miércoles, 21 de agosto de 2013
martes, 30 de julio de 2013
REFORMAS Y ESTADO ACTUAL DE LA COOPERATIVA NTRA. SRA. DEL ROSARIO DE FUENTE ÁLAMO.
PÁGINA EN PROCESO DE REVISIÓN
viernes, 12 de julio de 2013
MOVIMIENTO OBRERO AGRARIO EN LA SEGUNDA REPÚBLICA Y GUERRA CIVIL EN FUENTE ÁLAMO (Actualización 1 de mayo de 2017)
En la entrada dedicada al
asociacionismo en Fuente Álamo hicimos referencia a la Sociedad Obrera de
Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente», y a la que también dedicamos
una entrada. Con la presente queremos actualizar y completar, aportando nuevos datos con respecto
a su filial Cooperativa de Agricultores, “La Espiga Floreciente” y hacer un
breve estudio del movimiento obrero en Fuente Álamo.
Recordaremos que según los
archivos de la UGT referentes a las Sociedades obreras y movimiento obrero de
Jaén, entre los años 1870–1939 aparece
en Fuente Álamo en la II República, en concreto en el año 1932, la Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra
«La Espiga Floreciente» afiliada a la
FNTT-UGT.
(Encontramos otras asociaciones similares en
Las Caserías de San Isidro, 1932, S. O. de Trabajadores de la Tierra «La Flor
Naciente» FNTT-UGT. En Las Grajeras, 1937 S. O. de Trabajadores de
la Tierra «La Defensa del Trabajo» FNTT-UGT Andadura hacia la libertad 53;
En Mures, 1919 Sindicato «Liquidación
del Derecho» CNT 1933 S. O. de Trabajadores de la Tierra «Germinar» FNTT-UGT; o
en La Rábita en 1931, S. O. de Trabajadores de la Tierra «El Faro de la Verdad»
afiliada a FNTT-UGT).
La Sociedad Obrera de
Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente» de Fuente Álamo, fue creada
el 13 de mayo de 1931, un mes después de la proclamación de la II República,
pero antes de la promulgación de la Constitución de 1931 (9 de diciembre). El
director de la Comisión Organizadora encargada de su creación y la redacción de
sus estatutos y reglamento, fue D. Domingo Cano, estableciendo su domicilio en
calle Fuente, nº 21.
Fue presentado su
Reglamento, a los efectos del Art. 4 de la Ley de Asociaciones de España de
1887, el 16 de mayo de 1931, en el Gobierno Civil de Jaén, siendo gobernador D.
Víctor Rubio.
(Ley de Asociaciones de
España de 1887 disponía que en el mismo
acto de entrega de estos documentos, se devolvería a los interesados uno de los
ejemplares con la firma y sello del Gobernador de la provincia y anotación de
la fecha de entrega. En el caso de que los documentos presentados no reunieran
las condiciones exigidas en dicho artículo 4 de la Ley, el Gobernador daría
traslado de ellos a los interesados, con expresión de la falta de que
adolecieran, no pudiendo constituirse la asociación mientras subsistiera la
falta).
El
Art. 1º de su Reglamento establecía como objeto, el agrupar a los trabajadores
agrícolas y de varios oficios de esta aldea, con el fin de mejorar la condición
moral y material de sus asociados y luchar por la emancipación de la clase.
En
principio, la sociedad se abre a todos los obreros, pertenezcan o no al gremio
de agricultores, siempre que estén conformes con lo establecido en el
Reglamento y los acuerdos que se tomen. Teniendo en cuenta que la sociedad
obrera fuentealameña era fundamentalmente campesina, por lo que cuando se
refiere a obreros que no pertenezcan al gremio de agricultores, lo hace de una
forma genérica y en base a copiado de sus articulados de normas generales
establecidas, en todo caso, se podría pensar en cabreros, zapateros,
carpinteros, ayudante de panadería, que
en Fuente Álamo no supondría ni un 5 % de los obreros, es decir, de una
población activa de 100 obreros, 5 no serían agricultores.
La
cuota de ingreso era de una peseta, pudiendo ser aumentada o suprimida a
propuesta de la Directiva y fuera aprobado por la Junta General. Todos los
asociados, a excepción de los enfermos pagarían la cuota mensual de sesenta
céntimos, pudiendo ser dados de baja si adeudaban más de 3 mensualidades.
Estableciendo en el Art. 49 del Reglamento, que los fondos que ingresasen en la
caja social se destinarán a sufragar los gastos de oficina, propaganda,
domicilio social y entretenimiento; a indemnizar a los asociados sufran por
defender los intereses de la Asociación por encargo de la Junta general, o
Directiva en casos urgentes, o se ocupen en trabajos extraordinarios o
desempeñen comisiones especiales que les impidan atender a sus ocupaciones
particulares; y a todo aquello no previsto en su reglamento y que resulte útil
y beneficioso al objeto de la Asociación.
