Con esta información
malintencionada y falseada, se consiguió distraer a las tropas francesas,
teniendo una importante participación el Sr. Tapia. Desorientaron al General
francés al decirle que los soldados españoles venían a cortar el paso a las
tropas francesas situadas en Alcalá la Real.
Si bien, la página Web de de la Real Academia de la Historia, https://historia-hispanica.rah.es/biografias/48899-fernando-de-tapia-y-castilla, recoge: "Actuación que le valió el título de "Alcaide de Fuente Álamo" en 1815 cuando Ballesteros ocupó el Ministerio de la Guerra"; y que también en el Acta Municipal del Ayuntamiento de Alcalá la Real de 1 de agosto de 1816[3]: “Se vio un expediente formado a instancia de Don Fernando de Tapia, regidor, por el que consta haver tomado la posesión de la alcaidía de la Torre de la Fuente del Álamo y el amparo que se le dio sin contradizión de persona alguna y por providencia de su señoría el señor corregidor se mandó el veinte y nueve de julio traer a este Ayto. para que hiziese notoria la citada posesión y amparo, y enterado acordó quedarlo y se guarden las regalías que por ello le corresponden”, lo más cierto es que el título lo poseía, al menos en papeles, desde mucho tiempo atrás, pues mediante escritura pública del día 2 de agosto de 1794 ante el escribano D. Felipe José Núñez otorgó testamento D. Manuel de Sevilla[4], quien declara que es Alcayde de la Torre de la Fuente del Álamo por dicho inmemorial de sangre, cuyos papeles con otros respectivos a la hidalguía corresponden a su familia y los da en poder de su sobrino D. Fernando de Tapia.
Por
los documentos analizados no hemos podido saber de quién heredó Manuel de
Sevilla el título de Alcaide de la Torre de Fuente Álamo y como declara en su
testamento lo tiene por “inmemorial de
sangre”, queriendo decir que es tan antiguo que se ha perdido el recuerdo
de su origen. Todo apunta a que le pudo venir de su tío paterno Bernabé de Sevilla Linares Alba (cirujano)[5],
de quien recibió cinco vínculos, y que
falleció sin descendencia nombrando heredero a su hermano Andrés de Sevilla
Linares Alba y padre de Manuel, y que en el testamento otorgado por Andrés el 6 octubre 1739 ante el escribano D.
Juan Miguel de la Guardia declara: “que cuando salió la nobleza de esta ciudad a el
servicio de Su Majestad, D. Bernabé de
Sevilla Linares y Alba, su hermano, salió con los demás caballeros hijos Dalgos
de esta ciudad con armas y caballo a su propia costa e hizo su campaña con
todos los demás caballeros que salieron de esta ciudad para lo que presentamos
a la ciudad nuestros papeles de hidalguía y se nos admitió por esta Muy Noble
ciudad conforme a las órdenes de su Majestad por tales hijos Dalgos, y los
referidos papeles que presentamos para este fin para otros varios en poder del
dicho D. Juan Ignacio Navarro Malo, mi
yerno, con otros asimismo de la nobleza
y limpieza de la dicha Dª María Carrillo de los Ríos, mi segunda mujer y otros
en poder de D. Fausto Alfonso de Ortega escribano de esta ciudad”.
Con
esta declaración testamentaria Andrés de
Sevilla Linares Alba, abuelo materno de D. Fernando de Tapia, quiere poner de manifiesto que la familia
pertenece a la hidalguía alcalaína que luchó en la Guerra de Sucesión a favor
del rey Felipe V en 1706, e incluso a la nobleza por parte de su esposa.
El hecho de que D. Fernando de Tapia presente expediente ante el Cabildo de su toma de posesión de la Alcaidía de la Torre de Fuente Álamo el 29 de julio de 1816 se pudo deber, bien a que previamente la había perdido, o bien al acto de hacer visible su título honorífico y tomarlo materialmente, así como los demás títulos de hidalguía, pues por lo que hemos visto, ya poseía el título desde que lo heredó por testamento de su tío Manuel Sevilla en agosto de 1794, que se dio la hijuela.
