martes, 11 de abril de 2017
jueves, 23 de marzo de 2017
EL SOMBRERO DE JIPIJAPA. MANUEL CASTILLO PADILLA. GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO
Manuel Castillo Padilla, nació el 14 de mayo de 1911 en el Castillo de Locubín. Su padre Francisco Castillo Aguayo y su madre Petronila Padilla Rueda fomaron un matrimonio de castilleros que se habían establecido en Fuente Álamo. En una familia de agricultores, Manuel continuaría con la profesión, hasta que la Guerra Civil le hizo militar profesional con el grado de sargento. Sabía leer y escribir, de estatura 1,650 m, de pelo negro, barba poblada, cejas al pelo, color natural, ojos azules, siendo hombre de gran corpulencia. Casado con Catalina, una de las tres hijas de Pedro apodado “La Muerte” y de Dulcenombre, tristemente fallecida a consecuencia de la metralla que las bombas esparcieron por Fuente Álamo durante la Guerra Civil.
La
Guerra Civil le sorprendió con 25 años de edad y como un mozuelo ilusionado por
evitar la sublevación militar; pronto se integró en las milicias que hacían
guardias en Fuente Álamo, teniendo una participación bastante activa. Una vez
movilizada su quinta, se incorporó al 170 batallón denominado “Voluntarios de
Jaén”, que se integró en la 45ª Brigada Mixta con actividad en el Frente de
Madrid y en donde alcanzó como hemos dicho, el grado de sargento, con efectos
de 1 de junio de 1938, según nombramiento en Diario Oficial del Ministerio de
Defensa Nacional de 17 de septiembre 1938 núm. 240 PAG 1083-1084 que publicó los ascensos de
cabo primero a sargento, una relación donde se encuentra Manuel, por ascenso de
cabo primero.
El
26 de abril de 1939 se presenta denuncia contra Manuel Castillo ante la FET y
de la JONS por parte de D. Francisco Serrano, conocido en Fuente Álamo como Don
Paco. Cuando éste se disponía a entrar al establecimiento de Juan Muñoz
Jiménez, sito en Alcalá la Real se encontró con Manuel, a quien le preguntó si
sabía sobre lo acontecido en la Aldea de Fuente Álamo durante la Guerra Civil y
si conocía al Alcalde de Fuente Álamo, negando Manuel las preguntas. Ante lo
cual el Sr. Serrano supuso la mala intención de ocultar todo lo malo que había
ocurrido en la Aldea. Le preguntó además
que de dónde procedía el sombrero jipi
que llevaba, por no corresponder según el interpelante a la posición que tenía
Manuel antes de la guerra, contestando éste, que se lo habían dado por ahí, por
lo que D. Paco supuso que era robado. Continúa con el interrogatorio,
manifestando Manuel que fue voluntario de las milicias rojas desde el día 12 de
septiembre de 1936 hasta la finalización de la Guerra. No habiéndose presentado
a las autoridades hasta que hoy ha sido obligado a ello por los vecinos D.
Gregorio M. y D. Bartolomé L., miembros de la FET y de la JONS. Con esta
denuncia se inicia el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 44.810 contra Manuel
Castillo Padilla.
En
su declaración como testigo, A. P. R. manifiesta que amenazó con las armas a D.
Ángel Custodio y a su madre y les robó varias ovejas. Que marchó voluntario a
las milicias rojas, alcanzando el grado de Sargento.
En
la declaración de E. M. S., manifiesta que perteneció al partido socialista,
que se lanzó a la calle con una escopeta, que intervino en la destrucción de la
Iglesia y en la quema de Santos a los que emprendió a tiros, además de
participar en muchos robos y saqueos. Que amenazó a Ángel Custodio y a su madre
robándole ovejas. En el mismo sentido declara P. P. V.
I.
L. R. I. dijo que se presentó un día en su cortijo de Las Mimbres con una
escopeta y se llevó cabezas de ganado, algunas gallinas y un jamón,
amenazándola con matarla si gritaba.
En
su declaración en Alcalá la Real el 23 de febrero de 1940, manifiesta que antes
del 18 de julio perteneció a la UGT. Que es cierto que al venir la revolución
se lanzó a la calle, provisto de una escopeta haciendo guardias como miliciano.
Contesta que no es cierto que interviniera en la destrucción de la Iglesia y en
la quema de santos. Que tampoco intervino en los saqueos y robos de caballería
en los cortijos. Contesta que convirtieron la Iglesia en un granero. Contesta
que no es cierto que amenazase a Ángel Custodio, ni a su madre. Que no le
arrebató una escopeta, ni robó cabezas de ganado. Que sí es cierto que marchó
voluntario con las milicias, alcanzando el grado de Sargento.
