martes, 11 de octubre de 2016

FIESTAS DE FUENTE ÁLAMO 2016 EN HONOR A LA VIRGEN DEL ROSARIO



                      Este año hemos celebrados las fiestas en honor a nuestra patrona la Virgen del Rosario, durante  los días 7, 8, 9 de octubre. Hemos tenido la suerte de que el tiempo nos ha acompañado, aunque  la lluvia viene siendo necesaria para el campo. La participación en las fiestas ha sido todo un existo. Nos hemos reencontrado con viejos amigos, y hemos convivido  con nuestras familiares unos días de júbilo, alegría y religiosidad. Participando en concursos de gastronomía, campeonatos en juegos variados, en bailes, tomando unas copas, y en la salida en procesión de Nuestra Sra. la Virgen del Rosario, acompañada del Sagrado Corazón de Jesús.




















Agradecer a los organizadores de las fiestas el trabajo bien hecho, a la hermandad y  la colaboración de todos los vecinos, a cuya cabeza ha estado la familia Anguita.


Aquí os dejo unos vídeos y unas fotos, referentes a la participación, con especial dedicación a sus gentes,  por aquello de que valen más que muchas palabras.

sábado, 1 de octubre de 2016

VÍCTIMAS DE LA GUERRA CIVIL Y DE LA POSGUERRA EN FUENTE ÁLAMO



           En este trabajo pretendo hacer un estudio lo más completo posible, aunque no tasado de las víctimas de la Guerra Civil que de alguna forma tuvieron relación con Fuente Álamo. Existen casos de cuerpos que no han aparecido, otros cuyos familiares hacen simples referencias a su desaparición y otros muchos de los que no tenemos ni tendremos noticia alguna. Algunos de ellos eran campesinos inocentes y ajenos a todo el conflicto. De oídas se comenta que algunos fueron fusilados en los alrededores de Priego de Córdoba o de Alcaudete y en las carreteras próximas, pero no consta la inscripción de la defunción en ningún registro.  Es un simple recordatorio y homenaje general a todas las víctimas fuentealameñas causadas directamente por la cruel guerra o a consecuencia de ella, sin distinción de bandos y sin buscar responsables, que solo hay uno: la injusticia y la sinrazón, pues no hay razón más poderosa que la misma vida.
El de Leocadio Anguita López fue el único caso de asesinato contrastado documentalmente que fue cometido en Fuente Álamo durante la Guerra Civil, si bien al parecer fue llevado a cabo materialmente en las inmediaciones de Alcaudete. También existe constancia verbal a través de sus nietos de que Fernando Vera Aguilera desapareció, o mejor dicho, se lo llevaron. Fue detenido por la zona de la Callejama, dirección a Priego de Córdoba donde fue fusilado en un lugar desconocido, sin que se supiera nada más de él después de finalizar la contienda. Hubieron otras víctimas civiles mortales fuentealameñas, unas colaterales de la guerra (Dulcenombre García Bermúdez, Manuel Moreno Pérez…), otras, consecuencia de ejecución de sentencias injustas (Francisco Alba Serrano, Justo Gutiérrez Vera…), y otras víctimas militares producidas en el mismo frente de batalla (Vicente Vera Moreno, Francisco Aguilera Calvo…), a las que hay que sumar las víctimas de la posguerra (Manuel Castillo Padilla, Juan Lagares, Antonio Jiménez, Isidora Pérez Vera...).

Víctimas causadas por la izquierda

     Las muertes de Manuel Moreno Pérez y Dulcenombre García Bermúdez fueron consecuencia de los bombardeos producidos posiblemente por las fuerzas republicanas sobre la zona de Fuente Álamo, entiendo yo, de forma accidental o fortuita. El historiador D. Luis Miguel Sánchez Tostado las considera víctimas causadas por las izquierdas, aunque no creo posible que la aviación o la artillería republicana disparasen contra su propia población civil.

