jueves, 24 de mayo de 2018

PABLO JIMÉNEZ BAILÓN. EL DEBIDO RECONOCIMIENTO COMO VÍCTIMA FUENTEALAMEÑA DEL FRANQUISMO



             
              En nuestro empeño de hacer público y rendir homenaje a todos los fuentealameños que fueron represaliados por el franquismo, hemos encontrado otro más. No ha sido tarea fácil, desde luego. En los listados oficiales de víctimas y represaliados por el franquismo, aparece Daniel Jiménez Bailón identificado como natural de Fuente Álamo, hijo de Luisa, con el apodo “pincho”; datos que me llevaron a iniciar la investigación y que me produjeron cierta confusión, pues no era capaz de identificar a esta persona como fuentealameño. La incógnita me llevó a poner el foco en esta víctima a la que se le rendía homenaje en el monolito del Cementerio de Alcalá la Real.
            Pienso que se ha producido un error debido a un cruce de datos,  que si bien no he podido llegar al origen del mismo, voy a intentar aclararlo. En la publicación: "Geografía de la represión criminal franquista: Todos los nombres de Jaén” de D. Santiago de Córdoba Ortega aparece: Daniel Jiménez Bailón, Relación de 20, causa Juzgado Militar juez Salmerón Fernández y Labrada. Enterrado en una fosa del cementerio de Granada, hijo de Antonio y Luisa, Pincho, natural de Fuente Álamo, fusilado en 4 de noviembre de 1936, en Granada”; También en el libro de víctimas alcalaínas de D. Francisco Martín Rosales en el apartado “Fusilados en diversos lugares de Granada” se recoge: “Daniel Jiménez Bailón, hijo de Antonio y Luisa, Pincho, natural de Fuente Álamo, fusilado en 4 de noviembre de 1936, en Granada, dentro de la relación de 20, causa Juzgado Militar juez señores Migu. Enterrado en una fosa del cementerio”. En estos casos las fuentes han sido Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Granada y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Jaén.
            Los datos que se recogen en ambas publicaciones: “natural de Fuente Álamo”, “hijo de Luisa” y sobretodo el apodo “Pincho”  me llevó  a querer saber si se trataba realmente de una persona natural de Fuente Álamo, que pudiera ser hijo de María Luisa, quien era a su vez conocida cariñosamente en Fuente Álamo como “Luisa la Pincha”.  Para ello solicité las respectivas partidas de defunción de Daniel Jiménez Bailón en el Registro Civil de Granada y de un hijo de la fuentealameña Luisa, llamado Pablo Jiménez Bailón en el Registro Civil de Alcalá la Real. En las certificaciones literales consta que Daniel Jiménez Bailón, falleció en Granada el 4 de noviembre de 1936, a los  47 años de edad, natural de Pulianas, hijo de Manuel y de Carmen. Falleció por heridas de arma de fuego, recibiendo sepultura en el Cementerio de esta Capital. La Inscripción se practica en virtud de orden de D. Manuel Navarro, Teniente Juez Instructor de Granada. Mientras que de Pablo Jiménez Bailón consta nació en Fuente Álamo, el 15 de febrero de 1915, hijo de Pablo Jiménez Ramírez de 32 años (fallecido ya al momento de su nacimiento) y de María Luisa Bailón Serrano, de 23 años de edad, vecinos de Fuente Álamo, nieto por línea paterna de Francisco Jiménez Cervera  y de Ramona Ramírez Galán, ya difuntos y por línea materna de Casimiro Bailón y de María Tomasa Serrano Marín vecinos de Fuente Álamo. Falleció en el Hospital Civil de Alcalá la Real a los 37 años de edad el día 20 de octubre de 1952 de un síncope.
            Si bien no sabemos cómo se han cruzado los datos, creemos que pudo producirse al haber sido ambos represaliados por el Régimen franquista, uno fusilado en el Cementerio de Granada y otro falleció después de sufrir el presidio injusto en las cárceles franquistas, muriendo de síncope, según se certifica, pocos años después de ser liberado, pero más bien pudo ser, como nos comentan los mayores de la Aldea, a causa de la tisis contraída en la cárcel (1), siendo por tanto otra víctima más de la represión, y de ahí que se incluyera en los listados oficiales de alcalaínos, aunque quizá confundido con Daniel. Pablo, tras gozar de la libertad enfermiza, vivía en “La Casina”, dedicándose en esos últimos años a la profesión de cabrero, cuidando una decena de cabras por los campos fuentealameños. Falleció en el Hospital Civil de Alcalá la Real.
            (1)Enfermedad que sin duda alguna contrajo en la cárcel, pues en la descripción que se hace en la declaración indagatoria de 5 de julio de 1940, cuando tenía de 25 años, se dice de él: “color bueno”.
….
            En el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 44616 se enjuicia a Pablo Jiménez Bailón. El día 10 de octubre de 1939, comparece en el Cuartel de la Guardia Civil de Alcaudete, Carmen L. J.,  con domicilio en el Pedrero, Cortijo Alcaide, quien denuncia: “que el día 22 de julio de 1937, día siguiente al día en que se llevaron a su marido Manuel L. L. R. y lo asesinaron se encontraba prestando servicios como soldado y vigilando el citado domicilio el vecino de Fuente Álamo, Pablo Jiménez Bailón, el cual pertenecía a la caballería roja. Este individuo estuvo subido en el tejado de dicha casa  y sacó una pistola que había escondido su marido la cual no sabía que se encontraba en ese sitio nada más que el repetido marido y ella por lo que supone que dicho individuo pudiera estar relacionado con el asesinato ya mencionado”.
            En su declaración ante la Guardia Civil, Pablo de 24 años, soltero, de profesión campo, natural y vecino de Fuente Álamo y sobre el hecho denunciado manifiesta: que sería aproximadamente las 20 horas del un día del mes de julio cuya fecha no recuerda de 1937 le ordenó un teniente llamado Antonio Moreno Contreras natural de Pinos Puente (Granada) que pertenecía al escuadrón de caballería de la 79ª Brigada roja, o sea al mismo que el declarante, que en unión de un cabo Vicente Vera Moreno también de Fuente Álamo, el cual es desaparecido, que prestaran servicios en el cortijo de Manuel L. l. R., sito en el Pedrero, donde tenían que permanecer hasta que fuera él o el Sargento, el cual acudió al día siguiente en unión de otro soldado, ordenándoles se retiraran sobre las once horas de la mañana. Que durante el tiempo que estuvo de servicio hasta llegar el Sargento no vio que sacaran a nadie de la casa hasta que este se llevó detenidas a dos mujeres una llamada Carmen L. J. y otra. Preguntado quien le dijo que había una pistola en el tejado manifiesta que se lo dijo un hombre de edad, natural de Almedinilla de Priego, llamado José que también era soldado. Esta pistola era de dos cañones la cual se la entregó al Sargento”.
