martes, 25 de febrero de 2014

ASPECTOS SOCIO-POLÍTICOS, INCAUTACIONES Y ACTOS ANTICLERICALES DURANTE LA GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO




Aspectos sociales y políticos

En Fuente Álamo, poco antes del inicio de la contienda, la actividad social y política estaba representada fundamentalmente, de una parte, por los trabajadores del campo, los propietarios, siempre que no pagasen contribución superior a 50 pesetas al año, y arrendatarios si trabajaban o podían trabajar cien días al año por cuenta ajena, asociados a través de la Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente» (creada 13 de mayo 1931), afiliada a la  FNTT-UGT; y de otra parte, estaban los tres o cuatro grandes terratenientes, Juan Díaz Aguilera, Francisco Serrano del Mármol, y Francisco de Córdoba, y el Ayuntamiento de Alcalá la Real propietario del “Cortijo Clavijo”, que poseían, yo diría, más de 90 % de las tierras de cultivo, así como el molino de aceite. La referida sociedad de agricultores, tal y como establecía su estatuto, había creado su Filial Cooperativa, con la intención fundamentalmente de colectivizar el campo, así el 10 de abril de 1936, siendo el presidente Rafael Moreno Ibáñez, apodado “Rafalillo Perote”, los vocales: Marcos Moreno y Antonio Castillo y como  secretario, Vicente Aguilera Castillo, que a la vez era el alcalde pedáneo, se aprobó la conveniencia de solicitar en arrendamiento, la finca denominada Cortijo “Clavijo” propiedad del Excmo. Ayuntamiento de Alcalá la Real.
Una vez estallada la Guerra Civil, dicha Asociación organizó en Fuente Álamo, lo que de alguna manera se llamó el Comité Local del Frente Popular (coalición que había ganado las elecciones generales en Febrero de 1936), aunque Matías Pérez, en el proceso abierto contra él y otros dirigentes, declara como inculpado, y en su defensa manifiesta que: “en Fuente Álamo no había ni colectividad, ni Frente Popular, puesto que aquello es un anejo de Alcalá la Real”.
 El asociacionismo en Fuente Álamo durante el desarrollo de la guerra continúo aún con mayor actividad, agrupando a los agricultores, quienes seguían pagando sus cuotas de «La Espiga Floreciente» afiliada a la  FNTT-UGT, así, el 4 de mayo de 1937, se expiden cartillas a socios, entre ellas, la cartilla nº 2 a favor de Matías Pérez Lizana, siendo por entonces, su secretario, Antonio Moreno.
La referida Sociedad Obrera o la llamada por otros denunciantes, (en el mencionado proceso), “Casa del Pueblo” o Comité Local del Frente Popular, estaba presidida, al principio, por Matías Pérez Lizana, durante 16 meses, hasta que fue movilizado su reemplazo en marzo de 1938 y se incorporó a la 76 Brigada Mixta. Matías, en su declaración niega, como hemos dicho anteriormente, que en Fuente Álamo existiese colectividad o Frente Popular, reconociendo que era miembro de la sindical U.G.T. desde marzo de 1937, aunque en la cartilla de socio nº 3, expedida a su favor, refleja su  ingresó en la Sociedad, el 1 de marzo de 1936. Su secretario era Mateo Pérez Lizana, socio desde 1935, quien en su declaración judicial dice “que no es cierto que haya ejercido el cargo de secretario de dicha sindical, pues solamente le eligieron en el pueblo pero no llego a realizarse”. El  vicepresidente de la sindical o del Comité en 1938 fue, Fernando González Arjona, si bien éste manifiesta en su declaración ante la Guardia Civil, que no ejerció el cargo por tener que marcharse a Sabariego, y  en su declaración judicial reconoce que había pertenecido a la U.G.T. desde 1936 y que perteneció a la Colectividad del pueblo para darle de comer a sus hijos. En cuanto a representación política de la aldea la ejercía el alcalde pedáneo D. Vicente Aguilera Castillo.
Con la toma de Alcalá la Real el 30 de Septiembre de 1936, las tropas huidas, se intentaron reorganizar unos en Alcaudete, tomando el mando el Teniente Coronel Peire, donde  la  Columna que llevaba su nombre se había establecido desde principios de agosto de 1936, y otros se dispersaron por el monte. Parte de la población civil republicana fuentealameña huyó, así declara Matías Pérez Lizana en el proceso seguido contra él y otros dos fuentealameños, que: “cuando fue tomada Alcalá la Real por los nacionales fue evacuado a Alcaudete…”, de hecho pasó revista militar el 16 de noviembre de 1936 con el Ejercito Leal de la República representado en Alcaudete por la referida Columna Peire, donde, manifiesta, que estuvo unos tres meses, volviendo de nuevo a Fuente Álamo.
Mientras que Fuente Álamo se “reorganizaba” a través del llamado Comité Local, el Ayuntamiento de Alcalá la Real en la zona republicana ubicó su sede finalmente en La Rábita, hasta los primeros meses del 1939, siendo un órgano puramente testimonial de las fuerzas políticas, entre ellas las asociaciones obreras como la de Fuente Álamo. La guerra  impedía una verdadera actividad municipal.

Incautaciones de tierras, grano y objetos, saqueos de cortijos y detención de sus propietarios.

