martes, 12 de junio de 2012

MÉDICOS DIRECTORES, PROPIETARIOS Y ADMINISTRADORES DE LOS BAÑOS DE FUENTE ÁLAMO.(I Parte)


MÉDICOS DIRECTORES

PÁGINA EN PROCESO DE REVISIÓN




               












viernes, 1 de junio de 2012

FÚTBOL EN FUENTE ÁLAMO EN LAS DÉCADAS GLORIOSAS DE LOS AÑOS 70 Y 80 (Edición revisada 12 de Junio de 2015)




            Hasta finales de los años 60, pienso que no existió una verdadera afición al fútbol en Fuente Álamo. Era muy difícil hacerse con un balón o pelota. Pero, por suerte para unos y desgracia para otros, en el año 1967 apareció uno de los primeros balones de goma en Fuente Álamo. Fue casualmente cuando unos niños ricos de Alcalá la Real, de la familia Sres. De Córdoba, propietarios por aquel entonces del cortijo “La Sangradera”, paseaban jugando distraídamente cerca del recinto cerrado de La Torre, y en un descuido lanzaron la referida pelota por encima de la muralla. El no poder acceder al interior provocó el correspondiente disgusto y llanto de aquellos niños, que fue acallado con la promesa de comprarle otra. Tal infortunio fue observado por unos niños fuentealameños que merodeaban por las inmediaciones,  y una vez que se hubieron marchado los desafortunados niños con sus correspondientes enfados y frustraciones,  aprovecharon la flaqueza, la pequeña estatura y la agilidad de un niño aldeano de unos cinco años de edad, que no era otro que este que les relata. Pese a mi oposición, que de nada sirvió, dos niños mayores, uno de ellos Luis, el hijo del alcalde José Pedro, y otro mi hermano Antonio, me ayudaron a introducirme por el único hueco que había debajo del portón de acceso al referido recinto. Una vez en su interior, localicé debajo de un granado la deseada pelota de goma con unos recuadros dibujados que reflejaba escenas infantiles y que serviría durante una buena temporada para la práctica de todo tipo de juegos de pelota en Fuente Álamo.