Manuel Moreno Pérez, nacido el 1 de Enero de 1862,  hijo de José y Francisca, viudo en primeras nupcias de Dominga Sánchez Zamora, de cuyo matrimonio tuvo un hijo llamado Eustaquio (padre Marcos Moreno, quien fuera vocal de la sociedad “La Espiga Floreciente” y quien al finalizar la Guerra se exiliara en Francia) y en segundas estuvo casado con Dominga Zamora, sin que de ésta tuviera descendencia. Dedicado al campo, falleció el 17 de Septiembre de 1937, (Reg. Civil de Alcalá la Real, Tomo 122,  Pag. 264 vto.) en su domicilio, durante el bombardeo aéreo en Fuente Álamo, en concreto, en los olivos situados en la parte baja del pueblo que fueron propiedad de Luis Montes “Pacheque”. Muchos de los mayores de la aldea, antes niños, recuerdan como vieron transportar su cuerpo destrozado con las vísceras fuera en unas narrias llevadas por cuatro hombres.
            Dulcenombre García Bermúdez, de 50 años, hija de Fernando y Josefa, casada con Pedro Ramírez Alba apodado “Pedro la Muerte”, de cuyo matrimonio quedaron tres hijas, Catalina, Fermina y Narcisa (casada con Manuel Castillo Padilla, otra víctima de la postguerra). Dedicada a sus labores, falleció en su domicilio el 6 de Julio de 1938 por heridas de metralla en un bombardeo de Fuente Álamo (Reg. Civil de Alcalá la Real Tomo 122, Pag. 254 vto.). Vivían en la casilla que después sería de Isabel Pérez Vera.
Se le compuso una letrilla picante antes de que la Guerra terminase con su vida y que puede servir de cariñoso recordatorio:
Dulce tiene mala suerte
Por ser mujer de la Muerte (Pedro)
Según dicen sus vecinos
Que fue a encalar el molino
Y echó en el aceite el chu…
               Laureano Pulido Cano, nació el 4 de julio de 1891, hijo de Francisco y María, trabajador  del campo y fallecido con 48 años de edad el 15 de agosto de 1937, (Reg. Civil de Alcalá la Real Tomo 122, Pag. 283 vto.),  según se hace constar en la inscripción de muerte violenta en el Cerro de Pineda.  Estaba domiciliado en La Hortichuela y casado con Cándida Ramírez Jiménez con quien tuvo 6 hijos.
       
  Leocadio Anguita López, apodado “Parraco”, desapareció el 10 de enero de 1937. Padecía la incapacidad de sordomudez, que fue otro más de los condicionantes que le llevaron a la muerte. Fue detenido por la zona de los Baños de Ardales y fusilado al parecer en las inmediaciones de Alcaudete, a donde fue llevado desde la fábrica de aceite de D. Francisco Serrano del Mármol, convertida en cuartel de una brigada roja instalada en Fuente Álamo. Fue acusado por  el Jefe de la Brigada de ser  espía y negarse a levantar el brazo y saludar con el puño en alto. Vivía en la casa que después fuera de  Luis Montes “Pacheque”.
 http://historiadefuentealamo-jaen.blogspot.com.es/2015/02/el-caso-leocadio-anguita-parraco-un.html 
    Francisco Aguilera Calvo, hijo de Antonio y Francisca. Según información  facilitada por los familiares murió en el frente de batalla.
Antonio Puche, el marido de María Ramírez falleció según testimonios orales también en el frente de batalla.