El
13 de mayo de 1940, se dicta sentencia que considera como hechos probados: Que
el encartado, 28 años, socialista, cuando surgió la guerra tomó las armas a
favor de la causa roja, interviniendo en la destrucción de la Iglesia e
Imágenes sagradas. Amenazó de muerte al vecino Ángel Custodio, para obtener la
entrega de una pistola y a la madre de aquel con idénticas amenazas, logró
robarle cabezas de ganado, un jamón y gallinas. Ingresó voluntario en el Ejército
Rojo alcanzando la graduación de Sargento. Fallo: Que debemos condenar y
condenamos al procesado MANUEL CASTILLO PADILLA, a la pena de veinte años de
reclusión temporal como autor responsable de un delito de auxilio a la rebelión
militar con las agravantes apreciadas.


Estamos
ante otro de los procesos injustos contra personas de la Aldea por pensar de otra manera y por luchar por
unas ideas que creían más justas. Hay que tener en cuenta que los hechos que se
le imputan y por los que fue condenado se desarrollan en el contexto de una
guerra civil, y que el hecho más grave, aparte de ser socialista, pudo ser
robar con amenazas unas ovejas, unas gallinas y un jamón, que seguramente
fueron entregados a la Colectividad y consumidos por todas las familias de los
milicianos. También debemos tener en consideración a las otras víctimas de
aquella situación, caso de la familia de Isidora, que con tanto esfuerzo habían
criado aquellas ovejas y gallinas, pero la situación era el que era: una Guerra
Civil; y las necesidades de los pobres, muchas.
El procedimiento, como casi todos los procesos
abiertos contra los derrotados, este también está lleno de irregularidades,
desde la detención e interrogatorio inicial por un particular, como el no
recibirle declaración al principal perjudicado Ángel Custodio, la declaración
de testigos en base a indicios o comentarios y no por haber presenciado los
hechos que habían ocurrido tres años antes, ect…
Es
curioso que Manuel, finalizada la Guerra Civil, no huyó ni se ocultó, y un mal
día a los veintitantos de terminar la guerra se desplazó desde Fuente Álamo a
Alcalá la Real, por donde paseaba tranquilamente con su sombrero jipijapa, quizás queriendo aparentar una situación
social más alta y no levantar muchas sospechas (simulación que también pudo
delatarle), con la mala fortuna que se encontró con quien seguramente fue su
señorico antes de la guerra. Como si el antiguo “dominus” hubiera conservado la
potestad de enjuiciar los actos responsables de su esclavo, le sometió a un
interrogatorio sobre el transcurso de la Guerra Civil en Fuente Álamo y sobre
la actuación que tuvo su alcalde pedáneo, y como no le convencieron las
respuestas o no respondió lo que él
quería, presenta una denuncia formal ante la dirección de la Falange Española
Tradicionalista y de la JONS. Luego lo presentarían ante las autoridades
públicas, siendo inmediatamente detenido e ingresado en prisión, de la que no saldría
hasta bien mediados los años 40. Enfermó de tuberculosis, la cual acabó con su
vida pocos años después de salir del presidio, por lo que desde mi punto de
vista, puede considerarse otra víctima mortal de la represión franquista.
jueves, 2 de marzo de 2017
EULALIA GARCÍA BAILÓN. UNA VIDA POR LOS CORTIJOS DE FUENTE ÁLAMO
En este blog hemos dedicado varias publicaciones a los cortijos de Fuente Álamo y a la actividad desarrollada en su entorno. Contamos algunas anécdotas y también unas pocas desgracias ocurridas, la delimitación y el origen de su denominación, ect... Dejo los enlaces correspondientes.
http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2013/09/historias-delimitacion-y-denominacion.html
Pero el tema quedaría incompleto sin reflejar
algún ejemplo de las personas que los habitaron, y unas de ellas es la
protagonista de esta historia. La vida de “Ularia”, como la llaman en el
pueblo, ha estado vinculada a varios cortijos de los alrededores de Fuente
Álamo. Tanto es así que no recuerda en cuál de ellos nació, aunque recuerda en
cuáles de ellos pasó su corta infancia. Todo ello porque su familia iba
arrendando o labrando tierras, de cortijo en cortijo, sin tener una vivienda
fija. Al parecer nació en el Cortijo de Pineda, donde sus padres cultivaban las
tierras en aquellos años anteriores a la Guerra Civil. Sí, recuerda bien, que
en aquellos tiempos su padre estuvo también en el Cortijo Culón y Cortijo de la
Mojas de las Caserías de San Isidro. Su niñez y adolescencia, si las tuvo, las
pasó en el Cortijo del Coto. Su juventud, en el Cortijo La Cantaria, propiedad de
las Señoritas De Córdoba. A los 19 años de edad, el destino le tenía preparado
otro cortijo, y ello ocurrió cuando se fue con quien sería su marido Antonio
Fuentes, estableciéndose en Cortijo Los Tajos, propiedad del padre de su
esposo: Gabino Fuentes.