            En los informes del Cuartel de la Guardia Civil de San José como de la Delegación en Fuente Álamo de  Falange Española de Alcalá la Real y del Alcalde pedáneo de Fuente Álamo, informan que Pablo era del Partido Socialista, que formó parte de la Caballería del cabecilla “Pacho Villa” y le acusan como cómplice del asesinato de L.de la R..
            La Prisión preventiva acordada el 19 de octubre de 1939 es ratificada en la Prisión Provincial de Jaén el 1 de marzo de 1940.
            El 11 de abril de 1940 se le recibe declaración judicial a Pablo manifestando: “que no se ratifica ni afirma en la declaración que tiene prestada ante el Comandante del Puesto de la Guardia Civil de Alcaudete por haber sido coaccionado. Que antes del G.A.N. pertenecía a la U.G.T. y una vez iniciado este a ninguno. Manifiesta que al ser reclamado su reemplazo marchó al Escuadrón de la 79 Brigada, y estaba en el frente de Alcaudete y no al escuadrón de caballería de Pancho Villa. Manifiesta que del asesinato de Manuel L. de la R., no sabe nada absolutamente pues dice que no se enteró de este hecho hasta que no ha venido a declarar. Que no ha intervenido en ninguna clase de desmanes cometidos por los rojos en el pueblo de su naturaleza. Que en una ocasión de venir con permiso concedido por el capitán de su compañía, y que en las inmediaciones de un cortijo llamado “Santa Casilda” se encontraron a un teniente del ejército rojo, el cual les preguntó que donde iban contestando este y un cabo que venía con él (desaparecido) que venía al pueblo a ver a sus familias, contestándole el teniente si traían el permiso por escrito y diciéndole que no, les obligó a que se quedaran con él aquella noche que iban a realizar un servicio, insistiendo estos pero bajo amenazas tuvieron que quedarse; mandándoles a que se quedasen de guardia en el Cortijo el Pedroso Barranco Alcaide en donde tenían que permanecer hasta que llegase el teniente o un sargento, llegando un Sargento, y diciéndole este que ya se podía retirar, y entonces dice que se marchó para ver a su familia. Preguntado para que diga si cuando se encontraba de guardia en el mencionado cortijo subió al tejado para coger un revolver que tenía escondido el asesinado Manuel L. de la R., dice que no sabe nada por completo. Cita a personas de reconocida solvencia Francisco Jiménez Calvo y Daniel Aranda”.
            La denuncia es ratificada por Carmen L. J., esposa de Manuel, que no puede precisar por no haber visto si Pablo intervino directamente en el asesinato de su esposo, lo que sí asegura es que se llevó la pistola que su marido tenía guardada en el tejado del gallinero; que no puede determinar si intervino también en la detención de aquel; y  que al día siguiente estuvo haciendo guardia en el cortijo con un fusil desde la mañana hasta la noche para evitar que la que declara y sus hijos salieran en auxilio de su esposo, ni hiciera gestión alguna. Al siguiente de este es cuando fue y se llevó la pistola.
            Prestan declaración como testigos: Manuel Ruiz España, que en la noche del 22 de julio de 1937, se encontraba en la era del cortijo de los Casimiros, lugar donde hacía su morada la denunciante con su esposo e hijos; los cuales esperaban que se aproximara el día para cargar la paja y traerla al pueblo. A las doce sintieron tropel y al percatarse de la presencia  de bastantes milicianos disfrazados, toda vez que algunos iban vestidos de paisanos, salieron corriendo el que dice y su compañero conocido como por El Monjo, ocultándose en un barranco al objeto de no ser apresados por aquellos asesinados o que cometieran algún hecho análogo”. Otro vecino, Antonio Peláez Castillo, dice que creía que eran de los niños de la noche.
            Declaran Amor Jiménez Ramírez, Antonio Pérez Ruiz y Francisco Jiménez Calvo: 1) Era socialista y como se fue  a la zona nacional, ignora  2) Era socialista, pero no era miliciano y el 3) pertenecía a la  UGT ignora. Aranda: filiación socialista, observando buena conducta, antes GMN, fue miliciano voluntario e hizo guardia en la aldea.
            Presta declaración indagatoria el 5 de julio de 1940, de 25 años, vecino de Fuente Álamo, profesión campo, sí sabe leer y escribir, soltero, estatura 1.608, pelo rubio, barba poblada, cejas al pelo, color bueno, ojos negros, hijo de Pablo y de María Luisa, naturales de Hortichuela y de Fuente Álamo, dice que pertenecía a la U.G.T. Que no formó parte de la caballería que tenía formada el cabecilla Pancho Villa. Que no intervino en la detención y asesinato de Manuel L. La R.. Que es cierto que estuvo haciendo guardia pero que no impidió que pudieran salir los familiares de la víctima. Que no se llevó la pistola que tenía escondida en un tejado del gallinero”.
            El 16 de enero de 1942  se dicta sentencia cuyo Resultando probaba que era afiliado a la UGT antes del 18 de julio, que a partir de esta fecha era miliciano armado en Fuente álamo, que prestó servicios de guardia y control, sirvió en el Batallón de la 79 brigada roja, y estuvo haciendo guardia el 23 de julio de 1937 (error, fue el día 22), en el cortijo de Manuel. L. de la R., de donde el día 22 (error, fue el día 21) se habían llevado a este unos desconocidos, que lo asesinaron, no habiéndose probado que el encartado tuviera intervención  alguna en el crimen.
            Se le condena a la pena de doce años y un día de reclusión temporal, como autor responsable de un delito de auxilio a la rebelión militar, sin circunstancias y la accesoria de inhabilitación  absoluta durante el tiempo de la condena y al pago de las responsabilidades civiles.
….
            Otro fuentealameño que injustamente dio con sus huesos en la prisión. La acusación más grave fue la de cumplir una orden militar que consistía en hacer una guardia, pues queda claro en el fallo: “no habiéndose probado que el encartado tuviera intervención alguna en el crimen”, además de las acusaciones genéricas por las que fueron condenados casi todos los fuentealameños, de estar afiliado a la U.G.T y hacer guardias como miliciano en Fuente Álamo.
            Por este mismo caso ya pagó con su vida otro fuentealameño que también prestaba servicios en la 79ª Brigada Mixta y a quien en su día rendimos homenaje con una publicación: Francisco Alba Serrano.  Seguramente también le hubiese costado la suya a otro fuentealameño, Vicente Vera Moreno, si no hubiese sido porque el frente acabó con ella. Dejo el enlace para que cada cual pueda sacar sus propias conclusiones, pues yo ya las saqué en su día.