Víctimas causadas por la derecha

    Francisco Alba Serrano, “Alameas”,  nació el 2 de Agosto de 1906 en Fuente Álamo. Hijo de Antonio y de María, ambos naturales de Fuente Álamo. Era nieto del que fuera al principio del siglo XX alcalde pedáneo de Fuente Álamo, don Antonio Alba Muñoz. Se casó en Fuente Álamo el 20 de Enero de 1926, a los 19 años de edad, con Encarnación Sánchez Malagón de 20 años, natural de Brácana, con la que tuvo 5 hijos. Era campesino, no sabía leer ni escribir, de estatura regular, tenía pelo castaño, barba cerrada, cejas al pelo, color moreno y ojos oscuros. Según contaban los mayores del pueblo, la familia vivía en la que después sería la casa de la Huerta de Benito Fuentes, aunque sus antepasados vivieron en la llamada Casa de Alba, enfrente de la Escuela. Enjuiciado en el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 16.509 fue condenado a pena de muerte. Falleció por fusilamiento en las tapias del Cementerio de Jaén el 31 de Mayo de 1941, a los  34 años de edad (Reg. Civil de Jaén Tomo 144, Pag. 159). Su nombre está grabado en octavo lugar (orden alfabético)  en el monolito situado en el Cementerio de Alcalá la Real, inaugurado en 2013, recordatorio a dichas víctimas alcalaínas junto a otros muchos desaparecidos. otros muchos desaparecidos.
   Domingo Cervera Valverde “Sacristán”, nació el 24 de septiembre de 1892. Sus padres eran Pedro y Juana, y estuvo casado con Ana López Muñoz, en segundas nupcias. Fue padre de 5 hijos: 3 varones y 2 hembras. Encausado en el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 40.215 y nº 56.814, fue condenado a la pena de Reclusión Perpetua (30 años). Falleció el 30 de Enero de 1941, a los 48 años de edad en la Prisión Central de Celanova, provincia de Orense, donde fue trasladado el 17 de septiembre de 1940, y según se certifica a consecuencia de un cáncer de estómago, tal y como consta en el folio 286 vuelto, Tomo 28 del libro de defunciones del Registro Civil de Celanova.  Aunque natural de la Hortichuela, estuvo vinculado con la aldea de Fuente Álamo ya desde inicio de Guerra Civil, formando parte de la Colectividad allí constituida. Como hemos dicho estuvo casado en segundas nupcias con Ana del “Bar Royal” de Fuente Álamo, y sus hijos nacieron y estuvieron siempre ligados a Fuente Álamo. Un hijo suyo llamado Domingo Cervera Ortega fue fusilado al parecer en Priego de Córdoba, sin que apareciese el cadáver. Otro de sus hijos, llamado Próspero Cervera Ortega, tuvo que “purgar injusticias sobre la familia”  en la División Azul. Su nombre está grabado en una relación alfabética en el monolito situado en el Cementerio de Alcalá la Real, inaugurado en 2013, recordatorio a dichas víctimas alcalaínas junto a otros muchos desaparecidos. otros muchos desaparecidos.
Vicente Vera Moreno era hijo de Eusebio y de Josefa. Estuvo casado con Carmen Ortega Moyano, con quien tuvo dos hijos: Gregorio y Josefina. Según testimonios orales murió en la Batalla de Teruel. Fue encausado pero sin poder ser juzgado  en la misma causa que Francisco Alba Serrano. Posiblemente de haber sobrevivido hubiese corrido la misma suerte que Francisco.
Según se cuenta, José Ortega Moyano murió durante la Guerra Civil en el frente de batalla. Dirigente o “cabecilla” señalado en el sumario contra el alcalde pedáneo Vicente Aguilera Castillo, en Fuente Álamo, no consta su enjuiciamiento. Estuvo casado con Fermina Castillo,  con la que tuvo un hijo. Era hermano de Carmen, mujer de Vicente Vera.
Justo Gutiérrez Vera, “Pipo”. Nació el 6 de agosto de 1909, hijo de José María Gutiérrez Arjona y Francisca Vera Viana. Se casó con Eulogia Sánchez Nieto, con la que tuvo 3 hijos. Murió a los 31 años. Era natural de Las Grajeras, aunque siempre estuvo muy vinculado a Fuente Álamo, donde desarrolló parte de su actuación y donde vivió parte de su familia. Unos años antes del inicio de la Guerra Civil se había establecido en la Aldea de Santa Ana, donde regentó un establecimiento de bebidas. Fue juzgado en el Procedimiento Sumarísimo Causa 1009/39 y condenado a la pena muerte, siendo fusilado en las tapias del Cementerio de Jaén el 6 de febrero de 1942. Participó en algunos de los hechos por los que fue condenado Francisco Alba Serrano y también juzgado, así como en otros por los que fue juzgado su hermano Gregorio Gutiérrez Vera en Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 22564, condenado a la pena de reclusión de 12 años. Su nombre está grabado en una relación alfabética en el monolito situado en el Cementerio de Alcalá la Real, inaugurado en 2013, recordatorio a dichas víctimas alcalaínas junto a otros muchos desaparecidos. otros muchos desaparecidos.
Fernando Vera Aguilera, según testimonio de Juan y Mercedes Ramírez Vera (su abuelo materno y padre de Juliana Vera Jiménez) fue llevado por los Nacionales,  junto a 8 ó 10 personas de otras aldeas, en un camión dirección a Priego de Córdoba y allí lo mataron, no volviéndose a saber nada de él. Parece ser que lo cogieron por la zona de la Callejama, acusándolo de portar una pequeña pistola.  Fue uno de los muchos arrestados que desaparecieron sin que se supiera nada más de ellos después de finalizar la contienda.
 Antonio Padilla Cano falleció a los 29 años de edad. El campo era su profesión. Vivía junto a su familia en Cañada Honda, casado con la fuentealameña Feliciana Pérez Mesa. Fue fusilado en  “El Barranco”. Su nombre está grabado en una relación alfabética en el monolito situado en el Cementerio de Alcalá la Real, inaugurado en 2013, recordatorio a dichas víctimas alcalaínas junto a otros muchos desaparecidos. otros muchos desaparecidos.
       Aunque sólo lo recuerdan los mayores y vagamente, por lo que no está totalmente contrastado, también falleció a consecuencia de la metralla de las bombas que cayeron debajo de una higuera en el Cerro, Tiburcia Ávila, la madre Gregorio “Grigo” y Ramona

Victimas de la Posguerra.