Pudo
haberlo perdido junto a los demás títulos de la hidalguía en el Cabildo
celebrado de 15 de abril de 1801[6]
que se decide no anotar en la clase de hidalgos otros que los ya anotados en
anteriores actas, en base a la real ejecutoria de la Real Sala de Hidalgos
de 20 de septiembre de 1790, que declaraba nulos y de ningún valor ni efecto
las distinciones de hidalgos acordadas en los años 1768 y 1783, mandando que no
se hiciese modificación en los mismos hasta la nueva resolución de dicho Regio
Tribunal, que hasta la fecha no había recaído; y también la Real Ordenanza de
Reemplazos de 27 de octubre del pasado año (1800) manda que no se anoten los
hidalgos sino a los que resulten gozar de dicho estado, según los últimos padrones,
que en Alcalá la Real parecen ser y entenderse el referido al año 1791. D.
Fernando de Tapia protesta contra la resolución del corregidor, en concreto
consultar a la Real Sala de Hijosdalgos, sobre si debe aplicarse su providencia
(en la que también reconoce algunos títulos de nobleza por notorios) o la
últimamente dada por el Real Consejo, que manda no se haga novedad en los
últimos estados y padrones de 1768 y 1783. Así mismo protesta la novedad hecha
por esta ciudad, en todos los caballeros hijosdalgos que han acreditado serlo y
consta a la ciudad por notoriedad desde mucho antes del pasado año de 1752,
pues como consta del capítulo primero, folio 41 de la Real Ordenanza en que se
mandó que los hijosdalgos en los pueblos de su naturaleza que estén en el goce se
mantengan en él sin hacer novedad. Y como en concepto de D. Fernando se deshace
por este cabildo, causándole despojo y dando motivo a que empeñe en gastos y
litigios, por lo que protesta y pide testimonio. Solicita la nulidad del
cabildo y se le entreguen los papeles de los que hizo demostración y sobre los
que nada se ha acordado. Asimismo siendo uno de los que se han excluido en este
cabildo pide la nulidad del mismo porque entiende que lo que se trata de su
interés y de sus parientes debe haber lugar, solicitando testimonio en pública
forma que de fe para hacer uso de la superioridad correspondiente y le devuelvan los papeles que presentó.
Aunque hemos analizado el testamento de D. Fernando de Tapia otorgado el 19 de diciembre de 1831 ante el escribano D. José Antonio Núñez y por el que nombra como sucesores universales a sus siete nietos y en concreto a su nieto Antonio de Tapia Rivilla, por ser mayor, le nombra sucesor en de sus once vínculos, y le transmite el oficio de relojero con todas las herramientas, nada se dice de sus títulos de hidalguía y menos aún del de la Alcaydía de la Torre de Fuente Álamo.
Hemos hecho consulta al Archivo Histórico de la Nobleza acerca del título de Alcaide de D. Fernando de Tapia, tras revisar la base de datos, nos comunican que no han logrado encontrar ninguna documentación que haga referencia a lo que estamos buscando.
El título honorífico de Alcaide le venía a D. Fernando por línea materna de los Sevilla, y al tener yo, ancestros con el apellido Sevilla por parte de Antonia Sevilla, madre de mi trastatarabuelo Diego Cano Sevilla, y al ser de Fuente Álamo me estoy planteando reivindicar el título de Alcaide de la Torre de Fuente Álamo.
Es una broma!!!!!
[2] Excmo. Sr.: D. Fernando de Tapia y Castilla,
Regidor perpetuo y Decano del Ayuntamiento de la Ciudad de Alcalá la Real con
fecha 27 de mayo de 1815 por el que
expone: que hallándose al tiempo en de evacuar los enemigos las
Andalucías, de Corregidor interino de
ella, como primer Municipal nombrado por el pueblo, con el desconsuelo y la opresión de mantener
a la fuerza como unos catorce mil hombres de ellos que se habían reunido en
esta Ciudad, bajo el mando del General Digeon, Gobernador que era de los Reynos
de Córdoba y Jaén, con diez y ocho piezas
de Artillería, y un considerable número de transportes, y Españoles de
todas clases que les seguían, recibo en la mañana del 7 de septiembre de 1812
por un propio de la Justicia de Montefrío, la noticia agradable de que las
victoriosas armas del mundo de V.E. les habían arrojado de Loja con
precipitación, incluyendo la orden
original dada en aquel cuartel general del día antes, para que y yo diera parte
a V.E. todos los días de la dirección que llevaba la División enemiga que había
salido de Córdoba, y mandaba el Conde Erlon, haciéndome responsable de los
perjuicios que resultaran a la Patria por falta de mi puntualidad; con
inclusión también de una consulta al comandante francés, sobre si debían dar las raciones que se le
pedían para los Españoles por las ordenes que la acompañaban a V.E., temeroso
sin duda de que por la inmediación de tres leguas cortas podrían experimentar
el destrozo de sus hogares.
