lunes, 9 de noviembre de 2015

LA CULTURA EN FUENTE ÁLAMO



            Partiendo de principios del siglo XX, en Fuente Álamo, como en todas las zonas rurales, existía un alto índice de analfabetismo. Una simple prueba de ello la tenemos en las partidas de nacimiento: en casi todas se reseña que no firman porque no saben.  Posteriormente, sobre todo en época de la Guerra Civil  y Posguerra, no todos tuvieron la oportunidad de aprender a leer y escribir, pues como nos decía Pepe Aguilera “Macarrón”: “el maestro sólo daba de leer a los riquillos del pueblo”. Algunos niños como Marcelino Pérez, quienes vivían en los cortijos, nunca fueron a la escuela, y les enseñaba Matías Pérez Lizana, quien iba por los cortijos enseñando a los niños que no podían ir a la escuela oficial. Fue otra forma de combatir el analfabetismo.  Otros, como nos contaba Juan Aguilera “El Camionero”, en los años 50, también tuvieron un maestro que venía al cortijo en bicicleta desde Alcalá la Real y les daba clases dos veces por semana. Enseñaba además en los cortijos de la Casilla, la Cabrera, los Florios, la Cornicabra… eran los llamados “maestros garroteros”.
 A principio de los 60, se intentó recuperar el tiempo perdido  y enseñar a leer y escribir a los mayores en la escuela del nocturno, aunque Antonia Vera en el momento que aprendió a poner su nombre, abandonó y dijo: “Yo pa’ mi apaño ya sé”. Asimismo mediados esos años 60 se intentó que el  Certificado de Escolaridad se pudiera obtener en la escuela de nocturno con el maestro D. José Oria Rodríguez, (firma el certificado, junto al Juez Municipal y el interesado). Así, todos aquellos jóvenes de la Posguerra que no tuvieron la oportunidad de niños, como los hermanos José, Matías Pérez y otros, accedieron a esa titulación; sin embargo, no todos los asistentes lo obtuvieron a José Aguilera no se le concedió debido a que el maestro consideró que no respondió a lo que le preguntaron.
A principio de los 70, Juan de la Cruz Ruiz Aguilera, a espera de plaza como maestro nacional por acceso directo, también impartió clase a grupos de jóvenes de nocturno y en la escuela de verano del año 1974.
Desde la década de los 50, por regla general, casi todos los fuentealmeños aprendieron a leer y a escribir y obtener los conocimientos básicos para su desarrollo personal; cosa diferente era la posibilidad de proseguir los estudios, pues esto sólo estaba en manos de las familias más adineradas o con las excepciones de aquellos buenos alumnos de familia pobre, que le era costeada la carrera en el seminario por Dª Casilda Sierra Montañez.