En la posguerra hubo varias muertes, muchas de ellas en circunstancias extrañas:
Manuel Castillo Padilla “Caejo”. Natural del Castillo de Locubin, hijo de Francisco y de Petronila, pelo negro, ojos azules, estatura: 1,65. Fue enjuiciado en Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 44810 y condenado a la pena de 20 años de reclusión temporal. Estuvo casado con Narcisa Ramírez García, hija de Pedro  y Dulcenombre, (también fallecida a consecuencia de un bombardeo en la Aldea), con quien no tuvo hijos. Era hermano de Antonio Castillo Padilla, vocal de la Sociedad la “Espiga Floreciente” de quien no consta causa abierta. Murió al poco tiempo de salir de la cárcel (mediados los años 40), a consecuencia de una enfermedad que contrajo en la prisión.
Juan, del que solo conocemos el apodo “Lagares”, esposo de Felisa, sobrina de Francisca “La Pasta”. Vivió en el Cortijo de los Tajos y murió a consecuencia de una paliza propinada por agentes de la guardia civil. Detenido y llevado a casa de Baldomero de Córdoba,  fue acusado de unos supuestos hurtos famélicos, recibiendo para obtener la confesión de los hechos una gran paliza. Le introdujeron cañas por las uñas y le colgaron cabeza abajo, muriendo a consecuencia de todo ello.
Antonio Jiménez,  casado con Isabel Pérez Vera con la que tuvo 8 hijos, murió al poco tiempo de haber recibido otra paliza de la guardia civil y a consecuencia de ella, por los mismos hechos que “Lagares”. A su yerno, apodado “Mariqui” y esposo de Encarnación Jiménez Pérez, también le dieron una paliza, si bien sobrevivió a ella. Fueron agresiones brutales por parte del poder establecido y con el único propósito de resultar “ejemplarizantes” y propagar el miedo entre la población fuentealameña.
Isidora Pérez Vera, falleció en la posguerra, consecuencia de un susto o más bien de un abuso.
Foto publicada en el Diario de Jaén el 6-07-2016- Artículo de D. Luis M. Sánchez Tostado.
Juan Rivera Jiménez “Riverilla” (2) y su hermano Carlos Rivera Jiménez “Hijo de Jeromo”(3),
Sin que se puedan precisar exactamente los lugares, todo apunta a la presencia del grupo de Tomás Villén Roldán “Cencerro” en la zona de Fuente Álamo. La Guerrilla que se fue organizando después de la Guerra Civil para seguir combatiendo al régimen franquista llegó hasta el Cortijo de Valenzuela, término de Fuente Álamo. Dicho cortijo guarda una de las historias más negras sobre maquis u “hombre de la sierra”. En su barranco, tras ser delatados por un pastor, fueron sorprendidos por un tiroteo de la Guardia Civil y fusilados el 1 de noviembre de 1946, tres guerrilleros que se  habían integrado a finales del verano de 1946 en el grupo de “Cencerro”. Eran Diego García Gómez, “Chirri”, natural de Jaén; Juan Rivera Jiménez “Riverilla” y su hermano Carlos Rivera Jiménez “Hijo de Jeromo”, nacidos en Albolote. Sus cuerpos fueron expuestos dos días en las puertas del Hospital de Alcalá la Real, con alto significado ejemplarizante.

Otras víctimas no mortales

Las anteriores fueron algunas de las personas fuentealameñas que pagaron con su vida las consecuencias de esta guerra fratricida, y  que también produjo muchos daños colaterales: mutilaciones, exilios, y matrimonios dobles o parejas.
Otros tuvieron que exiliarse a Francia después de la Guerra Civil como  Vicente Arévalo Castillo, o un hijo de Eustaquio Moreno, llamado Marcos Moreno Montes.
Otros fuentealameños participaron como voluntarios en la División Azul, para intentar “limpiar el nombre” de la familia: Domingo Ortega Serrano, Prospero Cervera Ortega, e Hilario Castillo Pérez  afortunadamente volvieron.
La lista de víctimas como dije al principio no está cerrada y seguro que quedarán otras muchas sin nombrar, por lo que si alguien conoce otras, se puede ir añadiendo. De esta forma estaríamos haciendo un pequeño homenaje, que no les devolverá a la vida, pero si contribuirá a tener presente lo que nunca les debió pasar.

lunes, 12 de septiembre de 2016

ACTO DE PRESENTACIÓN DEL LIBRO “BAÑOS DE ARDALES DE FUENTE ÁLAMO”