Con el estallido de la Guerra Civil se continuó con la colectivización del campo, ahora ya con incautaciones y apropiaciones de una serie de fincas, en concreto el “Cortijo La Cabrera” y otras fincas propiedad de Juan Díaz Aguilera; El “Cortijo del Coscojar”, molino de aceite y otras fincas propiedad de Francisco Serrano del Mármol; “El Baño” y otras fincas de Francisco de Córdoba, y el referido “Cortijo Clavijo” o el del Hospicio del Ayuntamiento de Alcalá la Real. Así mismo se incautó el grano a todos los fuentealameños de derechas que se vieron obligados a huir, convirtiéndose la Iglesia de San Antonio de Padua en granero para la colectividad del pueblo, vigilado por miembros del Comité, que estaban armados y hacían servicios de guardia. Fernando González Arjona en su declaración, en el mismo proceso, reconoce que había requisado fanega y media de trigo del Cortijo de Clavijo.
Los miembros del Comité y milicianos, también requisaron los mulos y aperos de labranza, unas siete yuntas, que eran encerradas y cuidadas en las cuadras habilitadas en el molino de Pedro González Ruiz “Cañuelos”. El molino de Francisco Serrano del Mármol “Don Paco”, era utilizado para la molienda de aceitunas, a la vez que de cuartel de las tropas republicanas. El molino de harina fue incautado y su propietario se vio obligado a huir. El pajar de la casa-taberna de Francisco Jiménez Calvo “Francisco El Pelón”, se convirtió en cárcel provisional, donde fueron detenidos algunos fuentealameños nacionales. También se cuenta como otros aldeanos de derechas, fueron atados y llevados a Almedinilla, donde fueron socorridos por otros nacionales fuentealameños que habían huido y ya se encontraban allí, a otros les hacían formar todos los días y una vez formados y pasada revista les decían que podían marcharse a sus casas, hasta que optaron por marcharse de Fuente Álamo. Así en el informe hecho a la carta por el Servicio de Información de la FE y de la JONS, el 7 de noviembre de 1939, se refleja que Fernando González Arjona: “Al dominar los rojos en la Aldea se dedicó a cometer toda clase de atropellos, significándose por la persecución de que hizo objeto a las personas antimarxisas a varias de las cuales detuvo y maltrató en la cárcel donde las tenían recluidas”.
            Se producían saqueos de casas y cortijos, así Mateo Pérez Lizana una vez detenido reconoce que se había llevado una máquina de coser de la casa de Antonio Aguilera, que luego devolvió a su propietario, o Fernando González Arjona reconoce que unos milicianos rojos le entregaron una cuna, cuatro sillas y una tinaja, que devolvió al dueño del cortijo de Clavijo.
            Anticlericalismo y saqueo de la Iglesia.-

En cuanto a la situación anticlerical, aparte de convertir la iglesia en granero para la colectividad, se produce su saqueo y la quema de Imágenes, así, en un intento de auto-exculpación, Fernando González Arjona, manifiesta en su declaración en el proceso seguido contra él y los hermanos Pérez Lizana, “que intervino en el saqueo de la Iglesia, que después se convirtió en granero para la Colectividad, que los Santos los quemó cerca del pilar el alcalde Vicente Aguilera Castillo, estando presentes los hermanos Matías y Mateo Pérez Lizana y otros muchos”. Mateo Pérez Lizana, quien en su declaración judicial dice “Que tampoco intervino en el saqueo de la iglesia y cuando esta fue convertida en granero, el inculpado se hallaba trabajando en la Aldea de la Pedriza, y al regresar se encontró la iglesia convertida en lo dicho anteriormente”, auque en su primera declaración ante la Guardia Civil del puesto de San José manifiesta, quizá coaccionado, que: “la Iglesia fue saqueada y convertida en granero para la colectividad porque lo ordenaba el alcalde Vicente Aguilera Castillo y había que hacer lo que él mandaba”.

Se cuenta que, cuando fueron a quemar las tallas, llamaron a Ventura Palomino, quien era muy religiosa, y le preguntaron con cierto aire anticlerical, con un palo en la mano, que dónde le daban a San Antonio, entre ellos Pedro Ramírez Alba apodado “Pedro la Muerte”. Previamente los metieron en el pilar, donde les decían que como eran santos no se ahogarían, los ataron con una cuerda, los llevaron arrastrados a la puerta donde actualmente se encuentra ubicada la Cooperativa Ntra. Sra. del Rosario, y les prendieron fuego. También se cuenta que en el acto participaron las autoridades republicanas y también otros muchos, como el apodado “Villota” (primo de los Arenas), que era zocato, en todos sentidos.

sábado, 8 de febrero de 2014

RINCONES O LUGARES ESPECIALES EN FUENTE ÁLAMO. I


PÁGINA EN PROCESO DE REVISIÓN          
EL BAÑO




            

    EL SALAO




      LA MINA




       EL MORAL DE LA CABRERA

lunes, 20 de enero de 2014

OCIOS Y DIVERSIONES EN FUENTE ÁLAMO. TURISMO EXTERNO


    

   Consideramos turismo externo las salidas de los fuentealameños a otros lugares y con ocasión de cualquier motivo o evento festivo.

