martes, 26 de julio de 2022

FRANCISCO DE CÓRDOBA MARIN "PACO DE LA VEGA DE FUENTE ÁLAMO"

 


Hace unos días me sorprendió la noticia del fallecimiento de Francisco de Córdoba Marín, conocido como “Paco Córdoba”. Me quedé sobrecogido, aunque seguramente a él también le cogió desprevenido a sus pocos 68 años. Aunque había recibido algún aviso, seguramente no estaba preparado, pues la última vez que hablé con él, tenía ganas de aprender nuevas cosas y proyectos en su cortijo de la Vega.

Según me informaron nos dejó el día 10 de julio.

Aunque nuestra amistad se había forjado hacía poco tiempo, tenía conocimiento de su persona y sus actos a través de mis familiares y otros fuentealemeños, a quienes profesaba afecto, y les echó algún cable para que mediante su contratación pudieran percibir las ayudas del campo.

Era un hombre culto e interesado por la historia de Alcalá la Real y de la aldea de Fuente Álamo. En el momento que se enteró que había alguna publicación sobre nuestra aldea, se interesó en localizarme, y en las conversaciones telefónicas me transmitía sus conocimientos sobre acontecimientos ocurridos en el balneario de Ardales, propiedad de su familia.

 Paco era el último bastión de los De Córdoba en Alcalá la Real. Su vinculación con Fuente Álamo y sus gentes estaba arraigada y era total y absoluta. Era el heredero representante de D. Manuel de Córdoba, su tatarabuelo, propietario del Balneario de Fuente Álamo en sus años de auge. Hijo de José María de Córdoba Ruiz y nieto de Paquito de Córdoba Villuendas. Echó los dientes en las tierras de la Vega, en el paraje de la Fuente de la Encina y  en aquel Balneario de Ardales, ya en decadencia y solo refugio familiar. Sin embargo, fue empapándose de cantidad de anécdotas de tipo costumbrista que envolvieron a sus familiares y amigos cuando visitaban el Balneario, y así lo dejó plasmado en la Revista de la Virgen de las Mercedes del año pasado de 2021. En esta publicación, lo cuenta de manera sutil para no herir susceptibilidades, si bien personalmente me las contó con sus pelos y señales y con la campechanía que le caracterizaba. Me contó que su madre siendo una recién nacida (1926) se cayó de la cuna en una de las visitas que sus abuelos maternos realizaron a los Baños de Ardales.  

 En su artículo fue muy agradecido a mi trabajo sobre la familia, y yo no podía corresponderle de otra manera que dedicándole estas cuatro letras.


Hace poco más de medio año fue la última vez que le vi en persona. El 6 de noviembre de 2021 nos acompañó en una visita guiada que organizamos por Fuente Álamo, llegamos hasta el balneario de sus antepasados y nos ilustró como buen conocedor sobre los últimos años de su funcionamiento. En la Torre Atalaya Musulmana, cuyo recinto también perteneció a su familia, me contó que el primer naranjo que llegó a la zona lo plantó  allí su bisabuelo Francisco Javier de Córdoba.  Hizo todo el recorrido,  incluido la subida a la Mina, pese a padecer un esguince de tobillo y cojear ostensiblemente. Nos ofreció lotería de navidad de la Virgen de las Mercedes, deseándonos suerte.

Finalizando la jornada, como no podía ser de otra manera, nos tomamos un buen vino, y nos fumamos un purillo que él me ofreció.

Paco de Córdoba, aparte de gestionar una correduría de seguros, tenía como pasión el campo. Acondicionó el Cortijo de la Vega, siendo este lugar su vía de escape. Fue un empresario agrícola, que siempre respetó a los obreros del campo. Su cuadrilla la formaban casi siempre jornaleros fuentealmeños. Dio mucho trabajo a este pueblo. Como me confesó durante la cata de vino, jamás dejó a deber ni un solo salario, aunque a veces él mismo me reconoció que cuando pasaba por algún apuro, demoraba el pago hasta final de campaña. Pienso en lo poco que le llegué a conocer; era un hombre íntegro, que representaba al antiguo “señorito” ahora más cercano a la gente. Las circunstancias le condicionaron mucho, sobre todo el tener que honorificar el apellido de una familia tan influyente en otros tiempos.