Como sabéis el pasado día 3 de septiembre se presentó en la Escuela de Fuente Álamo, mi libro “Baños de Ardales de Fuente Álamo”, en un acto muy emotivo para mí, donde estuve acompañado de tantos amigos y familiares, además de una buena actuación musical a cargo de Ana María Pérez, Pedro Domínguez y Domingo A. Pérez, donde al final pudimos degustar un ponche casero preparado por mi hermana Loli Pérez, en colaboración con la Asociación de Vecinos “La Torre de Fuente Álamo” y la visita a una pequeña exposición referente a la época de funcionamiento de los referidos baños, finalizando el acto con la firma y dedicatorias a los amigos. Aquí dejo el discurso pronunciado, porque creo que todo esto también forma parte de la historia de Fuente Álamo.
“Buenas tardes a todos los asistentes, todos amigos, todos familia, casi todos fuentealameños, de Alcalá o de aldeas vecinas. Muchas gracias por haber venido, sobre todo aquellos que venís de fuera y que habéis hecho ese pequeño esfuerzo por estar hoy aquí. Tengo que agradecer también a la Fundación SAFA el haber cedido el local, a la Asociación de Vecinos “La Torre de Fuente Álamo” por su colaboración y a la Cooperativa Ntra. Sra. del Rosario por haber cedido las sillas. Me hubiese gustado que también estuvieran aquí algunos de nuestros representantes políticos que, si bien no les he invitado personalmente, tampoco lo he hecho con muchos de los que estáis aquí, y sin embargo estáis; porque hoy con las nuevas tecnologías quien quiere estar está. De hecho le he mandado un whatsapp a Monolín a título general por si quería estar aquí, no sé si lo habrá recibido. Bueno,  Antonio, si está ahí, pero este hubiese estado de todas formas. También agradecer a los que no han podido estar hoy aquí y les hubiese gustado, especialmente mi hermana Mercedes, mi amiga Mari Carmen, mi prima Belén, mi vecina Loli y otros muchos que… no voy a seguir nombrando porque sé que son muchos y que se me olvidará alguno. Como no, agradecer a mi tío Pepe, que está ahí, a mi madre que tanto apoyo me da…
 No sé si la ocasión merece tanto ni si las expectativas que cada uno tenga se verán cumplidas, lo que sí sé es que cuando se hace algo con gusto y con las ganas de difundir una parte de la historia y de la cultura de Fuente Álamo, con dos reglones que se escriba, merece la  pena y da mucha satisfacción. De verdad.
En primer lugar tengo que decir que lo que presento hoy, más que un libro en  sí, es una recopilación de datos recogidos de los Manuales de Hidrografía, un estudio de los pocos manuscritos de los médicos de baños que prestaron sus servicios en el balneario de Fuente Álamo y un poco de crítica o cosecha propia.
Hoy estamos aquí bajo el pretexto de mi libro o como le queramos llamar, pero lo que yo realmente quise, cuando tuve la idea de presentarlo públicamente, era poner en práctica una idea que tenía desde hace tiempo: el estar rodeado de tantos amigos y familiares y compartir con vosotros este momento y difundir un poco de nuestra cultura, que se escuchase por ahí que Fuente Álamo existe. De hecho, en Almería y en otros lugares, mucha gente se está enterado dónde estamos gracias a todo esto.
Como veréis, hoy vamos a presenta el primer libro que se ha escrito sobre un tema relacionado con la aldea de Fuente Álamo. La idea me surgió por la curiosidad de saber qué se había escrito o qué se sabía de los Baños de Ardales  y, después de dos años de recopilación de datos, aquí los presento, para que esa curiosidad sea  resuelta para vosotros, como digo en el prólogo del libro. Recuerdo que de pequeñillo me decían mis padres o la gente del pueblo que el agua de Ardales era buena para la pupas.  Lo que si he pretendido es llevaros a casi dos siglos atrás para que cada uno se pueda imaginar cómo funcionó aquel balneario, dicho sea de paso, algo mediocre y no de mucho lujo, porque solían acudir gente del campo para curarse, no por ello menos digna.
El libro está compuesto por un Prólogo en el que cuento mi primer contacto con los Baños, donde ya quedé impresionado; seguido de una pequeña introducción en la que se recogen los principales balnearios de la Provincia de Jaén; un estudio de la evolución de los Baños, desde su auge a su declive;  después una recopilación de lo que los Manuales de Hidrografía y demás textos dicen de ellos; seguido de la transcripción de los manuscritos elaborados por algunos de los médicos que pasaron por los Baños; y terminando con algunas biografías de los Médicos o nombres de  propietarios  que estuvieron en Fuente Álamo. Al final se recoge un pequeño resumen de la geografía e historia de la Aldea. Aquí quise hacer una pequeña trampa que se ha convertido en una errata referente al número de habitantes del pueblo y que quiero que se descubra, para ver quién se ha leído el libro al completo. Es una broma y se trata de una errata pura y dura.