Las romerías

               La concurrencia a la romería celebrada en honor a San Isidro, alrededor de su ermita rodeada de olivos en el término de las Caserías (que toman el nombre del referido Santo), así como a las romerías del Cerro de la Mesa en la Hoya de Salobral y  la del  Cerro del Cabezo, ambas  en honor a la Virgen de la Cabeza, han sido y son citas tradicionales en los meses de abril y mayo para los fuentealameños.
               La llegada a la aldea de los primeros vehículos a motor hizo que los más devotos y los más romeros se desplazasen tantos kilómetros para celebrar el “Día del Cerro”, en honor de la Virgen de la Cabeza. En los años 70, se acudía en grupos de jóvenes montados en el remolque del camión de Juani Aguilera; también en alguna ocasión, en aquel camión que Antonio Anguita compró para explotar la cantera de arena; o en mi caso, en el año 1974 en aquel Seat 850 color rojo de mi padre, junto con mi madre, mi abuela Antonia y Grigo (un vecino que vivía en el Cerro de Fuente Álamo). Recuerdo un día y una noche de lluvia y frío; los cinco metidos en aquel “utilitario”, nunca mejor dicho; “durmiendo”, eso sí, cuando el vecino del Cerro, dejaba de toser. Al día siguiente, procesional, mi padre me colgó sobre los hombros una manta ruana y todo el mundo me miraba creyendo que estaba de penitencia o que había hecho alguna promesa. Grigo se despidió lamentándose de que ya no podría volver más, yo no me despedí, pero no he vuelto. ¿Volveré? En la mañana del día siguiente, la caña de azúcar y los pitos de Sierra Morena se saboreaban y se pitaban por los niños en todo el pueblo.
                La romería a la Hoya de Frailes era otra alternativa, más cercana, para la celebración del día de la Virgen de la Cabeza o para visitar al Santo Custodio, o en mi caso para recaudar fondos para el viaje de estudios de 8º de EGB, en 1977. Aquel año, los estudiantes del Colegio Nacional Comarcal nº 3 “El Coto”  instalamos un chiringuito en plena Hoya y a pleno sol, que sin sombraje alguno, hizo que cogiera la insolación más grande de mi vida. La segunda y última vez, sería en el año 1980 con un grupo de fuentealameños en el Land Rover de mi vecino Jesús; recuerdo que “colaboré” en el chiringuito con venta de bebidas que había instalado el grupo de viaje de estudios de 3º de BUP del Instituto “Alfonso XI” de Alcalá la Real, pero yo no fui al viaje.
               La participación en el concurso de carrozas de la Romería de San Isidro desde finales de los años 80 continúa hasta el día de hoy, y en cada una de las ediciones que se han celebrado, siempre se ha obtenido algún premio. Aún recordamos a Juan Antonio Ávila Serrano “El Zorrero” y su Paula, participando sin la necesidad de ataviarse con el traje de época, pues en los años 80, todavía calzaba albarcas y se cinchaba con cinturón de tomiza.
En otro día de romería se convertía el Día del Señor, entorno al Santo Manuel en los Chopos. Tenía bastantes fieles seguidores en Fuente Álamo. Mi abuela Antonia dejó de serlo al impactarle en la frente un caramelo “bendecido”, que arrojó el Santo Manuel desde su balcón a la multitud de fieles que esperaban para verle. Los más “afortunados” conseguían empaparse en agua lanzada en bolsas que explotaban en un tejadillo. Mi abuela, con una brecha en la frente, sólo dijo las siguientes palabras cariñosas: “¡Chad, el egollante, que me ha escalabrao!”. No sé si volvió más.

La Feria de Alcalá la Real

Otra cita obligatoria para los fuentealameños era y es la feria de Alcalá la Real, tanto la de verano en honor de San Antonio de Padua, como la Feria de San Mateo (fundamentalmente el día 22 de septiembre que según los alcalaínos era el día de los cortijeros, y que a los niños nos solían recibir con aquello de: “Cortijero, huevo duro, vete a tomar por…”). Se estaba todo el año esperando que llegase para comprar ropa nueva y, según las épocas y el dinero disponible, era de obligado cumplimiento el fotografiarse en el caballo de cartón, ir al teatro Martínez Montañés para ver la nueva película de Manolo Escobar, subirse en los caballicos y, como segundo plato, comerse entre toda la familia un pollo asado o invitarse a unos refrescos y unas raciones en el “Bar Pireo”.
Menos usual y sólo para algunos privilegiados era el acudir a algún espectáculo de teatro de Manolita Che, alguna actuación musical, o alguna corrida de toros. Esto último con anterioridad a 1957, cuando tuvo lugar el trágico suceso de la plaza de toros portátil situada en la Magdalena, junto a la Carretera de Granada, que en cuestión de segundos se abrió como un abanico atrapando a cientos de alcalaínos en su interior, con el resultado de seis muertos y un centenar de heridos. Entre ellos resultó gravemente lesionado el fuentealameño Antonio Pérez López,  “El Compaíllo”.

Otras fiestas o ferias de concurrencia general son la feria de la Almedinilla, la de Priego de Córdoba, o la de Alcaudete, y las fiestas de Sileras (lo del mulo cargado de melones, es un mito), San José de la Rábita, La Rábita, Las Grajeras, (lo de Cali que me ahogo, es otro mito) ect… Otra fiesta no tan señalada por su concurrencia habitual, pero sí excepcionalmente por los efectos producidos y la repercusión que tuvo en aquel verano año 1979, fue la fiesta en Las Maquinas o Monte Lope Álvarez, en la aldea de Martos. A ella acudió una representación de jóvenes fuentealameños a bordo de un “Simca 1000”, y su no regreso al día siguiente debido a “problemas mecánicos” desató las alarmas en la Aldea, provocando la búsqueda por parte de familiares e incluso por el alcalde pedáneo, que por aquel entonces era Antonio Pérez Pérez, “Nono”. Todo quedó en anécdota y susto para los familiares, y en defensa de los “perdidos” hay que decir que no se habían inventado todavía los teléfonos móviles. Yo no pude ir, pese a que aquella noche estaba invitado, pero fueron en representación de la aldea: Antonio Luis Aguilera, Juanillo Valverde, Juan Rafael Aguilera, Francisco Ángel Aguilera, Antonio Expósito y algún otro que ahora no recuerdo, y que estaba aquella noche en el “Bar Charraga”.

