sábado, 23 de junio de 2012
martes, 12 de junio de 2012
viernes, 1 de junio de 2012
FÚTBOL EN FUENTE ÁLAMO EN LAS DÉCADAS GLORIOSAS DE LOS AÑOS 70 Y 80 (Edición revisada 12 de Junio de 2015)
Hasta finales de los años 60, pienso que no existió una verdadera afición al fútbol en Fuente Álamo. Era muy difícil hacerse con un balón o pelota. Pero, por suerte para unos y desgracia para otros, en el año 1967 apareció uno de los primeros balones de goma en Fuente Álamo. Fue casualmente cuando unos niños ricos de Alcalá la Real, de la familia Sres. De Córdoba, propietarios por aquel entonces del cortijo “La Sangradera”, paseaban jugando distraídamente cerca del recinto cerrado de La Torre, y en un descuido lanzaron la referida pelota por encima de la muralla. El no poder acceder al interior provocó el correspondiente disgusto y llanto de aquellos niños, que fue acallado con la promesa de comprarle otra. Tal infortunio fue observado por unos niños fuentealameños que merodeaban por las inmediaciones, y una vez que se hubieron marchado los desafortunados niños con sus correspondientes enfados y frustraciones, aprovecharon la flaqueza, la pequeña estatura y la agilidad de un niño aldeano de unos cinco años de edad, que no era otro que este que les relata. Pese a mi oposición, que de nada sirvió, dos niños mayores, uno de ellos Luis, el hijo del alcalde José Pedro, y otro mi hermano Antonio, me ayudaron a introducirme por el único hueco que había debajo del portón de acceso al referido recinto. Una vez en su interior, localicé debajo de un granado la deseada pelota de goma con unos recuadros dibujados que reflejaba escenas infantiles y que serviría durante una buena temporada para la práctica de todo tipo de juegos de pelota en Fuente Álamo.
A la falta de balones había que añadirle la
orografía del terreno, que hacía que las zonas para practicar juegos de pelota
fueran escasas por lo pendientes y pedregosas que eran. Esto hacía que los
niños prefirieran otros juegos como los aros, el trompo, la tita, los cartones,
el escondite, policías y ladrones, la lata, el burro montado, etc… Por otra
parte, los jóvenes adolescentes estaban ocupados en faenas agrícolas y
ocupaciones familiares y apenas tenían tiempo para la diversión, y menos para
la práctica deportiva. A todo esto hay que añadir el cambio de ubicación del
campo de fútbol según la época del año, dependiendo también de la recolección
de las cosechas. A finales de los años 60 era habitual que después de la siega
y hasta la nueva preparación del terreno para la siembra, se improvisase un
campo de fútbol junto al álamo que había
en el Terrero. Este campo provisional era simultaneado desde la siembra hasta
la trilla, con la era de Clavijo, que a pesar de estar confeccionada en su
mayor parte de pequeña piedra, característica de una era de trilla, la hierba
que brotaba entre ellas no siempre amortiguaba las caídas, por lo que los
esguinces de tobillo eran frecuentes, siendo una de las lesiones que padecí
como jugador del equipo de Fuente Álamo (3 de abril de 1979). En este
improvisado campo, las porterías eran dos grandes piedras o con suerte, dos
vigas verticales que los hijos de Justo habían instalado, sirviendo de
travesaño una soga, que se alzaba o bajaba según la altura que pasara el balón
y dependiendo del equipo que iba a marcar. Allí se jugaron los tradicionales partidos
del torneo de Viernes Santo, o aquel
contra Las Grajeras en el verano de 1974, con empate a 1 gol, donde José
Antonio “Chivani” falló aquel penalti a causa de que la hierba retuvo la
velocidad del balón, o después contra La Rábita, Las Caserías, con goleada
incluida y Sileras. Nuestra equipación era camiseta blanca, pantalón azul.
La carretera que da acceso
a la Torre, a la altura del antiguo molino de aceite, fue el escenario
futbolístico durante mucho tiempo, sobre todo a finales de los 60 y principios
de los 70. Allí se produjeron
lesiones de gravedad como la sufrida por José Aguilera Cervera “Cholo”,
fractura de tibia y peroné, caudada fortuitamente por Luis Valverde “Popeye”. También
era habitual ver como el balón golpeaba el cableado de electricidad de alta
tensión que conducía hacia la caseta de la luz y como se desprendían chispas,
con el riesgo que aquello suponía. El partido se detenía solamente cuando el
balón saltaba a los olivos o cuando pasaban los mulos de Lore, la burra de Marce, la mula de Custodio Zuheros, las cabras de
Manuel Palomino o los escasos vehículos a motor, entre ellos la moto de Matías
“El Correo”, pero nunca a causa de las faltas, córneres o fueras de juego, pues
no estaban contemplados en nuestro reglamento.