            Queda la duda de por qué se rinde homenaje en el Cementerio de Alcalá la Real a Daniel Jiménez Bailón como víctima alcalaína, si era natural de Pulianas y fue fusilado en el Cementerio de Granada, o si realmente se quiso rendir homenaje a Pablo, que sí es alcalaíno y murió, para mí sin duda alguna, víctima de la represión franquista. Por lo tanto, pongo en conocimiento a las Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y al Ayuntamiento de Alcalá la Real para que se le rinda el debido homenaje y su nombre sea inscrito en el monolito del Cementerio de Alcalá la Real, o en el caso de que ya se le rinda homenaje, se sustituya el nombre de Daniel por el de Pablo.

sábado, 28 de abril de 2018

ACTUACIÓN DE LA 25ª BRIGADA MIXTA EN EL FRENTE DE ALCALÁ LA REAL




Entre las fuerzas militares que actuaron en la zona republicana donde quedó protegido Fuente Álamo, encontramos a la 25ª Brigada Mixta, como sucesora de la Columna de Peire y como antecesora de la 76ª Brigada Mixta. Desde su establecimiento en Alcaudete el 7 de febrero de 1937, transcurrió un breve periodo de tiempo hasta que finalmente se desplaza al frente de Pozoblanco, ya en la segunda semana del mes de marzo del mismo año.
El estudio de esta Brigada ha sido objeto del Trabajo Fin de Máster de Cristian Triviño Gavira en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid (curso 2015-2016), dirigido por Gutmaro Gómez Bravo, titulado: “La 25ª Brigada Mixta del Ejército Popular de la República. Un acercamiento al Frente Sur”,  de donde hemos tomado algunas notas.
 Su creación data de 19 de noviembre de 1936, siendo designado para su organización y mando el Comandante de Ingenieros D. Julio Dueso Landaida. Terminaría conformada por: 1º Batallón 97 (Voluntarios de Úbeda nº20) 2º Batallón 98 (Mancha Real) 3º Batallón 99 (Stalin) 4º Batallón 100 (Pablo Iglesias), formado en Málaga.
Se refleja en el referido Trabajo Fin de Máster, cómo el socialista Julián López Lizcaíno (quién desempeñaba el cargo de Comisario Político de la 25ª B.M.) informaba sobre la salida de Úbeda a primeros de febrero de 1937, “sin dotación completa de fusiles, sin morteros, sin artillería, sin fusiles ametralladores, sin peines para munición de fusil ni dotación de pistolas […] Los haberes del mes de enero no se han cobrado aún a pesar de reiteradas gestiones”. Había partido el día 6 de febrero hacia Martos-Torredonjimeno para llegar finalmente a Alcaudete el día 7. No queda constatado, según Cristian Triviño, si finalmente se solucionaron aquellas deficiencias, pero la sección del Servicios del Estado Mayor informó: “esta sección ignora cuándo, cómo ni por orden de quién se ha armado a la 25ª.B.M.”. Por lo que el Sr. Triviño llega a la conclusión de que en gran medida la 25ª B.M. fue organizada con los medios que hubo a mano y que posiblemente estas últimas gestiones llevadas a cabo surtieran efecto, porque de lo contrario era prácticamente inconcebible que entraran en batalla.
La 25ª Brigada Mixta entra en combate con el fin de tomar Alcalá la Real, buscando aliviar la angustiosa situación de Málaga. Siguiendo al Sr. Triviño, la acción igualmente “venía encaminada a contrarrestar dentro de lo posible los efectos de la denominada «Campaña de la Aceituna» llevada a cabo por los sublevados en diciembre de 1936 para aliviar la situación sureste de Córdoba, fortalecer la línea en enlace con Granada y acudir en auxilio de los sitiados en el Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, adentrándose en el interior de la provincia de Jaén”. Concluye que se eligió Alcalá por ser la “más relevante de la zona en cuanto a densidad y proporciones, siendo además un importante nudo de comunicaciones y una ciudad situada a caballo entre las provincias de Granada, Córdoba y Jaén”.
Como veremos, la acción debió ser de escasa envergadura y ciertamente fracasada, a lo que hay que sumar el retraso con el que se intentó ejecutar, pues se inicia el día 15 de febrero; y Málaga había caído el día 8 de febrero.
Solo hay un informe sobre el fracaso de esta operación, y se encuentra en el Archivo General Militar de Ávila con la signatura AGMAV, C.660,6 el cual recoge cómo el 15 de febrero de 1937 a las seis horas de la mañana estaba previsto un ataque sobre Alcalá la Real. Sin embargo quedó suspendido al haber fallado el dispositivo de combate. Fue una de las muchas dificultades con las que se encontró el Ejército de Operaciones del Sur de la República, más en concreto la 25ª BM. La escasa formación y dotación de medios, que hemos visto anteriormente, propició que no se pudiera realizar la operación con éxito; tal y como plasmamos detalladamente a continuación.
El 15 de febrero de 1937 se remite oficio al Sr. Teniente Coronel D. Salvador Revuelta, Comandante de la Plaza de Jaén para que se traslade a Alcaudete con el fin de abrir una  información, como Juez, sobre la causa que motivó que una operación ordenada por el Mando el día anterior sobre Alcalá la Real, para realizarla a las seis horas del día 15 de febrero, no se haya  efectuado.
En el informe se hace constar por el Comandante Jefe del Subsector de Alcaudete, que el motivo principal fue el no haber obedecido una orden dada al Jefe de la 25ª Brigada Sr. Dueso Landaida, para que fuera cumplida por los Comandantes de los Batallones y Jefes de Servicios, con los que mantuvo un cambio de impresiones y entregó a cada uno las ordenes escritas, a las 21:25 horas del día 14 de febrero.
