jueves, 12 de febrero de 2026

MÉDICOS DE BAÑOS EN FUENTE ÁLAMO (1834-1897)

         INTRODUCCIÓN

        La figura del “Profesor”, “Director particular de aguas medicinales”, “Médico Director”, “Director de Baños” o “Cuerpo de Médicos habilitados de Baños” como ha sido denominado en los distintos reglamentos desde que en 1816 se creó el Cuerpo de Médicos de Baños, fue variando en cuanto a sus competencias, derechos y obligaciones, y especialmente a lo largo del tiempo de nuestro estudio que va desde que en la temporada de 1834 se nombra Director particular a D. Francisco de Paula Caldas hasta que en la temporada de baños de 1897 presta sus servicios como Médico de Baños interino D. Rafael Ramírez Vílchez. Durante este periodo (1834-1897), según la información que presentamos a continuación, debieron prestar sus servicios veintiún médicos en los Baños de Fuente Álamo.

Para este estudio biográfico y de trayectoria profesional hemos tenido como referencia las distintas publicaciones en la Gazeta de Madrid para cada temporada, si bien es cierto que la primera vez que se nombra el Balneario de Fuente Álamo en la referida Gaceta fue en su publicación de 12 de mayo de 1847, donde se hace referencia como agregados a los de Frailes. La asistencia en los Baños de Fuente Álamo de los médicos Caldas y Barraca anterior a la temporada de 1847 y desde la temporada de 1834, la conocemos fundamentalmente gracias a los informes manuscritos dejados por el primero de ellos.

Otras fuentes son los Tratados de Hidrografía, especialmente el que recoge las biografías de los médicos de baños titulares o de oposición por parte de Martínez Reguera[1], las Guías Oficiales de aguas Minero-Medicinales y Establecimientos Balnearios, y  Anuarios Oficiales  de las Aguas Minerales[2] y los informes manuscritos de los propios médicos[3].

    Con esta documentación hemos podido “ponerle cara” a dieciocho de esos veintiún médicos que se nominaban en el periódico oficial. Estas publicaciones con el nombramiento de los distintos médicos no nos dan certeza absoluta de que todos ellos prestaran sus servicios allí, pero ha sido nuestro hilo conductor y una fuente verídica, dada la oficialidad de la publicación.

No todo este periodo (63 temporadas) estuvo cubierto el Balneario por médicos. Hubo temporadas, incluso periodos, que no hubo médico en el balneario, en concreto entre 1861-1864, los años 1881 y 1883, el sexenio de 1886-1891 y el año 1895. Al menos así se acredita en las publicaciones de la Gaceta de Madrid para esas temporadas, pudiendo deberse entre otros motivos a los alegados por  D. José María de Rueda en sus apuntes de 1866 y a las quejas de D. Luis Ramón Gómez de Torres en sus memorias de los años 1877, 1878  y 1879, relativas sobre todo al tema económico.  Así hemos podido constatar que desde 1834 en que se nombra el primer médico (D. Francisco de Paula Caldas), hasta la temporada de 1897 en que consta el nombramiento del último (D. Rafael Ramírez Vilches), existió este periodo de más de seis décadas en que con intermitencias, interinidades, sustituciones y la coincidencia de la misma dirección para los baños de Frailes y la Ribera, los baños de Fuente Álamo estuvieron dirigidos por médicos.

 En temporadas posteriores a las estudiadas, es decir, a partir de 1898 se siguió publicado en la Gaceta de Madrid el cuadro estadístico, sin que apareciese médicos en el destino de Fuente Álamo, si bien aparecen datos de concurrencia[4], y ello a pesar de que la vacante de la plaza de Director Médico de los baños de Fuente Álamo siguió siendo ofertada por la Inspección General de Sanidad en la siguientes temporadas.  Así consta en cumplimiento de lo dispuesto en la Real Orden de 25 de febrero de 1916 para la provisión por contrato entre propietarios de establecimientos balnearios y médicos habilitados de aguas minerales y al menos hasta la temporada de 1921 según la publicación de la Gaceta de 12 de febreros de ese año[5]. No obstante, ya en este siglo XX, cuando el balneario se encontraba en pleno declive y era utilizado para recreo familiar, el último médico que atendió a los bañistas fue D.  Juan Sánchez-Cañete.[6]

La gran mayoría de los médicos fueron nombrados con carácter interino. Tan solo tres fueron de oposición o concurso libre, aunque uno de ellos obtuvo la plaza posteriormente a su paso por Fuente Álamo. Este fue D. Matías Palacios Salafranca, del que no hemos encontrado la publicación en la Gaceta para esa temporada en caso de que exista; pero sí lo recoge Martínez Reguera en su publicación de biografías de médicos de baños. D. José María Barraca, una vez obtenida la oposición dirigió los Baños de Fuente Álamo agregados a los de Frailes y la Ribera. Por último, D. Luis Ramón Gómez estrenó en la temporada de 1877 su oposición en Fuente Álamo.