El acondicionamiento de la
explanada frente de la Escuela a principio de los años 70, hizo que fuera durante mucho tiempo el lugar
de entrenamiento y de celebración de partidos locales. Sus reducidas
dimensiones, favorecieron la práctica de lo que hoy se llama fútbol-sala y que el regate
corto y las “paredes” fuesen la especialidad de los jugadores de Fuente Álamo.
Durante las décadas de los
70 y 80, el equipo de Fuente Álamo se enfrentó en numerosos partidos fuera de
casa, siendo el primero de ellos en la temporada de 1972 contra La Laguna, que
se jugó en San José de la Rábita en la era de Los Martínez; otros, contra
Las Caserías en el campo de Las Mojas, trayecto que se hizo a pie desde
Fuente Álamo; contra Sileras, en un campo que distaba más de 2 kms. de la
población, distancia a la que había que sumar los 5 ó 6 kms. que separa ambas
aldeas y que los jugadores hacía a pie, cruzando montes y barrancos; y contra
Las Grajeras, que se jugó en un campo improvisado entre olivos, donde los
jaramagos retenían al balón por lo que los jugadores fuentelameños siempre
tuvieron la excusa de que el equipo “Los Pernacos” de Las Grajeras sólo sabían
jugar en turrunteras y estaban mejor adaptados a las dificultades del terreno.
En la temporada 1978, en
el partido disputado en campo Las Mojas de las Casería de San Isidro, se
produjo un empate a 3 goles, siendo el portero Francis “Padilla”, defensas José
Luis, Lin, Paco “Huesa”, en la media José “Chino”, Manolo “Barullo” (1),
Antonio “Rubio”, y en la delantera Mingui (1) y José Antonio “Chivani” (1).
(goles).
La clasificación de
goleadores en la década de los 70: Domingo “Mingui” 16 goles, José Antonio
“Chivani” 14, Benito Vera 10, Paco 3, Isidoro, 2, Vicente 2, y Pedri 1.
En el campo de Alcalá la
Real se jugó contra Ermita Nueva formado equipo mixto entre Fuente Álamo y
Grajeras.
martes, 15 de mayo de 2012
MATÍAS PÉREZ LIZANA (1908-1970). PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD OBRERA DE FUENTE ÁLAMO. (Edición revisada 25 de agosto de 2017)
Su biografía está estrechamente ligada a la Segunda República, a la Guerra Civil y a la Posguerra, que vivió y padeció intensamente.
Nació en Fuente Álamo-Alcalá la Real el
3 de Abril de 1908, hijo de Amador Pérez Cano y Dorotea Lizana Bermúdez, siendo
el menor de los tres hijos varones concebidos en el matrimonio: José, Mateo y
él. Casado con Antonia Pérez Vera, fue padre de seis hijos: Mariana, José,
Dorotea, Matías, Antonio y Francisco.
Ejerció de agricultor como profesión
principal y como maestro de escuela no profesional o “garrotero”. El servicio
militar en África le concedió el grado de cabo primero, y la Guerra Civil se lo
consolidó.
Inició el periodo de instrucción
militar el 19 de Noviembre de 1929, para luego el 1 de junio de 1930 prestar servicio en el Regimiento de
Infantería África nº 68 dentro del Ejército de España en África (Marruecos). El
1 de julio de 1930 formaría parte de las Fuerzas Regulares Indígenas nº 5 Grupo de Alhucemas,
hasta el 19 de noviembre de 1933 en que se licenció, como hemos dicho, con el
grado de cabo primero. La proclamación de la II República el 14 de abril de
1931 le cogió alistado en el Ejército que fuera de Alfonso XIII. En la Guerra
Civil combatió en el bando republicano, primeramente como miliciano voluntario,
así pasa revista con la cartilla militar el 16 de noviembre de 1936 en la
Columna Peire, con base en Alcaudete y, posteriormente, en el mes de marzo de
1938, pasó a enrolarse en la 76ª Brigada Mixta con base en Alcaudete hasta el
final de la guerra.