En el informe no se recoge la causa específica del fracaso, pues no constan las órdenes escritas que se dice adjuntar al mismo y que supuestamente no fueron cumplidas, pero queda claro el incumplimiento de la orden y la desobediencia del Jefe accidental de un Batallón. El plan ya había comenzado con dificultades, pues si bien la falta de camiones que trasladaban a dos compañías, no fue la causa principal de la suspensión, sí pudo llegar a influir. Así se hace constar en el informe que debido a la escasez de camiones, se hizo dificultoso el trasporte al Puerto del Castillo de las dos compañías que se encontraban en reserva en alrededores Alcaudete (Fuente Orbe), con objeto de que ocupasen la base de partida (Puerto Llano) y quedase libre el Batallón que la guarnecía y que tenía que tomar parte en la operación. Esta lentitud, hizo que este relevo de fuerzas terminase un poco tarde, pero, de todos modos, la primera compañía llegó al Puerto a la una hora y la  2ª a las tres horas. Según el informe, si el relevo fue algo lento, ello es causa ajena a la voluntad del Mando, y sí, es falta de interés y celo del Jefe del Batallón que tenía que ser relevado.
No obstante, ello no implicaba perjuicio alguno para la operación, -según el Comandante que emite el informe-,  pues el Batallón que tenía que ser sustituido se encontraba a caballo de la Base de partida (Cortijo de Puerto Llano). O sea que la concentración del mismo podía efectuarse al iniciarse la operación, convergiendo las cuatro Compañías hacia el citado cortijo situado un poco a vanguardia de la Base de partida.
Cuando a las cinco horas veinte minutos del día 15, el comandante de la  25ª Brigada Sr. Dueso le manifestó al comandante del Subsector (que emite el informe), que ese retraso le iba a obligar a suspender la operación, le respondió que no era motivo suficiente, ya que el Batallón se encontraba en la Base de partida y le hizo los argumentos antes expuestos.
En este momento el Comandante de la 25ª Brigada Mixta le dijo que iba a avisar que no se diese la señal de empezar la operación hasta que él lo ordenase y se dispuso a marchar a su Puesto de mando. Antes de hacerlo, preguntó  a Puerto Llano, si el Batallón 4º Batallón 100 (Pablo Iglesias), estaba ya concentrado y le manifestaron que allí no había llegado. Suponiendo que estaba en marcha hacia dicho lugar al que llegaba con algún retraso, le dijo al Comandante del Subsector, (que redacta el informe) que marchaba al Puerto y que al pasar por Sana Olalla, localizaría al citado Batallón. Marchó con el Comisario de la Brigada y a las seis horas treinta minutos, comunica que el 4º Batallón se encontraba en Santa Olalla.
En vista a ello, al Jefe de Brigada Sr. Dueso y Comisario de la misma, le manifestaron su deseo de que la operación se suspendiese ante la imposibilidad de hacer llegar a dicho 4º Batallón a su base de partida a hora oportuna y como quiera que la operación estaba planeada a base de que un Batallón ocupase a primera hora el monte del “Hacho”; considerando que a plena luz es imposible ocupar el citado objetivo, accedió a su resolución dando cuenta en el acto al Estado Mayor de Jaén en telégrafo.
En el mismo momento, el Comandante y Comisario de la 25ª Brigada, hicieron una investigación comunicándole que el Batallón 4º, no había cumplido la orden dada.
Al regresar a Alcaudete, el Comisario Delegado de Guerra del Subsector, que lo era al mismo tiempo de la Brigada, dio cuenta oficial de la suspensión de la operación, fundada en haber fallado el dispositivo de combate por culpa del 4º Batallón y no haber tiempo de remediarlo para ejecutar operación con retraso, ya que en pleno día era imposible tener éxito en la ocupación del monte “Hacho”, apoyo principal del plan de ataque.
Por la información particular que tenía, llegó a la conclusión de que no había razón alguna que justificase el incumplimiento de la orden, quedando clara la desobediencia del Jefe accidental del 4 º Batallón.
            Como dijimos al principio, solo tenemos este informe que redacta claramente el intento fallido de la operación, que al parecer nunca se llevó a cabo, pero en el trabajo realizado por D. Cristian Triviño, se recogen algunos testimonios de los combatientes (1) que informan de lo contrario y por lo que entiende que posiblemente sólo se retrasó algunos días. Aunque pienso que este intento fallido fue para reforzar los ataques previos que ya se habían iniciado desde el día 9 de febrero tal y como lo recoge Ramón Salas Larrazabal en su obra “Historia del Ejército Popular de la República”: “El día 9 febrero de 1937 las tropas republicanas llegan hasta las afueras de Alcalá La Real, pero el 11 vuelven a sus posiciones iniciales” (Salas, 1973. TI: 822), o el  Parte de Guerra Nacional de 9 de febrero de 1937: “En el Sector de Granada el enemigo atacó Alcalá la Real, siendo duramente rechazado; se le hicieron gran número de bajas de las que quedaron 50 en nuestro poder”; y Parte de Guerra Nacional (10 de febrero 1937) “El enemigo intentó llevar a cabo un pequeño ataque en el sector de Alcalá la Real, siendo rechazado y recogiéndole 20 cadáveres con sus armamentos”.
            Hemos encontrado testimonios en las declaraciones de los expedientes sumarísimos abierto contra C.C.Z. donde se recoge: …permaneció prestando sus servicios en la misma (Alcalá  la Real) hasta el día 9 de febrero de 1937 en que con motivo de un ataque rojo a esta Ciudad y encontrándose el mismo en las Caserías se pasó al enemigo…”
 (1) “Pablo Delgado Pozas cuenta que participó en la toma de Alcalá la Real y aunque con datos imprecisos o erróneos, corrobora que sí entraron en combate “Participamos en la toma de Alcalá la Real, y la tomó el 4º Bon. de Carrasco, después la tuvimos que soltar porque nos rodearon si no nos llegan a rodear nos metemos en Granada de lo lanzados que íbamos […] después participamos en la defensa de Charilla la 3ª Cia del 1º Bon.”. Igualmente contamos con el testimonio de José Cózar Alameda, que relata lo siguiente “Yo me libré de esos combates por tablas, porque en la Cía. en que me encontraba no intervino, las otras sí, ¡y menos mal! Porque se atacó a bayoneta calada y tuvimos muchas bajas […] mi Cía. estuvo en un sitio cercano llamado Cortijo Lancares”. Y Pablo Delgado da más datos al respecto: “fue el Batallón Mancha Real, que fueron unos cobardes porque la tenían tomada y se fueron corriendo, en parte por la mala decisión de los mandos”.
También se recoge en renombrado Trabajo una coplilla de los combatientes, que comenzaba con la siguiente estrofa:

