 1 día. En total fueron más 32 años de cárcel de lo que cumplió menos de 12 años, pues en abril de 1997 fue puesto en libertad. Su compañero de aquella noche fue condenado a 6 años y 1 día por encubrimiento, a los 5 años se le concedió la condena condicional. Los dos murieron al poco tiempo de salir de prisión, Juan Antonio fue hallado muerto en una bañera de su casa y su encubridor se suicidó ahorcándose en un olivo.

Las copias de fotografías has sido tomadas del libro “Crónicas del Crimen” de Luis Miguel Sánchez Tostado, que fueron obtenidas del Sumario que se siguió en la Audiencia Provincial de Jaén y del Cementerio Municipal de Alcalá la Real.

sábado, 1 de agosto de 2015

NOMBRAJOS O APODOS DEL PASADO, DEL PRESENTE Y PARA EL FUTURO EN FUENTE ALAMO.- I PARTE



         Antes de nada, decir que “Los Pernacos” son oriundos de Las Grajeras y nunca lo fueron de Fuente Álamo. Pues, pese a que nuestros vecinos grajereños, con mucha habilidad han querido atribuirnos dicho gentilicio, ellos bien saben que Percano existió y vivió en Las Grajeras.
En Fuente Álamo como en otros muchos pueblos rurales, los apodos, motes, alías, nombrajos, seudónimo o sobrenombres se utilizaron y utilizan con mucha frecuencia. Nuestro querido Antonio Anguita Montañés, siempre prefirió el de alias y que su nombre de pila y apellidos fuesen seguidos de alias: “Braguetas”. El alias se utilizó mucho en los expedientes iniciados después de la Guerra Civil donde aparece el nombre seguido de su alias: “Pistolas”, “Tabolo”, “Pescuezo”, “Alameas”, “Pipo”, ect…
 La mayoría de las veces los apodos son utilizados para distinguir a las personas, y las menos con carácter ofensivo o despectivo. Normalmente suelen ser sobrenombres heredados, pero su origen primitivo viene dado por muchos y variados factores que vamos a intentar descifrar o analizar.
 Antes de nada con este trabajo no quiero que nadie se sienta ofendido o menospreciado en su persona, ni en la de su familia y si alguien se sintiera como tal, con el simple hecho de comunicármelo inmediatamente, se rectificaría la publicación. Quiero insistir que todas las personas que se reflejan en esta publicación tienen para mí el máximo respeto y el hecho que se le llame por el apodo a alguien, es para mí un trato de cariño y no de ofensa. Quien me conoce sabe que no me gusta utilizar este recurso y cuando lo he hecho ha sido con la sana intención de distinguir. Los apodos son nuestras sombras, forman parte de nuestra historia y nuestra identidad, perdurando incluso después de nuestra muerte, pues también se heredan. Llevan intrínseco las características o cualidades generales de una estirpe, así como los prejuicios y los estereotipos de ella, como sí todos los que se apodan “Torres” o “Borrachos” fueran iguales, para lo bueno y para lo malo.
Como no sería de otra manera comenzaré por los propios, así por herencia familiar materna me viene el de “Borracho”. Matías Pérez Lizana, mi abuelo, fue “bautizado” con este apodo, sin embargo según cuentan solamente se embriagó una vez pero seguramente de aquella manera y fue la noche anterior de marchare a la mili, bebió tanto que no quería o no podía ni “incorporarse al llamamiento”, lo que fue tema de comidilla en la Aldea, y se lo puso fácil al bautizador. Por línea paterna heredé “Torres”, que desconozco el origen, pero que seguramente por su estatura no le vendría; mi bisabuelo Manuel Pérez Pérez “Torres”, ya lo llevaba, sin embargo como se puede ver, tampoco tiene que ver con su apellido doble, que se ha repetido en varias generaciones. Mi primo Antonio, me dice: “Eres un Torres legítimo”, pero yo no sé si eso es bueno o malo, pues el apodo como hemos dicho nos encasilla y nos hace que los demás nos vean como una representación del mismo. Ahora todo el mundo comprenderá mi interés por la Torre de Fuente Álamo y los lazos que me unen a ella. Por lo que si te interesa esta publicación y deseas seguir leyéndola, firma la petición.
 Continuamos con mi bisabuela paterna, la madre de mi abuela Dolores, llamada María Sánchez Cano, apodada “Pocarrisa”, creo que se puede entender fácilmente el origen del apodo. Por parte de mi padre Marcelino, apodado “Manino” nos viene lo de “Maninillos”, apodo que mi padre nunca supo su origen, pero seguramente fue una derivación familiar de Marcelino. En mi casa, entre mis hermanos, de pequeños y con el fin de hacernos rabiar nos moteábamos: “Papueca” “Pasta” “Pepino”, y yo me quedé con: “Capitines”, “Quevedo”, “Profe”, “Peque”, “Trapecio”, “Rollito Mingri”, “Pericanas” y alguno otro que no me habré enterado. “Capitines”, por mi abuela Lola, “Quevedo”, por mis hermanos, “Profe”, por mis alumnos de la escuela de verano, “Peque”, por los panaderos, “Trapecio” por el “Cali”, “Rollito Mingri”, por el “Whisky”, y “Pericanas”, de pequeñillo, por derivación de Pérez, y de parte de mis tíos.
Entre la familia de mi abuelo Matías, sus dos hermanos fueron apodados, José Pérez Lizana como “Tabolo”, alias que se reflejó en la causa seguida contra él después de la Guerra Civil, desconozco su origen, pero seguramente viene de la fusión entre el verbo “estar” y el sustantivo “bolo”. Mateo Pérez Lizana “Cigarrica”, siempre se buscaba que el mote fuera en consonancia con la persona en sí, Mateo, a diferencia de sus hermanos que eran hormiguitas, siempre representó el papel de cigarra, sin preocuparse muchas veces del invierno, pero ello no quiere decir que fuera mejor, ni peor, fue incluso más generoso y vivió la vida de otra manera. A los hijos de estos le llegaron otros apodos, unos heredados y otros adquiridos: “Tamarón”, “Cantares”, “Mangui”, “Cabezas” “Canalla” “Grillo”, que curiosamente este último no le viene del insecto, sino de su primer aparato audífono, que le pitaba como un grillo.