Según
el Art. 6 de su Estatuto, podían ingresar los mayores de 16 años, si bien sólo
tendrían voz pero no voto en la Juntas Generales; los propietarios, siempre que
no paguen contribución superior a 50 pesetas al año, y arrendatarios si
trabajan o pueden trabajar cien días al año por cuenta ajena; las mujeres, en
las mismas condiciones que los hombres, sin necesidad de autorización paterna,
marital, ni tuitiva, estableciéndose así, los principios de igualdad que ya se
respiraban en la II República, así como los obreros que hayan trabajado antes
durante un año en cualquiera de los oficios y no tenga adquirida la condición
de patronos.
En
su Estatuto, en la declaración de principios, hace suyos los que informan el
Partido Socialista, La Unión General de Trabajadores de España y la Federación
Española de Trabajadores de la Tierra y se amplían la denominación Sociedad de
Trabajadores de la Tierra “La Espiga Floreciente”, de Fuente Álamo, y los
fines, son el mejorar moral y materialmente las condiciones de vida de los
obreros; prestar ayuda a pequeños
propietarios para conseguir que los
impuestos que gravitan sobre ellos sean sustituidos por un impuesto
progresivo sobre la renta; ayudar asimismo a los pequeños colonos para que sean
respetados sus derechos por los propietarios de la tierra en los casos de abono
de mejoras hechas en la finca, duración de los contratos, limitación de la
renta, etc. Etc.;
En
el apartado Quinto establece también como fin el crear
en donde se crea conveniente Cooperativas de agricultores, filiales de esta
Sociedad, que vengan a liberar a los cultivadores de suelo de los acaparadores
de sus productos; preparar por medio de la educación técnica, agrícola y social
a los hombres para que un día puedan dirigir la producción en beneficio de la
sociedad. Así surge la Filial Cooperativa de la Sociedad de Agricultores, “La
Espiga Floreciente” que meses antes del inicio de la Guerra Civil en concreto
el 10 de abril de 1936 aprobó la conveniencia de solicitar en arrendamiento, la
finca denominada Cortijo “Clavijo” propiedad del Excelentísimo Ayuntamiento de
Alcalá la Real, cuando terminase el contrato que aquel tenía en arriendo y que
finalizaba el quince de Agosto del año en curso. La Guerra Civil estalló el 18
de Julio. En dicha acta se establecía:
En
la Aldea de Fuente-Álamo, anejo al término municipal de Alcalá la Real, a diez de
Abril de mil novecientos treinta y seis. Siendo las veintiuna de su noche se
reúne en junta general extraordinaria la Filial Cooperativa de la Sociedad de
Agricultores, denominada “La Espiga Floreciente” en su domicilio social, bajo
la presidencia del compañero Rafael Moreno Ibáñez y actuando
de Secretario Vicente Aguilera Castillo.
Acto
seguido por el presidente se dio por empezado el acto con la propuesta de la Directiva
en la que figura, la conveniencia de solicitar en arrendamiento, la finca
denominada Cortijo “Clavijo” propiedad del Excelentísimo Ayuntamiento y que
está enclavada en la proximidad de esta Aldea. Seguidamente se procedió a la
discusión y aprobación de esta propuesta, acordándose por unanimidad
solicitarla al Excelentísimo Ayuntamiento, nos la conceda en arrendamiento a
esta entidad Cooperativa, cuando termine el contrato que este tiene en arriendo
y que finaliza el quince de Agosto del año en curso. Y no siendo otro el objeto
de la reunión se da por terminado el acto, siendo las veinticuatro horas del
día.
Vº Bº Vocales El Secretario
El Presidente Marcos Moreno Vicente
Aguilera
Rafael Moreno Antonio
Castillo
El arrendamiento del
Cortijo de Clavijo al Ayuntamiento de Alcalá la Real se convirtió en el
principal objetivo de la Cooperativa, con la intención de explotar la tierra en
régimen cooperativo y conforme a lo establecido en el Estatuto y Reglamento de la Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra
«La Espiga Floreciente», y con la intención de “liberar a los cultivadores de
suelo de los acaparadores de sus productos”. Desgraciadamente el intento quedó
frustrado con el inicio de la Guerra Civil, no obstante, la Sociedad continúo
relativamente funcionando durante la contienda, pues Fuente Álamo permaneció en
zona republicana, y prueba de ello es que el 4 de mayo de 1937, en plena
guerra, se expiden cartillas, en concreto la nº 2 a favor de Matías Pérez
Lizana, siendo el secretario Antonio Moreno. Los socios continuaron pagando sus
cuotas, se produjeron también algunas bajas así el socio nº 3 que había
ingresado el 1 de marzo de 1936, pasó a ser el nº 2 en mayo de 1937. Durante la contienda se
produjeron las incautaciones de los cortijos de Juan Díaz Aguilera (Coscojar y Cabrera),
Francisco Serrano, Francisco de Córdoba (Baño y Vega), y el referido de Clavijo
o del Hospicio, para la colectividad, siendo presidente del Comité Local, Matías
Pérez Lizana, secretario Mateo Pérez Lizana, y vicepresidente Fernando González
Arjona.
