sábado, 14 de septiembre de 2013

ILUSTRES DE FUENTE ÁLAMO. LUIS CANO NIETO. “LUISILLO”


    “Luisillo” es un fuentealameño de siempre, nacido y criado en la aldea. Vivió en la calle Escuela, donde también nació;  actualmente vive en la calle Las Escalerillas, zona cercana a la mina. Es una persona afable, amable, cumplida, educada y sobretodo, responsable con sus obligaciones; tanto jóvenes, como mayores han tenido su apoyo y su consejo. Ha educado en estos valores y principios, junto con su mujer, Consuelo, a sus cuatro hijos, quienes han seguido sus consejos y han heredado su carácter y su compromiso con la aldea. Se podían decir muchas cosas más y todas buenas, pero todos los que le conocéis, estaréis  de acuerdo conmigo, que ha sido y es una persona que no ha hecho mal a nadie, sino al contrario, siempre que se le ha pedido su colaboración, ahí ha estado, ayudando a vecinos y familiares. Es un hombre que ha hecho mucho por la aldea, pues cuando eran necesarios pequeños arreglos de albañilería, allí estaba Luis, con su artesa y palustre. Con él se terminó el retejo, o las nuevas tejas, terminaron con su labor. Retejó e hizo pequeñas reformas en numerosas ocasiones a la Iglesia de San Antonio de Padua, a la Escuela y a casi todas las antiguas casas particulares de Fuente Álamo. Su verdadera historia es la que sigue:
 Nació en Fuente Álamo el 21 de febrero de 1928, en la casa que hay debajo de la Escuela, donde su padre tenía una taberna. En esa casa vivió hasta que se casó en 1955. Recuerda que había tres casillas, una de su tío Pepe, otra de su tío Adolfo, y otra de su padre.
La Guerra Civil le cogió entre los 8 y 11 años. Se acuerda que se refugiaba en la Mina, para protegerse de los bombardeos; otros niños y mujeres lo hacían en la cueva de Amor. La mina en aquellos años tendría una longitud que revolvía y se introducía más de 10 metros, a él le contaron que antes se comunicaba con la Torre.
Con su padre estuvo trabajando en la taberna hasta que se fue a la mili, donde despachaba vino, cerveza y aguardiente, que por entonces se gastaba mucho.
Trabajó como todos los niños de su época: desde siempre, y ya cuando tenía unos 14 años, ajustaron a Don Paco Serrano, para segar la Haza de Granada, junto con Marcelino Ramírez Zuheros, y con “Matacán”, que era de Las Caserías y se vino a vivir a la casilla de la Patrocinio.
De mozuelo pretendió, entre otras, a la Pili “de la Bocabierta”, que era muy guapa, y que para hablar con ella por la ventana, se subió en un parral que tenía unos palos podridos, que se quebraron y se “dejaron venir”, pegando de pies en un pesebre y “esollandose” un brazo.
Cuando tenía 20 años (es de la quinta del 49), se fue a la mili, haciendo 3 meses de campamento en Seu d’Urgell (Lérida) y después en Ribes de Freser (Gerona); estando en la mili un total  22 meses. Sirvió con Santiago Cano, “El Alcalde”. De su quinta son también entre otros, Antonio Aguilera Valverde, Juan Ibáñez Sánchez, Antonio Anguita Montañez, Juan Jiménez Pérez, Francisco Expósito Nieto, Manolito González Palomino, Emilio Malagón Ochoa.