Hechas estas consideraciones, comenzaremos diciendo que por lo general las mujeres no suelen ser apodadas, sino que solían heredar los del marido, pero en femenino: “Manina”, “Borracha”, “Caeja”, “Pacheca” “Baguetosa”, “Tamarona”, “Maturrona”, “Galla”, “Carpintera”, “Mista”, ect… otras sí tenían los propios como “Perejila”, “Berejena” “Pincha” “Bocaabierta”, “Chata”, “Paquera”, “Romera”, “Olivia”, “Bollolla”, “Tijereta”, “Malita”, “Ramalilla”, “Churrimpla” ect…
Los hijos suelen heredar el del padre pero en diminutivo, así de “Caniles” le viene a José Pareja el de “Canilillos” Algunos no solo heredaron el apodo, sino que adquirieron uno propio y se juntaron con dos, así Antonio Aguilera Valverde “Chopo” ya poseía por herencia “Gazpachillo”. Es curioso que otros fueron heredados sin tener nada que ver las familias, simplemente por similitud o parecido es el caso de Ángel Moreno “Perote” y Carlos Anguita, “Chochetas” quien heredó de aquel el apodo de “Kubala”.
Algunos fuimos rebautizados varias veces, acumulando varios apodos: “Aniti” y “Boliche”, Cagachín” y “Cabecinegro”, “Periquín y Follones” o “Nenillo” y “Quince”, que le viene a Antonio Expósito, por su generosidad: “¡Cómo te voy a dar un cigarro, si me quedan menos de quince!” Otros acumularon hasta tres o cuatro: “Granaino”, “Coscuo” y  “Agüelica” o “Titaníos”, “Gordito” y Chato, o “Seco”, “Cañuelos” y “Raboardiendo” o “Bombi”, “Apargatilla”, “Botija” y “Coneja” tal y como es conocido por sus amigos, nuestro buen vecino Vicente Padilla. De José Antonio Serrano casi nadie sabe que antes de ser “Chivani” fue “Sony Pruit”, que le vino por su afición a aquella serie de camioneros. Por cierto, lo de “Chivani”, le viene como anillo al dedo, un tío echao pa lante, como el torero, dicho sea de paso a quien tanto aprecio tengo.
En alguna ocasión se utilizaron los motes para hacer dichos populares y que ha quedado para la historia “Jamás hubieron en Fuente Álamo otros niños tan traviesos como Capullo el de Sancha, Charraga y Macarrón”, que pudo ser debido a la veracidad del hecho o a  la resonancia acústicas de la elle y la erre y al juego de palabras.
En otras ocasiones se repetía la patente como el caso de “Mandurria” y para distinguirlos había que añadirle si era el nuestro o el otro, refiriéndose a Juan Vera Ramírez, “Calandría” que era de Fuente Álamo, como el nuestro y a Manuel Callejas “Guitarrón”, que vino de las Pilas de Fuente Soto, como el otro. O la de “Verraquete” con la del “Verraquete de la Dehesa” que nada tienen que ver.
Otros fueron muy hábiles y aprovecharon un descuido para atribuir a otro fuentealameño que le acompañaba, un apodo que estaba destinado para él, así Juan Aguilera Cano “Cascorro” atribuyó el de “Ciriaco” a su amigo Crescencio, diciendo a los cuatro viento: ¡Mira, mira, lo que le han dicho: Ciriaco! Siempre ha habido algunos aficionados a bautizar, y siempre que pueden llaman por el mote, los hay otros que no quiere que se les llame por el nombrajo, pero la gente es tan injusta, que basta que se te dé algo, para insistir sobre ello. Ha habido muy buenos “curas” en Fuente Álamo, ahora se me viene a la memoria el bueno de Pedro Pareja, “Periquín” quien siempre tenía uno adecuado para cada uno.
A veces los nombrajos van degenerando y de un cariñoso “Agüeito”, como Juan Aguilera llamaba a su abuelo Vicente, ha quedado en “Agüelajo”, o de Vicente a “Vizorras”, Matas a “Maturrones”, Támara a “Tamarón”, de Pepín a “Pepines”, Manolín a “Tirolín”, Feliciano a “Siano”, Manuel a “Manes”, Porras a “Porruo”, Vicentillo a “Tillo”, Ceferino a “Perino”, Pedro a “Pedraco”, Pedro a “Perete”, Pedro a “Periquín”, Pedro a “Perote”, Pedro a “Petri”, Gutiérrez a “Pierres”, Aurelio a “Macario”, Julio a “Braulio”, Valverde a “Chiverde”,  Juan  Rafael a “Juanrifle”, Manolín a “Lin” o “Lindo”, Terreras a “Terreriras”, Custodio a “Costorillo”, Cano a “Caniche”, de Pancho Villa a “Panchova”, o Padilla a “Pailla”, que curiosamente no viene por ser su apellido, sin embargo el de “Candio” si bien de Cándido que era el padre de Matías. Pero el de “Cali”, que tampoco le viene del cáliz de la misa, sino de una deformación de cabestro, cuando siendo un niño Antonio Jiménez, le pedía a Manolillo “Huertas”, el “calistro” en vez de cabestro del mulo. “Titaníos” viene de una deformación de quita nidos, cuando Daniel Fuentes, “Gordito”, que también lo era de pequeño, acusaba a un amigo suyo de que le había quitado un nido de pájaro. El de “Chempo”, se le atribuyó a José Pérez, al invertir el orden de las sílabas, cuando tenía la Tabernilla, si no querías ponche, te daba “Chempo”. “Todito” viene de una necesaria reforma de la cooperativa de todo, todito. Algunos hasta de doble degeneración, como Burrali, que debería de venir de burra, pero viene de ciclomotor lento. Aniti, de llamar de pequeño a su hermana Ana. Macarrón, no viene de la pasta, sino de travieso o macarra.
Si digo Juan Ibáñez Sánchez, seguro que casi nadie le conocería, pero si digo…       
CONTINUARÁ…. En la segunda parte creo que no quedará títere con cabeza, y la primera en caer, seguramente, será la mía, pero aprenderemos a llevar de una forma más divertida la convivencia. Por cierto ¿quién será el que canta? En la próxima entrega descifraremos su origen.
Posdata: Por fin he dado a conocer a todo el mundo de donde viene mi interés por La Torre de Fuente Álamo.