Fue miembro desde el 1 de marzo de 1936 de
la Sociedad Obrera de Trabajadores de la
Tierra «La Espiga Floreciente» de Fuente Álamo, afiliada a la FNTT-UGT, ejerciendo su presidencia durante
16 meses hasta que su reemplazo fue movilizado en la Guerra Civil. Tomó
decisiones en el ejercicio de su cargo respecto las incautaciones de las
tierras y grano para la colectividad, así mismo, participó en los actos
anticlericales que se produjeron en la aldea con la quema de imágenes.
Fue socio fundador en 1959 de lo que sería “una
proyección” de aquella sociedad obrera, la Cooperativa Nuestra Sra. del Rosario de Fuente Álamo, ocupando cargos
directivos hasta su fallecimiento.
Finalizada la Guerra Civil, fue apresado como
militar integrante en la 76ª Brigada Mixta, y trasladado al Campo de Prisionero
de Zamora, donde permaneció hasta octubre de 1939, que es trasladado hasta
Alcalá la Real para recibirle declaración. Ingresaría en la Prisión de Jaén el
7 de noviembre de 1939 por defender los
valores de igualdad y libertad, las ideas republicanas y sindicales como
presidente de la Colectividad y combatir en el frente en el Bando Republicano.
Tras ser sometido a un Consejo de
Guerra en un proceso sumarísimo seguido en la Causa núm. 44.636, junto con su
hermano Mateo y Fernando Arjona, son condenados en sentencia de 20 de junio de
1940 por el Juzgado Militar núm. 1 de Jaén, a la pena de doce años y un día,
por el delito de Auxilio a la Rebelión. Ingresó el 7 de noviembre de 1939 en la
Prisión de Jaén, a los 31 años de edad, permaneciendo en dicha prisión hasta el
5 de febrero de 1941(25 de junio de 1941, en otros documentos), que fue trasladado
a la Prisión Central de Valdenoceda (Burgos), hasta el 17 de marzo de 1941 en
que fue de nuevo desplazado. Se incorporó el 23 de marzo de 1941 (en septiembre
en otros documentos) a la 3ª Agrupación de Colonias Penitenciarias
Militarizadas de Talavera de la Reina, entrando en la prisión de Toledo el 23
de septiembre de 1941, siendo excarcelado el 15 de diciembre de 1942 al haberle
concedido la libertad condicional tras haber cumplido la pena de 3 años, 1 mes
y 9 días.
A
la vez que él era apresado al terminar la Guerra Civil, los nacionales, pelaron
la cabeza, suministraron aceite de
resino y pasearon por la aldea a su
esposa Antonia Pérez Vera, junto con otras mujeres de la aldea, siendo acusada
sin pruebas, de haberse apropiado de enseres abandonados por los nacionales en
su huida de la aldea al estallar la guerra. Si bien, el motivo principal no era
otro que la vejación al ser su marido contrario a las ideas franquistas y ser
“rojo” señalado.
Una
vez puesto en libertad en el año 1943, tras pagar multa por los años que no
pasó revista militar en el bando ganador, se dedicó a sus tareas agrícolas y a
impartir clases como “maestro garrotero”, desplazándose a los cortijos y casas
particulares para enseñar a leer, escribir y “hacer cuentas”, a los niños que
no podían ir a la escuela. Colaboró muy activamente en la recogida de firmas
para el indulto de su hermano José Pérez Lizana, para quien el Ministerio
Fiscal solicitó pena de reclusión perpetua a muerte por haber servido de intérprete
con el sordomudo Leocadio Anguita López,
y fundamentalmente por ser hermano de “un rojo”.
La
posguerra no fue fácil, y las miradas vengadoras por el periodo como dirigente
republicano, no dejaban de señalarle a él y su familia. Recibió un soberbia
paliza de la Guardia Civil en la Taberna de Francisco “El Pelón”, en la parte alta
de la vivienda, acusado de que sus cochinos, cuidados por su hijo, habían
entrado en heredad ajena, de tal forma que le dijeron a su hijo menor Matías
que saliera fuera y hasta que no confesó, le estuvieron torturando por hechos
cometidos por animales. El trasfondo no era otro que darle un nuevo correctivo.
Todo ello tras la denuncia de un allegado. En otra ocasión fue en el cuartel de
la Guardia Civil de San José de la Rábita.
En estos tiempos trabajó
duramente en el campo, junto con la familia que fue formado, a quienes en su
afán protector por todo lo que había pasado, les fue inculcando estricta disciplina y un cierto racionamiento en el
reparto de alimentos; así se recuerda como anecdótico, como obligaba a sus
hijos, cuando subían a la cámara, a que permanecieran cantando o silbando
durante toda la visita, con el fin de evitar la tentación de degustar cualquier
producto allí alzado.