Antes y después de la mili se iba a segar a la Campiña (Porcuna, Valenzuela y Lopera) y cuando terminaban allí, se iban a los Montes (Iznalloz.  Domingo Pérez, Dehesas Viejas, Benalúa de la Villas). Hizo una cuadrilla con los Bañeros (Isidoro, Pedro, ect…) y se fueron a la Campiña, con un burro que tenía él (que era muy alto), con Antonio “El Bañero” y con Fernando “El de la Pozuelas”. Estando en Porcuna, recuerda, que se encontraron con José “El Ratón”, el hijo Blas Zamora, que estaba allí de cura,  y les reconoció. El le llamaba José y no D. José, pese a ser sacerdote. Recuerda al cura con su sotana negra y el “duro” en la cabeza. Les llevó a un bar y no les dejó que pagasen, por ser la primera vez que había ido por allí a buscar trabajo. Les encontró trabajo con los hermanos Morente, (Benito y Luis), que tenían tierras también en Valenzuela y en Lopera. Estaban  35 ó 40 días y ganaban unas 300 pesetas al ajuste, pero de sol a sol. Esto sería ya entre el año 1957 a 1960. Después, es cuando se iban a los Montes: Domingo Pérez, Dehesas Viejas, Benalua de la Villas, Campotéjar. En la Campiña se mantenían ellos, pero en Los Montes le daban la comida. En Los Montes eran las cuerdas y en la Campiña, las fanegas. Le pagaban la cuerda a 1.000 ó 1.500 pesetas cada una. Iban desde Fuente Álamo andando, con un burro que él tenía para llevar el ato, la ropa y las hoces. Salían por la mañana y llegaban por la noche.
   Se casó con 27 años, con Consuelo Carrillo Pérez, el 22 de Octubre de 1955, en la Iglesia de San Antonio de Padua.  No recuerda como se llamaba el cura que les casó. Después de la ceremonia en la iglesia se fueron a celebrarlo al cortijo de la Sangraera. En la puerta del cortijo, pusieron unas mesas y sirvieron unos pollos asados, la tarta y también café. Los invitados eran toda la familia, excepto el abuelo José Carrillo pues ya había fallecido. Juntó 6.000 pesetas en regalos. Cuando se casó se fue a vivir a Los Canales, al cortijo de Pepe Villén, que era camionero y tenía un pastor con 300 ovejas. Después se vino y compró la casa de la Escalerilla a un tal Domingo Martín, hermano de Pedro Tangarín.
Cuando partió su suegro, heredó algunas tierras, dedicándose principalmente al campo. Labraba Las Terreras y lo de su padre, con los peones que daba en las aceitunas en los destajos de Fuente Álamo y sobretodo con la obra menor, echaba la “temporá”. No emigró mucho porque su verdadera profesión y vocación era la albañilería; tenía peón casi todos los días en Fuente Álamo. Aprendió el oficio con un tal Andrés de la Rabita y su hermano “El Manquillo”; y después, se puso por su cuenta. Se fue cuatro temporadas a trabajar a la vendimia a Francia y en los años ochenta a La Mancha (La Puebla de Almuradiel),  donde ejerció de padre, tío y tutor de jóvenes (entre ellos del que les relata), quedándose encargado de ajustar y cobrar mi cuenta.
 Siempre tuvo un mulo, que lo juntaba con el de su cuñado Juan Carrillo, para formar una yunta. Después se quedó sólo con su mulo y una ganga, donde el mulo iba enganchado en medio de dos raberos; aunque ya se araba poco y sólo sembraba un poco de verde, pues se puso todo de olivos.
Nunca le interesó la política, pese a que se quedó con un apodo, que el nunca reconoció. El sólo reconoce el sobrenombre heredado de su padre como Ranaco, que por cierto, le venía a su padre de un panadero muy bueno de la Rábita, y fue porque su padre le puso “El Cabo” a Juanico (el padre de Mateo el Guarda), y aquel le puso a su padre Ranaco, pues su padre fue panadero en la casa que vivía Librada. La panadería se la vendió a Francisco El “Pelón”, un hijo de Amor.
Después de tanto trabajar le llegó la jubilación y le dieron una pequeña compensación de Francia que prefirió cogerla de una vez, como dice el refrán de “Sardina que pille el gato, tarde vuelve al plato”. Le dieron treinta mil duros, y de nuevo utilizó el refrán: “Mas vale pájaro en mano que ver un ciento volar”.