lunes, 20 de julio de 2015

COMERCIO Y LOCALES COMERCIALES EN FUENTE ÁLAMO

       

      El comercio en una economía rural como la de Fuente Álamo apenas prosperó. El autoconsumo era, y en parte sigue siendo, la base fundamental de su economía; y cuando no era posible el autoconsumo, entraba en juego el trueque como práctica comercial. En la panadería se entregaban vales intercambiables por pan previo depósito de trigo. Se intercambiaban productos del campo, animales de corral o de carga “a los pelos”, y cualquier prestación de servicios o trabajos se hacían “a las tornas”. Por poner algún ejemplo, Marcelino Pérez, a principios de los años 60, cambió al apodado “Don Din”, taxista que alquiló la vivienda de Mateo Pérez Lizana, dos cochinos y una cabra por una moto vieja marca Lambretta, con sus correspondientes multas. Finalmente el trato no acabó siendo redondo pues le duró la Lambretta menos que los cochinos a “Don Din”.
               No han sido los fuentealameños, salvo excepciones, muy avispados o espabilados para el comercio, y prueba de ello lo tenemos en Modesto González, que según se cuenta, vendía a peseta cadejos de hilo que le costaban a él cinco reales; aunque perdía, decía que lo hacía para que el trapicheo no parase. Antonio Anguita “Braguetas”, que en competencia con otro pescadero que vino de Alcalá la Real, llegaron a regalar, no sólo el pescado, sino también la harina para freírlo. Antonio Pérez “Nono”, cuando era niño, fue a hacer negocio con Brígido por medio de la venta de almendras rebuscadas, quien las compraba el kilo a duro, negándose Antonio rotundamente a vendérsela a menos de 18 reales.
               Nuestro querido Pedro Cervera Ortega, quien era conocido entre nosotros con el sobrenombre de “Pedro Trasperlista”, intentó ya en los años setenta y ochenta, haciendo gala a su apodo, establecer una línea de comercio por encargo desde Ceuta. Muchos de los radiocasetes que sonaban en Fuente Álamo, relojes y mi primera máquina de escribir “Olimpetti”,  vinieron en su hatillo. Ganar no ganaba mucho, pero de paso visitaba a su hermano Próspero que vivía en Algeciras, en donde hacía escala.
               La venta de vinagre que en los años cuarenta había establecida en la actual casa de Mercedes Ramírez por parte de Leonardo Zamora, se fue a pique, pues se le murió el burro que lo acarreaba, y los niños aprovecharon la canción popular para cantársela:


Ya se murió el borrico 
que acarreaba vinagre, 
ya se lo llevó Dios 
de esta vida miserable. 

     La tranquilidad para los negocios la representaba en Fuente Álamo, Francisco Pérez González, pues si le iba mal algún negocio, decía: “A mí, que me pasa con eso, vendo una cabra y ya está”. Eso sí, de broma.


               La prestación de servicios y ventas ambulantes eran los pilares del comercio, así tenemos que llegaban a Fuente Álamo: el lañador, para arreglar cántaros o lebrillos con la técnica de las lañas y reparar los paraguas; el “afilador azurronado” de Alcaudete, con su puro en la boca, que sólo dejaba de chupar para soplar la armónica con la que reclamaba a la clientela, y aceptando como pago al arreglo un puro de las bodas; los pescaderos Antonio Anguita, el pescadero de San José, llamado Julico con su Renault furgón y otros como Matías Pérez; el chatarrero Arcadio “La Parrala” con su burro y perro, intercambiaba pellejos de conejo, trapos viejos, hierros viejos y cartones, por porrones y alcancías de  barro. Cuentan que Manolillo Fuentes “Huertas” le gastó la broma de echarle a la burra moscas de mulo, reaccionando el asno con pingos y saltos, lo que provocó que se rompieran los cantaros y alcancías que llevaba para intercambiar y sin saber el chatarrero el motivo de la extraña reacción del animal.
               Algunos probaron suerte con muchos negocios, como es el caso de  Antonio Anguita, pescadero, tendero, tabernero y taxista. Llegó incluso a explotar una cantera de arena, demostrando firmemente un buen carácter emprendedor.
               Hubo casos del tabernero o tendero listillo, que hizo “negocio”, bien añadiéndole un poco de agua al vino, bien manipulando el peso, alzando una de las patas a la balanza de aguja que hacía que ésta estuviese un poco avanzada y pesase unos gramos de menos. También se hizo negocio con la retirada de productos a cuenta o al fiado, pues en los años 50 y 60, el tendero iba apuntando todos productos retirados de su establecimiento y una vez que los familiares volvían de la emigración y traían dinero fresco, se liquidaba, pero el control de esa liquidación la tenía en tendero, que en la mayoría de los casos sería la real, pero en otros había grandes divergencias.
               En los años 70, con una población de cerca de 500 habitantes, había en Fuente Álamo: tres bares, tres o cuatro tiendas, una panadería, dos molinos de aceite, una barbería, una zapatería, una fontanería y algunos maestros en albañilería.
               A los locales de ocio y bares ya dedicamos un amplio estudio, solo recodaremos: Bar Royal, propiedad de unos vecinos de La Rabita, hermano de Capitines, situado en la parte alta de la fuente, bajando las Escalerillas, también era tienda;  Antonio Cano “Taberna La Arenca”;  la taberna y hospedería Francisco Jiménez “El Pelón”, de Brígido Ruiz, que después alquiló Crescencio “El Chofer”,  y la taberna de Domingo Aguilera; local provisional de los años 50 y 60 para fiestas y bar, Irene del Guardilla, situado en la subida hacia el Cerro, en la casa que actualmente es de Feliciano Ibáñez, en donde se celebraban bailes amenizados por Los Guardillas y otros amigos, o casa de Encarnación Martos “La Perejila” amenizado por sus hijos Mateo al Clarinete y Angel a la batería; Antonio Arenas “Taberna El Porruo”, Antonio Anguita alquiló a Puche  “Bar Braguetas” que mantuvo el negocio en tres lugares diferentes, en la Casa de la Galla, y en la zona de la Cantera, José Ramírez “Bar-discoteca Charraga”, Bar Paco, y el “Agujero”,  Bar Chivani,  el Bar Paco, fue vendido a una familia anglosajona: “Mauricio”. En el Centro Social, se ha establecido actualmente el “Bar Padi” y en 2015 se ha producido la reapertura del antiguo Bar Paco por una familia anglosajona.