“La 25 Brigada lucha por su libertad
Y sus primeros combates los dieron en Alcalá,
 De seguida los trasladan al pueblo de Marmolejo
Los montan en camiones y los llevan a Alcaracejos
Ay! Ay! Ay! con siete días de combate
 Los montan en camiones por orden del Comandante…”

Fracasados estos intentos de rectificar las líneas, éstas quedarían finalmente establecidas y apenas sufrirían variaciones. La 25ª Brigada estaría un tiempo acantonada en la zona, participando en algunas escaramuzas en la defensa de poblaciones como la Charilla o Castillo de Locubín. Aún no estaba asignada a un frente y se encontraba, dentro de lo que sería la Reserva del Ejército del Sur, repartida entre Alcaudete, Martos y Castillo de Locubín. Aquella calma tensa duraría relativamente poco y la segunda semana del mes de marzo de 1937 debía concentrarse en Marmolejo para acudir en camiones y trenes en auxilio de los defensores del Valle de los Pedroches, donde alcanzaría gran protagonismo.
Será la 76ª Brigada Mixta  formada en abril de 1937 la que sustituirá a la 25ª Brigada Mixta en el frente de Alcaudete:

sábado, 24 de marzo de 2018

POBLACIÓN DE FUENTE ÁLAMO EN EL INICIO DE LA GUERRA CIVIL (AÑO 1935).