No es fácil entender por qué llegaron algunos de los médicos al Balneario de Fuente Álamo, pues aparte de las distintas formas de acceder a la plaza, está claro que los de oposición estaban sujetos al escalafón, aunque reglamentariamente fuera posible la sustitución, caso de D. Ramón Gómez de Torres. Pero en el caso de las plazas interinas que eran provistas al principio por la Real Junta Superior Gubernativa de Medicina, nombradas por el rey y después por la Dirección General de Beneficencia y Sanidad o por los propietarios, es difícil comprender por qué querrían llegar a un núcleo rural o balneario de 2ª, 3ª ó 4ª clase  y sobretodo médicos que tenían gran prestigio tanto profesional como social y económico. En la mayoría de los casos eran médicos llegados de Cádiz, Sevilla, Granada o Jaén, pertenecientes a familias adineradas o de gran reputación social y política, caso de Azopardo, Trullás, Cabrera López, Palacios Salafranca, García Repeto, Requejo Baranda, Ortiz Carpio o Del Toro Calatrigo… Esto solo se puede entender que fuera de forma voluntaria para pasar un verano más agradable o por razones personales, o que quisieran hacer méritos, porque con la información que disponemos sabemos que no era rentable económicamente, tal y como se refleja en las quejas del informe de D. José María de Rueda (1866) y en los de D. Luis Ramón Gómez (1877, 1878, 1879). Por otra parte los que venían de afuera debieron permanecer toda la temporada en el Balneario, en una de las habitaciones habilitadas para ellos, como nos dice el Dr. Rueda en su informe. Sin embargo D. Francisco de Caldas, que era médico titular por oposición en Alcalá la Real, “…los visitará una o dos veces por semana, pudiéndole consultar en sus afectos y dudas los bañantes”…  tal y como se anuncia en el Boletín Oficial  de la Provincia de Córdoba núm. 84 del 14 de julio de 1836.


 Desenmascarar a todos estos médicos, unos de forma más profunda y otros más superficial, no ha sido tarea fácil, más bien difícil; hasta el punto de que   no hemos llegado a averiguar prácticamente nada de la existencia de tres de ellos, salvo la publicación de su nombramiento en la Gaceta, caso de José Ariza Medina (1860), Francisco Ferrandis (1865) y José Sánchez Morata (1884). De alguno de estos hemos conseguido averiguar algún dato más, pero al no estar contrastado, hemos preferido no incluirlos. La investigación sobre los demás ha partido simplemente de un dato, su nombre en el boletín oficial (Gaceta de Madrid), a excepción de los médicos de oposición: Barraca de Muela, Palacios Salafranca y Gómez de Torres, que hemos partido de la publicación de sus biografías por Martínez Reguera, ampliándola y completándola en la medida de lo posible. También, como dijimos, los dos primeros médicos: Caldas Cabrera y Barraca de Muela han sido identificados a través de sus propias publicaciones.


    En cuanto a su procedencia social y familiar, la mayoría continuaron la profesión médica de su progenitor (Azopardo, Trullás Soler, Moreno Pareja, Cabrera López, Gómez de Torres, García Repeto y Del Toro Calatrigo. De ascendencia militar: Barraca de Muela, o de juristas como el padre de Ortiz Carpio, que era  abogado. El padre de Caldas y de Castillo Ortiz eran hacendados.  También de familias de origen humildes o comerciantes: Noriega Mallorga, de tradición confitera o Ramírez Vílchez cuyo padre y hermano eran zapateros en Montefrío.