El libro contiene 10 fotos en color y otras cuantas en blanco y negro, unas 120 páginas, con su portada y contraportada, pero lo más importante es lo que pone en el lomo y ya diré porqué.
 En su interior hay una fotografía en la que se me puede ver con una maqueta construida en base a unos planos de superficie elaborados en 1868. De esta forma, es posible observar cómo pudo ser el edificio en alzado, aunque muchos de los que estáis aquí lo recordaréis. Eso también tiene su trabajo.
No voy a desvelar, como es evidente, todo el contenido del libro para que el que tenga curiosidad lo lea o al menos lo hojee u ojee, pues ya sé que hay mucha gente mayor, que por desgracia no podrán hacerlo, y otros que no entenderán muchas de esas palabras técnicas.  Yo tampoco entendía muchas, pues no soy ni médico, ni químico ni geólogo, pero hoy con las nuevas tecnologías tenemos unas herramientas que fácilmente nos sacan de las dudas, y ya sé lo que son las leucorreas, metrorragias, escrofulismo…
Sé que os estarán surgiendo muchas preguntas y dudas, y la que más es para qué sirven estas aguas o que poderes curativos tienen y si es posible ponerlo de nuevo en funcionamiento, cosa que no trato en el libro. Yo puedo dar mi opinión, que seguramente no es la que esperabais, creo que es necesaria más agua y volver a hacer nuevos análisis para ver si esas aguas han perdido sus propiedades. De todas formas ya sabéis que con los avances en medicina, los medicamentos curan hoy enfermedades que en otras épocas eran curadas a bases de estas aguas medicinales, y que aunque esto no lo cuento en el libro, fue una de las principales causas, me refiero a los medicamentos sobretodo el descubrimiento de la penicilina, la que fue acabando con la curación con aguas medicinales. Las aguas de Ardales tenían fundamentalmente un poder curativo de enfermedades cutáneas y venéreas, como eran los herpes, escrofulismo, y sobretodo enfermedades o anomalías  propias de las mujeres, leucorreas, menorragias, metrorragias, que están  relacionadas con los flujos vaginales o las menstruaciones, de hecho eran las mujeres las más asiduas a los baños, hasta 4/5 partes, según algunas estadísticas. Lo que sí os invito, claro una vez que hayáis leído el libro, a una tertulia o mesa redonda, a celebrar aquí o donde digáis y poner todo los puntos de vista y comentarlos y hacer propuestas. En fechas a concretar…
El libro está puesto a precio prácticamente de coste, y quizás me pille los dedos, pues hasta ahora se han editado 100 ejemplares que ya están solicitados, y para evitar que alguien se pudiese quedar hoy sin libro he hecho otros tantos. Tengo que decir que no he registrado los derechos de autor ni el depósito legal para abaratar costes y hacerlo como una especie de regalo-donación, por lo que se entiende la  contribución del que lo adquiera como una donación.  He querido acompañarlo del marca-páginas de adquisición voluntaria, que supone un donativo, el cual irá a parar a la rehabilitación de la Torre de Fuente Álamo; por lo que el acto en sí  también tiene un carácter solidario que venimos explicando y  explicaremos con detalle en la página de Facebook “Amigos Torre de Fuente Álamo”.
Pero lo mejor de este acto sin duda será la actuación musical de mis hijos, porque Pedro también lo es, a quienes también tengo que agradecer su colaboración en la corrección de textos, y el ponche de mi hermana Loli, al que todos estáis invitados. Después haremos las dedicatorias y entrega de libros y compartiremos unos momentos de charla. Podéis ver también esta pequeña exposición que complementa el acto y que la he preparado con mucho cariño.
Solo me queda agradecer nuevamente a todos aquellos que estéis interesados por la cultura entorno a cualquier tema de esta Aldea, a aquellos que habéis venido no solo por ese interés, sino por mí, que sé que sois algunos y esos se agradece doblemente. Sois vosotros los que me dais la fuerza para seguir.
Tengo que decir, finalmente, que ya estoy elaborando un nuevo trabajo, así como una serie de biografías de fuentealameños, que hoy expongo bocetos de algunas, y aquí viene lo de la importancia del lomo de este libro. Así que a lo mejor  dentro de algún tiempo nos veremos de nuevo; ya estáis invitados. Muchas gracias”.