            Ha tenido sus enfermedades, como una trombosis, que le hace llevar la “cayá”, pues le dio una parálisis en una parte del cuerpo. Tuvieron que operarle dos veces por problemas de tripas pues se le hicieron nudos; después le salieron hernias. Ahora a sus 85 años está bien, le falla un poco la vista, pero su mente sigue lo suficientemente fresca, como para acordarse de todo lo relatado.

domingo, 1 de septiembre de 2013

DELIMITACIÓN Y DENOMINACION DE LOS CORTIJOS DE FUENTE ÁLAMO (Revisada a 19/02/2017)


         
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viernes, 12 de julio de 2013

MOVIMIENTO OBRERO AGRARIO EN LA SEGUNDA REPÚBLICA Y GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO (Actualización 1 de mayo de 2017)


En la entrada dedicada al asociacionismo en Fuente Álamo hicimos referencia a la Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente», y a la que también dedicamos una entrada. Con la presente queremos actualizar y  completar, aportando nuevos datos con respecto a su filial Cooperativa de Agricultores, “La Espiga Floreciente” y hacer un breve estudio del movimiento obrero en Fuente Álamo.
Recordaremos que según los archivos de la UGT referentes a las Sociedades obreras y movimiento obrero de Jaén, entre los años 1870–1939  aparece en Fuente Álamo en la II República, en concreto en el año 1932, la  Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente» afiliada a la  FNTT-UGT.
(Encontramos otras asociaciones similares en Las Caserías de San Isidro, 1932, S. O. de Trabajadores de la Tierra «La Flor Naciente» FNTT-UGT.  En  Las Grajeras, 1937 S. O. de Trabajadores de la Tierra «La Defensa del Trabajo» FNTT-UGT Andadura hacia la libertad 53; En  Mures, 1919 Sindicato «Liquidación del Derecho» CNT 1933 S. O. de Trabajadores de la Tierra «Germinar» FNTT-UGT; o en La Rábita en 1931, S. O. de Trabajadores de la Tierra «El Faro de la Verdad» afiliada a FNTT-UGT).
La Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente» de Fuente Álamo, fue creada el 13 de mayo de 1931, un mes después de la proclamación de la II República, pero antes de la promulgación de la Constitución de 1931 (9 de diciembre). El director de la Comisión Organizadora encargada de su creación y la redacción de sus estatutos y reglamento, fue D. Domingo Cano, estableciendo su domicilio en calle Fuente, nº 21.
Fue presentado su Reglamento, a los efectos del Art. 4 de la Ley de Asociaciones de España de 1887, el 16 de mayo de 1931, en el Gobierno Civil de Jaén, siendo gobernador D. Víctor Rubio.

(Ley de Asociaciones de España de 1887  disponía que en el mismo acto de entrega de estos documentos, se devolvería a los interesados uno de los ejemplares con la firma y sello del Gobernador de la provincia y anotación de la fecha de entrega. En el caso de que los documentos presentados no reunieran las condiciones exigidas en dicho artículo 4 de la Ley, el Gobernador daría traslado de ellos a los interesados, con expresión de la falta de que adolecieran, no pudiendo constituirse la asociación mientras subsistiera la falta).

               El Art. 1º de su Reglamento establecía como objeto, el agrupar a los trabajadores agrícolas y de varios oficios de esta aldea, con el fin de mejorar la condición moral y material de sus asociados y luchar por la emancipación de la clase.
               En principio, la sociedad se abre a todos los obreros, pertenezcan o no al gremio de agricultores, siempre que estén conformes con lo establecido en el Reglamento y los acuerdos que se tomen. Teniendo en cuenta que la sociedad obrera fuentealameña era fundamentalmente campesina, por lo que cuando se refiere a obreros que no pertenezcan al gremio de agricultores, lo hace de una forma genérica y en base a copiado de sus articulados de normas generales establecidas, en todo caso, se podría pensar en cabreros, zapateros, carpinteros, ayudante de panadería,  que en Fuente Álamo no supondría ni un 5 % de los obreros, es decir, de una población activa de 100 obreros, 5 no serían agricultores.

               La cuota de ingreso era de una peseta, pudiendo ser aumentada o suprimida a propuesta de la Directiva y fuera aprobado por la Junta General. Todos los asociados, a excepción de los enfermos pagarían la cuota mensual de sesenta céntimos, pudiendo ser dados de baja si adeudaban más de 3 mensualidades. Estableciendo en el Art. 49 del Reglamento, que los fondos que ingresasen en la caja social se destinarán a sufragar los gastos de oficina, propaganda, domicilio social y entretenimiento; a indemnizar a los asociados sufran por defender los intereses de la Asociación por encargo de la Junta general, o Directiva en casos urgentes, o se ocupen en trabajos extraordinarios o desempeñen comisiones especiales que les impidan atender a sus ocupaciones particulares; y a todo aquello no previsto en su reglamento y que resulte útil y beneficioso al objeto de la Asociación.
               Según el Art. 6 de su Estatuto, podían ingresar los mayores de 16 años, si bien sólo tendrían voz pero no voto en la Juntas Generales; los propietarios, siempre que no paguen contribución superior a 50 pesetas al año, y arrendatarios si trabajan o pueden trabajar cien días al año por cuenta ajena; las mujeres, en las mismas condiciones que los hombres, sin necesidad de autorización paterna, marital, ni tuitiva, estableciéndose así, los principios de igualdad que ya se respiraban en la II República, así como los obreros que hayan trabajado antes durante un año en cualquiera de los oficios y no tenga adquirida la condición de patronos.