               Tiendas de comestibles y ultramarinos.  La venta de vinagre y otros productos de Leonardo Zamora; Domingo Aguilera, con productos hortofrutícolas frescos del Higuerón; Antonio Montes, de ropa y mercería que después continuaría Mariana Cobo, Antonio Anguita, Antonia Aguilera, Marcelino Pérez, José Ramírez y después su hija Manuela Ramírez; y por último, la tienda de Antonia Aguilera regentada por la referida familia inglesa. Actualmente no existe ninguna tienda abierta al público y ha vuelto a ser la venta ambulante de pan y otros productos alimenticios el comercio principal, volviendo a los inicios.
               Dicen que José Ramírez compró unas pinzas para coger las tortas y entregar a los clientes, pero una vez que ya las tenía pinzadas, volvía a coger las tortas con la otra mano para entregarlas al comprador. Como ya he dicho al principio,  no hemos sido muy finos en Fuente Álamo para los negocios.
               Nota importante: Todos los comentarios que aparecen en este artículo están escritos en clave de humor, nunca de manera despectiva, por lo que nadie se debería sentir ofendido. Con total seguridad, también hubo buenos comerciantes en el pueblo, tal vez sus herederos, en otros lugares del mundo mundial.

jueves, 2 de julio de 2015

CAUSA CONTRA ÚLTIMOS DIRIGENTES DE LA U.G.T-FTT DURANTE LA GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO


       
      En el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 15. 839 seguido por rebelión militar, tenemos como acusación principal la de ser miembros dirigentes del Comité Revolucionario del Frente Popular dirigido a través de la Sociedad de la “Espiga Floreciente” perteneciente a la U.G.T.-F.T.T., sindicato de la colectivización de la tierra, y son enjuiciados: Antonio Moreno Vera, como Secretario; Guillermo García Zamora, como Vocal (aunque él dice que no llegó a tomar posesión del cargo); José Pérez López, también Vocal, quien manifiesta que le pusieron porque los dirigentes se marcharon al frente; Marcelino Ramírez Zuheros, con el cargo de Vice-secretario, aunque en su declaración no lo reconoce; Antonio Cano Ruiz, que ocupaba el cargo de Tesorero, en su declaración manifiesta que no llegó a tomar posesión del cargo; José Pérez Roldán, con el cargo de Vicepresidente y José Fuentes García, natural de Las Grajeras y vecino de Las Grajeras, por desempeñar el cargo de Vocal en el sindicato de colectivización del reparto de tierras de Fuente Álamo desde Enero de 1939. Todos ellos estuvieron en prisión preventiva desde el 25 de mayo de 1939 hasta el 20 de diciembre de 1939, en que finalmente fueron puestos en libertad, debiendo pasar a un Batallón de Trabajadores. En el mismo proceso es enjuiciado Juan Antonio Burgos Alba, natural de La Rábita, pero por otros hechos que nada tenían que ver con los hechos imputados a los anteriores, por lo que dejaremos su estudio aparte.
http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2013/07/movimiento-obrero-agrario-durante-la.html 
               Como alguno de ellos reconoce, tuvieron que hacerse cargo del llamado Comité en el momento en que los anteriores dirigentes son movilizados e incorporados al frente, de tal forma que eran personas de avanzada edad que sus reemplazos no fueron movilizados, o bien, estaban ya mutilados, o habían sido heridos en la propia guerra y habían regresado a Fuente Álamo dados por inútiles. Así, Antonio Moreno Vera,  de 37 años, tenía falta de la pierna derecha; José Fuentes López, de 28 años de edad, fue herido en el frente de Zaragoza y dado inútil en el año de 1937; Marcelino Ramírez Zuheros, de 23 años, quien padecía cojera de una pierna causada al inicio de la contienda por un disparo fortuito de otro joven de Fuente Álamo; José Pérez Roldán tenía 52 años; Guillermo García  Zamora, 50 años; Antonio Cano Ruiz, 50 años; José Pérez López, 53 años; a los que hay que unir como Presidente y Alcalde pedáneo, Vicente Aguilera Castillo, quien también estaba lisiado de una pierna y que fue enjuiciado en otra causa.
               El 2 de julio de 1939 informa el Ayuntamiento de Alcalá la Real sobre la conducta de todos ellos y se les acusa de que tomaron parte en todos los desmanes, asaltos, robos de producto de la tierra, ganado de carne y de labor, encarcelamiento y cuantas fechorías llevaron a cabo en las personas de orden de aquella Aldea. Todos salvo José Pérez López, del que se dice que es persona de buena conducta y que no se mezcló en nada,  por lo que no resulta ningún cargo contra dicho individuo. Sin embargo, el mismo reconoce su pertenencia al Partido Socialista y uno de los testigos dice de José: “que teniendo las mismas ideas políticas, sabe el dicente que preparaba y guisaba los bichos que las hordas saqueaban por los cortijos, para festejarse el Alcalde y los directivos”; como si ello fuera causa de hecho delictivo alguno.
               El 24 de julio de 1939 son trasladados desde la prisión de Alcaudete hasta la Prisión Provincial de Jaén, siendo puestos a disposición del Juzgado Militar nº 21. El 3 de Agosto de 1939 se les recibe declaración judicial. Todos declaran que, con anterioridad al Movimiento Nacional, no pertenecían a ningún partido político, salvo Guillermo y José Pérez López que reconocen que pertenecían al Partido Socialista, y todos  reconocen haber ocupado cargos en el sindicado de la colectividad del reparto de tierras y su filiación a la U.G.T. No reconocen haber tomado parte en hechos delictivos, como lo son registros, detenciones, la destrucción ni quema de la iglesia etc, no tomando así mismo parte en el asalto a los cortijos. Marcelino Ramínez, manifiesta que ignora quiénes fueron los autores de la quema de la iglesia por encontrase en el hospital de Jaén. Antonio Cano dice que no es cierto que le haya sido encontrado en su domicilio gran cantidad de prendas. José Pérez Roldán dice que no tomó parte en la quema de la iglesia por encontrarse trabajando.