 A la falta de balones había que añadirle la orografía del terreno, que hacía que las zonas para practicar juegos de pelota fueran escasas por lo pendientes y pedregosas que eran. Esto hacía que los niños prefirieran otros juegos como los aros, el trompo, la tita, los cartones, el escondite, policías y ladrones, la lata, el burro montado, etc… Por otra parte, los jóvenes adolescentes estaban ocupados en faenas agrícolas y ocupaciones familiares y apenas tenían tiempo para la diversión, y menos para la práctica deportiva. A todo esto hay que añadir el cambio de ubicación del campo de fútbol según la época del año, dependiendo también de la recolección de las cosechas. A finales de los años 60 era habitual que después de la siega y hasta la nueva preparación del terreno para la siembra, se improvisase un campo de fútbol  junto al álamo que había en el Terrero. Este campo provisional era simultaneado desde la siembra hasta la trilla, con la era de Clavijo, que a pesar de estar confeccionada en su mayor parte de pequeña piedra, característica de una era de trilla, la hierba que brotaba entre ellas no siempre amortiguaba las caídas, por lo que los esguinces de tobillo eran frecuentes, siendo una de las lesiones que padecí como jugador del equipo de Fuente Álamo (3 de abril de 1979). En este improvisado campo, las porterías eran dos grandes piedras o con suerte, dos vigas verticales que los hijos de Justo habían instalado, sirviendo de travesaño una soga, que se alzaba o bajaba según la altura que pasara el balón y dependiendo del equipo que iba a marcar. Allí se jugaron los tradicionales partidos del torneo de Viernes Santo,  o aquel contra Las Grajeras en el verano de 1974, con empate a 1 gol, donde José Antonio “Chivani” falló aquel penalti a causa de que la hierba retuvo la velocidad del balón, o después contra La Rábita, Las Caserías, con goleada incluida y Sileras. Nuestra equipación era camiseta blanca, pantalón azul.
     La carretera que da acceso a la Torre, a la altura del antiguo molino de aceite, fue el escenario futbolístico durante mucho tiempo, sobre todo a finales de los 60 y principios de los 70.  Allí se produjeron lesiones de gravedad como la sufrida por José Aguilera Cervera “Cholo”, fractura de tibia y peroné, caudada fortuitamente por Luis Valverde “Popeye”. También era habitual ver como el balón golpeaba el cableado de electricidad de alta tensión que conducía hacia la caseta de la luz y como se desprendían chispas, con el riesgo que aquello suponía. El partido se detenía solamente cuando el balón saltaba a los olivos o cuando pasaban los mulos de Lore, la burra de Marce,  la mula de Custodio Zuheros, las cabras de Manuel Palomino o los escasos vehículos a motor, entre ellos la moto de Matías “El Correo”, pero nunca a causa de las faltas, córneres o fueras de juego, pues no estaban contemplados en nuestro reglamento.
El traslado de los niños a los Colegios Nacionales Comarcales “El Coto” de Alcalá la Real en el curso 1969-70, donde había pistas deportivas y balones, y una rivalidad incipiente entre aldeas, hizo despertar verdadera pasión de los niños por el fútbol, por los equipos de primera y por la selección española de Kubala, llegando a coleccionar los cromos que venían en el interior de la bolsa de pipas, aunque Pelé nunca salía y así poder conseguir como premio una pelota.
Hubo un tiempo a mediados de los 70, que el campo de fútbol, con sus intermitencias,  se asentó junto dónde posteriormente se edificaría el depósito de agua, en una clara de olivos de propiedad de la familia Ramírez “Cornicabras”. Éramos los propios jugadores los que modelabamos el campo con la retirada de piedras e hierbas y pisando el terreno para aplastar los terrones y rellenar los surcos del arado y poniendo dos vigas verticales como porterías; jugándose partidos de rivalidad local y algún partido contra La Rábita, donde jugué de portero.  En esa época de mediados de los años 70 se crearon en Fuente Álamo tres equipos de fútbol, La Piquera, La Fuente y El Cerro, aunque este último sólo se mantuvo una temporada. Cuando se araba el anterior campo, la era de Manolito González se acondicionaba para el fútbol, pero el balón estaba más en la Mina y en la Fuente que en la circunferencia de la era.  También  en la era de Brígido se disputaban partidos veraniegos hasta que el anochecer impedía ver el balón. En la era de la Casilla de Sierra, se jugó un partido entre Fuente Álamo y la Dehesa, que se hizo eterno pues Justillo miraba al sol y decía que todavía quedaban dos dedos.