Viajes de placer

Sería la incorporación a filas y la obligada emigración la que proporcionaría a los fuentealameños el conocimiento de otras partes de España y del extranjero, si bien, esto no se puede considerar precisamente viajes de placer.
El viaje de novios entre los años 60 y 70 se solía realizar mediante una visita a la Alhambra, a las costas andaluzas o a algún familiar que viviese en la geografía andaluza. Sin embargo, hay bastantes fuentealameños que nunca han visitado el Castillo de la Mota de Alcalá la Real.
Muchos viajaron por primera vez en los años 80 a las Costas Catalanas para hacer una visita a los hijos que se encontraban trabajando en la hostelería.
Actualmente, gracias a las asociaciones y al Imserso se están organizando muchos viajes tanto culturales (visita a la Mezquita, a la Alhambra, etc) como de tipo lúdico recreativo, por las costas andaluzas. 

Pese a que tenemos en Fuente Álamo el dicho “Viajas más que Amalia”, no se debió precisamente a viajes de placer, sino todo lo contrario y arriesgando mucho su vida. Cada día, Amalia caminaba varios kilómetros, como enlace, para llevar a su marido, que se encontraba huido en la sierra, los alimentos y ropas necesarias para la supervivencia.

miércoles, 8 de enero de 2014

GENTE DE FUENTE ÁLAMO POR EL MUNDO. JOSÉ IBÁÑEZ NIETO. “PEPE DEL PRAILLO”


        
        En la entrada dedicada a la emigración hicimos referencia a la salida de los fuentealameños para incorporarse en el cuerpo de la Guardia Civil, como otra alternativa. Como dijimos, a aquellas “emigraciones forzosas” habría que sumar las  originadas por el gran número de jóvenes fuentealameños que fueron nombrados guardias civiles. Lo que supuso el salir de la agricultura o “cultura del terrón” aportando nuevos ingresos procedentes del Estado, que sirvieron de alivio para la economía familiar, (siendo los sueldos no demasiado altos). Poníamos algunos ejemplos como Custodio Pérez Aguilera, Daniel Aranda, José Vega Ávila, Francisco Jiménez Pérez, Eusebio Fuentes Vera, Francisco Arenas Aguilera, José Escribano Moyano, Antonio Castillo Padilla, Perálvarez “Campiñas”, Custodio Sánchez González, Francisco Ibáñez Nieto o José Ibáñez Nieto, quien será el protagonista de esta entrada.
Los que le conocen de la infancia o de la juventud solo tienen buenos recuerdos de él y cuando voy a Fuente Álamo, siempre me los dan para que se los transmita. Hombre tranquilo, educado, disciplinado, exquisito y cuidadoso con las expresiones. Puedo destacar de primera mano, su carácter formal, amigo de sus paisanos, por los que se interesa y está siempre disponible para charlar de su pueblo de nacimiento. De allí salió cuando tenía 26 años, (además de los 5 años en la Guerra Civil y los 16 meses de mili).
Pepe, el de El Praillo, como le conocen sus amigos de Fuente Álamo, nació el 27 en agosto de 1934 en su casa de El Praillo, un cortijo anejo de Fuente Álamo. Es el séptimo de 8 hermanos, 5 varones y 3 mujeres, nacidos todos en Fuente Álamo. Su padre, Francisco Ibáñez Castillo, tenía solo una  hermana que murió joven dejando dos hijas: Crescencia y Feliciana, a quienes crió su abuelo materno que vivía en la casa de al lado de su padre. Por la línea paterna eran de Fuente Álamo, por parte de su madre, María Nieto López, remanecían de Alcaudete y  de las Pilas de Fuente Soto, por parte del apellido Nieto.
      Tenía dos años cuando estalló la Guerra Civil, de la que no recuerda prácticamente nada, tan solo lo que le contaron sus padres. Con esa edad tuvo que marcharse de Fuente Álamo con toda su familia, excepto sus abuelos paternos y su hermano Pedro, regresando cinco años después. Se marcharon a Baena, ya que a su padre, juntos con otros nacionales, cada día les cogían los milicianos, les formaba y después les decían que se podían marchar, por lo que temía qué podrían hacer con él cualquier día.  Consiguió a través de su cuñado Joaquín Pérez, que tenía relación con los de izquierdas, que le dejaran y decidió marcharse. Para ello cogió un mulo, cuatro mantas y las cosas imprescindibles, pasando la primera noche en un cortijo cerca del río de Almedinilla, en casa de un amigo. Después a los dos días siguientes continuaron hasta Baena, donde encontró trabajó en un cortijo, pasando allí la guerra y dos años de posguerra.
En Fuente Álamo, su padre (antes de marcharse), tenía, además de algunas propiedades, dos mulos, de los cuales uno fue requisado por los milicianos, dejándole el otro para que pudiera marcharse. En 1941 regresaron de Baena, recuperando su padre el otro mulo en Alcaudete. Las tierras también las recuperaron, pero los troces de trigo que habían dejado llenas, estaban vacías, pues habían sido gastadas por los milicianos en los años de la guerra.
 No recuerda cuando hizo la primera comunión. Sería a partir de 1941 cuando tiene sus  recuerdos de Fuente Álamo. Recuerda que estuvo un solo año en la escuela con D. Manuel,  pues con corta edad dejó la escuela para guardar ganado, fundamentalmente ovejas y cabras, que  tenía su padre. Las careaba por las Azuelas y las carreteras. Aprendió a leer y escribir en su casa del Praillo a la luz de un candil pues nunca tuvo maestro salvo aquel año. Su hermano Isidro, el mayor de ellos, le ayudaba apoyándose en un solo libro, donde estaba la geografía, lengua, ortografía dudosa, matemáticas y a base de machacar con dictados. Nunca emigró, si bien después de la mili, tuvo la opción de irse a Alemania, a Cataluña, o al País Vasco, pero optó por la guardia civil.
 Es de la quinta del 55, compañero de Pedro Pareja, quien fue excedente de cupo y no se fue. Fueron los dos a Jaén, Pedro volvió y él se quedó allí. Pedro es primo segundo de él. Le tocó a Jerez de la Frontera en  artillería antiaérea donde estuvo 16 meses desde el día 14 de marzo de 1956 y hasta que se licenció en julio del 1957. Recuerda que tres día después de incorporarse,  el día de San José, su santo, estuvo todo el día lloviendo, y él se lo tiró cosiendo botones de la ropa que le habían entregado. El campamento lo hizo en San Fernando, fue cabo instructor y volvió dos veces al dicho campamento como cabo instructor, cabo furriel, ordenando las imaginarias. El brigada Iborra, le animó a hacer el curso de cabo primero, pero si lo hacía tenía que renunciar al permiso de volver a casa, por lo que no quiso hacerlo. Confiesa que le tiraba el ejército y eso luego le influyó para su incorporación a la Guardia Civil.