Sin
pérdida de tiempo comuniqué a V.E. mi situación, por medio de Miguel Pérez, mi
criado fiel con cuanto dejo expuesto, y otros por menores, aunque de palabra
porque de otro modo era exponer su vida y la mía sin utilidad alguna; y así lo
comunique todos los días alternando con Francisco Fernández, que lo era también
de mi confianza, habiéndome para ocultar mejor esta disposición, y que pudiesen
salir y entrar, sin susto ni recelo, del modo de pedir por escrito raciones y
bagajes a todos los pueblos comarcanos. Y a seguida hice entrega de la consulta
a los franceses, disimulando el gozo de mi corazón, y aparentando miedo y sobre
salto les despido el corregimiento: no lo admiten, y desalojando en la mayor
parte la Ciudad, se acampan, doblan las Guardias, y aumentan mis quehaceres con
una inmensidad de pedidos.
Ya
previa yo los futuros acontecimientos, y para poner a cubierto a los vecinos, hice
publicar mi bando en que se condenaba a cada uno de los que faltasen al apronto
de sus caballerías y carros cuando les fuera embargados, con cuatro ducados de
multa, y, fue tan saludable esta disposición que todos casi insensiblemente se
fugaron a los Montes y casas de campo con que libertaron sus caballerías, y
solo dos de la Aldea de Frayles que pagaron la multa se les devolvió, idos que fueron los enemigos. Crece en estos
el sobresalto al paso de que consideran a V.E. cerca de sus alcances. Su general
me pide una descripción del terreno, le contesto ser todo montañoso, y a
seguida despachan a Granada como unos cuatro mil hombres, incluso el Regimiento
55 de Infantería, y hacía la parte de Montefrío una descubierta de 200 Dragones
de caballería, dudando de que suerte porque no vuelve uno, dispone el General
le apronte dos hombres seguros bajo mi responsabilidad para que en la madrugada
del 12 salgan por diverso puntos a observar la situación de V.E. y de sus
tropas. Propongo al Fernández, y á Felix de Arébalo, y marchan con mis
instrucciones secretas a saber: el primero en busca de V.E. hasta Alhama para
hacerle presente lo ocurrido y no tiene la fortuna de encontrarle allí; y el
segundo vuelve la mañana del 13 expresando que V.E. quedaba en Loja, y sus
tropas extendidas hasta cerca de Íllora, y que introducido con los soldados
había oído venían a cortar el paso a los de Alcalá por los Quejigares. Cree el
General al paysano por lo que expresa con su disimulada sencillez, y lo regala
con ocho duros. Hace reunir a los de su plana mayor, y me llaman para que les
informe del sitio; lo hice de que era muy peligroso, y que si se verificaba el
dicho el paysano se aventuraba el equipaje acaso con pérdida de mucha gente por
la espesura del monte y aspereza del terreno; y fue la resolución despachar una
posta al Conde Erlon que se hallaba en Martos con su división, provista también
de Artillería, para….
Me
ha parecido ocasión oportuna de representarlos a V.E.
Suplicándole rendidamente
que siéndole gratos, y mereciendo su
aprobación, se digne elevarlo a S.M. interponiendo su poderoso patrocinio para
que sin gravamen del erario logre yo de la piedad del Rey el grado honorífico de:…., con fuero militar,
y uniforme correspondiente a la Alcaydía de la Torre de Fuente del Álamo que
poseo, con extensión a mis
sucesores; o la distinción que más estime la Real beneficencia, a que
únicamente aspiro para perpetuar en mi casa la memoria de unos servicios hechos
a costa de tantos trabajos, sustos y sobresaltos como padecí entonces con mi
familia por amor a S.R.P. y a la Patria.