Como colofón podemos decir
que tan ansiado objetivo de parcelar el Cortijo de Clávijo se consiguió a
finales de los setenta (1979) con la restauración democrática. En un principio,
el latifundio fue dividido en parcelas en régimen de arrendamiento. En un
primer intento de reparto se apuntaron todos los agricultores de Fuente Álamo. Con
suerte le tocó a unos que tenían ya parcelas y a otros que no tenían no les
tocó, por lo que se decidió que el reparto fuera solo para los jornaleros que
no tenían tierra o menos de una fanega,
estuviesen dados de alta en la cartilla agrícola y fueran los más necesitados.
Así que fueron 21 fuentealameños los aparceros agraciados (3 parcelas a cada uno), por las que tenían
que pagar una renta anual de 6.500 pesetas al Ayuntamiento de Alcalá la Real.
Después a finales de los años noventa del siglo pasado pudieron acceder a la
propiedad mediante compra. Pienso que estos propietarios deben estar eternamente
agradecidos a aquellos obreros republicanos, que la Guerra Civil y el
Franquismo les dejó sin tierra, pero que pusieron en marcha el movimiento
obrero fuentealameño.sábado, 29 de junio de 2013
CASAS Y CALLES DE LOS AÑOS 60 Y 70 EN FUENTE ÁLAMO
LAS
CASAS
LAS
CALLES
viernes, 14 de junio de 2013
viernes, 31 de mayo de 2013
sábado, 4 de mayo de 2013
PRIMERAS COMUNIONES EN FUENTE ÁLAMO
Durante este mes de mayo, tradicionalmente vienen
celebrándose las primeras comuniones; sin embargo, esto no siempre ha sido así
en Fuente Álamo. Tal evento ha ido celebrándose, dependiendo de las
circunstancias, en tres épocas del año;
que eran: el propio mes de Mayo, coincidiendo con un fin de semana; el día de
San Antonio, cuando era considerada fiesta mayor de la aldea y por último, el
día de la Virgen del Rosario. Esto podía deberse fundamentalmente al fenómeno de
la emigración temporal de los padres (a lo que ya dedicamos una entrada),
aunque a veces, podía deberse a causa individuales o personales, como una
enfermedad, u otros motivos, tal y como ocurrió el 6 de junio de 1976, una de las celebraciones más grandes por el
número de comulgantes.
Las Primeras Comuniones en Fuente Álamo a
primeros de los años 40, con el triunfo de los nacionales y la declaración de
la religión católica, apostólica y romana como única del estado, eran
multitudinarias. Ello era debido al intento de “recuperarlos para el
catolicismo”, haciendo comulgar por primera vez a todos aquellos niños que en los
años de la Segunda Republica, no lo habían hecho, al haberse declarado la
aconfesionalidad del estado y al haberse producido un paréntesis religioso durante
la Guerra Civil en Fuente Álamo, que durante toda la contienda se mantuvo en Zona
Republicana, en la misma línea del frente. Se celebraban con cierta solemnidad,
en el sentido que era Doña Casilda Sierra Montanez quien invitaba a los niños a
una merienda consistente en un hornazo, que era un pan con un huevo cocido duro
dentro, y una taza de chocolate, que se solía tomar en la antigua escuela. El edificio tenía dos plantas, la superior estaba
destinada a la enseñaza y la parte de abajo era la casa del maestro de Manuel.
A primeros de los años 50, para algunas familias pobres y no muy convencidas católicamente, las primeras comuniones eran poco solemnes e improvisadas en algunas ocasiones. Es el caso de Matías Pérez, que en el día de su primera comunión estaba guardando cochinos y tuvo que ser relevado por sus hermanos para ir a tomarla, o el caso de Antonio Pérez “Nono”, que reclamaba insistentemente al maestro don Manuel, que se habían olvidado de darle la primera comunión cuando todos ya la había tomado. El maestro entonces acudió al cura y le dijo: “Este niño no ha tomado la primera comunión”, a lo que respondió el cura: “Bueno, que no se preocupe, ahora mismo se la damos. ¿Cuantos pecados tienes?, ¿Te has peleado con tus hermanos? Y se la dio.