Cuando regresó del ejército, estuvo trabajando en los campos de Fuente Álamo. Trabajaba siempre con su padre, y cuando terminaba sus aceitunas, alguna vez cogía aceitunas al destajo en el Coscojal. El campo no le tiraba y pensaba cambiar, mientras estuviera soltero estaba bien, pero vio la necesidad de independizarse. Las salidas eran arrendar un cortijo, o trabajar como jornalero, cosa que no le gustaba y decidió prepararse las pruebas para la Guardia Civil. Se exigían las cuatro reglas, un problema, un dictado sin muchas faltas, teniendo siempre en cuenta la caligrafía.
 Cuando decidió echar los papeles para  la Guardia Civil, la primera vez le caducaron los antecedentes penales porque no estaba seguro de irse, pero para él, el campo no era una salida. No le hizo falta ayuda ni recomendaciones de nada, aprobó por su propio valer y el 14 enero de 1961 entró en la academia. Después de tres meses en la academia, en mayo se incorporó a la Comandancia Móvil de Barcelona. Allí eran todos solteros, pero a los dos años se casó y lo echaron a Almería, donde le gustó tanto el clima que allí se ha quedado. En esta provincia estuvo  dos años en un puesto en la playa en el El Ejido en Punta Entinas, Puesto Príncipe Alfonso, situado antes de llegar Guardia Viejas, donde prestaban servicio 6 guardias y un cabo, haciendo guardias  a orillas de la playa para evitar el contrabando de tabaco, donde pocos años de él llegar habían cogido un contrabando y en Adra otro, donde estaban implicado unos guardias civiles y que fueron a la cárcel. Hacía el servicio por la playa. Recuerda que en el año 1963, cuando mataron a Kennedy, unos soldados americanos que hacían maniobrar en dicha playa, le pidieron que se hiciera una foto con ellos.

Después fue destinado a un pueblo de Gádor (Almería), al obtener destino con carácter preferente en noviembre de 1965, donde estuvo 8 años hasta junio 73, pasando 1 año al Grupo de Información de Adra, y por último después de 16 años y donde se jubiló en la Comandancia de la Guardia Civil de Almería, en la unidad de Informes.
En Adra, con motivo de su actuación en las tormentas de 1973 le felicitaron en el boletín oficial del cuerpo.
Fue premiado en 1986 con condecoración medalla y una placa por la emisión del mejor informe del año. En merito al más destacado de los servicios de información del año.
 Recuerda que uno de los peores momentos fue cuando su hijo con 20 años se fue a la Guardia Civil en unos años de que tenía muchas posibilidades de marcharse al País Vasco.
Ahora jubilado, con tres hijos, aunque no les tiene cerca, el disfrute de ellos y de sus nietos, es lo que más le gusta. Su mayor afición es la pesca, donde cogió el gusto a la misma en el puesto de la Guardia Civil de Punta Entinas, así mismo le gusta andar por la playa, pero no se olvida de la tierra que le vio nacer y sobre todo los veranos siempre vuelve a la vecina aldea de Santa Ana en Alcalá la Real, de donde es su esposa, y desde donde, si puede, hace una visita a su Fuente Álamo.