Fuente Álamo 3 de septiembre de 2016

lunes, 29 de agosto de 2016

JUAN IBÁÑEZ SÁNCHEZ “EL ANDALUZ”



Nació en Fuente Álamo, en una casa adosada a la Iglesia, en el seno de una familia medio acomodada, un 14 de marzo de 1928. Hijo de Lorenzo y de María, es el tercero de los hijos varones y dos hermanas, si bien una niña llamada Puri, murió a corta edad en plena Guerra Civil en Castro del Río. La madre de su padre era Francisca Jiménez Jiménez, quien su marido, según cuenta, la abandonó. Recuerda que su abuela tenía unas  Imágenes de Santos que ella misma vestía. La familia vino a menos, pues sus antepasados dilapidaron el capital (al parecer mediante los juegos de azar) y él desde que era un joven tuvo que trabajar junto con sus hermanos para el sustento de la familia.
Tiene buenos recuerdos de la niñez, antes de que la Guerra Civil dividiera la aldea en dos partes, pero lo que más recuerda de esos trágicos momentos fue cuando pocos meses después del inicio de la Guerra, su madre le impidió presenciar, como uno de los muchos niños que había allí alrededor de aquella algarabía, la quema de la imagen de San Antonio. Recuerda también, cómo en los primeros días del inicio de la Guerra, vio morir un caballo en la Plaza de la Fuente, consecuencia de un tiro que le habían pegado en la puerta de la casa de Juan “Ninas”, al parecer los rojos, desconociéndose el motivo o la causa. Pero su último recuerdo de Fuente Álamo mientras lo abandonaba, al verse  obligada su familia a marcharse, camino del molino de la Torre, dirección al Cortijo del Coto, fue cuando quiso pillar un colorín, y su padre le dijo “anda y tira para adelante” y no le dejó que pudiera pillarlo. Su buena memoria nos hace recordar pequeños detalles de su infancia.
Como hemos dicho, su familia fue una de las muchas que tuvieron que dejar Fuente Álamo a los pocos meses de iniciarse la Guerra Civil, si bien su abuela Francisca se quedó en Fuente Álamo y le contó que en su casa paraban los milicianos. Tuvieron que hacer un largo peregrinaje, que les llevó hasta el Cortijo del Coto, donde les acogió su tío Rafael Sánchez, quien paraba en la Gorriona. Recuerda que para que no le pillasen los rojos, cuando bajaban a comer subían sus primos al pecho para avisarle, y por la noche les llevaban al Cortijo Lopera. Antes de que anocheciera, su tío Rafael y Rafalíco Zalameas se colocaban, cada uno con un retaco, en la puerta de la entrada y decían que por allí no pasaba nadie. Entonces habló su padre con los Carboneros y se fueron con Rafalico Zalameas y sus hijos al cortijo de Lopera y de Pernales de Brácana, y desde allí a Cuesta Blanca. Estando allí, faltó poco para que les pillasen, y pasaron un día o dos en  la Campana debajo de una chaparra. Se fueron con su tío José Sánchez. Ellos, que tenían un mulo, se lo llevaron a Castro del Río, donde pasaron toda la Guerra. Allí no se escuchaba nada, tan sólo dos bombas cayeron cuando al parecer los aviones iban de paso. En Castro conocieron a Don Alfredo, con quien trabajaban. De Fuente Álamo, estaba allí Joaquín y Justa, quien sería la mujer de José el de la Cabrera. Allí se murió una hermana suya, siendo Justa la que le hizo la mortaja.
A primeros de mayo del 1939, volvieron a Fuente Álamo acabada la guerra.  Recuerda que en la casa de Matías Candio, se rejuntaron todos los objetos y enseres de los fascistas que los rojos se habían apropiado, como camas, colchones, sillas… y recuerda que había una bicicleta, la cual Joseillo Carrillo “Terreras” le ofreció, pero que su padre no dejó que la cogiese porque no era suya, teniendo que devolverla finalmente.
 Cuando se acabó la Guerra, traían los mulos cargados de trigo a la panadería de Fuente Álamo y repartían el pan sólo a los fascistas, quedando el resto para los rojos. Reconoce que ellos tuvieron suerte, pero que era una cosa mal hecha.
Cuando se hizo un mozuelo estuvo 6 años conduciendo un carro y arando con su tío Cayetano Frías, con quien vivía en el Cortijo de Montenegro. Tres años antes de irse a la mili y tres años después de volver. Pero como sólo le pagaba 10 pesetas, se tuvo que ir al Cortijo del Coscojar donde le pagaban 16,93 pesetas.
Se fue a la mili con 21 años, y  estuvo 22 meses en Lérida.  Su  quinta es la del 49, de la que forman parte otros fuentealameños como Luis Cano Nieto (Seu d’Urgell), Antonio Aguilera Valverde (Alhucemas-Villa Sanjurjo), Santiago Cano Muñoz (Seu d’Urgell), Antonio Anguita Montañez (Voluntario en la Legión), Juan Jiménez Pérez, Francisco Expósito Nieto, Manolito González Palomino (Lérida) y Emilio Malagón Ochoa (no se incorporó al ser hijo de viuda). Manolito coincidió con él y otro amigo suyo apodado “Pestazos” que también estuvo sirviendo en la primera compañía de armas pesadas. 