               En su Estatuto, en la declaración de principios, hace suyos los que informan el Partido Socialista, La Unión General de Trabajadores de España y la Federación Española de Trabajadores de la Tierra y se amplían la denominación Sociedad de Trabajadores de la Tierra “La Espiga Floreciente”, de Fuente Álamo, y los fines, son el mejorar moral y materialmente las condiciones de vida de los obreros; prestar ayuda a pequeños  propietarios para conseguir que los  impuestos que gravitan sobre ellos sean sustituidos por un impuesto progresivo sobre la renta; ayudar asimismo a los pequeños colonos para que sean respetados sus derechos por los propietarios de la tierra en los casos de abono de mejoras hechas en la finca, duración de los contratos, limitación de la renta, etc. Etc.;

               En el apartado Quinto establece también como fin el  crear en donde se crea conveniente Cooperativas de agricultores, filiales de esta Sociedad, que vengan a liberar a los cultivadores de suelo de los acaparadores de sus productos; preparar por medio de la educación técnica, agrícola y social a los hombres para que un día puedan dirigir la producción en beneficio de la sociedad. Así surge la Filial Cooperativa de la Sociedad de Agricultores, “La Espiga Floreciente” que meses antes del inicio de la Guerra Civil en concreto el 10 de abril de 1936 aprobó la conveniencia de solicitar en arrendamiento, la finca denominada Cortijo “Clavijo” propiedad del Excelentísimo Ayuntamiento de Alcalá la Real, cuando terminase el contrato que aquel tenía en arriendo y que finalizaba el quince de Agosto del año en curso. La Guerra Civil estalló el 18 de Julio. En dicha acta se establecía:
En la Aldea de Fuente-Álamo, anejo al término municipal de Alcalá la Real, a diez de Abril de mil novecientos treinta y seis. Siendo las veintiuna de su noche se reúne en junta general extraordinaria la Filial Cooperativa de la Sociedad de Agricultores, denominada “La Espiga Floreciente” en su domicilio social, bajo la presidencia del compañero Rafael Moreno Ibáñez y actuando de Secretario Vicente Aguilera Castillo.
Acto seguido por el presidente se dio por empezado el acto con la propuesta de la Directiva en la que figura, la conveniencia de solicitar en arrendamiento, la finca denominada Cortijo “Clavijo” propiedad del Excelentísimo Ayuntamiento y que está enclavada en la proximidad de esta Aldea. Seguidamente se procedió a la discusión y aprobación de esta propuesta, acordándose por unanimidad solicitarla al Excelentísimo Ayuntamiento, nos la conceda en arrendamiento a esta entidad Cooperativa, cuando termine el contrato que este tiene en arriendo y que finaliza el quince de Agosto del año en curso. Y no siendo otro el objeto de la reunión se da por terminado el acto, siendo las veinticuatro horas del día.

Vº Bº                            Vocales                         El Secretario
El Presidente               Marcos Moreno          Vicente Aguilera
Rafael Moreno            Antonio Castillo

El arrendamiento del Cortijo de Clavijo al Ayuntamiento de Alcalá la Real se convirtió en el principal objetivo de la Cooperativa, con la intención de explotar la tierra en régimen cooperativo y conforme a lo establecido en el Estatuto y Reglamento de la  Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente», y con la intención de “liberar a los cultivadores de suelo de los acaparadores de sus productos”. Desgraciadamente el intento quedó frustrado con el inicio de la Guerra Civil, no obstante, la Sociedad continúo relativamente funcionando durante la contienda, pues Fuente Álamo permaneció en zona republicana, y prueba de ello es que el 4 de mayo de 1937, en plena guerra, se expiden cartillas, en concreto la nº 2 a favor de Matías Pérez Lizana, siendo el secretario Antonio Moreno. Los socios continuaron pagando sus cuotas, se produjeron también algunas bajas así el socio nº 3 que había ingresado el 1 de marzo de 1936, pasó a ser el nº 2  en mayo de 1937. Durante la contienda se produjeron las incautaciones de los cortijos de Juan Díaz Aguilera (Coscojar y Cabrera), Francisco Serrano, Francisco de Córdoba (Baño y Vega), y el referido de Clavijo o del Hospicio, para la colectividad, siendo presidente del Comité Local, Matías Pérez Lizana, secretario Mateo Pérez Lizana, y vicepresidente Fernando González Arjona.
Como colofón podemos decir que tan ansiado objetivo de parcelar el Cortijo de Clávijo se consiguió a finales de los setenta (1979) con la restauración democrática. En un principio, el latifundio fue dividido en parcelas en régimen de arrendamiento. En un primer intento de reparto se apuntaron todos los agricultores de Fuente Álamo. Con suerte le tocó a unos que tenían ya parcelas y a otros que no tenían no les tocó, por lo que se decidió que el reparto fuera solo para los jornaleros que no tenían tierra  o menos de una fanega, estuviesen dados de alta en la cartilla agrícola y fueran los más necesitados. Así que fueron 21 fuentealameños los aparceros agraciados  (3 parcelas a cada uno), por las que tenían que pagar una renta anual de 6.500 pesetas al Ayuntamiento de Alcalá la Real. Después a finales de los años noventa del siglo pasado pudieron acceder a la propiedad mediante compra. Pienso que estos propietarios deben estar eternamente agradecidos a aquellos obreros republicanos, que la Guerra Civil y el Franquismo les dejó sin tierra, pero que pusieron en marcha el movimiento obrero fuentealameño.

