sábado, 4 de octubre de 2014

GENTE DE FUENTE ÁLAMO POR EL MUNDO (GRANADA): JOSÉ AGUILERA CANO “PEPE AGUILERA”



            Como vimos en la anterior entrada la infancia de Pepe no fue muy fácil, pero la vida en general tampoco lo fue. Cuando contaba con 12 años volvió su padre del destierro de Lora de Río, donde había estado criando melones. Se acuerda de que su padre tenía unas cabrillas y hacían unos quesos, que eran el sustento de la familia y cómo alguna vez tuvo que llevarlos con una borriquilla a San José para regalarlos a la Guardia Civil. Recuerda cómo la pareja llamaba a su casa por la mañana para que se levantase su padre y les hiciera las migas, y cómo jugaba al dominó con ellos, por lo que le decían por donde se tenía que meter con las cabras. Cree que todo esto lo hacía su padre para evitar que le pudieran decir algo los señoricos y sobre todo para no volver a pasar el calvario que ya había sufrido.
La primera vez que salió de Fuente Álamo tendría unos 19 años y fue a Burgos a abrir hoyos para plantar pinos, en concreto a Valdeajos y a Moradillo del Castillo, donde estuvieron entre otros los hijos y el padre Antonio Castillo “Caejo”, Marce Ramírez Zuheros, que era el cocinero, y su hermano Juan, que tuvo que hacerle alguna vez la tarea porque él se encontraba mal del estómago. Le pagaban 12 duros diarios a destajo, y según el terreno hacía más o menos unos 100 hoyos pequeños. Después se fue a Burgos con la empresa “Avelino Torres”, a trabajar en las carreteras y a cargar piedras en una cantera, y paraban en la Abadía, en una vaqueriza de Villarcayo (provincia de Burgos) donde le guisaba el casero y estaban entre otros Feliciano Pérez Vera y los hermanos Antonio, Custodio y Manuel Jiménez. El contratista tenía tierra y una vaqueriza, por lo que trabajaban también en sus tierras.
Es de la quinta del 54 (nacidos en 1933), junto con Pepe Ramírez González, del cortijo de la Cornicabra, Feliciano Pérez Vera,  Antonio Jiménez Pérez, Antonio Puche Ramírez, Juan Aguilera Cano “Juanito, el panadero”, Manuel Aguilera, el marido de Urbana, otro del Cortijo del Allozo… que hicieron el gasto de los quintos en el molino de aceite de Cornicabras. Hizo la instrucción en Camposoto en San Fernando, y después la mili en Rota, en unos polvorines, donde estuvo 18 meses, pues se vino 2 meses antes con permiso limitado por haber sido instructor. Fue en el año en que estaba a punto de iniciarse la Guerra del Sidi Ifni, por lo tenía que estar disponible. Dicen en el pueblo que como no pudo aprender a escribir, un compañero en la mili le escribió una carta y en ella decía “recuerdos para papa y abrazos para Brígido”. De esto dice que no se acuerda.
Cuando se licenció (1956) se fue a trabajar Huelma con su tío Pepe, que le pagaba menos de lo que le correspondía según le dijo el encargado, pues después de hacer la faena de segar tenía que cuidar los mulos, así que le tuvo que decir a su tío que le estaba explotando y que: “me raya la sangre, pero me estás robando”. Antes había estado su madre en el cortijo, y cuando iban los tratantes a comprar grano, su tío les decía que su madre era la criada. Su tío cogió buenos cortijos y luego compró uno: el cortijo La Mata.
 Poco después se fue a Barcelona, donde estuvo trabajando en una fábrica de hacer viguetas y después en aislamiento térmicos, forrando las tuberías. Estuvo en Barcelona 12 años, solo vino una vez para casarse. Por la amistad que tenía con Antonio Puche hizo que éste fuese a Barcelona en 1962 a hacer unos cursos de televisión, donde estuvo uno o dos meses, le dio una habitación y no le costó nada pues la mestressa tenía buena relación con él.