En 1980 consta que sólo habían obtenido el Graduado Escolar unos 5 ó 6 niños fuentealameños y habían  realizado estudios medios (Bachillerato, F.P.) otros 6 ó 7 jóvenes. Hasta el año 1979, a excepción de las familias más acaudaladas, solo uno o dos estudiantes habían realizado una carrera profesional. (mis notas de 27/07/1979).
La cultura, al igual que la persona, también tuvo que emigrar de Fuente Álamo. Por diversos motivos se marchó sin volver a acordarse de la aldea que le vio nacer, y la pena es que no se ha hecho nada por recuperarla, pues una vez adquirida hubiese sido bueno traerla y difundirla entre los vecinos. Cierto es que nadie es profeta en su tierra, pero no menos cierto es que a veces ni se intenta serlo. Actualmente existe un Centro Social  donde se podría expresar o exponer los conocimientos adquiridos.
Desde aquellos estudios de teología sufragados por Dª Casilda, a José Zamora, o posteriormente en un intento fallido también de estudios teológicos de Francisco Malagón, (fallecido trágicamente), solo intentaron proseguir los estudios: Juan Ruiz, Montes “el hijo del Casero Sierra”, Pepe Rosales, Rafael Aguilera, Francisca Aguilera Cabello... Serían las familias más pudientes como los hijos del maestro D. Manuel López y de Patrocinio, los hijos de Antonio Ramírez “Cornicabras”, Juan Ruíz, hijo de Brígido, (Maestro Nacional en 1973), los que finalizasen los estudios superiores, hasta que llegaron las ayudas mediante becas en los años 80. La oportunidad fue para todos, y le siguieron: Juan Pedro Pareja García (Ingeniería Técnica), profesor de Educación Plástica y Visual en Vélez Málaga, Mercedes Pérez Aranda (Licenciada en Filosofía y Letras en el año 1983), impartiendo actualmente docencia en Huelma. En los años 80 y 90 les siguieron otros entre ellos, el que les informa, Antonia Fuentes Ruiz (Profesora E.G.B), Pilar Funes Ordoñez (Trabajadora Social), Encarnación Funes Ordoñez (Profesora E.G.B), Mercedes Bailón Pareja, (Abogada en Alcalá de Henares), Francisco Ramírez Peinado, (Juez Sustituto  en Melilla), Manuel Haro Ramírez (Funcionario de Hacienda en Málaga), Manuel Ibáñez García, (Ciencias Económicas y Empresariales. Gestor en Alcalá la Real),  Ceferino Aguilera Ochoa, (Profesor de Lengua Castellana y Literatura en Écija), a ellos han seguido otros muchos, que ya sí sería larga la lista, ampliándose cada día más.
Tampoco debemos quitar ningún mérito a los que por razón de la economía más pudiente, tuvieron mayores oportunidades, pues para estudiar hay que valer; sin embargo hay que destacar el esfuerzo cuando los medios económicos de la familia no eran tan buenos, aunque por fortuna, las ayudas al estudio se fueron generalizando. Sin duda era meritorio el tener que luchar contra el factor económico y educativo a la vez, pues algunos de esos estudiantes también emigraron a las costas catalanas,  trabajaron en el tiempo de la aceituna en el tajo o colaboraron en la recolección familiar.
Por poner unos cuantos ejemplos, nombraremos a Juan de la Cruz Ruiz Aguilera, quien nació el 3 mayo de 1951 en Huelma (Jaén), pero cuando tenía un año su familia regresó a Fuente Álamo para vivir en la casa situada en la parte derecha de la fuente. Maestro de escuela, buen pintor aficionado, promotor inmobiliario y titular de la yeguada De la Cruz, contribuyó a fomentar la participación de los fuentealameños en la cultura a través de la escuela de nocturno, escuela de verano de 1974, y dirigiendo las obras teatrales en el verano de los años 1970/71, que fueron representadas en la aldea y en la aldea de Las Pilas de Fuente Soto, con la participación de los jóvenes de la aldea como actores. Participó como actor principal en la obra de teatro “Cianuro, solo o con leche”, junto con alumnos COPEM Nuestra Señora de las Mercedes de Alcalá la Real. Asimismo participó, aunque en etapas diferentes, con otro fuentealameño: Victoriano Ramírez González, en el programa televisivo “Cesta y Puntos” a finales de los años 60, también con el COPEM Nuestra Señora de las Mercedes de Alcalá la Real. Concursó en los años 67-68-69-71, llegando su equipo hasta semifinales. En el curso 72-73 acabó la carrera, estuvo como maestro en la SAFA, y con el acceso directo pasó a ser maestro nacional, impartiendo docencia en Castillo de Locubín. Si bien, su primera vocación fue la de policía secreta, iniciando los estudios en Madrid. La mili la hizo en la COE en Granada, aunque la instrucción militar la realizó en el Campamento de Viator (Almeria), con otros fuentealeños como José Pareja Jiménez y José Rosales. Su afición es la pintura.
Otro buen ejemplo de estudiante fue Victoriano Ramírez González, quien  pasó su niñez y juventud en Fuente Álamo, se educó en la escuela de la Aldea y vivió en el Cortijo de la Cornicabra. Asimismo participó como hemos dicho, aunque en etapas diferentes, con otro fuentealameño: Juan Ruiz, en el programa televisivo “Cesta y Puntos” a finales de los años 60 con el COPEM Nuestra Señora de las Mercedes de Alcalá la Real, que concursó en los años 67-68-69-71. Licenciado en Ciencias Exactas por la Universidad de Granada, hizo la tesis doctoral “Interpolación de Hermite en varias variables” dirigida por D. Mariano Gasca González en la Universidad de Granada (1980).  Profesor de Análisis Matemático de la Universidad de Granada, ha publicado desde 1980 numerosos Artículos de revistas, Colaboraciones en obras colectivas, Documentos de trabajo/Prepublicaciones y Libros. Sobre todo ha profundizado su estudio en la Matemática Aplicada a la asignación de escaños en los sistemas electorales.