Este trabajo está dedicado a todos los niños y niñas fuentealameñas nacidas en 1935 y especialmente a Justa Aguilera Cano,  en el día de su cumpleaños.
Durante el año 1935, previo al inicio de la Guerra Civil, se fue confeccionando un padrón municipal  para Alcalá la Real y sus Aldeas que se cerraría en diciembre de ese año, mandándose a publicar pocos meses antes del inicio de la sublevación armada. Tras su publicación en Boletín oficial para posibles reclamaciones, se aprobaría el 29 de abril de 1936.
Hay que decir que en su estudio se han detectado algunos errores en nombres, apellidos, sexo, y edad, pues no se tenía cuenta las certificaciones de nacimiento (Aurora Vico Cortés por Aurora Burgos García…). El padrón se confeccionó en base a datos de censos anteriores y en simples declaraciones del cabeza de familia. Se omitió la inscripción de algunos vecinos, pues del estudio comparativo del Padrón de 1930 y de 1940, observamos que figuran inscritos personas que nunca habían abandonado la aldea y que aún no habían fallecido (no aparece inscrito Sandalio Pérez Palomino, que siempre vivió en el Cortijo del Peñón…). También se han detectado algunos errores, como dobles inscripciones (Francisco González Moyano con su familia de cuatro miembros más, aparece también inscrito como Francisco García Moyano…).
En este padrón de 1935 aparecen registrados 924 habitantes, es decir, 220 habitantes más que cinco años atrás. Se trata de un aumento muy significativo, si tenemos en cuenta que solo se habían producido aproximadamente unos 30 nacimientos por año, a lo que había que restarle las defunciones producidas. También es cierto que durante este lustro aparece una cincuentena de nuevas familias, en unos casos llegadas a la aldea desde otras localidades, y en otros, formadas de la escisión de otras familias que habían decidido formar la propia.
Se inicia, siguiendo un orden alfabético más riguroso que el padrón de 1930, con el matrimonio formado por Cipriano Aguayo Palomino, Josefa Serrano Pérez; además de su hijo Vicente Aguayo Serrano,  habitantes del Cortijo Fuente de la Encina. Se cierra con Araceli  Zuheros Cano,  y sus hijos Marcelino y Dolores  Ramírez  Zuheros, de  16  y  20 años respectivamente.
Para Fuente Álamo, en este censo de 1935, se recogen  200 cabezas de familia, o lo que sería equivalente 200 casas o cortijos habitados, de los que aproximadamente la mitad vivían en la Aldea y la otra mitad en los cortijos. Las inscripciones nominales las encabeza el cabeza de familia, valga la redundancia, seguido de esposa e hijos, nietos o abuelos que convivan con él. Comprende la relación el número de miembros de la familia, de este modo, el número de miembros de familia más elevado lo representaba la familia de Rafael Sánchez Arenas “Rafael del Coto” y Cirila con 12 hijos, seguida de una veintena de padres de familia con más de 8 miembros, lo que suponía aproximadamente el 20 % del total de la población.  Con 11 miembros: Juan Antonio Villar Peinado y Margarita Moreno Castellano; José Ariza Díaz y Concepción Peinado Vera; con 10: Antonio Aguilera Flores y Ana Valverde Pulido; Juan Muñoz Sánchez y Dulcenombre Pérez Aguilera; con 9: Antonio Sánchez Salmerón y Antonia  González Cano; Antonio Sánchez  Viana y Petra Torres Santos; Antonio Díaz Fuentes y Ana Ramírez Lozano; Antonio  Guerrero Martínez y Trinidad Morales Serrano; Francisco Ibáñez Castillo y María Nieto López; Bernardo Heredia Carrillo y Soledad Cano Castillo; con 8: Antonio Aguilera Aguilera y Francisca Calvo Sánchez; Pedro González Ruiz y Ventura Palomino Jiménez; Antonio Jiménez Gutiérrez e Isabel Pérez Vera; Guillermo García Zamora y Dorotea Moya Carrillo; Francisco Malagón López y Ana Ochoa Escribano; Benito Pareja Pérez y Josefa Valverde Afán de Rivera; José Pulido Mesa y Mercedes Expósito;  Antonio Quesada Castillo y Josefa Delgado Arroyo; y  José Rosales Peñalver y Antonia Jaén Sánchez.
Durante el año 1935 nacieron en Fuente Álamo aproximadamente 37 niños y niñas, que era la media habitual en aquellos años previos a la Guerra Civil. Las edades se reseñaban al redondeo, por lo que puede que algunos hubiesen nacido en el año anterior:
Elena Aguilera Frías 1, Luis y Aurora
Bibiana Aguilera Montes, 1 Manuel y María
Urbana Aguilera Pérez, 1 Juan y Asunción
Justa Aguilera Cano, 1 Vicente y Dolores (25/03/1935)
Antonio Aguilera Rey, 10M,  José Pedro y Elena
María Aguilera La Rosa, 5M, Julián y María
Ventura Arévalo Díaz, 1 Vicente y Benigna
Flora Cano Nieto, 7 meses, Antonio y Flora (1934)
José Carrillo Jiménez, 6 meses, José y Carmen
Manuel Castillo Padilla, 1 Antonio y Francisca
Manuel Díaz Romero, 1 Antonio y Ana
Dolores Fuentes Vera, 6 meses, Benito y Antonia (10/11/1935)
Pablo González García, 9 meses, Fernando y Sebastiana
Custodia González Castillo, 1, Fermín y Natividad
Eleuteria Haro Moyano, 8 m, Antonio y Rufina
Custodio Jiménez Pérez, 1 mes, Antonio e Isabel
Guadalupe Jiménez Funes, 11 meses, Antonio y Patrocinio
Pablo Malagón Ochoa, 1 Francisco y Ana
Manuela  Vera, 1 ---- y Josefa
Clementa Muñoz  Pérez, 7 meses, Juan y Dulcenombre
Josefa Ortega Cano, 10 meses, Joselino y Carmen
Ana María Palomino Sánchez, 1  Hilario y Antonia
Pedro Pareja Anguita, 1, Juan y Ana (1934)
Rafael Pérez Nieto, 1 Rafael y María
Josefa Pérez González, 1 Julián  y Emilia
María Pérez Pérez, 1, Juan y Eduviges
J. Manuel Pérez Serrano, 9 meses, Luis y Elvira
Antonia Pérez Bolívar, (13/06/1935)  8 meses, Mateo y Josefa
María Pérez Coca, 1 Juan y Ana
Elisea Pérez Aguilera, 8 meses, Custodio e Hipólita
Antonia Pérez Aguilera, 10 meses, José y Mariana
Antonia Pulido Expósito, 1 José y Mercedes
Ángeles Ramírez Vera, 7 meses, Francisco y Ángeles
Pedro Sánchez López, 1 Rafael y Cirila
Alicia Serrano Fuentes, 1 Antonio y Adriana
José Vera Villén, 1 Gumersindo y Araceli
Gregorio Vera Ortega, 4 m, Vicente y Carmen