Después de aquel día de charla, nos hemos mandado varios mensajes  por teléfono y especialmente por Navidad me mandó como mensaje: “Amigo Domingo te deseo Salud y Paz. Un Abrazo”, yo le contesté: “Igualmente Paco para ti y los tuyos. Un abrazo”. A veces los deseos no se cumplen en cuanto a la salud,  pero Paco como buen cristiano que era, seguro que se ha ido en Paz.



sábado, 23 de julio de 2022

COOPERATIVA AGRÍCOLA NTRA. SRA. DEL ROSARIO DE FUENTE ÁLAMO. ADIÓS A 63 AÑOS DE HISTORIA

 


Este pasado día 20 de julio de 2022 se aprobó por la Asamblea General la fusión por absorción de la Cooperativa Nuestra Sra. del Rosario de Fuente Álamo con la Cooperativa “Martínez Montañés” de Alcalá la Real. Fue por la mayoría cualificada de 49 votos a favor  por 13 votos en contra, o lo que es lo mismo, por una diferencia a favor de 7 ó 8 votos, que bastaron para conseguir los 2/3 requeridos para su aprobación. Fueron convocados al acto 128 socios, votaron 62.  El acuerdo también fue aprobado por la Asamblea General de la cooperativa alcalaína, pero al día siguiente

La constitución de la Cooperativa y Caja Rural Ntra. Sra. del Rosario, como en un principio se denominó, supuso la reordenación y agrupación de pequeños y medianos agricultores frente al monopolio del molino de aceite que explotaba D. Francisco Serrano del Mármol “Don Paco”, que circunstancias de la vida, fallecería el 16 de diciembre de 1959, justo al inicio de la recolección de la cosecha con la  que comenzaría formalmente su puesta en marcha y que por tanto no pudo ver el funcionamiento de la competencia.

El lugar que ocupó era la zona de lo que anteriormente se denominada “El Cortijo”, cerca de la fuente, donde había instalado un pequeño molino de aceite que se había construido en 1947 tras la compra a Dª María Luisa Díaz Molina: “Molino Cornicabras-Cañuelos”. Era un molino con su prensa, empiedro, vasijas y demás accesorios, dentro de una casa cubierta de teja formada de dos cuerpos, planta baja y piso alto, con 15 metros de fachada y 20 metros de fondo. En cuanto a la  propiedad, una mitad indivisa era del matrimonio formado por Antonio Ramírez Sánchez “Cornicabras” y María del Carmen González Palomino, una cuarta parte indivisa de Pedro González Ruiz, “Cañuelos” y una veintiocho ava parte indivisa, cada uno, de Maria del Carmen, Patrocinio, Francisco, Pedro, Miguel, Manuel y José González Palomino, quienes vendieron tanto el molino como el inmueble para hacer la Cooperativa Ntra. Sra. del Rosario, participando como socios fundadores, por el precio total de un millón veinticinco mil pesetas, elevándose a escritura pública el 10 de diciembre de 1959.


Dirigió las obras de reforma como albañil un tal Andrés de San José de la Rábita y Juanele Aguilera estuvo trabajando como peón, mientras que Antonio Anguita con su motocarro retiraba los escombros.

La actividad propiamente dicha se iniciaría con la campaña 1958-59. Los socios fundadores fueron inscribiéndose desde el día 3 de diciembre de 1958, siendo Brígido Ruiz Calvo el primero en hacerlo, hasta un total de 53 socios, siendo Josefa Serrano García, con 60 años de edad, fue el nº 53, y se inscribió el 20 de marzo de 1959, dos días antes de la celebración de la Asamblea de Constitución, causando baja dos años después.

Los primeros cagarraches que molturaron fueron: Amador Pérez Bolivar, José Pérez Pérez, Custodio Jiménez Pérez, José Pasadas Montañez y Miguel La Rosa Rodríguez, como maestro de prensa. Había una única prensa con un pistón de 35 cm de diámetro y tres rulos pequeños movidos por poleas. A una de las poleas la llamaban la “loca”, la cual no llevaba transmisión y se utilizaba para parar y echar a andar los rulos. Con unos ganchos se iba ésta desviando y al no agarrar se salía y se paraban, y para andar igual se iba enganchando. Sólo había un motor eléctrico, la espiral y los rulos andaban a la vez.


Con posterioridad a la fecha del acta de constitución y sobre todo durante el mes de diciembre de 1959, con el inicio de la temporada de recolección 1959-60, se fueron agregando socios hasta estabilizarse en más de un centenar, que serían los que molturarían sus aceitunas el segundo año de su puesta en funcionamiento.

               La Asamblea de Constitución con el levantamiento de Acta de constitución se celebró el 22 de marzo de 1959, después de una oración a su titular Nuestra Señora del Rosario. Se abrió la sesión para dar cuenta del recibo del oficio, que acompañaba un ejemplar de los Estatutos debidamente diligenciados por la Delegación Provincial de Sindicatos de Jaén (Departamento de Cooperación), constituyéndose la primera Junta Rectora y Consejo de Vigilancia, compuesta por: Presidente: D. Brígido Ruiz Calvo; Tesorero: D. Manuel López Martín; Secretario: D. Antonio Pérez Jiménez; Vocales: D. Manuel Fuentes Moyano; D. José Pérez Lizana; D. Miguel González Palomino; Consejo de Vigilancia, formado: Jefe:  D. Gregorio Aguilera Calvo; Consejo: D. Francisco Ibáñez Castillo; D. Antonio Aguilera Montes; D. José Aguilera Vico; D. Daniel Aranda Villén; D. José González Palomino; D. Benito Fuentes Moyano; D. Narciso Ramírez Sánchez; D. Félix Carrillo Pérez.