Así lo espero de la bondad y
justificación de V.E. …
[3] AMAR de 1 de agosto de 1816 (A-86 Tomo 1º folio 87 vto.), D.
Fernando de Tapia presenta en el Cabildo un expediente en el que consta que ha
tomado posesión de la Alcaidía de la Torre de Fuente Álamo, el 29 de julio.
[4] Hijo legítimo de
D. Andrés de Sevilla y de Dª María Luisa de los Ríos y Padilla. Hermano de María Bonifacia de Sevilla, abuela materna
de D. Fernando de Tapia.
[5]
Alcalá la Real en sus documentos (II), 2025, págs. 289 y 290, San Martin
Vadillo, R. Autoedición.
[6] Acta del Cabildo transcrita en las pags. 354-356 del libro “Alcalá la Real, padrones del XVIII” de Francisco Toro Ceballos-Isabel y Carmen Toro Muñiz.
[7] ES.18087/F0001.9.1.01//4658 ARCHIVO DE LA REAL CHANCILLERÍA DE GRANADA. Real provisión de Fernando de Tapia y Castilla, vecino de Alcalá la Real, en el pleito con el concejo de Alcalá la Real, sobre su hidalguía. C4658-055


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Fuente Álamo: El brillo de la historia frente al desafío de la despoblación
ResponderEliminarAl analizar la investigación de Domingo Pérez sobre la Alcaidía de la Torre, es imposible ignorar el marco actual en el que se inscribe su blog: la lucha de Fuente Álamo contra el fenómeno de la España vacía. Lo que para un lector externo podría ser una simple curiosidad nobiliaria, en el contexto de esta aldea de Alcalá la Real se convierte en una poderosa herramienta de reivindicación identitaria.
La recuperación de la "aldea olvidada": El blog de Pérez no solo rescata documentos; rescata la dignidad de un núcleo que, como muchos otros en Jaén, sufre la pérdida paulatina de habitantes. Al documentar que Fuente Álamo poseía una Alcaidía propia y una hidalguía reconocida "por inmemorial de sangre", el autor está recordando que esta aldea no es un lugar de paso, sino un centro histórico con peso específico en la defensa de la Patria.
La memoria como antídoto al abandono: En el contexto de la despoblación, el olvido institucional suele preceder al físico. La labor de investigación en fuentes primarias —como los expedientes del Archivo Municipal de Alcalá la Real o la Real Chancillería de Granada— actúa como un "blindaje" cultural. Al demostrar la complejidad de su pasado (desde médicos de baños hasta pleitos de hidalguía), Pérez combate la narrativa de que las aldeas son espacios sin historia o sin futuro.
Valoración de la investigación ad hoc: La importancia de este trabajo reside en su capacidad para conectar el microcosmos de la aldea con los grandes procesos de la historia de España (la Guerra de la Independencia o la Guerra de Sucesión). Esta documentación exhaustiva dota a los habitantes actuales de un "orgullo de pertenencia" que es vital para fijar población y atraer interés hacia el patrimonio local.
En conclusión, el artículo sobre Fernando de Tapia es mucho más que una crónica histórica; es un manifiesto contra el silencio. Domingo Pérez utiliza el rigor del archivo para demostrar que, aunque Fuente Álamo se esté vaciando de gente, está rebosante de una historia que merece ser preservada para que la "grandeza" de su pasado sirva de cimiento a su supervivencia futura.