viernes, 31 de mayo de 2013

HISTORIAS DE LOS CORTIJOS DE FUENTE ÁLAMO (Revisada el 18 de febrero de 2017)


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sábado, 4 de mayo de 2013

PRIMERAS COMUNIONES EN FUENTE ÁLAMO



       Durante este mes de mayo, tradicionalmente vienen celebrándose las primeras comuniones; sin embargo, esto no siempre ha sido así en Fuente Álamo. Tal evento ha ido celebrándose, dependiendo de las circunstancias,  en tres épocas del año; que eran: el propio mes de Mayo, coincidiendo con un fin de semana; el día de San Antonio, cuando era considerada fiesta mayor de la aldea y por último, el día de la Virgen del Rosario. Esto podía deberse fundamentalmente al fenómeno de la emigración temporal de los padres (a lo que ya dedicamos una entrada), aunque a veces, podía deberse a causa individuales o personales, como una enfermedad, u otros motivos, tal y como ocurrió  el 6 de junio de 1976,  una de las celebraciones más grandes por el número de comulgantes.
Las Primeras Comuniones en Fuente Álamo a primeros de los años 40, con el triunfo de los nacionales y la declaración de la religión católica, apostólica y romana como única del estado, eran multitudinarias. Ello era debido al intento de “recuperarlos para el catolicismo”, haciendo comulgar por primera vez a todos aquellos niños que en los años de la Segunda Republica, no lo habían hecho, al haberse declarado la aconfesionalidad del estado y al haberse producido un paréntesis religioso durante la Guerra Civil en Fuente Álamo, que durante toda la contienda se mantuvo en Zona Republicana, en la misma línea del frente. Se celebraban con cierta solemnidad, en el sentido que era Doña Casilda Sierra Montanez quien invitaba a los niños a una merienda consistente en un hornazo, que era un pan con un huevo cocido duro dentro, y una taza de chocolate, que se solía tomar en la antigua escuela.  El edificio tenía dos plantas, la superior estaba destinada a la enseñaza y la parte de abajo  era la casa del maestro de Manuel.

 A primeros de los años 50, para algunas familias pobres y no muy convencidas católicamente, las primeras comuniones eran poco solemnes e improvisadas en algunas ocasiones. Es el caso de Matías Pérez, que en el día de su primera comunión estaba guardando cochinos y tuvo que ser relevado por sus hermanos para ir a tomarla, o el caso de Antonio Pérez “Nono”, que reclamaba insistentemente al maestro don Manuel, que se habían olvidado de darle la primera comunión cuando todos ya la había tomado.  El maestro  entonces acudió al cura y le dijo: “Este niño no ha tomado la primera comunión”, a lo que respondió el cura: “Bueno, que no se preocupe, ahora mismo se la damos. ¿Cuantos pecados tienes?, ¿Te has peleado con tus hermanos?  Y se la dio.
La tradición de entregar una estampita de recuerdo se fue generalizando en Fuente Álamo a partir de mediados los años 50, conservando alguna de 1955, aunque  la tradición venía de atrás. Como recuerdo de la Primera Comunión celebrada el 21 de mayo de 1966 se emitió una estampita colectiva de los niños y niñas de las Escuelas SA-FA.
   Entre los años 50 y 60 se solían celebrar, como hemos dicho anteriormente, en tres épocas del año, y por poner algunos ejemplos, tenemos durante el mes de Mayo, los años 1955, 1962, 1963, 1966, 1967; el día de San Antonio  los años 1957,1958, 1969, 1970 y menos habitual el día de la Virgen del Rosario que se celebraron algunas en 1958,  debido a la emigración de los padres que impedía a los niños, celebrarla con sus compañeros. Por esa razón, la celebraran en solitario una vez que regresaba el padre.
Eran comuniones muy sencillas, en las que, continuando con la tradición, se daba una taza de chocolate y un bollo en la escuela, llegando a formarse grupos de 15 a 20 comulgantes primerizos.