Ceferino Aguilera Ochoa, nació un 13 de septiembre de 1970. Toda su infancia, adolescencia y juventud estuvo muy conectada con la aldea. Estudió y se licenció en la Universidad de Granada, al propio tiempo que en los periodos estivales emigraba a las Costas Catalanas. Hay que destacar de su extenso currículum, que es Licenciado en Filología Hispánica y profesor de Literatura Castellana y Literatura de las Escuelas Profesionales Sagrada Familia de Écija, tiene un Master en Teología, autor de publicaciones de Editorial Algaida, Miembro de la Sagrada Familia de Bordeux y profesor de la Escuela de Teología de Écija. Ha sido nombrado recientemente Diputado de Formación de la Hermandad del Resucitado en dicha localidad. Ceferino es una persona muy vinculada con la cultura ecijana a través de la dirección de varios libros de los Recitales Poéticos  que han homenajeado a grandes escritores ecijanos. Ha publicado el libro “Literatura Universal. Prueba de Acceso a la Universidad” (Algaida Editores. Sevilla, 2011. 303 páginas). El pasado 20 de marzo 2014, fue nombrado Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias, Bellas Artes y Buenas Letras “Luis Vélez Guevara” de Écija. El acto, en sesión pública y solemne, tuvo lugar en el Salón de Actos del Palacio de Benamejí, donde el Ceferino pronunció su discurso de ingreso titulado “El lugar de la literatura ecijana”
TEATRO
Como hemos apuntado anteriormente, una buena muestra de nuestra cultura fue la representación a principios de los 70 de obras teatrales con la colaboración de Extensión Agraria (Doña Concha), dirigidas como hemos dicho por Juan de la Cruz Ruiz Aguilera, y en las que intervenían como actores, Francisco Pérez Pérez, quien sustituyó a Luis Aguilera Castillo y que representaba al personaje de Saturnino, Dolores Pérez Pérez, María Expósito Pérez, Antonio Pérez Aranda, Dolores Aguilera Fuentes, Paulina Zuheros Aguilera, Ana Palomino Pareja, Rafael Aguilera Castillo … Esto supuso la participación de los jóvenes en la cultura y la difusión del arte que tienen los fuentealameños para la representación cómica, donde en un escenario improvisado con sacos de abono en la Cooperativa Ntra. Sra. del Rosario, se representó una obra divertida. De ella solo recuerdo (tendría unos 8 ó 10 años) como Saturnino, se quitaba una gorra polvorienta, y golpeaba con ella  sobre una mesa, lo que provocaba las risas entre el público. El dinero obtenido de la venta de entradas de las representaciones que se hicieron en Fuente Álamo y en la aldea vecina de La Hortichuela, se donó para hacer la explanada que hay enfrente de la escuela, con la colaboración de toda la juventud, tal y como indicaba el rulo de piedra para moler yeso que se colocó al fondo y que ponía con letra pintada color naranja “Juvenida” (Juventud Unida). Significó la participación completa del pueblo, junto con el párroco D. Bernardo, que ayudó o sirvió de medio para con la SAFA; no sin los inconvenientes propios que puso el entonces alcalde. Llegó por primera vez a Fuente Álamo un tiovivo, que se puso en funcionamiento en la parte alta de la explanada, con la ayuda de Teodoro Ibáñez, que dada la novedad no llegó a dar muchas vueltas. Se les dijo a los participantes en la obra, que el dinero que se recaudase se duplicaría o triplicaría por la Extensión Agraria y el Ayuntamiento de Alcalá la Real, con lo que se consiguió elevar el muro hasta allanar y cerrar la explanada. Fue uno de los gestos más solidarios de la juventud fuentealameña, y con ello se pudo hacer una zona de ocio y juegos de balón, tan necesitada en aquella época y siendo el referente para varias generaciones posteriores.
Existieron otros precedentes en la representación teatral con los alumnos de la escuela de los años 40 dirigidos por el maestro D. Manuel López. En el Bar de Francisco El Pelón, se representaban teatrillos, participando como actores las hijas de Matías “Candio”,  Aurorita, las hijas de de Juan Pareja (Librada, Enriqueta…), Mariana Pérez, Pedro Pareja Anguita…En unas de las estrofas cantadas, participaba Pedro Pareja y Mariana Pérez y decía así:
 Mariana Pérez replicaba:

Ya verás cuando me ponga,
 mis pendientes y mi collar,
y mis guantes tan elegantes
y mis enaguas todas bordás.

Pedro Pareja respondía:

Todos los chicos del pueblo,
Tienen envidia de ti.
Por llevas la ropa la más salerosa
Que ha salido aquí.

Mariana Pérez continuaba:

Perico, Perico,
si sientes mareos,
Avisa al médico…

MÚSICA
               En el campo de la música, también hemos tenido buenos representantes, como Antonio Castillo Padilla “Caejo” que con su acordeón amenizaba las verbenas y bodas en los años 40 y 50. Juan Antonio Ávila Serrano “El Zorrero” con su guitarra y su esposa Paula, hizo popular aquella canción cuyo estribillo decía:
 “Dentro de este maletín
 tenemos un calcetín,
 un zapato sin tacón,
 garibachi, bachi bon”...
               Un buen batería fue en los años 60 Ángel Moreno Martos, y al clarinete su hermano Mateo Moreno. También encontramos a los hermanos Guardia: Luis “El Guardilla” tocaba el laúd y su hermano  Juan “El Chato”, el saxo.  En el grupo “Reacción” de los años 70 participó como bajista José Antonio Aguilera, quien siempre estuvo vinculado a su tierra. En el grupo “The Dragons”, José López, posteriormente se uniría sentimentalmente con una fuentealameña.
               En el mundo de la trova y de la poesía tenemos que hacer mención a Matías Pérez Lizana, en aquellos años 50 y 60 y posteriormente a Antonio Anguita Montañes.

En este apartado hay que valorar justamente, desde los primeros años del Siglo XXI que se constituyó la Asociación de Vecinos “La Torre de Fuente Álamo”, su labor para organizar diversos eventos de tipo cultural y lucrativo y dar un gran impulso al asociacionismo vecinal.

viernes, 23 de octubre de 2015

EL GRUPO "SIETEMASUNO" FORMA PARTE DE LA HISTORIA DE FUENTE ÁLAMO.