            Escasamente se podía alcanzar los 80 años de edad, se cuentan con los dedos de una mano los que la superaban, así la más anciana era María Santiaga López Nieto con 88 años, y entre los hombres será Casimiro Bailón Gallardo con  84 años.
            En cuanto a la profesión de los varones, casi todos tenían el campo como sustento de vida, aunque el censo distingue entre campo y labrador. Solamente Rufino Zamora Cano era recovero,  Juan Cano Serrano era ciego y por tanto no podía trabajar, Casimiro Castillo Palomino era el barbero, Juan Cortes Heredia, de etnia gitana era esquilador, y Antonio Puche Martín, trabajaba en algo relacionado con la venta de radio-transistores (ilegible). Antonio Cano Ruiz ya había dejado la panadería y se dedicaba al campo, aunque hay constancia de que regentaba un establecimiento de bebidas y Saturnino Díaz Ramírez figura sin profesión, pero seguía siendo guarda. Como maestro de escuela no consta nadie censado, pero en esos años tuvo que llegar de Sabiote (Jaén) Don  Manuel López Martín, pues el inicio de la Guerra Civil le sorprendió en Fuente Álamo.
 En cuanto a  las mujeres, todas estaban  dedicadas a sus labores,  a excepción de Josefa Padilla Torres, que era sirvienta.
            Solo dos familias eran de etnia gitana: la de  Bernardo Heredia Carrillo y la de Juan Cortés Heredia, que como hemos dicho era el esquilador del pueblo.
            Entre los nombre más raros aparece entre la mujeres el de Petronila Padilla Rueda,  Expectación Montañés Carrillo, Tiburcia Muñoz Vera, Longina Jiménez Sánchez, Cirila López Carrillo, Petra Torres Santos, Otilia Vera Villén; y entre los varones: Hermógenes Vera Castillo (Tío Monge) que hacía honor al discípulo de Sócrates, pero que tuvo que cambiar por Rafael con la llegada del Franquismo, Saturio Pérez Castillo,  Gumersindo Vera Lozano y Venancio Villar Moreno.
 Entre los apellidos venidos otros lugares tenemos los de Pedro Freijoó Cebada.
….
            Desde la perspectiva actual y haciendo un estudio comparativo con el padrón de 1940, sabemos lo que la Guerra Civil deparó a muchas de estas familias inscritas en este censo de 1935. Nos podemos imaginar una sociedad fuentealameña que, tanto en la Aldea como en los cortijos,  llevaba una vida aparentemente tranquila; una sociedad donde los que tenían pequeñas propiedades vivían con cierto desahogo. Jamás hubieran podido imaginar que pocos meses después tendrían que abandonar sus posesiones y ver cómo sus casas y cortijos iban a ser asaltados. Fue el caso del Cortijo Fuente de la Encina donde vivía Cipriano Aguayo con su esposa Josefa y su hijo menor Vicente, quienes no pudieron prever que su cortijo sería saqueado en el año siguiente, ni que su yegua blanca acabaría sirviendo a las guardias rojas.  Antonio y Francisca vivían cómodamente con sus seis hijos (José Pedro y Luis ya se habían casado) en su casa céntrica, que sería desvalijada y su máquina de coser desposeía, serviría a otra familia; eran ajenos al trágico desenlace que le tenía deparado la Guerra Civil, con la pérdida en el frente de un hijo y sin saber que con la victoria de los nacionales llegaría a ser Alcalde Pedáneo. Matías “Candido” y Leocadia  vivían en su casa de la Fuente con sus cuatro hijos, sin saber que la tendrían que abandonar y que después tendrían un gran protagonismo y llegaría también a ser Alcalde de la aldea…
            En los cortijos Manuel y María “Pacheque”, vivían en el Bujeo, con sus tres hijos Antonio, Manuel y Bibiana, realizando las tareas agrícolas y sus labores. Las familias numerosas  de Antonio y Rafael Aguilera no paraban de traer nuevos retoños, con los que luego habrían de abandonar sus añorados  Floríos  y peregrinar, huyendo de las bombas…
            Casi todos los fuentealameños eran gente sencilla, hombres del campo, que cada día tenían que buscarse el pan, algunos de forma autónoma en sus pequeñas propiedades y otros mediante peonadas largas y mal pagadas. Los verdaderos terratenientes no vivían en la aldea. Los obreros del campo, para protegerse y luchar contra el caciquismo, intentaban colectivizar el Cortijo de Clavijo agrupándose  en la Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra “La Espiga Floreciente”, la cual asumió un protagonismo clave en el año entrante.
            Eran familias que en aquellos años republicanos habían mejorado sus expectativas de vida. Vidas que quedaron truncadas por el enfrentamiento fratricida. Muchos de los vecinos reflejados en este padrón, ya no aparecen en el padrón de 1940 o aparecen como ausentes, pues la Guerra Civil los borraría, para inscribirlos en los libros de defunción o en la mayoría de los casos, en ningún otro registro, como a Fernando Vera Aguilera, Antonio Puche Martín,  Emilio Cano Delgado, Vicente Vera Moreno, Marcelino Ortega Moyano, Antonio Aguilera Calvo, Domingo Cervera Sánchez,(Valverde), Juan Calisto Expósito Ávila, Tiburcia Muñoz Vera,  Francisco Alba Serrano, Miguel Ávila Muñoz…  Dulcenombre García Bermúdez y Manuel Moreno Pérez acabarían  sepultados a merced de una bomba. José Ortega Moyano, su verdadero nombre era Lino, murió meses después de finalizar la Guerra de erisipela de la caza, enfermedad que seguramente evitó su ingreso en prisión, pero no el destino final. Otros como Vicente Arévalo Castillo o Marcos Moreno Montes se exiliarían a Francia, el segundo de ellos tendría que pasar por los campos de concentración nazis. Otros, como Domingo Ortega Serrano e Hilario Castillo Pérez, se enrolarían en  la División Azul, si bien afortunadamente regresaron de nuevo. A otros muchos la Guerra Civil les depararía tortura e ingresos en prisión. Vicente Aguilera Castillo, quien ejercía de Alcalde Pedáneo en aquel año, desconocía los avatares que la Guerra Civil le iba a deparar: su presidio y destierro. La familia Pérez Lizana, los tres hermanos Mateo, Matías y José, daría con sus huesos en las cárceles franquistas…