En los años 70 la primera comunión era el segundo acto social religioso en las familias de Fuente Álamo después de las bodas, y se le daba gran importancia. Suponía un gran día de ilusión para el niño, que en algunos casos, al hacerse con la edad de 6 a 7 años, se tenía que aprender a leer en el catecismo. Una vez confesados todos los pecados, (aquellos típicos: me he peleado con mi hermano, no he obedecido a mis padres, he dicho palabrotas…), que ya todos teníamos aprendido antes de confesarnos, le seguía una taza de chocolate y un bollo en la escuela.  Tras la merendola, cada familia se marchaba a su casa, donde los familiares más cercanos eran invitados a la comida. La estampita se entregaba a los familiares o amigos, quienes a cambio daban dinero, pero nada de regalos. Recuerdo que el 13 de Junio de 1969, fue el día de mi primera comunión. Habíamos sido preparados para ello durante el curso de parvularios, llegando a aprender a leer en el propio catecismo, siendo en la misma escuela donde se impartía la catequesis, y solía darla uno de los alumnos mayores más aventajados. En nuestro caso, nos sacaban al pasillo central que dividía las dos alas de la escuela y Juan Pedro Pareja, en una banqueta con listones de madera, nos sentaba a los 7 niños varones y nos daba catecismo. Las niñas eran formadas o preparadas separadamente.
    Era un día de nervios y de ilusión a la vez, sin ser muy consciente de lo que significaba en sí tal acto, aunque muy concienciado de que ya no podía cometer pecados. No lo recuerdo muy alegre por la tensión que provocaba el miedo a poder cometer algún pecado y a tener que portarse obligatoriamente bien, pero como íbamos a recibir por primera vez a Jesús, era un día de ilusión. No se pensaba tanto en regalos, más bien en la taza de chocolate y dulce que nos tomaríamos en la escuela, aunque  también en el dinero que podíamos recibir.  Recuerdo que fue mi abuelo y mi tío Nazario quienes más dinero me dieron: 20 duros de papel. Aunque creo que sólo llegué a verlos, porque fueron destinados a otras necesidades familiares, no se muy bien cuales; pues, hasta el traje era prestado de Antonio Expósito “Nenillo”, y encima me dejaron el pernil corto y las magas largas; no sé lo que Fotos Sánchez de Frailes cobraría por  las cuatro fotos de recordatorio. En cuanto a lo religioso, el miedo o temor a confesar los pecados era lo que más me preocupaba, pero como ya teníamos aprendida la lección de los pecados a confesar que nos habían enseñado los niños mayores. Con decir tres o cuatro pecados ya estaba bien (no fuera que nos pasáramos de malos, sin pensar en el secreto de confesión), y fueron el de haberme peleado con mis hermanos, con mis amigos, y haber dicho palabrotas.
  A partir de los años 70, por poner algunos ejemplos, se celebraron durante el mes de Mayo, en los años 1975, 1976, 1992, 1995, 2000; el día de San Antonio en los años 1970, 1990  y lo que sí se generalizó, fue el día de la Virgen del Rosario en los años  1976, 1977, 1979, 1982,1983, 1985, 1995.
En Fuente Álamo, imagino que al igual que en otros lugares, se iba a misa ese día, y disimulando poco a poco, durante el mes siguiente, se iba dejando de acudir. Algunos sólo fueron a misa ese día.
 A partir de los años 80, llegaron las primeras comuniones con sus grandes regalos y su celebración en salones o restaurantes. Se invitaba a familiares y amigos, donde la comunión del niño era el pretexto, y siendo los padres los que tenían que hacer un gran sacrificio económico. Se cambió el diseño de la estampita de recuerdo, donde en el reverso ya no se imprimía ningún tipo de
recordatorio y era en el anverso dónde se ponía tanto el dibujo gráfico o una foto como el recordatorio. En estos años hay que destacar la labor desinteresadas de las catequistas, que eran las propias jóvenes de la aldea; posteriormente se hicieron cargo de esta formación un grupo de mujeres desinteresadas, en colaboración con las religiosas que venían de La Rábita.
En los años noventa se generalizó el mes de mayo como día de las primeras comuniones, siendo la preparación, la ceremonia y la invitación similares a las actuales.
Esta entrada queda abierta, como todas, a que cada fuentealameño que lo desee pueda contar alguno recuerdo del día de su primera comunión y si quiere puede mandar su foto para ser publicada en esta u otra entrada.
http://www.parlamentodeandalucia.es/opencms/export/portal-web-parlamento/contenidos/multimedia/2013_concurso/Tercer_Premio_Mxsica_xAlma_andaluzax.wma

sábado, 6 de abril de 2013

CREENCIAS, FE Y RELIGIÓN EN FUENTE ÁLAMO.