Ana María Pérez es una de las integrantes del Grupo Vocal "Sietemasuno". En este caso le ha tocado llevar la voz cantante del grupo. Siempre estuvo vinculada a nuestra aldea, desde su bautizo en la Iglesia de San Antonio de Padua, y visitándonos con asiduidad,   participando en aquellos actos que se le pidió su colaboración y siempre dejando muy alto nuestra Aldea, que es la suya.

jueves, 22 de octubre de 2015

VILLAS, PUEBLOS, POBLADOS O PARAJES TOPÓNIMOS DE FUENTE ÁLAMO

                 PÁGINA EN PROCESO DE REVISIÓN   


        La denominación de lugares con las palabras “fuente” y “álamo”, nos debe vincular y llevar a conocerlos. Es lo que se llama el hermanamiento entre pueblos. Algunos tienen entre sí algo característico y concreto que les une, pero el lazo principal y general de todos es la fuente y el álamo.

 VILLA DE FUENTE ÁLAMO (MURCIA)






                El primer topónimo de Fuente Álamo, que encontramos por importancia, extensión y número de habitantes es el situado en la provincia de Murcia,en concreto al Sureste de la Península Ibérica y Sureste de la Región de Murcia. Se halla a 126 metros de altura sobre el nivel del mar y dista aproximadamente 35 km de la capital regional. Fuente Álamo de Murcia forma parte de la Cuenca del Mar Menor, separado de las cuencas del Segura y del Guadalentín por las sierras de Columbares, Almenara y Carrascoy. El término municipal de Fuente Álamo de Murcia tiene una extensión de 273 km²…
Es el más conocido de los pueblos nombrados como “Fuente Álamo”. Así, cuando nosotros decimos que somos de Fuente Álamo, sin más,  siempre se nos asimila con este pueblo, entonces añadimos y les decimos que somos del de Jaén. Sus habitantes se denominan con el gentilicio de “fuentealameros” a diferencia de nosotros que somos “fuentealameños”, pero tenemos la suerte de compartir patrona: La Virgen del Rosario.

PARAJE DE FUENTE ÁLAMO (PUENTE GENIL-CÓRDOBA)



Muy cerca de Puente Genil (Córdoba), a tres kilómetros de su casco urbano, se encuentra el paraje de Fuente Álamo. Topónimo con que se designa el lugar que está cruzado por el arroyo del mismo nombre que junto a la feracidad de sus tierras, fue el factor determinante para que hace dos mil años el hombre decidiese asentarse en este ámbito. Es uno de los mejores ejemplos del mundo rural en época romana. Perteneciente, en esa misma época, al convento jurídico astigitano, la villa romana de Fuente Álamo se emplazaba próxima a la desviación del gran camino de la antigüedad, la Vía Augusta hacia Antikaria, (Antequera), y equidistante de dos ciudades importantes en la Bética, Ipagrum, la actual Aguilar de la Frontera (Córdoba), y Ostippo, Estepa (Sevilla)…
Se trata de un paraje donde se ubica también una villa romana rural, similar a la hallada en nuestro Fuente Álamo, pero mucho mejor conservada. Mediante  Decreto 163/2005, de 5 de julio, fue también declarado Bien de Interés Cultural, con la categoría de Zona Arqueológica, la Villa Romana de Fuente Alamo, en Puente Genil (Córdoba), publicado en BOJA Nº144, de 26 de julio de 2005.

MUNICIPIO DE FUENTE-ALAMO (ALBACETE)



Fuente-Álamo es un municipio de la provincia de Albacete, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Se encuentra a 61 km de la capital de la provincia y tenía una población de 2.652 habitantes en 2014 (INE). Los primeros datos concretos que se tienen de Fuente-Álamo se remontan hacia el año 1265, cuando este territorio pertenecía a la localidad de Alpera y era rico en manantiales naturales; de ahí que su nombre primero fuera "Fuentes del Álamo"…
Más información en:
Al igual que nuestro Fuente Álamo, la base económica es eminentemente agrícola. El cultivo ha sido condicionado por el clima (escasez de agua y temperaturas extremas), lo que ha conducido a centrarse en la vid y el olivo.

YACIMIENTO DE FUENTE ÁLAMO (CUEVAS DEL ALMANZORA-ALMERÍA)



 El yacimiento de Fuente Álamo se encuentra ubicado en Cuevas del Almanzora, Almería. Lugar donde se asentaron las comunidades prehistóricas del sudeste peninsular en el II milenio a.n.e. Es la cultura argárica representativa de la Edad del Bronce (1900-1300 a.c.)  Éste es uno de los primeros yacimientos donde los hermanos Siret empezaron a trabajar, de ahí que fuese dado a conocer por ellos mismos en el año 1890, siendo estas acciones arqueológicas una de las primeras realizadas por estos dos eruditos…
Como se puede comprobar se trata también de un yacimiento, pero dos milenios más antiguo que nuestro yacimiento romano.