               El 17 de agosto de 1939 se recibe declaración al testigo J. C. R., de 66 años de edad, casado y vecino de Fuente Álamo. El cual afirma: “que conoce a los encartados en la causa: Antonio Moreno Vera, José Fuentes García, Guillermo García Zamora, José Pérez López, Marcelino Ramírez Zuheros, Antonio Cano Ruiz, José Pérez Roldan y Juan Antonio Burgos Alba; el primero de ellos pertenecía al partido socialista siendo secretario del mismo, y propagandista de esta aldea, no sabiendo el dicente que haya intervenido en registros y saqueos por los cortijos, así como en el desarmen y detención de elementos de derechas, siendo colaborador en el Frente Popular; del 2º, lo único que sabe es que cuando el diciente tuvo que marchar a Alcalá la Real, apareció en Fuente Álamo por haberse pasado de la Zona Nacional, y que según tiene entendido participa en las mismas ideas políticas que el anterior; el 3º presenta las mismas ideas políticas, siendo directivo del partido socialista; el 4º, que teniendo las mismas ideas políticas, sabe el dicente que preparaba y guisaba los bichos que las hordas saqueaban por los cortijos, para festejarse el Alcalde y los directivos; de los cuatro restantes, manifiesta el dicente que todos  ellos, al igual que los anteriores, eran militantes y directivos del Partido Socialista, haciendo constar particularmente que  el Antonio Cano Ruiz retuvo a una mujer por ser elemento de derechas vecina de Fuente Álamo, teniéndola encerrada en un cortijo durante tres o cuatro días, no sabiendo el dicente si al ser puesta en libertad lo fue por  el Antonio Cano o por otro”.
               El mismo 17 de agosto de 1939 se recibe declaración en calidad de testigo a D.A.V., de 35 años, casado y natural del Castillo de Locubín, jornalero. “Que conoce a los ocho encartados en este sumario superficialmente, como militantes del partido socialista, que habiéndose pasado el dicente a principio del movimiento a la Zona  Nacional no puede afirmar respecto a los cargos directivos que hayan ocupado, teniendo conocimiento que tomaron parte en tales cargos en el último año de dominación roja. Que respecto a José Fuentes García y Juan Antonio Burgos Alba,  hace constar que no los conoce, pero del primero sabe de oídas que se pasó de la zona nacional a roja, no pudiendo asegurar si fue hecho prisionero o pasado voluntariamente. Que Antonio Cano Ruiz, sabe de oídas que detuvo a una vecina de Fuente Álamo, encerrándola en un corral de cerdos durante un tiempo que desconoce. Finalmente manifiesta el dicente que no tiene conocimiento de que hayan intervenido todos los encartados mencionados en registros, saqueos  y detenciones de personas de orden por haberse pasado a los dos meses y medio de estallar el Movimiento Nacional con los nacionales.”
               Declaración de Vicente Ramírez Valverde, el 17 de agosto de 1937,  de 63 años, viudo, del campo, Fuente Álamo. “Que conoce a los encartados en esta causa  como militante del partido socialista, desconociendo si han tomado parte de la directiva de dicho partido, así como tampoco  en la colectivización. Tampoco sabe si han tomado parte en los desmanes cometidos en la Aldea, pues el dicente se marchó a Alcalá la Real, pero que una vez liberado por los nacionales al volver este, se encontró con su casa saqueada, sin saber expresamente quiénes fueron”.
            El 17 de agosto de 1939 se dicta Auto de procesamiento, resultando que en el sumario instruido contra Antonio Moreno Vera, Guillermo García Zamora, José Pérez LópezMarcelino Ramírez Zuheros, Antonio Cano Ruiz, José Pérez Roldán, José Fuentes García, y Juan Antonio Burgos Alba, está racionalmente probado que son individuos de ideología socialista, habiendo intervenido todos excepto el José Pérez López en hechos delictivos como saqueos, incautaciones, asaltos a los cortijos, teniendo el Antonio Moreno, el cargo de Secretario de la colectivización, José Fuentes García, el de vocal, Guillermo García Zamora, el mismo cargo, José Pérez López, el de vocal, Marcelino Ramírez Zuheros vice-secretario y directivo del Comité Revolucionario del Frente popular, Antonio Cano Ruiz el de tesorero, José Pérez Roldan el de vicepresidente, concurriendo la agravante en José Fuentes García, que marchó de la zona nacional a la zona roja.
               Los hechos son constitutivos del delito de rebelión militar, se ratifica la prisión preventiva.
               Se reciben declaraciones indagatorias el 17 de Agosto de 1939: Antonio Moreno Vera, vecino de Fuente Álamo, soltero y del campo. Sus señas personales son: estatura alta, pelo negro barba cerrada, cejas al pelo, color cano y ojos claros. Como señales particulares cabe destacar la falta de la pierna derecha. Es hijo de Antonio y de María, naturales de Fuente  Álamo. Se afirma y ratifica en la declaración prestada ante el Juzgado, manifestando que no ha tomado parte en la comisión de hechos delictivos, que si aceptó el cargo de secretario fue por la necesidad  que había en su casa, y que no es cierto que perteneciera al partido socialista con anterioridad al movimiento.