    Conoció a su mujer Carmen en una visita que hizo a su hermana Carmela a Granada y vino de Barcelona expresamente para casarse. Se casó en 1967 con 34 años en la Iglesia San Miguel Bajo del Albaicín, y el gasto fue en el Restaurante “Los Manueles” por la calle Elvira. Fue mucha gente de Fuente Álamo: Venturilla, Feliciana, Consolito, más amigos y sus familiares. Al año siguiente de estar casado (1968) pidió la cuenta, y después de tantos años volvió a Granada a casa de su suegro. Tardó un poco tiempo en encontrar trabajo, y acabó colocándose en la construcción en la empresa “Nevamar”, que tenía las oficinas en la calle Párraga.
 Lleva viviendo en Granada 45 años. Tiene 8 hijos, 6 varones y 2 mujeres, su hijo mayor nació en Barcelona, se lo trajo muy pequeñito en los brazos, y el más pequeño tiene ya 33 años, por lo que hay una diferencia entre los 8 hermanos de 13 años. Cuando su mujer enfermó y él tenía que estar trabajando, tuvieron que llevar a Javier, Antonio y María Carmen a Fuente Álamo, a casa de sus hermanos, le contaban que los niños eran traviesos y se iban a bañar a Las Vegas. Están casados, excepto dos, bueno uno tiene una relación de pareja de hecho. Todos están trabajando, nunca han estado en el paro, trabajan en carnicerías, de pintores o en la construcción. Tiene 9 nietos.
Tiene cierto rencor a los políticos. Se declara de izquierdas del PSOE, de Felipe González, y no quiere el fascismo, porque le miraron muy mal en el pueblo. Aunque la situación vaya a mejor no votará a la derecha, pues no puede con las sin razones cometidas.
Le gusta jugar al dominó, su padre les enseñó a él y a su hermano, pues hay tradición en la familia. Es aficionado a los toros desde que iba a la Monumental y a la plaza de España. El futbol en Barcelona no le costaba nada porque el niño de la “mestressa” le daba el carnet para ir al Neu Camp, pero su equipo es el Real Madrid. Le gustan los partidos de fútbol buenos, y que gane el Granada y sobre todo España, pero no se considera un forofo. Le gusta la música de Manolo Escobar, Juanito Valderrama y Antonio Molina, que de joven era su favorito, y cuando cantaba en la radio salía corriendo a escucharlo en la casa de Domingo Arroyo.
En Granada le tienen por buena gente, le llaman “Aguilera”. Nadie le conoce por “Macarrón”, aunque ya no le importa que le llamen así. En el barrio de La Chana es conocido por todos, pues se reconoce callejero.
Se considera creyente, (de los del medio), ahora cree más que antes porque se le han dado algunos casos. Cuando su mujer cayó enferma, fue al curandero de Los Chopos, quien le dijo que “Dios querrá y que iba a tener mucho jaleo con los médicos”, y al final se curó, por eso cree en el Santo Manuel. Solo fue una vez y vio en la clara de los olivos una mujer y una niña y se le acercaron, y de pronto se le puso al Santo Manuel la cara morada, piensa que “esto es porque hay un algo”. Dice que solo le habían visto así su hermana Dolorcillas, el chófer y él.
         Actualmente, a sus 81 años de edad, tiene algunas cosillas como asma, una hernia de hiato, le han operado de la vejiga y ahora no quiere operarse más de próstata, pues su médico de cabecera no se lo ha aconsejado, padece una sordera, valiéndose de un aparato, y tiene una paguilla 800 Euros, con la que se apaña muy bien. Todos los días juega sus partidas de dominó y le gusta pasear por el barrio.

A la pregunta utópica, ¿se iría a vivir a Fuente Álamo? Contesta que no, sólo para dar una vuelta.

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