 El acondicionamiento de la explanada frente de la Escuela a principio de los años 70,  hizo que fuera durante mucho tiempo el lugar de entrenamiento y de celebración de partidos locales. Sus reducidas dimensiones, favorecieron la práctica de lo  que hoy se llama fútbol-sala y que el regate corto y las “paredes” fuesen la especialidad de los jugadores de Fuente Álamo.
Durante las décadas de los 70 y 80, el equipo de Fuente Álamo se enfrentó en numerosos partidos fuera de casa, siendo el primero de ellos en la temporada de 1972 contra La Laguna, que se jugó en San José de la Rábita en la era de Los Martínez;  otros, contra  Las Caserías en el campo de Las Mojas, trayecto que se hizo a pie desde Fuente Álamo; contra Sileras, en un campo que distaba más de 2 kms. de la población, distancia a la que había que sumar los 5 ó 6 kms. que separa ambas aldeas y que los jugadores hacía a pie, cruzando montes y barrancos; y contra Las Grajeras, que se jugó en un campo improvisado entre olivos, donde los jaramagos retenían al balón por lo que los jugadores fuentelameños siempre tuvieron la excusa de que el equipo “Los Pernacos” de Las Grajeras sólo sabían jugar en turrunteras y estaban mejor adaptados a las dificultades del terreno.
En la temporada de 1977, el partido jugado en campo de Sileras se perdió 5 a 4, con tres goles de  Domingo “Mingui” y uno de José Antonio “Chivani”. El equipo estaba formado en la portería con Benito Vera, en la defensa José “El Chino”, Lin, Francis “Padilla”, en la media con Paco “Huesa”, Manolo “Barrullo” y José Luis “Calonge”, y la delantera por José Antonio “Chivani” y Mingui. Siempre se excusó la pérdida del partido al gran esfuerzo que supuso la larga caminata que los jugadores tuvieron que realizar antes del partido y que los jugadores locales no tuvieron que hacer.
En la temporada 1978, en el partido disputado en campo Las Mojas de las Casería de San Isidro, se produjo un empate a 3 goles, siendo el portero Francis “Padilla”, defensas José Luis, Lin, Paco “Huesa”, en la media José “Chino”, Manolo “Barullo” (1), Antonio “Rubio”, y en la delantera Mingui (1) y José Antonio “Chivani” (1). (goles).
En la temporada 1979, en campo de La Rábita, en un “campo de fútbol de verdad”, se jugó contra Las Grajeras, ganando por 3 a 1, con la siguiente alineación: en la portería Valverde, defensas José Luis “Calonge”, Manuel Escribano (1), Feliciano “Siano”, en la media Juan Ibáñez, Benito Vera y Manolo “Barullo” y como delanteros José Antonio “Chivani” y Mingui (2).
La clasificación de goleadores en la década de los 70: Domingo “Mingui” 16 goles, José Antonio “Chivani” 14, Benito Vera 10, Paco 3, Isidoro, 2, Vicente 2, y Pedri 1.
En el campo de Alcalá la Real se jugó contra Ermita Nueva formado equipo mixto entre Fuente Álamo y Grajeras.
 En el año 1981, se jugó un partido de torneo oficial con el At. Alcalá donde se perdió por 8 goles a 1, gol marcado por Juanito Ibáñez, siendo la alineación: Valverde en la portería, en la defensa Francis “Padilla”, Benito Vera, Manolo “Pistolas”, Juanito Ibáñez, en el centro, Feliciano, Antonio “El Rubio”, Eduardo, y en la delantera Paco “Huesa”, Mingui y Manolo II “Barullo”. En ese mismo año se jugó en Almedinilla contra Sileras, se ganó 6 a 2 y formaron alineación en la portería Valverde, en la defensa José “Cholo”, Benito Vera, Francis “Padilla” y Feliciano, en la media Antonio “El Rubio”, Eduardo y Jesús Aguilera y en la delantera Mingui, Vicente “Vizorras” y José Luis “Calonge”.
       Como hemos contado ya alguna vez, en las primeras elecciones municipales de 1979 se prometió a la juventud fuentelameña la construcción de un campo de fútbol, promesa que se hizo en el bar Charraga y que se anotó por los políticos en una servilleta de papel del bar, por lo que acabaría borrándose, pues tardó más de una década en terminarse y reacondicionarse. Sería la colaboración de los propios jóvenes en el nivelado y en la instalación, con el traslado de las porterías y dos sacos de yeso desde Alcalá en el camión de Juan Aguilera “Juani”, donde iban dos jugadores montados sujetando las porterías, la que hizo posible practicar fútbol. El campo de fútbol tenía un pavimento de tierra y una superficie de 35 m. de ancho por 45 m. de largo.
      Después de tanta lucha, e incluso con la oposición de los jugadores, no se sabe porqué motivo se construyó en medio una pista polideportiva que tiene una superficie de hormigón con tratamiento superficial de 20 m. de ancho por 39,2 m. de largo y que dividió el campo en dos partes. Los políticos lo achacaron a que la disminución de la población juvenil hacía imposible el mantenimiento de dicho campo. Dicha pista que aún está sin acondicionar cuenta con dos torres de iluminación, y en ella dijeron que se  podrían practicar el fútbol sala, baloncesto, tenis, etc…, Hoy solamente sirve de escenario para la celebración de las fiestas populares.