            Entre otros acuerdos se nombró contable de esta entidad a Matías Bailón Serrano.

               Durante los sesenta y tres años de funcionamiento, ha sido necesario que a las reformas iniciales de aquel pequeño molino de aceite, se fueran añadiendo nuevas e importantes mejoras para aumentar la productividad y competitividad. Lo que en alguna ocasión no fueron muy bien entendidas por lo socios y  producía un efecto de retirada o dejar de aportar temporalmente sus cosechas, a la espera del saldo de la deuda.

               La primera gran reforma se realizó a principios de los años 70, es decir, pasados los primeros diez años desde su constitución. Consistió en sustituir los rulos o empiedro por el molino de martillo e instalar el cargador automático de las prensas. Las dos prensas iniciales fueron sustituidas por cuatro más pequeñas.

               Comenzaron a inscribirse nuevos socios, primero como consecuencia de haber invertido las divisas de la emigración en pequeñas parcelas y después, a finales de los años 70, debido al repartimiento de tierras del Cortijo de Clavijo, lo que supuso un aumento progresivo en el número de socios y en la producción de aceite.

A principios de los años 80, se instaló la acribadora automática y cuatro años más tarde se introdujo el lavado automático de la aceituna, mediante la instalación de una la lavadora. Esta reforma coincidió con el momento más difícil respecto de su continuidad. Se produjeron turbulencias en cuanto a la amortización de las reformas realizadas, lo que provocó a su vez una salida de socios. Se estudió incluso posibilidad de su venta, para lo cual en el verano de 1984 se convocó una Asamblea General, en la que hizo presencia un apoderado de “La Baronesa” con la sola intención de adquirir el local y la actividad. En aquella reunión ante la situación dramática, se me “escapó” una risotada sarcástica, fruto de la impotencia o de mi inmadurez, aunque creo que produjo un efecto disuasorio, abortando la idea.


En 1992, se acometió una profunda reforma, y previamente se encargó un informe de valoración al ingeniero agrónomo D. Francisco Mozas Martínez, a petición de la Caja Rural Provincial de Jaén, con el fin de la concesión de un préstamo hipotecario. En dicho informe que se concluyó el 13 de noviembre de 1992, (ya iniciadas las reformas, que entrarían en funcionamiento en la cosecha de 1992), se indicaba que toda la reforma se basaba en una estructura de la antigua edificación, adecuándola en cuanto a la nueva distribución de espacios en patios, sala de máquinas, sala de aclaradores, ampliando la anterior; una segunda planta con comedor y sala de juntas (almacén), una nueva sala de calderas y servicios y vestuarios separados del edificio. Además, se llevó a cabo la adecuación del antiguo troje con tolvas metálicas y la reforma de la antigua bodega con la instalación de 7 nuevos depósitos de acero inoxidable, (lo que no se llevó a cabo hasta 1993), cuyo valor estimado sería de 7 millones de pesetas.


 Se instaló el sistema continuo de extracción de aceite completo, es decir, molino martillos, batidora, centrífuga horizontal para la masa, centrífugas verticales para caldos, cuadros de funcionamiento y sistemas de circulación de fluidos, o sistema de tres fases, que al poco tiempo se sustituyó por el de  dos fases, por problemas con la alpechinera, (el alpechín se incorporó al orujo).

En aquellos años donde algún socio opinó que era necesario cambiar  “todo” lo que produjo una nueva estampida quedando con tan solo 132 socios o “pararrayos”.

En un principio la capacidad de molturación nominal era de 76 Tm/24 horas y el rendimiento previsto de 60 Tm/24 horas y actualmente es de 150 Tm/ 24 horas.

La aceituna molturada es de la variedad Picual con un rendimiento medio del 24 %, aunque actualmente se ha conseguido aumentar dicho rendimiento en 3 ó 4 puntos y se aumentó la cosecha media molturada de  2.000 Tm. a 2.500 Tm.  Últimamente en años de  mejores cosechas no llega a 1.500 Tm. 

La superficie total del solar es de 1.375 m2.

En 1992 las dependencias fueron valoradas en 12.977.500 pesetas, las maquinarias y utillaje  en 69.783.000 pesetas, en  total 84.289.000 pesetas.