               José Fuentes García, natural de las Grajeras y vecino de Fuente Álamo, soltero, estatura, pelo negro, barba poblada, cejas al pelo, color sano, ojos claros, hijo de José y de Eladia, naturales de las Grajeras, se ratifica en la declaración, manifestando que se pasó a la zona roja por estar obligado al poner la línea de fuego delante del cortijo  donde el dicente trabajaba y estar en poder de los rojos. Preguntado si tomó parte en el registro, saqueos, detenciones y hechos delictivos contestó que no. Preguntado el desempeño de cargo de vocal dice que no.
               Declaración de Guillermo García Zamora, de 50 años, natural de Alcalá la Real, vecino de Fuente Álamo, casado, del campo, estatura regular, pelo cano, barba al pelo, cejas negras, color sano, ojos claros, hijo de José y de Juliana, naturales de la Hortichuela y de las Grajeras, está casado con Dorotea Montes Carrillo, se ratifica en la declaración, afirmando que no es cierto que haya tomado parte en la comisión de hechos delictivos, y si tenía el cargo de vocal  no llegó tomar posesión de él.
               José Pérez López, 53 años, natural de Fuente Álamo, vecino de Fuente Álamo, del campo, estatura alta, pelo entrada, barba poblada, cejas al pelo, color moreno, ojos claros, hijo de Florencio y de María, naturales de Hortichuela, está casado con Margarita Aguilera Flores, tiene cinco hijos, preguntado si pertenecía con anterioridad al movimiento al partido socialista habiendo desempañado en el sindicato el cargo de vocal, contestó que sí, pero debido a que los dirigentes se marcharon al frente.
               Marcelino Ramírez Zuheros, 23 años, vecino de Fuente Álamo, soltero, del campo, estatura regular, pelo negro, barba poblada, cejas al pelo, color sano, ojos claros, hijo de Manuel y de Araceli, naturales de Fuente Álamo. Se ratifica en la declaración que tiene prestada y afirma que no es cierto que tomara parte en la comisión de hechos delictivos, como son incautaciones a personas de derechas, desarme de las mismas y otros más. A la pregunta sobre el desempeño del cargo directivo de vicesecretario del sindicato de la colectivización y miembro directivo del Comité revolucionario, contestó que no es cierto.
               Antonio Cano Ruiz, de 50 años, natural de Fuente Álamo, casado, del campo, estatura baja, pelo negro, barba poblada, cejas al pelo, color moreno, ojos claros, hijo de Juan y de Carmen, naturales de Alcalá la Real y de Almedinilla, casado con Florentina Nieto Peinado, tiene cuatro hijos. Se ratifica en la declaración que tiene prestada. Preguntado si participó en la comisión de hechos delictivos, como son registros detenciones de personas de derechas y asaltos a los cortijos, contesta que no es cierto. Preguntado si desempeñó el cargo de tesorero de la colectividad, contestó que fue  nombrado  pero que no llegó a tomar posesión del cargo.
               José Pérez Roldan, 52 años, natural de Fuente Álamo, casado y del campo, estatura baja, pelo entrecano, barba poblada, cejas al pelo, color moreno, ojos claros, hijo de Isaac y de Ana, naturales de Alcalá la Real y del Castillo de Locubín, casado con María Pérez Torres, padres de cinco hijos. Afirma que no es cierto que tomase parte en hechos delictivos y que sí es cierto que desempeñó el cargo de vice-presidente de sindicato de colectivizaciones.
               El Juzgado militar número 21 considera que están acreditados los hechos,  y se eleva lo actuado a la superioridad  para la resolución.
               En el Consejo de Guerra celebrado el 10 de noviembre de 1939 se dice que los hechos son constitutivos de un delito de auxilio a la Rebelión Militar, solicitando el Ministerio Fiscal para cada uno de ellos, la pena de doce años y un día de reclusión temporal; salvo el imputado José Pérez López, considerado como no constitutivo de delito, por lo que retira la acusación a éste. Y la defensa se adhiere a la retirada de acusación hecha por el Ministerio Fiscal a favor de José Pérez López y solicita la libre absolución de los restantes siete procesados  por no ser constitutivos de delito los hechos que se les imputan.
               El día 10 de noviembre de 1939 se dicta sentencia, por rebelión militar, resultando que los procesados, todos ellos, vecinos de la pequeña aldea de Fuente Álamo de ideales y filiación izquierdista, sin más antecedentes políticos-sociales y estallado el Movimiento revolucionario, todos ellos han ostentado cargos en la junta del Sindicato de la colectivización de la tierra, pero sin que en la Aldea se hayan cometidos delitos de sangre, ni se les haya probado tuvieran participación en ningún hecho de carácter delictivo. Considerando que los hechos declarados probados en los anteriores resultandos, no constituyen delito de ninguna índole, se  procede  absolver libremente, debiendo pasar a un Batallón de Trabajadores por su actuación.
               Fallamos que debemos absolver y absolvemos a los procesados  Antonio Moreno Vera, Guillermo García Zamora, José Pérez LópezMarcelino Ramírez Zuheros, Antonio Cano Ruiz, José Pérez Roldán, José Fuentes García, y Juan Antonio Burgos Alba, con los pronunciamientos favorables que tal absolución lleva consigo, debiendo pasar a un Batallón de Trabajadores por la actuación de los mismos.