ALDEA DE FUENTE ÁLAMO (ALCALÁ LA REAL-JAÉN)

Se encuentra a 11,5 kilómetros de Alcalá la Real en dirección sureste, pertenece a la zona de Sierra Sur y es dependiente administrativamente de Alcalá la Real, siendo una de las 16 aldeas que la integran. Está situado a una altitud de 703,8 metros sobre el nivel del mar (zona baja) y de 730 metros (zona del Cerro). Su terreno tiene una inclinación de 20,89%. Su núcleo rural se distribuye y agrupa en la pendiente y falda de un pequeño cerro, que va a caer al Barranco Muriano…
¿Conoces otro Fuente Álamo?

domingo, 4 de octubre de 2015

RINCONES O LUGARES ESPECIALES EN FUENTE ÁLAMO. VI


PÁGINA EN PROCESO DE REVISIÓN

EL TAJO GRAJO

 LA CORONILLA



 


LA BARBERIA DE MANINO






sábado, 19 de septiembre de 2015

APODOS O NOMBRAJOS DE FUENTE ALAMO.- II PARTE



    Los naturales de Fuente Álamo, llevamos el sobrenombre o gentilicio de “fuentealameño”, a diferencia de los habitantes de Fuente Álamo de Murcia que son “fuentealameros”. El sufijo “eño” es más adecuado para la formación de gentilicios, aquí les hemos ganado la patente.
Como dije en la primera parte de la publicación, con este trabajo no quiero que nadie se sienta ofendido o menospreciado en su persona, ni en la de su familia y si alguien se sintiera como tal, con el simple hecho de comunicármelo inmediatamente, se rectificaría la publicación. Quiero insistir que todas las personas que se reflejan en esta publicación tienen para mí el máximo respeto y el hecho que se le llame por el apodo a alguien, es para mí un trato de cariño y no de ofensa. Quien me conoce sabe que no me gusta utilizar este recurso y cuando lo he hecho ha sido con la sana intención de distinguir; de otra parte, se pierde mucho tiempo en las conversaciones para hacer referencia a alguien, sino se identifica por su apodo. Los apodos son nuestras sombras, forman parte de nuestra historia y nuestra identidad, perdurando incluso después de nuestra muerte, pues también se heredan. Llevan intrínseco las características o cualidades generales de una estirpe, así como los prejuicios y los estereotipos de ella, como sí todos los que se apodan “Torres” o “Borrachos” fueran iguales, para lo bueno y para lo malo. De hecho, en la Facultad me apodaban “Maradona”, que por cierto se me olvidó decirlo en la anterior publicación, por eso apodarse “Maradona” ¿es bueno o malo? ¿Fue bueno, pero ahora no tanto? Ya no me queda ni un solo rizo en el pelo, por eso ya no puedo apodarme “Maradona”, y además al balón le doy ahora con la uña. Hay apodos que el tiempo los va borrando y con esta publicación vamos a intentar refrescarlos.
     Si digo Juan Ibáñez Sánchez, seguro que casi nadie le conocería, pero si digo “El Andaluz” todos sabemos de quien se trata. Apodo que le viene de cuando estuvo trabajando en la provincia de Burgos, en Agüera de Montija, con una cuadrilla de Ávila, y al ser el único andaluz se lo puso fácil al capataz, siendo Falito “Pandehigo” y otros, los encargados de difundirlo. La mayoría de los sobrenombres suelen venir de sus orígenes o de referencias geográficas: “Tajos”, “Cornicabras” “Terreras” “Floríos”, “Cañuelos” “Arroyo”, “Canales”, “Calonge” “Coscuo”, “Granaino”, “Campiñas”, “Caniles”, “Coruña”, ”Castillero”, “Praillero” o  “Bañero”, aunque pienso que este último más bien le venía a Antonio Vega de sus antepasados bañeros que cuidaban a los bañistas en los Baños de Ardales. El de “Coruña” no le viene a Manuel Jiménez por la ciudad, sino del equipo de fútbol. Por cierto a José Aguilera Cervera le viene lo de “Cholo”, por un antiguo jugador del Deportivo de la Coruña. A Rafael Aguilera, le viene lo de “Coscuo” por haber vivido en el Coscojar y lo de “Granaino” por haber nacido en Granada, lugar donde tuvo que ser trasladada su madre debido a un parto difícil.