   La construcción de aquel campo de fútbol hizo que la sede fuera fija en los años 80 y en él se jugaron tanto los partidos locales, como contra Las Caserías, Las Grajeras, La Rábita. Contra este último equipo se jugaría, mediados los años 80, uno de los últimos partidos de las dos décadas gloriosas. Fue un partido de fútbol épico y decepcionante a la vez, pues después de lograr el empate a 4 goles, una mala cesión de “Mingui” al portero Valverde, provocó que en el último minuto el equipo de La Rabita por medio de Pepe Padilla se adelantase en el marcador. Pero la decepción más grande la sufrió el equipo de La Rábita, que por un error en la entrega de premios, recibió el trofeo de consolación.

martes, 15 de mayo de 2012

MATÍAS PÉREZ LIZANA (1908-1970). PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD OBRERA DE FUENTE ÁLAMO. (Edición revisada 25 de agosto de 2017)



    Su biografía está estrechamente ligada a la Segunda República, a la Guerra Civil y a la Posguerra, que vivió y padeció intensamente.
Nació en Fuente Álamo-Alcalá la Real el 3 de Abril de 1908, hijo de Amador Pérez Cano y Dorotea Lizana Bermúdez, siendo el menor de los tres hijos varones concebidos en el matrimonio: José, Mateo y él. Casado con Antonia Pérez Vera, fue padre de seis hijos: Mariana, José, Dorotea, Matías, Antonio y Francisco.
Ejerció de agricultor como profesión principal y como maestro de escuela no profesional o “garrotero”. El servicio militar en África le concedió el grado de cabo primero, y la Guerra Civil se lo consolidó.
Inició el periodo de instrucción militar el 19 de Noviembre de 1929, para luego el 1 de junio de 1930  prestar servicio en el Regimiento de Infantería África nº 68 dentro del Ejército de España en África (Marruecos). El 1 de julio de 1930 formaría parte de las Fuerzas  Regulares Indígenas nº 5 Grupo de Alhucemas, hasta el 19 de noviembre de 1933 en que se licenció, como hemos dicho, con el grado de cabo primero. La proclamación de la II República el 14 de abril de 1931 le cogió alistado en el Ejército que fuera de Alfonso XIII. En la Guerra Civil combatió en el bando republicano, primeramente como miliciano voluntario, así pasa revista con la cartilla militar el 16 de noviembre de 1936 en la Columna Peire, con base en Alcaudete y, posteriormente, en el mes de marzo de 1938, pasó a enrolarse en la 76ª Brigada Mixta con base en Alcaudete hasta el final de la guerra.
 Fue miembro desde el 1 de marzo de 1936 de la  Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente» de Fuente Álamo, afiliada a la  FNTT-UGT, ejerciendo su presidencia durante 16 meses hasta que su reemplazo fue movilizado en la Guerra Civil. Tomó decisiones en el ejercicio de su cargo respecto las incautaciones de las tierras y grano para la colectividad, así mismo, participó en los actos anticlericales que se produjeron en la aldea con la quema de imágenes.
 Fue socio fundador en 1959 de lo que sería “una proyección” de aquella sociedad obrera, la Cooperativa Nuestra Sra. del  Rosario de Fuente Álamo, ocupando cargos directivos hasta su fallecimiento.
 Finalizada la Guerra Civil, fue apresado como militar integrante en la 76ª Brigada Mixta, y trasladado al Campo de Prisionero de Zamora, donde permaneció hasta octubre de 1939, que es trasladado hasta Alcalá la Real para recibirle declaración. Ingresaría en la Prisión de Jaén el 7 de noviembre de 1939 por  defender los valores de igualdad y libertad, las ideas republicanas y sindicales como presidente de la Colectividad y combatir en el frente en el Bando Republicano.
Tras ser sometido a un Consejo de Guerra en un proceso sumarísimo seguido en la Causa núm. 44.636, junto con su hermano Mateo y Fernando Arjona, son condenados en sentencia de 20 de junio de 1940 por el Juzgado Militar núm. 1 de Jaén, a la pena de doce años y un día, por el delito de Auxilio a la Rebelión. Ingresó el 7 de noviembre de 1939 en la Prisión de Jaén, a los 31 años de edad, permaneciendo en dicha prisión hasta el 5 de febrero de 1941(25 de junio de 1941, en otros documentos), que fue trasladado a la Prisión Central de Valdenoceda (Burgos), hasta el 17 de marzo de 1941 en que fue de nuevo desplazado. Se incorporó el 23 de marzo de 1941 (en septiembre en otros documentos) a la 3ª Agrupación de Colonias Penitenciarias Militarizadas de Talavera de la Reina, entrando en la prisión de Toledo el 23 de septiembre de 1941, siendo excarcelado el 15 de diciembre de 1942 al haberle concedido la libertad condicional tras haber cumplido la pena de 3 años, 1 mes y 9 días.