Como
antecedentes familiares podemos decir que su padre se llamaba Cipriano García
Zamora y su madre Luciana Bailón Gallardo, de cuyo matrimonio nacieron:
Mercedes, Dionisio, Juliana y ella. Su padre tenía 5 hermanos: unos vivían en
Las Grajeras y otros en la Higuera de Calatrava. Uno de estos hermanos, llamado
Guillermo, formó parte como vocal de la sociedad creada para la colectivización
del campo en la Guerra Civil en Fuente Álamo, por lo que fue procesado y
finalmente absuelto. La familia de su madre también tenía su origen en Las
Grajeras, aunque muchos de ellos se establecieron en Fuente Álamo y le apodaban
“Pinchos”, formada por Luisa, Eugenia, Julián, Casimiro y Pascasio.
Eulalia nació en Fuente Álamo el 2 de noviembre
de 1933; aunque no lo sabe con exactitud cree que fue en el Cortijo de Pineda. No recibió la primera
comunión ni estuvo en la escuela, cree que a consecuencia de la Guerra Civil,
unido a su vida cortijera. Solo aprendió a firmar y leer un poquillo, ya mozuela y con novio, con la ayuda de un
vecino del Cortijo Rajuña llamado Manuel Calistro, quien le dio unas clases. En
esos años sus padres iban labrando tierras y estuvieron en varios cortijos,
entre ellos los de de Culón y Las Mojas, en el partido de las Caserías. De
la Guerra no se acuerda, pero en el Cortijo de las Mojas, le contó su padre que
le habían dado un tiro en una pierna y se lo llevaron al hospital.
Siendo una jovenzuela, de su estancia durante 10
años en el Cortijo El Coto propiedad de Cayetano Frías y Luisa Sánchez,
recuerda su dedicación a guardar pavos y los duros trabajos del campo que
realizaba su familia, también de la buena convivencia de las familias que lo
habitaban: Rafael Sánchez Arenas que tenía 12 hijos y su hermano José quien
solo tuvo una niña que vivía en Castil de Campos. Estando en aquel cortijo recuerda
que un día se escondió en una camarilla en una troj y se tapó con paja, pero la
encontró su hermano y le dijo que le iba a dar su padre una paliza; al final
salió su hermano por ella y dijo: “hoy no se le toca siquiera”. Su hermano era
muy bueno, se casó joven.
Con quince años recuerda que se fueron a vivir
al Cortijo de la Cantaria, a cultivar las tierras (16 fanegas) de Cayetana y Francisca
de Córdoba, conocidas como las “Señoricas de la Torre”, teniendo como vecinos
los hermanos José y Rafael “Zalameas”, Eusebia la mujer de Julián “Los Isalicos”
y la suegra de su hermano llamada Anica; en el Cortijo de los Grillos vivía su
hermana Mercedes quien se casó con Pablo “Terreras”. Todos aquellos cortijos
formaban parte de La Colonia, que se extendía desde la Carretera de las Vegas
hasta lo más alto del Cortijo de los Floríos, haciendo límite con la tierras
del Cortijo del Coscojar (Loma de Zalamea, Casasola, la Cantaria, Los Grillos, Los
Martillos, Rajuña, Los Bujeos, Los Cerinos, Los Florios, La Cabrera, los Tajos…);
sin embargo, puntualiza que el Cortijo de Ardales no se mencionaba como
perteneciente a La Colonia. No sabe el origen del nombre de La Colonia, pero
quiero pensar que se debió al establecimiento de colonos en la zona en
otras épocas.
En el cortijo de La Cantaria estuvo hasta los 19
años. Tiene los mejores recuerdos de su vida. Lo que más le gustaba eran los
bailes y cuando saltaban en el Carnaval. Los bailes se formaban en las propias
casas. Para el camino se llevaban unos zapatos que guardaban en lo alto de un
olivo antes de llegar al baile y otros para el baile. En su cortijo de La
Cantaria se hacían fiestas, los jóvenes le pedían a su padre la casa para el
baile, pero si se peleaban los hombres les daba un palo al candil y se acababa
la fiesta. Su hermano tenía un laúd y era el músico. Otras veces cuando había
más dinero llevaban a músicos con más prestigio como los Capitines y los
Guardillas y se hacía en locales más grandes. En el Cortijo de Los Isalicos,
hacían grandes carnavales y tocaba
Antonio Padilla “Caejo” con un acordeón. Otros músicos de la época eran Juan
Antonio “Zorrerro” a la guitarra con Enrique “El Zapatero” al laúd.
Le gusta cantar al coro, su hermano tocaba y ellas cantaban canciones
como esta:
Canta tú, canta yo, cantaremos a porfía,
Tú le cantas a tu novia y yo le canto a
la mía.
Eres más feo que un loro, más negro que
una tormenta
Que la que se acuerde de ti, en la
primera noche revienta.
Si quieres que yo te quiera, ha de ser a
condición
Que lo tuyo ha de ser mío y lo mío tuyo
no.
Anda y vete con la otra, supuesto que
tienes dos
La otra tiene dinero, pero es más fea
que yo.