            Un nuevo agradecimiento a D. Francisco Rosales Martín por su colaboración.  

miércoles, 21 de febrero de 2018

MIGUEL ÁVILA MUÑOZ. EL GUARDA DE LA CASA DEL PUEBLO DE FUENTE ÁLAMO


          

          El Proceso Sumarísimo 22987/39 es instruido a raíz de la denuncia formulada ante la Delegación de Información e Investigación de F.E.  y  de la JONS, y firmada el 18 de junio de 1939 en San José de la Rábita  por  J. A. O. R, vecino de la Dehesilla contra Miguel Ávila Muñoz y seis más, tres de ellos también fuentealameños, que no consta que fueran encausados. Viene a denunciar que “estos en compañía de varios más fueron los que destrozaron los santos y los quemaron en la Iglesia de San José de la Rábita”.
            En el informe de Delegación de Información e Investigación de F.E.  y de la JONS de Alcalá la Real de 11 de septiembre de 1939,  se dice de Miguel Ávila Muñoz, que durante la dominación roja intervino en robos y saqueos; siendo indudablemente persona de confianza de las autoridades rojas, ya que le concedieron el empleo de guarda.
            La Guardia Civil de San José de la Rábita, el 31 de agosto de 1939, informa que es “persona de malos antecedentes y conducta, cabecilla de los rojos en la citada Aldea (Fuente Álamo), que ha pertenecido al Partido Socialista, colaborador entusiasta del nefasto Frente Popular y que ha intervenido en la destrucción, asalto y saqueo de la Iglesia de la Aldea de San José. Era pendenciero, borracho, jugador y se le perseguía por ratero de frutos del campo en tiempos anteriores a nuestro Glorioso Movimiento, y es elemento peligrosísimo para la Sociedad”.
            El 9 de septiembre de 1940 es ratificada judicialmente la denuncia, en donde se añade que el declarante es conocedor de todo lo que en ella consta, porque los vio en la Iglesia el día que la destrozaron, ayudando a dicha operación.
            En su declaración, Miguel Ávila Muñoz, el 16 de septiembre de 1940, reconoce que ha pertenecido a la U.G.T.  Que no tomó armas, ni hizo guardias. Que no estuvo en la destrucción de la Iglesia de la Aldea (Fuente Álamo).  Que no intervino en saqueos, ni incautaciones. Que sí fue guarda de la Casa del Pueblo, nombrado por la misma. Que no intervino en la destrucción de la Iglesia de la Aldea de San José de la Rábita, sino que solo pasaba por los alrededores cuando la estaban destruyendo.
            Con esto se termina la instrucción de la Causa, sin más pruebas, pues el 20 de mayo de 1941, Miguel fallece a los 46 años de edad en la Prisión Provincial de Jaén a consecuencia de caquexia. No obstante se emite el 9 de julio de 1941 un informe por el Juez Instructor, en el que se detalla que el inculpado durante la dominación roja en el Pueblo de Alcalá la Real, fue de filiación socialista, se puso a las órdenes del Frente Popular, intervino en la destrucción de Imágenes en el anejo de Fuente del Álamo, practicó registros domiciliarios, intervino en el desarme de personas de derechas y ostentó el cargo de Guarda de Campo.
….
            En nuestro empeño de hacer públicas cuantas injusticias se cometieron en nuestra Aldea durante la Guerra Civil,  hemos topado con otra víctima fuentealameña, en este caso en el archivo del Juzgado Togado Militar de Almería. Se trata de un breve expediente judicial abierto contra Miguel Ávila, a quien sólo los muy mayores del pueblo pudieron conocer. No era otro que el padre de “Grigo”, a quien llegué a conocer personalmente.
             El Ayuntamiento de Alcalá la Real le rindió homenaje grabando su nombre en el monolito colocado en el Cementerio de Alcalá la Real como una víctima más del franquismo.
            Tenemos pocos datos familiares, sabemos que era hijo de Tiburcia Muñoz Vera quien desgraciadamente fallecería durante el conflicto, según informaciones de personas mayores,  a consecuencia, probablemente, de la Guerra.  Si bien ya contaba con avanzada edad, pues superaba los 65 años. Tenía como hermana a Dionisia.
            Esta familia pudo establecerse en Fuente Álamo en esos años de preguerra, pues en el Padrón de 1930 no figuraban inscritos. Miguel vivía en una pequeña casa del Cerro, cuando la Guerra le sorprendió a la edad 42 años. Estaba casado con Rafaela García Pérez, y tenían como hijos a Cipriano, Gregorio, Ramona y  Carmen. En el Censo de 1940 Miguel figura inscrito como “Ausente” por razones obvias.
            Miguel había sido nombrado por la Casa del Pueblo o Colectividad como guarda, y como tal era el encargado de vigilar las tierras que habían sido colectivizadas. Su nombramiento seguramente se debió sus cualidades físicas, pues conociendo a su hijo debió de ser un hombre de estatura baja y complexión delgada, y por su edad, pasado ya los 40 años, no era el más indicado para trabajar en las duras tareas del campo colectivizado.
            En cuanto a su procesamiento, como ya hemos visto, se trata de otra injusticia más, pues se le acusa a raíz de una denuncia de otro convecino de la Dehesilla, pudiendo tratase de una venganza para obtener cierto reconocimiento, dado los antecedentes del denunciante. Lo cierto es que tan sólo se le acusa de haberle visto el denunciante en el lugar de los hechos el día que destruyeron las imágenes de la Iglesia de San José de la Rábita, y ello en base de recuerdos de hechos ocurridos tres años antes, a lo que hay que añadir  la algarabía y multitud que aquel acto tuvo que concentrar, y en donde reconoce casualmente a otros 6 más, entre ellos otros tres fuentealemeños y tres rabiteños  (uno de ellos que hemos examinado su expediente judicial en ningún momento se le condena por dicho acto). Pero como la prueba era tan frágil y con tan poca consistencia, los informes de la F.E. y de la JONS la intentan engordar en el sentido, de que como era el guarda de la Casa del Pueblo, tenía que ser  indudablemente una persona de confianza para las autoridades rojas. Pero esto tampoco parecía suficiente, y la Guardia Civil se encargó de informar que “era pendenciero, borracho, jugador y se le perseguía por ratero de frutos del campo en tiempos anteriores a nuestro Glorioso Movimiento, y es elemento peligrosísimo para la Sociedad”, como si esto tuviese que ver algo con los motivos por los que era enjuiciado, que no eran otros que haber estado en el bando contrario.
            De todas estas acusaciones, Miguel solo reconoce que perteneció a la UGT, que era el guarda de la Casa del Pueblo y que cuando estaban destruyendo la Iglesia de la Aldea de San José de la Rábita, sólo pasaba por los alrededores.
            Aunque la condena no hubiese sido la pena capital, el destino solo le tenía reservado la muerte en aquella Prisión Provincial de Jaén. Miguel tenía 46 años, había pasado dos años en cautiverio, su avanzada edad para aquella época y su debilidad le anticiparon el destino final que más  tarde o más temprano se iba a producir a consecuencia de caquexia,  o lo que es lo mismo una alteración profunda del organismo que aparece en la fase final de algunas enfermedades y que se caracteriza por desnutrición, deterioro orgánico y gran debilitamiento físico. Como bien señala D. Alfonso Cayuela Martínez, en su trabajo, “En el Abismo de la Represión Franquista: La Fosa Común de la Prisión Central de Totana”: “En la “España del Pan y la Paz”, que quería publicitar Franco, era incompatible con que murieran tantos presos por falta de alimento.”  Con la utilización de metáforas se intentaba ocultar que se moría de hambre, atribuyéndole la culpa a la denominada “caquexia”. También suponía un abaratamiento del proceso, con la muerte del reo se extinguía la responsabilidad penal, o utilizando refranero: “Se murió el perro y se acabó la rabia”.  Se trababa de una rabia muy contenida.