Hay apodos que han dando nombre a una calle en Fuente Álamo “Sacristán”, y su origen puedo ser debido a una relación que alguna antepasada de Luis Valverde Díaz mantuvo con algún miembro de la iglesia, según refiere algún descendiente. Sin embargo Pedro Castillo, quien sí fue sacristán en Fuente Álamo, se le puso nombre papal y fue bautizado como “Pedro Catorce (XIV)”. Desde entonces se dijo que en Fuente Álamo, dormían quince en una cama: “Pedro Catorce y su mujer Eugenia, quince”
Foto de la familia Padilla Vera
Tenemos denominaciones de mandos militares como “Cabo”, “Cabillo”, este nunca tuvo tal galón, sino que le vino heredado a Antonio Pérez Aranda de un tío suyo; o “Sargento”, que pese a su ascenso a teniente, lo conservará para siempre nuestro hijo adoptivo Juan Custodio; o el de “Capitán”, quien nunca llegó a tener tan alta graduación militar, pues Francisco Pérez González fue un simple soldado de la quinta del 55. También tenemos referencias militares, como “Imaginaria”. Especialmente  Juan Aguilera Cano “Cascorro”, de la quinta del 1951, le vino lo de “Cascorro”, en su etapa militar, en relación al Héroe de Cascorro, Gonzalo Eloy, cuya estatua está situada en la Plaza que lleva su nombre, al  parece hizo más mili que dicho militar.
Entre los más curiosos podemos encontrar el de “Domagatos” y “Rompecaenas”, que fueron atribuidos a Andrés Vera Ochoa por su vecino original, Justo Gutiérrez, “El Tío Bicho”, apodo que le viene por la utilización de esa expresión o calificativo para denominar a sus amigos, con aquella tranquilidad pasmosa como lo decía.
Algunos como José Aguilera “Macarrón”, dice tener el honor de haber bautizado con el apodo de “Gargajito” al maestro del pueblo de los años 50, D. Manuel, pues escupía en el suelo y antes de que el sol secara la saliva tenían que estar allí todos los alumnos.
“Jarrilla” surgió, estando trabajando en el acondicionamiento de las carreteras en el Norte, cuando mi tocayo, como le gustaba llamarme, Domingo Martín le dijo a mi vecino, Antonio Moyano “Seco”: “Moyano, por qué no te pagas ya, una jarrilla de estas”, pues a Antonio le costaba sacar el monedero del bolsillo. Siendo rebautizado, Domingo, pues ya poseías el de “Celtas” o “Celtíbero”.
El de “Carrilano”, se lo pusieron a Ceferino Aguilera en 1959, la primera vez que se fue a trabaja a las patatas, a un pueblo de Burgos, Espinosa de los Monteros, donde había buenas combinación en el tren de vía estrecha y se marchaba cada vez que podía a Balmaseda casa de su hermana Urbana, circunstancia que aprovecharon Antonio Jiménez “Añillos” y Manuel “Arévalo”, y comenzaron a decir que siempre estaba de carrileo y de ahí que se hiciera famosa la canción “Carrileo”, que la cantaba con Rafalillo “Perote”:
Si vamos al carrileo, turululuululu esto sí que son fideos, turulurulu echadnos unos cuantos, lo que hemos ganao en la Renfe se ha quedao, tururlu, que turululu, que turulu cuatro patatas cuatro monchetas las mañicas no tienen tetas. Turululu, turululu”
     Estando en La Rábita, en una verbena, el amigo Esteban González, ligó, y Juan Aguilera “Agüelajo”, le bautizó. Le puso “Tuno”, por su habilidad para conquistar  las chicas. Una noche de frío y haciendo mérito a su apodo, estando en el “Bar la Patata Brava”, Esteban, le dijo a su amigo Andrés Vera “Domagatos”, y antes de salir con la moto hacia Fuente Álamo: “Andrés porque no nos comemos una patata brava y nos la llevamos calentica en la barriga”. ¡¡Hay que “Tuno”!! Quién no se acuerda del baile de la Yenka, pues en Fuente Álamo, quedó representado por Rafael Aguilera “Yenkas”, y buen bailarín que era.
En unos tiempos que todo el mundo era colega, el bueno de Juan Gomarín se quedó como “Colega” de toda la vida y para toda la vida.  Curiosamente, Custodio González Gutiérrez, se ganó a pulso el sobrenombre de “Bodeguero”, por el buen vino que hacía, pese a no ser Fuente Álamo zona de viñedos.
 Juan Vera, en una desavenencia familiar, siendo un niño se ocultó en el pajar de su cortijo, “De ahí lo de Niñoperdido y hallado…”.

  En la primera parte dijimos que por regla general las mujeres solían heredar el apodo del marido, sin embargo hay casos que suelen ser al contrario, así Lorenzo Pérez, se le conoce como Lore “El Misto”, por herencia de parte de su mujer o a Pedro “El Bañero” como Pedro “Corneto”, por parte de su mujer de Las Grajeras. Ahora me surge  una duda si es “Misto” ó “Mixto”. Todavía quedan muchas cosas que aprender la historia continuará…

sábado, 5 de septiembre de 2015

ESTANCIA ESCOLAR EN “EL COTO” EN LOS AÑOS 70 DE LOS NIÑOS DE FUENTE ÁLAMO.



Introducción.