El personal estaba formado en los años 90 por un maestro de almazara, dos ayudantes de máquina y dos peones de patio y un basculista, mientras que actualmente hay  uno ó dos maestro de almazara y un basculista.

Durante todo este periodo se han sucedido una docena de presidentes, alguno de los cuales ya no son socios, ni sus herederos. Ceferino Aguilera, desde cagarrache, pasando por maestro de molino y ocupando diversos cargos en la Junta Rectora, llegó a la presidencia; o Juan Aguilera que era el camionero, encargado del transportar el orujo, fue a la vez que presidente. Estos han sido por orden cronológico: Brígido Ruiz Calvo (1959); Benito Fuentes Moyano; José Aguilera Vico; Miguel González Palomino; Juan Carrillo Pérez (1980); Miguel González Palomino(1981-1982); Santiago Cano Muñoz (1983-1984); Juan Aguilera Castillo (1984-1992); Ceferino Aguilera Pérez (1992-1998); Valeriano Muñoz Nieto (1998-2002); Antonio Palomino Pareja (2002-2005) y José Antonio Haro Ramírez (2005-2022).


Fueron contables: Matías Bailón Serrano al inicio de su constitución, 3 ó 4 años, Teodoro Ibáñez Nieto (hasta 1984), Manuel Jiménez Pérez (1985-2020)  y María del Carmen Martínez.

Actualmente la componen unos 128 socios activos. Se ha mantenido fundamentalmente gracias a los pequeños y medianos cosecheros, ya que los más “grandes”, salvo excepciones, como hemos dicho cuando se realizaban gastos para reformas, abandonaban la entidad, o hacían algún tipo de  triquiñuela para llevar esos años sus cosechas a molineros particulares, siempre buscando mayores beneficios. En algunos casos, posteriormente, han solicitando el alta, y se les ha readmitido, porque la obra social de la cooperativa está ante todo.  Hoy deberíamos hacer un homenaje a todos los socios, ahora herederos de aquellos fundadores, que se han mantenido pese a las turbulencias y dificultades, lo que ha supuesto cierta estabilidad para los agricultores fuentealameños, frente a las acometidas primero del molino de Don Paco y después de diversos fabricantes particulares.

Concluiremos con alguna anécdota y en este caso, se cuenta que: siendo dirigente Eusebio Vera, en los años 70, aconsejaba a los socios a quitarse el sombrero o gorra para entrar a las oficinas, en señal de respeto a la Entidad, cosa que no era muy bien entendida por los hombres del campo, que estaban acostumbrados a llevar la gorra puesta todo el día y en cualquier lugar. Lo de “apagaluces” de Manolito González fue mucho antes. Luis Gomarín siempre prefirió llamarla: “La Colectiva”, quizás en recuerdo a la colectividad que creó su antecesora “La Espiga Floreciente” en tiempos de la Segunda República.

El local de la sociedad ha estado a disposición de los  fuentealameños, para cualquier tipo de eventos lúdicos y culturales como eran las fiestas de los quintos (en el antiguo molino), las representaciones teatrales de los años 70 y cualquier reunión de socios. Así mismo siempre que se le ha solicitado ha colaborado en las fiestas populares con pequeñas aportaciones.

 Como proyecto a corto o medio plazo estaba su reinstalación o reubicación en un local más amplio y más funcional, que se ha quedado en agua de borrajas.

Luego vendrán también los Organismos Públicos y se les llenará la boca al hablar de la España Vaciada y la necesidad de potenciar la vida rural, pero se quedarán sin argumentos, porque no hicieron nada para evitarlo.

Si el día de su fundación, 22 de marzo de 1959, se le dedicó una oración a la Virgen del Rosario,  el  día 20 de julio de 2022 deberíamos haberle dicho una misa de réquiem, deseándole que descanse en paz y pidiéndole perdón por los daños y los males ocasionados sobre todo por  los socios no cooperativistas.

 Mi enhorabuena a todos los socios de bien que durante todos estos tiempos han conseguido, pese a obtener menores rendimientos, mantenerla viva o al menos moribunda. 

Solo nos queda estar vigilantes para que  al menos se cumpla nuestra propuesta, que quedó así redactada: “Ambas cooperativas manifiestan la voluntad, tras la fusión, de negociar con el Ayuntamiento de Alcalá La Real la gestión de los Terrenos de la S. Coop. And. Ntra. Sra. del Rosario, para que bien por permuta, o cualquier otra posibilidad, suponga un beneficio a la Cooperativa resultante, de cara a su utilización para cualquier actuación, ya sea productiva, social, cultural o de cualquier otra índole, en beneficio siempre de los socios cooperativistas”.  


miércoles, 8 de junio de 2022

ENIGMAS SOBRE CUADRO DE LA VIRGEN DE LAS MERCEDES DE FUENTE ÁLAMO.