martes, 24 de diciembre de 2013

DOS AÑOS DESPUÉS CONTINÚA LA HISTORIA DE FUENTE ÁLAMO


        
              Durante este año 2013 se han producido muchos eventos en Fuente Álamo, se nos han ido algunos fuentealameños, (valga esto de pequeño recordatorio), y han venido al mundo algunos hijos o nietos de padres fuentealameños residentes en otros lugares; pues, lo que son nacimientos aldeanos no se han producido, hecho que por desgracia viene siendo habitual en las últimas décadas.
El año en el ámbito meteorológico fue bastante bueno, con lluvias abundantes; llegando a ser el mejor año pluviométrico. Sin embargo, la cosecha de aceituna 2012-2013 fue más bien mala, lo cual supuso una “varada” de aceitunas corta.
La Navidad 2012 fue celebrada en el Bar Padi del Centro Social con la tradicional murga navideña, donde nos reencontramos con aquellos familiares y amigos que están fuera; aunque, nos faltó un maestro que nos dirigiera. En lo religioso se instaló un precioso belén en la iglesia, celebrándose el nacimiento con el canto de villancicos y la degustación de productos navideños. El primer acto social del año 2013 se inició con la Cabalgata de Reyes, que fue organizada por la Asociación de Vecinos “La Torre de Fuente Álamo”, colaborando como siempre todos sus miembros, para que los niños y personas mayores enfermas también tuviesen sus regalos de reyes.
El Día de la Candelaria, con el encendido de la tradicional lumbre, se pudo celebrar gracias a la colaboración de los jóvenes que acarrearon la leña. Los mayores recordaron viejas canciones entorno a la lumbre. En Los Carnavales,  mayores, jóvenes y niños se disfrazaron para continuar con la tradición. A todo esto hay que unir las particulares fiestas de Arremate de la aceituna.
Durante este año y como viene siendo habitual, tanto la asociación de vecinos “La Torre”, como la Parroquia de San Antonio de Padua, han organizado diversos viajes, actos festivos, religiosos y culturales. Con la asociación se realizaron viajes a la playa de Benalmádena, al parque acuático de Córdoba y a los ríos cercanos, asimismo se viajó a Madrid para asistir a la emisión en directo del programa televisivo “Que tiempo tan feliz” de María Teresa Campos. Con la parroquia se realizó una visita turística a Torredelcampo, guiada por nuestro párroco D. Manuel Luis y otra a la Capital, para asistir a una representación teatral. El Excmo. Ayuntamiento de Alcalá la Real invitó a mayores a los actos festivos celebrados en el entorno del Castillo de la Mota o a la comida tradicional de la Feria de San Mateo.
 En la referida asociación de vecinos se ha impartido un curso de informática, tanto para jóvenes, como para mayores, teniendo acceso por primera vez al mundo de la informática personas de edad avanzada. A todo esto hay que unir otras actividades, como diversas reuniones gastronómicas celebradas por la asociación en el Centro Social, con la degustación de comidas típicas de Fuente Álamo, así como la celebración del día de Andalucía con pan y aceite de Fuente Álamo, las gachas de Todos los Santos, ect…
El Día de la Cruz (3 de mayo) se está haciendo cada año más participativo y se está intentando revivir como una de las fiestas grandes que lo fue en Fuente Álamo. A ello hay que unir la celebración de la Cruz de Clavijo (20 de mayo)  y de la Cruz de la Setilla (11 de mayo), cada vez con más participación y mayor colaboración de antiguos vecinos de las zonas y este año con nombramiento oficial de hermanas mayores.
            Se participó, como es tradicional, en el concurso de Carrozas de San Isidro, donde como es habitual, se obtuvo algún premio, colaborando con su tractor, Reyes, un amigo adoptivo del pueblo.
En las primeras semanas del mes de Junio, se celebró como viene siendo habitual y ya casi tradicional, la Fiesta del Caballo, que atrajo a más de 80 caballos y jinetes de las zonas cercanas. Esta fiesta sigue creciendo, a pesar de estos años de crisis.
El día de San Antonio se celebró con una Santa Misa y la salida en procesión de su imagen, en la que participaron casi exclusivamente los fuentealameños residentes.
El verano en un principio fue más fresco de lo habitual, como en toda España, pero finalmente, tuvo que ser paliado, como hemos dicho, con algunas salidas organizadas a las playas o al río y con las correspondientes veraniegas reuniones vecinales para consumir lo que había quedado de las excursiones.
            En cuanto a las obras en infraestructuras realizadas por el Ayuntamiento de Alcalá la Real, durante este año se han remodelado algunas calles con nuevo asfaltado y se ha finalizado la ampliación de la carretera en la entrada de la Torre (donde estaba ubicada la antigua casa de Juan Antonio Ávila). Se ha finalizado por completo el nuevo vallado y limpieza de la Villa Romana (iniciado 2012) y se ha remodelado e instalado nuevo alumbrado público, ect…
            En las fiestas en honor a la Virgen del Rosario  que se han celebrado durante el fin de semana del día 12 de octubre, se produjo una gran concurrencia, sobre todo de fuentealameños que actualmente están fuera de la aldea. Este año han sido hermanos mayores de la Hermandad Ntra. Sra. del Rosario: Manuel Carrillo García, José Miguel Aguilera Pérez y Pedro Aguilera Pérez y sus respectivas esposas, a los que hay que felicitar por la excelente organización de los festejos.
      