Su
hermano tocaba con el laúd pasodobles y una canción llamada “La Punta y el
Tacón” que decía así:
La punta y el tacón se baila con la
pata,
Primero con la derecha y luego con la
zocata,
Manuel del alma mía, Manuel del mi
corazón
Bailar contigo quiero, la punta y el
tacón.
En aquellos bailes conoció a quien fuera su
marido Antonio. Se fue con 19 años a vivir con él al Cortijo de Los Tajos. Se
juntaron, pero antes del año se echaron las bendiciones y se casaron por la
iglesia. Ello porque iban al Cortijos Los Tajos los guardias civiles de San
José, que eran muy beatos y le aconsejaron que se casaran por la iglesia. Fue
en una iglesia en lo alto de la Calle Real en Alcalá la Real, cree que San
Juan. Se casaría sobre el año 1954. Estuvieron viviendo en Los Tajos desde los
19 años (1952) hasta finales de los años 70, que se vinieron a vivir a Fuente
Álamo. Allí han pasado gran parte de su vida, y es donde han nacido sus dos
hijos.
Aquellos cortijos se surtían de agua del Pozo de
Rajuña, aunque había otro pozo de Patrocinio para lavar. Se apañaba con los
candiles y se acostaban temprano para no gastar mucho aceite. Su trabajo eran
las tareas diarias de la casa y cuidado de animales de corral y cuando hacía
falta echaba una mano en el campo. Estuvo trabajando fundamentalmente en el
destajo de “Los Curas”, con los Córdobas y con Baldomero. Solo emigró una
temporada a la vendimia a Francia donde estuvo unos 16 días, de la que le ha
quedado una paguilla.
Desde
que murió hace unos años su marido, se encuentra algo más sola, pero siempre
tiene la compañía de sus dos hijos, sus tres nietos y otros dos biznietos.
Le gustaba la costura, hasta le hizo un vestido de
madrina a su hija. Domina el punto y las mallas. No le gusta ver lo que ella llama las” tontás” de la tele. Ahora pasa el tiempo como ella
dice hablando con sus vecinas “culos de sombrero” o “culos de alcuza”. Dice que
no tiene miedo a nada. Solo le da miedo una tormenta, los temporales o los fríos. Piensa que no ha sido mala para
nadie, y que ha sido una buena vecina,
de lo que yo puedo dar fe.jueves, 16 de febrero de 2017
MARCOS MORENO MONTES. UN FUENTEALAMEÑO EN EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN NAZI DE MAUTHAUSEN (AUSTRIA)

Las familias apellidadas “Moreno” estuvieron muy vinculadas a Fuente Álamo. Aunque hubo varias ramas, actualmente el apellido ha desaparecido de la Aldea. Tuvieron especial protagonismo e influencia sobre todo durante la Segunda República y la Guerra Civil. La metralla de la Guerra Civil acabaría con la vida del progenitor de una saga, Manuel Moreno Pérez, nacido el 1 de Enero de 1862, hijo de José y Francisca, quienes eran de La Rábita. Viudo en primeras nupcias de Dominga Sánchez Zamora, de cuyo matrimonio tuvo un hijo llamado Eustaquio (padre Marcos Moreno), se casó en segundas nupcias con Dominga Zamora, sin que de ésta tuviera descendencia. Dedicado al campo, falleció el 17 de Septiembre de 1937, (Reg. Civil de Alcalá la Real, Tomo 122, Pag. 264 vto.) en su domicilio, durante el bombardeo aéreo en Fuente Álamo, en concreto, en los olivos situados en la parte baja del pueblo que fueron propiedad de Luis Montes “Pacheque”. Muchos de los mayores de la aldea, antes niños, recuerdan cómo vieron transportar su cuerpo destrozado con las vísceras fuera en unas narrias llevadas por cuatro hombres.
Otra rama del apellido, sin que se conozca el
vínculo con la anterior, es la formada por Rafael Moreno Ibáñez,
conocido en su tiempo por “Rafalillo Perote”, quien fue presidente de la Filial
Cooperativa de la Sociedad de Agricultores “La Espiga Floreciente” en 10 abril
de 1936. De profesión agricultor, ejercía de
barrenero en el pueblo. Estuvo casado con Encarna Martos (Perejila). Era
padre de Manolo, Mateo (tocaba el clarinete), Rafalillo, (heredó la profesión y
le explotó un barreno en la mano), Paquito, Ángel (tocaba la batería), Victoria
y Sara. Rafael era hermano de Josefa Moreno, casada con el tío Eusebio, quienes
formaron otra familia prolífera: Josefa, Sancha, Antonia, Eusebio, y Vicente,
fallecido en la Guerra Civil. Como hemos dicho, en la familia había dos
músicos: Mateo y Ángel, quienes amenizaron los bailes de los años 50 y 60 en
Fuente Álamo.