     

    Como es sabido, las páginas de este blog están abiertas a cualquiera que desee plasmar su pluma sobre temas relacionados con la aldea de Fuente Álamo. En este caso, un amigo me envía una historia que, a lo largo de diferentes entregas, nos transportará a otros tiempos y que quizá nos ayude a saber cuándo, cómo y quién llevó a Fuente Álamo el cuadro que representa a la Virgen de las Mercedes, ubicado en la Iglesia de San Antonio de Padua, cuya autoría está  atribuida D. Luis de Melgar y Valladolid (s. XVIII).   Lean y saque sus propias conclusiones.


En la abadía

 

         —Ya puede pasar, maestro —El clérigo condujo al maestro de capilla[1] a una estancia en la que se amontonaban sin ningún orden aparente pilas de documentos y ornamentos litúrgicos—. El señor obispo le recibirá enseguida.

         —¡Ah, don Ramón! Por fin ha llegado.

         —Su excelencia deseaba verme.

         —Supongo que ya sabe que los franceses se acercan —El obispo no tuvo necesidad de aclarar el significado de sus palabras.

         —Eso he escuchado —asintió Ramón.

         —Esos desalmados gabachos no respetan ni lo más sagrado. En Jaén han saqueado los conventos y están matando a los curas.

         —No respetan ni lo más sagrado —repitió Ramón como un eco.

         —Mañana mismo partimos para Priego —comunicó el prelado al maestro de capilla—; parece que las cosas están más tranquilas allí. ¿Me acompañará usted?

         Ramón enmudeció, pues en esa pregunta reconocía una instrucción muy clara que el obispo dictaba a su maestro de capilla. Si bien Ramón agradecía que el obispo le ofreciera salir de una Alcalá que podría convertirse en un polvorín durante los próximos días, no se le pasaba por la cabeza abandonar a su familia.

         —Y traiga a Bárbara y a sus hijos con usted —añadió el obispo.

         —Pero Bárbara no puede viajar ahora, excelencia —objetó Ramón—; en su estado, lo mejor es que guarde reposo.

         —Le comprendo, Ramón. Pero vayan a Priego, usted y su familia, en cuanto nazca la criatura y sea cristianada. Puede retirarse.

         —Gracias, señor obispo —se despidió Ramón, aliviado.

         El maestro de capilla salía de la habitación cuando oyó que el prelado le llamaba por su apellido.

         —Villuendas. El cuadro de la Virgen no puede ir con mi equipaje. Cójalo, guárdelo en su casa y llévelo con usted cuando vaya a Priego. No quiero dejarlo aquí, por lo que pudiera pasar.

         Ramón tomó el lienzo y salió definitivamente de la estancia; mientras, el prelado se apresuraba a introducir en un arca algunos de los legajos que hasta el momento dormían en el archivo abacial.

   

 

En la calle Veracruz

 

         —¿Crees que podríamos salir mañana, Bárbara? —preguntó Ramón a su mujer.

         —¡Otra vez con la misma cantinela, Ramón! ¡Baturro tenías que ser! Ayer a estas horas estaba de parto —se quejó Bárbara—; hoy hemos bautizado a Plácido; y yo sola no puedo cargar con los otros cuatro.

         La familia de Ramón no había dejado de crecer. Plácido, el más pequeño de la saga, acababa de nacer en un momento convulso, pocas semanas después de que los franceses se hicieran con Alcalá y quebraran su habitual tranquilidad.

         —Aquí no estamos seguros, Bárbara. No sabemos de quién podemos fiarnos. En Priego estaremos bien. Además, sabes que el obispo ha vuelto a preguntar por mí.

         Aquella misma tarde Ramón terminó de preparar los tres baúles que constituían el equipaje familiar. Junto a los baúles había otros dos bultos: un estuche en el que guardaba el violín que le regaló su tío Joseph el día que dejó los Infanticos del Pilar y un paquete que, protegido por un fardo, contenía el cuadro de la Virgen de las Mercedes que el obispo había entregado a Ramón a fin de salvarlo del expolio y de la destrucción que los franceses iban dejando a su paso.

         —¿Has cogido nuestro pequeño tesoro, Ramón?

         —Sabes que nunca me desprendería de él —contestó el maestro de capilla a su esposa, abrazándola—. Lo he guardado con el cuadro. Ahí estará a salvo.

  

En Priego

 

         —¡Villuendas! —El obispo, aún sentado en su misericordia, se dirigió al maestro de capilla con tono burlesco—. No se acostumbre a este órgano, que no sabemos con qué nos vamos a encontrar el próximo domingo cuando regresemos a Alcalá.