En lo relativo al lugar de nacimiento, seis nacieron en la provincia de Jaén (Moreno Pareja, Cabrera López, Gómez de Torres, Castillo Ortiz, García Repeto, Ortiz Carpio), en la provincia de Sevilla nacieron cuatro (Barraca de Muela, De Rueda Cabezas, Noriega Mayorga, Palacios Salafranca), en la provincia de Granada nacieron tres (Caldas Cabrera, Méndez Gómez, Ramírez Vílchez), en la de Cádiz otros tres (Azopardo Barrera, Ariza Medina, del Toro Caratrigo), en  Barcelona nació Trullás Soler, en Aranda del Duero nació Requejo Baranda y en Madrid nació López de Pedro.

Al Balneario de Fuente Álamo llegaron a distintas edades: desde los más jóvenes como Castillo Ortiz y Caldas Cabrera con 26 años o Azopardo con 27 años, hasta los mayores como De Rueda Cabezas con 56 años y Méndez Gómez con 57 años.

En cuanto al tiempo de prestación de sus servicios, quien más temporadas estuvo fue Caldas Cabrera durante 16 temporadas y en dos etapas (1834-1841) y (1849-1857), le sigue Barraca con 8 temporadas (1842-1848), con la particularidad que a la vez dirigía los de Frailes y la Ribera. Otros como De Rueda Cabezas, Noriega Mayorga o Gómez de Torres estuvieron tres temporadas, con la excepción de que este último fue sustituido reglamentariamente una temporada. Por lo general  solo estaban una temporada,  con algunas excepciones como Azopardo Barrera, Trullás Soler o Ramírez Vílchez que estuvieron dos temporadas. 

Como hemos dicho, algunos provenían de familias con alto reconocimiento político, caso de Ortiz Carpio o Del Toro Calatrigo (su padre fue alcalde de Cádiz). En política participó Palacios Salafranca quien fue elegido concejal de la capital andaluza en los bienios de 1869-71 y 1872-73, ejerció los cargos de Alcalde constitucional el 6 de octubre de 1869, y de Teniente Alcalde en 1871. También Gómez de Torres fue Alcalde constitucional de Jaén (1887-89).






Continuará con la biografía de cada uno de ellos....



[1] Bibliografía Hidrológico-Médica Española (Manuscritos y Biografías)  Segunda parte, Tomo I,  de D. Leopoldo Martínez Reguera 1896.

[2] Anuario Oficial de las Aguas Minerales de España, 1870-1890. Guía Oficial de las aguas Minero-Medicinales y Establecimientos Balnearios de España, 1882- 1952, publicadas por la Asociación Oficial de la Propiedad Balnearia, actualmente Asociación Nacional de Estaciones Termales (ANET).

[3] Memoria escrita por el profesor de Medicina y Cirugía Don Francisco de Paula Caldas, 1842. Apuntes sobre los baños de Fuente Álamo en la Provincia de Jaén, partido de Alcalá la Real, tomados de la temporada oficial del año de 1866 por su Medico Director D. José María de Rueda, 1866.   Establecimiento de baños de Fuente Álamo en la provincia de Jaén. Temporada oficial de 1877. El médico director Luis Ramón Gómez, 1877.                     Establecimiento de baños de Fuente Álamo en la Provincia de Jaén-Temporada oficial de 1878. El médico director Luis Ramón Gómez, 1878.       Establecimiento balneario de Fuente Álamo en la Provincia de Jaén. Memoria de la temporada oficial de 1879. El médico director Luis Ramón Gómez, 1879.

[4] Temporada 1899 Gaceta de Madrid: núm. 159, de 08/06/1899, páginas 839 a 846 Subsecretaría.- Censo de las aguas minero-medicinales de la Península é islas adyacentes.  Concurrencia de 42 enfermos: 23 acomodados y 19 pobres. Temporada 1900 Gaceta de Madrid: núm. 149, de 29/05/1900, páginas 1001 a 1010. Dirección general de Sanidad.- Censo de las aguas minero-medicinales de la Península é islas adyacentes. Concurrencia de 60 enfermos:   50 acomodados y 10 pobres. Propietario Francisco de Córdoba Baquero.

[5] Gaceta de Madrid: núm. 43, de 12/02/1921, páginas 464 a 465 Inspección general de Sanidad.- Anunciando concurso entre los Médicos Directores del Cuerpo de baños las plazas que existen vacantes. Fuente Álamo vacante.

[6] Publicación en el Programa de la Virgen de las Mercedes 2021 “El Balneario de Fuente Álamo”  Francisco de Córdoba Marín y Luis E. Sanjuán Monforte.