En los inicios de los años 70, cuando los niños de Fuente Álamo fuimos reubicados en los Colegios Comarcales Nacionales “El Coto”, sobretodo los primeros días, el miedo o temor mezclado con la ilusión contenida estaban latentes en cada uno de nosotros. Nuestros compañeros mayores fuentealameños, en un intento de prevenirnos, nos habían infundido esos miedos respecto a la recepción que los niños alcalaínos nos iban hacer, la cual no iba a ser precisamente afectuosa. Pienso que nos consideraban más atrasados, como si viniésemos de unas zonas rurales subdesarrolladas, y por ello nos miraban con cierto aire de superioridad, sobre todo a nivel personal. En lo educativo, por parte de los profesores, nos bajaban un curso de forma general, sin atender al caso concreto, como si todos fuentealameños estuviésemos menos preparados. Sin embargo, en conocimientos y en aplicación, pienso que aquí sí dábamos la talla, y no había tanta distancia de por medio. De todas formas, a medida que pasaba el tiempo y se estrechaban las relaciones, se iban disipando las supuestas diferencias entre nosotros. http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2014/09/inauguracion-del-coto-por-los-escolares.html
 Para protegernos, la formación de pandillas era la mejor defensa, pues no todos teníamos un primo alcalaíno en el Primer Grupo llamado Jesús Aroca. De todas formas cuando no tenías problemas, los mayores, caso de Enrique Zuheros y Jesús Aguilera, me los buscaban y me decían que le dijese a Manuel de las Mimbres su apodo de “Colorín” y yo iba y se lo decía, saliendo corriendo, sabiendo que tenía buen respaldo detrás de mí. Las típicas pandillas se agrupaban por aldeas o por alcalaínos, aunque estos en menor medida, pues no les era necesario. La verdad es que consciente o inconscientemente, ya se intentó separarnos en las clases, pues sobretodo el Primer Grupo estaba integrado principalmente por alcalaínos.
Una vez ya ubicados y hecha esta introducción, veremos en esta entrada nuestra estancia escolar en un día cualquiera de los años 70.
Jornada lectiva.-
 Después del tortuoso viaje en el transporte escolar, previo a la entrada a las clases, (ya recordado en otra entrada): se ordenaba formación, separados por sexo. Eso sí, se formaba si no llovía, pues si lo hacía, formábamos de forma irregular en el porche. Esto se hacía en el patio y  por cursos, en una fila india perfectamente alineada, pues ya se  encargaba D. Juan Uris de decir a gritos, con cara de enfadado, espurreando saliva y con defectuosa pronunciación de la “erre”: “Línea recta, todos los puntos en la misma dirección.” El acceso a las aulas era ordenado y por cursos de menor a mayor. Las clases comenzaban a las 10 h. de la mañana, interrumpidas por un recreo de media hora desde las 11.30 h. hasta las 12 h., en el que escasamente te daba tiempo para comprar por un duro una torta a Rafael, “El Conserje”,  y continuaban de 12 h. a 13 h. Un descanso de 2 horas, para almuerzo y distracción y a las 15 h. se reanudaba la jornada lectiva hasta las 17 h. Salíamos ya, no de forma tan ordenada, cada uno en dirección al autobús de su aldea, esperándonos de nuevo el tedioso regreso, el cual tratábamos de hacer ameno, a diferencia del viaje de las mañana, donde veníamos adormilados.
Asentimos escolar.
Fueron muchos años, (en mi caso 7 cursos), muchos maestros y muchas anécdotas, y sobre todo muchas ausencias “justiciadas”, la mayoría por “enfermedad”, otras para las tareas agrícolas y las llamadas rabonas, que eran difíciles de practicar, pues Alcalá quedaba a unos cuantos metros de camino y siempre cabía la posibilidad que te detectasen en el trayecto. Pero a veces, en invierno sobretodo, hasta apetecía la asistencia a clase por el mero hecho de estar al calor de aquellos radiadores a base de agua calentada por calderas, situados en número de 6 u 8 en las paredes laterales de las clases.
La mayoría de los escolares fuentealameños, a los 12 ó 13 años, dejaban de asistir a la escuela para incorporarse al mundo laboral o a las tareas de la casa. Se aprovechaba fundamentalmente la época de la recogida de la aceituna para abandonar progresivamente la escuela. Así, durante los meses de diciembre, enero o febrero se dejaba de ir; después, se hacía un amago de incorporación, y en los meses de mayo o junio con el “boom” de la emigración a la hostelería de las costas catalanas, se abandonaba definitivamente la enseñanza. Serían muchos niños y niñas que en los años 70 conforme cumplían 11 ó 12 años dejaron la escuela y se marcharon a trabajar a Pineda de Mar, Calella, Tossa de Mar, Playa de Aro, ect… Se podrían enumerar, pero la lista sería muy larga, y en una línea entrarían los que completaron la E.G.B. Fui uno de los pocos afortunados en completar los estudios, pese a mis semi-ausencia en la temporada de aceitunas, tal y como se reflejaba en el boletín de notas.
Eran épocas en las que las estrecheces económicas y la falta de motivación transmitida por parte de los maestros y encubierta en cierta forma por nuestros padres, hacían que el fracaso escolar en Fuente Álamo fuera de un 95 o más por ciento, donde su población eran fundamentalmente jornaleros del campo.
Los maestros.