               A la vez que él era apresado al terminar la Guerra Civil, los nacionales, pelaron la cabeza,  suministraron aceite de resino y  pasearon por la aldea a su esposa Antonia Pérez Vera, junto con otras mujeres de la aldea, siendo acusada sin pruebas, de haberse apropiado de enseres abandonados por los nacionales en su huida de la aldea al estallar la guerra. Si bien, el motivo principal no era otro que la vejación al ser su marido contrario a las ideas franquistas y ser “rojo” señalado.
               Una vez puesto en libertad en el año 1943, tras pagar multa por los años que no pasó revista militar en el bando ganador, se dedicó a sus tareas agrícolas y a impartir clases como “maestro garrotero”, desplazándose a los cortijos y casas particulares para enseñar a leer, escribir y “hacer cuentas”, a los niños que no podían ir a la escuela. Colaboró muy activamente en la recogida de firmas para el indulto de su hermano José Pérez Lizana, para quien el Ministerio Fiscal solicitó pena de reclusión perpetua a muerte por haber servido de intérprete con el  sordomudo Leocadio Anguita López, y fundamentalmente por ser hermano de “un rojo”.
               La posguerra no fue fácil, y las miradas vengadoras por el periodo como dirigente republicano, no dejaban de señalarle a él y su familia. Recibió un soberbia paliza de la Guardia Civil en la Taberna de Francisco “El Pelón”, en la parte alta de la vivienda, acusado de que sus cochinos, cuidados por su hijo, habían entrado en heredad ajena, de tal forma que le dijeron a su hijo menor Matías que saliera fuera y hasta que no confesó, le estuvieron torturando por hechos cometidos por animales. El trasfondo no era otro que darle un nuevo correctivo. Todo ello tras la denuncia de un allegado. En otra ocasión fue en el cuartel de la Guardia Civil de San José de la Rábita.
En estos tiempos trabajó duramente en el campo, junto con la familia que fue formado, a quienes en su afán protector por todo lo que había pasado, les fue inculcando estricta  disciplina y un cierto racionamiento en el reparto de alimentos; así se recuerda como anecdótico, como obligaba a sus hijos, cuando subían a la cámara, a que permanecieran cantando o silbando durante toda la visita, con el fin de evitar la tentación de degustar cualquier producto allí alzado.
Se desplazó a Linares el 29 de agosto de 1947 movido por su afición al toreo, para presenciar la corrida en la que se produciría la muerte de Manolete, vendiendo unos pavos criados por la familia para la adquisición de una entrada en la reventa que resultó ser falsa,  por lo que no pudo tener acceso a la plaza de toros  y por tanto no pudo presenciar en vivo el trágico desenlace del más grande de los toreros, pero sí pudo contar que estuvo en Linares ese día, aunque solo le hacía falta de que le acusaran también de la muerte de Manolete.
Fue “bautizado” con el apodo de “El Borracho”, sin embargo, según cuentan, solamente se embriagó una vez, pero seguramente de aquella manera. Ocurrió la noche anterior de marchare a la mili, bebió tanto que no quería o no podía ni “incorporarse al llamamiento”, lo que fue tema de comidilla en la Aldea, y se lo puso fácil al bautista, que al tratarse de un apodo con tanta connotación, y dado su pasado “rojo”, no dejó de apelarse sobre todo entre sus críticos.
Fue un gran trovador que recitaba o cantaba coplillas populares en remates, pequeñas fiestas y tabernas, ahora legado para este pueblo, entre ellas la “Copla al amigo Antonio Cano”.
Con su esfuerzo y el de su familia, pudieron ahorrar lo suficiente para adquirir pequeñas parcelas de tierras de labranza y de olivos llegando a tener un pequeño desahogo económico. Así que cuando gozaba de cierta tranquilidad, la muerte le sorprendió a los 62 años de edad, porque su corazón ya no pudo resistir más.