Los fuentealameños, por lo general, han sido y  son un poco agnósticos, más los hombres, que las mujeres, y en épocas, como en la II República y durante la Guerra Civil, algunos demostraron el ateísmo propio de la época, llevando a sus últimas consecuencia el Art. 3º de la Constitución de 1931, que  recogía que “El Estado español no tiene religión oficial”. Se cuenta que en estos tiempos, la otra imagen que había de San Antonio, tallada en madera, fue atada con cuerdas y arrastrada por el pueblo y mojada en el pilar, a la vez que se le decía “como eres Santo no te ahogarás”, y según se cuenta finalmente quemada para hacer unas migas, se le atribuye el “acto vandálico”, muy corriente en la época republicana, entre otros a Vicente Aguilera Castillo, que era el alcalde  y a Matías Pérez Lizana,  el secretario, quienes después de la Guerra tuvieron que “penar” por “sus pecados”.
Hubo un cierto tiempo, entre los años 40 y 80 del siglo pasado, en que los fuentealameños, sobretodo las  mujeres, creían o tenían fe en los “santos”, fundamentalmente en el Santo Custodio o el Santo Manuel. Estos “falsos santos” o curanderos, tuvieron bastante seguimiento y devoción por parte de las fuentealameñas, suponiendo esta fe, un tanto ciega, en algún caso, hasta la ruptura sentimental, al decirle al novio, que ese día había ido a ver al Santo Manuel y no a él. A Fuente Álamo venía un “santo”, llamado José Sánchez González, o “Santo Pacheque”, pues era familia y trabajaba en la recolección de aceitunas con Luis Montes González. Se cuenta y el mismo llegó a decirlo, que algunos “milagrillos” había hecho, la verdad es que tenía cara de buen hombre. Según Costorillo, todo lo que le predijo a él, se está cumpliendo, era su tío, y cuenta que en la Hoya del Salobral, en la pequeña cueva donde rezaba el Santo Custodio, vio como su tío, hizo andar a un enfermo que estaba cojo.
También se  creía y en algunos casos, se sigue creyendo en otros santos o más bien, curanderos, como Solanillo de las Chozas, al que se acudía para curarse del “mal de ojo”, quien recurría a oraciones a la Virgen o al Señor o a otro tipo de rituales, para alejar el mal.
Los fuentealameños procesan devoción a de San Antonio de Padua, su patrón, a quien las mujeres le decían una oración para pedirle un buen marido:
San Antonio, bendito,
dame un marido
que no fume tabaco
ni beba vino.
San Antonio, bendito,
ya me lo has dado,
jugador y fumador
y enamorado.

También se veneran pequeñas imágenes de la Virgen, que por grupo de familias, más bien de mujeres, se la van pasando de casa en casa, por un turno establecido. Es una pequeña imagen, dentro de una ermitilla de madera, con una pequeña rendija en la parte posterior, por donde introducíamos “gordas” o como mucho, una peseta, en los años 60, a la vez que le hacíamos plegarias a la Virgen.
La religiosidad católica, en cierta forma impuesta, propia de la época franquista y la devoción que se tenía a la Virgen del Rosario, hicieron que en 1959, al constituirse la cooperativa agrícola, adoptase el nombre de la patrona del pueblo Nuestra Señora del Rosario, iniciándose los actos de constitución de la misma con una oración en honor a la Virgen, sin que resultara paradójico que algunos de los agricultores que participaron en aquella oración, en tiempos de la II República se habían declarado profundamente ateos.
También Fuente Álamo tiene calles o plazas relacionadas con la religión como la calle Sacristán, en honor a Luis Valverde, “el Sacristán”, que le sirvió de sobrenombre, pese a que nunca lo fue y  el apodo le vino por otros motivos.
El hecho de que la escuela, desde 1948 fuese propiedad de la fundación Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia (SAFA), hizo que el adoctrinamiento en la educación cristiana en Fuente Álamo, fuese doble, el propio del franquismo y el propio de la institución religiosa que la dirigía. La religión católica se procesaba en la propia escuela, donde el alumno más aventajado daba la catequesis a los que niños que iban a hacer la primera comunión, y donde el maestro D. José Oria explicaba la ubicación de Dios, con gestos, dando vueltas a las manos, a la vez que preguntaba, ¿dónde estaba Dios?, respondiendo Francisco, que Dios estaba dando vueltas.
Los actos religiosos son normalmente fusionados, por no decir confundidos, con los actos festivos y lúdicos, que son numerosos a lo largo del año, desde la Navidad, pasando por la Semana Santa, la Romería de la Virgen de la Cabeza, Las Flores de Mayo, la Romería de San Isidro, San Antonio, hasta la fiesta mayor en honor a la Virgen del Rosario. La Navidad se celebraba casi al margen de la religiosidad, y se representaba con el canto de villancicos por la murga, en casas o cortijos. La Semana Santa, en Fuente Álamo, consistía en ayunar el Viernes Santo, y nos decían que no se podía mostrar ningún tipo de alegría o júbilo, con cantos o escucha de música, que no podíamos pelearnos, y a comer los platos típicos del Viernes Santo, como era el potaje de garbanzos y habichuelas, tortilla de espárragos trigueros o de collejas, bacalao rebozado, y flan o arroz con leche de cabra, pero lo que era la pasión cada uno llevaba su penitencia como podía, pues en la misa eran 15 ó 20 mujeres, los demás a las procesar en Alcalá la Real o en Priego de Córdoba. Con ello no quiero decir que no exista una verdadera fe católica, sino que cada uno la lleva a su manera. También, hasta los años 70, se le daba más solemnidad a los actos religiosos y las jóvenes se vestían incluso de mantilla en las Flores de Mayo.