La tradición de entregar una estampita de recuerdo se fue generalizando en Fuente Álamo a partir de mediados los años 50, conservando alguna de 1955, aunque la tradición venía de atrás. Como recuerdo de la Primera Comunión celebrada el 21 de mayo de 1966 se emitió una estampita colectiva de los niños y niñas de las Escuelas SA-FA.
Entre los años 50 y 60 se solían celebrar, como hemos dicho anteriormente, en tres épocas del año, y por poner algunos ejemplos, tenemos durante el mes de Mayo, los años 1955, 1962, 1963, 1966, 1967; el día de San Antonio los años 1957,1958, 1969, 1970 y menos habitual el día de la Virgen del Rosario que se celebraron algunas en 1958, debido a la emigración de los padres que impedía a los niños, celebrarla con sus compañeros. Por esa razón, la celebraran en solitario una vez que regresaba el padre.
Eran comuniones muy sencillas, en las
que, continuando con la tradición, se daba una taza de chocolate y un bollo en
la escuela, llegando a formarse grupos de 15 a 20 comulgantes primerizos.

En los años 70 la primera comunión era el segundo acto social religioso en las familias de Fuente Álamo después de las bodas, y se le daba gran importancia. Suponía un gran día de ilusión para el niño, que en algunos casos, al hacerse con la edad de 6 a 7 años, se tenía que aprender a leer en el catecismo. Una vez confesados todos los pecados, (aquellos típicos: me he peleado con mi hermano, no he obedecido a mis padres, he dicho palabrotas…), que ya todos teníamos aprendido antes de confesarnos, le seguía una taza de chocolate y un bollo en la escuela. Tras la merendola, cada familia se marchaba a su casa, donde los familiares más cercanos eran invitados a la comida. La estampita se entregaba a los familiares o amigos, quienes a cambio daban dinero, pero nada de regalos. Recuerdo que el 13 de Junio de 1969, fue el día de mi primera comunión. Habíamos sido preparados para ello durante el curso de parvularios, llegando a aprender a leer en el propio catecismo, siendo en la misma escuela donde se impartía la catequesis, y solía darla uno de los alumnos mayores más aventajados. En nuestro caso, nos sacaban al pasillo central que dividía las dos alas de la escuela y Juan Pedro Pareja, en una banqueta con listones de madera, nos sentaba a los 7 niños varones y nos daba catecismo. Las niñas eran formadas o preparadas separadamente.
Era un día de nervios y de ilusión a la
vez, sin ser muy consciente de lo que significaba en sí tal acto, aunque muy
concienciado de que ya no podía cometer pecados. No lo recuerdo muy alegre por
la tensión que provocaba el miedo a poder cometer algún pecado y a tener que
portarse obligatoriamente bien, pero como íbamos a recibir por primera vez a
Jesús, era un día de ilusión. No se pensaba tanto en regalos, más bien en la
taza de chocolate y dulce que nos tomaríamos en la escuela, aunque también en el dinero que podíamos
recibir. Recuerdo que fue mi abuelo y mi
tío Nazario quienes más dinero me dieron: 20 duros de papel. Aunque creo que
sólo llegué a verlos, porque fueron destinados a otras necesidades familiares,
no se muy bien cuales; pues, hasta el traje era prestado de Antonio Expósito
“Nenillo”, y encima me dejaron el pernil corto y las magas largas; no sé lo que
Fotos Sánchez de Frailes cobraría por
las cuatro fotos de recordatorio. En cuanto a lo religioso, el miedo o
temor a confesar los pecados era lo que más me preocupaba, pero como ya
teníamos aprendida la lección de los pecados a confesar que nos habían enseñado
los niños mayores. Con decir tres o cuatro pecados ya estaba bien (no fuera que
nos pasáramos de malos, sin pensar en el secreto de confesión), y fueron el de
haberme peleado con mis hermanos, con mis amigos, y haber dicho palabrotas.A partir de los años 70, por poner algunos ejemplos, se celebraron durante el mes de Mayo, en los años 1975, 1976, 1992, 1995, 2000; el día de San Antonio en los años 1970, 1990 y lo que sí se generalizó, fue el día de la Virgen del Rosario en los años 1976, 1977, 1979, 1982,1983, 1985, 1995.
En Fuente Álamo, imagino que al igual que
en otros lugares, se iba a misa ese día, y disimulando poco a poco, durante el
mes siguiente, se iba dejando de acudir. Algunos sólo fueron a misa ese día.