Santiago, empiezo como siempre dándote las gracias, y hago mías tus reivindicaciones y que llevamos sosteniendo desde hace algún tiempo atrás en este blog, unos 15 años. Rebuscando en los archivos le damos vida a papeles muertos y revivimos la historia, por ponerte un ejemplo, el documento que consulté en la Real Chancillería de Granada estaba atado con guita, junto a otros documentos que nunca se habían o hacía mucho tiempo que no se habían desatado, fui buscando entre papeles amarillentos uno a uno, se me metió el polvillo en la nariz y estuve casi un día con ese olorcillo típico a papel oxidado. Cuento esto, aunque tú lo conoces de sobra, para poner en valor el trabajo de los investigadores que pasan horas y horas en estos archivos, y sin la certeza de encontrar algo que ponga en valor la historia de Fuente Álamo. La verdad es que no está valorado este trabajo, y en mi caso, como tú has indicado alguna vez, tampoco siento que sea valorado por mis paisanos o al menos no lo manifiestan en comentarios. Es como bien dices, un manifiesto contra el silencio, pues si nadie se preocupase por la investigación y por preservar la historia de los pueblos estos no tendría una base sobre la que futuras generaciones se sintieran orgullosas de la pertenencia a esos pueblos.
EliminarUn abrazo.
Una vez hecho mi comentario reivindicativo en pro de la aldea que tanto quiero, Fuente Álmo, comento la publicación de Domingo Pérez:
ResponderEliminarLa Alcaidía de la Torre de Fuente ÁlamoEl artículo de Domingo Pérez nos sumerge en un episodio vibrante de la Guerra de la Independencia en Alcalá la Real. A través de la figura de D. Fernando de Tapia y Castilla, el autor desvela una trama de espionaje y lealtad: cómo Tapia, siendo Corregidor bajo la ocupación francesa, utilizó información falsa para desorientar al General Digeon y favorecer a las tropas españolas del General Ballesteros en 1812.Lo que eleva este trabajo por encima de la anécdota histórica es la excepcional investigación documental ad hoc realizada por Pérez. El autor no se limita a la narrativa, sino que blinda su relato con fuentes primarias de un valor incalculable:Rigor en Archivos: La investigación se sustenta en el Archivo Municipal de Alcalá la Real (AMAR), citando actas del Cabildo de 1816 que dan fe de la toma de posesión de la Alcaidía.Análisis Genealógico y Notarial: Pérez rastrea el origen del título hasta 1794 mediante el testamento de Manuel de Sevilla ante el escribano Felipe José Núñez, demostrando que la Alcaidía era una distinción de "inmemorial de sangre".Contrastes Institucionales: El autor cruza datos con la Real Academia de la Historia y la Real Chancillería de Granada, analizando pleitos de hidalguía que datan de 1808.Aportación Crítica: Es loable cómo el autor identifica la discrepancia entre la posesión "honorífica" otorgada por servicios de guerra y la realidad de un título familiar preexistente que Tapia buscaba perpetuar.En definitiva, Domingo Pérez realiza un ejercicio de microhistoria ejemplar. Gracias a su acceso y análisis del fondo documental alcalaíno, logra rescatar del olvido la memoria de una familia y un cargo —el de Alcaide de la Torre de Fuente Álamo— que simboliza la resistencia y el orgullo de una estirpe frente a la adversidad histórica.
Muchas gracias, por complementar con tu valoración aquel hecho histórico sobre el que seguramente se ha investigado por los historiadores locales de Alcalá la Real. Aunque queda acreditado con los documentos consultados, siempre hay que ponerlo en el contexto histórico de cuando ocurrieron los hechos (1812) y cuando son reivindicados (1815) y sobre todo quien los cuenta, que es el mismo que los reivindica y para qué los reivindica. De los documentos consultados se puede observar que D. Fernando de Tapia gastó mucho tiempo y como él dice “gastos y litigios” en el empeño de que se le reconociese los títulos de hidalguía y el título de Alcaide de la Torre de Fuente Álamo. Como se suele decir nos pasamos media vida acaparando bienes o títulos, en este caso, y otra media vida en defenderlos, y a eso es a lo que D. Fernando se dedicó gran parte de su tiempo, aparte de hacer relojes. En este trabajo he tenido la oportunidad de consultar algunos de los pleitos que mantuvo hasta obtener por herencia once vínculos, pleitos contra la sucesión de una hija natural de uno de sus causantes, o sobre la compra del título de Regidor, o el nombramiento por los franceses de Corregidor provisional. Ahora que se está poniendo en valor la casa de D. Fernando de Tapia, era el momento de hacer un estudio más riguroso sobre su personalidad y ampliar la escueta biografía, que consta en la Real Academia de la Historia.
EliminarUn abrazo