Pero el protagonista de esta historia es Marcos Moreno Montes, quien
nació en La Rábita-Alcalá la Real el 18 de octubre de 1915. Era hijo de
Eustaquio y de Araceli, él natural de La Rábita y ella de Almedinilla. Aunque
no se puede precisar cuándo, pero antes de que comenzase la Guerra Civil, se
trasladaron a Fuente Álamo y se establecieron en la casa que hay en la parte
alta del antiguo Pilar en la Plaza de los Álamos, donde antes estuvo
establecido el Bar Royal. Marcos era el hijo varón de la familia, junto con dos
hermanas, quienes estuvieron muy vinculadas también con la Aldea: Elena, mujer
de Eulogio, y Dominga, mujer de Antonio Pérez La Rosa.
De su niñez se conoce poco, tan solo los avatares propios de una familia
obrera y humilde, pues su padre era bracero de campo, por lo que pronto tuvo
que ponerse en marcha, y ya con tan solo 20 años de edad ocupaba el cargo de
vocal, (en concreto 10 abril de 1936), de la Sociedad Cooperativa afiliada a la U.G.T
“La Espiga Floreciente” que en esa fecha firmó un acta para solicitar el
arriendo de las tierras del Cortijo de Clavijo propiedad del Ayuntamiento de
Alcalá la Real. El estallido de la Guerra
Civil frustró sus aspiraciones sindicales y las de otros muchos, y seguramente
su reemplazo se puso en marcha, pues no se conoce ninguna actividad propia en
la Aldea en aquellos años de revolución. Se sabe de oídas por las personas
mayores de la Aldea, que formó parte durante la Guerra Civil de la guardia del
Presidente de la Republica D. Juan Negrín, sin que tal extremo haya podido ser contrastado.
Finalizada la Guerra Civil se exilió a Francia, donde fue internado en un
centro de prisioneros de los españoles que buscaban refugio en el país vecino.
Como nos relata el historiador Francisco Martín Rosales en la página de su blog: http://pacomartinrosales.blogspot.com.es/2017/01/presos-alcalainos-en-los-campos-nazis.html: “Fueron alcalaínos que pasaron la frontera en dirección hacia Francia en febrero de 1939; con el estallido de la Guerra mundial en septiembre de 1939, Francia se hundió ante el empuje de la invasión alemana, cayeron en manos de su ejército como prisioneros de guerra de La Wehmacht alemana. Desde agosto de 1940 hasta principios de 1942 fueron enviados al campo de concentración de Mauthausen. Formaban un extenso grupo de republicanos españoles por haber luchado en contra de las tropas franquistas”. En esa relación de alcalaínos en campos de concentración nazi, debe incluirse también a Marcos, como bien puntualizó en las redes sociales D. José Manuel Rosales.
Después
de tres años de dura guerra en España, Marcos tuvo que refugiarse, como más de
500.000 españoles republicanos, en Francia, dónde le esperaba un campo de
prisioneros, los cuales fueron entregados a los nazis, debido a la invasión
alemana. Fueron trasladados a territorio alemán; en el caso de Marcos, al campo
de prisioneros Stalag o prisión: XI-A (Altengrabow) situado al este de la
localidad de Altengrabow y en el sur de Dörnitz en Sajonia-Ahhalt a unos 90 kms. al sur-oeste de Berlín. Desde
dicho campo de prisioneros fue deportado al campo de concentración de
Mauthausen (Austria), donde ingresó con el número 3.318 el 26 de abril de 1941,
dos años después de haber terminado la Guerra Civil Española. Allí permaneció hasta
el 5 de mayo de 1945, día en que fue liberado por las tropas aliadas. No solo
tuvo que soportar los duros trabajos sin remunerar y sin descaso, sino también la
deficiente alimentación y los hacinamientos en las barracas, sin contar el
hecho de tener que convivir con el desprecio
y la humillación nazi. Durante estos cuatro años estuvo trabajando como un
esclavo, al parecer en la elaboración de material bélico relacionado con la
fabricación de aviones, pues este fue su oficio después de abandonar el
siniestro lugar y establecerse de nuevo en Francia.
Fue
una experiencia tan dura que no le gustaba recordar, y apenas contó algo a su
familia, tal y como nos apunta su sobrino Antonio Pérez Moreno, quien visitó el
lugar de cautiverio del que pudo salvarse su tío, piensa que gracias a la
fortaleza física que tenía. Después de estos 6 años de cautiverio, por fin pudo
comunicarse con su familia, y un día recibió una carta su madre, quien ya le
había dado por desaparecido.
Como
hemos dicho, Marcos regresó a Francia, estableciéndose en la zona de París,
donde trabajó como tornero en la fabricación de piezas para aviones.
Circunstancias de la vida, en el momento en que iba a montar una empresa
propia, o más bien quedarse con la empresa para la que trabajaba, junto a un
amigo íntimo, este falleció y no se llegó a materializar su sueño. Poco después
se jubiló a consecuencia de una afección en la garganta, que le agravó la voz y
le produjo dificultades para hablar. Entonces se estableció en la zona de los
Pirineos Orientales, en concreto en Prades, hasta que regresó a España. Sin que
se pueda precisar la primera vez que pudo volver, lo cierto es que el 7 de
noviembre de 1997 obtiene el D.N.I., por lo que se estableció definitivamente a
finales de los años noventa en Alcalá la Real, donde falleció a los 86 años de
edad un 3 de febrero de 2002 en la casa que tenían sus padres en la calle General
Lastres, llevándose con él una triste experiencia vivida.