         —Malo será, señor obispo, que su excelencia no pueda celebrar una misa solemne como Dios manda —contestó Ramón asomándose por detrás de la cadereta[2].

         —Tenga por seguro, don Ramón, que la primera misa que oficie al llegar a Alcalá será en acción de gracias y, por supuesto, ante la Virgen de las Mercedes —prometió el prelado.

         —¿Volvemos a casa, pues? —preguntó el maestro de capilla.

         —El domingo —repitió el obispo—. Sin falta. Y, Villuendas: no olvide recoger el cuadro de la Virgen. Ya está preparado en la sacristía mayor.

         —Descuide, señor obispo.

         —Una cosa más, Villuendas: ¿tocará su hijo esta tarde, después de vísperas, esa pieza que usted ya sabe?

         —¿Se refiere al Tiento de…?

         —Esa —El obispo interrumpió al maestro de capilla—. Que no falte su hijo.

 

  

En el camino de Alcalá

 

         —No podemos cruzar el Salaíllo por donde habíamos previsto —advirtió uno de los mozos de la comitiva que acompañaba al obispo—. El puente ha sufrido mucho con las últimas lluvias y podría no aguantar el peso de los carros. Tendremos que ir por las Sileras.

         El obispo se sintió contrariado, pues sabía que con ese cambio de planes la noche se les podía echar encima. Por esa razón, cuando a eso del mediodía vadearon el Salaíllo, el obispo hizo parar su carruaje.

         —¿Cuándo llegaremos a Alcalá? —preguntó al cochero—. Es domingo y a estas horas aún no hemos celebrado la misa.

         —Con suerte, al atardecer, excelencia —respondió mientras trataba de contener el tiro.

         —Demasiado tarde. Disponga lo necesario para la misa —indicó el prelado a uno de los clérigos que le acompañaban.

         —¿Aquí, señor obispo?

         —¿Acaso se le ocurre algún sitio mejor?

         —Con su permiso —interrumpió el cochero—. Fuente Álamo no dista más de una milla. Si vuestra excelencia tuviera a bien decir misa en su iglesia…

         —¡Villuendas! —El obispo llamó al maestro de capilla, que iba con su familia en una carreta poco más atrás—. Tome una cabalgadura, adelántese a Fuente Álamo y anuncie que vamos para allá a celebrar la misa con la solemnidad que requiere la ocasión. Y tome también el cuadro de la Virgen; ya le dije que hice el voto de que la primera misa que dijera al regresar a Alcalá sería ante la Virgen del las Mercedes.

   

 

En Fuente Álamo

 

         —Dominus vobiscum —dijo el obispo volviéndose al pueblo.

         —Et cum spiritu tuo.

         —Sit nomen Domini benedictum.

         —Ex hoc nunc et usque in sæculum.

         —Adjutorium nostrum in nomine Domini.

         —Qui fecit cælum et terram —Solo respondieron los clérigos y el maestro de capilla junto con sus hijos mayores; realmente, ninguno de los demás asistentes recordaba haber escuchado una misa pontifical en Fuente Álamo.

         —Benedicat vos omnipotens Deus, Pater, et Filius, et Spiritus Sanctus.

         —Amen —Como accionados por el resorte del Pater, et Filius, et Spiritus Sanctus, a la aclamación final se sumaron algunas personas más.

         Mientras la misa terminaba y el diácono despedía a la asamblea, el obispo llamó con un gesto al maestro de capilla.

         —El cuadro de la Virgen se queda aquí —dijo el prelado señalando con el báculo una de las paredes de la iglesia—. La Virgen de las Mercedes ha estado con nosotros en Priego; que acompañe también a Fuente Álamo desde ahora.



[1]Músico de experiencia y prestigio, siempre  compositor, que forma, gestiona y dirige al grupo de cantores e instrumentistas responsable de la música sacra en los oficios de las iglesias, o de la música profana en las fiestas cortesanas

[2] Sustantivo femenino. Este vocabulario de uso anticuado y que no está registrado en la RAE, se refiere a un órgano diminuto un instrumento musical similar al piano que se emplea con un segundo teclado.

viernes, 20 de mayo de 2022

FIESTA DEL CABALLO DE FUENTE ÁLAMO 2022. 21 Y 22 DE MAYO

 


Durante la ocupación de España por las tropas francesas, las autoridades gabachas abrieron un Expediente para la Requisición de los caballos, yeguas de silla o aparejo, según la Orden dada por el Excmo. Sr. Duque de Dalmacia de 25 de mayo de 1810, comunicada por Don Manuel Echazarreta, Prefecto de la Provincia y Reino de Jaén, para que todo propietario de caballos o yeguas de silla o de trabajo, estuviese obligado a declararlos y a entregar nota de ello a las justicias de su pueblo dentro de los tres días después de la publicación de la orden.  Nadie podría  usar  caballos o yeguas de silla o de trabajo, salvo  que probase que tenía 50 reales de renta o que cultivaba al menos 50 fanegas de sembradura.