A partir de los años 80, llegaron las
primeras comuniones con sus grandes regalos y su celebración en salones o
restaurantes. Se invitaba a familiares y amigos, donde la comunión del niño era
el pretexto, y siendo los padres los que tenían que hacer un gran sacrificio
económico. Se cambió el diseño de la estampita de recuerdo, donde en el reverso
ya no se imprimía ningún tipo de
En los años noventa se generalizó el mes
de mayo como día de las primeras comuniones, siendo la preparación, la
ceremonia y la invitación similares a las actuales.
Esta entrada queda abierta, como todas, a
que cada fuentealameño que lo desee pueda contar alguno recuerdo del día de su
primera comunión y si quiere puede mandar su foto para ser publicada en esta u
otra entrada.
domingo, 28 de abril de 2013
sábado, 6 de abril de 2013
CREENCIAS, FE Y RELIGIÓN EN FUENTE ÁLAMO.
Los fuentealameños, por lo general, han
sido y son un poco agnósticos, más los
hombres, que las mujeres, y en épocas, como en la II República y durante la
Guerra Civil, algunos demostraron el ateísmo propio de la época, llevando a sus
últimas consecuencia el Art. 3º de la Constitución de 1931, que recogía que “El Estado español no tiene
religión oficial”. Se cuenta que en estos tiempos, la otra imagen que había de
San Antonio, tallada en madera, fue atada con cuerdas y arrastrada por el
pueblo y mojada en el pilar, a la vez que se le decía “como eres Santo no te
ahogarás”, y según se cuenta finalmente quemada para hacer unas migas, se le
atribuye el “acto vandálico”, muy corriente en la época republicana, entre otros
a Vicente Aguilera Castillo, que era el alcalde y a Matías Pérez Lizana, el
secretario, quienes después de la Guerra tuvieron que “penar” por “sus
pecados”.
Hubo un cierto tiempo, entre los años 40
y 80 del siglo pasado, en que los fuentealameños, sobretodo las mujeres, creían o tenían fe en los “santos”,
fundamentalmente en el Santo Custodio o el Santo Manuel. Estos “falsos santos” o curanderos, tuvieron
bastante seguimiento y devoción por parte de las fuentealameñas, suponiendo
esta fe, un tanto ciega, en algún caso, hasta la ruptura sentimental, al
decirle al novio, que ese día había ido a ver al Santo Manuel y no a él. A
Fuente Álamo venía un “santo”, llamado José Sánchez González, o “Santo
Pacheque”, pues era familia y trabajaba en la recolección de aceitunas con Luis
Montes González. Se cuenta y el mismo llegó a decirlo, que algunos
“milagrillos” había hecho, la verdad es que tenía cara de buen hombre. Según
Costorillo, todo lo que le predijo a él, se está cumpliendo, era su tío, y
cuenta que en la Hoya del Salobral, en la pequeña cueva donde rezaba el Santo
Custodio, vio como su tío, hizo andar a un enfermo que estaba cojo.
También se creía y en algunos casos, se sigue creyendo
en otros santos o más bien, curanderos, como Solanillo de las Chozas, al que se
acudía para curarse del “mal de ojo”, quien recurría a oraciones a la Virgen o
al Señor o a otro tipo de rituales, para alejar el mal.
Los fuentealameños procesan devoción a de San Antonio de Padua, su
patrón, a quien las mujeres le decían una oración para pedirle un buen marido:
dame un marido
que no fume tabaco
ni beba vino.
San Antonio, bendito,
ya me lo has dado,
jugador y fumador
y enamorado.
También se veneran pequeñas imágenes de
la Virgen, que por grupo de familias, más bien de mujeres, se la van pasando de
casa en casa, por un turno establecido. Es una pequeña imagen, dentro de una ermitilla
de madera, con una pequeña rendija en la parte posterior, por donde
introducíamos “gordas” o como mucho, una peseta, en los años 60, a la vez que
le hacíamos plegarias a la Virgen.
La religiosidad católica, en cierta forma
impuesta, propia de la época franquista y la devoción que se tenía a la Virgen
del Rosario, hicieron que en 1959, al constituirse la cooperativa agrícola,
adoptase el nombre de la patrona del pueblo Nuestra Señora del Rosario,
iniciándose los actos de constitución de la misma con una oración en honor a la
Virgen, sin que resultara paradójico que algunos de los agricultores que
participaron en aquella oración, en tiempos de la II República se habían
declarado profundamente ateos.
También Fuente Álamo tiene calles o
plazas relacionadas con la religión como la calle Sacristán, en honor a Luis
Valverde, “el Sacristán”, que le sirvió de sobrenombre, pese a que nunca lo fue
y el apodo le vino por otros motivos.