Fue un hombre de gran presencia física y buena
apariencia, lo cual no solo le sirvió para salir vivo del holocausto nazi, sino
que le permitió durante su estancia en Francia la libertad para estar siempre
bien acompañado de amigas, pero sin llegar a
casarse con ninguna de ellas.https://fpabloiglesias.es/entrada-db/moreno-montes-marcos/
domingo, 15 de enero de 2017
PÁRROCOS DESDE LA POSTGUERRA EN FUENTE ÁLAMO
Los fuentealameños, por lo general, han sido y son un poco agnósticos desde mi punto de vista, y más los hombres que las mujeres. En épocas, como la II República y durante la Guerra Civil, algunos demostraron el ateísmo propio de aquellos tiempos, llevando a sus últimas consecuencias el Art. 3º de la Constitución de 1931, que recogía que “El Estado español no tiene religión oficial”. Se cuenta que en estos tiempos, la otra imagen que había de San Antonio de Padua, tallada en madera, fue atada con cuerdas y arrastrada por el pueblo y mojada en el pilar, a la vez que se le decía “como eres Santo no te ahogarás”, y según se cuenta finalmente quemada para hacer unas migas, “acto vandálico” muy corriente en la época republicana.
Su feligresía perteneció
desde su creación, así como las ermitas de los partidos rurales de Charilla,
Ermita Nueva, Val de Granada, las Caserías y Hortichuela, a la parroquia de
Santa María la Mayor, que estaba situada en la explanada de la Fortaleza de la
Mota, y que al ser quemada por los franceses en 1812, fue traslada a la Iglesia
de Consolación, así sus documentos relativos a bautismos y matrimonios, que no
fueron destruidos por el referido incendio. Posteriormente en 1893 pasó a depender
de la Parroquia de San José de la Rábita, inscribiéndose allí todos los
asientos sacramentales relativos a los fuentealameños.
Han sido muchos los
párrocos que han predicado y oficiado la eucaristía en la iglesia de Fuente
Álamo desde su construcción en el siglo XVIII, salvo el intervalo de la Guerra
Civil, que fue utilizada como granero o como prisión. Con una simple consulta
de los archivos parroquiales, podríamos puntualizar el tiempo y su sucesión. Los
asientos que se conservan en la Parroquia de San José datan de 1893, sin que
sepamos donde se conservan los anteriores a esta fecha, aunque, como hemos
dicho, se encuentren seguramente en la Parroquia de Santa María la Mayor. Este
trabajo está fundamentado en base a los recuerdos propios y los trasmitidos por
los fuentealameños y abarca a partir de la Guerra Civil hasta nuestros tiempos.
La doctrina católica se ha
ido predicando por misioneros o por sacerdotes que a lo largo del tiempo han
pasado por el mundo rural fuentealameño. Traían los aires dogmáticos que corrían
en cada época. Los hemos visto con sombrero, con sotana, con alzacuellos, sin
sotana y con chaquetilla vaquera. Algunos siguiendo
los cánones eclesiásticos de los años 50, negaban el matrimonio católico a los
fuentealameños porque “se habían llevado la novia”, (ante tal negativa le
respondió Pablo, en el bar de Domingo Aguilera, que si él no quería le daba
igual, que “curas había para apestar”); hubo otros de corte más liberal en los
años 90 del siglo pasado que llegaron a renunciar al celibato y abandonó el
sacerdocio para casarse.
Muchos fuentealameños recuerdan
en esos años 40, 50 y 60 como los párrocos venían desde San José de la Rábita. Para
ello, Pedro González “Cañuelos” o el alcalde pedáneo José Pedro, solían mandar
con un mulo a uno de sus hijos. Se les veía asomar por la Piedra Gorda, al
párroco a lomos de la bestia y al mulero con el cabestro en la mano y el mulo a
la reata. Así, después de la Guerra Civil aparece como párroco D. Diego Galán Martos, quien fue
sucedido en el cargo por D. Emilio
Gondra Cigorraga en agosto de 1940 hasta 1944, quienes tuvieron bastante
trabajo, pues tuvieron que cristianizar a los fuentealameños que la II
República y la Guerra Civil les dejó la libertad de optar.