Antecedentes familiares:
 Sus padres AMADOR PEREZ CANO (1868 ó 1869) hijo de Juan Manuel Pérez  y María Cano Giménez, casado con Dorotea Lizana Bermúdez y DOROTEA LIZANA BERMUDEZ, (1866 ó 1867) hija de Vicente Lizana Montañez y María Bermúdez Castillo, casada con Amador Pérez Cano.

Amador y Dorotea tuvieron como hijos: José (1902): Antonia, (otra esposa apellido Mesa) y con Bernarda López Nieto: Magdalena José, Dorotea, Consuelo y Rafaela; Mateo (1905): Antonia, Amador, Mateo, José y Manuel y Matías:(1908) Mariana, José, Dorotea, Matías, Antonio y Francisco.

domingo, 6 de mayo de 2012

FIESTAS EN FUENTE ÁLAMO (Edición revisada 29 de Septiembre de 2014)


              

         Desde hace más de dos siglos (la Iglesia de San Antonio de Padua es del S.XVIII) se vienen celebrado en Fuente Álamo fiestas religiosas en honor a San Antonio de Padua, la Virgen del  Rosario y en otros tiempos en honor a la Cruz de Mayo. A lo largo de la Historia, han sido interrumpidas solamente por la Guerra Civil, al convertirse la iglesia en un granero improvisado y al ser quemadas sus Imágenes, o posteriormente en los años 70 por motivos de la emigración, por causas mayores como fue el fallecimiento en plena verbena de la mujer de Mateo Moreno Martos (Perote) o por causas menores, como la lluvia, hasta que se acondicionó en los año 80 la explanada en frente de la Escuela para tales menesteres.
               En estas fiestas patronales la ilusión y la alegría se apoderaba de los fuentealameños, especialmente niños y jóvenes, pues era el momento de estrenar ropa y zapatos y de recibir alguna propinilla, que era gastada inmediatamente en turrón o en alguna cajetilla de cigarrillos mentolados “Piper”, fumados a escondidas en aquellas Minas.
               Desde que en la cama se oía el primer cohete hasta que el sueño atacaba de madrugada y la música dejaba de sonar, sólo se interrumpía la actividad festiva para comer el arroz con conejo, que especialmente se preparaba para ese día.
               La santa misa en honor a nuestros Patrones era el acto formal y religioso, que en una ocasión en los años 70 el párroco D. Bernardo sacó a la calle (explanada frente a la Escuela). El acto más participativo desde siempre es la salida en procesión. Las Imágenes eran llevadas en hombros y paseadas por las calles principales, desde la Iglesia hasta el final de la Piquera, y desde aquí hasta la Fuente por la carretera y hasta la entrada de nuevo en la iglesia. Este recorrido se ha ido ampliando y actualmente se llega hasta la última casa de Feliciana Salazar y hasta el antiguo molino de aceite. Al clamor de “Viva San Antonio Bendito”, se respondía “Viva” y al grito de “Viva la Virgen del Rosario”, se respondía “Viva la Virgen”, pero el Corazón de Jesús no podía ser menos, y siempre Paquita Ramírez se acordaba y decía “Viva el Sagrado Corazón de Jesús”, a lo que se respondía “Viva”, pero con algo menos de furor, pues no era la Imagen más importante de la procesión. Manes Castillo o Luisillo Cano, con la tablilla de los cohetes o con la simple mano, sujetaban el cohete, prendían la mecha con un cigarro y lanzaban una tanda a la salida de la procesión, después uno de vez en cuando, y otra tanda al cierre. Los niños no seguíamos la procesión, sino que nos dedicábamos a localizar y capturar varillas de cohetes, todavía no sé para qué servían, sería por mero hecho de ver quien capturaba más.
               Acabada la procesión, el turronero nos esperaba en la Fuente o a la salida de la Iglesia,  bien el turronero de Sileras, aquel que no podía girar el cuello, o el de La Rábita, el tito de José Antonio Serrano, que era el más afortunado porque en todas las fiestas tenía el turrón asegurado.
               Fuente Álamo celebra el 7 octubre sus fiestas anuales y patronales en honor a la Virgen del Rosario, siendo esta actualmente la fiesta principal.