El hecho de que la escuela, desde 1948
fuese propiedad de la fundación Escuelas Profesionales de la Sagrada
Familia (SAFA), hizo que el
adoctrinamiento en la educación cristiana en Fuente Álamo, fuese doble, el
propio del franquismo y el propio de la institución religiosa que la dirigía. La
religión católica se procesaba en la propia escuela, donde el alumno más
aventajado daba la catequesis a los que niños que iban a hacer la primera comunión,
y donde el maestro D. José Oria explicaba la ubicación de Dios, con gestos,
dando vueltas a las manos, a la vez que preguntaba, ¿dónde estaba Dios?,
respondiendo Francisco, que Dios estaba dando vueltas.
Los actos religiosos son normalmente fusionados, por no decir confundidos, con los actos festivos y lúdicos, que son
numerosos a lo largo del año, desde la Navidad, pasando por la Semana Santa, la
Romería de la Virgen de la Cabeza, Las Flores de Mayo, la Romería de San
Isidro, San Antonio, hasta la fiesta mayor en honor a la Virgen del Rosario. La
Navidad se celebraba casi al margen de la religiosidad, y se representaba con
el canto de villancicos por la murga, en casas o cortijos. La Semana Santa, en
Fuente Álamo, consistía en ayunar el Viernes Santo, y nos decían que no se
podía mostrar ningún tipo de alegría o júbilo, con cantos o escucha de música,
que no podíamos pelearnos, y a comer los platos típicos del Viernes Santo, como
era el potaje de garbanzos y habichuelas, tortilla de espárragos trigueros o de
collejas, bacalao rebozado, y flan o arroz con leche de cabra, pero lo que era
la pasión cada uno llevaba su penitencia como podía, pues en la misa eran 15 ó
20 mujeres, los demás a las procesar en Alcalá la Real o en Priego de Córdoba.
Con ello no quiero decir que no exista una verdadera fe católica, sino que cada
uno la lleva a su manera. También, hasta los años 70, se le daba más solemnidad
a los actos religiosos y las jóvenes se vestían incluso de mantilla en las
Flores de Mayo.
También se tiene cierta devoción a la
Virgen de la Cabeza, que en pequeños grupos y en romería acuden el último
domingo del mes de abril, al Cerro del Cabezo en Sierra Morena. No con la
intensidad propia de los alcalaínos, los fuentealameños acuden el 15 de Agosto
a venerar la Virgen de las Mercedes, patrona de Alcalá la Real, si bien, la Virgen solamente ha acudido una
vez en su historia a Fuente Álamo el día 12 de septiembre de 2010, siendo
multitudinaria su acogida por sus vecinos.
Sean más o menos creyentes, todos los
fuentealameños contribuyen cuando se le requiere para ayudar o colaborar con la
iglesia, así con las pequeñas aportaciones de los hermanos y con la iniciativa
de Pepi Jiménez, se han podido restaurar recientemente las figuras de San
Antonio, de la Virgen del Rosario y el Sagrado Corazón de Jesús, finalmente en
2012.
La llegada de familias inglesas o los
matrimonios con extranjeros que profesaban religiones distintas a la católica,
ha hecho que exista cierta diversidad religiosa en Fuente Álamo. Por otra parte
los fuentealameños por lo general son receptivos y escuchan cuando llegan a la
aldea los Testigos de Jehová, aunque sea
sólo por cuestión de educación y no devoción.
MISTERIO DE LA CRUZ DEL ROCASTRO.- Durante la noche de un día de los años 70
apareció misteriosamente una cruz de piedra en la parte superior de un
montículo situado al lado de la higuera de Francisca “La Pasta”. La autoría no
se supo nunca, pero todo el mundo sospechaba o apuntaba a Matías Aguilera Anguita, “Matías Candio” pues era quien todas las tardes, en sus últimos años,
acudía a rezar situándose de rodillas frente a dicha cruz. La leyenda cuenta
que sobre los años 20 ó 30 una niña se encontraba en dicho lugar y una piedra
comenzó a rodar y la aplastó, y que se debió a una imprudencia de un labrador,
mientras araba, aunque el misterio seguirá sin desvelarse, creo que fue otro el motivo.
HISTORIA DE LOS GATOS QUE SE HICIERON ATEOS.- Cuenta que el señorito del Coscojar Alto, apodado “Caracordel” al parecer viene del apellido Caracuel, era muy religioso, al sentarse a la mesa rezaba y daba gracias al Señor por los alimentos, mientras que sus gatos se colocaban a su alrededor, esperando las migajas. Comoquiera que el Sr. Caracordel tuvo que hacer un viaje, dejó al encargado del cortijo, al cuidado de sus gatos. El cortijero le quiso gastar una broma y continuó con la ceremonia ante la mesa, rezando igual que su amo, pero con la excepción, de que al decir la palabra “amen”, comenzaba a gritar y a pegar a los gatos, espantándolos. Cuando volvió el Sr. Caracuel, continuó con la misma ceremonia, de tal forma, que al terminar con la palabra “amen”, saliendo todos los gatos en estampida, sin explicarse el motivo de dicha reacción, diciendo: “Dios mío, estos gatos se han vuelto ateos”.