Después de licenciarse, estaría otros 6 años en el Cortijo del Coscojar de mulero. Recuerda que los muleros del Coscojar eran: su hermano Feliciano Ibáñez y él, Francisco Expósito, Pepe Aguilera “Florio”,  Víctor de Cañahonda,  Juanele “Cuilla”, Antonio Cano “Rubio Ramalilla”, Lore “Tabarrón” y Nardo de las Caserías. El  mulero mayor era Víctor, que era quien cortaba la besana y era el manigero de los muleros. Zamora y Matías Candio eran los manigeros de los obreros y José Pedro, el que fuera alcalde pedáneo, pesaba los kilos y los pagaba todos los días. También estuvo de cagarrache en el Molino de Don Pago. En una temporada lo estuvo explotando Julián y Bonifacio Aguilera, después sería Rafael Jiménez, con quien estuvo 7 u 8 temporadas. Eran compañeros Silverio Salazar, su hermano Alberto, Francis el de Clavijo, Miguel el Zapatero y Manuel Carrillo “Terreras”. Tenían que estar 18 horas casi continuas.
A estos años les siguieron un periplo de al menos 20 años de emigración, en los pinos, las patatas, y en la carretera, Burgos, Santander, Logroño… Nunca emigró al extranjero.  La primera vez que emigró fue en el año 70, una vez que murió su padre (1969), a un sitio que se llamaba San Antonio, donde recuerda que había una cristalera, que impedía pasar los camiones grandes y el capataz los denunciaba.
En su experiencia en la rehabilitación de carreteras, reconoce que  tenía una buena técnica a izquierdas a la hora de repartir gravilla sobre el alquitrán.  Recuerda a compañeros  como Juan Ramírez “Mandurria”, que junto con unos pocos se los llevaron a la Lectrora, a Santa María de Cayón. Ismael, que era el encargado, les dijo: “vosotros ya no sois de la cuadrilla, sino de la Panera”, que era de la misma compañía. Otros años volvieron, pero algunos no lo hicieron porque tuvieron conflictos, y a Chele le dijo Ismael que se montara en la Caldera que venía de Santa María de Cayón o de un pueblo de abajo, y le respondió que no se subía porque “eran muy caritativos”, que habían despedido a otro compañero y no le habían dado nada. Feliciano Pérez y Antonio Jiménez se fueron y él les dejó 1.000 pesetas. Hablaron con el patrón Lauro y les dio permiso para marchar,  le pidieron la cuenta a Ismael y, cuando se marchaban, quería abrirle las maletas para ver si se llevaban algo, negándose ellos rotundamente. Estaban 12 horas diarias, aunque si llovía se los llevaba a casa. Si hacía bueno por la tarde iba a recogerlos, todo esto sobre el año 1971. Su Feliciano se fue después porque estaba trabajando en el campo con Luis Montes “Pacheque”. Allí se estaba muy a gusto, hora que trabajabas, hora que pagaban. Estando la cuadrilla en un sitio que se llamaba La Horca (Burgos) llegó el capataz, y les preguntó si no había trabajo o es que no les apetecía; aunque se podían poner a la sombra hasta que no llegara el camión. Un día hacía mucho calor y Pedro Malagón estaba enfermo y le dijo el patrón que le daba lástima y que  si no fuera por los camiones, lo llevaba a la casa. Estando en el Puerto del Escudo, se lió a llover y los metieron en los coches y en los camiones para que no se mojaran.
 Fue uno de aquellos que tuvo la desgracia de sufrir el trágico accidente de 1973, ya relatado, del que resultó afortunadamente ileso. Él iba sentado a la mitad del autobús. Fue en Valdepeñas. Él no vio lo que pasó, pues iba durmiendo. Tuvo que quedarse en el hospital, donde le preguntaron si era familiar y dijo que él era amigo de los accidentados. Después de la comunión de su sobrino Feliciano se fueron otra vez.
Después estuvo en Burgos en las patatas unos 5 años. De estos años de emigración le viene el apodo de “El Andaluz”, en concreto, cuando estuvo trabajando en la provincia de Burgos, en Agüera de Montija, con una cuadrilla de Ávila. Al ser el único andaluz, se lo puso fácil al capataz, siendo Falito “Pandehigo” y otros, los encargados de difundirlo.
Se puede considerar el soltero de oro de Fuente Álamo, si bien tuvo una novia no formal (que también forma parte de una de las historias aquí contadas), llamada Antonia Pérez Bolivar, quien reconoce que intercambiaron correspondencia durante un poco tiempo, pero que  la emigración rompió la relación. Él dice que tal relación apenas existió.

Como hemos visto se le puede considerar un muy buen trabajador. Es una persona afable al trato, familiar y hogareño. No se molesta por muchas bromas que le gasten. Juan es toda una institución en la Fuente, le gusta la charla con los amigos y vivir la vida tranquilamente. Nunca le han gustado los vehículos a motor, si bien una vez tuvo un ciclomotor marca Peugeot, que apenas utilizó. Siendo pues buen caminante, nunca ha permitido que en sus paseos por las orillas de la carretera le montase nadie en su coche, ni siquiera osaba mirar al conductor, solamente levantaba la mano y seguía hacia delante.