Se desplazó a Linares el 29 de agosto
de 1947 movido por su afición al toreo, para presenciar la corrida en la que se
produciría la muerte de Manolete, vendiendo unos pavos criados por la familia
para la adquisición de una entrada en la reventa que resultó ser falsa, por lo que no pudo tener acceso a la plaza de
toros y por tanto no pudo presenciar en
vivo el trágico desenlace del más grande de los toreros, pero sí pudo contar
que estuvo en Linares ese día, aunque solo le hacía falta de que le acusaran
también de la muerte de Manolete.
Fue “bautizado” con el apodo de “El
Borracho”, sin embargo, según cuentan, solamente se embriagó una vez, pero
seguramente de aquella manera. Ocurrió la noche anterior de marchare a la mili,
bebió tanto que no quería o no podía ni “incorporarse al llamamiento”, lo que
fue tema de comidilla en la Aldea, y se lo puso fácil al bautista, que al
tratarse de un apodo con tanta connotación, y dado su pasado “rojo”, no dejó de
apelarse sobre todo entre sus críticos.
Fue un gran trovador que recitaba o
cantaba coplillas populares en remates, pequeñas fiestas y tabernas, ahora
legado para este pueblo, entre ellas la “Copla al amigo Antonio Cano”.
Con su esfuerzo y el de su familia,
pudieron ahorrar lo suficiente para adquirir pequeñas parcelas de tierras de
labranza y de olivos llegando a tener un pequeño desahogo económico. Así que
cuando gozaba de cierta tranquilidad, la muerte le sorprendió a los 62 años de
edad, porque su corazón ya no pudo resistir más.
Antecedentes familiares:
Sus padres AMADOR PEREZ CANO (1868 ó 1869) hijo de Juan Manuel Pérez y María
Cano Giménez, casado con Dorotea Lizana Bermúdez y DOROTEA LIZANA BERMUDEZ,
(1866 ó 1867) hija de Vicente Lizana
Montañez y María Bermúdez Castillo,
casada con Amador Pérez Cano.
Amador y Dorotea tuvieron como hijos: José (1902): Antonia, (otra esposa apellido Mesa) y con Bernarda
López Nieto: Magdalena José, Dorotea, Consuelo y Rafaela; Mateo (1905): Antonia, Amador, Mateo, José y Manuel y Matías:(1908) Mariana, José, Dorotea,
Matías, Antonio y Francisco.
domingo, 6 de mayo de 2012
FIESTAS EN FUENTE ÁLAMO (Edición revisada 29 de Septiembre de 2014)
Desde hace más de dos siglos (la Iglesia de San Antonio de Padua es del S.XVIII) se vienen celebrado en Fuente Álamo fiestas religiosas en honor a San Antonio de Padua, la Virgen del Rosario y en otros tiempos en honor a la Cruz de Mayo. A lo largo de la Historia, han sido interrumpidas solamente por la Guerra Civil, al convertirse la iglesia en un granero improvisado y al ser quemadas sus Imágenes, o posteriormente en los años 70 por motivos de la emigración, por causas mayores como fue el fallecimiento en plena verbena de la mujer de Mateo Moreno Martos (Perote) o por causas menores, como la lluvia, hasta que se acondicionó en los año 80 la explanada en frente de la Escuela para tales menesteres.
En estas fiestas patronales la
ilusión y la alegría se apoderaba de los fuentealameños, especialmente niños y
jóvenes, pues era el momento de estrenar ropa y zapatos y de recibir alguna
propinilla, que era gastada inmediatamente en turrón o en alguna cajetilla de
cigarrillos mentolados “Piper”, fumados a escondidas en aquellas Minas.
Desde
que en la cama se oía el primer cohete hasta que el sueño atacaba de madrugada
y la música dejaba de sonar, sólo se interrumpía la actividad festiva para
comer el arroz con conejo, que especialmente se preparaba para ese día.