MISTERIO DE LA CRUZ DEL ROCASTRO.- Durante la noche de un día de los años 70
apareció misteriosamente una cruz de piedra en la parte superior de un
montículo situado al lado de la higuera de Francisca “La Pasta”. La autoría no
se supo nunca, pero todo el mundo sospechaba o apuntaba a Matías Aguilera Anguita, “Matías Candio” pues era quien todas las tardes, en sus últimos años,
acudía a rezar situándose de rodillas frente a dicha cruz. La leyenda cuenta
que sobre los años 20 ó 30 una niña se encontraba en dicho lugar y una piedra
comenzó a rodar y la aplastó, y que se debió a una imprudencia de un labrador,
mientras araba, aunque el misterio seguirá sin desvelarse, creo que fue otro el motivo.HISTORIA DE LOS GATOS QUE SE HICIERON ATEOS.- Cuenta que el señorito del Coscojar Alto, apodado “Caracordel” al parecer viene del apellido Caracuel, era muy religioso, al sentarse a la mesa rezaba y daba gracias al Señor por los alimentos, mientras que sus gatos se colocaban a su alrededor, esperando las migajas. Comoquiera que el Sr. Caracordel tuvo que hacer un viaje, dejó al encargado del cortijo, al cuidado de sus gatos. El cortijero le quiso gastar una broma y continuó con la ceremonia ante la mesa, rezando igual que su amo, pero con la excepción, de que al decir la palabra “amen”, comenzaba a gritar y a pegar a los gatos, espantándolos. Cuando volvió el Sr. Caracuel, continuó con la misma ceremonia, de tal forma, que al terminar con la palabra “amen”, saliendo todos los gatos en estampida, sin explicarse el motivo de dicha reacción, diciendo: “Dios mío, estos gatos se han vuelto ateos”.
sábado, 16 de marzo de 2013
ASOCIACIONISMO EN FUENTE ÁLAMO. I PARTE. DIVERSAS ASOCIACIONES.

Las asociaciones de todo tipo, siempre se han ido
produciendo a lo largo de la historia en Fuente Álamo, así se formaban
cuadrillas de aceituneros o segadores, normalmente entre familiares, con el fin
de recoger las aceitunas o de segar a destajo. Se daban “tornas” que consistían
en cambiar, jornal por jornal, un día con uno, otro día con el otro, sin
intercambio de dinero. Se asociaban dos muleros para formar una yunta con sus
respectivos mulos, y en general en una aldea tan pequeña, siempre fue necesario
aunar las fuerzas entre los vecinos para conseguir los objetivos, formándose
sociedades agrarias, de albañiles, deportivas, vecinales y religiosas.
Según los archivos de la UGT de las Sociedades
obreras y movimiento obrero de Jaén,
aparece en Fuente Álamo durante la II República, en concreto en el año
1932, la Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra «La Espiga Floreciente»
afiliada a la FNTT-UGT. En el Art. 1 de
su Reglamento se establece que la Sociedad Obrera de Agricultores “La Espiga
Floreciente” creada el 13 de mayo de 1931,
tiene por objeto agrupar a los trabajadores agrícolas y de varios
oficios de esta aldea, con el fin de mejorar la condición moral y material de
sus asociados y luchar por la emancipación de la clase. Entre sus fines tenía
el de crear en donde se creyese conveniente, Cooperativas de agricultores.
Aunque dicha Sociedad continuó con cierta actividad durante la Guerra Civil,
pues los socios seguían pagando sus cuotas, con el franquismo, quedó truncado
el movimiento sindical obrero fuentealameño.
Otros dos intentos frustrados de asociaciones para
explotación agrícola de la tierra, se constituyeron en los años setenta y se
repitió de nuevo en los años ochenta, donde se estableció una cuota única de
1.000 pesetas por socio, con la intención de colonizar las tierras de los
cortijos del Coscojar Alto y Pineda, propiedad de la institución benéfica
“Fundación Mármol” de Priego de Córdoba, a la que fueron donadas por sus
anteriores propietarios. Sí, se consiguió la parcelación, pero a título
individual, de las tierras del cortijo Clavijo, propiedad del Ayuntamiento de
Alcalá la Real, primero, en régimen de arrendamiento y posteriormente su
adquisición por parte de los arrendatarios que lo quisieron.