Luis Cano Nieto, recuerda
después de la Guerra Civil a D. Manuel Armenteros Guerrero (1944-1953). Aunque otros
como Antonio Aguilera e Iluminada Valverde nombran a Don Santiago Cozar López (1953-1958) como el cura que les casó en
1958. Don Cristobal Merino Almagro (1959-1966)
debió ser el cura que casara a Santiago Cano y María Haro en el año 1959, y no
lo hizo porque los novios se retrasaron y se marchó a San José de la Rábita. Tuvieron
que echar mano a nuestro cura local Don José Zamora Jiménez, el hijo de Blas,
quien fue el que al final les echó las bendiciones; si bien el hermano de
Santiago le reprochó aquel desplante diciendo que curas había muchos… Con Don
Cristóbal hicieron mi hermana Loli y sus amigas en 1961 la Primera Comunión,
así como mi hermano Antonio en 1963. En 1962 también caso a Feliciano Ibáñez y
Justa Aguilera.
Desde mediados de los años
sesenta, el párroco que procesaba misa en Fuente Álamo, se llamaba D. Antonio Marín Sánchez (1966-1971). Fue
el último cura que usó sotana en Fuente Álamo. Junto con los maestros D. José o
D. Leovigildo y el alcalde José Pedro, representaban la autoridad en el pueblo.
Con él hice la Primera Comunión en 1969, pero mis recuerdos son un tanto vagos,
pues sólo tenía 6 años, de tal forma que tuve que aprender a leer en el
catecismo. Mi continuidad o asiduidad a la eucaristía, al igual que otros trece
niños que hicimos la primera comunión aquel año, no sería más de tres o cuatro
veces después de comulgar por primera vez.
D.
José Lomas Maya (1971-1973),
nacido en Noalejo (Jaén), el 19 de febrero de 1945, realizó sus estudios
eclesiásticos en el Seminario de Jaén y en el de Granada. Fue ordenado
sacerdote en Jaén el 11 de julio de 1971. Entre otros puestos ocupó los de
párroco de Campillo de Arenas y Noalejo, de la Asunción de Martos y
fue vicario episcopal y párroco de Santa María y San Pablo de Úbeda (hasta
2003). Falleció en Jaén, a la edad de 67 años; en el momento de su muerte,
el 12 de Junio de 2012, era párroco de San Bartolomé de Jaén y
consiliario de la Agrupación de Cofradías de la capital jienense. Llegó a Fuente Álamo a primeros de los años
setenta, donde trajo aires predemocráticos, ya sin sotana. Supo unir a la
juventud fuentealameña entorno a la Iglesia, de quienes obtuvo un apoyo
multitudinario para intentar evitar su traslado, que fue manifestado con la
exhibición de pancartas ante el Obispo de Jaén durante su visita a Las Caserías
de San Isidro, sin que se consiguiera dicho propósito. Fuente Álamo fue su primer
destino, estando vinculado al pueblo hasta que se marchó, allá en el año 1977.
D. Bernardo
Velasco Valenzuela (1973-1975) en su breve paso, creó un clima de
integración de los niños en la misa, asimismo produjo una cierta revolución en
la forma de decir las misas, llamando la atención a los feligreses cuando
dejaban de prestar atención al sermón. Fue el primero que dijo una misa fuera
de la iglesia, en concreto en la Explanada de la Escuela, y animó a los niños a
ir a misa (nosotros éramos los monaguillos y los que pasábamos el cepillo). Unió
en aquel verano de 1975, junto a Doña Concha delegada de la Extensión Agraria, a
todo el pueblo para colaborar en la limpieza del mismo; en aquella época que en
cada rincón había un muladar. Incluso se atrevió a gastar en aquella época
alguna broma, preguntando a M.B. si la mujer que le acompañaba era su esposa,
diciéndole que le acompañaba en el sentimiento.
Le sustituyó D. Antonio Sánchez Garzón (1975-1977), con quien en alguna
ocasión jugamos al fútbol en la explanada de la escuela, pero fue en un corto
espacio de tiempo.
D. Juan
Quiles Clajer (1978-1989) estuvo en la parroquia más de una década, siendo
el párroco que más tiempo ha permanecido en ella. Se marchó creo que a Arjonilla. Recuerdo que
nos llamaba “fuentelameros”. Tuve la suerte de tenerlo como profesor de
religión en el Instituto de Bachillerato “Alfonso XI”. Se acercó a la taberna y
con ello a los hombres de la aldea, llevando a cabo aquello de que si la
montaña no iba a Mahoma, Mahoma iba a la montaña. Hasta se atrevió a jugar a los
chinos, “pida Ud. primero D. Juan…”
D.
José Antonio García Romero
(1989-1991) quien debió casarme, al
no poder venir D. Juan Quiles; haciéndolo el párroco de la Iglesia de Santa María la Mayor de Alcalá la Real a
nuestra iniciativa.
Hubo un periodo de interinidades
hasta que llegara con aires modernísimos, chaquetilla vaquera, D. Giner Mata Amaro (1991-1994), quien tomó
la decisión de dejar el sacerdocio, decisión por supuesto muy respetable, pero
en las aldeas cercanas donde predicaba fue motivo de comentarios y la
consiguiente polémica con las Religiosas de La Rábita por algún comentario seguramente
mal interpretado. Debió bautizar a mi hija mayor, pero le sustituyó otro
párroco en aquel día de fin de año de 1991.