En el mes de julio de 1810 se presentó un Padrón de caballos en el que estaban los fuentealameños, según la referida orden publicada y fueron:

Hierro D.: Antonio Pareja, labrador del Cortijo de la Loma de Zalamea, un caballo alazano, pendiente de cabalgar y careto, de seis años y seis cuartos y media, herrado con uno como el del margen, lo tiene para labor del cortijo de 60 fanegas que tiene de tercio.

Hierro D.: Juan Antonio Aguilera, labrador a Casasola, un caballo castaño tresalbo  de siete cuartos menos dos dedos,  con espezabán en pie izquierdo cerrado y herrado con uno como el del margen, lo tiene para  labor del cortijo de 65 fanegas que tiene de tercio.

Hierro O.: José Cano, labrador del Cortijo de la Fuente de la Encina, un caballo castaño oscuro lucero lunanco de siete cuartos menos tres dedos y de seis años y herrado con uno como el del margen, lo tiene para ayudar a la labor del cortijo de 75 fanegas que tiene de tercio.

Hierro D.: Miguel Castillo, labrador a la Fuente del Álamo, pegujarero  corto, un caballo castaño oscuro, calzado, siete cuartos menos tres dedos  y cerrado y  herrado con uno como el del margen lo tiene para su corto pegujar.

Hierro H.: Jacinta Galán, viuda, labradora del Cortijo de las Heras de Valenzuela, un caballo tordo de seis cuartos, cerrado y herrado con uno como el del margen; otro castaño, pie cabalgar y mano de lanza y estrella de siete cuartos menos cuatro dedos, de siete años, herrado con uno como el del margen, lo tiene para ayudar a la labor del cortijo por no tener juntas suficientes y tiene de 60 fanegas de tercio.

Hierro +.: Mariana Martín, viuda,  labradora del Cortijo de la Fuente Ardales, un caballo castaño zaino de siete cuartos y cerrado con un espezabán y una nube en un ojo y herrado  con uno como el del margen lo conserva, aún viejo, para ayudar a la labor y trilla del cortijo que pasa de 60 fanegas

Hierro + y un corazón.: Juan Casiano López, labrador del Cortijo del Salao, un caballo castaño oscuro lucero cuatro arrobas, siete cuartos menos cuatro dedos y herrado con uno como el del margen; otro castaño pie de montar y estrella de siete cuartos menos cuatro dedos, herrado con uno como el de margen lo tiene para ayudar a la labor del cortijo de 50 fanegas que tiene de tercio.


Hierro R.: Francisco Ximénez, labrador al partido de Fuente Álamo y Cortijo del Hospital (Clavijo), un caballo castaño oscuro con una matadura en la espina de siete cuartos y tres dedos, cerrado y herrado con uno como el del margen lo tiene para ayudar a la labor del cortijo de 60 fanegas que tiene de tercio.

Hierro C y D.: Nicolás Castillo, labrador del Cortijo de Coscojar, un caballo castaño tresalbo, careto, de seis cuartos y media, cerrado y herrado con uno como el del margen, lo tiene para ayudar a la labor del cortijo de más de 60 fanegas que tiene de tercio anual.

Hierro O+.: José Arévalo, labrador del Cortijo de la Cornicabra, un caballo castaño oscuro, cuatralbo y estrella de seis cuartos y media y de cinco años y herrado con uno como el del margen, lo conserva para ayudar a la labor y trilla de sus mieses, pasando de 60 fanegas que tiene de tercio.

Hierro D.: Antonio Ramírez, labrador de la Fuente del Álamo, un caballo negro, calzado estrella,  de siete cuartos meno cuatro dedos, cerrado y herrado con uno como el del margen lo conserva para ayudar a la labor del cortijo de 60 fanegas que tiene de tercio y trillar la mieses.

Todos y cada uno de estos labradores que aparecen en esta lista son nuestros antepasados que habitaron Fuente Álamos y sus cortijos hace más de dos siglos. Seguramente si ellos y sus caballos hubieses pervivido, el próximo día 21 y 22 de mayo sería un gran día de convivencia con nuestros antepasados y sus caballos.

 

En el trabajo de investigación que estoy actualmente involucrado he conseguido identificarlos a todos ellos y a otras muchas familias que poblaron y formaron el partido de campo de Fuente Álamo, elaborando sus árboles genealógicos y  relacionándolos con las ramificaciones que llegan hasta nuestros días.