Mis maestros de la E.G.B. en “El Coto” fueron D. Obdulio (2º), aquel gordito y mayor, con el que aprendí las tablas de multiplicar, que siempre echaba el pie izquierdo al andar y se tomaba en clase todas las tardes su cafelito; eso sí, después de su siesta. A Veguilla le hizo chutar un penalti en la misma clase, para las diversión de todos, y sobretodo la suya, a la vez que decíamos todos: “Chuta Veguilla”; D. Juan Uris Selles (3º y 4º), aquel valenciano que vino en el año 1972 con su disciplina militar a la hora de formar y nombrarnos con grado militar, que en vez de andar por clase, desfilaba. Nos hacía más importantes y nos llenaba de valores, y nos contaba que Sergio, un jugador del Valencia de aquellos años, había sido alumno suyo. A partir de 5º E.G.B. se distribuyeron los maestros por asignatura y se crearon clases mixtas.  D. Antonio Pérez Baeza y Dª Consuelo (5º);  D. Víctor, D. Emilio (E.F.), D. Domingo Murcia Rosales, D. Joaquín Martín Villanueva, D. Antonio Serrano Barrios y D. Francisco Gallego Marchal (6º, 7º, y 8º), y dos más que no recuerdo sus nombres que daban Ciencias Sociales (5º) y Francés (6º, 7º y 8º). De todos y cada uno tengo buenos recuerdos.
El comedor y las comidas.
Las comidas no eran tan malas, pues las hambres eran mayores, aunque a algunos se les atragantaban los macarrones. Los “platazos” sobre la cara del comensal era una práctica usada por el maestro encargado del comedor, el mismo que según se dijo en aquel momento, mató o se le murió un caballo de su cuadra y un día nos lo dio en filetes, con aquel olor que provocaba náuseas. Recuerdo los boquerones requemados con aquel aceite, que fueron tapados debajo de las servilletas por Jesús Aguilera, siendo estas inspeccionadas de vez en cuando por el maestro encargado, el cual también a veces hacía la revisión de platos cuando se entregaban. Las sopas de letras insípidas y aquellos cocidos con fideos o arroz que antes de entrar al comedor, el olor, te cantaba el menú. En aquella mesa, los comensales éramos: Jesús Aguilera, Enrique Zuheros, José Aguilera Cervera, Francisco Aguilera Valverde, quien les relata y otros dos niños de otra aldea que no recuerdo. Siempre tuvimos envidia de los buenos postres que se daban en el Primer Grupo,  como eran los flanes, yogures, y en Navidad hasta un mantecado, hecho que no dudaban en recordarnos nuestros compañeros.
La leche que no nos daban en el comedor nos la vendían al precio rebajado de un duro, pienso que de manera ilegal. Así, entre las 4 y 4,30 horas, las cocineras pasaban clase por clase, y el que tenía un duro, podía comprarse  un botellín de ¼ de litro de leche Puleva.
Los castigos.
Eran de los más variados, recuerdo que D. Obdulio poseía una tabla de madera que tenía escrito a bolígrafo “La Milagrosa” o “La Dolorosa”, con la que repartía a diario; eso sí, una vez que se despertaba de su siesta y se tomaba el buen café que el compañero Lizana le traía desde el Bar Los Canarios. Un día, repartió tantos palos en la mano, como números de la tabla de multiplicar nos equivocamos. A la pregunta de 7x4, contesté temblando 28, pues ni siguiera estaba seguro de que mi respuesta era correcta, pues inconscientemente intentaba decir el número más bajo posible, por lo de los palos.
Una tarde, Don Antonio Pérez Baeza tuvo que ausentarse un rato, y al volver, le fue facilitada la lista negra, por lo que decidió que tenía que repartir “galletas”, pero para ello, nos dijo que necesitaría una fábrica, por lo que pensó que era mejor repartir una a cada uno de los niños que el encargado le había anotado en la lista, entre los que me encontraba. No obstante, a “Lorito de Villalobos” y “Gordito de las Mimbres” les hizo mucha gracia la “gracia” del maestro, valga la redundancia, y no pudieron resistir la risa, lo que evidentemente les costó repetir, porque al maestro le quedaban según él, dos más, pero de las gordas, lo que provocó que la risa se convirtiera en tristeza, pero nunca llanto.
Estos castigos eran de risa, pero el tortazo que D. Joaquín le dio en la nuca a un niño que, aprovechando la inercia o la velocidad con la que bajaba las escaleras le provocó una pérdida de equilibrio y un deslizamiento en plancha, no nos provocó ninguna risa a los que pudimos presenciar el espectáculo, y es que en los tiempos actuales sería de Juzgado de Guardia. El resultado sería disuasorio, pero las ganas de salir de la escuela, siempre nos traicionaban y podían más.
 El cepillo de limpiar la pizarra salía volando, en muchas ocasiones desde la mano de la Srta., e impactaba en la cabeza de alguno, caso de la de José Anguita.
Uno de los castigos no violentos, pero a veces difícil de cumplir, eran los impuestos por parte de D. José Garnica, director del Segundo Grupo, y consistía en  mandar libretas enteras a escribir, así durante los recreos, teníamos totalmente prohibido hacer visitas a los amigos y paisanos de otros Grupos, pero no siempre se cumplían las normas y las sanciones podían ser distintas según el director del centro. Si eras del 2º Grupo te podían caer 4 ó 5 libretas escritas a mano, otra cosa es que luego te identificase para pagar la sanción, lo cual para algunos resultaba más penoso que un simple pescozón. Otro castigo no violento, era el utilizado por D. Domingo Murcia, que iba colocando a los alumnos que habían hecho alguna travesura en una fila de mesas al final de la clase, lo que él llamaba la Real Academia de la Lengua, y de la que me libré de milagro, pues le pedí permiso para pedir “un saca” y me preguntó que si era a “mi compa”; gesticulando moviendo la cabeza y  diciendo que a ver si me tenía que poner en la famosa Real Academia.

Esta historia está un poco personalizada, pero sería prácticamente la misma de cualquiera de aquellos niños fuentealameños y como siempre queda abierta para quien desee contar su propia experiencia.