D.
Julio Ángel Delgado Navas
(1994-1999) fue conocido por sus
misas polémicas, quejándose de la poca participación y escasa colaboración de
sus feligreses. Por no haber llevado el laurel que él había pedido, dijo en
forma de metáfora, que si él ahora no quería, no salía San Antonio de Padua en procesión.
D.
José Villén Gallego (1999-2000)
D.
Antonio Ramírez Pardo (2001-2007)
D. Juan
Ángel Delgado (2007-2010)
Otro buen párroco que
predicó en la Aldea durante un lustro fue D.
Manuel Luís Anguita, (2010-2014) quien organizó varios viajes culturales y religiosos,
dejando buenos recuerdos. Ahora desde la Parroquia de la Virgen de las
Angustias tiene siempre presente nuestra Aldea, conservando y cuidando nuestros
archivos parroquiales.
El 19 de
Septiembre 2014 se incorporó para la eucaristía nuestro nuevo párroco D. Manuel Ángel Castillo Quintero (2014-2015)
que un año después nos abandonaría.
D. Javier Delgado Patón es el párroco que actualmente procesa los actos religiosos,
aunque a menudo es sustituido.
Actualmente,
el párroco quiere poner cierto orden entre sus feligreses, y el día 26 de
Diciembre de 2015, impuso la norma de la que llegase tarde le negaba la
comunión. Hay que decir que desde hace tiempo la eucaristía se viene
practicando con intermitencia y ausencias prologadas.
Hay que hacer mención a las
personas que colaboraron como sacristanes, monaguillos o simples seglares con
la iglesia. Eugenia Bailón fue la sacristana hasta que falleció por los años 70,
al igual que su marido Pedro Castillo Palomino, apodado como “Pedro XIV”.
La Hermandad de la Virgen del Rosario, asociación de tipo religioso
encargada de organizar las fiestas mayores y el mantenimiento de la Iglesia de
San Antonio de Padua. Cada año nombra a sus hermanos/as mayores; anteriormente
salían voluntarios, o en caso contrario, se hacía por orden del que nunca lo
había sido. Podía haber algún caso que por diversos motivos rechazaba el
nombramiento, entre ellos el tener luto por la muerte de algún familiar, pero
por lo general cada uno asumía el cargo el año que era “echado”. Actualmente
existen dificultades para su elección, dada la escasa población joven que se
mantiene en la aldea.
Hasta finales de los sesenta también
existió la Hermandad de la Santa Cruz, que desapareció por motivos de la
emigración.
Otras pequeñas hermandades las
formaban la de la Cruz de Clavijo y la de la Cruz de la Setilla, que han
celebrado sus respectivas fiestas en honor a las respectivas cruces hasta
tiempos recientes el 11 de mayo.
La religiosidad en la Aldea la
representó en los años de la Postguerra, en su máxima extensión Dª Casilda Sierra
Monteñez y D. Francisco Serrano del Mármol, quien al fallecer donó parte de sus
propiedades agrícolas que poseía en Fuente Álamo a la Fundación Sagrada Familia
(SAFA) y según se dice dejó dicho que era para que los niños del pueblo
pudieran estudiar carreras, así entre otros estudiaron José Zamora Jiménez. Que
tengamos conocimiento, como curas originarios de la Aldea solo tuvimos al mencionado
hijo de Blas Zamora, quien después dejaría el sacerdocio. Fue catedrático de latín
en Sevilla, donde reside actualmente, disfrutando de su jubilación. Formó parte
del Tribunal nº2 de Madrid en el año 1979 para la provisión de plazas en el Cuerpo de Profesores Agregados de
Institutos Nacionales de Bachillerato turno restringido.
Listado
cronológico de párrocos que ha pasado por Fuente Álamo después de la Guerra
Civil hasta ahora:
D. Diego Galán Martos
D. Emilio Gondra Cigorraga
(agosto-1940-1944)
D. Manuel Armenteros Guerrero
(1944-1953)
D. Santiago Cozar López (1953-1958)
D. Cristóbal Merino Almagro (10-1959-
2-1966)
D. Antonio Marín Sánchez (3-1966 –
9-1971)
D. José Lomas Maya (11-1971 a 8-1973)
D. Bernardo Velasco Valenzuela (8-1973 a
8-75)
D. Antonio Sánchez Garzón (10-1.975 a
12-1977)
D. Juan Quiles Clajer (01-1978 a 9-1989)
D. José Antonio García Romero (9-1989 a
6-1991)
D. Giner Mata Amaro (6-1991 a 6-1994)
D. Julio Ángel Delgado Navas (9-1994 a
9-1999)
D. José Villén Gallego (9-1999 a 6-2000)
D. Antonio Ramírez Pardo (2000-2007)
D. Juan Ángel Delgado (2007-2010)
D. Manuel Luis Anguita (2010-2014)
D. Manuel Ángel Castillo Quintero (2014-2015)
D. Javier Delgado Patón (2016- )
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