               Afortunadamente, todos son absueltos, como no podía ser de otra manera; pero vistos los antecedentes y otras resoluciones en relación a otros dirigentes fuentealameños que fueron condenados por hechos similares, no sería extraño que hubiesen sido condenados. Por otra parte, hay acusaciones como la que sufrió Antonio Cano en relación con una detención de una mujer, de la que no hay prueba alguna, solo testificales de oídas y que ni el Ministerio Fiscal, ni el Tribunal tuvo en consideración. Por otra parte, a José Pérez Lòpez, desde el primer informe, se le desvincula de cualquier hecho delictivo, si bien, también formó parte de la directiva del sindicato. La razón fundamental de la absolución general, desde mi punto de vista, y que aparece reflejado en la sentencia fue: “pero sin que en la Aldea se hayan cometidos delitos de sangre”.

miércoles, 24 de junio de 2015

LA MINERIA, LAS CANTERAS, INDUSTRIA TRANSFORMADORA Y ELABORACION DE PRODUCTOS EN FUENTE ÁLAMO.



LA MINERIA Y LAS CANTERAS.

Tenemos constancia de que la minería fue una de las actividades económicas en la Villa romana de Fuente Álamo, en concreto la explotación minera de hierro, y ello lo atestigua la existencia de algunos nódulos de limonita en el asentamiento romano, y lo corrobora la existencia de una mina en sus inmediaciones con una veta metalífera de limonita.
En la misma Villa romana, se han encontrado piedras de molino, lo que nos indica que otra actividad que se realizaba en torno a la villa era la agraria.
En la zona de la Mina todavía se pueden observar escarpes sobre el terreno, hechos por el hombre, donde existieron canteras de piedra para la extracción de la sillería y de la arenisca que sirvieron para construir la Villa Romana y la Torre medieval. http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2012/04/la-abandonada-mina-y-cantera-de-fuente.html
En los tiempos modernos, con la imposición de nuevos materiales de construcción, se volvieron a utilizar esas mismas canteras de piedra para producir en pequeñas cantidades arenas para la elaboración del mortero. También a finales de los setenta, Antonio Anguita explotó en la zona del Cortijillo una pequeña cantera para la extracción de arena con la que se construyó, entre otras viviendas, su propia “Cabaña”.
 Las canteras de yesos fueron explotadas antes que el hormigón se convirtiera en el material básico para la construcción de casas en Fuente Álamo. Existían importantes canteras de yeso sobre todo en la zona de Los Eriales, donde se produjeron accidentes con la utilización de barrenos, caso del hijo de Rafael Moreno Ibáñez apodado “Perote”, que perdió unos dedos de la mano. Hasta tiempos recientes se podían observar restos de hornos de yesos, como el existente en las cercanías de la casa de Luis Montes “Pacheque”. Además de estos hornos, todavía se pueden ver, como elementos decorativos, aquellos rulos de piedra utilizados para moler el yeso.
Hasta finales de los años 70, en el rincón de cada chimenea de Fuente Álamo se colocaba un anafe de barro. La extracción de tierra blanca del Terrero para la elaboración de los anafes y para el blanqueo de sábanas, se convertía en una actividad furtiva o clandestina, pues hasta el propietario de los terrenos, Luis Montes “Pacheque”, tenía que hacer guardia para evitar que extrajese y le sustrajese la preciada tierra.
También, para quitar los humeros o el negro hollín de la chimenea, se pintaba con tierra color amarillento extraída de la zona del Tajo Grajo, cerca de Rajuña.

INDUSTRIA TRANSFORMADORA



La industria transformadora se inició con el molino de aceite que explotaba D. Francisco Serrano del Mármol “Don Paco”. Mantuvo la actividad desde antes de la Guerra Civil (con el paréntesis de los tres años que duró el conflicto, siendo  incautada),  hasta principios de los años sesenta en que fue adquirida por D. Rafael Jiménez, quien continuaría con la explotación hasta mediados los años setenta. Mientras tanto, para la cosecha de 1947, en la zona de lo que anteriormente se denominada “El Cortijo”, cerca de la fuente, se había instalado un pequeño molino de aceite, con su prensa, empiedro, vasijas y demás accesorios, dentro de casa cubierta de teja formada de dos cuerpos, plata baja y piso alto, con 15 metros de fachada  y 20 metros de fondo, propiedad una mitad indivisa del matrimonio formado por Antonio Ramírez Sánchez y María del Carmen González Palomino, y otra mitad indivisa del matrimonio formado por Pedro González Ruiz, “Cañuelos y Francisca Ventura Palomino Jiménez, adquirido por compra el 9 de octubre de 1947 a Dª María Luisa Díaz Molina. Posteriormente, tras la muerte de Ventura, una cuarta parte indivisa sería de su marido Pedro y una veintiochoava parte indivisa, de cada uno de sus hijos: de María del Carmen, Patrocinio, Francisco, Pedro, Miguel, Manuel y José González Palomino, quienes vendieron tanto el molino como el inmueble en escritura pública el 10 de diciembre de 1959, para constituir la actual Cooperativa Ntra. Sra. del Rosario,  por el precio total de un millón veinticinco mil pesetas.
 A dicha Cooperativa, al aceite de oliva y a su elaboración mediante el prensado, ya hemos dedicado otras entradas, dejando aquí las direcciones. http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2013/04/constitucion-de-la-cooperativa-ntra-sra_28.html  
En sus intalaciones, también había ubicado un molino de grano para el cevo de animales que dio servicio a los cooperativistas hasta finales los años 70. http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2013/07/reformas-y-estado-actual-de-la.html
            En torno a la primera mitad del siglo XX, entró en funcionamiento un molino de trigo, y contiguo a él, un horno para cocción del pan y dulces, “Panadería Chanflique”. Estaba situada en la parte baja de la explanada de la iglesia, y muy próxima a la fuente, de donde se abastecía de agua para la elaboración del pan. En dicho molino no solo se molía trigo para hacer harina, sino que también los agricultores llevaban el grano a moler para elaborar pienso “salvao” con el que engordaban los cochinos que cada familia criaba. La panadería de Faustino Fuentes, que continuó tradicionalmente su hijo Antonio Fuentes, estuvo en funcionamiento, junto con el molino de trigo, tres cuartos de siglo; creando el afamado “Pan de Fuente Álamo” y siendo este, objeto de estudio en otra entrada. http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2012/04/el-restaurado-molino-de-fuente-alamo.html