La santa misa en honor a nuestros
Patrones era el acto formal y religioso, que en una ocasión en los años 70 el
párroco D. Bernardo sacó a la calle (explanada frente a la Escuela). El acto
más participativo desde siempre es la salida en procesión. Las Imágenes eran
llevadas en hombros y paseadas por las calles principales, desde la Iglesia
hasta el final de la Piquera, y desde aquí hasta la Fuente por la carretera y hasta
la entrada de nuevo en la iglesia. Este recorrido se ha ido ampliando y
actualmente se llega hasta la última casa de Feliciana Salazar y hasta el
antiguo molino de aceite. Al clamor de “Viva San Antonio Bendito”, se respondía
“Viva” y al grito de “Viva la Virgen del Rosario”, se respondía “Viva la
Virgen”, pero el Corazón de Jesús no podía ser menos, y siempre Paquita Ramírez
se acordaba y decía “Viva el Sagrado Corazón de Jesús”, a lo que se respondía
“Viva”, pero con algo menos de furor, pues no era la Imagen más importante de
la procesión. Manes Castillo o Luisillo Cano, con la tablilla de los cohetes o
con la simple mano, sujetaban el cohete, prendían la mecha con un cigarro y
lanzaban una tanda a la salida de la procesión, después uno de vez en cuando, y
otra tanda al cierre. Los niños no seguíamos la procesión, sino que nos
dedicábamos a localizar y capturar varillas de cohetes, todavía no sé para qué
servían, sería por mero hecho de ver quien capturaba más.
Acabada la procesión, el
turronero nos esperaba en la Fuente o a la salida de la Iglesia, bien el turronero de Sileras, aquel que no
podía girar el cuello, o el de La Rábita, el tito de José Antonio Serrano, que
era el más afortunado porque en todas las fiestas tenía el turrón asegurado.
Fuente Álamo celebra el 7 octubre
sus fiestas anuales y patronales en honor a la Virgen del Rosario, siendo esta actualmente la fiesta principal.
Comienzan
las fiestas con el concurso gastronómico, el campeonato de cartas, el
campeonato de futbolín…, mientras que en otros tiempos se iniciaban con el
partido de fútbol entre Fuente Álamo y las aldeas próximas, Las Grajeras, La
Rábita, Las Sileras, Las Caserías, etc.…
Así,
desde las 8 de la mañana se inicia la fiesta con la diana floreada que llama a
divertirse a todos los aldeanos. Continúa con disparo de cohetes y repique de
campanas, con invitación a aguardiente y dulces caseros. Así mismo, sobre mediodía
se celebra la misa en honor a la Patrona. La procesión tiene lugar por la
tarde. Sería por primera vez en el año 2011 y creo también que por última, que
por decisión del párroco solamente saliera en procesión la Virgen del Rosario,
cuando tradicionalmente venían saliendo los tres pasos. La Virgen es sacada a
hombros por las hermanas, San Antonio por los hermanos y el Sagrado Corazón de
Jesús por un grupo mixto.
Los jóvenes y mayores se preparaban
especialmente para la verbena, que era el plato principal de la fiesta. Amenizada
por “Los Canutos”, “Los Noratos”, posteriormente por Came ros´s, The Dragons,
Flash, Reflexión, Reacción… La verbena ha ido cambiando de escenario a lo largo
del tiempo, al principio cuando no existía la luz eléctrica y los instrumentos no la necesitaban, se hacía
en torno a la Fuente, también en alguna ocasión en la Piquera, y cuando las
inclemencias del tiempo no permitían que
se celebrase al aire libre, las fiestas se aguaban, o bien se suspendían o se
instalaban en salones privados como “El Chófer”, “El Porrúo”, “Charraga” etc…,
hasta que se instaló definitivamente primero en la explanada de la escuela y actualmente
en el campo de fútbol. Ahora la fiesta puede continuar a pesar de la
lluvia, pues los organizadores instalan una carpa en el campo de fútbol para
combatir las inclemencias del tiempo. Una prologada verbena a cargo de dos
orquestas da por terminada la velada.
El
segundo día de fiesta se obsequia a todos los asistentes con una secretaria o
paella y continúa con la verbena. Tradicionalmente solamente se celebraba un
día de fiesta para cada uno de los patrones, pero a causa de la emigración se
ha concentrado en dos o tres días entorno al 7 de octubre, coincidiendo con el
fin de semana, si bien también hubo una época en que se retrasaba hasta
primeros de noviembre esperando el regreso de los emigrantes de la hostelería.
El
13 de junio en honor a San Antonio de Padua se celebra la fiesta con la
tradicional misa y posterior procesión. Durante mucho tiempo fue la fiesta
principal, hasta que comenzó la emigración temporal a la hostelería de las
costas catalanas en los años 70, pues concurrían dos factores: el no quedar
juventud en el pueblo y el no tener los padres ganas para fiestas o de
alegrías.