      La presente campaña de aceitunas se presentaba muy buena, pero se está quedando en buena, pues a la escasa lluvia caída, hay que unir las heladas, que han dejado en algunas zonas, la aceituna mermada y helada.
……
Un año más hemos continuamos con publicaciones en el blog y esperemos que no sea el último, pero esto no depende sólo de mí, sino de todos los que lo siguen. Cada vez es más necesaria la colaboración de todos los fuentealameños, para continuar reconstruyendo la historia de Fuente Álamo, para que no se quede nada en el olvido y seamos nosotros mismos quienes la revivamos, quedando este legado para nuestros descendientes, que serán los que la continúen. Digo esto, porque se nos han perdido algunas cosas o mejor dicho, han quedado en el olvido y nos ha llegado poco, quizás por dejadez nuestra, por no querer recordar el pasado o porque no hemos sabido apreciar o valorar lo que teníamos.
Esto que comenzó como un juego, con la sola curiosidad de saber lo que había en los escritos respecto de Fuente Álamo; ahora cada vez siento más responsabilidad y cada vez me veo más comprometido conmigo mismo y con las personas que lo siguen. Ha sido muy difícil y muchas horas de trabajo para conseguir algún dato o la más pequeña información sobre el pasado de Fuente Álamo. Siempre intenté orientar este blog a dar a conocer una época conocida por mí o por las personas que me lo han contado en vida, a lo que fui sumándole lo que ya existía en los escritos, que, por cierto, es bastante y hay que buscar y tener suerte de encontrar.
            Pido nuevamente vuestro apoyo (van cerca de 14.000 visitas), a través de vuestros comentarios o añadiéndose a la lista de seguidores, para que la motivación mía, sea la de todos y así poder continuar trabajando, de tal forma que esos comentarios quede también para la historia.
            Por último tengo que decir que está en mi cabeza el poder publicar algunos aspectos del blog, en un libro, con sus imágenes, para así poder llegar a personas que por su edad no han tenido la oportunidad de acceder a las nuevas tecnologías y que son los que más me están ayudando. Esto, sin vuestra colaboración es prácticamente imposible, pues necesito documentar muy bien el trabajo y acceder a archivos a los que actualmente me es imposible.
En estas fechas tan señaladas sólo me queda  agradecer nuevamente a todos los que han colaborado en esta empresa aportándome datos o prestándose con el testimonio de su vida a ser protagonistas de nuestra historia. 

¡¡FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 2014!!  


martes, 10 de diciembre de 2013

LA GANADERÍA. II PARTE. LAS MATANZAS Y LAS FERIAS DE GANADO EN FUENTE ÁLAMO.



      A las pequeñas explotaciones ganaderas, estudiadas en otra entrada, había que sumarle, que era lo usual en esos años de posguerra y hasta los años 70, el que cada familia criaba sus propios cochinos, gallinas, conejos, cabras, ect… Podemos hablar de una sociedad rural de autoconsumo, en la cual, el truque se utilizaba a menudo como complemento, así los fuentealameños y/o cortijeros se intercambiaban conejos por pollos, cochinos por motos (Marcelino cambió a Don Din, dos cochinos y una cabra por moto marca Lambretta); cada uno dejaba su cabra temporalmente, al cabrero Vicente “Pistolo”, para que las “pillara” su macho a cambio de la leche que le quedaba; Juanillo, el zapatero, remendaba los zapatos a cambio de una gallina; el barbero Manino, pelaba al panadero Antonio o al tabernero Domingo Aguilera cambio de vales del pan, ect… Los animales, incluso servían de referencia para calcular el tiempo, así Bonifacia Escribano, “La Boni”, lo calculaba diciendo que tal o cual cosa había ocurrido el mismo día que su gallina pirina se había puesto llueca (21 días).
Lo normal era que cada familia tuviese su propio mulo, asociándose con otro para formar una yunta o en el mejor de lo casos podían tener su propia yunta, que no sólo era utilizada para las labores agrícolas relatadas en otras entradas, sino como animal de carga y de transporte y en algún caso como animal de compañía. El que no podía tener mulo, tenía una burra.