               ELABORACION DE PRODUCTOS O MANUFACTURAS

               Una carpintería de madera fue instalada en la casa que después sería de Mariana Pérez, y que fue regentada a mediados de los años cincuenta por un carpintero de La Rábita, llamado Antonio Atienza, el cual, tras unos años de actividad, se marchó de nuevo a La Rábita. En el mismo local reformado, Marcelino Pérez instaló en las décadas de los ochenta y noventa otra carpintería, pero ahora, metálica.
               También había en Fuente Álamo una zapatería, que el padre de Miguel y de Juan La Rosa Rodríguez tenía en La Camarilla (actual Centro Social) y ellos mismos continuaron con la tradición, haciendo botas a medida, cosiendo y reparando los zapatos de los fuentealameños. Después se instaló Juanillo, en la Casilla de su hermano Miguel donde continuó con la actividad que su hermano ya había dejado. Recuerdo que Juanillo se rascaba la cabeza con la lezna, mientras que cantaba una versión de “La mosca, la araña”:
Estaba la rana sentada cantando debajo del agua,
cuando la rana salió a cantar
vino la mosca y le hizo callar;

la mosca a la rana,
que estaba cantando debajo del agua,
cuando la mosca salió a cantar
vino la araña y la hizo callar;

la araña a la mosca, la mosca a la rana
que estaba sentada cantando debajo del agua,
cuando la araña salió a cantar,
vino el ratón y la hizo callar;

               La elaboración manual de objetos y utensilios hechos de esparto era la función de los esparteros, a través de la pleita. Una actividad que realizaban casi todos los hombres para su propio autoconsumo. Pero si debemos resaltar a alguien por excelencia, ese sería Antonio Castillo Padilla, apodado “Caejo”, quien enseñó  e hizo que  continuara con la profesión su hijo Manuel “Manes”, y que de alguna forma se dedicara más profesionalmente, pues hacía y vendía por encargo: espuertas, serones, capachas ect… En las casas de Fuente Álamo de los años 60, se veían una gran cantidad de objetos elaborados de esparto: esterillos, sopladores, fundas para botellas de agua, sogas, pleita para hacer quesos, ondas, cuerdas para somieres, ect…  A los objetos y utensilios de esparto había que unir los elaborados de forma casera de madera como: astiles, cantareras, tapas para el queso…
Cada familia criaba uno, un par o más de cochinos según el poder adquisitivo y el número de miembros que la formaba, con lo que las grasas necesarias para la recolección de la aceituna y poder pasar el duro invierno, estaban garantizadas. La matanza solía celebrarse por el día de la Pura, cuando el frío ayudaba a la conservación de jamones y demás embutidos. Las hojas de tocino y los jamones eran extendidos en el saladero, que estaba situado en las cámaras altas y ventiladas de la propia vivienda, que servían de dormitorios. La carne para el chorizo y el salchichón; la sangre para la morcilla; las partes del hocico, orejas, ternillas ect… para la salchicha; el hígado, corazón, pajarillas, para los chicharrones. En todas estas tareas eran las mujeres las que participaban de forma activa desde el limpiado de tripa, hasta la elaboración de los embutidos. http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2013/12/la-ganaderia-ii-parte-las-matanzas-y.html 
Crescencio Funes en el aderezo de aceitunas. Foto familiar
Los mantecados, los pestiños, los roscos caseros, las aceitunas aderezadas, resoli, el jabón de sosa cáustica, o las famosas papuecas que cada martes se degustan en el Centro Social  ect… Podríamos elaborar una lista amplia de productos artesanales y caseros elaborados en Fuente Álamo, y que actualmente todos los martes en el Centro Social, las mujeres fuentealameñas se encargan de recordarlo, de pero vamos a tratar especialmente:

   El picón o carbón de olivo de producción propia, se elaboraba una vez talados los olivos y separados los palos de las ramas; éstas se juntaban en lugares estratégicos formando montones que eran bien aplastados. Luego se prendían fuego de forma controlada, para lo cual se preparaban garrafas y cubos de agua alrededor de cada montón, y cuando la llama se elevaba, se apagaba con agua vertida con una regadera, y a así sucesivamente hasta que hojas y ramas quedaban carbonizabas. Después, con un palo se desmenuzaba o picaba el carbón. Una vez totalmente apagado, se introducía en sacos de plástico del abono o de papel de la harina, bien atados para evitar la combustión. Con este producto se evitaba el consumo de gas o electricidad y se mantenían las casas calientes en el frío invierno de Fuente Álamo.