También se tiene cierta devoción a la Virgen de la Cabeza, que en pequeños grupos y en romería acuden el último domingo del mes de abril, al Cerro del Cabezo en Sierra Morena. No con la intensidad propia de los alcalaínos, los fuentealameños acuden el 15 de Agosto a venerar la Virgen de las Mercedes, patrona de Alcalá la Real,  si bien, la Virgen solamente ha acudido una vez en su historia a Fuente Álamo el día 12 de septiembre de 2010, siendo multitudinaria su acogida por sus vecinos.
Sean más o menos creyentes, todos los fuentealameños contribuyen cuando se le requiere para ayudar o colaborar con la iglesia, así con las pequeñas aportaciones de los hermanos y con la iniciativa de Pepi Jiménez, se han podido restaurar recientemente las figuras de San Antonio, de la Virgen del Rosario y el Sagrado Corazón de Jesús, finalmente en 2012.
La llegada de familias inglesas o los matrimonios con extranjeros que profesaban religiones distintas a la católica, ha hecho que exista cierta diversidad religiosa en Fuente Álamo. Por otra parte los fuentealameños por lo general son receptivos y escuchan cuando llegan a la aldea  los Testigos de Jehová, aunque sea sólo por cuestión de educación y no devoción.
    MISTERIO DE LA CRUZ DEL ROCASTRO.-  Durante la noche de un día de los años 70 apareció misteriosamente una cruz de piedra en la parte superior de un montículo situado al lado de la higuera de Francisca “La Pasta”. La autoría no se supo nunca, pero todo el mundo sospechaba o apuntaba a Matías Aguilera Anguita, “Matías Candio” pues era quien todas las tardes, en sus últimos años, acudía a rezar situándose de rodillas frente a dicha cruz. La leyenda cuenta que sobre los años 20 ó 30 una niña se encontraba en dicho lugar y una piedra comenzó a rodar y la aplastó, y que se debió a una imprudencia de un labrador, mientras araba, aunque el misterio seguirá sin desvelarse, creo que fue otro el motivo.
    HISTORIA DE LOS GATOS QUE SE HICIERON ATEOS.- Cuenta que el señorito del Coscojar Alto, apodado “Caracordel” al parecer viene del  apellido Caracuel, era muy religioso, al sentarse a la mesa rezaba y daba gracias al Señor por los alimentos, mientras que sus gatos se colocaban a su alrededor, esperando las migajas. Comoquiera que el Sr. Caracordel  tuvo que hacer un viaje, dejó al encargado del cortijo, al cuidado de sus gatos. El cortijero le quiso gastar una broma y continuó con la ceremonia ante la mesa, rezando igual que su amo, pero con la excepción, de que  al decir la palabra “amen”, comenzaba a gritar y a pegar a los gatos, espantándolos. Cuando volvió el Sr. Caracuel, continuó con la misma ceremonia, de tal forma, que al terminar con la palabra “amen”, saliendo todos los gatos en estampida, sin explicarse el motivo de dicha reacción, diciendo: “Dios mío, estos gatos se han vuelto ateos”.