MATANZAS

Como hemos dicho cada familia criaba uno, un par o más cochinos según el poder adquisitivo y el número de miembros que la formaba, con lo que las grasas necesarias, para la recolección de la aceituna y poder pasar el duro invierno, estaban garantizadas.
La matanza solía celebrarse por el día de la Pura, cuando el frío ayudaba a la conservación de jamones y demás embutidos. Las familias se ponían de acuerdo para no matar el mismo día y así poder ayudarse unos a otros. Hecha la preparación en los días de víspera, con la búsqueda de leña de gayumba, la compra de especies, sal y tripas necesarias para el salchichón, salchicha, morcilla y chorizo, aunque también eran utilizadas las tripas propias de los cochinos, ya solo faltaba, poner en la mesa la botella de aguardiente y los roscos o mantecados. El día frío amanecía un poco antes para la familia y para los cochinos iba a ser el último y el más eterno amanecer. El olor característico del humo de la lumbre de gayumba, podíamos percibirlo los niños desde la cama, al tiempo que nos íbamos despertando al escuchar el crujir de la leña mientras ardía. Montada sobre los palos de leña, la estrébedes o “estréberes” como se dice en Fuente Álamo, se colocaba encima de ella, la caldera para calentar el agua, que serviría para pelar el cochino. Poco a poco iban acudiendo los 6 ó 7 familiares o vecinos, a los que se le recibía con una copa de aguardiente y un rosco o mantecado. Sólo quedaba que llegase el matancero, que podía ser Domingo Aguilera, o Antonio Fuentes “El Panadero”, u otro aficionado, que con aquel juego de cuchillos, y el rechineo al afilarlos, aquellos que éramos nenes, nos infundía cierto temor, casi el mismo que al propio cochino, sobretodo cuando el matarife nos cogía la mano y quería que tocásemos con el dedo, el ojo del cochino moribundo. ¡Que miedo!
Como las matazas eran en días consecutivos o
podían coincidir el mismo día, pero en diferentes familias, los cerdos se ponían nerviosos y producían gruñidos más miedosos. Esto podía ser debido a que oían los gruñidos lamentosos y olfateaban el olor a sangre derramada por sus vecinos. Ello también les alertaba de que algo fatídico les iba a ocurrir a ellos, pero que al vez no podrían hacer nada para evitarlo, solo les quedaría gruñir e intentar resistirse en el último momento, poniéndoselo más difícil al matarife, quién con lazo de soga o gancho en la mano, y a pesar de aquellos gruñidos desesperados, no iba a tener la más mínima compasión. Preparados los cuatro o cinco ayudantes para cogerlo, el matancero iba directo al hocico con una cuerda, si se resistía utilizaba el gancho, dos ayudantes cogidos a cada oreja, y otro al rabo, para levantarlo de atrás y que perdiese tracción y así poderlo  sacar de la zahurda.  Arrastrado hasta el banco de sacrificio, se le levantaba y recostándolo sobre el mismo, una vez bien sujeto de manos y patas, se procedía al trágico desenlace. La sangre emanaba y una mujer la movía para evitar su coagulación. El agua que ya estaba hirviendo, era sacada con un caldero metálico, y esparcida localmente sobre la piel casi moribunda, donde entraban en acción los peladores, que con unas orejeras metálicas o con tapaderas de las ollas, raspaban la piel, a la vez que con el gancho de orejeras extraían las pezuñas. Con la piel limpia y rasurada, se colgaba, para abrirlo en canal y proceder a su limpieza interior y despiece. Las hojas de tocino y los jamones eran trasportados a lomo y extendidos en el saladero, que estaba situado en las cámaras altas y ventiladas de la propia vivienda, que servían de dormitorios. La carne para el chorizo y el salchichón, la sangre para la morcilla, las partes del hocico, orejas, ternillas ect … para la salchicha y el hígado, corazón, pajarillas, para los chicharrones;  la vejiga, los niños la inflábamos y hacíamos una pelota, los pellejos de la manteca nos servirían después para hacer la zambomba en la navidad que se acercaba. Si quedaba algún resto, la familia gitana de Pecholebrillo, que vivía en el Cerro del Almendro, se encargaba de que nada se desperdiciase. En todas estas tareas eran las mujeres las que participaban de forma activa desde el limpiado de tripa, hasta la elaboración de los embutidos.

FERIA DE GANADO


            Otro aspecto relacionado con la ganadería los constituían los tratantes de animales en las ferias de ganado. Era una profesión que podía dejar ingresos temporales a algunas familias fuentealameñas, sobre todo cuando se hacía un buen trato, que no fue el caso de  Matías Pérez, quien llevó unos pavos a la feria de Linares y los cambió por unas entradas para ver los toros, que resultaron ser falsas.
 Estas personas iban de feria de ganado en feria y “vivían” del negocio de los tratos de compra y venta del ganado o de interceder en los mismos para llevarse la comisión, o un buen convite. Eran los tratos de las bestias equinas, la especialidad de Lorenzo Pérez Cano, “El Lore”, la compra-venta o los intercambios de yeguas, mulos, caballos. Siempre le gustó ese mundillo. Como tratante de bestias tenía que entender si eran jovenes o no, pero como él dice: “cuando pasan de 10 ó 12 años, era más difícil y ya no se entiende bien, pues hasta que tiene 7 años  sí, porque tienen que mudar los dientes hasta que tiene 6 años, que ya se le queda la dentadura definitiva, en los dientes antiguos cuando cierran ya no le encuentra la mella. Después se podría saber más o menos la edad que tiene por las cicatrices de las heridas”. Continua diciendo que: “El precio no siempre va en relación con la edad del animal, sino que pude depender de lo que haga, de sus cualidades y que le guste al comprador, y a los niños del comprador, pudiéndole sacar dos o tres mil duros más, también depende de que no se asuste de los vehículos y más cosas. Pueden vivir 28 ó 30 años.”
        Actualmente con la celebración de la fiesta del
caballo de Fuente Álamo, también se pueden celebrar tratos y la fiesta supone, a parte de lo lúdico y festivo, una fuente de ingresos y de conocimiento turístico de la aldea. Según el propio Lorenzo: “en las pasadas fiestas, había hasta una docena de caballos, que “se morían”, o se tumbaban y el jinete se iba a tomar cerveza y hasta que no volvía, el caballo no se levantaba. Estos sí que valen dinero”. Confiesa que él no sabe lo que le dicen al caballo o le tiran, para que hagan esas cosas, y eso que según él, tiene amigos, pero no les ha preguntado nunca. Dice: “eso es una eminencia, pero que no valen tampoco nada, para lo que debían valer”.
 La yegua que tiene ahora no es la mejor de las que ha tenido, no tiene nombre y está domada para estirar las manos hacia adelante, bajando la altura del lomo, para poder montarse mejor. Tuvo otras que se hincaban de rodillas. Dice con orgullo que: “En las carreras de doma, las suyas eran las campeonas. He tenido mulos desde que tenía 16 ó 17 años, cuando vivía en el Carchalejo…”