               Comienzan las fiestas con el concurso gastronómico, el campeonato de cartas, el campeonato de futbolín…, mientras que en otros tiempos se iniciaban con el partido de fútbol entre Fuente Álamo y las aldeas próximas, Las Grajeras, La Rábita, Las Sileras, Las Caserías, etc.…
               Así, desde las 8 de la mañana se inicia la fiesta con la diana floreada que llama a divertirse a todos los aldeanos. Continúa con disparo de cohetes y repique de campanas, con invitación a aguardiente y dulces caseros. Así mismo, sobre mediodía se celebra la misa en honor a la Patrona. La procesión tiene lugar por la tarde. Sería por primera vez en el año 2011 y creo también que por última, que por decisión del párroco solamente saliera en procesión la Virgen del Rosario, cuando tradicionalmente venían saliendo los tres pasos. La Virgen es sacada a hombros por las hermanas, San Antonio por los hermanos y el Sagrado Corazón de Jesús por un grupo mixto.
               Los jóvenes y mayores se preparaban especialmente para la verbena, que era el plato principal de la fiesta. Amenizada por “Los Canutos”, “Los Noratos”, posteriormente por Came ros´s, The Dragons, Flash, Reflexión, Reacción… La verbena ha ido cambiando de escenario a lo largo del tiempo, al principio cuando no existía la luz eléctrica y  los instrumentos no la necesitaban, se hacía en torno a la Fuente, también en alguna ocasión en la Piquera, y cuando las inclemencias del tiempo no  permitían que se celebrase al aire libre, las fiestas se aguaban, o bien se suspendían o se instalaban en salones privados como “El Chófer”, “El Porrúo”, “Charraga” etc…, hasta que se instaló definitivamente primero en la explanada de la escuela y actualmente en el campo de fútbol. Ahora la fiesta puede continuar a  pesar de la lluvia, pues los organizadores instalan una carpa en el campo de fútbol para combatir las inclemencias del tiempo. Una prologada verbena a cargo de dos orquestas da por terminada la velada.
               El segundo día de fiesta se obsequia a todos los asistentes con una secretaria o paella y continúa con la verbena. Tradicionalmente solamente se celebraba un día de fiesta para cada uno de los patrones, pero a causa de la emigración se ha concentrado en dos o tres días entorno al 7 de octubre, coincidiendo con el fin de semana, si bien también hubo una época en que se retrasaba hasta primeros de noviembre esperando el regreso de los emigrantes de la hostelería.
               El 13 de junio en honor a San Antonio de Padua se celebra la fiesta con la tradicional misa y posterior procesión. Durante mucho tiempo fue la fiesta principal, hasta que comenzó la emigración temporal a la hostelería de las costas catalanas en los años 70, pues concurrían dos factores: el no quedar juventud en el pueblo y el no tener los padres ganas para fiestas o de alegrías.
               Algunos años, como en 1957, 1958, 1969, 1970, 1990… coincidieron las Primeras Comuniones con el día de San Antonio, por lo que hubo doble festividad. En los años 70 y 80 se señalaban el día de la Virgen del Rosario, por los motivos de la emigración antes expuestos. Era un día señalado para que Fotos Sánchez de Frailes hiciera presencia en la aldea y la gente aprovechase para tener algún recuerdo y quedar inmotalizada.
               Anteriormente se celebraba el Día de la Cruz el 3 de mayo, fiesta que vino a menos debido a que a primeros de los años 70 los hermanos mayores, por aquel año Francisco Pérez Pérez y Andrés Escribano, tuvieron que emigrar y todo muy a pesar suyo. La Cruz primitivamente se encontraba situada en la parte baja del pilar y al lado de la alberca, se trataba de una cruz de cemento de unos 3 ó 4 metros de altura con dos o tres escalones a su alrededor que fue derribada con motivo de la estructuración de la fuente en los años 70.
               Fiestas importantes fueron en otras épocas las Cruz de Clavijo, (20 de mayo), la Cruz de la Setilla (11 de mayo), la Cruz de La Chozas, etc… que pese a no disponer de luz eléctrica se amenizaba con grupos de música de viento, cuerda y percusión.