La <<Sociedad Cooperativa agrícola Nuestra
Señora del Rosario>>, creada en 1959, fundamentalmente para la
producción y elaboración de aceite, ha fomentado la actividad económica de la aldea durante más de cincuenta años, dando
cierta estabilidad y seguridad a los pequeños y medianos agricultores desde los
años 60, si bien, en sus inicios formaron parte como socios fundadores, grandes
propietarios o arrendatarios, como Bonifacio Aguilera Carrillo o Antonio y
Narciso Ramírez Sánchez. Se ha mantenido siempre activa a pesar de los altibajos sufridos
desde su puesta en funcionamiento, con la fluctuación de bajas y readmisiones de
socios interesados, que parafraseando la frase de la película Casablanca,
“siempre nos quedará la Cooperativa”. La constitución de la Cooperativa y Caja
Rural Ntra. Sra. del Rosario, supuso la reordenación y agrupación de pequeños y
medianos agricultores frente al monopolio del molino de aceite que explotaba D.
Francisco Serrano del Mármol “Don Paco”, que circunstancias de la vida,
fallecería el 16 de diciembre de 1959, justo al inicio de la recolección de la
cosecha con la que comenzaría su puesta
en marcha y que por tanto no pudo ver el funcionamiento de la competencia, si
bien, continuó su explotación D. Rafael Jiménez, quien adquirido el referido
molino-vivienda, aunque ya, con la competencia propia de la Cooperativa.
La sociedad formada por tres albañiles y un camionero
<<Los Cuatro>>,
integrada por Justo Gutiérrez, Juan Pérez Vera, Eugenio Pérez y Juan Aguilera,
promovió la construcción y rehabilitación de casas en la aldea durante los años
setenta, sin embargo, la andadura de la sociedad fue corta, pero adquirieron un
pequeño camión, que fue el medio de transportes de materiales y cosas, en la
aldea, durante tres o cuatro décadas.
Otro asociacionismo, tipo deportivo, se produjo en
los años setenta con la creación del coto de caza o <<Sociedad deportiva de caza “Casasola”>>, fue el
primer intento de concienciación de los fuentealameños en protección de la
fauna autóctona (conejo, perdiz, libre, zorzal, tórtola, paloma torcaz, incluso,
codorniz, en los primeros años, y cuando se sembraba grano), y supuso el
controlar, en cierta forma, el furtivismo, que era lo que había imperado hasta
su creación, pero sin poder llegar a erradicarlo, pues era un medio de vida de
los no cazadores o no socios. Entre sus
primeros socios estaban Marcelino Pérez Aguilera, Juan Aguilera Castillo,
Manuel Arévalo, ect… quienes llegaron a poseer su propia máquina de montar
cartuchos.
En los primeros años del Siglo XXI, se constituyó la <<Asociación de Vecinos La Torre de
Fuente Álamo>> que tiene su domicilio en calle Carretera, núm. 8,
siendo su presidenta actual, Francisca Pérez González. Dicha asociación ha
conseguido unir a casi todos los vecinos, llegando incluso a integrar en la
misma a familias inglesas residentes en la aldea. Entre la multitud de actos
culturales y festivos podemos decir que ha organizado curso de inglés,
actividades de aeróbic, senderismo, baile de salón, ect…,
las cabalgatas de Reyes Magos, los Carnavales, Día de Andalucía, ect…, diversos viajes y en general muchos eventos de
tipo cultural y lucrativo y sobre todo ha dado un gran impulso al
asociacionismo vecinal, separándolo de la política. Está formada fundamentalmente
por mujeres fuentealameñas, pues sus cargos representativos están ocupados por
mujeres y casi todas sus actividades están organizadas y realizadas por ellas,
“al cesar lo que es del cesar”.
La <<Hermandad
de la Virgen del Rosario>>, asociación de tipo religioso encargada de
organizar las fiestas mayores en honor a la Virgen del Rosario y de San Antonio
de Padua y otras menores en torno a la Santa Cruz o las Flores de Mayo. Contribuye al
mantenimiento de la iglesia de San Antonio de Padua. Cada año nombra a sus
hermanos/as mayores, anteriormente salían voluntarios, o en caso contrario, se
hacía por orden del que nunca lo había sido, podía haber algún caso que por
diversos motivos rechazaba el nombramiento, entre ellos el tener luto por la muerte
de algún familiar, pero por lo general cada uno asumía el cargo el año que era
“echado”. Actualmente existen dificultades para su elección, dada la escasa
población joven que se mantiene en la aldea.
Hasta finales de los sesenta también
existió la Hermandad de la Santa Cruz, que desapareció por motivos de la
emigración.
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