Algunos
años, como en 1957, 1958, 1969, 1970, 1990… coincidieron las Primeras
Comuniones con el día de San Antonio, por lo que hubo doble festividad. En los
años 70 y 80 se señalaban el día de la Virgen del Rosario, por los motivos de
la emigración antes expuestos. Era un día señalado para que Fotos Sánchez de
Frailes hiciera presencia en la aldea y la gente aprovechase para tener algún
recuerdo y quedar inmotalizada.
Anteriormente
se celebraba el Día de la Cruz el 3 de mayo, fiesta que vino a menos
debido a que a primeros de los años 70 los hermanos mayores, por aquel año Francisco Pérez Pérez y Andrés Escribano,
tuvieron que emigrar y todo muy a pesar suyo. La Cruz primitivamente se encontraba situada en la parte baja del pilar
y al lado de la alberca, se trataba de una cruz de cemento de unos 3 ó 4 metros
de altura con dos o tres escalones a su alrededor que fue derribada con motivo
de la estructuración de la fuente en los años 70.
Otras fiestas como la Candelaria, el Carnaval
y la Nochebuena son fiestas en las que participa activamente todo del pueblo.
Muchos recuerdan cómo las murgas en la Nochebuena recorrían los cortijos y la
aldea de casa en casa cantando villancicos toda la noche y pidiendo el
aguinaldo.
Como
eventos festivos religiosos hay que destacar el ocurrido el 12 Septiembre 2010,
con visita por primera vez a Fuente Álamo de la Virgen de las Mercedes, patrona
de Alcalá la Real.
A pesar de las
enumeradas fiestas religiosas, se puede decir que por regla general la gente del
pueblo es un poco agnóstica, sobre todo los hombres que sólo acuden a la
iglesia en estos días señalados de fiesta o en las misas de funerales. Surgió
incluso en Fuente Álamo un fuerte ateísmo durante la II República, donde la
imagen de San Antonio fue atada con cuerdas, arrastrada por el pueblo y mojada
en el pilar, a la vez que se decía “como eres Santo no te ahogarás”, y según se
cuenta finalmente quemada para hacer unas migas, “acto vandálico” muy corriente en la época
republicana y durante la Guerra Civil, atribuido a los miembros del Comité
(entre otros muchos, Vicente Aguilera y a los hermanos Pérez Lizana).
Otra fiesta
más moderna es la Fiesta del Caballo, un festejo que tiene lugar sobre el mes de Junio desde
los primeros años del 2000 y gira en torno a estos animales. Se suele dar un almuerzo
a todos asistentes por cortesía de la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario y
después se celebran carreras de sacos, bingo o la suelta de un pirino en
el campo de fútbol, para acabar con la verbena por la noche. También las
actividades puramente relacionadas con el caballo, como la carrera de cintas y
la exhibición de doma, y para terminar un espectáculo de sevillanas en la que
participa mujeres y caballos. Alrededor de 85 jinetes y monturas de la Sierra
Sur participan en las actividades de la Fiesta del Caballo, que siempre atrae a
gran cantidad de personas para ver las habilidades de los jinetes y sus
animales y disfrutar de un día de fiesta y de todas las actividades que se
organizan desde la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario.
El domingo día 29 de marzo
de 2.009 se celebró la “Fiesta del Arremate” en el centro social de Fuente Álamo.
El programa de actividades incluía una muestra
de vareo de olivos y recogida de aceituna; una cata de aceite con rebanadas de
pan fuentealameño; una visita guiada a la Cooperativa del Rosario y la
degustación de un almuerzo con el “remojón” tradicional. La cita estaba enmarcada dentro del programa
“Municipalia” de la concejalía de Cultura, que pretende recuperar las viejas
tradiciones de las aldeas y que comprende cuatro fiestas anuales denominadas
“de las Eras”, en verano; “de la Vendimia”, en otoño; “de la Matanza”, en
invierno; y la “del Arremate”, en primavera. Colaboran todas las aldeas y cada
año será una de ellas la encargada de su celebración.
Esta
conmemoración representa aquellos arremates, donde el señorito invitaba una vez
finalizada la recolección de la cosecha a todos los trabajadores a una gran comida
acompañada de vino. La fiesta duraba todo el día y se prologaba durante la
noche con el baile, que era amenizado por un acordeonista. Los trabajadores de
ese destajo podían invitar a otros amigos y amigas al baile. Así, algunos
recorrían las aldeas vecinas de La Rábita, o las Grajeras, repartiendo
invitaciones.
domingo, 29 de abril de 2012
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