               Otras fiestas como la Candelaria, el Carnaval y la Nochebuena son fiestas en las que participa activamente todo del pueblo. Muchos recuerdan cómo las murgas en la Nochebuena recorrían los cortijos y la aldea de casa en casa cantando villancicos toda la noche y pidiendo el aguinaldo.
               Como eventos festivos religiosos hay que destacar el ocurrido el 12 Septiembre 2010, con visita por primera vez a Fuente Álamo de la Virgen de las Mercedes, patrona de Alcalá la Real.
A pesar  de las enumeradas fiestas religiosas, se puede decir que por regla general la gente del pueblo es un poco agnóstica, sobre todo los hombres que sólo acuden a la iglesia en estos días señalados de fiesta o en las misas de funerales. Surgió incluso en Fuente Álamo un fuerte ateísmo durante la II República, donde la imagen de San Antonio fue atada con cuerdas, arrastrada por el pueblo y mojada en el pilar, a la vez que se decía “como eres Santo no te ahogarás”, y según se cuenta finalmente quemada para hacer unas migas,  “acto vandálico” muy corriente en la época republicana y durante la Guerra Civil, atribuido a los miembros del Comité (entre otros muchos, Vicente Aguilera y a los hermanos Pérez Lizana).
               Otra fiesta más moderna es la Fiesta del Caballo, un festejo que tiene lugar sobre el mes de Junio desde los primeros años del 2000 y gira en torno a estos animales. Se suele dar un almuerzo a todos asistentes por cortesía de la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario y después se celebran carreras de sacos,  bingo o la suelta de un pirino en el campo de fútbol, para acabar con la verbena por la noche. También las actividades puramente relacionadas con el caballo, como la carrera de cintas y la exhibición de doma, y para terminar un espectáculo de sevillanas en la que participa mujeres y caballos. Alrededor de 85 jinetes y monturas de la Sierra Sur participan en las actividades de la Fiesta del Caballo, que siempre atrae a gran cantidad de personas para ver las habilidades de los jinetes y sus animales y disfrutar de un día de fiesta y de todas las actividades que se organizan desde la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario.
El domingo día 29 de marzo de 2.009 se celebró la “Fiesta del Arremate” en el centro social de Fuente Álamo. El programa de actividades incluía una muestra de vareo de olivos y recogida de aceituna; una cata de aceite con rebanadas de pan fuentealameño; una visita guiada a la Cooperativa del Rosario y la degustación de un almuerzo con el “remojón” tradicional. La cita estaba enmarcada dentro del programa “Municipalia” de la concejalía de Cultura, que pretende recuperar las viejas tradiciones de las aldeas y que comprende cuatro fiestas anuales denominadas “de las Eras”, en verano; “de la Vendimia”, en otoño; “de la Matanza”, en invierno; y la “del Arremate”, en primavera. Colaboran todas las aldeas y cada año será una de ellas la encargada de su celebración.

Esta conmemoración representa aquellos arremates, donde el señorito invitaba una vez finalizada la recolección de la cosecha a todos los trabajadores a una gran comida acompañada de vino. La fiesta duraba todo el día y se prologaba durante la noche con el baile, que era amenizado por un acordeonista. Los trabajadores de ese destajo podían invitar a otros amigos y amigas al baile. Así, algunos recorrían las aldeas vecinas de La Rábita, o las Grajeras, repartiendo invitaciones.

domingo, 29 de abril de 2012

MANUSCRITOS DE LOS BAÑOS DE FUENTE ALAMO

MANUSCRITOS DE LOS MÉDICOS INTERINOS, DIRECTORES-MÉDICOS O PROPIETARIOS DE LOS BAÑOS DE FUENTE ALAMO.

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viernes, 27 de abril de 2012

EL DESAPARECIDO PILAR-ABREVADERO Y LA TRANSFORMADA FUENTE DE FUENTE ALAMO

LA FUENTE  Y EL PILAR DE FUENTE ALAMO
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