Nota.- Los hierros son símbolos parecidos a los que aparecen.

¡¡¡¡VIVA LA FIESTA DEL CABALLO

 FUENTE ÁLAMO 2022!!!!

 

jueves, 19 de mayo de 2022

PRIMERAS COMUNIONES EN FUENTE ÁLAMO. AÑO 1969, LA MÍA.

 

Los recuerdos del día de mi Primera Comunión pueden ser los mismos que los de aquellos trece niños y niñas que la hicimos el mismo día, aunque cada uno con sus propias sensaciones. Recuerdo aquel 13 de junio de 1969, día de San Antonio de Padua, como uno de los días más señalados en mi calendario vital y religioso. Habíamos sido preparados para el acto y para el devenir de nuestras vidas durante todo el curso de parvularios 1968-69 (6 años), llegando a aprender a leer en el propio librillo de catequesis o catecismo. Era en la misma escuela donde se impartía la catequesis, y el encargado solía ser  uno de los alumnos mayores más aventajados. En nuestro caso, para no interrumpir a los mayores, nos sacaban al pasillo central que dividía las dos alas del edificio de la escuela; y Juan Pedro Pareja nos acomodaba a los siete niños varones en una banqueta con listones de madera, y nos “daba catecismo”. Las niñas eran formadas o preparadas separadamente.

Fue un día de nervios y de ilusión a la vez, sin ser muy consciente de lo que significaba tal acto en sí, aunque muy concienciado de que ya no podía cometer pecados, pues a partir de entonces ya sí se penalizarían. No lo recuerdo como un día muy alegre, quizás por el temor que provocaba el no poder cometer ningún pecado en aquel mismo día y la obligación de portarse en lo sucesivo obligatoriamente bien. Pero como íbamos “a recibir por primera vez a Jesús”, era un día de ilusión,  empañado solamente por la tensión de que todo el acto saliera bien y no se me pegase en el cielo de la boca el Cuerpo de Cristo o la Hostia Sagrada. Incluso lo ensayamos días antes, y nos  aconsejaron  que si tal cosa ocurriese, no debíamos meternos el dedo en la boca.


No pensaba tanto en regalos, porque entonces no los había. Más bien, me acordaba de la taza de chocolate y dulce que nos tomaríamos en el local de la Escuela; aunque si bien es cierto que hacía cálculos mentales del dinero que podía recibir. Recuerdo que fue mi abuelo Matías y mi tío Nazario quienes más dinero me dieron: 20 duros de papel. Aunque creo que sólo llegué a verlos, porque fueron destinados a otras necesidades familiares, no recuerdo muy bien cuales, pues eran muchas. Hasta el traje era prestado, el de Antonio Expósito “Nenillo”, y encima me dejaron el pernil corto y las magas largas. Tampoco sé lo que Sánchez de Frailes cobraría por las cuatro fotos de recordatorio, ni lo que costaron las estampitas, que sí fueron bien amortizadas por las propinas que me dieron vecinos y familiares.


En cuanto a lo religioso, el miedo o temor a confesar los pecados era lo que más me preocupaba, pero ya teníamos aprendida la lección de los pecados a confesar que nos habían enseñado a decir de memoria los niños mayores. Con decir tres o cuatro pecados ya estaba bien, no fuera que nos pasásemos de malos, y tuviésemos que estar más rato rezando, en mi caso los tres Padres Nuestros, y  sin pensar en el secreto de confesión. Los pecados confesados por mí, y creo que por la mayoría, fueron: el de haberme peleado con mis hermanos, con mis amigos, y haber dicho palabrotas.


Entre los niños que me acompañaron estaban: Manuel Arévalo Pérez (Villafranca del Penedés-Barcelona), Rafael Cano Vera (tristemente fallecido), Gregorio Montes Montes (Alcalá la Real), Antonio Ramírez Peinado (Alcalá la Real), Romualdo Vera Pérez (Alcalá la Real), Pero Vega Padilla (Premiá de Mar), y entre las niñas: Natalia Gutiérrez Aguilera (Sileras-Almedinilla), Julia Valverde Pérez (-Barcelona), María Luisa González Ureña (Alcalá la Real), María Nieves Anguita Capilla (Pineda de Mar-Barcelona), María Rosa Martín López (Luena-Córdoba) y Rosa María Aguilera García (Marcilla-Navarra). Se me olvidaba yo Domingo Pérez Pérez (Granada). Los maestros D. Leovigildo López, y Dª Visitación. El cura D. Antonio Marín Sánchez (1966-1971).

Agradecer a Natalia Gutiérrez Aguilera de los “Floríos” su colaboración con el envío de fotos y recuerdos y recordar una vez más a Rafael Cano Vera “Rafalín”.